Son muchas las personas que alcanzan el Éxito en la vida sin haber
estudiado y aprendido respecto de cómo conseguirlo, lo que muestra que
existen personas excepcionales que por encima del talento natural
agregan su cuota de genialidad. Y esto está presente en todas las
disciplinas, ciencias, y artes.
Es muy probable que estas personas perciban que este libro puede no
serles de utilidad. De todas maneras cabe advertir a estas personas
excepcionales que el haber alcanzado el Éxito sin saber los motivos, es
decir el “porqué” lo han alcanzado, puede resultarles fatal. Hemos
encontrado evidencia de ello en numerosas personas exitosas que del día
a la noche se han encontrado como fracasadas.
Siempre han existido caminos e incluso algunos atajos que facilitan la
llegada al Éxito. Resultaba obvio para la mayor parte de las personas
que uno de los caminos obligatorios era el de la educación formal, hasta
su grado de mayor formación. E incluso “este programa” es cierto aún hoy
en día para muchas personas e incluso padres que muestran preocupación
por el futuro de sus hijos, a pesar de que en la práctica la evidencia
del éxito corre por otros caminos.
Lo que sucede es que en los últimos 10 a 15 años se han presentado
algunos cambios notables, sintetizados claramente por Alvin Toffler (“El
Shock del Futuro” – 1970). Toffler destaca que existen tres aspectos
característicos que distinguen los últimos tiempos.
En primer término nos encontramos cada vez más con más cosas nuevas, es decir más productos y servicios nuevos. El ritmo de introducción de estos nuevos productos y servicios es abrumador.
En segundo término estos productos y servicios nuevos son a su vez
más variados y diversos (la fábrica de Jeans Levy´s puede hoy día poner
al servicio de sus potenciales Clientes más de 1.500.000 de opciones). Y
en tercer lugar, estos mismos productos y servicios nuevos que son más
variados y diversos, tienen una vida mucho más limitada. Su existencia
es realmente transitoria, y por lo general la transitoriedad y
perentoriedad de su existencia es sumamente corta y efímera.
En segundo lugar un hilo conductor que une los tres componentes de
Toffler, es definitivamente el cambio, que junto con los impuestos y la
muerte es lo único que vamos a encontrar con seguridad en el transcurso
de nuestras vidas.
Y este cambio en la forma que se ha presentado en estos últimos 15 años se distingue claramente de los cambios anteriores por tener una “tasa de cambio” notablemente alta. Algunos autores han llamado a las distintas tasas de cambio como las “tres T”: tradición, transición y transformación. Durante muchos siglos las comunidades han privilegiado sus tradiciones e incluso muchas de ellas tenían un día en particular para festejar el “Día de la Tradición”.
La revolución industrial de mediados del siglo XIX y los cambios que le sucedieron dieron lugar a cambios más significativos y continuos en las comunidades y dentro de ellas; en esos momentos hemos comenzado a hablar de cambios transicionales.
Las organizaciones y empresas estaban “en transición” cuando confrontaban situaciones bajo una perspectiva más amplia y se orientaban hacia mejoras en la forma de procesar sus productos y servicios. Y lo sucedido en los últimos 15 años resulta de cambios que la mayoría de las personas no han anticipado por su complejidad y consecuencias.
Se trata de cambios transformacionales que nos han llevado a
reconocer la existencia de un cambio de paradigma a la cual muchas
personas no podían llegar a responder adecuadamente y reaccionaban
paradójicamente desde una posición de “paralización paradigmática”.
Robert Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New Jersey:
Transaction Publishers – 1990) hace una distinción entre los tipos de
cambio posibles, identificando un primer tipo de cambio al que denomina
Alpha. El tipo de cambio Alpha implica un progreso de tipo “constante”
donde tanto las variables como los métodos de medición se mantienen sin
cambios.
Un segundo tipo de cambio es el Beta que implica progresos variables
donde se modifican tanto las variables como los métodos de medición.
Como ejemplo podemos citar la situación donde el consultor ha comenzado
su intervención de asesoría y –como consecuencia de sus esfuerzos de
cambio – aparecen nuevos aspectos que eran desconocidos inicialmente.
Como consecuencia de ello se altera el curso de acción a
seguir. El tercer tipo de cambio es Gamma donde además del cambio Beta
se produce un cambio radical que adopta el nombre de cambio
transformacional que implica un salto cuántico y cambio paradigmático.
Estamos aquí ante la presencia de una revolución respecto de cómo se
hacen las cosas, como se visualiza lo que se desea alcanzar, y el
posicionamiento que adoptan los líderes ante esta situación.
La revolución industrial – basada en productos concretos y tangibles -
modificó substancialmente las costumbres de las personas en este Planeta
y para ello le fueron “concedidas” a las personas varias generaciones
para llegar a adaptarse completamente. La globalización financiera y la
revolución en materia de tecnología informática y las comunicaciones se
presentan en forma virtual; no son hechos reales, “observables”, a los
cuales el hombre estaba antes acostumbrado y por lo tanto al verlos los
tenía en cuenta. Ahora el hombre no tiene imagen alguna de lo que
confronta, y este es un fenómeno totalmente nuevo en la historia de la
humanidad.
Sin una “imagen” de lo que impacta sobre el mismo hombre, este no tiende
a reaccionar.
Si ponemos frente a frente a dos personas sentadas en una silla y que se están mirando, es posible que continúen en esa posición y sin hablarse por mucho tiempo, si es que ambas no tienen imagen alguna grabada en sus “archivos”. Solamente las imágenes son capaces de impulsarnos, y el lector avezado seguramente ya trae a su cabeza algunos hechos que aseguran nuestra afirmación (de aquí en más vamos a seguir usando cabeza cuando lo correcto es la mente, puesto que podemos mostrar como lo real tiene un distinto y singular impacto respecto de lo virtual).
El hombre de ahora en más ha de seguir vinculado a lo “real”
pero cada vez más y más aspectos virtuales – irreales han de ser los que
impactan sobre su vida y en particular sobre su éxito en la vida.
La virtualidad del dinero tiene corta existencia aunque seguramente
algunos economistas han de pensar distinto.
