La inmensa mayoría de profesiones y ocupaciones precisan de una continua
y particular tarea: la comunicación con los demás. Comunicación con
clientes, proveedores, usuarios; o comunicación con personas que
trabajan en la misma empresa: el equipo del departamento, el jefe, los
colaboradores.
O con personal de otros departamentos, que nos piden o nos dan
informaciones para poder realizar su labor y para que hagamos
correctamente la nuestra. Podría pensarse que la comunicación sólo forma
parte del trabajo de quienes desempeñan tareas comerciales y que están
en contacto con el cliente.
Pero el operario de una máquina, que debe informar de la productividad
de la misma a su supervisor, de los problemas de funcionamiento a
mantenimiento y de los resultados de calidad a control de calidad emplea
la comunicación en su trabajo. ¿Y el médico con sus pacientes? ¿Y el
guardia con los ciudadanos? ¿Y qué decir de la telefonista y el personal
de recepción? ¿Y de todo jefe con sus colaboradores? ¿Y los técnicos que
van a la empresa o al domicilio de sus clientes a prestar asistencia
técnica o a efectuar reparaciones? ¿Alguien no emplea hoy la
comunicación en su trabajo? Sin duda, casi nadie puede decir que la
comunicación no forma parte de su trabajo.
Decir ‘comunicación’ equivale a decir ‘influencia mutua’ entre las
personas que se comunican. En el proceso de comunicación una persona
pregunta, la otra responde, una ofrece una información y solicita de la
otra su punto de vista, una pide una aclaración y la otra resuelve las
dudas. Pues, para que haya comunicación, las dos personas deben estar en
disposición activa de ofrecer sus puntos de vista respecto al tema
objeto de la comunicación.
Comunicar no es llegar y decir simplemente ‘haz esto’ y volverse por
donde se ha venido. Eso es ‘mandar’. Comunicar es llegar, decir ‘debes
hacer esta tarea antes de...’, añadir ‘¿podrás hacerlo?’, y esperar la
respuesta.
Estudios sobre problemas en el trabajo demuestran que cuatro de cada
cinco problemas son causados por una mala o deficiente comunicación.
La experiencia nos demuestra que muchas personas, incluso excelentes
profesionales ‘técnicos’, personal con una enorme valía en su ‘oficio’
son pésimos comunicadores. En muchos casos no son conscientes de la
importancia de la comunicación en su trabajo. Les interesa el tornillo,
el proyecto, el producto, el dato, pero no demasiado las personas que
deben apretar el tornillo, realizar el proyecto, acabar el producto,
anotar el dato.
Si esas personas, que pueden ser jefes, o trabajar en un ámbito donde se
maneja mucha información necesaria para otras personas, no tienen
conciencia de que la comunicación forma parte de su trabajo, estarán en
una posición privilegiada para generar múltiples problemas.
¿Por qué razón en bastantes casos esa falta de conciencia del papel de
la comunicación genera conflictos y problemas? Sucede que hay personas
que informan pero que no escuchan, personas que mandan pero no dirigen,
personas que creen que lo importante ‘es lo suyo’ y lo de los demás es
secundario y puede esperar.
Ignorar el papel de la comunicación produce errores, fallos, retrasos,
esperas, disculpas, pretextos, mala o nula atención al cliente,
problemas o conflictos con compañeros del grupo de trabajo, con jefes o
subordinados, con personal de otros departamentos.
Si somos conscientes del papel de la comunicación, es decir, que
trabajamos hablando, pidiendo información, preguntando, respondiendo,
pidiendo opiniones y valoraciones, recibiendo y analizando demandas y
necesidades para otras personas, será posible neutralizar una parte
importante de dificultades y mejorando la comunicación, mejorar el
ambiente y los resultados del trabajo. ¿Cómo mejorar nuestra
comunicación?
PARA DESARROLLARLA
Escuche para comprender, no para responder. No interrumpa salvo en un
caso límite (le toman por otra persona, por ejemplo).
Identifique las sensaciones y emociones de la persona con la que se
comunica. Algo básico: confirme que le dice todo aquello que le quiere
decir. Para ello debe dar confianza. Sonría. Sea afable.
TRATE DE EVITAR
Confundir comunicación con ‘ser buen orador’. La oratoria es ‘hablar
bien’. Comunicar es, también, ‘escuchar mejor’: dejar hablar y saber
callar.
Federico Gan - www.inteligencia-emocional.org
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