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El Marketing, cuando es mal utilizado, se convierte únicamente en un
sistema de sobreventa que vulnera nuestra capacidad real de ofrecer
respuestas efectivas a los clientes: se convierte muchas veces en
promesas muy bien vendidas pero difíciles de cumplir: lo que
generalmente se conoce por “vender humo”.
Sin embargo el Marketing bien entendido conforma una gran herramienta de
potenciación de nuestros propios recursos y sobre todo en un excelente
“traductor” de nuestra oferta de servicios de cara al cliente. La
comunicación debe hablar el idioma de nuestros clientes.
Pero no es sólo comunicación, Marketing es ante todo el hilo conductor
entre la calidad de nuestros servicios, la operatividad de nuestros
procesos, la correcta atención al cliente, el aprovechamiento eficaz de
nuestros recursos y la correcta gestión de los recursos humanos.
En definitiva, este artículo nos explica que no es posible comunicarle
nada a nuestro socio si no tenemos algunos puntos muy bien definidos,
porque en definitiva se trata de vender lo bien que atendemos al
cliente, lo preparados que están nuestros profesionales y lo excelentes
que son nuestros servicios e instalaciones. Y desde luego, se trata de
que seamos capaces de cumplir todo esto.
Al fin y al cabo, se trata únicamente de fijarnos en los procesos de
gestión y dar paso al Management Marketing: debemos evitar vender
nuestra instalación o vender nuestros servicios pasando por alto a quien
van dirigidos, si realmente son capaces de cubrir las demandas de
nuestros clientes, o si lo que llega a estos es realmente lo que
necesitan.
“Primero identifica, después planifica, luego mejora y por último vende”
Al final, todo recae en el trabajo de un equipo humano, no importa si
nuestra instalación dispone de excelentes infraestructuras, da igual si
nuestro software de gestión es capaz de calcular con exactitud mil
variables, es indiferente que seamos capaces de copiar servicios tan
rápido como aparecen las nuevas tenencias. Si nuestro equipo humano no
respira al ritmo de nuestros clientes, lo que estamos vendiendo es humo.
Para planificar correctamente la gestión de nuestros recursos humanos
debemos:
Conocer las características de nuestros clientes y sus objetivos en
nuestra instalación.
Verificar si nuestro personal es capaz de satisfacer y cubrir en su
totalidad o en parte estos objetivos.
Desarrollar las funciones de cada trabajador en función de la
consecución de estos objetivos.
Desarrollar el flujograma interno de atención al cliente (quien hace que
y cuando).
Desarrollar los canales de comunicación adecuados.
1. Conocer las características de nuestros clientes y sus objetivos en
nuestra instalación.
En ocasiones, cuando la gestión de los recursos humanos no es correcta,
el éxito de nuestra instalación o de nuestros servicios depende
únicamente de la demanda de un solo segmento de nuestro mercado interno.
Es decir, si tenemos un personal muy empático y preparado para las
actividades dirigidas y muy poco preparado en la sala de Fitness,
observaremos gradualmente que el cliente “tipo” de actividades dirigidas
es variado y disfruta mayoritariamente de esta actividad. Sin embargo,
en la sala de Fitness observaremos que la tipología de clientes es
uniforme y poco mezclada, esto es porque únicamente hemos mantenido al
cliente con “objetivos propios” perdiendo al socio/a que precisa de un
apoyo o motivación especial.
Esto se debe a la falta de “adaptabilidad” al cliente: falta de
preparación, falta de recursos para satisfacer necesidades concretas… y
en definitiva servicio deficitario.
Conocer pues cuales son los objetivos que nuestro cliente busca en el
centro es decisivo para la elección y formación de nuestro personal.
2. Verificar si nuestro personal es capaz de satisfacer y cubrir en su
totalidad o en parte estos objetivos.
Ya sabemos lo que nuestro cliente necesita, pero ¿sabemos también si
nuestro personal es capaz de ofrecérselo?
Es importante determinar si nuestro personal es capaz de atender todas
las necesidades de nuestros clientes. En este sentido, es fácil observar
como muchas instalaciones ponen en marcha diferentes servicios como
respuesta a la competencia: Pilates, Personal Training etc. pero en
demasiadas ocasiones se aprovecha el personal existente o bien este
personal recibe sobre estos y otros temas una formación mínima, con lo
que finalmente estamos -desde el punto de vista del Marketing- vendiendo
algo que en realidad no sabemos hacer, lo que a la larga nos hace perder
credibilidad y fuerza de cara al cliente.
Queremos vender que somos capaces de ofrecer un buen nivel de calidad.
Entrenamiento de calidad, club social de calidad, atención personalizada
de calidad, clases de calidad… pero para llegar a esta magnífica
propuesta debemos ser profesionales e intentar ofrecerlo desde la
posición más real posible.
Llegados a este punto sería interesante diseñar un programa de formación
continuada. Vamos entonces a ser positivos, y a formar a nuestros
trabajadores mediante charlas con profesionales cualificados en
diferentes áreas, (biomecánica, nutrición etc), “mesas redondas”,
presentación de artículos para ser expuestos en el club realizados por
nuestro personal, asistencia a cursos y seminarios etc. Sin duda el
mejor remedio contra la desmotivación de nuestro personal es promover la
inquietud y la actividad interna.
3. Desarrollar las funciones de cada trabajador en función de la
consecución de estos objetivos.
