LAS EMPRESAS DEL ESTADO ANTES DE LA CAPITALIZACIÓN
YPFB El caso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos quizá es
más significativo dentro de todo el proceso de capitalización.
El YPFB pre capitalización representaba una empresa que -fundada bajo la
visión zahorí de excelsos ciudadanos como Dionisio Foianini- llegó a
explorar únicamente el 10 % del territorio hidrocarburífero del país.
Su burocrático y anquilosado “modelo” de gestión le impedían mayores
desafíos. Ni en lo técnico mucho menos en lo institucional posibilitaron
que, por ejemplo, la producción supere la barrera de los 25 000 barriles
diarios de crudo.
La infraestructura petrolera, en almacenaje, plantas de gas, campos de
extracción y refinerías pese a representar millonarias inversiones jamás
estuvieron al alcance de su capacidad real y al ser permanentemente
infladas y sobredimensionadas por planillas de asalariados con
discrecional manejo configuraban una empresa estatal absolutamente
negativa en cuanto a gestión.
Otro factor que apuró un proceso de capitalización para YPFB fue el
hecho que en ese momento al Banco Mundial no le era atractivo financiar
proyectos estatales en hidrocarburos [exploración o explotación], habida
cuenta de las malas señas de “corrupción” imperante de anteriores
gobiernos a 1993 y los altos costos que representan en contraposición al
sector privado.
Los altos niveles de obsolescencia en equipos, inversiones muy bajas en
exploración y una plantilla de empleados inflada permanentemente por
cargas de partidos políticos terminaron por hacer de YPFB una verdadera
“empresa costosa”, matizada por un pseudo sindicalismo que la ahogó
hasta pocos días antes de la capitalización.
Ahora se ha comprobado que Bolivia es un país de vocación gasífera antes
que de petróleo, el desafío que a YPFB se planteaba antes de la
capitalización era invertir en ésa línea de acción, sin embargo nunca se
pudo cumplir aquello, habida cuenta su incapacidad institucional para
abrir mercados, concretar negocios y transportar excedentes de gas con
su infraestructura y estructura institucional perforada por diferentes
flancos.
Otra de las falencias del sector era la carencia de normas reguladoras
en hidrocarburos, reglas nada claras que impedían inversiones
extranjeras ya que el obcecante monopolio de YPFB no sólo fue
inoperante, sino que evitó ingreso de capitales frescos a un sector que
es hoy por hoy el más importante de la República, por la falencia de ese
vacío jurídico.
ENTEL La empresa nacional de telecomunicaciones [ENTEL] nace a partir de
la necesidad de comunicar a las diferentes ciudades del país entre sí, y
fundamentalmente de estas con el mundo entero, de ahí que en 1978 se
inaugura la estación terrena Tihuanacu y el sistema de discado directo
departamental.
A pesar de ello Bolivia siguió sumida como un país de lento avance y
desarrollo en telecomunicaciones.
Para antes de la capitalización Bolivia apenas contaba con 250 000
líneas telefónicas en servicio, altas cotas de demanda insatisfecha y
con la densidad telefónica de 3 por cada 100 habitantes.
Los datos significativos antes de la capitalización son: que la densidad
de telefonía por cada 100 habitantes era de apenas factor 3,8 sobre
26,03 del índice del Continente, el costo de instalación de líneas fijas
de US$ 1,500 contra los menos de 70 dólares de costo en otros países de
la región, inversiones en desarrollo de telecomunicaciones de 2,50 por
habitante/año, contra más de 46 US$ habitante/año en el resto del
Continente.
A ese cuadro se sumaba: el servicio telefónico en Bolivia costaba casi
diez veces más que el resto de los países de la región, un completo
aislamiento en cuanto a tecnología por la obsolescencia de los equipos
con los que operaba ENTEL y una cota máxima de US$ 68 millones de
dólares de venta de servicio en telecomunicaciones por año.
Pese a ello el desafío para ENTEL, fue entonces, muy grande: abrir el
país a las comunicaciones e insertarlo a un mundo competitivo y
globalizado de rápido avance en telecomunicaciones, sin embargo los
escollos impidieron aquello ya que menos de 150 millones de dólares en
inversiones en el periodo 1990 y 1995 y una importante plantilla de
empleados no cualificados completaban el cuadro de ENTEL pre
capitalización, resultando que solamente 50 poblaciones de Bolivia
estaban comunicadas.
EL LAB El caso del Lloyd Aéreo Boliviano [LAB] es aún más delicado de
examinar. Esta empresa comercial estatal creada en 1925 inicia
operaciones a partir de un avión alemán JU f13 junkers, donado por
residentes alemanes en La Paz.
Hasta 1994 acumuló importantes pérdidas por tramos no rentables que
fueron reducidos paulatinamente.
Para 1995 las pérdidas del LAB se habían acumulado de tal forma que
llegaron casi a 7 millones de dólares no sólo por la falta de criterios
administrativos de gestión empresarial, sino que incurrían en costos
elevados de mantenimiento realizados en Costa Rica, a un millón de
dólares por año!!
El LAB presentaba un cuadro institucional horroroso: absoluta
discrecionalidad con el manejo de boletos aéreos, con el sistema de
cargas, elevados niveles de reclamos por pérdidas de equipaje, cero
puntualidad en el servicio, adquisición irresponsable y no técnica de
repuestos para aeronaves lo que generaba altos costos de mantenimiento,
deudas con AASANA, impuestos internos y con YPFB por el consumo de
combustible.
Su pequeña flota de aviones [boeings de la década del sesenta] no sólo
que ya no satisfacían expectativas del servicio, sino que más de una vez
estuvieron en aprietos para seguir operando a Estados Unidos, mercado
“estrella” del LAB.
Aunque se debe rescatar que inclusive antes de la capitalización el
índice de seguridad en vuelo nunca varió, siendo el LAB una compañía
aérea de las más seguras del mundo.
ENDE El caso de ENDE logra resumir el proceso de capitalización desde
dos ángulos: por un lado rescata su gestión como empresa pública con
criterios de manejo gerencial privado, por que existía un poder de veto
sobre ejecutivos y gerentes que mantuvo el Banco Mundial, principal
financiador de la misma, y por el otro se desecha la arbitrariedad y
unilateralidad con las que ENDE fijaba escalas de precios de la energía
eléctrica por la inexistencia de normas legales reguladoras.
La capitalización surge como una preocupación en buscar no sólo la
incorporación de capitales frescos a ENDE, sino, en todo caso,
ejercitando un poder legal ausente en ese momento reestructurar el
sistema de concesiones de energía eléctrica a fin de hacerlo más barato
para los usuarios finales y con mayores metas de expansión en el mercado
boliviano tanto en generación cuanto en distribución, olvidando la
subvenciones a sectores privilegiados hasta ese momento de práctica
común.
ENFE El estado de los casi 3000 kilómetros de vías férreas en el país
era lamentable, más aún el servicio que la empresa nacional de
ferrocarriles [ENFE] prestaba en sus dos ramales fundamentales: red
oriental, red occidental, además que el material rodante representaba un
conjunto de máquinas que no sólamente eran obsoletas, sino que al no
haber sido renovadas nunca sus costes de mantenimiento y reparación en
la mayoría de los casos no eran cubiertos con los propios ingresos de la
empresa.
Las estaciones, tanto en lo operativo como en lo arquitectónico no
fueron pensadas, ni menos reacondicionadas, como verdaderos ejes de
desarrollo en transportes.
Eran simples galpones alejados de las ciudades.
Sin embargo la empresa se daba el lujo de contar con casi con 5000
empleados sin los credenciales profesionales suficientes, un personal
poco calificado y agrupado en sindicatos que generaban un pésimo clima a
ejecutivos sometidos a una cuasi dictadura sindical.
La corrupción y los altos niveles de manejo discrecional de la empresa
generaron que la red occidental llegue a situación de quiebra, hecho
financiero que casi arrastra a la red oriental. La red occidental perdió
por su desatención al mercado de su casi exclusivo monopolio de
transporte de cargas hacía Chile, ya que los empresarios mineros
empezaron a preferir por costos y por menor tiempo el servicio por vía
carretera.
Tanto importadores de trigo como exportadores de soya y minerales
recibían trato preferencial en cuanto a tarifas, habiendo perforado,
prácticamente, las finanzas de la de por sí alicaida empresa que llegó a
acumular pasivos por casi 200 millones de dólares!!
EL ESTADO POST-CAPITALIZACIÓN
Con la capitalización –y su sustentfundamental en la regulación- un
nuevo modelo de Estado inauguró el siglo XXI.
Abre la nueva época en que otrora empresas estatales eran absurdos
modelos de una soberanía de lo imposible, y se liberan fuerzas de un
capitalismo privado revolucionador/evolucionador, productivo y de
efectos multiplicadores.
Caso YPFB La capitalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos YPFB es paradigmática.
Resulta ser la operación estrella de todo el proceso de inyección de
capitales a la economía nacional.
Inicialmente antes del proceso per sé, el Estado definió por vez primera
en la historia una verdadera política de Estado en materia de
hidrocarburos: un triángulo energético que tomó en consideración una
legislación de hidrocarburos, las exportaciones de gas y la
capitalización del sector.
La espectativa fue enorme: casi 40 empresas y holdings internacionales
se presentaron al proceso de selección de socios estratégicos para las
unidades de exploración, transporte, comercialización y explotación de
YPFB.
Previamente se constituyeron tres empresas con acciones estatales y
privadas: la empresa Petrolera Andina SAM, capitalizada por el socio
estratégico liderado por el consorcio YPFArgentina-Perez
Companc-PlusPetrol con un aporte de 265 millones de dólares, superando
en casi 200 veces el valor en libros de esa unidad de exploración y
producción de YPFB.
La segunda empresa –también a cargo de exploración y producción- fue la
empresa Petrolera Chaco SAM recibiendo de socio estratégico a la Amoco
Petroleum corporation que realizó el mayor aporte de capitales,
superando los 305 millones de dólares el equivalente a más de 200 veces
el valor en libros de esa ex unidad de YPFB.
Finalmente el tercer socio estratégico capitalista fue el consorcio
Enron – Shell Overseas Holding que aportó 263 millones de dólares para
la capitalización de la denominada Transredes (transportadora de ductos
SAM).
Las inversiones internacionales en el sector hidrocarburos
representaron, únicamente en exploración, producción y transporte por
ductos, cifras que rondan los 850 millones de dólares inyectados en dos
bloques petroleros en los que está dividida Bolivia.
Los socios capitalizadores fueron elegidos con criterios técnicos
ampliamente debatidos y de exigencia internacional: se les pidió contar
con experticia en operaciones de hidrocarburos, un patrimonio neto de
1000 millones de dólares (para el capitalizador de Chaco SAM) y de no
menos de 500 millones de dólares para el capitalizador de Andina SAM,
además de estar certificados como productores de crudo por 20 millones
de dólares anuales. El socio que capitalizó los ductos, de igual forma,
debió probar un patrimonio neto superior a 800 millones de dólares y
tener experiencia en administración y gestión de transporte de
hidrocarburos por ductos.
Impositivamente el Estado salió beneficiado, ya que las regalías por
producción representaran para arcas gubernamentales el equivalente al 18
% del valor, habiendo un mayor excedente impositivo a favor del Estado
por la venta de gas al Brasil y a otros mercados.
YPFB Residual ha quedado con la administración de las refinerías,
servicios de almacenaje, engarrafadoras, servicios de combustibles
aéreos y como un comercializador mayorista de hidrocarburos en
territorio nacional, unidades últimas que con el concurso de socios
estratégicos capitalizadores y de los propios ex empleados y empleados
se van a constituir en unidades de negocio haciéndolas más eficientes y
competitivas.
La capitalización permite que hoy en día el gobierno negocie con
empresarios de California-Estados Unidos interesados en comprar gas
boliviano a precios competitivos, a la construcción de un segundo ducto
al Brasil y a la apertura de mercados más a allá del océano pacífico,
operaciones que de ninguna manera se hubieran abierto sin el aporte de
capitales internacionales, habida cuenta la incapacidad del YPFB
precapitalización de invertir fondos que eran imposible obtenerlos por
cuenta propia.
Los dineros frescos para la economía nacional, la construcción de ductos
y el efecto multiplicador de la capitalización permitieron elevar
niveles macroeconómicos, además de señalar a Bolivia la senda de país
con vocación natural gasífera, permitiendo a nuevas generaciones contar
con suficientes recursos que les permitan seguir construyendo la Bolivia
del nuevo tiempo.
El aporte tecnológico de los socios extranjeros avizora un país
absolutamente competitivo en materia de hidrocarburos, además que la
responsabilidad del Estado como ente normador y regulador por intermedio
de la superintendencia correspondiente patrocina competencias con reglas
claras, incentivo a la investigación y desarrollo de mercados, el
liderazgo en producción y servicios y fundamentalmente el constante
cambio que beneficia tanto al sector cuanto a la sociedad en su
conjunto.
Caso ENTEL Son 610 millones de dólares aportados por la Euro Telecom
International NV Stet Italy como nuevo socio estratégico de ENTEL.
La inversión del operador italiano permitió incrementar la telefonía
nacional incorporando más de 300 poblaciones con más de 5000 teléfonos
públicos –antes inexistentes- satisfaciendo casi el 90 % del tráfico de
llamadas internas y externas.
El ingreso de telefonía celular, transmisión de datos, conexiones a
Internet y los sistemas GSM de comunicación móvil han reemplazado viejos
equipos mantenidos hasta entonces por la ENTEL estatal.
El desarrollo de proyectos de fibra óptica, expansión de servicios al
usuario, incremento geométrico de celulares y desarrollo de redes de
tráfico internacional han catapultado al país a un nuevo tiempo en
telecomunicaciones.
De igual forma las inversiones en telecomunicaciones propiciadas por la
capitalización han logrado que en un breve espacio de tiempo 1995-2001
las nueve capitales de departamento y ciudades intermedias importantes
cuenten con acceso a celular, Internet, transmisión de datos y tendido
de fibra óptica que permite a Bolivia ser país puente entre ambos
océanos.
Hoy –a un par de meses de la desregulación del mercado monopólico de las
telecomunicaciones en las ciudades del país, controladas por
cooperativas- el socio estratégico de ENTEL ha logrado no sólo
incrementar cotas de satisfacción de usuarios, sino que permitió una
verdadera revolución de acceso a las comunicaciones a poblaciones
rurales antes aisladas.
En lo administrativo gerencial ENTEL ha revolucionado, también, su
clásica postura de “botín” partidario para convertirse en una operadora
de excelentes niveles de competitividad y liderazgo gerencial,
aprovechando el potencial de profesionales bolivianos y extranjeros.
Con la desregulación del mercado –en noviembre- se podrá medir la
magnitud total de la capitalización y su efecto multiplicador en la
economía nacional, ya que incentivará la competencia entre operadores y
terminará con un mediocre sistema de cooperativismo telefónico de tan
cuestionado manejo en las principales ciudades del país (ver las
sucesivas intervenciones del gobierno a Cotel, en La Paz, por ejemplo).
La Euro Telecom International NV Stet Italy fue seleccionada, en un
riguroso procedimiento de calificación, en el que el Estado boliviano
requería al que viniera a ser socio estratégico una rentabilidad de 2000
millones de dólares, excelente nivel de captación crediticia y una larga
data de prestaciones de servicio en telecomunicaciones.
