Por qué es importante el liderazgo en los negocios

“Se vale decir lo que deseamos, sólo cuando hacemos lo necesario para conseguirlo”. Y parta ello, es menester aclarar el concepto de éxito y que puede verse desde 2 puntos de vista:

1. Ser el mejor en algo con respecto a alguien.
2. Sentirse a gusto con uno mismo, por haber alcanzado un propósito determinado.

El concepto de éxito “es ver realizada y lograda satisfactoriamente una meta”.

Cuando una persona inquieta tiene el deseo sincero de mejorar su calidad de vida y está firmemente dispuesta a arriesgar un capital para instalar su propia fuente de empleo (Negocio)

¿Qué aspectos debe considerar para que su establecimiento sea productivo y exitoso? Mi sugerencia es que se apoye en dos premisas fundamentales: en la eficiencia y en la eficacia. Entendiéndose la primera como “la facultad necesaria para hacer bien las cosas y de manera adecuada”. Entendiéndose la segunda como “el hecho de hacer efectivo un propósito en el tiempo previsto”.

Ahora bien, las personas emprendedoras que aterrizan sus planes y que echan a andar un negocio, generalmente toman el control de éste desde su inicio, por razón lógica, pues son ellos quienes idearon el proyecto de negocio y saben lo que quieren desde su propia concepción, además, porque son los dueños del patrimonio y no están dispuestos a exponerlo y perderlo en manos de otras personas.

Al respecto, yo recomendaría que si desean ser los capitanes de su propio barco y no cuentan con la preparación, los conocimientos y las habilidades para administrarlo eficientemente, al menos, recurran con especialistas en cada una de las áreas que demandan atención legal, administrativa, fiscal, Etc., al efecto de que reciban la asesoría adecuada y por lo menos sepan por donde guiar el rumbo de la nave, finalmente, la decisión última es de los propios dueños.

Los dueños de la gran mayoría de los pequeños negocios (que no changarros como despectivamente se les identifica), no siempre tienen los conocimientos especializados que exigen éstos para una operación eficiente, y por su escasa preparación académica, y porque no cuentan con las competencias mínimas requeridas para conducir exitosamente sus negocios.

Tampoco están dispuestos a “gastar” pequeñas cantidades de dinero para que especialistas en su ramo los asesoren acertadamente, razón por la cual, al crecer la demanda de bienes y/o servicios por parte de su clientela como debe ser normal, fracasan porque su crecimiento natural demanda de estrategias y conocimientos especializados que no tienen y la consecuencia es que pierden el control del mismo, el aspecto financiero se vuelve caótico por falta de liquidez, ocasionado por los ciclos económicos y en su desesperación, terminan cerrando su establecimiento antes de cumplir el año de vida.

Pero suponiendo que el propietario se apoye en su sentido común y logre vencer los primeros pasos del “nuevo bebé” para que éste sobreviva, ese crecimiento inevitable, lo obligará a contratar a otras personas para que le ayuden a sortear las actividades que en esta etapa ya se van haciendo más complicadas, como lo expliqué anteriormente.

Así pues, tendrá que integrar un nuevo equipo de trabajo para darle forma a su nueva empresa, equipo de trabajo que se identifica como “un grupo de personas que se reúnen para realizar y alcanzar una meta u objetivo común”, y es ahí donde se empiezan a complicar las cosas para este emprendedor, porque su presencia como “jefe” es clave por el papel que va a desempeñar en esa nueva organización creada por él mismo.

Se inicia pues, el proceso de selección del personal que se requiere, pero ¿A quién contratar’ ¿Sobre qué bases? ¿Cómo evaluar a los más idóneos? ¿Sabrán? ¿Podrán? ¿Querrán? ¿Irán en el mismo sentido que los objetivos del dueño? Recuerde que el capital humano es el factor fundamental para determinar el éxito o el fracaso de cualquier organismo y el rol que juega el “líder” es clave, si cuida aspectos elementales desde el inicio de la relación laboral.

Como parte de la planeación estratégica, deberán investigarse las necesidades y aspiraciones de cada individuo que se haya seleccionado para identificar sus objetivos particulares, y hacerlos coincidentes con los objetivos generales de la organización, creándose un compromiso serio entre la empresa y el individuo, de manera tal que, por un lado el individuo se comprometa a aportar sus experiencias, capacidades y aptitudes dentro de su especialidad, en el logro del objetivo común del organismo, a cambio de una remuneración justa y adecuada a las responsabilidades que va a asumir, y por otro lado, el compromiso de la organización de apoyar de manera formal al individuo para que logre alcanzar sus propios objetivos particulares y ver realizadas sus aspiraciones futuras, ya que esta manera, se evita la deserción en el corto plazo del individuo por no visualizar un futuro seguro y promisorio.

Independientemente, de buscar la coincidencia de algunos conceptos interesantes que debe poseer el individuo y que conocemos como “perfil del puesto” con respecto a: vocación, valores, capacidades, aptitudes y actitudes que deberán estar previamente definidos por parte de la organización.