“Somos lo que vendemos”, esta afirmación no es cierta, desde luego, pero
tampoco es del todo falsa: dentro de la estructura de cualquier empresa
que trabaje de cara al cliente, hay aspectos estratégicos. Podemos tener
identificados los valores aspiracionales de nuestros clientes y contar
con los mejores monitores, pero si desde la recepción -por ejemplo- de
nuestro centro, se atiende mal al cliente, hemos perdido un 80% de
nuestro valor.
Esto nos explica que debemos seleccionar con precisión al personal que
va a ocupar cada cargo en nuestra instalación, sin importar el tamaño de
la misma. Casi siempre un “buenos días!” o una sonrisa es un factor de
gran valor para el que lo recibe. En el mismo sentido, un cliente que
sienta que simplemente “alquila” la instalación con una cuota mensual,
sin un seguimiento de sus progresos o de sus fallos es el candidato
idóneo para entrar a formar parte de nuestro flujo migratorio.
Realizar un “Manual de Funciones” es una buena opción para afrontar el
siguiente paso:
4. Desarrollar el flujograma interno de atención al cliente (quién hace
qué y cuándo).
Esta es la parte más sencilla, pero también una de las más importantes.
Es necesario diseñar para ello un organigrama de actuaciones y procesos
en los que todo el personal está involucrado: ¿Qué ocurre desde el
momento en que un cliente solicita información, qué datos se piden, cómo
gestionamos posteriormente esta información?. La información es algo muy
importante en nuestra instalación: datos como los hijos que tiene un
cliente, sus aficiones, si está casado/a etc. son tan importantes desde
el punto de vista del Marketing, como conocer las posibles patologías
que pueda tener.
Si conozco puedo crear, si creo puedo ofrecer y si ofrezco puedo vender.
A este cliente, ¿le acompañan a los vestuarios?, ¿le indican los
servicios de los que puede disfrutar?, ¿quién le enseña las
instalaciones?, ¿se entrevista con el coordinador de área o es la
recepcionista (no tiene porque tener conocimientos en educación física)
quién evalúa y le ofrece un servicio de PT o Pilates según su criterio?.
Tras unas semanas ¿alguien le llama para interesarse por su evolución en
el centro?, ¿cómo actuamos posteriormente?
Desde luego, quién hace qué, es algo importante, y en este punto
confluyen aspectos relacionados con la Calidad, el Management y la
Excelencia, pero sin duda no podemos hablar de Marketing sin tener en
cuenta que éticamente, no deberíamos vender ni comunicar nada que en
realidad no sea cierto, y para que sea cierto hay que planificarlo y
luego ejecutarlo.
5. Desarrollar los canales de comunicación adecuados.
Un canal de comunicación debe ser interno y también externo para ser
verdaderamente efectivo.
A nivel interno, el diseño de un “Manual de Entrada” para nuevos
trabajadores, es muy efectivo para poner en conocimiento del trabajador
cuales son los cauces directos que le permitan conocer la empresa y su
modus operandi. El “Manual Interno”, además de dar a conocer al
trabajador cuales son las funciones específicas de cada cargo, puede
hacer mención del reglamento laboral, convenio, posibilidades de
formación y promoción interna, sistema de retribuciones y
gratificaciones, periodos de vacaciones etc.
La eficacia de estos “Manuales” no reside simplemente en la información
que aportan, sino en poner al alcance del personal toda la información y
los canales de comunicación formales para gestionar y debatir esta
información, evitando las distorsiones que se introducen en los canales
de comunicación interna cuando estos no están bien definidos.
A nivel externo, debemos tener en cuenta que una buena estrategia de
comunicación para nuestros clientes debe ser informativa y también
formativa ya que el cliente formado es mucho más fiel que un cliente
“libre”.
El cliente “libre”
El cliente libre, es generalmente un socio de nuestra instalación al que
no hemos atendido, no hemos formado y no hemos sabido introducirle en
nuestra dinámica de empresa, bien por desidia, por desconocimiento, por
no contar con los profesionales adecuados o por no haber identificado
sus necesidades. En este sentido, diríamos que no le hemos sabido
“vender” el producto. Y esa responsabilidad no es una responsabilidad
que flote en palabras a veces poco comprensibles para muchos de nuestros
trabajadores: Management, pirámide de gestión etc. esa responsabilidad
pertenece a nuestros recursos humanos y se llama: devoción por el
servicio.
Seguramente tenemos una ventaja diferencial, pero… ¿la hemos sabido
transmitir? Y si tenemos una ventaja diferencial ¿cuál es?, ¿la conocen
mis empleados, la transmiten al cliente?
Es posible que las instalaciones de pequeño tamaño consideren que esto
no es muy importante. Bien, cuan menos importante consideremos que son
estos aspectos, tanto más lejos estaremos del nivel de calidad óptimo
que esperan nuestros clientes. La llamada “calidad total” busca entre
otras cosas la excelencia en el servicio, es decir, ofrecer al cliente
más de lo que espera conseguir, y ello es primordial en las
instalaciones de menor tamaño pues configura uno de los más potentes
sistemas de competitividad.
Como vemos el Marketing y los recursos humanos van de la mano y son en
muchas ocasiones inseparables de otros términos vinculados a la gestión
empresarial.
Diplomado Superior en Marketing y Publicidad
Master en Marketing Deportivo Consultor de GEDO Wellness & Sport Consulting
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