Caso del LAB El proceso capitalizador continuó con el Lloyd Aéreo
Boliviano cuyo socio estratégico, la Viacao Aérea de Sao Paolo VASP
aportó en total 47 millones de dólares para fortalecer un alicaído LAB.
Los aportes del socio brasileño fueron: 5 millones de dólares en
efectivo y al contado, adquisición de una aeronave Boeing especialmente
acondicionada para el LAB y adicionalmente el alquiler de otras 2
aeronaves Boeing.
La capitalización significó al LAB un remozamiento gerencial y de
gestión, la recuperación de activos fijos tenidos por chatarra
(repuestos), la consolidación de un centro de mantenimiento
especializado (D check) en aeronaves Boeing en Cochabamba, evitando así
los costes generados por las reparaciones antes verificadas en Costa
Rica.
En el año 1995 el LAB perdió –en el ejercicio de cierre poco antes de la
capitalización 6 millones de dólares-, y para fines de 1996 había
superado ese resultado negativo habiendo obtenido una rentabilidad
líquida de 1.5 millones de dólares. Los avances del LAB no sólo se
redujeron a su nuevo éxito financiero, sino que además su participación
proactiva en el mercado boliviano e internacional le permitió alcanzar
nuevas cotas de seguridad, puntualidad y atención al usuario, conceptos
desconocidos en un LAB pre-capitalizado.
El LAB capitalizado alza vuelo para la nueva década afianzando mercados
potenciales como Estados Unidos y sirviendo en rutas secundarias del
Continente, rescatando pasajeros en el Mercosur y el CAN.
Algunos problemas surgidos en el LAB hacen un par de semanas atrás no
cuestionan la médula central de la capitalización, sino que están
motivados por una mala fiscalización de entes correspondientes,
situación que se corregirá en el proceso de afianzamiento de la
capitalización de esa línea aérea.
Caso ENDE La capitalización del sector energía eléctrica tuvo varios
efectos colaterales de suma importancia: inicialmente se abrió el
mercado, desregulándolo mediante la Ley de Electricidad No. 1604 de 31
de diciembre de 1994; formándose empresas capitalizadas competitivas y
garantizando así un mercado de proveedores (generadores) de energía con
absoluta capacidad de satisfacer el mercado nacional e inclusive
proyectarlo a demandas agregadas de mercados de la región.
La capitalización de las generadoras de ENDE estuvieron a cargo de las
empresas inversoras que en su conjunto han aportado casi 140 millones de
dólares de dineros frescos a la economía nacional.
En el caso concreto de Corani, el inversor estratégico es la Dominion
Energy, para Valle Hermoso Constellation Energy y para Guaracachi la
Energy Initiatives, socios estratégicos que han sido seleccionados tras
haber cumplido estrictos requisitos técnicos internacionales para
inversiones en energía, tales como por ejemplo: tener patrimonio de más
de 100 millones de dólares, un mínimo de 200 MW en capacidad de plantas
eléctricas y un factor de menos del 5% de endeudamiento sobre sus
patrimonios.
Los socios inversores internacionales han revolucionado no sólo los
modos de gestión, sino que han logrado superar equipos de alta
obsolescencia tecnológica y reducir costes operacionales a menos del
diez por ciento, debiendo mantener un compromiso de inversión en bienes
de capital por encima del 90 % del monto de acciones adquiridas.
Estas empresas de generación venden electricidad a mayoristas en
transmisión y estos a empresas de distribución, cuyo usuario y
destinatario final es el ciudadano.
Caso ENFE Las dos redes de ENFE que fueron capitalizadas por el socio
estratégico chileno Cruz Blanca S.A. aportaron casi 40 millones de
dólares para ambas redes, la red andina recibió 13 millones de dólares y
la red oriental 25 millones de dólares.
