Antecedentes
Las organizaciones occidentales han estado implementando en su agenda "La Excelencia de Clase Mundial" desde principios de los años 80. El ímpetu se da a partir de la evidente ausencia de visión de calidad en los exportadores de manufacturas japoneses. El estímulo para adoptar la Administración Total de la Calidad (TQM) que comprende la Reingeniería de los Procesos de Negocios (BPR) (Schonberger, 1994). Se inicia primero en el sector manufacturero, y más tarde se extiende a todos los sectores.
Introducción
La Reingeniería de Procesos, o BPR (Business Process Reeingeniering),
puede considerarse como una de las ya mencionadas herramientas de
gestión. De hecho, se trata de una de las más recientes puesto que
aparece a finales de la década de los ochenta, de la mano de dos
autores: Michael Hammer y James Champy . En capítulos posteriores
veremos que la BPR no es, ni mucho menos, la única de estas herramientas
de gestión que goza de importancia y aplicación práctica, sino que
existen otras de cierta relevancia de entre las que destaca TQM (Total
Quality Management), o lo que es lo mismo, Gestión de la Calidad Total.
De hecho, ya veremos que hay bastantes más mecanismos de ayuda a la
gestión cristalizados en doctrinas de diversas características y ámbitos
de aplicación.
La BPR, como una más de las nuevas herramientas de gestión, debe
entenderse como una reacción al cambio de las realidades empresariales.
Pretende aportar soluciones que permitan combatir: los retos que imponen
los clientes, las barreras que supone la competencia y sobre todo los
riesgos que implica el cambio profundo y fugaz de la realidad
empresarial.
Definición de Reingeniería de Procesos
Para poder llegar a una definición válida de Reingeniería de Procesos
debemos partir de una situación previa en la cual nos hacemos una
pregunta: “Si tuviéramos que volver a crear la empresa desde cero,
teniendo en cuenta lo que ya sé y la tecnología disponible, ¿cómo sería
mi nueva empresa?”. A pesar de que existe un consenso generalizado
acerca de que la BPR pasa necesariamente por un rediseño radical de los
procesos de la empresa para alcanzar mejoras drásticas en la gestión,
existen muy diversas definiciones de entre las cuales destacamos:
“Análisis y diseño de los flujos de trabajo y procesos dentro y entre
organizaciones” (T. H. Davenport)
“Reconsideración, reestructuración y racionalización de las estructuras
de negocio, procesos, métodos de trabajo, gestión de sistemas y
relaciones externas, a través de los cuales creamos y distribuimos
valor…” (R. Talwar)
De todas estas nos quedaremos para analizar con profundidad cada uno de
sus términos con la definición de los padres del concepto de
Reingeniería de Procesos, Hammer y Champy:
“Reingeniería es la revisión fundamental y el rediseño radical de
procesos para alcanzar mejoras espectaculares en medidas críticas y
contemporáneas de rendimiento, tales como costos, calidad, servicio y
rapidez”.
Profundizando en esta definición observamos que contiene cuatro
conceptos
1. Fundamental: Una vez se ha decidido proceder con la Reingeniería en
un negocio, el individuo debe hacerse las preguntas más básicas sobre su
empresa y su funcionamiento. ¿Por qué hacemos las cosas de esta manera?,
¿No hay una forma mejor de hacerlas?. Estas preguntas obligan al
empresario a cuestionar los supuestos más básicos sobre los que se
asienta su negocio. Se lleva a cabo una revisión de todas las normas
preestablecidas, que hasta el momento eran incuestionables. La
Reingeniería inicialmente determina qué es lo que debe hacer la empresa
y, posteriormente, cómo debe hacerlo. Un error muy frecuente se da
cuando los responsables de implantar la BPR se centran exclusivamente en
el cómo hacer las cosas, sin considerar en ningún momento la posibilidad
de dejar lo que se está haciendo y empezar a realizar actividades
completamente nuevas. La BPR se concentra en lo que una empresa “debe
ser” y no en lo que “es”.
2. Radical: El rediseño planteado debe ser radical en el más literal sentido de la palabra, puesto que debe llegar a la raíz de las cosas. No se trata de hacer cambios superficiales o tratar de arreglar lo que ya está instalado, sino que se debe abandonar lo viejo. La BPR implica el descarte de todas las estructuras y procedimientos existentes para llegar a maneras absolutamente distintas de realizar el trabajo. Estamos ante un proceso de reinvención completa del negocio y no ante un intento de mejorarlo o modificarlo ligeramente.