En este aspecto el dueño del negocio, llámese “director”, “gerente”, “administrador”, Etc., tiene una responsabilidad muy importante, porque es el encargado de “influenciar, seducir y motivar” la voluntad ajena de sus nuevos colaboradores para que éstos se guíen y respeten: los planes, las normas, los lineamientos, las políticas, las estrategias y las disposiciones generales de la empresa y que serán las herramientas que los lleven a conseguir los mismos fines.
Ya que una empresa exitosa, les permitirá tanto al dueño como a los colaboradores conservar la permanencia en el mercado consumidor, seguridad en el empleo y un mejor nivel de vida en el presente y en el futuro.

El propietario en su papel de capitán del barco, deberá ejercer mucha influencia de manera efectiva sobre sus subordinados, deberá implementar su entusiasmo, sus propias creencias, experiencias y capacidades e implementar estrategias de manera tal, que sean bien aceptadas por sus colaboradores, y para ello, hay que saber dirigir y ordenar con la mesura pertinente. Por lo que el propietario del negocio deberá tomar muy en cuenta que como seres humanos que somos, tenemos emociones, y por tal motivo, es indispensable cuidar el aspecto de las relaciones humanas, de tal manera que propicie un ambiente sano, tranquilo, seguro y de respeto con sus subordinados, motivándolos para que realicen su trabajo con dedicación, esmero y desarrollando sus competencias mínimas en sus áreas específicas.

Menciono esto, porque es muy común confundirse en lo que respecta a “la autoridad” del jefe con sus subordinados, y se tiende a abusar de la posición, ya sea con gritos, groserías, malos tratos, mal carácter, Etc., haciendo que el individuo trabaje más tiempo del que está convenido o que realice tareas que no corresponden a los servicios contratados, creando malestar e inconformidades que lejos de beneficiar a las partes, los hace más antagónicos. Y bajo este clima de adversidades todos pierden.

Por ello, el propietario de cualquier negocio o de cualquier organismo debe ser lo máximo en respeto y reconocimiento no sólo de sus subordinados, sino del público en general, pues es el que transmite y delega las reglas generales y particulares de las distintas responsabilidades, motivándolos para realizar su encomienda con la misma capacidad, esfuerzo, dedicación y tiempo de capacitación y adiestramiento que se requiera para que el citado organismo, sea reconocido y respetado por la sociedad. Recordemos que si uno del equipo falla o tiene éxito, se extenderá con todo el personal como imagen corporativa, para bien o para mal.

Para el dueño del negocio, el objetivo es producir y vender mucho para tener los mayores ingresos posibles, tener una cartera importante de clientes, realizar nuevos proyectos y obtener nuevas fuentes de inversión con el objeto de lograr una mejor posición en el mercado consumidor entre otros objetivos no menos importantes, que les permita generar riqueza que a todos beneficie.

Hasta aquí todo está bien, pero, ¿Qué cualidades debe tener un dirigente de cualquier organismo para hacer que las cosas funcionen mejor?

  • Implementar la cultura empresarial apoyándose en la ciencia administrativa como herramienta básica
  • Realizar una adecuada selección del capital humano
  • Definir puestos y funciones en base a un adecuado análisis del organigrama
  • Respetar las capacidades y habilidades de cada colaborador
  • Verificar que la comunicación sea efectiva y estar consciente que a medida que las organizaciones crecen, ésta se vuelve más lenta y se distorsiona con mucha facilidad
  • Implementar esquemas de motivación a través de estímulos, fomentando la creatividad
  • Corregir errores y no perder tiempo buscando culpables
  • Implementar programas y talleres de capacitación y adiestramiento en cada una de las áreas de trabajo
  • Fomentar el desarrollo de competencias laborales en pro de la productividad
  • Delegar autoridad y responsabilidades equiparables y facultar la toma de decisiones acertadas
  • Aplicar el principio de la flexibilidad en todas las áreas
  • Propiciar la confianza y la seguridad

Dentro de las responsabilidades más importantes del ejecutivo o dueño, está la de cumplir con 3 funciones básicas: 1) resolver atinadamente los problemas y conflictos que se le planteen; 2) motivar constantemente a todos sus colaboradores y, 3) tomar decisiones acertadas.

Por último, debe quedar muy claro que una vez que cada colaborador sabe, hace y puede hacer lo que le corresponde hacer, el ejecutivo deberá limitarse a ser un observador, dándoles libertad de acción para que cada quién haga bien lo que debe hacer, supervisando las tareas para que se alcancen los objetivos generales y particulares que se tienen planeados. ¿Usted, qué opina?

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Martínez Gómez Carlos Roberto. (2006, julio 7). Por qué es importante el liderazgo en los negocios. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/por-que-es-importante-el-liderazgo-en-los-negocios/
Martínez Gómez, Carlos Roberto. "Por qué es importante el liderazgo en los negocios". GestioPolis. 7 julio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/por-que-es-importante-el-liderazgo-en-los-negocios/>.
Martínez Gómez, Carlos Roberto. "Por qué es importante el liderazgo en los negocios". GestioPolis. julio 7, 2006. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/por-que-es-importante-el-liderazgo-en-los-negocios/.
Martínez Gómez, Carlos Roberto. Por qué es importante el liderazgo en los negocios [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/por-que-es-importante-el-liderazgo-en-los-negocios/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
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