Cuando nos referimos al dinero como virtual lo hacemos bajo su presentación en forma de papel moneda, una total abstracción que hubiera dejado perplejo a cualquier persona hace menos de 100 años para atrás. Y seguramente ninguno de ellos le hubiera dado importancia alguna. No es casualidad que el Presidente de Francia, Charles de Gaulle (diarios “Clarín” y “La Nación”, Mes de Mayo 1971), haya dedicado sus mayores y máximas energías para evitar la preponderancia del papel moneda – sin respaldo - que, a partir de sus intentos infructuosos dieron origen a lo que se ha conocido como “El dinero – papel moneda - una “papelería sin límite” (títulos, bonos, valores, etc.). Kiyosaki (“Padre Rico, Padre Pobre” – 1999), muestra como las personas se esfuerza
n en conseguir un empleo para tener dinero cuando en realidad otras
personas van directamente solo hacia el dinero. Los primeros trabajan
duramente para tener un empleo, sostenerlo en el tiempo, e incluso ante
la posibilidad de perderlo inician fuertemente nuevas búsquedas de
empleo para volver a ganar dinero, que en la inmensa mayoría de los
casos no les es suficiente para sostenerse en el tiempo.
Los segundos, financistas, economistas, banqueros, prestamistas, brokers,
van directamente hacia el dinero; para ellos el empleo es simplemente un
accidente, del cual en la inmensa mayoría de los casos no quieren
participar. Algo parecido sucede en el mundo a partir del triunfo de la
filosofía y práctica monetarista de John M. Keynes (“The General Theory
of Employment, Interest, and Money” – 1936); representa el triunfo del
pensamiento inglés por sobre el pensamiento del extraordinario
economista alemán Joseph Schumpeter (“Capitalism, Socialism, and
Democracy” – 1942) muestra el principio de la decadencia de la
importancia del empresario innovador que es reemplazado por “alguien”
dentro del mundo de las finanzas. Estos “alguien” que emergen con enorme
poderío a partir del pensamiento de Keynes comienzan a pertenecer a una
nueva elite conocida como “el mercado”, “el stock exchange”.
Las empresas tienen ahora dos grupos significativos que “las
miran desde afuera”: las políticas fiscales de los gobiernos en sus
programas asociados con “el sistema financiero”. ¿Qué necesidad tendrían
de esforzarse ambas fuerzas para obtener dinero como resultado de un
esfuerzo empresario, si lo podían obtener ahora a partir de la simple
observación de los resultados de éstos, y, a partir de allí, hacer
alguna una “ingeniería financiera”?
Jack Hurling (“Conferencia de Inteligencia Financiera”, Buenos Aires -
1975) llamaba a esta presentación y toma de poder del papel moneda “la
imprenta virtual”, puesto que algunos estaban en condiciones de imprimir
dinero sin el debido respaldo. La comunidad “económica” se ha visto
dividida en dos donde el pensamiento “virtual - irreal” de John Keynes
(ya citado) se impuso sobre el de Joseph Schumpeter (ya citado) dejando
a un lado la fortaleza del “empresario innovador”.
No es casualidad alguna que en la mayoría de las mejores
Universidades del mundo el pensamiento de Joseph Schumpeter se haya
visto desplazado por las corrientes Keynesianas y monetaristas. Después
de todo ¿de qué otro modo pueden tantos países (pobres) ricos en
recursos estar aún en deuda (financiera - virtual) después de haber
entregado ingentes recursos físicos reales?
El papel moneda y sus primos hermanos (títulos, bonos, valores y otros
instrumentos financieros), pueden a través de su “imprenta virtual” – a
un costo ínfimo – apropiarse de recursos reales que llevan mucho
esfuerzo y años de desarrollo.
La globalización financiera exige que las personas que se orienten hacia
el éxito tengan en cuenta las sugerencias de Kiyosaki (ya citado) en
materia financiera. Toda una vida de esfuerzo y ahorro puede verse
“desparecida” en un instante. Las defraudaciones de ENRON, WORLDOM en
los Estados Unidos de Norteamérica y de PARMALAT en Italia, son vivo
ejemplo de ello.
El hombre no podrá confiar en que depositando su dinero en un “Banco de primera línea a nivel mundial” le ha de asegurar la devolución de su dinero. Una lista considerable de Bancos a nivel mundial es prueba de ello (dentro de la comunidad financiera en Argentina podemos citar a Banco Lloyd´s, Banca Nazionale del Lavoro, Citibank, Bank Boston, entre otros). El hombre que no sabe manejar y cuidar su dinero puede verse rápidamente despojado de toda su fortuna. El lector atento no ha de dejar pasar por alto estas apreciaciones de Henry David Thoreau (“Walden”; Boston – 1854) que parecen ser un vaticinio de lo que les ha sucedido a muchas personas y empresas PYMES en la Argentina: “Las personas trabajan cometiendo un error.
Por un aparente destino, comúnmente denominado necesidad, las
personas trabajan como empleados. Y como un viejo refrán señala,
trabajando como empleados pueden llegar a guardar tesoros que serán
corrompidos por el moho y el polvo, hasta el momento en que entren los
ladrones y se los roben”.
La virtualidad del dinero – y su transitoriedad en cuanto al valor – ha
sido posible gracias a los extraordinarios desarrollos en materia de
Tecnología Informática y también en las Comunicaciones. Sin la
sincronicidad en el tiempo de las operaciones financieras y las
comunicaciones y T.I. informática apropiadas, las transacciones en
“otros mercados” no hubieran sido posibles.
El carácter “virtual” tanto de la T. I. como de la comunicación hacen
aún más inentendible – y casi inexplicable – el juego y funcionamiento
dentro del mundo de los negocios y las empresas. Un Cliente no entiende
a qué se debe que no le entrega un Banco su dinero en Caja de Ahorro,
ante la sola explicación del cajero del Banco donde le manifiesta “que
se ha caído el sistema”.
Y los beneficios de la T. I. no son aplicables a las distintas “unidades
de análisis” por igual. Las grandes corporaciones pueden hacer uso de
las mismas encontrando una economía costo-beneficio que les resulta
rentable, pero son muy pocos los pequeños empresarios que pueden obtener
semejantes beneficios.
Existe una tercera opción “virtual – no real” que resulta de la
combinación de la globalización financiera sumada a la T. I. y las
Comunicaciones. Esto ha posibilitado la eliminación de los procesos de
intermediación, que ha tenido un impacto devastador sobre las clases
media de la población.
La tremenda potencia – bajo las dos opciones siempre posibles de
construcción como de destrucción – de la combinación del impacto
conjunto de la globalización financiera junto con el de T.I. y las
Comunicaciones, orientada desafortunadamente hacia la des-construcción,
se empieza a sentir con enormes consecuencias durante fines del siglo XX
y cada vez con mayor vigor en la primera década de este siglo XXI, bajo
la figura de una desocupación masiva sin precedentes en la humanidad
puesto que la misma desocupación viene acompañada de la inhabilidad de
las personas de ser autosuficientes cuando no tienen dinero en sus
manos.
La mayor parte de las personas durante las dos últimas generaciones ha
“encontrado” dinero “teniendo” una ocupación dentro de una organización.
Y para tener una ocupación dentro de una organización era conveniente
tener educación formal. Mas aún, a mayor nivel de educación formal, las
personas parecían ocupar mejores y mayores posiciones dentro de la
jerarquía organizacional.
El camino hacia el Éxito parecía muy sencillo además de claro: tener
educación formal y que la misma sea lo más continuada y extendida dentro
de lo posible. Más aún, diversos trabajos hacían mención a la buena
“inversión” como consecuencia de dedicar un mayor tiempo a estudios
formales. Existían diversos trabajos de retornos de inversión como
consecuencia de una más extendida educación formal.
El lector puede tomarse en estos momentos unos buenos 30 minutos para
reflexionar, aunque quizás una sugerencia de un par de días o un par de
semanas sea más aconsejable. Continuar haciendo lo que está actualmente
haciendo, no lo va a ayudar al lector a obtener mejores resultados.
Se ha quebrado totalmente el sistema por el cual una educación formal
lo ayuda a conseguir un empleo, y que a mayor educación formal pueda
ocupar una mejor plaza dentro de la jerarquía organizacional. Aunque
usted lector, en estos momentos no lo crea, se ha roto la relación
educación formal y carrera laboral. Obtener el Éxito actualmente – y más
aún en el futuro – sigue otros derroteros totalmente distintos.
Las empresas que originan recursos para terceros, comienzan a sentir una
excesiva carga sobre sus espaldas. Deben conseguir Clientes además de
mantenerlos, se hacen cargo del personal que labora y en gran medida de
sus familias, sus tributaciones en materia impositiva consumen en enorme
medida las utilidades que eventualmente obtienen y que necesitan para
los años magros, y en muchas comunidades los juicios laborales han sido
la causal de desaparición de la organización.
Aquellas empresas que han sobrevivido a estas dramáticas realidades y que las han superado teniendo algún dividendo, han visto como las entidades financieras han consumido una enorme proporción de dichos dividendos en menos de las horas de un solo día. Las empresas se han refugiado y atrincherado; encuentran demasiado pesado que sigan siendo observadas por controladores gubernamentales y entidades financieras que están al acecho de lo que ellos obtienen a través de mucho esfuerzo.
Un empresario latinoamericano líder en el sector textil manifiesta
que todo el trabajo de 365 días se esfuma en solamente algunas horas;
asociando a las entidades controladoras y financieras a aquellos que –
en lugar de buscar el oro en una mina durante muchos meses de esfuerzo –
los esperan cuando los primeros deben salir de la mina para
comercializar el oro y se quedan con todo lo extraído.
De modo que el Éxito hoy día implica en primer término desaprender casi
totalmente respecto de los caminos tradicionales.
Si los interesados en continuar estudios formales supieran que más del 66 % de aquellos que se han graduado no están satisfechos con el trabajo que tienen (“Cambios en las profesiones”; The O. D. I. International - 2001) y que aquellos que sí lo están – aunque solamente en forma parcial - han de vivenciar probablemente una interrupción de su carrera laboral mucho antes de lo esperado. Sugerimos al lector familiarizarse con el libro del Dr. Donald W. Cole (RODC) y Eric Gaynor B. (RODP): “Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”, The O. D. Institute International; 2003). Hoy en día, no más del 1 % de la población mundial encuentra una ocupación dentro del mundo corporativo más deseado: las empresas multinacionales.
Y de este pequeño número la inmensa mayoría ve interrumpida su
carrera laboral en las mismas más allá de los 40 años teniendo solamente
remotas posibilidades de reinsertarse dentro de ese mismo mundo
corporativo, que le resultaba tan ansiado y deseado cuando contaba con
menos de 20 años de edad.
Existe un dato adicional que debe tenerse en cuenta. Los niveles
actuales de robotización y automatización permiten que la total
producción de bienes y servicios sea desarrollada con no más del 3 % de
la población. Hace unos años se ha publicado un trabajo titulado “El fin
del desempleo” (Nora Fusillo - 2000), y podríamos decir que lo que más
bien estamos confrontando es “El fin del Empleo en el mundo
corporativo”.
Y las consecuencias de esta importante transformación han de golpear
fuertemente sobre otras instituciones y organizaciones que hoy día
encuentran parte de su protección institucional como consecuencia de la
existencia de la organización corporativa. El Dr. Carl Frost de Michigan
State University presenta una interesante perspectiva al respecto (favor
de entrar a su página web).
Este mismo año 2005 ha sido el “año record” de las M & A (fusiones y
adquisiciones) que en términos reales significa alcanzar los mismo
niveles anteriores pero con menos personal, mientras que los
“accionistas del mercado” y las “instituciones financieras” engrosan sus
utilidades.
Las transformaciones en los próximos 10 años han de ser de tal magnitud
que ningún precedente anterior puede ser usado como brújula. Y las
Inteligencias que las personas deben poseer – y más importante hacer uso
de – van mucho más allá de las Inteligencias individuales con las cuales
hemos convivido durante gran parte del siglo XX.
Si usted, lector, todavía no está convencido de estos cambios
transformacionales, de tipo Gama al que hacemos mención en las primeras
páginas, puede seguir haciendo uso de las Inteligencias que tiene AHORA
… con lo cual ha de conseguir tener un trabajo similar al que Ha Tenido
en el Pasado y que aún con suerte Tiene … pero ese mismo trabajo con las
Inteligencias que se requieren, NO ha de existir en el Futuro cercano.
Cuáles son “Las 7 Inteligencias” y el porqué de la Necesidad de ellas
Este tratado es consecuencia de la integración de excelentes
contribuciones de investigadores, académicos, empresarios, practitioners
y directivos y de las evidencias sustentadas en hechos de múltiples
trabajos de campo y de investigación.
