Por qué compra la gente?
03 / 2004
Los especialistas en Marketing y los profesionales de la Publicidad que
estudian permanentemente los "estímulo-respuesta" de los consumidores,
como así también los sociólogos y sicólogos sociales que realizan
investigaciones de mercado para establecer valores de respuesta en
muestras del mercado, serían los más indicados para responder a este
importante interrogante en las ventas en términos generales o
estadísticamente.
Desde el punto de vista de la venta, es decir lo que ocurre en la
realidad de cada caso en particular, es un misterio que no se reproduce
de idéntica forma en todos los casos por la esencia propia de cada
individuo. Usted podrá demostrar interés por lo que le estén ofreciendo
o vendiendo, pero lo que está pensando y el motivo final que lo impulsó
hasta su decisión final de comprar (o no comprar), solamente usted lo
sabe.
El vendedor profesional, con su experiencia, va aprendiendo a leer
comportamientos, actitudes, gestos, señales, etc. que usted emite aunque
no lo quiera y actúa con sus técnicas de ventas (preguntas,
argumentaciones, demostraciones, etc.) para establecer si está caminando
sobre piso firme o si se está enterrando en una ciénaga.
De todos modos, intentará llevarlo hasta que resuelva y decida al
respecto. Por dicho motivo, resulta imposible dar una respuesta que
resulte objetiva y que sea válida para todos los casos que existan. No
obstante ello, todos los que en alguna oportunidad debemos tomar una
decisión de comprar un producto o un servicio determinado arribamos
siempre, en algún momento de la entrevista o después de ella, a una
reflexión básica y fundamental: ¿me conviene comprarlo, o no? (o sea, el
"ser o no ser" de Shakespeare aplicado a toda entrevista de venta).
Dicho cuestionamiento no necesariamente se realiza en voz alta, pero
implica realizar lo que he denominado como un "juicio de valor" sobre
las circunstancias que están expuestas frente a cada uno de nosotros
durante cualquier entrevista de ventas. Si deseáramos graficarlo para
comprenderlo mejor, sería algo así como tener en nuestra mente una
balanza con dos platos.
En uno de ellos, el de la izquierda por ejemplo, colocamos todos los
beneficios correspondientes a cada una de las características del
producto o servicio que recibiremos al convertirnos en propietarios y
usuarios del mismo. En el otro plato, el de la derecha, pondremos todo
el dinero que se requiere (precio de venta) para convertirse en
propietario de ese producto o servicio.
Ahora bien, si durante dicho juicio de valor sentimos que el plato de la
izquierda (beneficios) pesa más que el del dinero, la conclusión es
obvia: "me conviene comprarlo". Cuanto mayor sea el peso de este plato,
sentiremos el deseo en adquirirlo en una intensidad proporcional al
mismo y consecuentemente tanto menor será, en nuestra mente, el peso del
dinero que se deba pagar por ello.
Pero cuando el peso del plato de la derecha (dinero) es el predominante,
la conclusión es: "no me conviene comprarlo". Esto es porque: no hemos
percibido como importantes los beneficios que surgen del producto o
servicio para cubrir una determinada necesidad que tenemos; no tenemos
una necesidad tan inmediata como para que exija que lo decidamos ya
mismo; o bien el precio es tan absurdamente caro que aún cuando tengamos
la necesidad y la urgencia no tiene ningún sentido pagar un disparate
por ello.
Estamos en condiciones ahora de comprender el significado de la
siguiente respuesta a nuestro interrogante: "la gente no compra un
producto o servicio, sino solo la promesa cierta de disfrutar todos los
beneficios que surgen de sus características al convertirse en
propietario del mismo"
Ahora que conoce este concepto fundamental en la venta, cuando pregunte
sobre los aspectos de un producto y el vendedor le responda solo en
términos de características, le estará informando pero no le estará
vendiendo nada.
Dependerá exclusivamente de su inteligencia para adaptar esas
características a la medida de sus necesidades respecto al producto
(beneficios). En cambio si el vendedor le responde a su inquietud
adaptando dichas características a sus necesidades manifestadas
previamente, le estará vendiendo los beneficios del mismo.
En otros términos, le estará vendiendo profesionalmente el producto.
Si luego de esa atención profesional que recibió usted decide comprar,
después de haber realizado su "juicio de valor" y contando con la
disponibilidad de dinero necesario, pasará a ser un Cliente Satisfecho.
Esto es porque pudo realizar una compra objetiva, a pesar de lo emotivo
que puedan resultar sus necesidades dentro de su escala de prioridades,
con la colaboración y el asesoramiento de un vendedor profesional.
Finalmente, usted tiene ahora nuevos elementos que le permiten responder
con fundamentos a la pregunta del encabezado de este artículo.
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Martín
E Heller
Este artículo fue escrito por el Lic. Martín E.
Heller, presidente de Heller Consulting. Visita nuestro sitio
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