La mala adaptación a amenazas crecientes para la supervivencia aparece
con tanta frecuencia en los estudios sistémicos de los fracasos
empresariales que ha dado nacimiento a la parábola de la ‘rana hervida’.
Si ponemos una rana en una olla de agua hirviente, inmediatamente
intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura
ambiente, y no la asustamos, se queda tranquila.
Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados, la rana no hace nada,
e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la
rana está cada vez más aturdida, y finalmente no está en condiciones de
salir de la olla.
Aunque nada se lo impide, la rana se queda allí y se cocina. ¿Por qué?
Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está
preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios
lentos y graduales.
Todo cambio es estresante por definición. Aun cuando sea bien recibido,
todo cambio altera la estabilidad. Para afrontar cualquier cambio
debemos entender y manejar el estrés que inevitablemente se presenta en
nuestra vida. Todos podemos regular el grado de estrés que
experimentamos, manejando la cantidad de cambio que estamos dispuestos a
tolerar.
Es importante entender que cualquier cambio puede producir consecuencias
anto deseables como indeseables. Trabajando con personas que están
viviendo circunstancias traumáticas, como un incendio o un desastre
natural, los profesionales han aprendido que las crisis pueden tener
consecuencias positivas o negativas. Cuando atravesamos una crisis, la
consecuencia puede ser el deterioro en nuestra capacidad de funcionar
eficazmente. O, por el contrario, puede ser un mejor funcionamiento y un
mayor desarrollo de nuestras potencialidades.
Toda crisis implica desequilibrio y cambio. Todo depende de la forma
como la afrontemos y nos sobrepongamos a ella.
Hay incluso crisis que se pueden percibir como ataques a nuestra misma
esencia psicológica. Lo que en ese momento el destino nos exige es una
redefinición de nosotros mismos, un redescubrimiento de significado, y
una renovación de nuestro compromiso con lo que hayamos elegido como lo
más importante de nuestra vida.
Federico Gan - www.inteligencia-emocional.org
¡Donde los empresarios crecen!
Compartir ideas impulsa el desarrollo
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema