Las condiciones del
desarrollo regional
La descentralización de las funciones del Estado nacional es una
tendencia relacionada a los cambios en "el modo de acumulación, a la revolución
científica y tecnológica, a la reestructuración del Estado y a las demandas por
espacios de autonomía planteadas por la sociedad civil (Marsiglia y Pintos,
2001). Por lo tanto, la reforma del Estado implica una reingeniería de las
instituciones orientada al logro de una mayor eficiencia, y una participación
más equitativa en los procesos de desarrollo regional, de tal forma que los
resultados contribuyan a lograr tasas de mayor igualdad.
Sin embargo, la participación popular legalizada e institucionalizada
que refuerza la gobernabilidad democrática y la descentralización política es
relativamente nueva en el contexto de los gobiernos locales en Latinoamérica. La
introducción de la descentralización política orientó la descentralización
administrativa hacia la persecución de la gobernabilidad democrática, el combate
a la corrupción institucionalizada, reducir la brecha de las inequidades,
facilitar la participación ciudadana, etc. Por lo tanto, el aliento a la
participación ciudadana mediante procesos de descentralización política y de
reordenamiento territorial, pueden crear las condiciones para impulsar el
desarrollo regional.
Lamentablemente, este tipo de descentralización económica que introduce
externalidades y mecanismos de mercado, crea fuertes disparidades debido a las
diferenciaciones regionales y sociales en la asignación y provisión de bienes y
servicios públicos. Para abatir estas disparidades, se requiere la transferencia
de recursos desde el centro, mediante mecanismos de compensación al desarrollo
regional. Las transferencias de recursos para lograr una mejor redistribución
territorial puede efectuarse mediante fondos financieros no condicionados a
aportaciones específicas y de libre disponibilidad, así como aquellas
transferencias que si están condicionadas.
La implementación de políticas de descentralización debe estar
acompañada con la creación de nuevos espacios para una mayor participación de la
sociedad. Así la descentralización del aparato del Estado, debe liberar el
potencial democrático representado por los movimientos locales y regionales que
operan al nivel de sociedad civil a fin de servir como suplemento de
oportunidades para la participación popular, incluyendo la participación
político-electoral proveídas por una democracia más participativa.
Los movimientos sociales que operen al nivel de sociedad civil necesitan
estar respaldados por una voluntad política de una eficiente administración y
para que las acciones de los movimientos populares sean efectivas, éstos
requieren presentarse con un modelo de participación popular, la cual es
inherente a su propio voluntarismo. Pero esta participación popular, de acuerdo
con Castells and Borja (1988:47), se restringe a la consulta, información y
cooperación con la administración local y no a los procesos de toma de
decisiones, las cuales siguen siendo prerrogativas de los representantes
electos. Sin embargo, habrá que determinar si se liberan de las actividades
productivas de bienes y servicios públicos a las administraciones locales,
mediante procesos de descentralización, las repercusiones en términos de
beneficios para el desarrollo regional
Desarrollo local
En vez de ajustar el desarrollo local y nacional a las tendencias y
patrones globales, una estrategia de desarrollo nacional debe tomar en cuenta
las necesidades locales y nacionales, sus particularidades y potencialidades,
sus ámbitos económicos, políticos, sociales y culturales, como la base para una
más articulada integración en los procesos de globalización. En este caso el
desarrollo nacional que promueve el desarrollo local y regional, debe avanzar en
doble sentido. Esfuerzos para un desarrollo estructural con una amplia cobertura
de arriba hacia abajo y esfuerzos de abajo hacia arriba que enfatizan las
particularidades de las diferentes localidades y regiones.
Van Hermelrick (2001) define el espacio local como un sistema compuesto
de "un conjunto de subsistemas en interacción dinámica entre sí y con su medio
ambiente, cuya finalidad es la satisfacción de necesidades." El mismo autor
entiende el desarrollo local como "un proceso basado en alianzas entre actores,
que se genera en un ámbito territorial inmediato, con el fin de impulsar
procesos de cambios para el mejoramiento de su bienestar colectivo."