3. Espectacular: Como tercer concepto clave de la definición, las mejoras que implica la Reingeniería de Procesos deben ser espectaculares y no marginales o incrementales (propias de procesos de mejora o modificación leve). Debemos asociar el concepto de BPR a saltos gigantescos en el rendimiento. Una compañía analizando sus resultados habituales puede llegar a intuir, al menos, si necesita o no emprender la Reingeniería de Procesos. Por ejemplo, si una empresa necesita alcanzar incrementos en la calidad del 10%, reducción de los costes del 15%, aumentos de la cuota de mercado del 5%, etc. no tiene sentido que se decida introducir la BPR en la compañía. En este tipo de situaciones bastaría con aplicar otras medidas como: programas de incentivos para los empleados, sistemas de incrementos de mejora de la calidad.
4. Procesos: El último de los conceptos clave de la definición de
Hammer y Champy es “procesos”. Sin duda alguna, esta es la palabra más
importante de la definición y, por lo tanto, la que más reflexión merece
por parte de los encargados de sacar adelante la BPR en la empresa.
Hasta la aparición del concepto de Reingeniería de Procesos, la cultura
y los modos de la mayor parte de las empresas, especialmente a medida
que el tamaño de la compañía aumentaba, estaba centrada en tareas,
oficios, cargos, responsables, estructuras organizativas, pero nunca en
los procesos.
Denominamos proceso al conjunto de actividades que recibe uno o más
insumos y crea un producto de valor para el cliente. Este concepto
implica que dentro de cada proceso confluyen una o varias tareas. Dichas
tareas individuales dentro de cada proceso son importantes, pero ninguna
de ellas tiene importancia para el cliente si el proceso global no
funciona. Por tanto las compañías deben mentalizarse de que la
importancia de las tareas, objeto de estudio en la mayor parte de las
empresas, se encuentra condicionada por la visión de conjunto que
implica el proceso.
Otra definición equivalente de proceso de negocio es la del profesor
Michael Kutschker, “una ordenación específica de actividades, a lo largo
del tiempo y el espacio, con un principio y un fin y con unas entradas y
salidas”.
Tres tipos de compañías que inician Reingeniería
Según Hammer y Champy, existen tres tipos de compañía que emprenden la
BPR.
En primer lugar se encuentran las empresas con graves problemas de
subsistencia, aquellas en situaciones desesperadas donde peligra la
continuidad de la actividad económica.
En segundo lugar, aparecen las empresas que todavía no están
dificultades pero cuyos sistemas administrativos permiten anticiparse a
posibles crisis, de forma que se detectan con anticipación la aparición
de problemas.
Por último, el tercer tipo de empresas que deciden sumergirse en la BPR
lo constituyen aquellas que se encuentran en óptimas condiciones. No
presentan dificultades visibles ni ahora ni en el horizonte, lo cual no
es contradictorio con el hecho de que su administración tenga
aspiraciones y capacidad para llegar todavía más alto.
Como resumen de esta clasificación de las empresas Hammer y Champy
resaltan que una buena forma de distinguir los principales rasgos de
cada uno de los tres tipos de compañías, en función de cómo afrontan la
Reingeniería de Procesos es la siguiente: las de la primera categoría
son aquellas que se encuentran en situación desesperada, han chocado con
una muralla y están heridas en el suelo. Las de la segunda categoría
siguen corriendo a alta velocidad pero la luz de sus faros les permite
ver un obstáculo que se les viene encima de manera inminente. Aún están
a tiempo de distinguir qué tipo de obstáculo se interpone en su camino y
así tratar de esquivarlo a tiempo. Por último las compañías de la
tercera categoría salieron a pasear una tarde clara y despejada, sin
ningún obstáculo a la vista y decidieron que hacía un día perfecto para
levantar una muralla que impidiera el paso a los demás que intentasen
seguir sus pasos.
Los 13 Conceptos Fundamentales de la Reingeniería
1. Consiste en empezar de cero, en una hoja en blanco.
Se considera que prácticamente todo lo que hacíamos antes como personas,
empresas, instituciones o gobierno parecería estar mal hecho,
considerando los resultados obtenidos.
