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El “¿Cómo?” es, definitivamente, la pregunta central. Y existen dos
motivos para establecer la pregunta a estas alturas del Proceso: en
primer lugar para tener la seguridad que tanto cualitativa como
cuantitativamente los objetivos pueden ser alcanzados, es decir que
existen formas de poder hacerlo; en segundo lugar para establecer desde
aquí las pautas que condicionarán las siguientes etapas del proceso,
especialmente la de Identificación y Evaluación de los Recursos
Estratégicos y la etapa de Posicionamiento y Movilización de estos
recursos.
Entre todos lo análisis y aportes que han efectuado muchos pensadores en
el mundo de los negocios, la síntesis que se obtiene al trabajar con
preceptos de dos de ellos, parece ser la más práctica y efectiva que se
puede tener en la descripción del proceso complejo de cómo desarrollar
una Estrategia:
El primer precepto le corresponde al pensador japonés Kenichi Ohmae,
quien establece que existen Cuatro Rutas o Caminos para desarrollar la
Estrategia:
1. Concentrando esfuerzos en Factores Claves de Éxito
2. Aprovechando cualquier tipo de Superioridad Relativa
3. Poniendo en práctica Iniciativas Agresivas
4. Efectuando Innovaciones
Los objetivos de la Organización pueden alcanzarse a través de la
Estrategia de Ventas siguiendo uno de estos cuatro caminos. Lo bueno y
lo importante es que cada uno de ellos es lo suficientemente amplio y
flexible para “contener” muchas acciones u orientaciones menores. Por
otra parte las Cuatro Rutas permiten aplicar, de igual manera, tanto
movimientos Ofensivos, Defensivos, como todas sus variantes.
No es razonable suponer que una Organización pueda optar por tomar
simultáneamente más de uno de estos caminos. Cada uno presenta
consideraciones de enfoque diferentes.
El primer camino privilegia la utilización de los factores que la
Organización haya determinado como Fortalezas propias. La movilización
de estos factores le otorga solidez de partida a la Estrategia de
Ventas, más aún si están dirigidos precisamente contra las debilidades
del competidor.
Los Factores Claves de Éxito constituyen un sólido fundamento sobre el
que puede desarrollarse la Estrategia de Ventas. Así puede concluirse
incluso desde el punto de vista del sentido común: las fortalezas
propias constituirán siempre una ventaja objetiva en el esfuerzo de
llevar adelante la tarea, y si además de ello son utilizadas
precisamente para afectar debilidades del oponente, los resultados
previstos pueden verse al menos, de forma optimista.
La Ruta de los Factores Claves de Éxito es también consistente con un
Principio Estratégico: “Se ataca solamente cuando se tiene ventaja sobre
el adversario”.
Corresponde a los esfuerzos de Planificación identificar y calificar
apropiadamente las Fortalezas de la Organización. A la UCE y al
STRATEGOS les queda ratificar o cuestionar el criterio, en base al
conocimiento y la experiencia operativa que se haya tenido con el mismo.
De allí en adelante, solo resta completar el esquema estratégico sobre
la ruta de los Factores Claves de Éxito, si ésta hubiera sido encontrada
como la más adecuada.
Cuando la Organización no tenga la seguridad o la convicción suficiente
de saberse poseedora de Fortalezas que constituyen (o que puedan
hacerlo), Factores Claves de Éxito en el desarrollo de la Estrategia,
entonces la Ruta número dos se convierte en una opción aconsejable,
entre otras cosas porque sostiene el espíritu de la primera, es decir el
aprovechamiento de una ventaja.
Aprovechar cualquier tipo de ventaja relativa es un imperativo
estratégico y es prácticamente una constante entre los condicionamientos
de la acción, al punto que llega a convertirse en un significado
alternativo de la Táctica.
El aprovechamiento de la Ventaja Relativa, a diferencia del
aprovechamiento de los Factores Claves de Éxito, puede significar para
la Organización mayor inversión de esfuerzos y de tiempo. También
demanda mejores condiciones operativas de los Recursos Estratégicos,
quienes soportarán el peso de la tarea en una proporción mayor a la
representada por las exigencias de la Ruta de Factores Claves de Éxito.
Estos últimos pueden ser el resultado de un largo trabajo en el
tiempo, el producto de procesos y éxitos estratégicos acumulados en la
historia próxima o pasada de la Organización, y como tales tienen en sí
mismos su propio sustento y no necesitan del sustento de los Recursos
Estratégicos, es más, las Fortalezas Agregadas de la Organización pueden
constituir, a su vez un Recurso Estratégico.
El camino de aprovechar Ventajas Relativas, en cambio, genera una
exigencia absoluta sobre los Recursos Estratégicos.
Conviene ahora hacer una reflexión interesante: de las cuatro Rutas que
Ohmae plantea como opciones para desarrollar la Estrategia, la segunda,
es decir el Aprovechamiento de Ventajas Relativas, rescata como ninguna
otra, las virtudes esenciales de la Estrategia como concepto ordenador
de las acciones. En procesos sostenidos en el tiempo esta ruta se
convierte también en la más utilizada. La propia naturaleza del
Conflicto determina que en el tiempo no siempre puedan sostenerse
acciones basadas en Factores Claves de Éxito, en Iniciativas Agresivas o
en Innovaciones. En el tiempo lo único sostenible es la posibilidad (y
la capacidad) de aprovechar cualquier ventaja relativa para prevalecer
sobre el oponente.
No debe olvidarse que la Estrategia es, por último, un estudio de
experiencias, de miles y miles de STRATEGOS a lo largo de cientos y
cientos de años de historia, interactuando con el Conflicto. Esto es. Y
ésa valiosa experiencia (si ayuda como tal a escaparle a la posibilidad
del dogma), afirma que el aprovechamiento de la Ventaja Relativa es la
condición que prevalece en el tiempo para desarrollar la Estrategia.
Por ello la Organización debe estar siempre preparada para transitar por
esta ruta, mucho más de lo que eventualmente pueda estarlo para
transitar por los otros caminos. Los dos que inmediatamente lo anteceden
y lo preceden, son hermanos mayores (aprovechamiento de factores claves
de éxito) y hermanos menores (Iniciativas Agresivas), pero en el tiempo
las cosas giran casi sostenidamente alrededor de la necesidad de
aprovechar ventajas relativas.
La tercera ruta para desarrollar la Estrategia radica en poner en
práctica Iniciativas Agresivas. Esta ruta normalmente conduce al Ataque
o, al menos, a la Disuasión. Puede por supuesto considerarse como una
opción defensiva (siempre hay que tener presentes las circunstancias
específicas), pero en esencia se corresponde con el Ataque.
Las Iniciativas Agresivas implican Riesgos mayores a los que podrán
evaluarse entre las opciones anteriores o posteriores, pero también
prometen resultados mayores.
En homenaje a la verdad, y esto puede comprobarlo cualquier estudio de
cierta profundidad, el método estratégico, su estructura conceptual y su
propia visión filosófica, no están diseñados para acciones del tipo de
Iniciativas Agresivas. Es más, el conjunto de los preceptos estratégicos
orientales (especialmente los chinos antiguos), trabajan alrededor de la
premisa de contar con una Estrategia exitosa sin que exista la necesidad
de efectuar un disparo o derramar una gota de sangre. El mismo Sun-Tzu ,
adalid entre los STRATEGOS de oriente, sostiene categóricamente: “El
acto supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar”.
Las Iniciativas Agresivas son más bien una cuestión de oportunidad y
como tales estratégicamente útiles. Esto determina de hecho la
naturaleza del uso mismo que deben tener: en primer lugar no todo puede
verse como una oportunidad que se preste a desarrollar Iniciativas
Agresivas y, por otra parte, ninguna oportunidad permanece de manera
sostenida en el tiempo, imperturbable, inmutable.
Por último, y como su propio nombre lo explica, las Iniciativas
Agresivas son las estrategias que reciben las respuestas más violentas
en el mercado. Esto es algo de lo que debe tomarse conciencia y para lo
que se debe estar preparado. Es difícil medir la potencia de una
Iniciativa Agresiva. Tampoco es fácil calcular sus alcances. Por todo
ello es mejor prepararse para la mayor cantidad de efectos no deseados.
Estas son algunas recomendaciones finales cuando llegue el momento en
que se adopte esta vía para el desarrollo de la Estrategia:
· Preferentemente dirigir Iniciativas Agresivas ante oportunidades
absolutamente claras que esté proporcionando el mercado o la
competencia, aquellas en las que resultaría absurdo desaprovechar la
ocasión y el momento.
· Si el caso anterior no se cumple, tratar de poner en práctica las Iniciativas Agresivas flanqueando las líneas de defensa del competidor. Nunca poner en practica una Iniciativa Agresiva por medio de un ataque directo a posiciones que sostengan algún elemento defensivo. Los costos pueden ser muy elevados, casi injustificables.
· El ataque por Iniciativas Agresivas debe alcanzar la mayor
profundidad posible, esencialmente por dos motivos: primero porque estas
oportunidades no se presentarán siempre y ameritan su máximo
aprovechamiento y en segundo lugar porque inmediatamente después que se
consiga alcanzar los resultados de la operación, los ataques del
conjunto de la competencia se iniciarán sostenida e incansablemente, en
busca de propiciar un retorno al equilibrio inicial.
La cuarta ruta que orienta en el desarrollo de la Estrategia es mucho
más sutil y puede llegar a ser muy efectiva y rentable: Efectuar
Innovaciones.
A muchos les gusta entender esto como hacer cosas nuevas. Y a veces es
mejor entenderlo así, porque no son pocas las personas (incluso los
STRATEGOS), que asocian la palabra Innovación con factores estrictamente
tecnológicos. La innovación, por supuesto, no tiene compromiso
semántico, ni conceptual ni empírico, con factores específicos o
excluyentes.
Las Innovaciones deben presentar “novedades”, “cosas nuevas”. Ello trae
implícita la presencia de la palabra Diferente, y cuando ésta última
palabra se incorpora en el tratamiento de Lo Estratégico en el mundo de
los negocios, casi siempre trae aparejado el éxito. Una forma de ser
diferente es innovando, es haciendo cosas nuevas. Lo nuevo siempre es
diferente.
Ahora bien, debe tenerse muy claro dónde y cómo se sitúa la Innovación,
o en definitiva ¿en qué se está innovando?.
En primer lugar la Innovación no está presente en la “forma de hacer las
cosas para trabajar el mercado o tratar con la competencia”, es decir,
la Innovación no es la Estrategia misma. A la pregunta de ¿qué se está
Innovando? No puede presentarse la respuesta, La Estrategia.
Toda Estrategia es Nueva y Diferente a todas las demás. No existen dos
Estrategias iguales, tampoco se las puede clasificar como “viejas” o
como “antiguas”, la Estrategia en éste sentido es atemporal. Existen
tantas Estrategias como STRATEGOS haya, antes, ahora y después.
Por tanto el precepto de Efectuar Innovaciones no se aplica ni se
refiere a la Estrategia. Se refiere, más bien, a la Oferta, a lo que la
Estrategia pueda llevar al teatro de operaciones y pueda constituir una
forma de alcanzar los objetivos planteados.
¿En que Innovaciones se puede apoyar la Estrategia de Ventas?:
Un producto nuevo, un servicio nuevo, nuevas atenciones, nuevas
prestaciones, nuevos usos, nuevas aplicaciones, etc. Todo ello
multiplica el número de agentes objetivos del mercado, además que los
coloca en situación de poder recibir una oferta nueva, diferente y que
no está siendo (en ése momento) trabajada por un competidor (por algo
tiene que constituir una Innovación).
Entre todas las Innovaciones que pueden considerarse (la verdad es que
éste universo sólo está limitado por las fronteras de la propia
imaginación), siempre resulta estratégicamente recomendable iniciar la
evaluación con productos y servicios que no involucren un “salto” o
salida del Negocio. Esto se ajusta al carácter de lo que se ha descrito
para el tratamiento de la primera pregunta del ciclo ¿Qué vamos a
vender?. Innovaciones que obliguen a una discriminación de Negocio no
necesariamente son malas ideas, pero de hecho obligan a que la
Estrategia de Ventas adopte criterios diferentes.
Si Kenichi Ohmae nos brinda una orientación importante para iniciar las
respuestas al ¿Cómo vamos a vender ?, el autor inglés Barrie James las
complementa de manera perfecta.
James describe un conjunto de orientaciones de acción estratégica, a los
que llama Enfoques Estratégicos, que se ajustan de una forma ideal a la
etapa que llega inmediatamente después que la Organización y el
STRATEGOS hubiesen definido la Ruta o Camino para el desarrollo de la
Estrategia. Estas orientaciones tienen que ver todavía con la visión del
tratamiento del Conflicto a mayor plazo de tiempo, por ello anteceden a
la consideración de acciones más precisas y detalladas. Sin embargo, son
orientaciones absolutamente importantes en el desarrollo de la
Estrategia.
Puede no coincidirse con James en llamar a estas orientaciones como
Enfoques Estratégicos. En los hechos, como se verá más adelante, no se
trata de “una forma de ver las cosas” o un sistema ordenado de preceptos
y pensamientos; estas orientaciones constituyen los Grandes
Ordenamientos de la Estrategia y por eso a veces resulta mejor referirse
a ellas como Gran Estrategia.
La Gran Estrategia constituye una visión del desenvolvimiento que
deberán tener las Estrategias de Venta en el curso de la campaña.
Referirse a éstas últimas en plural resulta lógico porque la Gran
Estrategia puede incluir en sí, la consideración de más de una
Estrategia de Ventas. Todo ello depende de la magnitud de los Objetivos
que se hayan planteado y de la dificultad que la tarea presenta.
Obviamente existen muchos casos en que la Gran Estrategia es
absolutamente innecesaria porque la dimensión de la tarea no precisa
tener una visón mayor al desenvolvimiento de una Estrategia de Ventas.
En ésos casos el proceso de implementación de la Estrategia simplemente
debe ignorar este paso.
Cuando se hace referencia a la Gran Estrategia como una visión del
desenvolvimiento de las Estrategias, no necesariamente se está tratando
el caso de muchas Estrategias y muchos Negocios, se trata más bien, la
mayoría de las veces, de un solo Negocio y una sola Estrategia que va
cambiando en el tiempo. La forma en que se deberán producir estos
cambios en el tiempo, conforma la naturaleza de la Gran Estrategia.
Las formas que puede adoptar la Gran Estrategia, son:
1. Estrategias Secuenciales.- “Son series de pasos sucesivos, cada uno
de ellos dependiente del paso precedente, que conducen a un objetivo
final”
La Gran Estrategia que se apoya en la existencia de Estrategias
Secuenciales, normalmente trata objetivos difíciles de conseguir. Y para
ello precisa movilizar los Recursos Estratégicos de la Organización en
sucesivas “oleadas”, exactamente como se desenvuelven las olas del mar
cuando tocan las playas: unas detrás de otras, con ritmo y orden,
incansablemente.
De acuerdo a la dificultad de los objetivos que deban cumplirse, pueden
desarrollarse muchas Estrategias “en secuencia”. Esto no es una cuestión
de tiempo, tiene que ver más bien con la capacidad de organizar
movimientos sucesivos de recursos.
Un dato importante que se debe tomar en cuenta sobre las Estrategias
Secuenciales es que preferentemente deben trabajar enfocadas en un mismo
objetivo, uno que termine finalmente por obtenerse después de los
esfuerzos sucesivos. En este caso la Gran Estrategia tendrá definidos
movimientos que se agruparán en la Estrategia No 1, luego la Estrategia
No 2, luego la Estrategia No 3 y así sucesivamente hasta el punto que se
considere suficiente, todas ellas trabajando en “olas” sucesivas sobre
el objetivo.
Además de ser muy útiles en el ataque a objetivos difíciles, las
Estrategias Secuenciales ayudan mucho en el proceso que establece la
propia Secuencia de Movimientos en el proceso de implementación de la
Estrategia, es decir la Ofensiva, luego la Consolidación de Posiciones,
luego el Dominio de Posiciones y luego la Defensa de Posiciones. A veces
estas cuatro etapas de la Secuencia de Movimientos deben trabajarse con
más de una Estrategia y allí surge la necesidad de tener definida una
Gran Estrategia con cuatro Estrategias componentes o cuatro mutaciones
de la Estrategia principal para cada una de las etapas de la secuencia.
2. Estrategias Acumulativas.- “Son conjuntos de acciones, aparentemente
aleatorias pero en realidad planificadas para alcanzar resultados que
suman progresivamente los alcanzados antes. Con el tiempo producen
grandes resultados.”
A diferencia de las Estrategias Secuenciales en las que las acciones
estratégicas llegan: una, luego otra, luego otra, etc., en las
Estrategias Acumulativas las acciones llegan: una más otra, más otra,
más otra, etc.
Los efectos son diferentes, las Estrategias Secuenciales imprimen mayor
presión sobre el objetivo, las Estrategias Acumulativas imprimen mayor
peso. Ambas trabajan “en profundidad” pero con mecánicas diferentes. Si
un ejemplo anterior nos ayuda, se puede ilustrar bien el tema: las
Estrategias Secuenciales son como olas de mar que atacan la playa, una
tras otra, las olas llegan a la playa pero así como llegan luego se van,
antes que aparezca una nueva. Para el caso de las Estrategias
Acumulativas las olas llegan a la playa y progresivamente la llenan de
agua, una más una más una..., hasta el punto requerido.
Normalmente la Gran Estrategia que se forma para trabajar con
Estrategias Acumulativas debe tener el tiempo a su favor. Este método de
trabajo estratégico es pesado, puede llegar a tener mucho poder pero es
lento. Generalmente es utilizado para desgastar planificadamente al
oponente, hasta el punto de provocar un descuido o generar un resquicio
que permita una acción estratégica más rápida y contundente.
Este tipo de Gran Estrategia también es común entre competidores de gran
tamaño, aquellos que definitivamente precisarán de muchas campañas para
dirimir situaciones.
En todo caso las Estrategias Acumulativas nunca constituyen la suma
aleatoria de varias estrategias, por el contrario son altamente
planificadas, porque deben incluso anticipar el desarrollo de eventos
futuros con los menores márgenes de error.
3. Estrategias Indirectas o Disuasorias.- “Emplean presiones
psicológicas para derrotar al enemigo evitando de esta manera el
conflicto físico. Estas estrategias ponen énfasis en presiones
políticas, económicas, sociales y psicológicas en lugar de las de
fuerza, tratando de hacer perder el equilibrio al enemigo antes de que
el grueso de las fuerzas entre en acción”.
Normalmente este tipo de estrategias no se conciben ni se desarrollan
para trabajar solas, generalmente forman parte de un conjunto de
intenciones estratégicas y por ello se las incorpora en el marco de una
Gran Estrategia. Pueden estar acompañadas de una Estrategia de Ataque,
de una de Defensa, etc. Lo que se persigue con esta Gran Estrategia es
preparar el campo de operaciones de la manera más conveniente para los
intereses propios, y esta preparación pasa por la utilización de
cualquier método indirecto que pueda ayudar. Son famosas y muy efectivas
en estos casos las Negociaciones, las Demostraciones de Fuerza, los
Movimientos Aparentes o de Camuflaje, las Amenazas, etc.
Casi todo el arsenal de los STRATEGOS de Oriente (Japón y China
principalmente), se fundamenta en la utilización de estas estrategias
indirectas. Y tienen efectos muy positivos si constituyen un arte que se
llega a dominar.
El famoso libro de las 36 estrategias chinas describe una típica
estrategia indirecta y proporciona una muestra de lo concreto y de lo
beneficioso que puede ser su utilización:
“Chen Shubao, el último rey de la corta dinastía Chen, que reinó hace
catorce siglos, fue una víctima de su propia estrategia. Consumado poeta
y buen conocedor de vinos, mujeres y música, dirigía su corte de una
manera descaradamente auto condescendiente y extravagante. Mantenía a su
concubina sobre el regazo, incluso mientras escuchaban los informes de
los asuntos de estado por parte de sus ministros y generales.
Lo que llegaría a ser más tarde la dinastía Sui había consolidado su
poder en el norte de China, y cuando su fundador Yang Jian supo el
carácter disoluto de Chen Shubao, decidió que había llegado el tiempo
para cruzar el río Yangtsé y conquistar el sur. Nombró al general He
Nuobi al frente de esta misión.
La orilla sur del río Yangtsé estaba potentemente fortificada. He Nuobi
excluyó una confrontación directa o un ataque sorpresa. En vez de ello,
desplegó sus fuerzas a lo largo de la orilla norte, instaló tiendas y
estandartes coloridos, y empezó a hacer movimientos de tropas de un lado
a otro.
Viendo toda esta actividad, el comandante de las fuerzas Chen supuso que
la invasión era inminente y puso todas sus tropas en estado de alerta.
Pero las tropas Sui no atacaron, y al cabo de un tiempo el comandante de
las fuerzas Chen sacó la conclusión de que se trataba simplemente de
maniobras de rutina. Poco a poco las tropas Chen empezaron a cansarse de
esperar a un enemigo que nunca llegaba y relajaron la vigilancia.
El día primero del nuevo año lunar 589, cuando Chen Shubao estaba
todavía durmiendo tras una noche de juerga con bebidas, mujeres y
recitales de poesía, He Nuobi organizó un cruce sorpresa del río Yangtsé
e invadió la capital de Chen, la actual Nankín.
La estrategia de cruzar el mar confundiendo al cielo funciona sobre la
base de la relación yin-yang entre lo descubierto y lo cubierto,
regularidad e irregularidad, familiaridad y sorpresa. Cada uno de los
elementos de estos pares opuesto puede ocultar al otro, y cualquiera de
ellos puede transformarse en su contrario”.
Durante mucho tiempo los pensadores occidentales de Estrategia (no sólo
de Estrategia de negocios) menospreciaron la calidad y la efectividad de
la visión oriental sobre los movimientos estratégicos. Lo único que
consiguieron en éste afán fue demorar el enriquecimiento del pensamiento
estratégico hasta un punto incomprensible.
4. Estrategias Directas.- Acá se incorporan todas las que
individualmente se tratarán luego. La razón para tratarlas entre la
clasificación de las Grandes Estrategias termina por ser simplemente
enunciativa. Cuando se aplican Estrategias Directas que no tienen un
carácter que se ajuste al ordenamiento Secuencial o Acumulativo,
entonces la Gran Estrategia es simplemente la Estrategia particular.
5. Estrategias de Alianza.- A diferencia de las anteriores éstas tienen,
por categoría, el apelativo de Gran Estrategia siempre. Las estrategias
de Alianzas no se producen con frecuencia, e involucran en todos los
casos grandes movimientos y compromisos de recursos, objetivos, planes,
etc. Estas estrategias contemplan consideraciones especiales y una de
ellas radica en determinar la propia función que el STRATEGOS cumple en
el proceso, dado que éste proceso tiene mucho que ver con los intereses
políticos e institucionales y se encuentra, inicialmente, lejos de
consideraciones operativas de competencia y de trabajo de mercado.
6. Estrategias de Contrapeso.- “Están diseñadas para destruir o
neutralizar objetivos militares especialmente importantes para el
enemigo. Podemos encontrar ejemplos militares típicos en el uso de
bombardeos de precisión para destruir nudos de comunicación y fábricas
de armamento. En el mundo empresarial algunas estrategias típicas de
Contrapeso empleadas para neutralizar a un adversario se podrán
encontrar en los desafíos de patentes, marcas de fábrica, propiedad
literaria, derechos publicitarios del rival, así como en la introducción
en el mercado de productos directamente competitivos con el fuerte del
enemigo. Ej. IBM ataca a Xerox con fotocopiadoras”
Las Estrategias de Contrapeso normalmente acompañan a otras estrategias.
La Gran Estrategia que contempla la utilización de algún movimiento de
contrapeso no fundamenta los resultados o el alcance final de los
objetivos en la Estrategia de Contrapeso en sí, más bien encuentra que
ésta puede ayudar o facilitar el proceso.
De todas formas las estrategias de contrapeso pueden ser muy efectivas.
Son típicas aquellas dirigidas a conseguir que la capacidad de
producción del adversario quede neutralizada porque pueda ser incapaz de
fabricar un nuevo producto y por supuesto los ataques contra puntos
neurálgicos de interés del competidor, por ejemplo atacar un mercado
geográfico del competidor en el que no se tiene presencia de negocios,
como “contrapeso” a una presencia del competidor en el mercado propio; o
el ejemplo que menciona James remitiéndose a IBM y Xerox, etc.
7. Estrategias de Contravalor.- “Están orientadas a destruir o
neutralizar determinados centros de población del enemigo, instalaciones
industriales o la infraestructura del país. En el mundo de los negocios,
las acciones más similares a las estrategias militares de contravalor
son la neutralización de la principal clientela del competidor al
proporcionarle a ésta servicios en exclusiva, o también la
neutralización de los centros productores de materias primas obteniendo
o controlando su acceso”.
Las estrategias más usuales de contravalor son las que se ponen en
practica cuando un competidor está presionando sobre el Punto G del
oponente. Por medio de movimientos de contravalor se persigue crear
inestabilidad y caos en la estructura oponente, cortando vínculos
esenciales entre la estructura de soporte central y las unidades de
negocios, ya sea complicando, o perjudicando, los procesos logísticos
del competidor, su estabilidad financiera, su prestigio, etc.
Cuando se quitan clientes o grupos de clientes claves para el competidor
sin una consideración especial del costo que ello representa para los
intereses propios, sino el efecto que ello ocasionará sobre la
Organización rival, se están adoptando medidas de contravalor. Sus
variantes pueden ser muchas y muy diversas pero el criterio de actuación
siempre pasa por trabajar contravalor “detrás” de las líneas de ataque o
defensa del competidor, allí donde se encuentran las redes vitales de
sustento de la actividad competitiva del negocio.
Como puede verse, las estrategias de contravalor, no pueden trabajar
solas, acompañan o complementan un trabajo de línea.
Las estrategias individuales que conforman las Grandes Estrategias y que
constituyen la base sobre la que se ordenan todos los preceptos,
criterios, orientaciones y movimientos estratégicos, pueden ordenarse en
tres grandes grupos:
ESTRATEGIAS DE ATAQUE
Entre éstas se manifiesta la esencia misma de la Estrategia. M.V. Frunze
decía: “En la guerra, la victoria pertenece a aquellos que encuentran en
si mismos la resolución de atacar; aquellos que son meramente
defensivos, están condenados a la derrota”.
Las Estrategias de Ataque son las más representativas del sentir
estratégico. En torno a su carácter gravitan la mayoría de las
intenciones estratégicas y las disposiciones del STRATEGOS.
Con las Estrategias de Ataque se perfeccionan la mayoría de los
Principios Estratégicos. Ellas son las que resumen toda la sabiduría y
la habilidad que la Estrategia tiene como un método de interactuar con
el Conflicto.
Las Estrategias de Ataque pueden clasificarse de la siguiente manera:
1.- Ataques Frontales: Barrie James dice: “Se utiliza el ataque frontal
para penetrar en el centro de una posición enemiga, se trata
posiblemente de la más antigua maniobra militar ofensiva. Sin embargo,
el ataque frontal es un asalto directo sobre el enemigo y es, por
consiguiente, la forma de ataque menos deseable, ya que los ataques
contra sistemas defensivos bien organizados casi siempre terminan en
fracasos. Algunos de los éxitos más espectaculares y de los fracasos más
catastróficos sobre un campo de batalla han tenido lugar como resultado
de ataques frontales”.
“El factor clave para el éxito en un ataque frontal tanto en los
negocios como en la guerra es contar con la seguridad de que se tienen
los recursos suficientes para arrollar al oponente y continuar el
combate, como también de que las perdidas en que se incurra son
previsibles y podrán ser soportadas sin quebrantar la organización
empresarial”.
Para llevar adelante un Ataque Frontal no debe olvidarse la
recomendación de Cálculo de Proporciones que planteaba Sun Tzu: “Cuando
sean diez por cada uno del enemigo, rodéele. Cuando sean cinco por cada
uno del enemigo, atáquele”.
La orientación es clara: se necesita una importante y evidente
superioridad en recursos para llevar adelante un Ataque Frontal.
Esta superioridad importante de recursos puede responder a tres
realidades:
a) Una Ventaja Comparativa que sitúe a la Organización en un estado
concreto de superioridad. Esta ventaja puede constituir una realidad
sostenida en el tiempo o puede ser de carácter circunstancial. En ambos
casos corresponde utilizarla sin dilación de tiempo.
Los casos en que una Organización tiene una Ventaja Comparativa evidente
y sostenida en el tiempo son los menos. Ellos se presentan francamente
apropiados para la ejecución de Ataques Frontales. Estos casos conducen
frecuentemente a preguntarse ¿por qué, entonces, no se hace uso efectivo
de esta superioridad?, y entre las respuestas es más usual encontrar
deficiencias de gestión que resquicios entre la lógica estratégica.
Pueden, evidentemente, existir opiniones encontradas con respecto al
curso de acción que debe seguir una Organización que tiene ventajas
comparativas importantes en términos de disposición de recursos, pero el
criterio estratégico DEMANDA en cada uno de estos casos el USO inmediato
y efectivo de la superioridad.
Si existe la posibilidad de dañar seriamente a un competidor como efecto
de poseer concretas ventajas de recursos, no existe pretexto alguno para
no hacerlo. Todos los argumentos diferentes se encuentran muy cerca del
sofismo.
Las Ventajas Comparativas se diferencian de las Ventajas Competitivas
por el hecho de que estas últimas deben “construirse” en tanto que las
primeras “existen”. Las Ventajas Comparativas son altamente codiciadas
por los STRATEGOS inteligentes, precisamente porque no son usuales.
Las Ventajas Comparativas deben ser aprovechadas de inmediato y con la
mayor contundencia posible. En caso contrario dejan de ser,
efectivamente, una ventaja.
Los Ataques Frontales que se sustentan en Ventajas Comparativas no
precisan, siquiera, de procesos estratégicos sofisticados, tienen “las
matemáticas” a su favor, la “masa crítica” y la inercia que estos
provocan, para alcanzar un resultado favorable.
Eventualmente, los costos de un Ataque Frontal pueden ser mayores a los
de otros movimientos estratégicos, pero la magnitud de la conquista y el
daño que se genera al competidor normalmente compensa con generosidad el
esfuerzo, provocando por ello que los costos inmediatos no sean
significativos en el tiempo.
Muchas organizaciones que trabajan la lid competitiva con ventaja
evidente de recursos afirman: “No pierdo dinero, gano mercado”. Esta
afirmación involucra una consideración específica de Inversión y no de
costo o de gasto.
Los Ataques Frontales por Ventaja Comparativa sostenida en el tiempo,
ponen claramente en evidencia la ventaja ante todos los agentes del
Mercado, especialmente los clientes. En estos ataques se “expone” la
ventaja de una manera que no provoca tipo alguno de duda. Esto es
posible porque las Ventajas Comparativas tienen ciertamente a su favor
el Criterio Objetivo, la evaluación factual, y estos factores son armas
contundentes contra cualquier esfuerzo de posicionamiento o de
interpretación mental de una realidad.
Si una organización de negocios tiene una ventaja evidente en calidad de
producto, en precios, en prestaciones, en servicio, etc., la debe
manifestar clara y contundentemente al cliente, de forma que éste no
pueda dejar de reconocer que la ventaja es objetiva y resulta
económicamente irracional descartarla. Los Ataques Frontales ponen “en
la cara” del cliente y del competidor la ventaja comparativa. No
escatiman recursos ni esfuerzos para alcanzar este efecto. Los Ataques
Frontales fundamentan su efecto en la inteligencia racional de los
individuos, no en la inteligencia emocional que condiciona casi la
mayoría de las respuestas en el Mercado. Y allí donde se consiguen
efectos en lo racional resulta mucho más sencillo complementarlos con
elementos emocionales. Esta combinación es definitivamente arrolladora.
El Ataque Frontal le presenta al cliente y al Mercado la comparación
simple y contundente de factores: Precio vs. Precio; Calidad vs.