Los proyectos de desarrollo local deben tener como fundamento la
reconstrucción de su propia realidad y no ser elaborados desde el escritorio de
una oficina del gobierno central, de tal forma que tome en consideración las
necesidades de desarrollo locales, los recursos y capacidades locales
existentes, las áreas prioritarias y el involucramiento de los principales
agentes económicos y actores políticos y sociales. Estos agentes y actores son
el Estado y gobierno mismo, sociedad civil, empresas privadas, etc. Por lo
tanto, no existe un modelo único de desarrollo local sino distintas propuestas
de proyectos.
Enríquez (2001) plantea la apertura del campo del desarrollo local en
tres vertientes: la concepción metodológica de trabajo que impulsan las
organizaciones de la sociedad civil y que impulsa acciones desde abajo para
enfrentar la problemática del crecimiento económico y desarrollo social; como
resultado de los procesos de descentralización y democratización del Estado, y
como respuesta a los requerimientos de la cooperación internacional, la
promoción de la reforma del Estado y la tendencia democratizadora. Las
concepciones extremas de los modelos autárquicos a los modelos globalizadores,
con diferentes componentes. Sin embargo, hasta ahora, el desarrollo local sufre
de los efectos recesivos de las políticas de ajuste estructural y de
estabilización económica que arrojaron un incremento masivo del desempleo,
elevación de los niveles de pobreza y desigualdad social.
Por lo anterior, el desarrollo local tienen que ser reorientado en su
objetivo para cubrir o minimizar estas deficiencias y los impactos negativos en
el desarrollo social, impulsando y promoviendo proyectos que impliquen nuevas
formas de organización para incrementar los niveles de eficiencia pero también
la consecución de una mayor igualdad en el acceso a los recursos y beneficios
del crecimiento económico. No obstante, la promoción del desarrollo económico
local se mantiene solamente con una orientación en el ámbito del mercado, por lo
que sería importante no conceptualizarlo subordinado siempre a la eficiencia de
los agentes económicos. Precisamente, Boisier (1988), lo local es el escenario
óptimo para la participación individual en la orientación del mercado, pero
insuficiente para la participación colectiva.
Así concebida, la posición ideológica de los países avanzados se centra
en la emergencia de un "Tecn.-nacionalismo" (May, 1997) El rol de la estructura
del conocimiento estratégico en la economía política global está siendo
ampliamente reconocida. El futuro pertenece a las economías del conocimiento,
con implicaciones en las transferencias de tecnología y de instituciones,
mediante métodos verticales y horizontales. Los métodos horizontales facilitan
el componente tácito o personal del aprendizaje de conocimientos del desarrollo
local y general.
Los recientes debates relacionados con la competitividad nacional en un
sistema capitalista global, se han centrado en el papel del conocimiento
estratégico en las actividades productivas y de servicios en organizaciones
domésticas y multinacionales. La teoría económica moderna muestra que la
producción y distribución socialmente óptima del conocimiento, en donde el costo
marginal de proveer conocimiento a otro consumidor es casi cero. Sin embargo, el
óptimo de Pareto no optimiza la producción y la distribución del conocimiento,
debido principalmente a los derechos de propiedad intelectual que bloquean el
acceso libre.
En el modelo actual de desarrollo, la integración social, política e
inclusive la integración económica, quedan supeditadas a los mandatos del
mercado y el Estado a renunciado a su facultad para garantizarlas. No obstante,
la formación de redes de información y de conocimiento es uno de los principales
requisitos para esta integración económica, política y social. La formación de
nuevas formas de relación social que promuevan la dinámica del desarrollo local
en los procesos de globalización.