2. Consiste en cambios radicales, brutales, espectaculares.
La reingeniería es enemiga de los cambios graduales, moderados e
intrascendentes. Se habla de cambios de 100%, no de cambios
incrementales de 20 o 30%.
3. Está enfocada a procesos.
No a departamentos o áreas, trabajos, personas o estructuras. Los viejos
principios de la administración que fragmentaban el trabajo en varias
unidades ya no funcionan, ahora hay nuevos principios. Se define un
proceso como una colección de actividades que reciben una o más entradas
y generan una salida que es de valor para el cliente.
4. Tiene una visión holística.
Observa todos los procesos desde una perspectiva integral. Ve el todo y
no las partes. Tiene una perspectiva global.
5. La división del trabajo ya no funciona.
La división de tareas que fue clave para la revolución industrial
(pensamiento lineal) ya es obsoleta. Hoy día ya no procede trabajar en
serie, sino en forma integrada y dinámica. Tenemos que reintegrar los
procesos. Los actores de la reingeniería deben ser capaces de desempeñar
más de un rol.
6. Es enemiga de la especialización. Es multiespecialización (generalista).
La reingeniería es anti-especialización. La especialidad tiene virtudes
pero su defecto es la pérdida de flexibilidad. En reingeniería lo que
más requieres es flexibilidad.
7. Se apoya en el principio de la incertidumbre (Teoría del Caos).
En reingeniería todo es "pulso y vista". Pura intuición pero no ciega.
Parte del supuesto de que el determinismo no existe y por lo tanto no
existe nada establecido ni predeterminado. Hay que aprender a
administrar o manejar la incertidumbre. Hay que tener una tolerancia a
la vaguedad, ya que no hay guías ni precisión. Es construir un puente al
vacio sin conocer la otra orilla.
8. Su herramienta principal es la destrucción creativa.
Lo anterior ya no funciona y por lo tanto hay que destruirlo, pero de
una manera creativa, construyendo los nuevos procesos. Se basa en el
principio de que en un espacio sólo cabe un edificio, para construir lo
nuevo tiene que hacerse sobre las ruinas o cenizas de lo viejo. Tienes
que destruir tu empresa ó tu viejo "yo" ó tu organización para hacer una
nueva de cero, pero esta destrucción tiene que hacerse de manera
sistemática en base a los principios de la transformación
organizacional.
9. No hay un "modelo de reingeniería". No hay un plan preestablecido.
El modelo es que no hay modelo. Cada quien tiene que hacer su propio
proyecto de reingeniería. En el momento que rompas con lo anterior te
quedas en el aire, por eso debes tener una tolerancia a la ambigüedad
hasta que recompongas los procesos. Sin embargo, debes tener conciencia
de que para realizar reingeniería necesitarías asesoría o consultoría
externa. Tú sólo podrás avanzar en la mitad de la reingeniería, la otra
mitad deberá contar con supervisión externa, porque de lo contrario
existe el riesgo de caer en la autocomplacencia, en el autoengaño. Sólo
una auditoría externa evitará que sigas haciendo lo mismo de antes con
un nombre nuevo. No cualquier cambio es reingeniería, sólo un cambio que
cumpla y respete todos los conceptos y su metodología.
10. Lo más importante es un cambio de mentalidad o de enfoque. Metanoia.
No debemos pensar en tareas aisladas, sino en procesos integrados. Si
sigues viendo el mundo como era antes. Si piensas que no hay nada nuevo
bajo el sol y que no debes cambiar tus actitudes, tus comportamientos,
tu forma de trabajar o si no estás dispuesto a enfrentar la
incertidumbre o la vaguedad, entonces la reingeniería no es para ti. El
día que cambies de mentalidad, el día que tengas un cambio cultural, una
Metanoia, ese día podrás hacer reingeniería. Un concepto fundamental es
que no podrás hacer la reingeniería de una empresa o de un organismo o
de una institución cualquiera si primero no haces una reingeniería de ti
mismo. Si no cambias de mentalidad no estás listo para entrar al futuro.