Calidad; Servicio vs. Servicio; Prestación vs. Prestación; Campaña
Promocional vs. Campaña Promocional; Garantías del producto vs.
Garantías del Producto, etc. La mecánica no necesita más que esto, es
simple, directa, cruel; es algo, que en definitiva, se hace de frente,
“con la cara al sol” como decía César Borgia.
El STRATEGOS que respeta el imperativo del Principio Estratégico de
hacer de la victoria la única opción, adora las Ventajas Comparativas y
desea encontrarse en posición de lanzar un Ataque Frontal cada momento
de su vida profesional.
b) Una Ventaja Competitiva puede conducir a un estado circunstancial de
ventaja de recursos y posibilitar la consideración de un Ataque Frontal.
Este es el caso concreto de una Oportunidad que se presenta en el
Conflicto. Pero una oportunidad que de alguna manera ha sido
“construida” en el tiempo, dado que de ello se tratan precisamente las
ventajas competitivas.
A diferencia de la Ventaja Comparativa, ésta otra no se presenta de
manera sostenida en el tiempo, más bien surge de manera circunstancial,
en muchos casos de manera imprevista. Normalmente la Ventaja Competitiva
es producto de otro tipo de emprendimientos estratégicos, los que por
efecto de sus propias virtudes han “condicionado” la existencia de un
estado de ventaja importante de recursos.
Ahora bien, el carácter circunstancial o probablemente imprevisto de
estas oportunidades no quiere decir, en absoluto, que ellas no sean
buscadas por el STRATEGOS. Éste se encuentra completamente conciente que
toda acción estratégica que le permita “en algún momento” llegar a la
condición de poder lanzar un Ataque Frontal, es altamente favorable.
Pero a diferencia de un estado que presenta Ventajas Comparativas, uno
de este tipo requiere de mucha habilidad para ser identificado en el
momento preciso. De ello trata, precisamente, la Oportunidad. Son
determinados momentos y situaciones en los que la Ventaja Competitiva
ofrece la posibilidad de lanzar un Ataque Frontal y ellos deben
aprovecharse de inmediato.
Cuando la oportunidad de lanzar un Ataque Frontal se presenta, la
Organización debe hacer a un lado todo el resto de las intenciones
estratégicas que hubiera estado sosteniendo. Los Ataques Frontales
demandan el uso concentrado y simultáneo de todos los Recursos
Estratégicos.
c) Un descuido del competidor es otra de las formas en las que se puede
encontrar un estado de cosas que justifica el lanzamiento de un Ataque
Frontal.
Esta situación tiene también la forma de una valiosa Oportunidad, pero a
diferencia de la anterior, en éste caso la oportunidad no necesariamente
se ha construido, más bien ha llegado como un “regalo” del competidor.
Ahora bien, puede no existir mejor regalo que aquel que nos permite
considerar el lanzamiento de un ataque frontal, porque éste es siempre
masivo y trabaja en profundidad.
Acá se explica la diferencia entre un “descuido” y una “vulnerabilidad”.
El primero se brinda para un Ataque Frontal, en tanto que la segunda no
necesariamente. Una vulnerabilidad no siempre implica una conquista
sencilla, dado que puede ser rápidamente revertida. En muchas ocasiones
la vulnerabilidad está concientemente calculada por el competidor. El
STRATEGOS es normalmente conciente de sus vulnerabilidades, aún cuando
circunstancialmente no pueda actuar sobre ellas. El descuido, en cambio,
no está previsto de forma alguna, se presenta sin ningún tipo de
antecedente.
Cuando la oportunidad se presenta por un descuido del competidor es
posible que el cálculo preciso de la superioridad de recursos no
obedezca necesariamente a la aritmética, más bien al poco estado de
apronte y de preparación que presenten los recursos del competidor o al
hecho de que ellos estén seriamente comprometidos en otras tareas o
problemas. Estas situaciones ofrecen posibilidades de superar los
recursos contrarios con la misma contundencia que el caso ofrece en
situaciones comparativas normales.
Por otra parte tampoco es necesario entender que los “descuidos” del
competidor obedezcan necesariamente a negligencia. Existen muchos
descuidos que son únicamente efecto de las “extensiones de línea” que el
competidor debe proteger. Cuando estas líneas involucran muchos
negocios, muchos mercados, muchos segmentos de mercado, etc., siempre
pueden presentar un punto débil, uno “más descuidado” que los otros.
Allí se dan las condiciones para un ataque frontal.
Si un competidor tiene concentrados sus recursos, sus esfuerzos y su
atención en el trabajo de un determinado mercado geográfico, por
ejemplo, brinda “en teoría” una importante posibilidad de lanzar un
Ataque Frontal en otro de los mercados geográficos que esté disputado.
En este caso el Ataque Frontal se ajusta a una mecánica de Contrapeso.
Si por otro lado el competidor está muy concentrado en un segmento
particular del mercado, ofrece la posibilidad de lanzar un Ataque
Frontal a otro de los segmentos disputados.
Si bien es cierto que en este tipo de casos el criterio de supremacía de
recursos adopta una forma Relativa (es decir ventaja de recursos en
cierto lugar de la línea), no por ello deja de justificar un Ataque
Frontal, porque los efectos de este tipo de ataque son muy serios para
el competidor “más allá” del punto específico que es atacado. Un ataque
frontal en un punto descuidado obliga a que el competidor repliegue sus
recursos de otras tareas, lo saca de balance y puede conducir a un
estado muy diferente en las condiciones finales comparadas a las de
inicio, aún en términos absolutos.
Probablemente la consideración más importante que debe merecer el
estudio de un Ataque Frontal esté resumida en la afirmación de James:
“Algunos de los éxitos más espectaculares y de los fracasos más
catastróficos sobre un campo de batalla han tenido lugar como resultados
de un Ataque Frontal”.
El STRATEGOS hábil e inteligente, aquel que ha evaluado con cuidado las
condiciones, nunca desaprovechará la posibilidad concreta de lanzar un
Ataque Frontal, porque su disposición mental siempre está enfocada hacia
la primera parte de la afirmación: “la posibilidad de un éxito
espectacular”.
2.- Ataques por los Flancos: James dice de ellos: “Los ataques por los
flancos están destinados a ejercer presión sobre los flancos de las
líneas enemigas de tal manera que se rebasen y se hagan girar las líneas
defensivas hacia el centro produciendo de éste modo el caos. En los
negocios, los ataques por los flancos buscan explotar las debilidades de
las defensas del competidor aplicando fuerza contra la debilidad del
enemigo, y están montados sobre ataques en un determinado marco
geográfico, en algún motivo comercial o tecnológico”.
Junto a los Ataques No Convencionales, los Ataques por los Flancos son
los más comunes en el mundo de los negocios. Entre ellos se explican la
mayoría de los grandes movimientos estratégicos en la lid competitiva y
en la interacción con el Conflicto.
Los Ataques por los Flancos responden a la dinámica sostenida que tienen
los mercados. Se incluyen en el perpetuo “toma y daca” del compromiso
competitivo. En términos del horizonte estratégico los Ataques por los
Flancos tienen naturaleza Táctica, porque no definen ampliamente el
Conflicto pero pocas veces dejan de ser altamente efectivos.
Obviamente es completamente factible suponer que se presenten
situaciones en las que un Ataque por los Flancos conduzca a éxitos o a
fracasos extraordinarios, pero ello no constituye la norma, es la
excepción.
Esto se debe especialmente al hecho que una mayoría de las
organizaciones y de los STRATEGOS viven permanentemente preocupados por
sus Flancos. Los Flancos siempre son interpretados (y con mucha razón),
como ésos puntos débiles que no se deben descuidar. Y en esencia así lo
hacen, impidiendo con ello desenlaces dramáticos de ofensivas del
competidor.
La verdad es que todo movimiento estratégico de ataque, e incluso todo
movimiento estratégico, genera Flancos. Ello es inevitable, dado que en
la dinámica del Conflicto es imposible sostener indefinidamente una
línea compacta, siempre existirán “los costados”, “la derecha y la
izquierda”, ésos puntos donde la visión se neutraliza, al punto que se
convierten en los “puntos muertos” en el espejo retrovisor del
automóvil.
La Organización no consigue tener una visión clara sobre sus Flancos.
Ellos no son el foco de atención por el simple hecho que no pueden
serlo, son puntos vulnerables por el simple hecho que no pueden dejar de
serlo.
Lo único que es posible hacer con los Flancos es no descuidarlos, y de
ello están concientes la mayoría de las organizaciones y de los
STRATEGOS.
Y cuando las organizaciones y los STRATEGOS olvidan este hecho
fundamental, un Ataque por los Flancos puede tener efectos devastadores,
porque propende a dirigirse al centro mismo de los intereses de la
Organización.
Los Ataques por los Flancos son altamente recomendables cuando el
competidor está realizando una ofensiva muy profunda en algún mercado
geográfico, en algún segmento del mismo, con algún producto en
particular, sosteniendo alguna campaña promocional específica, etc.
Estas ofensivas de mucha profundidad dejan notablemente expuestos los
flancos del competidor, es decir dejan muchos aspectos sin protección,
sin atención suficiente. Sobre estos puntos se aplica el “flanqueo” y
con ello se obliga al competidor a detener su avance y a reordenar sus
esquemás defensivos, y en el proceso existe la posibilidad concreta de
haberse obtenido, simultáneamente, alguna conquista en particular.
Algunos autores del mundo de los negocios sostienen que la Estrategia de
Ataque por Flanqueo es típica en los competidores que son los terceros
en disputa, vale decir aquellos que no se encuentran involucrados ni en
concretas estrategias de ataque frontal ni en concretas estrategias de
defensa. Estos autores sostienen que las organizaciones líderes, de una
u otra manera, siempre se encuentran involucradas en estrategias de
defensa, en tanto que las organizaciones que las siguen centran su
preocupación en atacarlas permanentemente. En estas situaciones, dicen,
los terceros en disputa adoptan los Ataques por Flanqueo concentrando
sus esfuerzos en aquellos puntos que no están siendo atendidos por
ninguno de los otros. Al Ries y Jack Trout en su libro “La guerra de la
Mercadotecnia” hacen referencia a los gigantes del mercado
automovilístico de los Estados Unidos para ejemplificar el tema: GMC es
líder en el negocio y mayormente se defiende, Ford Motor Company es el
segundo y mayormente ataca, Chrysler es el tercero en disputa y
mayormente adopta el Ataque por los Flancos.
Esta orientación tiene un valor ilustrativo muy importante, pero con
ello no quita la posibilidad que los Ataques por los Flancos puedan ser
efectuados por cualquiera de los actores en una lid competitiva. La
verdad es que la naturaleza de estos ataques tiene tal flexibilidad que
puede beneficiar cualquier tipo de intención estratégica.