Si bien muchas de las ONG's desarrollaron un importante papel en la
formulación de denuncias contra abusos de derechos humanos, en ningún momento se
atreven a denunciar las atrocidades cometidas por sus patrocinadores, casi
siempre organizaciones transnacionales. Además, para imponer la política
económica neoliberal, las ONG's proporcionan ayuda económica para proyectos de
auto-empleo, promueven proyectos locales, apoyan capacitación y adiestramiento
laboral, promocionan la libre empresa con apoyos financieros a la microempresa y
suministran servicios sociales y asistenciales. La articulación de los proyectos
de desarrollo locales y regionales con políticas nacionales o globales
constituye una tarea prioritaria de las ONG's. Por estar más cercas de las
comunidades, las ONGs dirigen la asistencia a los que verdaderamente la
necesitan.
Para que la política social, al igual que todas las políticas públicas,
sean incluyentes y orientadas al desarrollo humano, requieren de la democracia
como plataforma para los procesos de toma de decisiones. El desarrollo humano se
manifiesta en el espacio del desarrollo local como la expresión del capital
social que resulta de la participación de todos loas agentes económicos y
actores políticos en los diferentes procesos de decisiones. Los tomadores de
decisiones y los formuladores de las políticas públicas deben descentralizar las
operaciones de los programas para llevar los servicios lo más cercano a la gente
que tiene que ser servida. Además, deben saber como garantizar la rendición de
cuentas y buena práctica, a través de las diferentes unidades de servicio en
unidades dispersas.
La tendencia predominante de descentralización política es la del gasto
y vincularlo con las aportaciones locales para infraestructura básica, educación
y salud principalmente. La descentralización de funciones para la provisión de
estos servicios también requiere la descentralización administrativa de la
gestión social. La confrontación de las necesidades del desarrollo local implica
inversiones en infraestructura física que no pueden ser financiados con los
ingresos fiscales anuales y que por lo tanto requieren de financiamiento externo
a través de la emisión de deuda pública.
Desarrollo sustentable
Dunning (1997), argumenta que los patrones cambiantes de demanda y
avances tecnológicos han impactado los costos de transacción y coordinación de
la actividad de valor agregado. Las instituciones e infraestructuras culturales
sobre las que se desarrolla tal actividad, han afectado críticamente los méritos
de los modos alternativos de la organización económica, y sobre los años, la
combinación óptima de estos modos ha sufrido un cambio marcado. De hecho, la
combinación de los modos de organización económica es determinante de los
diferentes niveles de desarrollo sustentable. Sin embargo, para que los pueblos
alcancen niveles de desarrollo autosostenible es necesario no solamente que
realicen su revolución capitalista, sino que también logren su desarrollo
democrático.
Si este desarrollo sustentable se relaciona con las formas de
organización económica, entonces las actividades empresariales adquieren
relevancia por ser la base de las actividades económicas de los individuos
consideradas en tanto que son relaciones entre fines y recursos escasos. Las
variables culturales están siendo subestimadas como obstáculos al desarrollo, y
tampoco se toma en cuenta el estudio prioritario de las necesidades manifiestas
por sobre los deseos o preferencias de la población para la planificación del
desarrollo. Las organizaciones que se diversifican en los mercados
internacionales tienen la tendencia a ser más innovadoras y a desempeñarse mejor
que las organizaciones que no lo hacen. En parte, esto se debe a que participan
en mercados mayores, en los cuales no solamente pueden obtener más altos
retornos sobre las inversiones, sino también para proveerse de los recursos
necesarios para desarrollar nuevas y mejores innovaciones.
El papel de las agencias estatales subnacionales como socios de empresas
y asociaciones de negocios energizan las redes de acción económica ubicadas
localmente, es una de las formas para apoyar el crecimiento económico y el
desarrollo social. Pero este desarrollo económico y social desigual está muy
lejos de un verdadero desarrollo sustentable sólo delimitado por una cultura
propia local y por una moralidad económica. Para lograr niveles de desarrollo
económico sustentable es necesario que además de las reformas económicas se den
las reformas políticas y democráticas Abordar las discusiones sobre desarrollo
sustentable es preocuparse por los problemas del medio ambiente y por las
cuestiones sociales.
El medio ambiente comprende los elementos ecológicos, económicos,
sociales y políticos. El sistema local se inserta en el ambiente ecológico o
ecoware (Vázquez, 1993) con el que mantienen relaciones. El ambiente económico,
político y social se inserta en el "macro sistema de referencia" y norma las
funciones y relaciones externas al sistema local que comprende las capacidades
instaladas (software), los recursos financieros (finware) y formas
organizacionales (orgware). El modo de desarrollo económico actual está siendo
seriamente cuestionado porque no es desarrollo que aliente la sustentabilidad
ecológica y la justicia social en todos los habitantes del globo.
De hecho, las soluciones a los problemas sociales y del medio ambiente
parecen que se encuentran implícitos en las formaciones culturales de los
pueblos. Así, el desarrollo sustentable formula severos cuestionamientos a las
prácticas sociales, culturales y ambientales con respecto a las actividades
organizacionales. El desarrollo sustentable requiere de reformas económicas y
reformas institucionales.
Bebbington (2000) previene de usar el término desarrollo sustentable
para significar "buena administración del medio ambiente". En otras palabras,
logra la eficiencia de uso del medio ambiente, o eco-eficiencia a largo plazo.
El imperativo moral del desarrollo sustentable está orientado a la obtención de
la justicia social para todos los habitantes del mundo, es decir, de una
eco-justicia entre las diferentes generaciones y al interior de cada una de
ellas.
Esta eco-justicia tiene un impacto en las operaciones de las actividades
de los negocios que tradicionalmente se han orientado por entregar riqueza
material a ciertos grupos de alto consumo El desarrollo global sustentable
requiere que aquellos que son más ricos, adopten estilos de vida más de acuerdo
con los medios ecológicos. No obstante, es en la relación medio ambiente y
desarrollo en donde se localiza el origen del desarrollo sustentable y el
desarrollo que reconoce que tiene límites estructurales y de orígenes naturales
se orienta a la sustentabilidad.
El desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades
del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones para
satisfacer sus propias necesidades. Satisface las necesidades básicas de todos y
extiende a todos la oportunidad de realizar sus aspiraciones para un mundo mejor
(UNWCED, 1987:8). El desarrollo sustentable se define como el desarrollo que
satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de futuras
generaciones para satisfacer sus propias necesidades. El desarrollo sustentable
es un valor que permite hacer una elección moral para aceptar la equidad y la
justicia social. La preocupación del desarrollo sustentable es la satisfacción
de las necesidades de todas las personas en el mundo ahora y en el futuro, y por
lo tanto, los beneficios y los costos del desarrollo deben distribuirse entre
todos.
Streeten (1992) hace referencia a que el término "desarrollo
sustentable" tiene seis diferentes significados: 1) mantenimiento, reemplazo y
crecimiento de capitales activos, ambos físicos y humanos; 2) mantenimiento de
las condiciones físicas del medio ambiente para la constitución del bienestar;
3) la recuperación del sistema para que le permita ajustarse a las crisis y a
los shocks; 4) evitar las cargas a las futuras generaciones de deudas internas y
externas; 5) sustentabilidad fiscal, administrativa y política. La política
tiene que ser creíble y aceptada por los ciudadanos, de tal forma que exista
suficiente consenso para llevarla a cabo; y 6) la habilidad para manejar
proyectos por la administración por los ciudadanos de los países en desarrollo
en los cuales se llevan a cabo, de tal forma que los expertos extranjeros pueden
retirarse sin poner en peligro su éxito.
Redclift (1987) sugiere que "el desarrollo debe ser sujeto a una
redefinición, ya que es imposible que la acumulación tenga lugar dentro del
sistema económico global que hemos heredado sin costos del medio ambiente no
aceptables. Ante todo, el desarrollo plantea cuestionamientos a los valores
humanos y actitudes, así como las metas definidas por la sociedad y criterios
para determinar los costos que tienen que hacerse y por quien.
El desarrollo sustentable, si es que hay una alternativa al desarrollo
no sustentable, implicaría un receso dentro del modelo lineal de crecimiento y
acumulación que finalmente sirve para debilitar los sistemas de apoyo de la vida
del planeta." El desarrollo sustentable se usa para motivar las iniciativas
económicas, políticas, legales, que buscan resolver la problemática del medio
ambiente, económica y social. La sustentabilidad debe asegurarse en las áreas
económicas, sociales, políticas, culturales, científicas, tecnológicas y del
medio ambiente El desarrollo, por tanto, se encuentra limitado a los costos
ambientales aceptados. Sin embargo, el actual desarrollo económico no es
sustentable porque los costos humano y del medio ambiente son inaceptables.
Sin embargo, el desarrollo actual es un desarrollo económico que
privatiza los beneficios y socializa los costos. El mismo proceso de integración
comercial es apoyando por el Estado-nación que está solícito a pagar
socializando los costos y riesgos de las empresas. Las corporaciones
empresariales están obligadas a dirigir sus energías a satisfacción de todos los
aspectos del desarrollo de las generaciones actuales y futuras en el contexto
industrial.
El propio concepto de desarrollo sustentable debe estar relacionado con
la competitividad de la economía, el nivel de desarrollo social y por un modelo
de nación. Para alcanzar el desarrollo sustentable es necesario lograr
resultados en las reformas económicas y en las institucionales. La satisfacción
de las necesidades de la población está influida por el nivel de desarrollo
económico y social. Las raíces epistemológicas de un desarrollo no sustentable
pueden localizarse en la concepción lineal de progreso de la era moderna.
Tampoco resulta fácil determinar hasta qué grado los regímenes
supranacionales y las administraciones nacionales necesitan modificar sus
agendas y prescripciones de las políticas en virtud de la creciente movilidad de
los recursos. En un extremo, la definición por una mayor función de las
instituciones del mercado para autorregular las formas de organización económica
y la asignación de los recursos, y en el otro extremo, la concepción
neoestructuralista de las limitaciones del mercado como asignador óptimo de los
recursos. Es en este sentido que la organización económica está íntimamente
relacionada con el desarrollo sustentable de los pueblos.
La práctica de políticas públicas y una política económica que promuevan
un crecimiento económico que provea los recursos para sostener una política
social capaz de mejorar la equidad en la distribución de los beneficios, es un
requisito necesario, aunque no suficiente para ampliar las opciones y
oportunidades al pleno desarrollo humano. Así por ejemplo, la preservación del
medio ambiente es necesaria para el futuro desarrollo humano, la cual es una
condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo sustentable. Planteado
el desarrollo sustentaba como política de Estado no ha producido los resultados
esperados, ni los cambios en comportamientos y actitudes requeridos.
Por tanto, en una economía capitalista, los modos en que se organiza la
actividad económica tales como los roles de los mercados, las jerarquías, las
alianzas entre empresas y los gobiernos, se han vuelto más complejos. En las
economías en desarrollo, son las fuerzas libres del mercado las que orientan sus
objetivos de crecimiento económico y su desarrollo social, la propuesta de los
países capitalistas desarrollados, aunque no señalen como lograr el equilibrio
de un desarrollo sustentable en el logro de estos objetivos, una vez que se han
rebasado los ánimos iniciales.
Por supuesto que aquí el concepto de desarrollo sustentable está
enfocado hacia la obtención de una racionalidad de medios-fines según el
concepto Weberiano. En un sistema de libre mercado, por ejemplo, no existe
forzamiento para la producción de acuerdos sobre cualquier cosa, de tal forma
que cualquier acción puede ser tomada, pero ajustándose a esta racionalidad en
la relación medios-fines. Mientras, el sistema socialista pregonaba que los
medios de producción y distribución debían ser propiedad y administradas por el
Estado en substitución del mercado.
Las tensiones que existen entre el crecimiento económico y el desarrollo
se fundamentan principalmente en la concepción del desarrollo sustentable, el
cual formula serios cuestionamientos sociales, culturales y ambientales a las
prácticas de las organizaciones. Para alcanzar el desarrollo sustentable es
necesario lograr resultados positivos en las reformas económicas e
institucionales. Lamentablemente, este enfoque de desarrollo no ha producido los
resultados esperados.
En este sentido es necesario establecer nuevos esquemas de colaboración
entre la sociedad y el mercado. Los cambios endógenos de los procesos de
desarrollo económico tienen su origen en las nuevas combinaciones de estos
recursos, descrito ya por Schumpeter (1962, 1943), como una destrucción creativa
como un proceso evolutivo que "incesantemente revolucionaliza la estructura
económica desde dentro, incesantemente destruyendo la vieja estructura e
incesantemente creando una nueva".
La discusión por la búsqueda de una mayor significación al valor del
trabajo frente al capital no concluye todavía Las formas de organización
económica en las economías de mercado consisten en distintas formas de llevar a
cabo y coordinar las actividades económicas dentro y entre las diferentes
unidades de acción económica. Si el desarrollo sustentable está íntimamente
relacionado con estas formas de organización económica, por lo tanto, las
actividades empresariales desempeñan un papel importante en este desarrollo,
porque crean las bases de las actividades económicas.
Gestión pública local del desarrollo
El desarrollo de los proyectos y las reformas para la transformación,
siempre son modificados por las dinámicas gestadas por los actores (Giddens,
1984; Clegg, 1990). Los costos y beneficios de la reforma económica, política y
social pueden ser compartidos por los diferentes agentes dentro de marcos
institucionales que faciliten la participación ciudadana. La reforma económica
implica reformas al sistema político, el desarrollo de las instituciones
políticas y la reforma del Estado. La participación de los ciudadanos en la
gestión pública es uno de los objetivos de los procesos de gobernabilidad
democrática. Para que la asociación y la participación ciudadana adquiera valor
como instrumento democrático debe ir acompañada de libertad de expresión.
La flexibilidad organizacional queda manifiesta en la flexibilización de
los sistemas de producción y acumulación que junto con la perspectiva de los
costos de transacción permiten que las organizaciones lleguen a ser más
flexibles a través de la desintegración vertical y horizontal. La fricción de la
distancia se incrementa en importancia proveyendo un fuerte incentivo para el
aglomeramiento geográfico (Appelbaum and Henderson, 1995) Esta flexibilización
se expresa en estructuras de redes que facilitan las interrelaciones que tienen
que desarrollarse en los diferentes niveles espaciales: local, nacional,
regional y global, dando paso a la emergencia de una sociedad de redes apoyadas
en la tecnología informática. La formación e integración de un sistema de redes
de participación directa en la gestión pública local permiten la reinvención del
espacio geopolítico y otorgan a los gobiernos locales las competencias
requeridas para afrontar los retos de la globalización.
Conviene más hablar de transformación de las funciones del Estado-nación
que de su inminente eliminación. Sin embargo, las transformaciones y mutaciones
del Estado-nación no van siempre siguiendo una misma dirección. Ya no es el
Estado-nación modelado como un actor que tiene coherencia y un destino propio
dentro de una jerarquía de poder internacional y como resultado de una
racionalidad de intereses. El espacio político del Estado-nación ya no se
identifica ni depende del ejercicio soberano sobre un territorio nacional
delimitado. El territorio se redefine para centrarse más en la gestión pública
local bajo una nueva estructura territorial local.
Lo que la reforma del Estado está haciendo es transferir la
responsabilidad para la gestión y resolución de conflictos sociales a los
gobiernos locales, la cual se condiciona a la estructura social de las
localidades. El instrumento de la reforma del Estado y modernización política es
la descentralización del poder político de las instancias del centro a las
instancias locales. Para que la reforma del Estado se centre en un
redimensionamiento de las relaciones entre la sociedad, el mercado y el Estado,
requiere de procesos de descentralización para lograr una gestión pública más
eficiente.
La construcción territorial del espacio de las decisiones públicas de
abajo hacia arriba, que privilegia con una mayor autonomía al gobierno local,
debe considerar la corresponsabilidad de competencias en la gestión pública. El
desarrollo local es un proceso orientado por estrategias y políticas que
articula esfuerzos y recursos de agentes económicos y actores políticos con
capacidad de acción territorial para lograr objetivos de crecimiento económico,
desarrollo social y mayores niveles de bienestar de la población. Son actores y
agentes todos los que toman decisiones que afectan al territorio (Marsiglia y
Pintos, 2001). Por lo tanto, no existe un modelo único de desarrollo local sino
distintas propuestas de proyectos.
Los actores son las personas e instituciones que desarrollan acciones
directas en un territorio, así como también a las "estructuras, organismos y
personas que por misión o acción tienen un lugar y un papel en los engranajes de
los intercambios locales (Cachón, 1996). Tomando en consideración que el término
local se asocia tanto a un territorio físico definido, como también a un grupo
en movimiento en un espacio móvil, van Helmerick (2001) define una localidad o
un sistema localizado como "un conjunto de elementos en interacción dinámica,
localizado dentro de los límites de un espacio físico determinado, organizados
en función de un fin". Una redefinición del territorio es la base para el nuevo
espacio geopolítico que requiere la nueva gestión pública local para involucrar
a los diferentes actores y agentes en la promoción del desarrollo de la
sociedad.
Este conjunto de elementos se refiere a las personas que viven
habitualmente y a las unidades económicas establecidas en un territorio.
Marsiglia y Pintos (2001) conceptualizan el territorio local/regional como "una
dimensión económica, una dimensión identitaria e histórica, una comunidad de
intereses y como espacio con un potencial endógeno para potenciar el desarrollo.
La reinvención del espacio geopolítico del gobierno local implica una nueva
estructura territorial en la cual la gestión pública municipal se manifiesta
como el escenario en que los diferentes actores y agentes interactúan en
proyectos de colaboración conjunta para la solución de sus propios problemas.
La creación de un sistema democrático en el ámbito del gobierno local y
municipal, permitirá la participación estrecha de la ciudadanía en los asuntos
de la gestión pública y permitirá el fortalecimiento de la identidad
comunitaria. La reinvención política del gobierno local tiene su expresión en el
fortalecimiento espacial de las competencias del municipio en materia de
desarrollo. Las tres relaciones más importantes en la reforma del Estado, son
aquéllas de regulación que se dan entre los agentes privados y del gobierno, las
relaciones de vigilancia y supervisión que se dan entre los políticos y los
burócratas y las relaciones de responsabilidad y rendición de cuentas
(accountability) que se dan entre los ciudadanos y los políticos
La evidencia sugiere que la conexión positiva entre el crecimiento y los
ingresos de los pobres no han cambiado mucho durante el período de la
globalización, que anteriormente. El análisis entre las variables pobreza y
desigualdad con el gasto social en Latinoamérica, muestran una correlación
negativa y una baja eficiencia de la gestión pública en el área social en las
últimas dos décadas, ya que se ha dado prioridad al equilibrio macroeconómico.
Esta gestión pública, al decir de Molina (2001) debe descansar en cinco
variables que profundiza los retos consecuencia de una participación ciudadana y
de procesos de descentralización: la ciudadanía efectiva, desarrollo económico
local, gestión territorial, sociedad de la información y desarrollo sostenible.
Sin embargo, este gasto social en la región latinoamericana se elevó casi al 25%
durante la década, pero los retornos sobre las inversiones son muy bajas, debido
a factores diversos tales como la corrupción.