Se postula que la piedra fundamental de “Las 7 Inteligencias” encuentra
su sustento en las tres primeras, que son:
1. Inteligencia Cognitiva, que es definida como la “Capacidad de
conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información que apoye
una conveniente y provechosa toma de decisiones” (Abel Cortese y Eric
Gaynor: “Congreso de Desarrollo Organizacional: Presentación sobre
Procesos Cognitivos”, Buenos Aires, 1999).
2. Inteligencia Emocional, que es definida como la “Capacidad de
conocer, direccionar y controlar tanto las emociones propias como las de
otros” (Daniel Goleman – “Emotional Intelligence”; Bantam Books – 1995).
3. Inteligencia Creativa, que es definida como la “Capacidad de
reconocer las debilidades dentro de los hábitos propios que cada uno ha
instalado en sus prácticas diarias” (Eric Gaynor – “Jornadas de
Desarrollo Organizacional y Creatividad; Buenos Aires, 2001).
Veamos ahora porqué son necesarias cada una de estas tres Inteligencias
y en qué medida las mismas son acumulativas. Así como la mayor parte de
las personas se ven introducidas en aspectos básicos para sus distintas
carreras, profesiones y vocaciones, en la actualidad es absolutamente
necesario que las personas sean capaces de integrar estas tres
Inteligencias, como punto de partida.
Comencemos por la Inteligencia Cognitiva basada en “lo racional” y que
es la que predomina fuertemente dentro de los mejores Centros de Altos
Estudios y Universidades. La racionalidad que obtienen los profesionales
graduados en las distintas carreras que siguen en las mejores
Universidades del planeta, es semejante a la “racionalidad limitada” a
la que hacen mención James March & Herbert Simon en su monumental
trabajo titulado “Organizaciones” (Wiley & Sons, 1958).
Dicha “racionalidad limitada” es manifestada a través de diversos
hechos. No ha habido un solo economista que haya anticipado los niveles
de desocupación que habrían de alcanzar los distintos países en
Latinoamérica. Por supuesto la inmensa mayoría de ellos ha encontrado
siempre una posterior “explicación” de “lo que ha sucedido” pero deben
reconocer que una disciplina que tiene capacidad explicativa pero carece
de “capacidad predictiva” no puede considerarse una Ciencia.
Los aspectos cognitivos que permiten a los profesionales obtener
Diplomas que de ninguna manera aseguran una exitosa carrera laboral, son
muestra evidente de la “racionalidad limitada” de sus propios
Diplomados. En su tratado “Desarrollo Organizacional y Desarrollo
Ejecutivo” (Eric Gaynor Butterfield, 2005 – Ed. por The Organization
Development Institute International, Latinamerica) el autor destaca que
en la actualidad existen algunos aspectos comunes entre un Diploma que
se obtiene tras una dedicación de más de 16 años de estudios formales, y
un producto perecedero: ambos tienen una fecha de vencimiento. Se
calcula que en la actualidad un Diploma Universitario tiene una fecha de
vencimiento de unos 8 años promedio. Afortunadamente la Medicina exige
prácticas que extienden la vigencia de los Diplomas que extienden a
través de los servicios iniciales de residencia y concurrencia que se
ven expandidos más adelante.
Así como las personas operamos bastante frecuentemente bajo una
“racionalidad limitada”, también lo hacen las organizaciones,
instituciones, empresas y corporaciones (ver mención a James March y
Herbert Simon, más arriba). Hoy en día no existe duda alguna que las
distintas unidades de análisis, sean éstas Individuos, Grupos y
Organizaciones, operan con “racionalidad limitada”. Para aquellos
lectores que estén interesados en lo “limitado racional” dentro de la
segunda unidad de análisis – es decir los grupos – les sugerimos echar
una ojeada a los aportes que han realizado investigadores y académicos
dentro del área de “manejo de reuniones grupales”, tales como Edgar
Schein (“Organizational Psychology”; Prentice-Hall – 1980) entre otros.
Posiblemente uno de los últimos golpes de gracia a los proponentes de la
Inteligencia Cognitiva haya sido dado por Daniel Goleman, mostrando el
rol preponderante de la Inteligencia Emocional.
El excelente trabajo integrador de Daniel Goleman – además de mostrar
las falencias de la sola Inteligencia Cognitiva – pone de manifiesto las
debilidades organizacionales que resultan de una pobre inteligencia
emocional de su propios miembros organizacionales, y en particular
cuando ésta se presenta en su cuerpo gerencial y directivo.
La enorme fortaleza de las cinco habilidades prácticas – que en realidad
no son “nuevas” – ya que han sido reconocidas anteriormente, encuentra
su enorme mérito por la forma en que el autor agrupa, y por consiguiente
divide a ellas, en dos grandes categorías: las que operan dentro de una
persona y aquellas que funcionan como resultado de la interacción entre
personas.
Nos encontramos ahora con dos importantes inteligencias, pero como el
extraordinario filósofo Francés Jean Jacques Rousseau manifestaba hace
unos 240 años atrás (“El Contrato Social” - 1762), el aprendizaje es
acumulativo. Cada generación acumula el aprendizaje de la generación
anterior, algo que podemos observar incluso dentro del mundo animal
(Charles Darwin: “Origen y Evolución de las Especies” – 1859). El
notable estudioso de los procesos de aprendizaje en la niñez – el
psicólogo suizo Jean Piaget (“The origins of intelligence in children” –
1936) también observa la importancia del aspecto “acumulativo” que va
por encima del simple aprendizaje mostrando la diferencia entre la
acomodación y la asimilación.
La incorporación de las habilidades de Inteligencia Emocional a que hace
mención Daniel Goleman (ya citado) han de permitirle al lector ir más
allá de la Inteligencia Cognitiva y por consiguiente puede disfrutar de
una ventaja competitiva (ver Michael Porter: “Estrategia Competitiva”;
Editorial CECSA - 1992). Y es posible que dentro de un mundo donde los
cambios tradicionales pasaron a ser transicionales ambas inteligencias
pudieran asegurar una extendida carrera laboral. Sin embargo hoy día nos
encontramos ante las “3 T” del cambio: se le ha agregado a las “T” de
las tradiciones y las “Transiciones” la “T” de las Transformaciones.
Ya hemos visto como Robert Golembiewski (“Ironies in Organization
Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace una
distinción entre los distintos tipos de cambio y vislumbra las enormes
transformaciones personales que se deben dar tanto en las personas como
en las organizaciones.
