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Los swaps “es un contrato mediante el cual ambas partes acuerdan
intercambiar flujos de efectivo sobre un cierto principal a intervalos
regulares de tiempo durante un periodo dado”. (Monroy, 2001).
Los swaps son utilizados para reducir o mitigar los riesgos de tasas de
interés, riesgo sobre el tipo de cambio y en algunos casos son
utilizados para reducir el riesgo de crédito.
Estos instrumentos son OTC (Over The Counter o Sobre el Mostrador), es
decir, hechos a la medida. Pero, siempre incurren en cierto nivel de
riesgo crediticio propiciado por su operación.
1. Swaps sobre tasas de interés
Este tipo de contrato es el más habitual en los mercados financieros.
“Un swap de tasa de interés normal es un contrato por el cual una parte
de la transacción se compromete a pagar a la otra parte una tasa de
interés fijada por adelantado sobre un nominal también fijado por
adelantado, y la segunda parte se compromete a pagar a la primera a una
tasa de interés variable sobre el mismo nominal”. (Rodríguez, 1997).
Un swap no es un préstamo, ya que es exclusivamente un intercambio de
flujos de tasas de interés y nadie presta el nominal a nadie, es decir,
las cantidades de principal no se intercambian.
2. Swaps sobre tipo de cambio
En este tipo de contrato (o permuta financiera) “una parte se compromete
a liquidar intereses sobre cierta cantidad de principal en una divisa.
Por el otro lado, recibe intereses sobre cierta cantidad de principal en
otra divisa”. (Hull, 1996).
Esta es una variante del swap de tasa de interés, “en el que el nominal
sobre el que se paga la tasa de interés fija y el nominal sobre el que
se paga la tasa de interés variable son en dos monedas distintas”.
(Rodríguez, 1997).
A diferencia del swap anterior (swap sobre tasa de interés) en este, las
cantidades de principal se intercambian al principio y final de la vida
del swap.
Este a su vez puede utilizarse para transformar un préstamo en una
divisa en un préstamo en otra divisa.
Ya que se puede afirmar que un swap es una posición larga en una obligación combinada con una posición corta en otra obligación.
Un swap puede ser considerado como una cartera de contratos a plazo.
Por ejemplo, en la actualidad las instituciones financieras reciben con
frecuencia como depósito un swap.
Para ampliar la idea de cómo es que funciona un swap, he aquí un ejemplo
de un swap de divisas realizado entre IBM y el Banco Mundial en 1981:
“IBM convirtió a dólares unas emisiones anteriores de deuda en francos
suizos y marcos alemanes de IBM.
El swap permitió a IBM aprovecharse del aumento del dólar a principios de los años 80 y fijar el tipo de cambio al que repagar su deuda.
Por su parte el Banco Mundial emitió bonos en dólares que le
proporcionaron los dólares necesarios para el swap, y consiguió a cambio
financiamiento en francos suizos y marcos”. (Ibíd.).
3. Swaps de materias primas (“Commodity Swaps)
Un problema clásico en materia de finanzas es el financiamiento de los
productores a través de materias primas, ya que los mercados mundiales
de materias primas son muchas veces de alta volatilidad.
Por ejemplo, los precios internacionales del petróleo en unos cuantos
días pueden bajar hasta un 30%.
Por esta razón las empresas productoras de materias primas son en
general empresas de alto riesgo, tanto para prestamos como para
inversiones.
Por lo tanto, este tipo de swaps están diseñados para eliminar el riesgo
de precio y de esta manera conseguir el abaratamiento de los costos de
financiamiento.
El funcionamiento de un swap de materias primas, es muy similar al de un
swap de tasa de interés, por ejemplo: un swap a tres años sobre
petróleo; esta transacción es un intercambio de dinero basado en el
precio del petróleo (A no entrega a B petróleo en ningún momento), por
lo tanto el swap se encarga de compensar cualquier diferencia existente
entre el precio variable de mercado y el precio fijo establecido
mediante el swap.
Es decir, si el precio del petróleo baja por debajo del precio
establecido, B paga a A la diferencia, y si sube, A paga a B la
diferencia.
4. Swaps de índices bursátiles
Estos permiten intercambiar el rendimiento del mercado de dinero, por el
rendimiento de un mercado bursátil.
Este rendimiento bursátil, se refiere a la suma de dividendos recibidos,
ganancias y/o pérdidas de capital.
Ejemplo sobre un nominal de USD 100 MM: “Al principio del swap se anota
el valor inicial del índice en cuestión por ejemplo, el valor del S&P
500 al principio del periodo podría ser 410,00.
