La relevancia y alcance de la gestión del conocimiento

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

Gestión del conocimiento

14-08-2009

Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas. Proverbio afgano.

El diccionario define conocimiento como: “El producto o resultado de ser instruido, el conjunto de cosas sobre las que se sabe o que están contenidas en la ciencia”. El diccionario acepta que la existencia de conocimiento es muy difícil de observar y reduce su presencia a la detección de sus efectos posteriores. Los conocimientos se almacenan en la persona (o en otro tipo de agentes). Esto hace que sea casi imposible observarlos.

Algunos autores consideran que: “conocimiento es la capacidad de resolver un determinado conjunto de problemas con una efectividad determinada”.

El Conocimiento es un conjunto integrado por información, reglas, interpretaciones y conexiones puestas dentro de un contexto y de una experiencia, que ha sucedido dentro de una organización, bien de una forma general o personal. El conocimiento sólo puede residir dentro de un conocedor, una persona determinada que lo interioriza racional o irracionalmente.

Como se nota, existen múltiples definiciones de conocimiento, desde las clásicas y fundamentales como una creencia cierta y justificada, a otras más recientes y pragmáticas como una mezcla de experiencia, valores, información y “saber hacer” que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción.

La mayoría de la gente tiene la sensación intuitiva de que el conocimiento es algo más amplio, más profundo y más rico que los datos y la información.

Vamos a intentar realizar una primera definición de conocimiento que nos permita comunicar que queremos decir cuando hablamos de conocimiento dentro de las organizaciones.

El conocimiento es una mezcla de experiencia, valores, información y “saber hacer” que sirve como marco para la incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para la acción. Se origina y aplica en la mente de los conocedores. En las organizaciones con frecuencia no sólo se encuentra dentro de documentos o almacenes de datos, sino que también esta en rutinas organizativas, procesos, prácticas, y normas.

Lo que inmediatamente deja claro la definición es que ese conocimiento no es simple. Es una mezcla de varios elementos; es un flujo al mismo tiempo que tiene una estructura formalizada; es intuitivo y difícil de captar en palabras o de entender plenamente de forma lógica. El conocimiento existe dentro de las personas, como parte de la complejidad humana y de nuestra impredecibilidad.

Aunque solemos pensar en activos definibles y concretos, los activos de conocimiento son mucho más difíciles de manejar. El conocimiento puede ser visto como un proceso (flujo) o como un stock.

El conocimiento se deriva de la información, así como la información se deriva de los datos. Para que la información se convierte en conocimiento, las personas debe hacer prácticamente todo el trabajo. Esta transformación se produce gracias a:

- Comparación.
- Consecuencias.
- Conexiones.
- Conversación.

Estas actividades de creación de conocimiento tienen lugar dentro y entre personas. Al igual que encontramos datos en registros, e información en mensajes, podemos obtenemos conocimiento de individuos, grupos de conocimiento, o incluso en rutinas organizativas.

No cabe la menor duda, que el nuevo y poderoso brazo de la gestión empresarial, la gestión del conocimiento junto, a la teoría de la información compartida, se han convertido en los nuevos factores de producción de las empresas contemporáneas, cuya novedad radica en que mientras más información se consume, más rica se vuelve; crece a medida que más se utiliza.

Estos factores o nuevas revoluciones que avanzan hacia la sociedad del conocimiento, están alumbrando un nuevo concepto de empresa y de sociedad que se basa en el conocimiento. Tejido empresarial y sociedad en la que el progreso ya no depende tan solo de las máquinas y de los propios avances tecnológicos, sino del conocimiento de las personas.

A grandes rasgos, la gestión del conocimiento, es un proceso tanto cultural como tecnológico, de ahí que la cultura que no propicie y recompense el intercambio de conocimientos no pueda esperar que la tecnología resuelva sus desafíos cognoscitivos. La terminología y los conceptos relacionados con la gestión del conocimiento se están extendiendo ampliamente.

Por otro lado, el compartir conocimientos se está convirtiendo en un elemento insustituible en la empresa que requiere de una buena gestión. Es decir, se trata de mostrar la rentabilidad que implica compartir conocimientos y que ayuden al crecimiento de la compañía.

Nadie discute que las nuevas tecnologías están revolucionando el entorno de trabajo, sin embargo, es necesario no olvidar que los medios tecnológicos son eso, medio que nunca pueden convertirse en fines. Ahora bien, ¿hemos entendido esa premisa? Si esto no se asume, corremos el peligro de enredarnos en aspectos formales en detrimento de los de fondo. Quien espere que por instalar una pieza de software se creará, por arte de magia, una nueva cultura de intercambio y colaboración, está equivocado. La gestión del conocimiento y el capital intelectual implican mucho más: hay que entender personas, procesos, mercados... No hay un único camino hacia la gestión del conocimiento, sino tantos como empresas hay. Aprendamos de la experiencia, pero huyamos de las recetas.

La gestión del conocimiento nos permite determinar que procesos debemos mejorar, que ámbitos de servicio al cliente hace que vendamos menos, como hacer más rentable un determinado proceso, que mejora esperan nuestros clientes de nuestro producto, que innovación nos puede dar una ventaja competitiva sobre nuestros clientes.

A su vez, desde otro punto de vista positivo podemos afirmar que aumenta la productividad, acelera los procesos de innovación, reduce los tiempos promedios en hacer una oferta comercial óptima, reducir el tiempo necesario para localizar expertos comerciales que pudieran matizar y mejorar estas ofertas, fomentar la reutilización de ofertas comerciales dentro de la compañía.

De igual manera nos permite elegir los socios y el producto adecuado par lograr posicionarnos en el mercado.

En otro orden de ideas la aplicación de la gestión del conocimiento ha sido planteada por diferentes autores mediante distintas metodologías que se fundamentan en el análisis del capital humano, estructural y del cliente como componentes fundamentales del capital intelectual.

Gestionar el Conocimiento viene a ser la gestión de todos los activos intangibles que aportan valor a la organización a la hora de conseguir capacidades, o competencias esenciales, distintivas. Es por lo tanto un concepto dinámico, es decir de flujo.

Bibliografía

* Amit, R. & Schoemaker, P. (1993). Strategic assets and organizational rent. Strategic Management Journal, vol. 14
Bueno, E. (1998). El capital intangible como clave estratégica en la competencia actual, Boletín de Estudios Económicos, Vol. 164, agosto
Bueno, E. (1999a). Gestión del Conocimiento, Aprendizaje y Capital Intelectual. Boletín del Club Intelect, Vol. 1, diciembre 1998-Enero 1999
Bueno, E. (1999b). Competencia, conocimiento e innovación. Euroletter, Vol. 15
Cuervo, A. (1995). La dirección estratégica de la empresa. Dirección de empresas de los noventa. Editorial Civitas, Madrid.

Ing. Carlos Mora Vanegas

El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve

camv12arrobahotmail.com

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