11. En un primer momento debe realizarse de arriba hacia abajo.
Debe ser iniciado por el líder de la organización ("líder
transformacional"), porque si no hay voluntad y decisión, si no se
canaliza poder y recursos, no prosperará.
12. En un segundo momento, la reingeniería requiere un impulso en
sentido inverso, de abajo hacia arriba.
Si no involucra a todos los miembros de la organización fracasará,
porque estos lo boicotearán, lo sabotearán o lo harán más lento. El
involucramiento debe hacerse por convencimiento o por "amor a la
camiseta".
13. Si uno no está convencido es mejor no hacer reingeniería.
Los resultados pueden ser desastrosos, ya que se desmantelaría lo que
funcionaba en el pasado y no se acabaría de instalar los nuevos
procesos. Nos quedaríamos en el peor de ambos mundos: todo lo malo del
pasado sin lo bueno del futuro.
Si estás convencido de las bondades de la reingeniería, de sus conceptos y de su metodología, no esperes más, ponla en práctica cuanto antes. El mundo ya cambió, ahora falta que cambies tú o tu empresa o tu organización.
Las principales empresas del mundo ya hicieron o están haciendo reingeniería, para pasar de la era de la industrialización a la nueva era de la información-comunicación. El mundo no detendrá su marcha como no se detuvo en el salto del feudalismo al capitalismo. En 20 o 30 años todas las empresas que sobrevivan habrán hecho reingeniería o se fundarán en base a sus principios. ¡Adelántate al cambio, antes que el cambio te cambie a ti o te deje obsoleto!.
Casos de estudio
Tecnológico de Monterrey
Es conveniente señalar que el uso de la Reingeniería como herramienta para diseñar nuevos sistemas de gestión educativa, ya se ha dado con anterioridad en el sector privado, particularmente en el Tecnológico de Monterrey donde se aplicó unos años atrás, y los resultados fueron favorables, pero no tan espectaculares como aseguran los autores de la materia, al grado que este instituto ya está en la puesta en marcha de las herramientas de la sexta generación de los procesos de calidad: la rearquitectura de la organización y rompimiento de las estructuras del mercado, cuyo principio básico es: la calidad se orienta a desarrollar el capital intelectual de la organización, hacer una Reingeniería de la mentalidad de los administradores y romper las estructuras del mercado, con el fin de buscar nueva formas para llegar al cliente (Valdes, 1997).
Conalep
El proyecto de aplicar al la Reingeniería al Conalep, es bueno, pero muestra una vez más la inercia y el tortuguismo de las instituciones públicas para enfrentar el cambio y que cuando lo hacen llegan tarde, como es el caso de la aplicación de esta herramienta, que en ámbitos como el sector privado, ya ha sido rebasada y que no ha correspondido en muchos casos a las expectativas creadas. Ciertamente hay una necesidad y ansia de cambio en la forma en que opera el gobierno, pero dadas sus restricciones, las organizaciones gubernamentales no pueden adoptar los enfoques radicales de la Reingeniería, como quedó demostrado con el caso del Conalep, donde se tuvo que implementarse bajo situaciones muy forzadas y de una manera muy sui generis, por los graves problemas de rigidez de la normatividad y del centralismo. Es por esta razón que los cambios más necesarios en las organizaciones gubernamentales deben realizarse con una gran claridad en sus objetivos de cambio y los acercamientos para lograrlos. (Davenport, 1994).
Las nuevas herramientas de gestión se utilizaron gradualmente, en espera de que el personal se adecuara y fuera cambiando sus hábitos de trabajo en la medida en que confiara en la efectividad de dichas herramientas. Aunado a lo anterior, un obstáculo importante, es la poca flexibilidad de la normatividad y la excesiva regulación del sector público, por lo que se buscó impulsar programas para recompensar a las entidades que demuestren su eficiencia y su eficacia en el ejercicio del presupuesto, y no sólo en el cumplimiento de la normatividad, con lo que representa un estimulo a las iniciativas de mejora.
Un importante aprendizaje para la institución es que los directivos ya no son vistos como los que tienen la panacea para resolver todas las dificultades, sino que deben permitir la interacción de intereses específicos y de visiones diferentes sobre los problemas y las oportunidades. Para ello, se conformaron equipos de trabajo efectivos, lo que permite atender desde diferentes perspectivas la problemática de la institución, resolver mayor cantidad de problemas y ser más asertivos en la formulación e implantación de las estrategias de cambio.