Lo único que un Ataque por los Flancos precisa es identificar los
aspectos de importancia que el competidor no está considerando, aquellos
que no está atendiendo (sean grupos de clientes, segmentos enteros,
mercados completos, etc). Allí, en ése punto débil, se aplican todas las
fortalezas y los recursos. Con ello se ha perfeccionado un Ataque por
los Flancos.
La recomendación final para efectuar un Ataque por los Flancos es que
eventualmente éste se concentre en aquellos “puntos sensibles” que el
competidor no esté atendiendo. Un punto sensible debe entenderse como
uno de importancia para los intereses del competidor y del Conflicto en
general. Esos puntos se diferencian de otros comunes porque su
tratamiento provocará efectos extraordinarios y con ello un cambio del
estado de equilibrio o del balance del Conflicto.
En este aspecto un Ataque por los Flancos se diferencia de un Contra
Ataque por los Flancos. En este último caso se busca detener al
competidor, en el primero se está tomando la iniciativa.
Los Ataques por los Flancos pueden clasificarse de la siguiente manera:
· Ataque por los flancos por motivo Geográfico.- Estos son ataques que
se realizan sobre el competidor en un determinado mercado geográfico,
obviamente no el único que maneja y preferentemente no el principal.
Existirá siempre algún mercado que el competidor no esté atendiendo de
la mejor manera, probablemente porque su foco de atención se encuentra
en otro. Atacar TODO un mercado es una efectiva Ofensiva por Flanqueo,
por ello debe privilegiarse sobre las demás. Un mercado entero es bonito
premio a la iniciativa y es, con seguridad, un golpe muy duro a los
intereses generales del competidor.
Un Ataque por los Flancos por motivo Geográfico, cambia el balance de
las cosas, provoca una ruptura importante del equilibrio.
Este tipo de Ofensiva de Flanqueo sólo se ve superada por un Flanqueo
que se sustente en una Gran Estrategia de Contrapeso, es decir una que
flaquee al competidor con una nueva línea de productos o servicios o un
Negocio entero en el que la Organización propia aún no esté involucrado.
Por ejemplo: si el competidor sostiene un negocio de helados en base de
crema de leche y otro de helados de “yogurt”, en tanto que la
Organización propia sólo compite en el mercado de helados de crema de
leche, un Flanqueo de importancia puede producirse cuando la
Organización propia ataca al competidor en su Negocio de los helados en
base a “yogurt”, asumiendo que éste Negocio no ha merecido la misma
atención que el competidor coloca en el otro.
· Ataque por los flancos por motivos de Marketing.- dice James: “Los
ataques por los flancos en el mercado consisten en asaltos que intentan
explotar factores demográficos y de comportamiento social; estos
factores pueden ser traducidos en necesidades de mercado que no son
atendidas por los negocios existentes y son vulnerables a un asalto”.
Estos son los Ataques por Flanqueo más comunes, por el mismo hecho que
se fundamentan en un conjunto grande de posibilidades. Entre los
factores demográficos y de comportamiento social casi no existen límites
y cualquiera de ellos puede constituir una oportunidad interesante para
desarrollar un Ataque por los Flancos.
Ataques de este tipo son altamente recomendables. De acuerdo a la
habilidad y la perspicacia que tenga la Organización y el STRATEGOS
estas ofensivas prometen mucho.
· Ataque por los flancos por motivos Tecnológicos.- “Desbordar a los
competidores mediante nuevas tecnologías tiene el propósito de
asegurarse la clientela a través de una ventaja innovadora basada
frecuentemente en un uso o aplicación de la que los competidores no
lograrán disponer de inmediato”.
Los Ataques por los Flancos por motivos tecnológicos no siempre están al
alcance de todos, aún cuando la definición de tecnología no se encuentre
necesariamente vinculada a grandes tareas o exigencias. En todo caso no
pueden dejar de mencionarse porque llevan implícita una enorme
efectividad allí donde puede ponerse en practica.
Las estrategias que se formulan a partir de la Ruta Estratégica de
Innovaciones, recurren en muchas ocasiones a este recurso, dándole forma
por medio de grados importantes de imaginación y de suspicacia. No debe
olvidarse que en muchos casos la Idea prevalece sobre el carácter
tecnológico de algo que desea llevarse a la practica. Este es el caso, a
título de ejemplo, de la existencia de los cajeros automáticos como un
servicio financiero. El concepto tiene un valor inconmensurablemente
mayor al propio hecho tecnológico, y como conjunto constituye una
interesante cualidad competitiva, sin considerar con detenimiento lo que
ello debió representar, en su momento, para quien tuvo primero la idea.
La mayor parte de las innovaciones tecnológicas que justifiquen un
Ataque por los Flancos deben considerarse bajo esta lógica: ventajas
innovadoras y usos o aplicaciones diferentes para aquello que de alguna
manera ya se halla establecido y que sin embargo se encuentra lejos del
punto de enfoque del competidor.
3.- Ataques de Envolvimiento: “Una reacción para cada acción del
enemigo. Un producto de competencia para cada producto del enemigo.
Tanto en la lucha militar como en la de los negocios, el éxito de una
estrategia de envolvimiento depende de la superioridad de las fuerzas o
de los recursos utilizados para envolver al enemigo. Si esas fuerzas son
inadecuadas, la unidad atacante corre el peligro de extenderse
excesivamente y de exponerse a una ruptura por el enemigo que emplace
fuerzas superiores contra el punto más débil del ataque”.
Las Estrategias que sostienen Ataques de Envolvimiento son muy
interesantes. Establecen una presión sobre el competidor que no puede
ser evitada con facilidad, exigiéndole un desempeño libre de posible
fallas y errores.
Este tipo de estrategias precisan, por lo general, de igualdad de
condiciones (en lo referente a recursos) por parte de los contendientes.
Los Ataques por Envolvimiento tienen la ventaja de no necesitar grandes
esfuerzos en términos de innovación, creatividad o imaginación. Se
enfocan más bien en la habilidad de plantear una respuesta precisa para
cada acción que efectúe el competidor: una reacción para cada acción.
No son pocos los STRATEGOS que prefieren colocarse en el “túnel de aire”
que les ofrece el competidor que va adelante (de la misma manera en que
los automóviles de carrera “se pegan” al auto que va delante de ellos y
enfrentan menor resistencia del aire), a la espera de las acciones que
éste tome, para luego responder de manera más eficiente, capitalizando
todos los aciertos y los errores del rival.
Uno de los ejemplos más ilustrativos sobre la aplicación de este tipo de
Estrategia lo presentan las empresas Boeing y Airbus en el Negocio de la
fabricación de aviones comerciales. Airbus responde a Boeing con un
modelo de avión para cada modelo que el competidor fabrica y de esta
manera lo tiene “envuelto”. Mientras en muchos casos Boeing invierte los
mayores esfuerzos de investigación y desarrollo, Airbus maximiza su
rendimiento evaluando las experiencias y los resultados de su competidor
para luego responder en consecuencia.
4.- Ataques de Aislamiento: “La clave para las estrategias de defensa de
posición la constituyen los puntos fuertes fortificados y las
trincheras, diseñadas para romper los ataques frontales enemigos. Lo
opuesto a la defensa de posición es una estrategia de aislamiento por la
que los puntos fuertes quedan atrás sobrepasados por el grueso de las
fuerzas para ser barridos por posteriores oleadas de tropas o se los
deja hasta que se rindan”.
En el mundo de los negocios un “aislamiento” se produce cuando uno de
los competidores, por efecto de las acciones del otro, queda en
situación de contar con muy pocas ventajas competitivas o con muy pocas
fortalezas comparativas con sus oponentes.
En este caso el competidor ha quedado aislado y por lo mismo en una
situación excesivamente frágil, sea cual fuere la naturaleza de las
ventajas que aún conserva.
Los Ataques de Aislamiento se llevan a efecto sobre competidores que
tienen una ventaja muy evidente y muy difícil de superar en algún
aspecto en particular: calidad, precio, cobertura de mercado, sistema de
distribución, economías de escala, etc.
En estos casos, muchas veces resulta más provechoso evitarse el costo y
el tiempo de lidiar contra la fortaleza evidente del rival en algún
aspecto y extremar esfuerzos en todos los demás factores que condicionan
el proceso competitivo. En cierto momento el competidor termina
únicamente con su fortaleza principal y la Organización propia con
ventaja en todos los demás aspectos vinculados.
Los Ataques de Aislamiento tienen la misma mecánica que los Ataques por
los Flancos, pero a diferencia de estos persiguen “tomar” todos (o casi
todos) los elementos que el competidor no cuida o desarrolla de la misma
manera que su fortaleza principal. De esta forma se pretende dejarlo
aislado en su propio atributo principal.
Este tipo de ataques rinden muy buenos resultados porque en el proceso
de tratar de conseguir que el competidor quede aislado en su fortaleza
principal, se va ganando terreno de manera progresiva y se va
desgastando al rival. Es de las pocas estrategias cuyos resultados
parciales tienen un elevado grado de contundencia y efectividad.
5.- Ataques No Convencionales: “El ataque no convencional, o guerra de
guerrillas, es una forma de combate adoptada por fuerzas irregulares
luchando en acciones limitadas, a pequeña escala, contra fuerzas
militares ortodoxas. En los negocios el ataque no convencional se
utiliza como estrategia primaria de combate en el rol agresivo para
hostigar a los competidores hasta el punto en que una empresa pueda
ganarse concesiones en forma de una mayor participación en el mercado”
Los ataques no convencionales pueden clasificarse de la siguiente
manera:
· Ataques por Precios: Ej. Ataques selectivos de precios.
· Ataques por Promociones: Ej. Comparación de productos.
· Ataques por Ventas Integradas: Cerrando la puerta a los competidores.
· Ataques por productos: Ofreciendo alternativas innovadoras.
· Ataques por medio de alianzas
· Ataques por medio de incursiones ejecutivas: Ej. Contratando talento
ajeno.
· Ataques por maniobras legales: Ej. Aducir legislación antimonopolio,
apropiación de patentes, violación de aranceles, apropiación de marcas
de fábrica, etc.
En los Ataques No Convencionales se perfeccionan algunas de las
habilidades más importantes que pueda tener el STRATEGOS. Este tipo de
Estrategia Ofensiva da para todo, no tiene límites en términos de
imaginación y de creatividad. Tan sólo plantea una exigencia: la
capacidad de la Organización de ser muy ágil y flexible, de manera de
poder evitar, siempre que fuese posible, enfrentamientos largos y
costosos.
La aplicación de este tipo de Estrategia elimina las diferencias de
magnitud y de capacidad de recursos que existan entre las organizaciones
competidoras. Mediante ellas el pequeño competidor puede ingresar a las
grandes ligas y hacerse respetar de igual forma que cualquiera, por la
elemental razón de haber hecho sentir el efecto de sus acciones en el
Mercado.
