En todos los casos, la relación entre ambos se establece en términos
de un intercambio a través del cual el público (cliente) está dispuesto
a otorgar algo de su dinero, esfuerzo, atención o tiempo para recibir un
beneficio, satisfacción o solución por parte de la empresa.
La orientación hacia el mercado consiste en facilitar esos intercambios
a través de entender el comportamiento de compra y atender a los
clientes en forma rentable y mejor que los competidores.
Esta forma de pensar sugiere que en el largo plazo serán más exitosas
aquellas empresas que basen su actuación con una perspectiva de afuera
hacia adentro; es decir, que partiendo de entender a los clientes
definan los procesos necesarios para atenderlos.
El proceso de Planeación Estratégica de Mercado empieza con la fijación
de objetivos y el diseño de estrategias a la luz de un diagnóstico
interno de las circunstancias de la empresa (fuerzas, debilidades) y
externo de las circunstancias del mercado (oportunidades, amenazas).
Con una perspectiva de mercado, esos objetivos y estrategias se
centrarán en las decisiones de Segmentación de Mercados, Diferenciación
de Productos y Posicionamiento de Marcas.
La estrategia dará resultado, es decir, se traducirá a indicadores de
desempeño exitosos sí y sólo sí la empresa establece en forma congruente
la estructura y los procesos necesarios para que la orientación hacia el
mercado se dé.
Una compañía de cualquier tamaño, incluso grande y con presencia global,
puede ser sensible hacia el mercado que atiende gracias al
aprovechamiento de información a través de una plataforma tecnológica
adecuada.
La colaboración entre empleados, proveedores, distribuidores y los
mismos clientes, le permite ser flexible para atender ese mercado en
forma tal que mejore indicadores de desempeño tales como la satisfacción
del cliente y el valor de la acción.
El diseño organizacional entonces deberá responder a las características
del entorno de mercado en el que compite la empresa. Principalmente a su
diversidad, que se traduce en una complejidad para atenderlo, pero
también a la rapidez del cambio en los factores de competencia, la
intensidad con la que ésta se da y la interdependencia entre unidades de
negocio.
El proceso de adaptar al mercado las habilidades de la compañía requiere
que ésta modifique su estructura organizacional, las actividades que se
llevan a cabo dentro de ella y el papel que juega cada uno de sus
miembros, en forma tal que logre mejorar su eficiencia y efectividad a
través de:
· Establecer un contacto cercano con los clientes.
· Mejorar el servicio que les ofrece.
· Eliminar los niveles de mando que resultan innecesarios.
· Agilizar los procesos de toma de decisión.
Las dimensiones del diseño que deben considerarse tienen que ver con la
estructura de la empresa:
· La forma que la organización debe tomar para darle cabida a los
miembros y a las funciones que éstos deben desempeñar.
· La distribución de actividades dentro de la estructura, expresada como
departamentos o áreas de trabajo.
Y tienen que ver con el proceso necesario para que la estructura cobre
vida y funcione:
· El grado de especialización requerido por parte de los miembros que la
componen.
· La distribución del poder de decisión dentro de la estructura,
conciliando la problemática del liderazgo vertical con el liderazgo
horizontal.
En el fondo, se trata de conciliar dos aspectos que son esencialmente
contradictorios, pero necesarios y que deben convivir, el control y la
creatividad. Es decir, el diseño organizacional debe permitir un balance
adecuado de la formalidad necesaria para mantener un buen control del
desempeño y la informalidad necesaria para el cambio y la innovación que
le impidan volverse obsoleta.
Algunos ejemplos de los conflictos que resultan al hacer convivir la
creatividad y el control son los que se desprenden de:
· El grado de centralización o descentralización que se desea tener.
· Las relaciones entre las áreas funcionales, principalmente entre
mercadotecnia y ventas.
· El desarrollo de nuevos productos y servicios.
Esta última tarea es muy delicada porque tiene un carácter empresarial
que requiere de mucha creatividad, pero que debe suceder en forma
ordenada. Una solución es el arreglo matricial de equipos de trabajo
bajo un esquema de 'coordinación a través de procesos laterales' a
través de la organización cuya forma está dada por funciones, mercados o
productos.
Otros ejemplos más recientes, algunos de ellos sumamente críticos, están
dados por empresas que emprenden una iniciativa de CRM, agregando a su
estructura un apéndice encargado de desarrollar y mantener las
relaciones con los clientes. Algunos apéndices son tan pequeños como un
mínimo departamento de servicio al cliente; otros, tan grandes como
varios millones dólares de hardware y software.
Si no cambia la cultura de la organización, la estructura bajo la cual
está organizada y sus procesos de trabajo, es imposible que la
iniciativa de CRM funcione. Se necesita orientar procesos que van desde
el desarrollo de relaciones con los clientes hasta la generación de
indicadores de desempeño que muestren la eficiencia y efectividad con
que esas relaciones se dan.
No se trata de decir que la empresa está orientada, o va a orientarse,
hacia el mercado. Hay que preparar su estructura y sus procesos para que
la producción, la prestación de servicios, la distribución, logística y
entrega, la administración financiera y la del recurso humano soporten
esa orientación.
En resumen, las nuevas reglas de competencia exigen empresas:
· Organizadas para el cambio, no para la estabilidad.
· Organizadas a través de redes de colaboración, no de una jerarquía
rígida.
· Basadas en la interdependencia de sus asociados, no en la
autosuficiencia.
· Construidas sobre ventajas tecnológicas, no sobre el edificio
tradicional de cemento y ladrillos.
Deben tener el esquema mental y la cultura de cambio apropiada, usar la
tecnología de información en forma innovadora, tener políticas muy
progresistas de recursos humanos y poner un énfasis casi fanático en sus
clientes.
Estudios: Maestría en Administración (ITESM, Campus Monterrey, México, 1977); Licenciado en Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, México, 1974) Especialidad: Su trabajo de consultoría se centra en las áreas de planeación estratégica de mercados e información para la toma de decisiones. Imparte en la EGADE el curso de Mercados y Clientes. Actividad Profesional: Fue profesor del Departamento de Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y director de la carrera de Licenciado en Mercadotecnia del mismo Campus. Trabajó en Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la gerencia de Planeación Estratégica, gerencia de Investigación de Mercados, gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos, gerencia de Marcas Regionales y gerencia de Marca Dos Equis Lager y Sol. Estuvo en Publicidad Clave como director de Operaciones de la agencia y, junto con otros socios, estableció su propia agencia de publicidad, Criterio y Creatividad Publicitaria, en la que fungió como director general. Fue también director de Mercadotecnia del Grupo Financiero Banorte. Actualmente, se desempeña como consultor independiente. joseidomarrobaprodigy.net.mx
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