Existe suficiente evidencia donde se muestra que para que las personas tengan éxito en la vida “actualmente” deben estar en condiciones de superar la paralización paradigmática que se presenta hoy día. Alvin Toffler (“La tercera ola” – 1975) hace referencia a algunos aspectos característicos que se presentan en una época de transformación: muchas cosas nuevas, éstas son a su vez más variadas, y finalmente ellas son perentorias (que es lo mismo que decir que entran en su fase terminal muy pronto después de su existencia). A nivel organizacional los autores Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizacional Ecology”; Harvard University Press – 1988) se refieren a las implicancias de esta perentoriedad dentro del mundo organizacional y corporativo al asimilarlo a lo que sucede con los “conejos”: nacen muchos de ellos y mueren muchos de ellos. Por lo tanto sobreviven solamente algunos de ellos que dependen de cuán eficiente es el proceso de selección.
Y la selección hoy en día una persona no la puede ejercer a
través de una “mutación” como sucede con los experimentos que los
humanos hacemos con otras especies animales; pero sí puede ejercerse
como resultado del desarrollo de nuevas Inteligencias. La perentoriedad
de “lo que existe” hace entonces imprescindible la “Inteligencia
Creativa”. Se necesita ahora tener la capacidad de “auto-destruir” lo
que uno tenía registrado como performance efectiva puesto que lo
perentorio y transitorio de lo que los Clientes necesitan y exigen, es
absolutamente distinto del presente.
Los límites de la Inteligencia Cognitiva junto con la Inteligencia
Emocional han sido expuestos por diversos autores e investigadores pero
quizás lo haya puesto en forma tan clara y explícita como Karl Weick en
la “Psicología Social de las Organizaciones” (Addison-Wesley – 1969).
Así como existe una dirección más efectiva hacia el logro de los
objetivos Karl explicita la necesidad de poder cuestionar – en el tiempo
– tanto la dirección elegida como los procesos y operatorias vigentes.
Resulta obvio que tanto las personas como los grupos y las
organizaciones deben necesariamente orientarse hacia el desarrollo de
una mejor y más eficiente operatoria en la búsqueda de los mejores
resultados. Incluso Henry Mintzberg (“Structures in fives: designing
effective organizations”; Prentice-Hall – 1983) promotor de la necesidad
de adoptar un arreglo organizacional “ad hoc” pone de manifiesto las
ventajas de la organización jerárquica piramidal bajo ciertas
particulares condiciones.
Sin embargo, bajo situaciones cambiantes en el contexto, las personas y
las organizaciones necesitan modificar su operatoria de tipo mecanicista
por una de tipo orgánica donde la flexibilidad se constituye en un
factor de imperiosa necesidad (Tom Burns & Stalker – 1967). Más adelante
otros autores y expertos organizacionales pusieron de manifiesto la
necesidad de adecuarse a las nuevas situaciones: Paul R. Lawrence & Jay
Lorsch en “Organizations & Environment”; Harvard University Press –
1967; y Charles Perrow en “Organizational Analysis: A Sociological View”;
Brooks / Cole – 1970), entre otros.
Pero Karl Weick (ya citado) se destaca por sobre todos. Pone de
manifiesto la necesidad de poder “tratar equívocamente” todo aquello que
uno – y la organización – ha archivado en forma inequívoca. Y este
fenómeno y necesidad es independiente de lo que sucede en el contexto
con lo cual se anticipa y va más allá de las contribuciones de otras
personas notables, pues es la pro-actividad en el cambio lo que
caracteriza al éxito y su continuidad.
El lector avezado ya está en condiciones de vislumbrar la importancia de
integrar las tres Inteligencias desarrolladas hasta estos momentos y
tendrá ante sus ojos la precariedad de aquellos que solamente se
destacan en una de ellas. Pero así como los estudios secundarios eran
necesarios pero insuficientes para aquellos que pretendían alcanzar el
éxito en el último cuarto de siglo pasado, hoy en día incluso la
conjunción efectiva de las Inteligencias Cognitiva, Emocional y Creativa
puede no resultar suficiente. Exploremos algunos aspectos que
fundamentan esta posición.
Nuestras investigaciones sugieren que a la luz de las circunstancias que
se viven hoy en día las personas interesadas en alcanzar el éxito deben
contar con una buena dosis de otras 4 Inteligencias, siendo ellas las
siguientes Inteligencias: Práctica, Comercial, Financiera y
Organizacional. No es ninguna casualidad que en los últimos años las
investigaciones y evidencias han ido mostrando la importancia creciente
de fuerzas interiores por encima de aquellos aspectos externos a la
persona.
La auto-estima, pro-actividad, auto-conciencia, autonomía,
independencia, iniciativa, auto-suficiencia, resultan ser cada vez más
características indispensables dentro del contexto global que nos rodea.
Si la producción total del planeta puede alcanzarse con menos del 1% de
la población, pues entonces resulta obvio que solamente este pequeñísimo
porcentaje de personas son las que realmente son necesarias. Y aquellos
que quieran pertenecer a esta selecta categoría han de distinguirse por
sus características y perfiles.
La Inteligencia Práctica es la “Capacidad de hacer las cosas de la
manera más simple posible con el mínimo uso de recursos, entre los
cuales por supuesto se incluye el tiempo”. Dentro del mundo de las
pequeñas organizaciones e instituciones que han de sobrevivir no va a
existir sitio para que alguien dé instrucciones a otro en forma
continuada. Tampoco va a existir sitio para el control repetitivo. En
pocas palabras, la inmensa mayoría de personas exitosas van a ser
autónomas y no van a necesitar que “otro” le diga como se hacen las
cosas mejor.
Una sola persona como Frederick W. Taylor (“Administración Científica”,
1917) pudo alcanzar el éxito – y al mismo tiempo ayudar a que otros lo
alcancen – hace solamente un siglo atrás, al hacer uso de su
Inteligencia Práctica. Convencido de que las personas eran recompensadas
de manera bastante similar mientras que en la práctica dichas personas
alcanzaban producciones sumamente disímiles, convirtió en ciencia “a la
práctica del paleo” (Eric Gaynor Butterfield en www.Gestiópolis.com” -
2005). Hoy en día otras personas no han de poder alcanzar el éxito como
consecuencia del pensamiento y la inteligencia Práctica de otro. El
éxito le será otorgado a quien opera por sí mismo con Inteligencia
Práctica y a la vez hace uso de ella a través de terceros.
Los hechos muestran que la relación entre lo que recibía en calidad de
recompensa un alto directivo hace unos 40 años atrás en relación al
personal de Planta, y lo que recibe un alto directivo en la actualidad,
es de 30 a 40 veces más. Y esta brecha no ha de disminuir, más bien es
posible que se extienda. No va a ser posible alcanzar cierto grado
importante de éxito sin contar y hacer uso de la Inteligencia Práctica.
¿Acaso los extraordinarios logros alcanzados por Napoleón y Alejandro el
Magno tenían exclusivamente que ver con su Inteligencia Cognitiva y
Creativa al desarrollar su especial y particular estrategia para el
combate? De ninguna manera. El componente práctico implícito en la
táctica era de vital importancia.
Y también la logística a la que hacen referencia muchos autores y
practitioners del mundo de las empresas como componente vital para el
éxito organizacional, requiere muy especialmente de la Inteligencia
Práctica. ¿Quién puede pensar en un desarrollo logístico que no fuera
práctico? A cualquier persona sin mucha Inteligencia Cognitiva y sin
demasiada Inteligencia Creativa en la actualidad, le ha de parecer
totalmente descabellado que el ejército Alemán no haya considerado la
importancia logística – con su enorme componente práctico – de poder
trasladar su inmenso ejército hasta la URSS, poder abastecerlo en todas
las líneas sin interrupción, triunfar y luego poder incluso regresar
acompañado por el éxito de un abastecimiento en el regreso. Para pensar
dos veces sobre esta opción antes de ejecutarla era necesario contar con
una dosis importante de Inteligencia Práctica.
Las organizaciones continúan orientadas hacia cada vez un menor uso de
elemento humano en el proceso de desarrollar productos y servicios y ser
recompensados por ellos. Quizás el ejemplo más claro de la Inteligencia
Práctica en las Organizaciones está dado por el desarrollo conocido como
“Supply Chain Management” que integra distintas funciones que antes
operaban en forma menos integrada : Depósitos y Almacenes, Compras,
Proveedores, Pagos, Recepción, Transporte, Logística, Producción, entre
otros.
El uso de la Inteligencia Práctica ha podido integrar en un solo
proceso esta diversidad de funciones, y quien no piense en el desarrollo
logístico y sus implicancias prácticas, puede verse desplazado del sitio
que ocupa.
Un ejemplo importante de la Inteligencia Práctica está presente en los
niños y muy especialmente en sus primeros años. Trabajos de
investigación respecto de niños entre 2 a 5 años de edad han mostrado
que una de las características que está presente en su accionar está
vinculado con los aspectos eminentemente prácticos además de creativos
(“La Razón”; Agosto 2005). La Inteligencia Práctica ha acompañado a un
inmenso número de empresarios que han sido exitosos en sus proyectos
creativos (Eric Gaynor Butterfield y Abel Cortese: “Congreso de
Desarrollo y Creatividad Organizacional”).
Así como la Inteligencia Práctica nos asiste en el desarrollo de
nuestros productos y servicios ha de ser necesario para el hombre de
Éxito contar con cierta cantidad significativa de Inteligencia
Comercial. En términos simples la Inteligencia Práctica le beneficia al
individuo más bien en forma personal, mientras que la Inteligencia
Comercial produce beneficios como consecuencia de la transferencia de
producciones propias hacia terceros. La Inteligencia Comercial es la
“Capacidad de poder beneficiarse de la transferencia de productos y
servicios propios y ajenos, hacia terceros.”
Como resultado de muchas Jornadas, Seminarios, Congresos, Talleres y
Cursos sobre el área Comercial ocasionalmente ha surgido la siguiente
pregunta más de un par de ocasiones: ¿Como podría Usted sintetizar el
aspecto Comercial? ¿Cuál sería su origen y principal fundamento a tener
en cuenta? No es una pregunta sencilla para responder pero he aceptado
el desafío.
En primer término podemos decir que existen una serie de desarrollos
llamados “anteojos” que permiten visualizar algo mejor al otro, pero no
necesariamente hemos desarrollado iguales mecanismos para observarnos y
conocernos a nosotros mismos. Quizás el área de Desarrollo
Organizacional ha sido quien más ha hecho al respecto a través de lo que
se conoce principalmente como el “Johari Window” (Dr. Donald W. Cole,
1997: “Congreso de Desarrollo Organizacional”, Argentina; organizado por
The Organization Development Institute International).
La observación puede ser también realizada por medio de una comunicación
telefónica. Si nosotros nos llamáramos a nuestro mismo número telefónico
desde donde estamos realizando la llamada, solamente hemos de escuchar
el monótono tono de ocupado. Aunque esto es lo que realmente nos sucede
en mucho de nuestro accionar diario, pocas veces hemos reparado en ello
y esperamos que esta metáfora sea de asistencia en añadir luz en este
aspecto.
También – metafóricamente – podemos tener en cuenta lo que sucede cuando
un hombre se afeita en la mañana delante del espejo luego de colocarse
crema para afeitar. Solamente, solamente los primeros 3 a 5 segundos el
hombre puede afeitarse casi sin mirar al otro – que en este caso es el
espejo – pues luego de la primer afeitada debe necesariamente fijar su
imagen en el espejo, y ha de ser éste, el espejo, quien le ha de dar las
órdenes de cómo afeitarse ! Y estos son aspectos básicos dentro de la
Inteligencia Comercial, es decir, el hecho de hacer prevalecer al otro
por sobre nosotros. Implica la necesaria condición de poder dar y
entregar a otros lo que podría ser para nosotros, pero es mucho más que
esto pues las personas pueden inicialmente – he dicho inicialmente –
entregar y dar a otros “lo que quizás no intentamos tener para
nosotros”, pero en realidad la capacidad de entrega a otros debe basarse
en entregar lo mejor que tenemos lo que nos posiciona desde un sitio de
vocación de servicio a la cual no estamos usualmente acostumbrados.
La Inteligencia Comercial resulta indispensable hoy en día por diversos
factores y entre ellos por el hecho que hoy en día está absolutamente
rota la cadena de eslabones a través de los cuales una educación formal
garantizaba un puesto de trabajo en una organización. Los organismos
estatales son una excepción pero cabe resaltar que estos solo están
vivos mientras puedan extraer recursos de las organizaciones que deben
auto-sostenerse, las empresas privadas.
En la medida que las organizaciones privadas no cuenten con un exceso de recursos por sus capacidades de atraer más recursos de lo que emplean y por lo tanto la tributación deja de tener la importancia que ha tenido, las organizaciones públicas se inclinan a castigar a estas empresas con nuevas cargas “antes de sus utilidades”. Las totalmente consecuencias disfuncionales de este accionar están a la vista y los empresarios (especialmente Pymes) comienzan a desaparecer en un número que no tiene precedentes siendo ello posiblemente la causa más importante de la enorme desocupación creciente en todas las sociedades.
La emisión de dinero ideada por Lord Keynes (ya citado) y
practicada sin límite por gobernantes que han preferido desarrollar una
“imprenta” en lugar de poner foco a las actividades reales productivas,
ha de tener un límite y del cual posiblemente no nos hemos de encontrar
muy lejos. La prueba de ello son los enormes “déficit” que están
presente en casi todas las economías del planeta alcanzando tanto a los
países desarrollados como menos desarrollados.
Y esto nos lleva a la sexta inteligencia que es la Inteligencia
Financiera. Dentro de una economía capitalista que es la prevaleciente
en la mayor parte de los países en la Tierra, el uso y aplicación de las
5 inteligencias anteriores; tanto las 3 de la primera fase (Inteligencia
Cognitiva, Inteligencia Emocional y la Inteligencia Creativa) como las
dos de la segunda fase que hemos contemplado hasta ahora (Inteligencia
Práctica y la Inteligencia Comercial) verifican en alguna medida su
éxito bajo la presencia del Dinero. Efectivamente, dentro de la economía
capitalista es el dinero, el papel moneda y los distintos productos
asociados “virtuales” como bonos, títulos, valores y otras especies
dinerarias no sustentadas en “lo real” (como sería por ejemplo el patrón
oro), un indicador del éxito alcanzado.
Pero hoy en día se ha constituido en un elemento adicional puesto que
como consecuencia de la globalización financiera muchos de los servicios
y las prestaciones que recibía la población sin costo o a costos
reducidos (como es el caso de la educación y salud pública junto con
otros servicios esenciales: agua, luz, entre otros) el acceso a la
educación y salud como también al agua y a la luz representan un costo
en dinero que solamente puede cubrirse cuando se tiene acceso al dinero.
Y lo que aún hace más crítica esta situación es el hecho que sin la
educación apropiada – sin el desarrollo de Las 7 Inteligencias – y sin
salud (que solamente son cubiertas actualmente con dinero), las personas
se han visto y están viendo desplazadas cada vez más de “tener un
trabajo” y su existencia depende de alguna dádiva que no se sostiene en
el tiempo.
La Inteligencia Financiera es de una necesidad absoluta puesto que las
personas pueden perder todo lo que han ganado con las 5 Inteligencias
anteriores en un abrir y cerrar de ojos. Los fraudes de los Bancos en
diversos países en el mundo y muy recientemente en Latinoamérica al no
devolver el dinero que ha sido depositado por sus Clientes, son un claro
ejemplo.
Las estafas de ENRON, WORLDOM y PARMALAT dejaron totalmente
desprotegidos a una inmensa cantidad de personas que trabajaron toda su
vida y perdieron los ahorros que necesitaban para vivir durante su
vejez. Las estafas de Bancos Europeos que aconsejaron a sus Clientes
adquirir “bonos” con los cuales ellos habían obtenido beneficios de
usura durante más 10 años, pero que sabían que se desplomaban por
maniobras en los cuales ellos mismos eran actores principales, hicieron
que estos Clientes quedaran totalmente desprotegidos y vieran diluirse
más de 30 o 40 años de trabajo muy duro.
Todos los días por CNN en el programa de Economía y Negocios, de lunes a
viernes, se exhibe un grupo pequeño de personas en un estado de
felicidad que representan a aquellos que se han visto beneficiados
financieramente junto con las instituciones financieras que los han
acompañado. Como nos lo manifestara un investigador en materia
financiera “las sonrisas de estos pocos y de los líderes de las
instituciones financieras se ven acompañadas por las enormes tristezas
de muchísimas personas que han trabajado duramente y que, para peor, han
confiado en ellos.”
Si usted tiene alguna duda respecto de la importancia de la Inteligencia
Financiera le pedimos que eche una ojeada aunque sea corta al libro de
Robert Kiyosaki (ya citado). El profesor universitario distinguido por
su carrera y por el ejercicio de su profesión ve hecho añicos su futuro
y presencia un día a día limitado por lo “poco que le queda” después de
asumir sus compromisos con la sociedad.
Un lector avezado se ha de formular serias preguntas a estas alturas. En
primer término si es conveniente que “alguien” maneje su dinero. Al
parecer los Bancos no parecen ser demasiado confiables especialmente a
los ojos de aquellos que han perdido una parte importante de sus
depósitos a plazo fijo, y esto quizás es también aplicable a los fondos
de pensión. Los hechos demuestran que no siempre han cumplido con los
compromisos asumidos y muchos de ellos se encuentran en una posición de
parcial insolvencia, incluso dentro de comunidades aparentemente sólidas
como son las economías desarrolladas de Europa Occidental.
Sugerimos que una lectura al material de Robert Kiyosaki y a otros
notables autores, investigadores, académicos y consultores sobre
Inteligencia Financiera puede resultar en una importante contribución.
Pero de todas maneras sea cauteloso respecto del “futuro”. Ningún
consejero financiero ni institución financiera alguna le ha de decir,
aconsejar o predecir el futuro que se avecina. ¿Sabe porqué? Ellos hacen
sus utilidades basadas en personas que no conocen sobre Inteligencia
Financiera y si llegaran a conocer las han de guiar en contra “de lo por
acontecer”.
¿Acaso Usted conoce a alguien que le va a decir exactamente
cual es el caballo ganador en una carrera? Si esto fuera de conocimiento
público, y la mayoría supiera y actuara en consecuencia, los dividendos
de este caballo incluso ganando serían tan ínfimos que ni siquiera
pagarían el dinero que gastaron para simplemente ingresar al Hipódromo.
Pues lo mismo sucede dentro del mundo de las finanzas: las Entidades
Financieras obtienen sus beneficios por los errores de sus Clientes,
simplemente viven de ellos y de sus errores.
