Ser sensible puede parecer un lineamiento bastante vago para que
alguien, en la práctica profesional del día con día, se convierta en un
excelente mercadotecnista. Reconocer que la sensibilidad resulta de una
buena administración del conocimiento ayuda mucho a la hora de entrar en
acción, por lo que resulta esencial poner en práctica sus aspectos
básicos.
No está de más decir que el tema se ha vuelto importante como resultado
de la explosión de información, la sobrecarga, o el caos, si así
queremos llamarlo, que viene de la mano de la computadora personal, hoy
día portátil y fácil de conectar en red. Y que además se ha vuelto un
requisito indispensable en la escuela y el trabajo.
Para empezar, debemos entender que administración del conocimiento se
refiere a una manera de pensar que nos lleva a organizar e integrar
aquella información que como individuos, y/o como empresa, consideramos
importante.
Consiste en idear una estrategia para transformar piezas dispersas de
información y unirlas a través de un esquema sistemático que permita
aprovechar y crecer nuestro conocimiento personal.
Todos manejamos diferentes tipos de información y la almacenamos en
distintos medios. Seguramente guardamos en distintos lugares números
telefónicos, agenda de citas, cuentas bancarias, apuntes de trabajo,
notas personales, correo electrónico, pendientes, tarjetas de
presentación, etc.
En otras palabras, minuto a minuto creamos, generamos, adquirimos,
evaluamos, apreciamos, organizamos, clasificamos, almacenamos,
consultamos y distribuimos información sin un esquema que la integre
eficientemente.
¿Cómo aterrizar este concepto en lo personal?
Hace algunos años, el Tecnológico de Monterrey, escuela en la que doy
una clase de Estrategia de Mercadotecnia, decidió exigir a sus alumnos
contar con una computadora personal. Una razón muy importante de la
impopularidad de esta medida, entre muchas otras, fue que nunca se les
dijo para qué deberían tenerla.
Como la reacción en términos generales fue negativa, mi colega con quien
hago team teaching en esta materia, y yo decidimos duplicar un ejercicio
que se había llevado a cabo en la Escuela de Stanford. Mismo que Ustedes
deben realizar en lo personal, antes de pasar al tema de la
administración del conocimiento empresarial.
El punto de partida está en considerar positivamente la tecnología y
tratar de aprovecharla al máximo, no pelearse con ella. El propósito
principal del ejercicio es colocar nuestra vida en el disco duro de la
computadora personal, para administrar nuestro conocimiento personal en
un entorno que lo optimice.
¿Qué incluir? Todo. Papeles, directorios, agendas, diarios, archivos,
electrónicos, reportes, documentos, libros, revistas, páginas
electrónicas, etc. ¿Cómo hacerlo?
1. Desarrollar un esquema mental del conocimiento propio. Es decir, de
la información con que vivimos, trabajamos y estudiamos.
2. Crear una estructura de organización que facilite guardar y disponer
de la información.
3. Usar la tecnología como una extensión de la memoria personal y
colectiva para almacenar y procesar información.
El ejercicio tiene ciertos rrequerimientos mínimos: (1) Crear una
estructura de directorios (2) Especificar reglas muy precisas para
nombrar fólderes y archivos (3) Dejar abierta la posibilidad de crecer y
dar cabida a nueva información y (4) Tener la facilidad de respaldar
rápidamente el disco duro.
Los Retos Individuales que se enfrentan al realizar el ejercicio se dan
principalmente durante las tareas de categorizar o clasificar tipos de
información y al asignar nombres para distinguir conceptos, eventos y
actividades que tienen lugar en nuestra vida.
¿Qué se obtiene? Concretamente, se logran dos cosas: organizar el disco
duro de la computadora y desarrollar habilidades de síntesis y reflexión
para resolver problemas y tomar decisiones. Lo segundo, gracias a la
necesidad de valorar lo que realmente es importante para nosotros.
Hoy en día, las computadoras personales nos resultan más familiares y
aceptamos sus ventajas más fácilmente. Aún así, habrá mucha información
que manejamos fuera de ella, aunque sea a través de otro tipo de
computadora personal, como el teléfono celular, un organizador
electrónico, la Palm o una tablet pc.
¿Cómo aterrizar este concepto en la empresa?
En las empresas, las decisiones se toman sobre la base de dos tipos de
información, explícita e implícita. Desafortunadamente, en mi
experiencia, veo que prevalecen las que se toman sobre la base del
conocimiento que todo mundo da por descontado que se tiene.
Las decisiones implícitas se basan en intuición, corazonadas,
perspicacia; es decir, en el resultado de la experiencia personal. Lo
cual está bien, solo que es muy difícil de compartir con los demás.
Las decisiones explícitas se toman sobre una base racional, formal,
sistemática, expresada en conceptos y cifras que son fáciles de
enriquecer, mantener actualizados y principalmente, de compartir con los
demás.
El ejercicio que debemos hacer, con o sin computadoras de por medio,
consiste en:
1. Reunir datos relevantes
2. Organizarlos dentro de un contexto que los traduzca a información
3. Valorarlos con un significado que los convierta en conocimiento
4. Emitir juicios de valor que los transformen en sabiduría
5. Elaborar documentos ad-hoc
6. Hacerlos accesibles a quienes los necesiten
7. Usarlos para decidir
8. Actualizarlos y enriquecerlos continuamente
Los documentos que una encuentra en la empresa tienen que ver con
reportes de operación (facturación, ventas, visitas a clientes) que
convierten datos en información, para de ahí pasar a expresarse como
conocimiento en plataformas de comunicación publicitaria y planes
estratégicos de mercado.
El conocimiento es un recurso ilimitado, sin rendimientos decrecientes y
aumenta al compartirlo, ya que ambas partes lo conservan y lo
enriquecen. El mensaje entonces es que el conocimiento debe generarse y
compartirse a través de esfuerzos formales y bien dirigidos.
La Administración del Conocimiento Empresarial consiste en utilizar
datos para traducirlos a información explícita que se convierta en un
conocimiento aprovechable por todos y susceptible de transformarse en
una sabiduría empresarial al tomar mejores decisiones.
Concluimos con una cita de Larry Prusak, Managing Partner de IBM Global
Services Consulting: "A mi campo le llamo Administración del
Conocimiento, pero en realidad el conocimiento no puede administrarse.
Lo que puede hacerse es administrar un entorno que optimice el
conocimiento".
Estudios: Maestría en Administración (ITESM, Campus Monterrey, México, 1977); Licenciado en Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, México, 1974) Especialidad: Su trabajo de consultoría se centra en las áreas de planeación estratégica de mercados e información para la toma de decisiones. Imparte en la EGADE el curso de Mercados y Clientes. Actividad Profesional: Fue profesor del Departamento de Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y director de la carrera de Licenciado en Mercadotecnia del mismo Campus. Trabajó en Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la gerencia de Planeación Estratégica, gerencia de Investigación de Mercados, gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos, gerencia de Marcas Regionales y gerencia de Marca Dos Equis Lager y Sol. Estuvo en Publicidad Clave como director de Operaciones de la agencia y, junto con otros socios, estableció su propia agencia de publicidad, Criterio y Creatividad Publicitaria, en la que fungió como director general. Fue también director de Mercadotecnia del Grupo Financiero Banorte. Actualmente, se desempeña como consultor independiente.
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