Estas estrategias se están perfeccionando cada vez más. La lógica que
las orienta está siendo imitada por la dinámica de las estrategias que
involucran la inversión y el movimiento de recursos mayores. Estas
estrategias comulgan muy bien con la naturaleza de algunas de las
tendencias más importantes que existen hoy en los mercados: la
atomización de la demanda, por el progreso creciente de la segmentación
y la mini-segmentación de los mercados (las propias acciones para
determinar “nichos” de mercado), el ritmo altamente cambiante de los
gustos, hábitos, modas, etc.
La propia tendencia hacia la globalización de las economías y de los
mercados está provocando que el consumidor promedio quiera
“individualizarse”, y con ello se sienta cercano a iniciativas de
pequeñas ofertas que se diferencian notoriamente de las efectuadas por
los “grandes jugadores”.
Muchas de las mayores transformaciones de los mercados han tenido su
origen en la aplicación de estrategias no convencionales.
ESTRATEGIAS DE DEFENSA
“Las Estrategias defensivas son maniobras de combate utilizadas para
resistir un ataque y para infringir al adversario tales perdidas que se
vea obligado o a retirarse o proporcionar al defensor la oportunidad de
tomar la iniciativa y contraatacar”.
Las Estrategias de Defensa pueden clasificarse de la siguiente manera:
1.- Defensa de Posiciones: “La defensa de posición o de punto consiste
en aprovechar la protección de posiciones fortificadas. La defensa de
posición en los negocios supone el desarrollo de fortificaciones o
barreras para la entrada, en torno a un producto, a un servicio o a una
empresa para protegerlos contra la agresión de la competencia”.
La defensa de posiciones puede desarrollarse alrededor de los siguientes
elementos de trabajo en el teatro de operaciones:
· Diferenciación.- Este
puede constituir un punto bastante sólido de defensa, en cuanto la
oferta propia genere en el consumidor una idea concreta de diferencia
con respecto al resto de la oferta. Si la Organización concentra sus
esfuerzos en sostener la calidad de la diferencia de su oferta,
construye un punto sólido de defensa. La Estrategia de Defensa de
Posiciones basada en la Diferenciación toca de cerca la necesidad de
trabajar el producto, en éste sentido la función de producción toma
mayor sensibilidad para sostener el Negocio.
· Servicio al
Consumidor.- A pesar que pueda entenderse de muchas maneras diferentes,
el Servicio como tal es fundamentalmente un arma de Defensa. A lo mucho
puede considerarse como un instrumento que gravita firmemente en la
etapa de la Ofensiva que exige Consolidación de Posiciones, pero en todo
caso no es un arma ofensiva. En los hechos no se puede generar un ataque
al competidor con la oferta de un Servicio determinado, el Servicio es
una percepción de valor que el cliente va desarrollando a partir de una
experiencia concreta con la Organización.
Por otra parte, son pocos los elementos que tienen la consistencia del
Servicio para defender posiciones e intereses. Cuando una Organización
alcanza una gestión integral y altamente profesional de Servicio, la
efectividad de su defensa puede quedar garantizada.
· Diseño.- Este es un elemento de defensa de posiciones
menos contundente que el anterior, especialmente si no constituye una
fortaleza que la Organización hubiere desarrollado en el tiempo. Tanto
la Diferenciación como el Servicio son tareas que pueden “construirse”
relativamente rápido para sustentar las estrategias de defensa. El
diseño sin embargo debe desarrollarse con el tiempo, constituyendo una
habilidad excepcional en la confrontación competitiva.
· Distribución.- En tanto que la Distribución emerge
del establecimiento de una estructura, reúne todas las condiciones para
ser un punto sólido de defensa de los intereses de la Organización en el
teatro de operaciones. En los hechos es una barrera de ingreso de
naturaleza financiera y logística. Si adicionalmente se concentra en la
atención de un Segmento del mercado claramente delimitado, puede ser una
posición casi inexpugnable por ciertos periodos de tiempo.
· Durabilidad.- Este es un atributo del producto
que debe gestionarse de forma parecida al de Diseño para poder ser
considerado como un elemento confiable de defensa. La durabilidad no
puede formar una posición defensiva en espacios cortos de tiempo. Si la
Organización cuenta con este factor por haberlo desarrollado en el
tiempo, entonces se justifica la posibilidad de utilizarlo para defender
los intereses propios.
· Exclusividad.- Se
asume muchas veces que éste factor se construye a partir de la función
que la Estrategia de Ventas le otorga a la Distribución en la campaña
competitiva, pero por otra parte puede constituir el punto neurálgico de
toda la Estrategia si la Organización hubiese definido concentrar aquí
su trabajo en el teatro de operaciones. Generalmente la exclusividad se
construye limitando la producción, manteniendo altos niveles de calidad
y vendiendo a precios elevados por medio de canales de distribución bien
controlados. Al margen de ello, el producto de trabajos efectivos de
construcción, posicionamiento y gestión de Marcas, genera también una
percepción de exclusividad que puede aprovecharse como punto de defensa.
Si todos estos factores confluyen, la exclusividad es una barrera enorme
de ingreso para la competencia.
· Imagen.- Es una forma efectiva de mantener
posiciones de defensa pero involucra un sentido altamente profesional en
la gestión de sus intereses. Es una tarea complicada que está reservada
a pocos, más aún si constituye la “columna defensiva”. Por otra parte la
Imagen es el producto de un trabajo sostenido en el tiempo y por ello
tampoco puede considerarse como un instrumento de trabajo contingente en
el teatro de operaciones. En muchos casos la Imagen llega asociada a los
esfuerzos de exclusividad y con ella conforma una sinergia que fortalece
el conjunto.
Una defensa de posiciones basada en Imagen no puede ser recomendada sin
la certeza de que constituya un elemento perfectamente consolidado entre
las fortalezas de la Organización. En caso contrario puede convertirse
en uno de los elementos más vulnerables para sustentar una defensa.
· Envasado (packeting).- En tanto que esté asociado con
esfuerzos financieros y de logística puede servir como elemento de
defensa de posiciones. En caso contrario es un factor débil que puede
ser neutralizado fácilmente por la competencia.
· Calidad.- La calidad no es únicamente un atributo físico del
producto o servicio ofertado, la mayoría de las veces es, más bien,
producto de las percepciones que tenga el consumidor. Si la Organización
cuenta con la calidad como fortaleza entonces tiene un factor muy sólido
de defensa de posiciones. Normalmente los competidores deberán invertir
recursos importantes para tratar de revertir un cuadro comparativo que
se sustente en calidad. Ello proporciona una ventaja de incuestionable
valor en la defensa.
· Confiabilidad.- Es un aspecto muy parecido al
anterior, pero trata de brindar un peso mayor al reconocimiento objetivo
de las cualidades del producto (en tanto que no puede asociarse
fácilmente con un servicio), convirtiendo en relativas las percepciones
del consumidor que no estén vinculadas con una experiencia concreta. La
confiabilidad generalmente acompaña fortalezas construidas mediante
exclusividad y calidad.
· Gustos.- Acá se trabaja, definitivamente, con
aspectos subjetivos de percepción del consumidor. Esa tarea demanda una
particular habilidad de la Organización en la sintonía que puede
alcanzar con los intereses de sus clientes. En la propia dificultad del
proceso radica la solidez de una Estrategia de Defensa de posiciones
basada en Gustos del consumidor. Muchos STRATEGOS privilegian posiciones
de defensa que representan mayor grado de dificultad precisamente por
ése hecho, porque desde aquí entorpecen las intenciones ofensivas del
competidor.
Este tipo de estrategias de defensa de posiciones tiene su “centro de
gravedad” detrás de las primeras líneas. La verdadera fortaleza se
encuentra entre recursos humanos muy capacitados y flexibles, los mismos
que pueden mantener una línea de defensa constantemente renovada.
· Tecnología.- Napoleón decía: “si tienes una
posición, entonces simplemente la tienes”. Si la Organización tiene la
posibilidad de sustentar una defensa de posiciones basada en tecnología
de producto o servicio superior al de la competencia, entonces solo
queda completar todo el sistema a su alrededor.
Pocas defensas de posiciones pueden ser más sólidas, en estructura y
tiempo. En estos casos la ruta crítica del trabajo de la Organización se
traslada hacia la función de producción que deberá concentrar sus
esfuerzos en mantener la ventaja tecnológica.
· Valor.- Barrie James cita éste como otro elemento
alrededor del cual puede conformarse una defensa de posiciones, pero en
los hechos el Valor puede considerarse un producto del trabajo efectivo
que se tenga en cualquiera de las otras variables. Valor debe entenderse
como la adecuada relación entre precio y prestaciones del producto o
servicio, desde la percepción del consumidor. Este Valor de hecho
existirá si la Estrategia de Defensa de posiciones basada en cualquiera
de las variables descritas es exitosa, y si no existe podrá
interpretarse que la propia posición defensiva es inexistente.
· Costos.- La gestión de costos construye buenas posiciones de
defensa. Está al alcance de todos los competidores en cuanto puedan
ajustar sus estructuras internamente. Dado que precisa de esfuerzos
integrales del sistema se convierte con cierta facilidad en un elemento
diferenciador para la Organización. El problema principal de este
enfoque es que normalmente coloca a la Organización como blanco central
de los ataques de todos los competidores. La frecuencia de ataques sobre
posiciones defensivas sustentadas en gestión de costos, suele ser mayor
que en otros casos, especialmente porque es una posición extremadamente
defensiva y reúne pocos atributos para generar rápidamente una
contra-ofensiva. Este hecho anima al competidor en sus propios ataques.
· Promoción.- Este recurso se utiliza mayormente en los
esfuerzos ofensivos, pero dado que su carácter lo coloca al amparo del
Principio Estratégico que sostiene que no hay mejor defensa que el
ataque, puede ser utilizado con mucha efectividad.
Barrie James dice de Promoción como elemento de sustento de posiciones
defensivas, lo siguiente: “una máxima ya consagrada en un mercado en
rápido movimiento como es el de productos de consumo, establece que el
líder de ventas debe aumentar su proporción de apoyo a un producto más
rápidamente que el crecimiento del apoyo promocional que preste el
mercado en su totalidad, ya que de otro modo existe una probabilidad
menor de mantener el liderazgo”.
Dado que el dogma se encuentra en el punto más distante de la doctrina
estratégica, no existe motivo alguno para restar importancia a la
Promoción como elemento de defensa de posiciones. En el peor de los
casos probablemente solo queda citar que su carácter lo sitúa en la
frontera misma entre los que pueden considerarse sistemas de defensa de
posiciones y sistemas de defensa móviles.
· Extensiones de línea.- Otro recurso que desempeña su
función en la línea entre los intereses ofensivos y los defensivos. En
éste caso la evaluación estratégica probablemente lo privilegie como
recurso defensivo si está muy bien planificado, dado que el vértice de
este recurso en el aspecto ofensivo puede, evidentemente, consolidar la
defensa.