Nadie está en mejores condiciones que Usted mismo para manejar su
Dinero. ¿Sabe usted cual es el país con más millonarios por día? ¿Y sabe
usted a qué se dedican estas miles de personas que se hacen millonarios
por día? Pues es en los Estados Unidos de Norteamérica donde emergen
3.000 millonarios nuevos por día y el 80 % de ellos – si, el 80 % de
ellos – pertenecen al sector de fondos de pensión. ¿Quiénes cree usted
que son los perdedores? De modo que tiene que Hacer todo lo posible para
NO estar incluido dentro de dicha lista … ya hay demasiadas personas
“que han trabajado duro y hecho las cosas correctamente … pero que han
terminado en la ruina”.
Usted tendrá que dominar las primeras cinco inteligencias y además
tendrá que ser un maestro en la Inteligencia Financiera. Cuando usted
tenga éxito va a ser visitado por un inmenso número de otros, y tendrá
que convertirse especialista en analizar “los proyectos de otro” y en
descubrir lo que quieren los otros al proponerle ideas de inversión.
Las Inteligencias Práctica, Comercial y Financiera corresponden al
segundo ciclo importante. Usted ha de recordar que el primer ciclo
estaba compuesto por las Inteligencias Cognitiva, Emocional y Creativa
que son pre-condiciones necesarias para las tres inteligencias del
segundo ciclo.
Ahora bien, el Éxito solamente puede ser coronado con “otros”. No existe
un solo investigador, académico, consultor, ejecutivo o directivo que
haya alcanzado el éxito sin haber desarrollado las habilidades y
competencias de la Inteligencia Organizacional. Bill Gates, Alfred Sloan,
Henry Ford asumieron posiciones de liderazgo con éxito basados en su
Inteligencia Organizacional.
Carlos Marx (ya citado) no estaba equivocado respecto de su
teoría de la plusvalía, como también lo reconoce el extraordinario
economista alemán Joseph Schumpeter. Puesto que solamente una plusvalía
“diaria” puede poner en condiciones a la Organización para sobrevivir
ante tantas vicisitudes: las nuevas necesidades de los Clientes, las
necesidades de re-entrenar al personal, las crecientes porciones que
toman las entidades financieras de las empresas, y los incrementos
sostenidos en las tributaciones.
¿Qué es una organización? Para ello sugerimos remitirnos a un artículo
sobre Liderazgo publicado en www.gestiopolis.com : “Una organización es
un organismo vivo que se comporta, crece y se sostiene en el tiempo como
resultado de la visión de sus líderes, la capacidad de gerenciamiento de
sus ejecutivos, y el grado de cumplimiento y adhesión del resto de los
participantes organizacionales a las tácticas gerenciales que están en
línea con la filosofía de dirección del Líder. Este organismo vivo opera
dentro de un contexto y permanece vivo dentro del mismo en la medida que
desarrolle competencias nuevas que le permitan superar a otros de su
propia especie ya que todos ellos no pueden co-existir simultáneamente
todos al mismo tiempo ni tampoco durante todo el transcurso del tiempo”
(Eric Gaynor Butterfield: Michigan State University – 1975). Por lo
tanto la Inteligencia Organizacional debe ser un mecanismo que permita
cumplimentar con dichos aspectos.
El desarrollo de las comunidades y naciones requiere de operar efectiva
y eficientemente en las tres unidades de análisis, ANTES de que “algo
funcione a nivel macro”. En realidad lo macro existe solamente como
función de lo micro; si desaparecieran las empresas y las personas
operaran y funcionaran a nivel individual, todos los que se benefician a
nivel macro tendrían que salir a realizar algún trabajo. No es
casualidad que las personas en el nivel macro se vinculen por ello cada
vez más con todo aquello que está alejado de la producción directa y
tangible, como lo es la tecnología informática y las comunicaciones,
como así también el “dinero a través de una imprenta”.
Los países necesitan entonces tanto el desarrollo individual como
grupal, y finalmente el organizacional. La riqueza de los países puede
medirse directamente por la capacidad empresarial y organizacional,
tanto a nivel de grandes empresas, como de empresas medianas y pequeñas
donde los emprendedores y empresarios adquieren enseñanzas que
usualmente no reciben ni de los mejores Centros de Altos Estudios o
Universidades.
La enorme desocupación actual y su creciente manifestación está
directamente vinculada con la enorme defunción de las empresas pequeñas
y medianas que son las que justamente son altamente intensivas en mano
de obra y personal. Las habilidades y competencias de empresarios y
emprendedores solamente se consolida cuando son capaces de llevar
adelante una Organización. Cuando están en alguna reunión con un número
importante de personas que está dispuesta a contestar a una pregunta
suya, puede preguntarles: ¿Cuántos de ustedes reciben una remuneración a
fin de mes? y luego ¿Cuántos de ustedes le pagan un sueldo a fin de mes
a otros?
Las respuestas a esta pregunta han mostrado que – tanto en los países
desarrollados como en aquellos menos desarrollados – cada vez son menos
quienes le pagan sueldos a otros (por favor no vaya a incluir en esta
categoría a un ejecutivo de multinacional).
Existen más de 60 notables expertos en el área de Organizaciones y
diversos trabajos de campo muestran que no son conocidos más que el 10 %
de ellos dentro de los países menos desarrollados. El Comportamiento
Organizacional es indispensable para no tener que acceder a un negocio o
una empresa basado simplemente en la intuición. Conocemos más de un
empresario quien ante la sugerencia de consultoría de alterar, cambiar o
terminar con su negocio pre-existente ha contestado: “Yo siempre he
hecho dinero con esta empresa y de ésta manera”.
La disciplina de Comportamiento Organizacional sumada a la de
Desarrollo Organizacional le ha de dar la oportunidad a las personas de
ver las empresas – y especialmente la suya – dentro de una perspectiva
correcta. Y esta es la tarea que le proponemos para que finalmente Usted
– lector – pueda alcanzar el Éxito: sea capaz de desarrollar por encima
del primer ciclo (Inteligencia Cognitiva, Emocional y Creativa) las
Inteligencias del segundo ciclo (Práctica, Comercial y Financiera), pero
no olvide que el éxito continuado y sostenido lo ha de lograr y mantener
como consecuencia de AGREGAR además la Inteligencia Organizacional.
Prepárese para ello.
Muchas gracias por compartir!
Eric Gaynor Butterfield informesarrobatheodinstitute.org Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org
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