Optimismo y visión holística

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Sí, soy optimista. Bueno, mejor dicho, estoy siendo optimista durante este período. Y es que hay que tener mucho cuidado con el verbo ser, ya que nos lleva a una definición cerrada, estática e inalterable de nosotros mismos. Me va mejor estar siendo, que está más acorde con el flujo que es la vida. Puesto que la vida es algo dinámico, impredecible y que siempre va hacia adelante. Intentar aferrarse a una creencia sobre nosotros mismos, sobre la realidad o sobre cómo debieran ser las cosas, es como intentar que un río vaya para atrás o ponerle puertas al campo; no funciona. Aferrarnos a lo que fuimos o a lo que funcionó, es decir, resistirnos al cambio constante que es la vida es la mejor manera de amargárnosla.

Y soy optimista, no porque crea o no que la situación vaya a mejorar, sino porque he elegido serlo. Sí, el optimismo es una actitud, y por tanto es algo que podemos elegir. Nadie nos lo puede impedir; ni nadie nos lo puede regalar o imponer.

El optimismo no es un juicio positivo sobre cómo van a ocurrir las cosas, es una decisión de qué quiero hacer yo para que las cosas ocurran. Cómo quiero construir mi realidad. Qué color y qué posibilidades quiero ponerle. Sí, la realidad es individual, la construimos cada uno de nosotros en función de cómo la observamos y cómo interpretamos lo que ocurre.

Que eso que ocurre sea bueno o malo es algo que nosotros juzgamos, no está en el hecho en sí. Será bueno si me abre posibilidades y malo si me las cierra. Pero sucede que en la mayoría de los casos, no tengo ninguna certeza o atisbo de qué me traerá el futuro, por lo que construir una hipótesis o la contraria no es más que una decisión mía. Y por el mismo precio yo prefiero construir la buena, la que me abre posibilidades: por eso soy optimista.

Esto del optimismo también tiene un componente caracterológico, me lo reconozco, e incluso me recuerdan que lo utilizo hasta de forma patológica. Bueno, estoy en proceso de que dicha elección no sea una forma encubierta (y automática/inconsciente) de huir del dolor (lo cual la convierte en una no-elección consciente).

Incluso coyunturalmente ahora soy optimista. Reconozco que hasta hace poco tenía una visión bastante catastrofista de la realidad. Estaba convencido de que la espiral de consumo, individualismo y desconexión con nuestra parte animal iba acabar fagocitándonos a nosotros mismos. Vamos que íbamos a ser la plaga del planeta que iba a acabar consigo misma (y con muchas especies más). Que no íbamos a ser más que una ligera pesadilla en la inmensidad de la vida en el planeta tierra. Pero ahora he encontrado señales que me hacen modificar dicha visión.

Veo a mi alrededor señales de una recuperación del pensamiento humanista. De una búsqueda de valores. De un regreso a los principio naturales (y es que no hace falta inventar nada nuevo), donde además de nuestro pensamiento estamos recuperando nuestra emocionalidad, nuestra corporalidad (somos cuerpo) y nuestra espiritualidad (propósito en la vida).

Una visión holística de la persona. Pero también una visión holística de los grupos de personas: organizaciones, empresas, familias …etc. Y estas visiones proceden de campos muy diversos: sabiduría oriental, medicina, psicología, sociología, management, física cuántica, ciencia básica …etc. Es y será un camino lento y difícil, como una re-evolución silenciosa, pero que intuyo que está en marcha.

Pero lo que me hace más optimista es que para que todo eso ocurra sólo es necesario que yo lo quiera. Sí, todo empieza por una decisión personal. Ya lo dice Aldous Huxley “Hay un minúsculo punto en el universo que sólo tú puedes mejorar y ese eres tú mismo”. Lo dice también Gandhi – “Conviértete en el cambio que quieres ver en el mundo”.

En un mundo complejo e interrelacionado, la teoría de sistemas nos dice que el aleteo de una mariposa puede desencadenar una tormenta a miles de kilómetros.

¿Cómo sabes que esa acción que sólo tú puedes hacer no será el aleteo necesario para cambiar el mundo?. Ahí está la clave, en responsabilizarnos de nuestra parte de solución del problema.

Eso sí, es mucho mejor si lo hacemos desde el Juego y la Liviandad, fieles compañeros en esta camino de cambio que es la vida.

P.D. Ya sé que muchos pensaréis que no son más que buenas intenciones, pero es que para eso soy optimista, para tener buenas intenciones.

Aquí tenéis otros enlaces al optimismo

De Julen : optimismo y trabajo, suerte y felicidad

Y otra de Lucy MacDonald Do you think like an optimist?

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Lazpita Nice. (2007, febrero 1). Optimismo y visión holística. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/optimismo-y-vision-holistica/
Lazpita, Nice. "Optimismo y visión holística". GestioPolis. 1 febrero 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/optimismo-y-vision-holistica/>.
Lazpita, Nice. "Optimismo y visión holística". GestioPolis. febrero 1, 2007. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/optimismo-y-vision-holistica/.
Lazpita, Nice. Optimismo y visión holística [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/optimismo-y-vision-holistica/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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