Seguimos con las recetas, me dije con una sonrisa forzada. No estoy
muy de acuerdo con este tipo de afirmaciones que se basan en
absolutismos que niegan pedazos del ser humano. Los opuestos existen y
deben ser reconocidos e integrados, no negados, no reprimidos. Los
opuestos se complementan.
Considero que el liderazgo es un camino de vida elegido, no una técnica
ni una programación mental y mucho menos el resultado de una conducta
basada exclusivamente en el voluntarismo. Se trata, desde mi percepción
y experiencia, de una decisión personal de ser protagonista de la propia
vida. Es un largo camino sin llegada, con innumerables finales y
comienzos. Una sucesión de muertes y nacimientos. Vamos abandonando
viejas creencias y adoptando otras que con el tiempo, a lo mejor, serán
nuevamente abandonadas.
Se trata, insisto que desde mi punto de vista, de la aceptación del
optimismo como parte de un todo en el que existe el pesimismo. El uno
sin el otro carece de existencia. Algo así como la luz y la oscuridad,
el bien y el mal. “Tenés que ser bueno”, nos decían en casa cuando
éramos niños.
Es una actitud consciente, reconociendo también la existencia de aquello
que opaca los brillos ilusorios de un optimismo que puede ser que no
logre sostenerse en los hechos.
La historia, universal y local, está llena de líderes optimistas que al
tiempo (cuando consideramos la historia social, todos los tiempos son
cortos) se convirtieron en leña para críticos y adversarios. Incluso,
son muchos los que despectivamente se refieren a ellos como “aquellos
loquitos sueltos”. En estos momentos me viene a la mente Nelson Mandela
y su ENORME camino de liderazgo. Para tener hay que hacer y para hacer,
indefectiblemente hay que SER.
Acceder a nuestro optimismo sin reconocer nuestro pesimismo puede
resultar de escasa eficacia. No se trata de algo que podamos lograr sin
recorrer nuestros caminos internos para ir descubriendo quiénes somos.
Esto, justamente, tiene que ver con ir logrando ser líder de uno mismo.
Una vez esto, no antes, podremos aventurarnos a liderar a otros.
En un presido había varios internos picando piedras. Al preguntarles que
hacían, todos contestaban quejosamente: “acá estoy, picando piedras…”.
Uno de ellos, contestó: “estoy construyendo iglesias”. Pedazo de
diferencia, ¿no?
Mi conexión con el optimismo es muy grande. Estoy convencido de que si
en las organizaciones, públicas y privadas, se motiva el liderazgo
personal de sus miembros, nuestro mundo será mucho más habitable que el
actual, en el que supuestamente abundan los líderes optimistas…
Oscar O. Conti & Asociados.
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com © 2008 Carlos López / Webprofit Ltda.
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |