El valor de ser líder de nuestras propias ideas

El ser humano capaz de transformar la realidad que nos circunda, es alguien que cree en su potencial de acción y lo lleva más allá de la rutina, la inacción, la dependencia y la desesperanza que llevamos dentro los demás seres humanos.

Los problemas están ahí, y el común de los seres humanos solo alentamos la ilusión de querer transformarlos, pero estamos invadidos por el temor al riesgo, la desilusión o la idea de esperar mejores momentos para tomar la decisión de afrontar el desafío, mientras que poco a poco nos vamos metiendo en un callejón sin salida, consolados por preguntas justificadoras como:

¿Para qué me preocupo por cambiar las cosas, si una golondrina no hace verano?

Los líderes de sus propias acciones sea cual sea su disciplina, no piensan así. Saben que cada día que pasa es más difícil cambiar lo establecido y desde esa interpretación, asumen el compromiso con la realidad que les circunda.

Por esa razón, no podemos “dormirnos sobre los laureles” de los datos inflados y mal intencionados, las falsas esperanzas, las creencias ilusorias o la ingenua percepción de la realidad que produce el yo rutinario de la mayoría de las personas.

La ingenua percepción de la realidad que poseemos la mayoría, está representada por frases como: Esto mejora…

Tengo la esperanza que todo va bien… Soy optimista…

Me basta con tener pensamiento positivo… Mientras el líder de sus propias ideas actúa con una lógica radical, expresada en propuestas nuevas de acción, alimentadas por su potencial de realización, con el cual cautiva por la fuerza que le imprime, estimulada por el orgullo del hacer, aunque lo llamen individualista o soñador.

De este estar despiertos ante la realidad, surgen preguntas evaluadoras como:

¿Cuáles son mis esquemas mentales y mis paradigmas con respecto a las diferentes situaciones que la realidad me presenta diariamente?

El líder de sus propias acciones se conecta con la realidad en forma de responsabilidad consigo mismo, y modifica sus actitudes por medio de acciones que realiza libremente como un quehacer de magnitud mágica, porque transforma, crea y establece el cambio de lo viejo por lo nuevo.

Cambiar lo viejo por lo nuevo desde la acción del líder de sí mismo, es un acto de decisión que consiste en reconocer las propias posibilidades para actuar sobre la realidad, como una forma de inducir intenciones que configuran formas de transformar la realidad personal.

Desde esa experiencia consciente, la decisión de atreverse a ser dueño de sus propias ideas, constituye una forma de explorar el potencial de acción existente en el interior de cada persona, el cual de expresa a la manera de un motor interno que irrumpe el estado de latencia entre el acto de querer realizar las propias ideas y el acto de realizarlas.

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Rodríguez Luis Gerardo. (2004, octubre 3). El valor de ser líder de nuestras propias ideas. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/valor-ser-lider-nuestras-propias-ideas/
Rodríguez, Luis Gerardo. "El valor de ser líder de nuestras propias ideas". GestioPolis. 3 octubre 2004. Web. <https://www.gestiopolis.com/valor-ser-lider-nuestras-propias-ideas/>.
Rodríguez, Luis Gerardo. "El valor de ser líder de nuestras propias ideas". GestioPolis. octubre 3, 2004. Consultado el 18 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/valor-ser-lider-nuestras-propias-ideas/.
Rodríguez, Luis Gerardo. El valor de ser líder de nuestras propias ideas [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/valor-ser-lider-nuestras-propias-ideas/> [Citado el 18 de Agosto de 2018].
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