Cada trimestre A paga a B LIBOR a tres meses en dólares sobre USD 100 MM. A su vez B paga a A cada trimestre una cantidad de dinero igual a los dividendos que A habría recibido de haber invertido USD 100 MM en las acciones que componen el S&P 500, estando el índice a su valor inicial de 410,00 en el momento de la inversión.
Además de lo anterior, si el índice S&P 500 está por encima de su
valor inicial al final del primer trimestre, B pagará a A la diferencia
sobre una cantidad de acciones correspondientes a la inversión inicial
de USD 100 MM con el índice a 410,00, y si está por debajo A pagará a B
la diferencia. Este proceso se repite cada trimestre, tomando siempre el
cierre del trimestre anterior como diferencia pero manteniendo el número
de acciones definido al principio de la transacción siempre fija”. (Op.
Cit.).
A través de este mecanismo, se consigue la misma rentabilidad de haber
invertido en acciones y se financia a su vez, pero siempre conservando
su capital, y esto le permite invertirlo en otros activos.
5. Swaps crediticios
Este tipo de swaps sirven para administrar el riesgo sobre el crédito a
través de la medición y determinación del precio de cada uno de los
subyacentes (tasa de interés, plazo, moneda y crédito).
Estos riesgos pueden ser transferidos a un tenedor de manera más eficaz,
permitiendo así, un acceso al crédito con un menor costo. Ajustándose a
la relación entre oferta y demanda de crédito.
Se podría afirmar que el riesgo crediticio, no es otra cosa más que, un
riesgo de incumplimiento posible.
Existen dos opciones de swaps: el swap de incumplimiento (default swap)
y el swap de retorno total (total return swap).
“En un contrato de swap de incumplimiento, un vendedor de riesgo
crediticio paga a otra parte por el derecho de recibir un pago en el
caso de que se produjera el cambio acordado entre ellos en el estatus
crediticio del crédito de referencia, usualmente un título corporativo.
Los swaps de retorno total, por el contrario, permiten que el vendedor del riesgo crediticio retenga el activo y reciba un retorno que fluctúa a medida que se modifica el riesgo crediticio.
El vendedor paga unas tasas total de retorno sobre un activo de
referencia, en general un título que incluye cualquier consideración de
precio, a cambio de pagos periódicos a tasa flotante más cualquier
reducción de precios”. (McDermott, 1999).
Cuando se inventaron este tipo de swaps, usualmente eran utilizados sólo
por los bancos, para proteger los créditos bancarios.
En la actualidad se han vuelto instrumentos de cobertura muy popular ya
que permiten retener el activo y a su vez segmentar y distribuir el
riesgo.
Esto permite que “un banco pueda liberar líneas de crédito y continuar
prestando dinero a sus clientes, aun cuando exceda sus límites de
exposición para dicha empresa o industria, mediante la descarga del
riesgo crediticio (en todo o en parte) a través de un swap de retorno
total o de incumplimiento.
Además, puede concentrarse en préstamos a los sectores donde posee mayor presencia o experiencia, sin preocuparse por la concentración de riesgo excesiva.
Los bancos más pequeños, cuyos márgenes se ven reducidos por el alto
costo del dinero, podrían obtener un retorno mayor y una exposición a
créditos mejores utilizando derivados crediticios y no préstamos
directos”. (Op. Cit.).
BIBLIOGRAFÍA:
MONROY, Arturo (2001). “Instrumentos del Mercado de Derivados”; Articulo
tomado de la revista Mercado de Valores, publicación mensual,
Septiembre, México.
RODRÍGUEZ, de Castro J. (1997). Introducción al Análisis de Productos
Financieros derivados. 2ª Edición, Editorial Limusa, México.
HULL, John (1996). Introducción a los Mercados de Futuros y Opciones.
Editorial Prentice Hall, España.
McDERMOTT, Robert (1999). “La Esperada Llegada de los Derivados
Crediticios”. Artículo tomado de la revista Ejecutivos de Finanzas,
publicación mensual, Año XXVIII, Mayo, No.5, México.
L.E. Juan Pablo Zorrilla Salgador. Licenciado en Economía por la Facultad de Economía. Universidad Veracruzana. Xalapa, Consultor de Negocios Independiente. Catedrático de las Licenciaturas en Administración de Empresas y Contaduría en la Universidad Ignacio Manuel Altamirano. Habiendo impartido las cátedras de Mercadotecnia, Administración de la Pequeña y Mediana Empresa, Financiamiento al Comercio Exterior, Modalidades Internacionales de Pago, Distribución Internacional, Presupuestos y Emprendedores.
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