James cita: “la introducción de extensiones de producto y de servicio en
la línea de negocios constituye una estrategia de posición ampliamente
aplicada cuando el defensor emplea la extensión para promocionar el
producto y de esta manera llevar la batalla a un nuevo territorio, o al
territorio del propio retador, o para desviar y debilitar el impulso
competitivo”.
El factor más importante que debe tener en cuenta ésta Estrategia de
Defensa es el de considerar que toda extensión de línea, en sí misma
produce un debilitamiento de la línea total y por ello debe ser
utilizada en el concepto específico que menciona James: como elemento
que haga perder equilibrio y dinámica al oponente.
· Propiedad.- Con la cita de James en este punto queda
ilustrado bastante bien el propósito de esta opción estratégica: “Una
característica común de la lucha actual en los negocios es la
adquisición de otras compañías como medio para obtener posiciones de
mercado, crecimiento, factores cruciales para los negocios”.
2.- Defensa Móvil: “Las defensas móviles son estrategias dirigidas a
proporcionar al defensor una respuesta flexible a los ataques y a partir
de aquí, a asumir la iniciativa. En el combate militar, tanto las
tácticas como el armamento han sido empleadas para facilitar una defensa
móvil; con todo una verdadera defensa móvil depende en gran parte de la
movilidad y de la maniobrabilidad de una fuerza armada. En combates de
negocios los movimientos de defensa móvil son semejantes a los adoptados
por los militares, por los que se intenta responder a la ofensiva
enemiga moviendo las fuerzas para hacer frente a un ataque. Las
estrategias de defensa móvil en los negocios se centran en torno a la
sustitución planificada de productos, al mejoramiento de productos y a
cambios en la extensión y duración del ciclo de vida del producto. La
estrategia de desarrollo de productos proporciona a la organización la
capacidad de mostrarse tanto activa como reactiva respecto a las
amenazas competitivas y ambientales”.
En definitiva, el Desarrollo de Productos y Servicios, es la Estrategia
de Defensa Móvil por excelencia. Bajo la sombra protectora del concepto
de “Desarrollo” y con el cuidado de no transitar por áreas que se
encuentren sutilmente fuera de él, puede trabajarse con muchas
variables: sustitución progresiva de productos (el caso de los productos
electrónicos proporciona un buen ejemplo), adición de atributos al
producto, multiplicación de usos finales del producto (hoy día los
teléfonos celulares son incluso cámaras fotográficas), administración de
los ciclos de vida del producto, etc.
Ahora, sin embargo, a diferencia de aquello que James podía evaluar a
mediados de los años 80, el término de Desarrollo no califica únicamente
al producto, éste se convierte simplemente en la etapa final del
proceso, en su justificativo último. El Desarrollo de productos hoy día
demanda un ritmo particular en la evolución continua de toda la
Organización, exigiendo por tanto, primero un Desarrollo de la propia
Organización para alcanzar un Desarrollo de Productos que pueda
constituir fundamento de una Estrategia de Defensa Móvil. Los factores
que hoy condicionan el Desarrollo de productos tienen magnitudes de
orden universal , ello deja reservada esta área solo para los más
eximios, para los más competentes, para los que tengan la capacidad
suficiente.
El Desarrollo de productos se efectúa cada instante en diferentes
latitudes del globo terrestre y desde allí genera el condicionamiento
competitivo. Es uno de los hechos que explica de manera directa la
existencia de la Globalización. Si una Organización no se desarrolla al
ritmo concreto que éste fenómeno exige, en forma alguna podrá competir
sustentada en la Estrategia de Desarrollo de Productos.
Bajo estas premisas, el Desarrollo de una Organización se sustenta ahora
en el desarrollo de sus Recursos Humanos, éste es un camino que no
presenta alternativa. Y este desarrollo de Recursos Humanos debe
entenderse entre amplios márgenes: Educación, Capacitación,
Entrenamiento y Adoctrinamiento.
El momento de tratar la evaluación de Recursos Estratégicos se
profundizará en el carácter del proceso y en la diferencia sustancial
que existe entre cada uno de sus componentes, pero en este punto vale la
pena hacer una apreciación bastante practica: cualquiera de las
estrategias particulares que se utilicen para competir en el teatro de
operaciones, sean estas ofensivas o defensivas, precisan de la
participación eficiente de los Recursos Humanos, pero en cada una de
ellas las exigencias son diferentes, especialmente en términos
cualitativos. Una Organización puede competir eficazmente (al menos
puede alcanzar este tipo de resultados), poniendo en practica una
Estrategia de Flanqueo por motivos geográficos recurriendo a sus
Recursos Humanos adecuadamente entrenados o puede ejecutar una
Estrategia de defensa de posición basada en distribución, con Recursos
Humanos lo suficientemente capacitados. Es decir, la exigencia en la
calificación de los Recursos Humanos no siempre pasa por tenerlos
perfectamente desarrollados en la integridad del sistema: educación,
capacitación, entrenamiento, adoctrinamiento, al menos no en la
practica.
Existen condiciones de competencia que pueden ser atendidas con
exigencias menores. Esta no es una mala noticia para las organizaciones
pues les otorga la indispensable posibilidad de trabajar para alcanzar
situaciones ideales y no de contar con situaciones ideales para poder
trabajar. La filosofía misma de Estrategia quiere que ésta sea en primer
lugar concebida y tratada como la ventaja fundamental, en esencia desea
evitar que las limitaciones sean el factor preponderante entre su éxito
o su fracaso. Si la Estrategia no se trata, en definitiva, de un enfoque
“práctico” para hacer las cosas (su esencia misma es absolutamente
pragmática), entonces en la practica no es nada que pueda establecer una
diferencia.
Por este carácter que tiene el tratamiento de Lo Estratégico, es
indispensable resaltar ciertas cosas cuando ellas, por fuerza, generan
alguna diferencia con principios planteados. Este es el caso del
desarrollo integral de los Recursos Humanos para trabajar en una Defensa
Móvil que se sustente en Desarrollo de productos. Acá no queda otra: o
se desarrollan integralmente los Recursos Humanos o se adopta otro tipo
de Estrategia para sustentar las posiciones.
3.- Estrategias de Defensa por Golpes de Mano Preventivos: “Un golpe de
mano preventivo es un ataque iniciado bajo el supuesto de un inminente
ataque enemigo y de que un golpe preventivo inflingirá tal contratiempo
físico y psicológico que el enemigo, cogido desprevenido, o será incapaz
de organizar una defensa contra futuros ataques, o se verá forzado a
solicitar condiciones para la rendición. En los negocios el golpe de
mano preventivo sobre la competencia adopta una variedad de formas,
siendo utilizada como medio para mantener la victoria a favor de la
defensa”.
Los Golpes de Mano Preventivos tienen todas las características de las
acciones Ofensivas y sólo varían en término de su alcance y de su
objetivo principal: por su alcance son, obviamente, más limitadas que
las operaciones formales de ataque y su objetivo fundamental es
consolidar posiciones defensivas.
James describe los siguientes tipos de Golpes de Mano Preventivos, cada
uno de éstos debe comprenderse como cualquiera de los correspondientes
en acciones ofensivas:
· Golpes de mano en los recursos.- Asegurar provisión de insumos
especiales, por ejemplo.
· Golpes de mano en tecnología.-
· Golpes de mano en el mercado.-
· Golpes de mano financieros.-
· Golpes de mano en la clientela.-
· Golpes de mano en la distribución.-
· Golpes de mano políticos.
4.- Defensas de Flanco: Este método defensivo es uno de los que mejor
sirve para propósitos estratégicos del corte más puro, porque incorpora
sutilezas que complementan la propia acción defensiva. Estas sutilezas
tienen formas que pueden confundir notablemente al competidor y terminar
por inclinar la balanza claramente a favor de quién “aparentemente” se
defiende.
Barrie James las describe así: “una estrategia de defensa del flanco va
dirigida a situar parte de la fuerza de defensa en posición de desbordar
las maniobras ofensivas de un agresor”.
Cuando la Organización concentra esfuerzos en defender un Flanco
vulnerable y ello no necesariamente es de conocimiento del competidor,
de hecho no sólo tiene importantes posibilidades de frustrar la ofensiva
enemiga, sino también de aprovechar la potencia mayor de los recursos en
calidad defensiva para contra-atacar.
Las acciones ofensivas, al menos en sus primeras etapas, desgastan los
Recursos Estratégicos de la Organización mucho más que las acciones
defensivas y si a ello se suma que una ofensiva (especialmente las de
flanqueo) encuentra sólida oposición, no solo se genera un fracaso de la
ofensiva, también queda vulnerable la capacidad del atacante para
defenderse, una vez que ha involucrado importantes esfuerzos en atacar.
El riesgo de las Defensas de Flanco radica en el hecho de no calcular
apropiadamente donde se producirá la ofensiva contraria, porque si ésta
no se produce en el Flanco esperado, y por el contrario se produce sobre
los intereses centrales, el defensor quedará en una situación mucho más
complicada.
Nuevamente vale la pena citar que la Estrategia Oriental trabaja de
manera muy fina en este tipo de acciones, ellas pertenecen al grupo que
los STRATEGOS de oriente privilegian en su estudio y aplicación; en
ellas han invertido incluso notables esfuerzos para desarrollar formas
de “invitar al ataque” de un competidor en las situaciones y en los
momentos en que ésos ataques convienen para los intereses de la defensa.
5.- Contraofensiva: Este es el momento que toda acción defensiva espera:
la posibilidad de obtener un provecho rotundo de la eficacia de las
acciones defensivas. Barrie James dice: “la contraofensiva es la
respuesta clásica a un ataque, cuyo objetivo es el de arrebatar la
iniciativa al atacante, frenando su impulso (o revirtiéndolo) mediante
un contragolpe”.
La contraofensiva no debe ser concebida como una “segunda parte” de los
esfuerzos defensivos, una que esté condicionada por los resultados que
se obtengan del ataque y de la defensa. Quien se defiende con el
objetivo de lanzar una contraofensiva, debe posicionar sus Recursos
Estratégicos de una manera que premeditadamente le permita tomar la
iniciativa el momento oportuno. Estos son casos que debe trabajar la
Gran Estrategia muchas veces adoptando la orientación de Estrategias
Secuenciales: una primera Estrategia de Defensa que no comprometa
excesivos recursos (a los chinos les gusta llamarlas “debilidades
aparentes”) y una segunda Estrategia debidamente planificada para tomar
la iniciativa una vez que la defensa hubiera cumplido los objetivos
esperados. Así se produce el contragolpe.
Existen otros casos, que no siempre son deseados o buscados, en los que
la contraofensiva se convierte en una necesidad imperativa, bien sea
porque se ha producido un ataque inesperado o porque la violencia del
ataque hubiera desbordado todas las defensas interpuestas. En estos
casos la contraofensiva adquiere importancia capital y la Organización
debe estar en posibilidad de llevarla a cabo.