El gobierno local está involucrándose cada vez más en un fuerte y
persistente apego al concepto de autosuficiencia y autonomía. El gobierno local
ha sido relegado a una política de descentralización que limita la reforma del
Estado y a ser los ejecutores de políticas y decisiones que se toman en otros
niveles del centro del Estado. La reconstrucción territorial que privilegia al
gobierno local en la determinación autónoma de espacios de decisión pública de
abajo hacia arriba, tiene que promover la corresponsabilidad de las competencias
en la gestión pública en los diferentes niveles de gobierno y en la concertación
de proyectos conjuntos de desarrollo entre los sectores público y privado. Esto
entre la mayor parte de los líderes de los grupos representados en los consejos
(Leach et al, 1994), a pesar de que no todas las decisiones pueden ser
descentralizadas a las instancias de poder local.
La participación política de la ciudadanía en los gobiernos locales no
debe reducirse exclusivamente a la elección de representantes. Pueden asumir la
responsabilidad de la institucionalización de una política social y de servicios
públicos que estén menos centralizados. Pueden participar en decisiones de
gestión pública local, tales como el gasto público e inversiones, así como en la
obtención de fondos e ingresos presupuestales.
Para superar parte de estos problemas, una nueva territorialización es
conveniente a efecto de que mediante el la formación de asociaciones que
mancomunen los recursos y esfuerzos de varios municipios, se formalicen
propuestas concretas de desarrollo mediante la creación de instrumentos de apoyo
a la gestión municipal acorde al desarrollo regional. La gestión pública local
requiere de una delimitación de la estructura territorial para aprovechar las
ventajas de las negociaciones y estrategias del asociacionismo.
Estas nuevas formas de asociacionismo de municipios para la producción y
entrega de servicios públicos, trascienden la división política misma para en
contar soluciones conjuntas a problemas similares en forma más efectiva y
mediante la generación de economías de escala, dadas las limitaciones
espaciales, de capacidades y de recursos. Los municipios orientan su desarrollo
económico en función de las estrategias del mercado, por lo que la satisfacción
de los requerimientos y demandas de los agentes económicos tiene como finalidad
incrementar la competitividad
En la descentralización administrativa, la gestión administrativa de
decisiones políticas territoriales implican su adopción en los niveles locales
inferiores. La gestión pública local requiere de un nuevo diseño y una nueva
reingeniería de la estructura territorial, para aprovechar las ventajas de la
participación social local. La participación en la gestión administrativa se
extiende a las organizaciones políticas y sociales.
La participación ciudadana en los procesos de descentralización política
son muy limitados. La descentralización política permite a los gobiernos locales
estimular la participación ciudadana para un mejor sistema redistributivo, más
equitativo, con mayor diferenciación y eficiencia en la provisión de bienes y
servicios públicos. La participación ciudadana debe ser alentada por los
gobiernos locales en los procesos de gestión pública, tales como en las
decisiones presupuéstales de gasto e ingresos, sobre todo en aquellas decisiones
que afectan el uso eficiente de sus propios recursos y el aprovisionamiento de
bienes y servicios públicos
Una política de descentralización exitosa debe crear estructuras de
auto-gobierno regional al mismo tiempo que permitir el desarrollo de actores
sociales capaces de auto-administrarse y de desarrollar una identidad, lo cual
implica la necesidad de "construir" la región en términos sociales (Boisier,
1987: 143; Schönwälder, 1997:763). La falta de flexibilidad del Estado nación
para reaccionar a los acelerados cambios de la globalización económica y la
inercia de sus pesadas estructuras que no responden a las actuales demandas de
la ciudadanía, hace necesario fortalecer a las regiones.
La región se define en general como" un área de territorio sobre la que
puede identificarse una marcada unidad de problemas humanos y caracteres físicos
con una fuerte tendencia hacia tal unificación. Es decir, con el predominio de
ciertos factores tanto comunes como complementarios, que generan una suerte de
identidad" siguiendo a Boisier (1988). Una nueva delimitación del espacio
territorial del gobierno local es un requerimiento para promover una gestión
pública orientada a lograr la participación social de los principales actores y
agentes en la solución directa de sus problemas.
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Ph.D.
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