Propuesta para el desarrollo económico de nuestra región

  • Economía
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Evidentemente, el mundo acogido por la excesiva conexión comercial ha sufrido escenarios de recesión como de la misma forma ha festejado ciclos económicos de crecimiento. Pero obviamente ante el segundo cuadro de bonanzas los países más beneficiados solo se limitan a disfrutarlo sin pronunciarse a resolver o preocuparse de la poca suerte que llega a los países emergentes.

En cuestión de independencia pueden decir que cada país vela por su autonomía y su cabal funcionamiento como un sistema soberano, pero cuando esos países emergentes afectan de alguna forma sus intereses particulares salen a relucir una voz que clama que “el sano funcionamiento de la economía mundial es competencia de todas las regiones del mundo”.

De este panorama queda por parte de los desprotegidos buscar la forma de acomodar sus intereses con las migajas que brotan de arriba y obviamente limitarse a recoger y repartir las pocas que llegan abajo.

Difícil ha sido la envergadura que ha azotado a los países latinoamericanos con respecto a otros y muchos estudiosos del tema se han desvivido por formular y dar a conocer las formas viables para contrarrestar este vicio.

Así pues, un economista podría proponer diversas políticas encaminadas al desarrollo, un sociólogo buscaría la salida a la recesión cultural que nos ahoga, un político buscaría la estrategia para conducir la nación por vías administrativas justas y equitativas, un científico se limitaría en construir una teoría al respecto confrontándola con la realidad, un historiador buscaría las razones en el comportamiento de las civilizaciones que han protagonizado el mundo, un filosofo buscaría el hilo explicativo de la humanidad en dos fuentes esenciales: el ser y la razón.

Pero como ser humano quizás todos damos la misma visión y la misma alternativa: Una propuesta para el desarrollo centrada en un norte: la convivencia humana con respeto y consideración, abrigada por la solidaridad al desamparado y la paciencia al indigente.

Obviamente es difícil construir o mejor dicho redefinir las vías de un país, mucho más difícil será homogeneizar todos los intereses de los países encauzándolos a un rumbo de igualdad.

Sin embargo, cuando se habla de igualdad y justicia, suena utópico en un escenario económico y aun más en un plano social, porque ya desde XX años antes de Cristo por ejemplo Aristóteles hablaba de una “sentencia para los individuos”, una especie de suerte con la que el rey nace para ser rey y un esclavo nace para ser esclavo.

Algo injusto para que fuera dicho por alguien tan sabio, pero que esa sabiduría se la ha ganado no porque “nació para ser sabio”, sino porque dos mil años más tarde la realidad pareciera que lo reafirmara.

Pero mucho más allá de ideologías o corrientes filosóficas que emitan juicios sobre favorecidos y desfavorecidos, la ciencia económica debe reiterar su compromiso moral como ciencia humana, es decir, la ciencia económica y los economista no deben regirse por teorías llevadas a la práctica sin surtir efecto, debe abocarse por crear aquella ciencia capaz de recompilar las ideas más fructíferas de otras ciencias para engendrar una fuente razonablemente explicativa que permita de forma efectiva reorientar nuestro mundo.

Quizás al lector le parezca aun mas utópico mis ideas, pero ante un razonamiento sencillo sobre la infertilidad de Tratados Comerciales para promover la Integración, por ejemplo, sigue agudizándose el conflicto con Irak, quedan vacías las razones de muchas teorías sobre la naturaleza del mundo y el aporte para solucionar problemas.

Es por ello que buscando forma alguna para solucionar problemas, no encuentro en términos científicos una propuesta para el desarrollo, porque no puede explicarse científicamente la concepción del espíritu, que desde mi visión es una cuna donde duermen los sentimientos, los valores, la moral pero sobre todo la humanidad que yace perdida.

Y en esta humanidad perdida encontraríamos la transformación de muchas ideas ajenas al compartir, a la solidaridad, al amor.

Espiritualmente navegamos sin rumbo, racionalmente nos hundimos en el mal y en la destrucción del ser.

Desde aquel instante en que cada ser humano “decida” elegir entre vivir o morir, y elija vivir, desde aquel momento en que “decida” elegir hacer el bien y no el mal, desde aquel instante que “decida” elegir construir para no destruir, pero sobre todo cuando “decida” elegir entre ser humano y no hombre, entre amar y no odiar, cuando “decida” elegir qué quiere regalarle al mundo, se podrá desde entonces descubrir una propuesta para el desarrollo que quizás suene con más sentido económico pero que no se escapa del sentido humano, porque es esa su razón de ser ciencia.

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Rincón Soto Idana Berosca. (2004, junio 14). Propuesta para el desarrollo económico de nuestra región. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/propuesta-desarrollo-economico-nuestra-region/
Rincón Soto, Idana Berosca. "Propuesta para el desarrollo económico de nuestra región". GestioPolis. 14 junio 2004. Web. <https://www.gestiopolis.com/propuesta-desarrollo-economico-nuestra-region/>.
Rincón Soto, Idana Berosca. "Propuesta para el desarrollo económico de nuestra región". GestioPolis. junio 14, 2004. Consultado el 13 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/propuesta-desarrollo-economico-nuestra-region/.
Rincón Soto, Idana Berosca. Propuesta para el desarrollo económico de nuestra región [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/propuesta-desarrollo-economico-nuestra-region/> [Citado el 13 de Diciembre de 2018].
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