Los derechos de operación para el socio estratégico han sido
concesionados por 40 años, definiéndose que –siguiendo la esencia misma
de la capitalización- el material rodante y activos en equipos son
transferidos a propiedad de la capitalizada, pero tanto los tramos,
vías, terrenos y bienes inmuebles continúan en propiedad del Estado
boliviano.
El socio estratégico al igual que los otros fue seleccionado previo
cumplimiento de requisitos tales como experiencia en el manejo y
administración de redes ferroviarias, capacidad y competitividad en
gestión y liderazgo gerencial, de manera que se garantice a los usuarios
no sólo puntualidad en servicios, sino también regularidad, seguridad y
fundamentalmente un servicio que ha dejado de ser subvencionador y
subvencionado.
Los capitales chilenos invertidos en ENFE si bien han sido criticados
–por las obvias diferencias histórico/territoriales con Chile- no ha
sido factor fundamental para que el socio estratégico no sea calificado,
habida cuenta del nulo interés de empresarios soyeros o mineros
bolivianos en capitalizar este sector de transporte que bien hubiera
podido potenciar cadenas productivas en el país.
Evidentemente la capitalización ha reconfigurada el escenario
empresarial ferrocarrilero boliviano, integrándolo a las redes chilenas
del norte y el sur, potenciando sus oportunidades y favoreciendo al
resurgimiento del criterio de integrar ambas redes (oriental y
occidental) por Aiquile, ambicioso y anhelado proyecto opacado por las
carreteras.
El esfuerzo del gobierno de salvar los ferrocarriles bolivianos de su
quiebra e inutilización absoluta dieron frutos inmediatos, habiendo
generado la ENFE capitalizada –al margen de su rentabilidad después de
costos- impuestos al Estado por valor superior a los 3 millones de
dólares.
CONCLUSIONES
El modelo de nuevo Estado propiciado por la capitalización ha redundado
en el éxito del proceso mismo.
Se ha cumplido un caro objetivo: que inversionistas extranjeros aporten
capital, tecnología y gerencia modernos a un país que sólo podía ofrecer
bienes de capital, en algunos casos obsoletos. En todo caso la audacia
del gobierno de ese momento ha podido hacer atractivas las industrias y
empresas a capitales extranjeros de manera de relanzarlos a un nuevo
tiempo de investigación, desarrollo de nuevos productos y servicios,
competitividad y liderazgo en cada uno de los sectores.
La idea de la capitalización ha dado un alivio a las vacías arcas
estatales sin comprometer patrimonio nacional, re/pensando,
redimensionando y revolucionando el Estado mismo y sus relaciones con la
sociedad y con capitalistas. A partir de la capitalización el Estado
paternal/prebendal dio paso al verdadero Estado moderno: normador,
regulador, fiscalizador, supervisor. Se elevaron los tributos
recolectados por el Estado, se formalizaron miles de "empresarios"
evasores, se consolidó una élite de empresarios e inversionistas
nacionales y extranjeros que trabajan como empresas satélite y de
servicios al rededor de las capitalizadas y se dio la mejor oportunidad
al país: descubrir su verdadera vocación productiva de país gasífero,
agrícola y de servicios. A partir de la capitalización nuevos clusters
de mercados se abren para el gas, para el agro y para los productos y
servicios con valor agregado.
En lo social, la capitalización, ha reivindicado a la sociedad,
generando una reforma estructural en sistemas de pensiones, pagando un
bono solidario a ciudadanos de la tercera edad, incrementos en
recolección de tributos consolidando así una mayor acción del Estado en
inversiones sociales y finalmente la responsabilidad de haber logrado
dinero para Bolivia en un momento fundacional, catapultando a las nuevas
generaciones a un futuro más promisorio.
--------------
NOTA: con datos de Ministerio de Capitalización de Bolivia 1994.
Boris es postgraduado en Maestría de Administración de Empresas y formado en Derecho, fue asesor de una empresa petrolera estatal. Es consultor en negocios y contratos de empresas del sector. Catedrático universitario y codirector de un estudio de servicios en bienes raíces
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