Con ello también, se contribuyó a crear un ambiente laboral propicio y estimulante, fundado en la comunicación, la colaboración y la delegación de responsabilidades.
- Otro aspecto relevante es el que se refiere al rediseño de los procesos en la institución: la mayor parte de la literatura recomienda rediseñar sólo los procesos esenciales y realizar modificaciones parciales en las demás para evitar el caos. Sin embargo, debido al alto grado de centralización del Conalep se tuvo que trabajar simultáneamente en todos los niveles, lo que condujo a diferentes niveles de desarrollo en cada una de las áreas con el consiguiente retraso de la siguiente etapa.
- Un ejemplo de los beneficios de la implantación de este programa, es el Plantel Cortazar, que obtuvo el Premio de Calidad del estado de Guanajuato en la categoría de Educación Media Superior, demostrando la trascendencia de las estrategias promovidas por la institución al ser otorgado este reconocimiento por un organismo independiente.
El problema de la Ford Motor
Dentro del primer grupo de la clasificación de Hammer y Champy de las
empresas que se disponen a iniciar la BPR encontramos el caso de Ford,
que hace veinte años atravesó una crisis brutal que estuvo a punto de
acabar con su actividad. Este caso práctico nos sirve para ilustrar cómo
la Reingeniería se aplicó en dicha empresa, analizando uno de los
ámbitos sobre la que esta actuó.
A comienzos de la década de los ochenta, Ford se encontraba en una
situación en la cual veía como se desbordaban sus gastos administrativos
y de gestión interna de la compañía. Para intentar reducir dichos
costes, se estudió el departamento de cuentas por pagar, que en aquel
momento estaba formado por más de 500 personas. Los ejecutivos pensaron
que usando ordenadores lograrían reducir el personal en al menos un 20%,
según sus previsiones iniciales.
Como hemos señalado, está reducción de los costes no puede considerarse
Reingeniería, ya que no se alcanzan resultados espectaculares. No
obstante los directivos de Ford pensaron que un 20% era más que
suficiente hasta que visitaron a Mazda, compañía japonesa cuyo 25% había
sido adquirido recientemente por Ford. Los directivos de Ford observaron
estupefactos como Mazda atendía sus cuentas por pagar a través de sólo
cinco empleados. Evidentemente estos directivos habían tenido en cuenta
el hecho de que Mazda era mucho más pequeña que Ford. Sin embargo, la
diferencia de cinco a quinientos debía residir en algún otro factor
aparte del tamaño.
Una vez acometida la reingeniería Ford redefinió el proceso “cuentas por
pagar”, que pasó a ser “abastecimiento”. Ese proceso tomaba una orden de
compra de una planta y le proporcionaba a esa planta bienes comprados y
pagados. Por tanto, abastecimiento incluye la función de cuentas por
pagar pero también comprende compras y recibos.
El nuevo proceso redujo considerablemente la cantidad de documentación
generada en cada pedido, recondujo los esfuerzos hacia los pasos
necesarios en cada orden de compra, eliminando algunos trámites
inútiles. Este proceso de Reingeniería acabó con reglas muy rígidas que
se habían observado siempre.
A veces cambios de una sola palabra pueden cambiar radicalmente los
procesos. Este es el caso de Ford, que, por ejemplo, pasó de “pagar al
recibir la factura” a “pagar cuando se reciba la mercancía”. Para llevar
a cabo todo este proceso Ford tuvo que desplegar un potente plan de
reconversión e introducción de equipos informáticos.
Bibliografía
http://www.gsi.dit.upm.es/~fsaez/intl/capitulos/5%20-Reingenier%EDa%20_I_.pdf
http://www.managementynegocios.com/art_56_reingenieria.htm
M.C. Juan Alejandro Garza Rodríguez
Lic. Diana García Zertuche.
Lic. Diana Tarín Barrera.
Ing. Jesús Mario Hernández.
Lic. Néstor Zamarripa Belmares.
Tecnología de Producción Optimizada y Teoría de Restricciones, alumnos de la Universidad Autonóma del Noreste, Campus Piedras Negras, Coahuila, México Maestría en Administración y Liderazgo.
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