Para que esto último sea posible es recomendable que la Organización
mantenga en Reserva ciertos Recursos Estratégicos que puedan ser
movilizados en situaciones de emergencia: la mayoría de las veces ello
consiste en movilizar productos o servicios “estrella” con claras
ventajas para el consumidor (vía directa de precio o indirecta por
promociones, descuentos, rebajas, liquidaciones, etc), o lanzar al
combate productos o servicios del otro extremo de sensibilidad, unos que
permitan elevados niveles de flexibilidad en la oferta y que por sus
características puedan generar impacto rápido entre los consumidores.
Otros Recursos Estratégicos que se pueden mantener en Reserva son
Campañas Publicitarias de alto impacto, Fondos Financieros de apoyo
coyuntural, Alianzas (con canales de distribución, por ejemplo), etc.
Barrie James cita los siguientes tipos de Contraofensivas:
· Contraofensiva de producto.
· Contraofensiva publicitaria.
· Contraofensiva de proceso de producción
· Contraofensiva financiera.
· Contraofensiva de alianzas.
· Contraofensiva combinada.
6.- Retirada Estratégica: De todas las estrategias de defensa esta es la
más importante de entender y de administrar. Su entendimiento
normalmente se ve afectado por la naturaleza misma de la acción, que
propende a sensibilizar en exceso las expectativas y los deseos de todos
los miembros de la Organización (especialmente la Alta Gerencia). Muchas
veces la retirada estratégica puede ser confundida con el fracaso,
cuando su objetivo es precisamente opuesto: preservar el estado de los
Recursos Estratégicos de la Organización para encontrar posiciones y
momentos más oportunos y tomar entonces cursos de acción diferentes.
También en muchas ocasiones los hombres de negocios desconocen la
experiencia de organizaciones que le deben no solo la existencia, sino
la posterior prosperidad, a una Retirada Estratégica eficaz.
En segundo lugar, la Retirada Estratégica es muy difícil de administrar,
porque involucra movimientos importantes de recursos que por el solo
hecho de encontrarse en ésta opción estratégica no pueden, a la vez,
dejar de combatir; mucho menos en las condiciones de riesgo que plantea
el movimiento de retirada y en la dinámica que probablemente haya
generado en el competidor que sostiene el ataque. Esta última es a la
vez un serio riesgo y una importante oportunidad. El competidor que
ataca y percibe en su oponente los movimientos de retirada, arriesga
más, invierte más, involucra mayores recursos en la operación e incluso
puede llegar a trabajar en estados peligrosos de confianza, subestimando
al rival.
Este conjunto de hechos puede convertirse en una oportunidad. Nuevamente
existe mucho que aprender en este aspecto de los STRATEGOS orientales.
Barrie James describe las Retiradas Estrategias de la siguiente manera:
“En un momento u otro, casi todos los ejércitos y empresas aun estando
dirigidos en forma competente, estando bien armados y bien abastecidos,
se han visto forzados a emprender retiradas estratégicas. El objetivo de
una retirada estratégica, una maniobra defensiva, es salvar la mayor
cantidad posible de hombres y de material de una posición insostenible,
ofreciendo la oportunidad de reagruparse, rearmarse y reabastecerse”.
ESTRATEGIAS DE ALIANZAS:
“Las alianzas se mantienen por miedo, no por amor”. Harold Mac Millan.
Este encabezado que utiliza James para iniciar la descripción de las
Estrategias de Alianzas no puede ser más apropiado. Ninguna alianza
tiene posibilidades de cumplir los propósitos para los que ha sido
formada si en ella no existe un equilibrio básico entre los Recursos
Estratégicos de las organizaciones que la forman. Allí se encuentra el
justificativo de la acción, al menos en su esencial componente
competitivo.
Las partes componentes de una alianza deben complementarse mutuamente,
con miras a poder incrementar su capacidad competitiva. El término
“complemento” es utilizado aquí de manera intencional, porque
esencialmente de ello se trata una alianza: de complemento mutuo. Mucho
cuidado con objetivos que persigan “sumar” en lugar de complementar,
porque dado que las alianzas se forman para interactuar con otros
agentes del mercado (los competidores esencialmente), y dado que esta
interacción tiene como resultado final un estado alterado de las cosas y
diferente al estado de inicio, las partes componentes de la alianza
pueden enfrentar un proceso largo e incómodo para definir “pertenencias
proporcionales a la suma” que cada quién calcula haber realizado en
beneficio de la alianza. El concepto de “complemento” es, por ello, más
apropiado en esta mecánica.
Barrie James no altera este concepto predominante al describir las
alianzas: “El objetivo básico de una alianza militar es el de combinar
las fuerzas disponibles en caso de guerra para arrollar a los oponentes
o para persuadir a potenciales enemigos que no emprendan un conflicto.
En la guerra las alianzas son buscadas por los defensores en respuesta a
un ataque. En los negocios, las alianzas están constituidas por
estrategias de combate comunes que se forman para servir a intereses
tales como la conservación del equilibrio en el mercado, el control de
las esferas de influencia y la protección de los intereses corporativos
de las empresas. Estas alianzas combinan recursos financieros,
comerciales, productivos o tecnológicos de tal manera que sirvan para
alcanzar el objetivo común”.
James describe los siguientes tipos de Estrategias Básicas de Alianzas:
· Licencias.- Estas alianzas son las más sencillas de comprender
porque provocan en muchos de los casos el cumplimiento cabal del
objetivo de complementación que pueden alcanzar dos organizaciones: una
que tiene alguna licencia específica y que no tiene la estructura
necesaria para optimizar su uso y una que tiene la estructura pero que
puede beneficiarse aprovechando la licencia (s) del otro. Esto no sólo
puede generar una buena posición defensiva, también puede generar
potencial ofensivo.
· Acuerdos de Comercialización.- Este es otro tipo de alianza muy
común y muy útil. Se fundamenta en el aprovechamiento de dos estructuras
diferentes que con su unión optimizan estructuras de costos, gastos e
inversiones, por un lado, y por el otro imprimen mayor dinámica a sus
tareas de venta. Las formas que pueden desarrollarse en este tipo de
alianzas son muy diversas, esencialmente no tienen mayor límite que el
impuesto por la naturaleza misma del sistema de alianzas. Como mecanismo
de defensa, las alianzas por acuerdos de comercialización pueden ser muy
sólidas. Eventualmente los problemas pueden producirse cuando el estado
defensivo se presta para iniciar acciones de índole ofensiva; en esta
situación se presentan casos en que los agentes que componen la alianza
no consiguen uniformidad de criterios ni visión compartida de futuro.
· Riesgos Compartidos (Joint Ventures).- Este tipo de
alianzas se produce mayormente en el desarrollo de operaciones grandes
en el teatro de operaciones. Son frecuentes, porque resultan muy útiles,
para complementar los esfuerzos que precisan Defensas Móviles
fundamentadas en Desarrollo de Productos. La envergadura que puede
alcanzar una alianza de este tipo es garantía importante para la
consolidación de una posición defensiva, máxime si ella debe cuidar
intereses muy importantes. Las alianzas de riesgos compartidos tienen
una relación directa muy importante con el tamaño de la operación, por
ello mismo no son frecuentes en el tratamiento de operaciones menores.
· Franquicias.- En este mundo globalizado, las
alianzas tipo franquicia le proporcionan al operador el respaldo de un
agente con mucha experiencia en el manejo del negocio. El
“franquiciante” tiene acceso a experiencias de muchísimas unidades de
negocios y de ellas extrae importantes conclusiones que sirven de apoyo
al conjunto. En la mayoría de los casos también es poseedor de un
profundo “Know How” que aplica y desarrolla con el franquiciado de forma
sistemática. A su vez, éste mismo franquiciado aporta un conocimiento
importante del teatro de operaciones en el que se desenvuelve el negocio
y con ello genera un complemento mutuo que le da mucha fuerza al
conjunto.
Las alianzas por franquicias pueden ser instrumentos útiles para la
defensa de intereses pero son mayormente utilizadas en procesos
ofensivos para apertura de nuevos negocios, desarrollo de nuevos
mercados, nuevos productos, etc. Obviamente al tener un ciclo de vida
más duradero que otro tipo de alianzas, sostiene los intereses de la
Organización más allá de una etapa específica de trabajo. Probablemente
ello mismo la convierta en uno de los sistemas que mayor popularidad va
cobrando en el mundo de los negocios.
· Cesión de Marca.- Cuando la marca que maneja uno de los
operadores constituye una fortaleza que puede complementarse con el
apoyo de estructura que brinde el otro operador, se produce una alianza
que facilita muchos procesos de trabajo en el mercado. El peso
específico de las Marcas es muy grande; ellas representan y resumen un
conjunto de esfuerzos que de otra manera deben desarrollarse en toda su
amplitud. Cuando éste esfuerzo puede ser evitado adoptando una Marca que
existe previamente, la operación se fortalece.
· Alianzas Vendedor-Comprador.- Cuando el nivel de éxito
tanto para el vendedor como para el comprador depende de la
participación cooperativa se produce una Estrategia de Alianza
Vendedor-Comprador. Tales alianzas suelen tener lugar en proyectos a
gran escala y cuando un componente del producto puede tener impacto
crítico sobre un factor clave para el éxito, como el costo, el embalaje
o la distribución.
· Alianzas de Consorcio.- Las alianzas sobre la base de un
consorcio se producen cuando el costo de competir es sumamente elevado y
una compañía en solitario no puede financiar los costos de desarrollo,
manufactura y distribución.
· Alianzas de Investigación.- Normalmente se producen con el
objeto de combinar recursos para financiar investigaciones de alto costo
y de largo alcance para importantes innovaciones tecnológicas.
· Alianzas de tecnología y acceso al
mercado.- Este tipo de alianzas es común en las circunstancias que hoy
presentan los mercados globalizados y altamente condicionados por
factores tecnológicos. Constituyen importantes complementos de esfuerzos
y se plantean, normalmente, objetivos ambiciosos, proporcionales a la
envergadura del emprendimiento.
Barrie James cita un ejemplo interesante y muy actual de este tipo de
alianzas: “En el caso de la tecnología, las compañías japonesas buscan
el acceso a los nuevos productos del mercado occidental. En el caso de
acceso al mercado, las compañías occidentales buscan alianzas locales
para penetrar en el mercado japonés, sometido a un fuerte control,
asociándose con empresas japonesas ya establecidas con prestigio local
en la producción, la distribución y en el mercado”.
Carlos Nava Condarco, natural de Bolivia. Licenciado en Administración de Empresas. Experto en Estrategia de Negocios. Catedrático de la Universidad Católica Boliviana en la materia de “Política y Estrategia Empresarial”. Experiencia en Gerencia Estratégica de empresas de productos de consumo masivo. Empresario Independiente.
Autor del libro en edición: “El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios”.
Director del portal www.elstrategos.com
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