Planes para fortalecer la participación de la mujer en el Sector Agrícola de Cuba

Resumen

En Cuba, aunque se han fomentado programas que potencian la participación de las mujeres en las organizaciones agrícolas, todavía son bajos los niveles de inserción. El tema del empoderamiento femenino sigue siendo una tarea en materia de género a la que hay que brindarle atención. El presente estudio se realizó en algunas formas de producción cooperativa entre ellas: La Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC), las cooperativas de producción Agropecuaria (CPA)  y las Cooperativas de Créditos y Servicios fortalecidas (CCSF) del municipio de Los Palacios, Pinar del Río, con un grupo de mujeres. El objetivo es diseñar un plan de acciones socioculturales dirigido al fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto “Programa de Apoyo Local a la Modernización Agropecuaria en Cuba (PALMA) en el municipio de Los Palacios, para el rescate de la integración social de la mujer. Este plan acciones posibilitó la proyección de acciones en función de viabilizar el estudio. Se diagnosticó cómo se desarrolla el proceso de participación de la mujer en el proyecto PALMA, con el fin de lograr una transformación en el rescate de su rol social. El paradigma utilizado fue el cualitativo, a través de una amplia gama de métodos y técnicas, como: la encuesta, el análisis documental y el método cualitativo (Etnográfico). Los resultados iniciales arrojaron que aún sigue siendo insuficiente la participación de la mujer en los proyectos. Para ello se utilizó una muestra de tipo no probabilística de sujetos voluntarios.

PALABRAS CLAVES:

Empoderamiento femenino, género, actividades agrícolas.

Summary

In Cuba, the although you fomented programs that enhance the participation of the women in the agricultural organizations, the still son first floor the levels of the insert. The topic of the feminine empowerment continues being   a task as regards gender to which there is that must give attention. The present study was performed in some forms of cooperative production including: The Basic Unit of Cooperative Production ( UBPCs ) , Agricultural Production Cooperatives (CPA ) and Credit Cooperatives and strengthened Services ( CCSF ) in the municipality of Los Palacios, Pinar River , with a group of women. The objective is to design a plan of action aimed at strengthening cultural women’s empowerment in the agricultural activities of cooperatives and individual farmers of the project “Support Program for Local Agricultural Modernization in Cuba (PALMA) in the municipality of Los Palacios, for the rescue of the woman´s social integration. This action plan enabled the projection of actions in expedite function the study. It was diagnosed like the process of the woman´s participation is developed in the project (PALMA), with the purpose of achieving a transformation in the rescue of its social list. The used paradigm was the qualitative one, through a wide range of methods and technical, as: the documental analysis and the qualitative method (Ethnographic). The initial results threw that it still continues being insufficient the woman´s participation in the projects. For it was not used it a type sample probabilistic of voluntary fellows.

KEY WORDS:

Feminine empowerment, gender, agricultural activities.

INTRODUCCIÓN

El tema de género y poder, en general, el empoderamiento femenino en particular, tiene hoy una gran vigencia en todo el mundo. Muchos reconocen que este proceso que se basa en los principios de libertad e igualdad de derechos es el resultado de un largo proceso que se ha ido consolidando y ampliando en la medida que dirigentes, líderes políticos y la sociedad en su conjunto, van tomando conciencia de su importancia en la evolución de la humanidad.

Se identificó que empoderarse “significa para la persona, adquirir el control de su vida, definir su propia agenda y lograr la habilidad de hacer cosas que reafirme su identidad emancipada y emancipadora”.  (Aldana, 2006), es por esto que se le concedió una relevante importancia al empoderamiento femenino.

La importancia del empoderamiento, radica  en que  permite aprovechar  al  máximo  las oportunidades  que se le presentan  a los  seres  humanos “(…). Es  un  mecanismo, para desarrollar la autoestima y la convicción de las limitaciones y actitudes en la conducción de un sistema social, un organismo, un grupo, etc”. (Aldana, 2006)

El empoderamiento femenino, debe implicar deshacer las construcciones sociales negativas, de forma que las personas afectadas lleguen a verse como poseedoras de la capacidad y el derecho de actuar y a tener influencia.

Para  el  desarrollo  de  esta  investigación  fue  imprescindible  consultar  importantes investigadoras: cubanas,  que   han   abordado   el tema del empoderamiento femenino como: Dra. Clotilde Proveyer Cervantes, Reina Fleitas Ruíz, Graciela González Olmedo y la  MSc. Blanca Muster Infante declaran en el estudio 50 años después: Mujeres en Cuba y cambio social que el empoderamiento femenino es:

Un proceso paulatino y complejo de cambios sustantivos en la condición humana de las mujeres en términos de mejoramiento de su calidad de vida y su bienestar social que ha sido promovido a partir del auge del pensamiento y la práctica política del feminismo. La experiencia que ha adquirido la mujer como actor colectivo y orgánico, y los imperativos de su lucha por la equidad de género, ha sido un factor decisivo para la  conformación de un marco jurídico internacional  donde se refrendan sus derechos, y gracias al cual las mujeres han alcanzado un mayor nivel de influencia y de participación en el mundo de las instituciones. (Proveyer Cervantes Clotilde, 2010)

El enfoque de género permite desarrollar conocimientos concretos sobre la situación de las mujeres con respecto a los hombres en el mundo, por lo que refleja la existencia de opresión, injusticia, subordinación en la organización genérica de las sociedades a favor del sexo masculino fundamentalmente.

En Cuba desde los primeros años de la Revolución se le concedió gran importancia al tema de la mujer y al trabajo dirigido a la defensa de sus derechos humanos y al ejercicio de la igualdad. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha sido la promotora de iniciativas, propuestas y materialización de leyes en beneficio de las mujeres y ha contribuido, aún cuando no existía el concepto de género como categoría, a avanzar en la emancipación de las mujeres y desde el principio de la Revolución las leyes promulgadas ya contenían este enfoque.

Desde entonces, se han llevado a cabo importantes cambios políticos, económicos y sociales. Las políticas sociales trazadas por la Revolución establecieron las bases para lograr la participación social femenina. Las mujeres se incorporaron a la defensa de la Revolución en las milicias, en la alfabetización, al trabajo voluntario y a las múltiples tareas que convocaban las organizaciones políticas y de masas.

Desde su fundación en 1960, (FMC), constituye un espacio propio de las mujeres para promover, impulsar y canalizar su disposición a la participación y sus inquietudes e intereses. Esta organización realiza su labor a escala de toda la Sociedad Cubana, para concienciar y transformar concepciones tradicionales acerca de los roles de hombres y mujeres, es decir contribuye a alcanzar una equidad de género y defender los derechos de la mujer.

La capital cubana acogió a finales de mayo en el Palacio de Convenciones a los participantes en el III Seminario de Evaluación del Plan de Acción de Seguimiento a la IV Conferencia de la ONU sobre la Mujer, mecanismo conocido por el Plan de Acción de Beijing, para promover la igualdad de género.

Desde que en 1910 Clara Zetkin propusiera la celebración anual del Día Internacional de la Mujer en Copenhague, Dinamarca, largos y progresivos pasos dio la humanidad en la lucha por los derechos femeninos.

Desde 1975 cuando se declaró el Año Internacional de la Mujer y hasta la fecha, se realizaron cuatro conferencias mundiales sobre el tema. La última tuvo como sede a Beijing en 1995.

En 1997 el Consejo de Estado cubano, tras la evaluación por parte de la sociedad civil y las entidades gubernamentales de la plataforma acordada en Beijing, aprobó un plan de acción donde se reconoce la responsabilidad estatal en la búsqueda de la igualdad de género.

En la IV Conferencia de Acción de Beijing se consolida la idea de trabajar por el empoderamiento de las mujeres como algo necesario para lograr la igualdad. El concepto de empoderamiento se relaciona con el poder entendido, no como dominación sobre los demás, sino como capacidad de las mujeres de aumentar su autoconfianza e influir en los cambios.

Con el aval de la ONU, los logros de Cuba en el tema la convierten en un ejemplo en la región aunque deben perfeccionar sus políticas sobre igualdad de género para alcanzar la plena inclusión de las mujeres, señalaron delegadas al foro.

Las estadísticas oficiales de muchos países, incluso de los más avanzados, demuestran que es insuficiente la presencia de la mujer en las instancias de poder y su participación en la toma de decisiones. En el contexto latinoamericano y del Caribe, Cuba ocupa un lugar destacado en materias de progresos y conquistas a favor de las mujeres, durante 50 años ha sido un importante escenario para la participación femenina en la esfera económica, social y política.

En el municipio Los Palacios, Pinar del Río, existen varias unidades productoras, asociadas al proyecto PALMA, constatándose una escasa presencia de la mujer en las diferentes actividades que en ellas se realizan, donde los trabajadores están integrados generalmente por hombres.

A partir de estos elementos prácticos y de reflexión en torno a la problemática se hace necesario e inaplazable su importancia y vigencia en la actualidad para alcanzar una equidad, igualdad a través de la perspectiva de género, la que permite tener una visión crítica y explicativa de lo que acontece en ese orden y poder trazar un plan de acciones socioculturales dirigido al fortalecimiento del empoderamiento femenino en el proyecto (PALMA) en el municipio de Los Palacios.

Desarrollo

Reflexiones de las teorías feministas y el género

Se consideró importante para la investigación revisar algunos de los postulados del movimiento feminista, pues es de vital importancia referirse a la condición, situación y lucha de la mujer por su emancipación.

Desde finales del siglo XVIII, durante la revolución francesa, viene proponiendo la reivindicación de los derechos de la mujer o la igualdad de derechos entre los sexos, lo que significaría la emancipación o liberación de la condición de la mujer, que a lo largo de la historia, en todas las civilizaciones, ha sido de subordinación. En este sentido el mito del matriarcado no reflejaría una realidad histórica de predominio de las mujeres, sino una realidad antropológica muy diferente.

La lucha por los derechos políticos de la mujer se inició infructuosamente durante la revolución francesa de 1789; sus protagonistas denunciaron que la libertad, la igualdad y la fraternidad solo se referían a los hombres. Una de las voces de protesta más enérgicas fue la de Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en 1791, dos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El documento escrito por Gouges reclamaba para las mujeres los mismos derechos políticos que disfrutaban los hombres, el sufragio entre ellos. Si ellas podían subir al cadalso, también debían poder ocupar cargos públicos. No tuvo éxito. De Gouges, en plena vorágine del terror revolucionario murió ajusticiada en la guillotina. Pocos años después. Napoleón, en su código legislativo, sometería a la mujer a una aún más estricta autoridad masculina. (Sluga, de 1780 a 1920 pág. 22)

Otro antecedente del feminismo fue La Revolución Industrial que surge en la segunda mitad del siglo XVIII en Inglaterra. Se trata de una evolución lenta pero imparable que provoca cambios profundos en la sociedad inglesa; los campesinos abandonan los campos y se trasladan a las ciudades; las mujeres salen de la casas y se incorporan al mundo del trabajo y surge una nueva clase de profesionales.

Las feministas denunciaron la situación de desigualdad y de injusticia social en que vivían, y viven todavía muchas mujeres en el mundo. Demostraron que no solo las mujeres están en desigual e invisiblemente presente en las situaciones sociales y que desempeñan papeles importantes pero diferentes de los visibles y privilegiados  hombres.

Es por esto, que propugnan un cambio en las relaciones sociales que conduzca a la liberación de la mujer y también del varón, a través de eliminar las jerarquías y desigualdades entre los sexos. Se presentó propuestas innovadoras para el problema, sus aportes a las ciencias sociales son incuestionables.

El rechazo al sistema patriarcal con sus viejos paradigmas de dominación y reproducción de la desigualdad social, los nuevos enfoques sobre las relaciones entre los sexos, la defensa intransigente de los derechos de la mujer, y en fin la propuesta de un nuevo orden social, económico, político, basado en una perspectiva de equidad de género, son algunas de la ideas defendidas.

Diversas mujeres y grupos se pronunciaron a favor de los derechos de la mujer. Una de ellas fue Mary Wollstonecraft quien en 1792 publica lo que se considera uno de los primeros libros feministas, “La Vindicación de los Derechos de la Mujer”, donde condena la educación que se imparte a las mujeres y pide que las leyes del estado sean usadas para terminar con las tradiciones de subordinación femenina.(Ver anexo 1)

En 1851, un grupo de inglesas, en actos públicos piden el voto para la mujer. En Estados Unidos, las mujeres, al igual que en Europa empezaron a tomar conciencia de su situación de inferioridad y de subordinación. En Europa, las feministas siguen exigiendo más derechos y más justicia social. Algunas de ellas se tornaron conocidas por sus posiciones a favor de la liberación de la mujer.

En la medida en que el movimiento se fue desarrollando y fortaleciendo, nuevos conceptos fueron surgiendo para explicar las causas subyacentes de la discriminación. Con el feminismo los problemas de mujer dejan de ser un “asunto” de mujer para ser de toda la sociedad.

El feminismo aborda y desarrolla la teoría del patriarcado como sistema de dominación, clave para el entendimiento del origen de la subordinación de la mujer y la razón por la cual mantiene su vigencia hasta la actualidad.

Para las feministas lo que se cuestiona es la forma como está organizada toda la sociedad, que subordina las mujeres a los hombres.

La segunda fase o primera ola del feminismo se refiere al movimiento feminista que se desarrolló en Inglaterra y Estados Unidos a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX.

Originariamente, se concentró en la obtención de igualdad frente al varón en términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda de igualdad de derechos dentro del matrimonio. A finales del siglo XIX, los esfuerzos se van a concentrar en la obtención de poder político, en concreto el derecho al sufragio. (Freedman, 2003)

La segunda ola tenía una amplia variedad de temas: la desigualdad, la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y quizá de forma más controvertida, los derechos en la reproducción.

La tercera ola es un término identificado con diversas ramas del feminismo cuyo activismo e investigación comienza en 1990 y se extiende hasta el presente. El movimiento surgió como una respuesta a los fallos percibidos en el llamado Feminismo de segunda ola: la toma de conciencia de que no existe un único modelo de mujer, por el contrario, existen múltiples modelos de mujer, determinados por cuestiones sociales, étnicas, de nacionalidad o religión. (Tong, 2009)

Las interpretaciones dadas al género y al sexo son esenciales dentro de la tercera ola, caracterizándose por su post-estructuralismo. La variedad de enfoques, soluciones propuestas, visiones de los problemas de esta corriente y la carencia de un objetivo común claro refleja el carácter post-modernista de la tercera ola del feminismo que incorpora múltiples corrientes del feminismo teniendo componentes de la teoría queer, del antirracismo, teoría post colonial, ecofeminismo, Transexualidad, o la visión positiva de la sexualidad, entre otros.

Existe la creencia de que el feminismo busca “la revancha de las mujeres hacia los hombres”, idea que desvirtúa sus planteamientos asociándola con prejuicios sobre las implicaciones que supondría lograr mayores equilibrios de poder entre mujeres y hombres. Siguiendo este prejuicio, muchas personas, incluyendo a servidoras y servidores públicos, se niegan a escuchar, entender y por supuesto, a esforzarse por incorporar el género en su quehacer como una dimensión de análisis y estudio de los problemas sociales y de las soluciones de política pública.

En aras de aclarar estos prejuicios, se expone brevemente el fundamento sobre la relación entre género y feminismo:

  • El género es una categoría de análisis y el feminismo, un movimiento político y teórico que cuestiona el orden social y la desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Ambos conceptos no son sinónimos pero se relacionan, porque el primero es una herramienta teórica que usa el feminismo para reforzar sus argumentos, demostrando el carácter político e ideológico de la desigualdad entre mujeres y hombres.
  • Que el género sea una herramienta usada por el feminismo no significa que coincida con las posiciones políticas y teóricas que guían las distintas expresiones políticas vigentes en el feminismo.
  • Como todo movimiento, es diverso en posturas políticas, incluso divergentes.

Los ideales del feminismo no pregonan el “revanchismo de las mujeres”, sino el reconocimiento de la diversidad y la adopción de los principios de igualdad y equidad, como principios rectores de la interacción social y el quehacer de los gobiernos y el Estado. El estandarte de estos valores no solo es enarbolado por las mujeres, sino también por muchos hombres sensibles y conscientes de que un mejor equilibrio de género beneficia a la sociedad y a las futuras generaciones (Facio, 1999.)

Los estudios de género son un aporte académico del feminismo que aparecen con mayor auge en la década del 70, y que en los espacios de la investigación universitaria y de la comunidad científica en Cuba alcanzan cada vez mayores resultados en las últimas décadas.

Con el triunfo del primero de enero de 1959 en Cuba se produjo un conjunto de transformaciones en todas las esferas de la vida social que beneficiaron a la mujer, donde tuvo un significativo impacto las políticas dirigidas a garantizar el empleo femenino y su participación en las labores productivas, así como la incorporación al trabajo, entendido este como aquella actividad humana física y mental dirigida a la creación de bienes y servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades de las personas que tienen que ver con la sobrevivencia y desarrollo humano.

¿Qué es la igualdad de género?

Existe igualdad de género cuando las mujeres y los hombres tienen el mismo acceso a las oportunidades y los servicios, un control equitativo de los recursos y pueden expresarse en condiciones de igualdad a la hora de tomar decisiones en todos los niveles. Los datos demuestran que allí donde la igualdad de género es mayor, también son mayores el crecimiento económico y la calidad de vida para todos.

Un estudio reciente elaborado por el Banco Mundial muestra que las mujeres  representan actualmente más del 40% de la mano de obra mundial, el 43% de la mano de obra agrícola y más de la mitad de los estudiantes universitarios de todo el mundo. Si se emplean plenamente sus competencias, aumentará la productividad.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que, si las mujeres pudieran acceder en igualdad de condiciones a insumos productivos tales como semillas y fertilizantes mejorados, la producción de sus campos  aumentaría entre un 20% y un 30%. De ese modo, aumentaría la producción agrícola total hasta en un 4% en los países en desarrollo, lo que reduciría a su vez el número de  personas que padecen hambre en el mundo entre un 12% y un 17%, o entre 100  millones y 150 millones de personas.

Sin embargo, las desigualdades de género siguen siendo extremas en muchas partes del mundo en desarrollo, especialmente en las zonas rurales.

Las mujeres y las niñas de las zonas rurales asumen numerosas funciones y responsabilidades: son agricultoras, cuidadoras, asalariadas, microempresarias, y a menudo pasan muchas horas  recogiendo agua y leña. En los países en desarrollo de África, Asia y el Pacífico, las Dar a la población rural pobre la oportunidad de salir de la pobreza

Igualdad de género y empoderamiento de la mujer

Las mujeres están rezagadas debido a múltiples tipos de desigualdad: falta de educación, diferencias en la carga de trabajo y los derechos de propiedad, un control limitado de los recursos y una participación escasa en la toma de decisiones que afectan a su vida. Estas condiciones desmotivan enormemente a las mujeres, lo que a su vez contribuye a que los niveles de productividad sean bajos. Por ejemplo, cuando una familia de agricultores comienza a comercializar sus productos, las mujeres suelen tener que asumir una carga de trabajo adicional sin que se compartan con ellas los ingresos generados. En cambio, cuando las condiciones son más equitativas, las mujeres están más comprometidas, aumenta la productividad y toda la familia resulta beneficiada.

Invertir en las mujeres en el ámbito de la agricultura.

Hoy en día, la agricultura en pequeña escala está cambiando con rapidez a consecuencia de la comercialización, la globalización, el cambio climático, las nuevas tecnologías y los movimientos migratorios, por lo que es fundamental reconocer la función crucial de las mujeres en la agricultura, junto con los hombres.

Las mujeres necesitan recibir apoyo e inversiones para adaptarse a estos cambios y aprovechar las oportunidades que se van presentando. Los beneficios sociales y económicos producidos por el acceso de las mujeres a la tierra, el agua, la educación, la capacitación, los servicios financieros y de extensión y las organizaciones sólidas repercuten positivamente en toda la comunidad.

El mensaje es claro: el empoderamiento de la mujer es fundamental para reducir la pobreza, el hambre y la malnutrición. A fin de que las comunidades rurales pobres prosperen y crezcan de forma integradora, es esencial que aumente la igualdad de género y las mujeres hagan valer sus opiniones.

Como ponen claramente de manifiesto el empoderamiento social y económico de las mujeres las convierte en líderes y agentes del cambio.

El fortalecimiento de la igualdad de género conlleva múltiples beneficios e intensifica el impacto y la eficacia del desarrollo. En concreto, una mayor igualdad de género:

  • contribuye de manera significativa a la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional y la reducción de la malnutrición infantil;
  • favorece el crecimiento económico integrador que ayuda a las personas a salir de la pobreza;
  • aumenta los ingresos y los activos de los hogares, y beneficia a hogares enteros;
  • fomenta la base de competencias de las comunidades rurales;
  • ayuda a proteger el entorno natural;
  • aumenta la pertinencia y la efectividad de las intervenciones de desarrollo, y
  • mejora la sostenibilidad de los proyectos.

La política de género tiene tres objetivos estratégicos:

  • promover el empoderamiento económico para permitir a las mujeres y los hombres de las zonas rurales participar en actividades económicas rentables y beneficiarse de ellas;
  • dar a las mujeres y los hombres la oportunidad de expresarse en condiciones de igualdad e influir en las instituciones y organizaciones rurales, y lograr un equilibrio más equitativo en la carga de trabajo y en la distribución de los beneficios económicos y sociales entre mujeres y hombres.

El concepto de género ha sido polemizado históricamente por muchos estudiosos del tema desde diversas perspectivas y enfoques. Estudios superficiales entienden por género a aquella relación hombre-mujer, niño-niña, masculino-femenino. Este término o concepto superficial determina el sexo y no esa construcción social que se denomina género.

El género como categoría que explica la relación hombre-mujer, nace en el pensamiento feminista. Es uno de los conjuntos desde el que se produce la integración humana como identidad colectiva, quizás la más antigua, aunque no así tratada por las ciencias sociales. Su reconocimiento como proceso real y como concepto, se inicia en el período en que el debate exigía una aclaración sobre los límites entre la naturaleza y la cultura para comprender la incidencia de esos dos mundos en la organización y definición de las identidades.

En este sentido, la polémica que se generó entorno al papel de la mujer y su lugar en la sociedad se convirtió en la línea temática que la cultura enfatizaría para dar lugar a una división sexista de la especie humana, a través de lo que es ser hombre y mujer.

De lo anterior, se deduce que el género es un concepto que se refiere a una construcción social y cultural, que ha incidido en la formación de una identidad femenina subordinada, y que tradicionalmente ha sido enfrentada al sexo como indicativo de procesos biológicos que significan el ser mujer frente al ser hombre; los cuales atendiendo a su carácter natural, no determinan diferencias de posición social.

El género como categoría relacional que explica la relación hombre-mujer es esencial en el debate feminista. A partir de la diferencia biológica entre los dos sexos, la sociedad engendra un conjunto de atributos socioculturales que debe tener la hembra y otros más adecuados los varones. La mujer debe ser sensible, tierna, obediente. El varón al contrario, tiene que ser fuerte, agresivo, relacional y dominador.

El concepto “género” emergió durante los años sesenta, en el contexto de investigaciones médicas sobre trastornos de la identidad sexual de los seres humanos. Los trabajos de Robert Stoller se consideran pioneros en esta materia. Este autor, basado en sus  investigaciones en niños y niñas con problemas anatómicos en la distinción de sus genitales, concluyó que la identidad sexual de las mujeres y los hombres no era resultado directo del sexo biológico, sino de las pautas de socialización y representación cultural sobre lo que significa ser mujer u hombre en un determinado contexto social. (Gomáriz, 1992) Conclusión que dio paso al reconocimiento de la diferencia entre sexo y género para connotar los aspectos biológicos de los culturales y los sociales en la construcción de la identidad de las personas.

Género: “es central en la teoría feminista, que define el género (lo masculino/lo femenino), no como una realidad natural, consustancial al ser humano, si no como una construcción cultural”. (Amorós, 1995)

De modo que el género sería el resultado de la inmersión en un conjunto de valores socialmente construidos que dan lugar a la concepción de “lo femenino” o de “lo masculino”. Las características meramente biológicas (el sexo), a través de una evolución social, han sido revestidas de un conjunto de comportamientos, actitudes, percepciones, pensamientos, etc.; que la humanidad ha impuesto a la mujer, ligando a las características biológicas sexuales una imagen concreta de lo que “debe” ser, creando la relación entre sexo (macho/hembra) y género.

Siendo cierto que las diferencias biológicas son deterministas, existe un proceso mucho más determinante de aculturación que es el que realmente marca el género. Desmontar la creencia de que la biología determina la condición femenina (o masculina), afirmando su naturaleza social es uno de los principales objetivos de la teoría de género. (Varela, 2008)

Se considera que el género como construcción social y no biológica es una de las contribuciones más importantes de la teoría feminista y pone de relieve la multiplicidad de identidades, dando lugar, de forma indirecta, a la teoría queer. Aunque originariamente es una construcción teórica creada por médicos, psicoanalistas, etnólogos y sexólogos como John Money o Robert Stoller, a partir de los años 70, hasta los 90, las feministas van a hacer suyo el estudio de género, que va a posibilitar la aparición de una serie de campos de estudio sobre género en términos feministas.

El género está definido socialmente, por la comprensión de la masculinidad y feminidad que evoluciona durante el curso de la vida. Por tanto, esos significados variarán de acuerdo con la cultura, la comunidad, la familia, las relaciones interpersonales y las relaciones grupales y normativas, y con cada generación y en el curso del tiempo; así, este término hace alusión al «conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres”. ( (Blanco Prieto, 2004 )

El género, al haber estado definido socialmente a lo largo de la humanidad, tiene un carácter cultural. Tanto la mujer como el hombre han contado con unas características determinadas a lo largo del tiempo y muy limitadas a la cosmovisión que de cada uno de ellos (y de los otros sexos) se tenía a lo largo de la historia. Tanto es así que durante muchos siglos el concepto que se tenía de la relación entre inteligencia y género parecería hoy en día disparatada. Igualmente la relación entre inteligencia, creatividad y género sigue siendo fuente de polémica. (Urrea, 2013)

La categoría género ha sido estudiada por diferentes autores que la definen de diversas formas:

Delamont plantea que el género se refiere “al carácter cualitativo e independiente de la posición de mujeres y hombres en la sociedad. Las relaciones entre ambos están constituidas en términos de las relaciones de poder y dominación. El concepto de género hace posible distinguir las diferencias sexuales, fundadas biológicamente entre mujeres y hombres, de las diferencias determinadas culturalmente entre las funciones recibidas o adaptadas por mujeres y hombres, respectivamente, en una sociedad determinada”. (Delamont, 1980)

Apple destaca que constituye “una forma de denotar las construcciones culturales, la creación totalmente social de ideas sobre los roles apropiados para mujeres y hombres. Es una forma de referir se a orígenes exclusivamente sociales, de las identidades subjetivas de hombres y mujeres”. (Apple, 1989)

Beal se refiere al género como “la categoría donde se agrupan todos los aspectos sociales y culturales de la feminidad/masculinidad, reservándose sexo para los componentes biológicos, anatómicos y para designar el intercambio sexual en símismo”. (Beal, 1994)

Alicia González y Beatriz Castellanos señalan que el género es el “conjunto de atributos, cualidades, actitudes y modos de comportamientos asignados y esperados por cada sociedad para el hombre y la mujer, que pauta rígidamente todas sus expresiones conductuales, desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. Constituye el modelo o patrón de feminidad y masculinidad socialmente establecido en cada contexto, cultura, región, a partir de los que se educa la sexualidad (hombre proveedor versus mujer madre–esposa)”. (Castellanos, 2003)

Como tendencia, en cada definición se establece la relación entre sexo/género como categorías que distinguen los hechos biológicos y los hechos sociales respectivamente asociados a la sexualidad.

Concepciones y realidades del empoderamiento femenino

El empoderamiento de la mujer es fundamental para reducir la pobreza, el hambre y la malnutrición. A fin de que las comunidades rurales pobres prosperen y crezcan de forma integradora, es esencial que aumente la igualdad de género y las mujeres hagan valer sus opiniones.

Como se pone claramente de manifiesto el empoderamiento social y económico de las mujeres las convierte en líderes y agentes del cambio.

El proceso de empoderamiento femenino no puede concebirse alejado de las relaciones entre hombre y mujer y su impacto en la sociedad. El género constituye una categoría de las ciencias sociales permite analizar dichas relaciones en un contexto determinado.

Los estudios de género son una manera de comprender a las mujeres no como un aspecto aislado de la sociedad, sino como parte integral de ella. El empoderamiento es más que la simple apertura al acceso para la toma de decisiones. Debe incluir también procesos que permitan al individuo o al grupo tener la capacidad de percibirse a sí mismos como aptos para ocupar los espacios de toma de decisiones y usar esos espacios de manera efectiva.

A partir de lo expresado anteriormente, se entiende por empoderamiento femenino: al concepto sociopolítico que trasciende de la participación política formal y la concientización, se originó en Estados Unidos durante los movimiento de derechos civiles de los años sesenta y comenzó a ser aplicado en los movimientos de las mujeres a mediado de los años setenta.

El concepto de empoderamiento es muy utilizado por el movimiento feminista. Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, su nacimiento y su mayor desarrollo teórico se ha dado en relación con las mujeres.

Desde su enfoque feminista el empoderamiento de las mujeres incluye tanto el cambio individual como la acción colectiva, e implica la alteración radical de procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Se trata de un proceso en que la mujer toma conciencia de su situación de inferioridad y de las causas que provocan su dependencia respecto del hombre y logra el control de su propia vida. De una situación de dependencia y de marginalización e inseguridad, la mujer busca formas de independizarse y fortalecer su autonomía.

Desde la teoría social crítica Freire (1970), Gramsci (1971), Foucault (1980) se asume, en concordancia con teorías feministas y de género que: el empoderamiento para las mujeres es un derecho inalienable en la misma proporción y condiciones que los hombres, especialmente para participar en la producción no doméstica.

Esta manera de entender el empoderamiento de las mujeres no identifica el poder de dominación sobre otros, sino como el incremento por las mujeres de su autoestima, capacidades, educación, información y derechos; en definitiva, como el control de diversos recursos fundamentales como objeto de poder influir en los procesos de desarrollo en iguales condiciones que los hombres.

Empoderamiento es ejercicio del poder. Constituye un concepto complejo y problemático. Se ha vuelto objeto de interesante y productivo debate en las ciencias sociales. (Bachrach and Baratz (1970)) Porque, el poder, su concepto raíz, es también polémico: se experimenta y entiende de diversas maneras, según quien lo utilice. Hoy, por ejemplo, al empoderamiento, se le usa muy ligado al tema del desarrollo. No es raro oírlo, igual que en los planteamientos de las organizaciones de la denominada sociedad civil, también en los discursos de políticos convencionales muy afines al sistema. De ahí, que, cuando se usa, no se deja de caer en la tentación preocupante de emplearlo, “dejando fuera de escena los problemáticos conceptos del poder y de la distribución del poder”. (Rowlands, (2001))

El poder tiene un sentido emancipador. Pero, la sutileza no falta en sus definiciones. Sobre todo, cuando en relación con los procesos de toma de decisiones, en el conflicto y la fuerza, se entiende a éste como: la capacidad de que dispone una persona o un grupo, para lograr que otra persona o grupo, haga algo en contra de su voluntad. Pues lo asumen disímiles agentes sociales que van desde las agencias internacionales, el Estado, los fundamentalistas, hasta los patronos y empresarios. (León, 2001) Se incluye así, diversidad de distinciones en la concepción del poder, como: “el poder de amenaza”, el “poder económico”, el “poder integrador” o “el poder para crear relaciones como el amor, el respeto, la amistad o la legitimidad, entre otros”. (Ibíd, 1988)

En algunas teorías feministas se aborda el “poder sobre”, el “poder para”, el “poder con” y el “poder desde dentro” o “poder interior”. (Ibíd, 1988) Abordajes que son de gran utilidad, para demostrar esencialmente que el poder lo ejercen de manera predominante los hombres: sobre otros hombres, sobre las mujeres y también sobre otros grupos sociales marginados. Pero, que es susceptible de ser conquistado, desarrollado, cultivado. Es el poder, entonces, un instrumento de dominación que se percibe cotidianamente y, que también puede ser instrumento, para servir, para ser útil. No solo en las relaciones personales de la gente, sino también en las relaciones de las comunidades y hasta en ámbitos que van más allá de lo comunitario.

El empoderamiento, desde la visión feminista, se interpreta sobre la base de que “la dimensión personal es política” (Rowlands, (2001)) Concepción que, inevitablemente conduce a una interpretación más amplia del poder, pues abarca la comprensión de las dinámicas de la opresión y de la opresión interiorizante. Que impiden la participación en la toma de decisiones formal e informal de ejercer influencia por parte de los grupos con menos poder. Es decir, que se toma en cuenta también la forma como las personas y grupos se perciben a sí mismos, para actuar en el medio que los circunda.

La filosofía del empoderamiento tiene su origen en la educación popular desarrollada por Paulo Freire, Margaret Shuler, socióloga estadounidense, identifica el empoderamiento como “un proceso por medio del cual las mujeres incrementan su capacidad de configurar sus propias vidas y su entorno, una evolución en la concientización de las mujeres sobre sí mismas, en su estatus y en su eficacia en las interacciones sociales”. (Paulo Freire, 1992)

La importancia del empoderamiento, radica en que: permite aprovechar al máximo las oportunidades que se le presentan a los seres humanos, a pesar de las limitaciones estructurales o impuestas por el Estado. Es decir, introduce dentro de los procesos tangibles e intangibles de toma de decisiones a todas y todos los que se encuentran fuera del poder estatal, económico, político, etc., para influir en esas decisiones.

Desde 1948, el derecho a la igualdad, está consignado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y, de alguna manera u otra, también aparece recogido en las constituciones de los países centro y suramericanos (para ubicar el problema al ámbito geográfico más inmediato). Es parte de principios “universales”, se supone, aplicables a todas las personas. Sin embargo, si se analizan con detenimiento, los componentes normativos, estructurales y culturales de estos instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos, incluyendo la Convención Interamericana de Derechos Humanos, el Pacto de Derechos Civiles y el Pacto de Derechos Sociales, se descubre que han dejado fuera, muchas situaciones esenciales en cuanto a los derechos de las mujeres. Entre uno de los muchos casos, están por ejemplo: el derecho a participar en la toma de decisiones, la nacionalidad de las mujeres casadas en forma autónoma a la de su marido, vivir sin violencia, contar con apoyo en la crianza de los hijos y en el trabajo doméstico, decidir sobre la maternidad, satisfacer necesidades básicas, etc. Todos, si se reflexiona sobre ellos, están en relación estrecha con una situación muy sui géneris: el secular prejuicio de establecer diferencias de poder por sexo. Lo que la feminista española María Elena Simón llama “Un prejuicio ancestral, perverso y universal”. (Simón Rodríguez, (2000))

En resumen, el empoderamiento femenino, desde su acceso a la producción no doméstica, se entiende como: el proceso a través del cual, las mujeres llegan a ser capaces de organizarse, trabajando, para aumentar su propia autonomía, para hacer valer su derecho independiente a tomar decisiones y a controlar los recursos que les ayudarán a cuestionar y a eliminar su propia subordinación.

Representa un desafío en las relaciones familiares y sociales patriarcales. Pues, no solo es un “desempoderamiento” o pérdida de la posición privilegiada de los hombres, sino también libera y empodera a éstos, tanto en lo material como en lo psicológico. Cuando, la mujer, además de lograr el acceso a recursos materiales que benefician a la familia y la comunidad, comparte responsabilidades con los varones. Desde la labor empoderada de la fémina, se liberan ambos. En tanto que, es un “poder con” que permite acabar con estereotipos de género y propicia la presentación de soluciones compartidas.

Por tanto, la conquista del poder, por las mujeres, es un reto, un elemento de la alternativa ética de resistencia al sistema. Son importantes cualesquiera ejercicios del poder. Sin embargo, hay un empoderamiento fundamental: el del ámbito de la producción no doméstica. El que permite la emancipación económica, pero desde la participación en la base y sustento de toda sociedad: la producción de los bienes de subsistencia. Pues ese empoderamiento, lleva como elemento necesario, asegurar la educación de las mujeres, porque implica un cierto grado de desarrollo personal. Además, implica su plena participación en la formulación de políticas y en la toma de decisiones. También, la eliminación de políticas establecidas y de los obstáculos que las discriminan en el empleo y la salud y promueven la explotación y la violencia. Así mismo, la necesidad de apoyar a las mujeres en la crianza de las y los hijos y propiciar que los hombres compartan equitativamente estas responsabilidades. O sea, pasar del conocimiento a la acción.

La responsabilidad que tienen los Estados y la sociedad en su conjunto, con relación al establecimiento de políticas y remedios que lleven a la eliminación de las distintas formas de violencia que se ejercen contra las mujeres en los ámbitos público y privado. Violencia que tiene su causa última en la dependencia económica. Y, que en consecuencia, tiene su solución fundamental en la integración de las mujeres al proceso productivo no doméstico de los países. Especialmente, de los que calificados como subdesarrollados, arrastran en su empobrecimiento material y moral el lastre de una violencia femenina más cruel, porque se suma a otros tipos de violencias.

Ahora la posmodernidad, abruma al mundo con sus complejas contradicciones y retrotrae a pueblos enteros entre avances técnicos apabullantes, hacia la lógica de la cultura clásica, que inculca, aunque veladamente la idea de que “pensar y mandar es cosa de pocos”. (Cabezas González, 2009) Se vive un orden social clásico estructurado sobre reglas de dominación. Verticalizado y propenso a cultivar individuos (despojados de la socialidad que lleva a la solidaridad) sumisos y ciegos para ver las trampas del sistema, es difícil hablar de alternativas. Y, más difícil aún si son alternativas al sistema productivo. Y, más grande es su dificultad si esta alternativa en la producción se visualiza en función de las mujeres. Pero se impone el reto de cambiar el espíritu depredador por el espíritu cooperador.

Toda alternativa, en estos tiempos de exclusión globalizada, exige que los grupos excluidos, muchas veces como “minorías”, siendo grandes mayorías, tal es el caso de las mujeres, demanden formas de poder que desarticulen los poderes enajenantes, destructivos y opresivos vigentes en la sociedad. De ahí la urgencia de instaurar un “poderío” femenino que, desde las cimientes de la sociedad (desde la base o estructura económica), elimine el poder autoritario, el poder con abuso, el poder de lastimar a otros y otras, el poder de expropiar las posibilidades de vida de las personas. (Lagarde, (1999))

Pues, estos cambios son pilares que sostienen la verdadera democracia. Razón de más, para repetir que: “Las sociedades donde las mujeres tienen mejores condiciones de vida, mayores oportunidades y más derechos coinciden con las sociedades en las que se han desarrollado procesos democratizadores más profundos, que han abarcado a las mujeres”. (Lagarde, (1999))

Desde la teoría crítica y la filosofía marxista, se conoce que los denominados “talentos naturales”, no son causa, sino consecuencia de la división social del trabajo. Y, por eso entre más tareas se realizan, más oportunidad hay de desarrollar los talentos. Hoy se acepta ya, como incuestionable verdad, que el trabajo es “creador de los seres humanos”. Que, por mediación del trabajo, se realiza realmente la humanidad que separa de la animalidad. La autoestima de hombres y mujeres se alimenta del alto aprecio a su trabajo. Por tanto, la autoestima de la mujer, tendrá que crecer con la realización del liderazgo desde un trabajo que ya no sea, exclusivo, el de las labores domésticas, que la cultura patriarcal les ha endilgado como “dotación natural”.

El salir del confinamiento privado, para alcanzar el estatus social de ser creadoras, desde el trabajo productivo liderado por ellas, humanizará y acrecentará más el espíritu de solidaridad que la dura lucha por la sobrevivencia ha desarrollado en las mujeres.

El enfoque de género en las actividades agrícolas en los programas y proyectos de desarrollo local

La percepción del desarrollo ha sido tratada desde perspectivas diversas, en esencia convergen en un constante cambio y evolución de acuerdo a las necesidades económicas, sociales y políticas de la sociedad. Otras apreciaciones se manifiestan a partir de la evolución progresiva de la economía hacia mejores niveles de vida.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha aceptado esta visión del desarrollo y considera que el desarrollo humano es un proceso a través del que los ciudadanos amplían sus capacidades de tal forma que permita alargar su vida, mejore sus conocimientos y tenga los recursos económicos necesarios para llevar una vida digna. Con las políticas de desarrollo se pretendería ampliar las posibilidades de elección de los ciudadanos, de tal manera que las personas se conviertan en la clave de todos los factores y procesos que contribuyen al desarrollo de los países, de las regiones y de las ciudades.

“El desarrollo de una región depende de su habilidad para estimular iniciativas locales, generar nuevas empresas y llevar una dinámica de innovación territorial, todo ello con políticas dirigidas a elevar el desarrollo. La sostenibilidad territorial debe ser abordada desde un enfoque multidimensional y sistémico que considere aspectos bióticos y abióticos, sociales, culturales, así como las modalidades de gestión de los territorios y su gobernabilidad”. (Delgadillo, 2009)

Sin embargo la realidad es más compleja y rebasa muchos de estos aspectos, no debe comprenderse solo la evolución de conceptos históricamente asentados. Se trata, en esencia, de la identificación de la realidad de la teoría existente para ofrecer explicaciones adecuadas acerca del desarrollo en las instancias locales.

Las instancias locales siempre tratan de evaluar y valorizar los recursos endógenos, considerando la evolución económica y social para proyectarla hacia nuevas metas y objetivos futuros. Así, el desarrollo económico local se puede ver como una función donde está presente un conjunto de elementos: recursos naturales, fuerza laboral, inversiones en capital de trabajo, desarrollo empresarial e infraestructuras económicas y sociales disponibles en las localidades; composición industrial, tecnología y amplitud de los mercados nacionales e internacionales.

En Cuba, la polémica fundamental de desarrollo local es que desde una óptica de desarrollo capitalista se enfoca el desarrollo local basado en modelos de incentivos a las pequeñas empresas privadas a partir de diferentes programas de apoyo a emprendedores, lo cual a simple vista encierra un mensaje neoliberal que de ningún modo debe confundirse con las conceptualizaciones y aplicaciones dadas en el contexto cubano.

“El desarrollo local en Cuba tiene que tener en cuenta nuestros modelos de desarrollo y las propias infraestructuras creadas que permiten aplicar y articular políticas nacionales en función de garantizar un desarrollo armónico y proporcional, lo que no entra en contradicción, sino que permite complementar estos intereses con el concepto que puede ser tenido en cuenta para aplicar en las condiciones de Cuba”. (Lazo Vento, 2007)

“El desarrollo local puede ser visto como un proceso localizado de cambio socio-económico continuado, que liderado  por los gobiernos locales integra y coordina la utilización de la riqueza de su potencial de desarrollo con las diferentes corrientes de recursos, para lograr el progreso de la localidad y posibilitar el bienestar del ser humano, en equilibrio con el entorno natural. Los dos autores coinciden en destacar la importancia del papel de los gobiernos locales, encargados de establecer iniciativas y promover actividades económicas y sociales eficientes y eficaces, de forma coordinada con todos los actores políticos, económicos y sociales”. (González Fontes, 2007)

Sin embargo ellos no destacan la importancia de las acciones que se realizan mediante proyectos conjuntos y que han influido decisivamente en el sector productivo, incentivándolos con el objeto principal de rediseñar la estructura socio-económica de la localidad, en función de pasar de los niveles primarios a los niveles secundarios y terciarios de desarrollo y de esta forma incrementar los valores productivos, la eficiencia en la gestión y la equidad género.

El mercado de trabajo es una de las instituciones sociales donde puede observarse más notoriamente la desigualdad entre mujeres y hombres, así como las claras resistencias de la sociedad, a que las mujeres se desarrollen con igualdad de oportunidades en el ámbito público.

Sin embargo, en el mercado de trabajo aún se reproducen los esquemas y modelos de masculinidad y feminidad, a través de:

a) la feminización de ciertas ocupaciones (enfermeras, maestras, psicólogas, cocineras y servicios domésticos), que refuerzan el desempeño de las mujeres en labores consideradas tradicionales del sexo femenino.

b) los obstáculos para acceder a puestos con poder de decisión.

c) la doble jornada de trabajo que recae sobre las mujeres, quienes además de su trabajo remunerado fuera del hogar, son las principales encargadas del trabajo doméstico.

Social e históricamente se les ha otorgado a las mujeres la responsabilidad en la esfera de lo doméstico, de la reproducción, y a los hombres en la de producción y de lo público. Desde una perspectiva de género se constata que esta relación en hombres y mujeres se comporta de manera diferente, porque como las mujeres han accedido al espacio extradoméstico manteniendo la misma posición de subordinación en el espacio doméstico, lo que hacen es asumir nuevas funciones sin distribuir en la familia las tareas consideradas tradicionalmente femeninas.

En este sentido, cuando las mujeres son trabajadoras y amas de casa al mismo tiempo se mezclan en la vida diaria estos dos momentos, por tanto tienen una sobrecarga y tienden a desgastarse más que los hombres, por tanto sufren una mayor afectación de su estado de salud.

La perspectiva de género, a través de la crítica a las concepciones dominantes en relación con el trabajo, creó el concepto de trabajo extradoméstico para representar la realidad y características del trabajo femenino remunerado, incluyendo además al trabajo doméstico, en apariencia invisible, y en general no valorado ni considerado como lo que es: fundamental para la permanencia y mantenimiento de la institución de la familia, y soporte principal del desarrollo social.

La idea del trabajo extradoméstico enfatiza que las líneas divisorias que separan las actividades económicas de las que no lo son han cambiado de manera irreversible. En el marco conceptual anterior solo se consideraba económico aquello que era transado en el mercado o se realizaba por un pago, a excepción de la producción agropecuaria, que sí se consideraba económica. Ahora, mantener el hogar, capacitar y enseñar a los niños, preparar y servir la comida, atender a los enfermos y ancianos, se consideran evidentemente actividades productivas en estricto sentido económico, y hay familias que pagan a otras personas que les proporcionen estos servicios. La cuestión es que aún no ha quedado formalmente reconocido lo anterior, por lo que se mantiene pendiente cómo resolver el problema de la invisibilidad del trabajo doméstico no remunerado.

De ahí la importancia de realizar labores de sensibilización, reforzadas con acciones concretas de capacitación en género.  Por tanto las acciones de sensibilización y capacitación en género estarán orientadas a generar el cambio necesario para que pueda lograrse la igualdad de oportunidades y con ello hacerse efectivo, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Los proyectos de desarrollo constituyen alternativas indispensables en la actualidad para el impulso y la transformación social en contextos de alta vulnerabilidad económica y social y si estos contienen entre sus principios la lucha por la igualdad  y justicia social, propiciado por un enfoque de género se convierte en una herramienta mucho más valiosa para producir el cambio.

El enfoque de género en los proyectos de desarrollo va más allá del mero hecho de incorporar a las mujeres a la vida pública por medio de la actividad productiva o de servicio, implica además empoderar a las mujeres, es decir, incorporar todo su potencial y hacerla participe de todos las actividades en los diferentes ámbitos y no en los que tradicionalmente se han estado subsumidas, en vistas de que se detengan los procesos y estructuras que reproducen la posición de subordinada, que pueda acceder a los espacios en igualdad de condiciones que los hombres y a su vez pueda compartirlo en total plenitud, sobre la base de relaciones sociales más justas y con pleno reconocimiento de su aporte a la sociedad y a la familia.

Consideraciones sobre el empoderamiento femenino en las actividades agrícolas en Cuba.

En la primera mitad del siglo XX durante la etapa neocolonial el desarrollo de las fuerzas productivas determinó la necesidad de mano de obra imprescindible para satisfacer la urgencia de las demandas emanadas de dicho proceso, no serían suficientes para las apetencias del capitalismo la fuerza de trabajo masculina y femenina hasta el momento utilizada; la burguesía volvió nuevamente sus ojos hacia una presa que ya había demostrado vulnerabilidades suficientes para ser usada en provecho del sistema capitalista. Estas gozaban de cierta experiencia en el trabajo remunerado, siempre subordinadas a los hombres de la familia, invisibles prácticamente ante la ley, autovaloradas y valoradas como inferiores.

Hubo entonces un incremento significativo de la presencia de las mujeres en el trabajo remunerado, este incremento fue realizado sin desgajarse de los compromisos que la cultura patriarcal de la domesticidad les había asignado, la responsabilidad del trabajo doméstico.

En la agricultura, hubo mujeres que por míseros salarios se dedicaban a lavar la ropa de los obreros azucareros en época de zafra; otras les cocinaban a los trabajadores eventuales que cortaban caña, servicio este imprescindible; otras trabajaban la tierra, ordeñaban vacas, recogían frijoles, de forma eventual, con el objetivo de cubrir las necesidades básicas de sus vidas, y de sus familiares quedando estos trabajos bajo el manto del trabajo doméstico.

Campuzano señala que es necesario ‘intentar entender la dinámica de la incorporación de los avances y de la mujer en Cuba al margen de las características excepcionales que esta tiene en el contexto Latinoamericano y continua ‘donde en la historia de la mujer Latinoamericana se lee ‘la mujer conquistó’ en la cubana posterior a 1959 podría leerse “la mujer recibió” (Campuzano, Enero- Marzo,1996). En el texto la autora abunda en la interna dialéctica que se produjo entre las transformaciones socio-económico y la posición activa asumida siempre por las mujeres.

En Cuba la literatura escrita por mujeres en la época colonial constituyó una vía de constatación y subversión de la moral predominante. En la producción escrita de Aurelia Castillo el concepto de ética feminista, dicha definición es una creación bastante reciente; sin embargo, de manera implícita, está presente en una parte considerable de su extensa obra. Aurelia del Castillo enfrenta en la Cuba colonial una línea de pensamiento predominante la cual defendía la existencia de virtudes según el género y criterios de moralidad diferentes para mujeres y hombres, arraigados también en la conciencia social.

La lucha por la igualdad de la mujer en todos los ámbitos de la vida pública y privada es una tesis inherente a su obra. En su “Advertencia” a la segunda edición de sus fábulas publicadas en 1910 señaló una idea muy importante que trasciende el contexto de la colonia y la República neocolonial “las escritoras en nuestro país vivimos en un lamentable estado de aislamiento literario”. (Castillo, 1913 )

Los estudios de géneros son un aporte académico que aparece con mayor auge en la década de los 70´ y que en los espacios de investigación universitaria y de la comunidad científica de Cuba alcanzan cada vez mayores resultados en las dos últimas décadas.

Un análisis con las actuales herramientas que ofrecen las perspectivas de género a la Revolución y su política para potenciar la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres develó  algunas características esenciales:

  • El procedimiento de la dimensión de clases, género, razas en el análisis de la situación y condición de la mujer.
  • La necesidad de política específicas y de formas de organización que permitan la reivindicación de sus intereses particulares.
  • El necesario protagonismo femenino en su propia liberación, articulados con los cambios sociales generales.
  • La conciencia de la necesidad de realizar profundas transformaciones y roles al interior del hogar.

En Cuba, Fidel afirmaba muy temprano 1962: “Las mujeres dentro de la sociedad, tienen intereses que son comunes a todos los miembros de la sociedad; pero tienen también intereses que son propios de las mujeres. Sobre todo, cuando se trata de crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos; las mujeres tienen intereses muy grandes en ese esfuerzo, porque, entre otras cosas, la mujer es un sector que en el mundo capitalista en que vivíamos estaba discriminada. En el mundo que estamos construyendo, es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación de la mujer. (Ruz F. C., 1962)

Con el triunfo de la Revolución se dio una apertura a la mujer a la sociedad y se logró ganar espacio desde una perspectiva de género y el Estado instrumentó una serie de normativas para llevar a cabo tal práctica. Es por eso, que se aprueba la resolución sobre el pleno ejercicio de la igualdad de derechos de la mujer en 1975 en el Primer Congreso Comunista de Cuba.

Se elaboraron diversas leyes, tales como: La Ley de la Maternidad como parte del Código del Trabajo; El Código de la Familia; La Constitución de la República, todas intentan recoger los nuevos cambios que se hacían realidad en el contexto de las relaciones entre hombres y mujeres y por eso refrendaban el derecho de la mujer a la igualdad política, social, cultural y económica.

Otro aspecto que ejemplifica el proceso cubano por la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades entre mujeres y hombres fue la creación de La Federación de Mujeres Cubanas presidida por Vilma Espín, fundada el 23 de agosto de 1960, que ha representado un importante instrumento para el empoderamiento de las mujeres en Cuba. Ella fue la primera organización no gubernamental que se crea al triunfo de la Revolución.

La Federación de Mujeres Cubanas es la organización que a lo largo de todos estos años ha desempeñado un papel importante en el desarrollo alcanzado por la mujer cubana, apoyado por las políticas y estrategias trazadas por el Gobierno y por el trabajo permanente de los intereses de las mujeres, contribuyendo de manera activa a su educación ciudadana trabajando de conjunto con los organismos estatales, políticos, sociales y de masas para hacer realidad el ejercicio de la plena igualdad de mujeres y hombres en nuestro país.

Las primeras tareas que promueve la Federación de Mujeres Cubanas favorecen la incorporación femenina a los espacios públicos mediante la inserción en nuevos puestos de trabajo vinculados a los planes de desarrollo económico y social que se impulsan en el país.

Para fortalecer y diversificar el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas ha sido indispensable la creación de tres instituciones básicas, dígase el Centro de Capacitación de la Mujer (CECAM), la constitución del centro de estudios de la mujer que tienes un perfil más académico e investigativo y las casa de orientación a la mujer y a la familia creadas en todos los municipios. A través de las casas se ha intensificado la lucha por la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades entre mujeres y hombres.

Rolando García Quiñones, representante auxiliar del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba, opina acerca de la labor que la agencia desarrolla con las instituciones nacionales y en particular, con la FMC y el Centro de Estudios de la mujer, confirma que Cuba ya ha alcanzado varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que Naciones Unidas fijó como metas para el mundo diez años atrás, porque desde mucho antes venía trabajando en ese sentido, guiada por la voluntad del Estado y su propia concepción de sociedad. «El objetivo de desarrollo del milenio que aboga por la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, Cuba lo ha cumplido cabalmente y sigue avanzando».

(http://www.mujeres.co.cu/pdf/Rev.%20Completa.pdf)

La mujer se ha incorporado a disímiles actividades con claro contenido político tales como la defensa, la integración a cada una de las organizaciones políticas y sociales que forman el sistema de poder establecido, su participación electoral en diferentes niveles de dirección política, de gobierno y administrativo. Se puede observar una creciente participación en la esfera del trabajo que responde a un conjunto de trasformaciones políticas, económicas y culturales que ha llevado a cabo la Revolución con el objetivo de promover la incorporación femenina en todos los ámbitos sociales así como su preparación técnica y profesional.

Este protagonismo de la mujer, es sin duda resultado de la aplicación de un proyecto político que ha tenido como objetivo primordial el logro de la justicia y la equidad social. Sin embargo esta condición no garantiza la transformación de su posición subordinada a la dominación masculina a los diferentes espacios de la vida social. La presencia femenina en actividades que comprenden el ejercicio del poder es aún insuficiente ya que no se corresponde con los niveles de participación alcanzados.

Las mujeres no alcanzan el mismo nivel de participación en la esfera del poder. Ellas están menos incorporadas  a los cargos de dirección, fundamentalmente a los más altos niveles por lo que la toma de dediciones en el ámbito del estado, el partido, el gobierno y en las empresas sigue siendo responsabilidad en mayor medida de los hombres, los que se desempeñan como líderes al frente de las instituciones del país.

Lo anterior se demostró a través de diversas investigaciones realizadas donde se evidenció que la mayor participación femenina en el poder se lleva a cabo desde responsabilidades intermedias y secundarias, que en muchos casos presentan un perfil auxiliar, porque se centran en funciones económicas, administrativas, de carácter organizativo y en la dirección de recursos humanos. Se constató, además, que el acceso a los recursos es desigual entre los hombres y las mujeres que dirigen.

Por lo antes visto se puede concluir que en Cuba ha habido un cambio radical en la situación social, económica, cultural y política de la mujer cubana que se concreta en todos los logros alcanzados en materia de equidad de género, y permite aseverar que se ha avanzado por la senda del empoderamiento femenino, que se mantiene como un proceso continuo y complejo, pero lograr la auténtica igualdad en la participación femenina en el ámbito de la dirección es un reto pendiente aún en el país.

El empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de los proyectos nacionales.

Según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), la cifra de hombres que laboran en actividades agrícolas es superior a la de mujeres.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), como organización nacional para el progreso de la mujer en Cuba, a lo largo de todos estos años ha sido la encargada de impulsar la introducción de la problemática de la mujer en los planes conjuntos con Ministerios, Organizaciones y Gobiernos territoriales, en la labor que se realiza con los medios de difusión masiva, en nuestra legislación, en el trabajo comunitario que la organización impulsa, en especial con la mujer y la familia.

En Cuba la mujer ha venido ocupando papeles cada vez más relevantes en este sentido según aparece en el informe sobre Desarrollo Humano 1996 del PNUD, donde se analizan las disparidades con relación a los hombres en cuanto a su participación en las actividades políticas y económicas.

De hecho la disponibilidad general y equitativa en el país de servicios de salud, educacionales, culturales, empleo y otros, hacen en este sentido muy homogéneo el contexto territorial en términos de género.

Con relación a la actividad de las féminas se han realizado varios proyectos auspiciados por entidades cubanas con la colaboración de la Sede de las Naciones Unidas en Cuba rectorados por algunas organizaciones, entre ellos: Programa de Desarrollo Humano Local. (PDHL), Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo UNIFEM, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). etc. (http://www.one.cu/publicaciones/enfoquegenero/…/EnfoquedeGenero.pdf)

En Cuba, aunque se han fomentado programas que potencian la participación de las mujeres en las organizaciones agrícolas, todavía son bajos los niveles de inserción. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, ellas representan aproximadamente el 17 % de las personas ocupadas en la agricultura, caza, silvicultura y pesca, proporción ligeramente menor en el caso de las que se desempeñan como directivas.

El PNUD implementó proyectos de colaboración con Cuba en temas referidos a temas ambientales y a la seguridad alimentaria, tales como: los proyectos Sabana Camagüey, Basal, Manejo sostenible de tierras, el Proyecto del Fondo de Adaptación Reducción de vulnerabilidades en ecosistema de manglar y el macro proyecto Escenarios de peligro y vulnerabilidad de la zona costera cubana asociados con el ascenso del nivel medio del mar para los años 2050 y 2100.

Desde el triunfo de la Revolución, el Estado cubano le ha prestado especial atención al campesinado cubano, tanto a las cooperativas de producción agropecuaria, como a los agricultores individuales asociados a las cooperativas de crédito y servicios, desde la Ley de Reforma Agraria, con la cual se le otorgó la tierra a quien la trabajaba, hasta las regulaciones bancarias para garantizar el financiamiento a sus producciones, de manera general, y no restringida, como hacía el BANFAIC (Banco Financiero Agrícola e Industrial de Cuba) –institución bancaria que existía antes del triunfo de la Revolución–, que más bien financiaba a los campesinos solventes.

En julio de 2008 se emite el Decreto Ley No 259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo. Este decreto se puede considerar el preámbulo de las medidas que se aplicarían después, vinculadas a los Lineamientos Económicos y Sociales aprobados por el VI Congreso del Partido, y a la decisión del Estado cubano de priorizar la producción agrícola y considerar la producción de alimentos como una tarea estratégica.

Las primeras Cooperativas de Créditos y Servicios fueron creadas por los campesinos tabacaleros. Más tarde esta forma de cooperativa abarcó otros grupos de campesinos, productores de caña, café, viandas, hortalizas, etc. (http://www. Cooperativas_de_Creditos_y_Servicios)

En la década de los 60 los agricultores pequeños comenzaron a organizarse en bases campesinas para coordinar la distribución de insumos para sus producciones agrícolas, recursos materiales y recibir centralizadamente los créditos, de esta forma se llega a la creación de las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS).

Las CCS son organizaciones asociativas donde se mantiene la forma individual de propiedad de la tierra y otros bienes productivos, el trabajo se organiza como economía familiar. La gestión operativa de la CCS facilita la asistencia técnica, crediticia y de suministros a precios módicos de: semillas, fertilizantes, insecticidas, plaguicidas, maquinaria, aperos agrícolas entre otros, así como el aseguramiento de sus cosechas. Es la asociación voluntaria de los agricultores pequeños que tienen la propiedad o el usufructo de sus respectivas tierras y demás medios de producción, así como de la producción que obtienen. Es una forma de cooperación agraria, mediante la cual se tramita y viabiliza la asistencia técnica, financiera y material que el Estado brinda para aumentar la producción de los agricultores pequeños y facilitar su comercialización. Tienen personalidad jurídica y responden por sus actos con su patrimonio. Se constituyen de acuerdo con las disposiciones que norma la Ley, las que se inscriben en el Registro Estatal de Entidades Agropecuarias no Estatales (REEANE). Las Cooperativas de Créditos y Servicios son organizaciones primarias de carácter colectivo que posibilitan el uso común del riego, de algunas instalaciones, servicios y otros medios, así como el trámite global de sus créditos, aunque la propiedad de cada finca, sus equipos y la producción resultante siguen siendo privadas.

Ventajas de las cooperativas

  • Mejorar las condiciones de vida del campesinado cubano, en cuanto a vivienda, alimentación e ingresos.
  • Organizar mejor las fuerzas productivas del campo en aras de lograr un aumento de la producción agrícola en general.
  • Capacitar y escolarizar a todos los miembros de las familias campesinas y cooperativistas; haciendo obligatoria la asistencia a la escuela de los niños de 5-12 años, así como la obtención mínima de escolaridad de 9º grado, para todos sus miembros.
  • Ofrecer una alternativa más viable, rápida y efectiva de atención a la salud en todas las comunidades campesinas, de manera totalmente gratuita, con la atención primaria garantizada, a través del desarrollo de diferentes planes de salud y terminando con el médico de familia.
  • Dar posibilidades ilimitadas de superación superior a las familias campesinas, en todas las especialidades universitarias abiertas en el país, incluyendo por supuesto las del sector agropecuario.
  • Acceder a créditos blandos, con el instrumento financiero del Banco Nacional de Cuba, para la realización de inversiones.
  • Se crearon numerosas comunidades campesinas, con viviendas más honorables y vinculadas al entorno productivo.
  • Obtener cantidades suficientes en insumos agrícolas para lograr producciones altas, estables y rentables.

Principios de las cooperativas

  • Voluntariedad: la incorporación y permanencia de los miembros de las cooperativas es absolutamente voluntaria;
  • Cooperación y ayuda mutua: todos los miembros trabajan y aúnan sus esfuerzos para el uso racional de los suelos y bienes agropecuarios, propiedad o en usufructo de las cooperativas o de los cooperativistas;
  • Contribución al desarrollo de la economía nacional: todos los planes y programas de las cooperativas están dirigidos y tienen como objetivo fundamental trabajar por el desarrollo económico y social sostenible de la nación;
  • Disciplina cooperativista: todos sus miembros conocen, cumplen y acatan conscientemente, las disposiciones de esta Ley, sus reglamentos, los acuerdos de la Asamblea General y las demás leyes y regulaciones que son de aplicación en las cooperativas;
  • Decisión colectiva: todos los actos que rigen la vida económica y social de las cooperativas se analizan y deciden en forma democrática por la Asamblea General y la Junta Directiva, en que la minoría acata y se subordina a lo aprobado por la mayoría;
  • Territorialidad: los agricultores pequeños se integran y pertenecen a la cooperativa del territorio en que están enclavadas sus tierras, con el fin de facilitar la mejor y más económica gestión de la cooperativa con relación a sus miembros;
  • Bienestar de los cooperativistas y sus familiares: las cooperativas trabajan para lograr la satisfacción racional de las necesidades materiales, sociales, educativas, culturales y espirituales de sus miembros y familiares;
  • Colaboración entre cooperativas: las cooperativas se prestan colaboración entre sí mediante la compraventa de productos para el autoabastecimiento, pies de cría, semillas, prestación de servicios para la producción, intercambio de experiencias, y otras actividades lícitas sin ánimo de lucro;
  • Solidaridad humana: practican la solidaridad humana con sus miembros, trabajadores y demás personas que habiten en las comunidades donde están enclavadas;
  • Interés social: todos sus actos y acciones tienen como fin el interés social.

Según la definición que contempla la Ley N 95 de Cooperativas de Producción Agropecuarias y de Créditos y Servicios de 2002, en el Capítulo II del Artículo 5, una CCS: “es la asociación voluntaria de agricultores pequeños que tienen la propiedad o el usufructo de sus respectivas tierras y demás medios de producción, así como sobre la producción que obtienen. Es una forma de cooperación agraria mediante la cual se tramita y viabiliza la asistencia técnica, financiera y material que el Estado brinda para aumentar la producción de los agricultores pequeños y facilitar su comercialización. Tiene personalidad jurídica propia y responde de sus actos con su patrimonio” (Cuba, 2002) La Ley antes mencionada en el Artículo 9 contempla los siguientes fines para las CCS:

  • Planificar, contratar, comprar, vender y utilizar en forma organizada y racional los recursos y servicios necesarios para sus miembros y la cooperativa, en razón de la producción agropecuaria.
  • Gestionar, tramitar y colaborar en el control, la utilización y recuperación de los créditos bancarios necesarios para sus miembros y la propia cooperativa, destinados a la producción agropecuaria.
  • Planificar y comercializar las producciones directivas de los miembros y de la cooperativa.
  • Comercializar otras producciones y servicios autorizados en su objeto sociales) Adquirir, arrendar y explotar en forma colectiva los equipos agrícolas y de transporte y construir las instalaciones necesarias para mejorar la eficiencia en la producción y comercialización agropecuaria autorizadas en su objeto social”.

El proyecto PALMA en el municipio de Los Palacios

Proyecto PALMA: Es un proyecto para accionar y fortalecer la capacidad de producción de alimentos y disminuir los importados al país.

Proyecto PALMA es el Programa de Apoyo Local a la Modernización del sector Agropecuario (PALMA), en Cuba, que promueve acciones en cinco provincias del país: Pinar del Río, Sancti Spíritus, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo) y a su vez, en 37 municipios, logrando dinamizar la producción de alimentos, fortalecer y ampliar capacidades productivas, económicas y lógicas de distribución-comercialización. Como resultado fundamental de este programa se prevé acciones para aumentar la producción local de alimentos y el acceso a los mismos, mediante la implementación de una estrategia económicamente sustentable, centrada en las cooperativas, los nuevos usufructuarios y la gestión descentralizada de la producción alimentaria. (http://www.undp.org/content/dam/cuba/docs/)

Surgimiento

Cuba, en el período 20082009, importó cerca del 80% de los alimentos que consumió su población, y la economía nacional se vio seriamente impactada por este patrón, debido a los vertiginosos y continuos aumentos en los precios de los alimentos en el mercado mundial. La no sostenibilidad de esa tendencia fue estratégicamente indicada por el gobierno cubano y la proyección política nacional consideró al avance hacia el logro de la auto-suficiencia alimentara como un asunto de prioridad nacional.

Las políticas y estrategias comenzaron a proyectar la necesidad del aprovechamiento de los recursos nacionales y la elevación de la producción sustentable de alimentos con eficiencia, sin exclusión social y de acuerdo a la evolución futura de la población, cambios demográficos, climáticos, económicos y sociales.

En junio del 2009, se inicia en el país un programa financiero para apoyar la modernización de la agricultura local (PALMA) y con un período de implementación hasta diciembre del 2012. Esta iniciativa es llevada a cabo por el Ministerio de la Agricultura con el apoyo de los gobiernos locales, cuyos fondos externos son aportados por la Unión Europea y ejecutados por el PNUD.

Para ello se contará con el apoyo en equipamiento, insumos, conocimientos y capacidades a más de 300 cooperativas agropecuarias, 150 entidades locales que brindan servicios en apoyo a la producción agrícola, 30 pequeñas industrias locales para procesar alimentos, a cerca de 40 locales/instituciones para la capacitación y a más de 50 entidades locales responsabilizadas con la planificación y gestión del sector agropecuario.

Objetivos

Objetivos generales:

El Proyecto PALMA, con contribuciones presupuestarias de dos fuentes de financiamiento de la Unión Europea tiene como objetivos:

  • Incrementar la producción local y el acceso a alimentos mediante la implementación de una estrategia económicamente sostenible que abarca la gestión descentralizada de la producción de alimentos, el apoyo a cooperativas y campesinos.
  • La descentralización de la actividad de producción agropecuaria, incluyendo la entrega en usufructo de las tierras estatales ociosas a nuevos productores independientes y el énfasis en fortalecer al sector campesino cooperativo.
  • La municipalización de la gestión del desarrollo del sector agropecuario, iniciada con la creación de las delegaciones municipales de la agricultura y con el incremento de la responsabilidad del gobierno local en el desarrollo de una gestión propia encaminada hacia la autosuficiencia alimentaria local.

También prevé disminuir la dependencia del país de los alimentos importados, mediante el aumento de la producción agrícola, reduciendo el efecto negativo del alza en los precios de los alimentos a nivel mundial. Así mismo, pretende contribuir a la seguridad alimentaria de la población del país en la actual situación internacional y nacional, mediante una mayor y mejor distribución local de los alimentos.

Objetivos específicos:

  • Incrementar la disponibilidad de alimentos a través de fortalecer la capacidad de producción.
  • Mejorar la accesibilidad a los alimentos a través de la implementación de una estrategia descentralizada que integre la producción, distribución y comercialización.
  • Incrementar la formación vocacional agropecuaria en el municipio como ejemplo de un sistema integral de formación para incrementar la calidad y cantidad de trabajadores agropecuarios calificados.

Actividades fundamentales

  • Desarrollo de la capacidad productiva.
  • Capacitación a cooperativistas y agricultores.
  • Acceso a crédito para las cooperativas y agricultores individuales.
  • Prestación de servicios a nivel municipal.
  • Creación de industrias básicas locales para la elaboración de alimentos.
  • Desarrollo de capacidades de las instituciones locales encargadas de planificar, administrar y coordinar la seguridad alimentaría.
  • Desarrollo de planes de autosuficiencia alimentaria a nivel municipal.
  • Fortalecimiento del sistema de almacenamiento, distribución y ventas municipal.
  • Desarrollo de la estrategia de capacitación agrícola vocacional municipal.
  • Desarrollo de capacidades en los Institutos Politécnicos Agropecuarios.

El proyecto Palma apoya los procesos de centralización y promoción de las economías locales, así como el crecimiento de la cobertura, calidad y sostenibilidad de los servicios.

Características generales del proyecto

El modelo de gestión agraria ha superado la centralización de los sistemas de gestión y se logra la articulación del plan de la economía nacional y el del municipio. Hoy en día la eficiencia en la gestión se viabiliza a través de la integración de los recursos entre los sectores estatal, empresarial, cooperativo y campesino.

Los proyectos de desarrollo local son conducidos por los Consejos de la Administración Municipales (CAM), en especial los referidos a la producción de alimentos, y constituyen una estrategia de trabajo para el autoabastecimiento municipal en aquellos productos que tienen esas potencialidades, donde el principio de la sostenibilidad financiera ha sido el elemento esencial. Estos además, son la vía fundamental para el acceso a los créditos y a otras fuentes de financiamiento, incluidas las internacionales.

A pesar de que los salarios han aumentado y la tecnología humaniza el trabajo, el problema fundamental del sector agrario sigue siendo el envejecimiento de la población cubana, y en particular, de los trabajadores rurales. Para superar este obstáculo se han divisado distintos elementos. El Decreto Ley 259 contribuye positivamente al incremento de la fuerza de trabajo relacionada a todos los sectores vinculados a la producción de alimentos, así como se incrementa la cantidad de obreros calificados y el número de graduados de las carreras con perfil agropecuario, tanto en el nivel superior como en el medio. Se han incorporado al sector agrario talentos capacitados, y además, retornaron al sistema diversos profesionales que en períodos anteriores habían emigrado hacia otros sectores de la economía. Toda esta fuerza de trabajo está estimulada para contribuir al completamiento y a la estabilidad de la misma, así como para lograr un incremento de la eficiencia y competitividad de las labores productivas.

Principios orientadores

Un proceso que implica una amplia participación de actores que provienen de diferentes sectores y desempeñan tareas y responsabilidad a diferentes niveles requiere, desde sus primeros pasos, de un conjunto de principios orientadores básicos consensuados que todos validarán y deberán cumplir como son los siguientes:

  1. Participación interna. El proceso es interactivo dentro de los municipios, para movilizar talentos y construir compromisos interinstitucionales.
  2. Participación externa. El proceso es interactivo con los ámbitos nacional y provincial, para construir colaboradores del proceso.
  3. Valorización de los talentos locales. Se basa en la identificación e integración de los portadores de saberes y prácticas relevantes  del territorio.
  4. Integración entre el conocimiento científico-técnico y el popular.
  5. Intercambio de talentos. Se basa en la participación solidaria de talentos internos y externos al ámbito municipal.
  6. Equidad de género. Promueve la igualdad de oportunidades para las mujeres y hombres que participan del proceso de construcción colectiva de la sostenibilidad alimentaria
  7. Integración con otros programas, proyectos e iniciativas convergentes ya existentes en el país.
  8. Formación y descentralización continúa de capacidades en temas relevantes para la innovación institucional, planificación y gestión estratégica.
  9. Preservación del medio ambiente.
  10. Comportamiento ético. Se potencia la capacidad negociadora de los actores involucrados para priorizar los valores imprescindibles que generan y sustentan la vida.

Descripción de la metodología del proyecto

Metodología para desarrollar todo el proceso:

Etapa 1. Consiste en la formación/capacitación de los equipos técnicos municipales—como facilitadores del proceso. Los equipos se apropian de los marcos—filosófico, histórico, conceptual, metodológico, prospectivo, institucional y estratégico—de la innovación institucional y de la planificación estratégica, así como desarrollan estrategias y guías prácticas para implementar las siguientes etapas.

Etapa 2. Consiste en la creación de un documento que establece las bases conceptuales y metodológicas para la planificación estratégica, que incluye los actores que participan, la filosofía de intervención, los objetivos, los principios orientadores y los conceptos claves del proceso.

Etapa 3. Consiste en el análisis del contexto, con el objetivo de identificar:

  • los desafíos más relevantes de la realidad (municipal, provincial, nacional y global) que debe considerar el municipio para su ‘sostenibilidad alimentaria’, y que constituyen la fuente de inspiración de los objetivos estratégicos;
  • los factores críticos que inciden sobre el desempeño del ‘ciclo de la sostenibilidad alimentaria’, derivados de las dimensiones social, económica, política, ambiental, cultural, científico-técnica, institucional y jurídico-legal, que forman parte del contexto local, nacional y global del municipio.
  • los escenarios emergentes para la sostenibilidad alimentaria, propuestos a partir de los futuros posibles para los factores críticos, que se expresan en forma de oportunidades y amenazas, las que deben ser relacionadas de forma jerarquizada. (El escenario normativo, generado a partir de los tres escenarios tendenciales para la sostenibilidad alimentaria en Cuba construidos previamente.

Etapa 4. Consiste en el análisis organizacional y de brechas, cuyos pasos son:

  • identificar los insumos, procesos y aportes (productos, servicios, otras contribuciones) más estratégicos del municipio;
  • identificar las fortalezas del municipio, que son los insumos, procesos y aportes que permiten aprovechar oportunidades y manejar amenazas;
  • identificar las debilidades del municipio, que se expresan a través de la insuficiencia o ausencia de insumos, procesos y aportes que permiten aprovechar oportunidades y manejar amenazas;
  • identificar las brechas, que son expresadas a través de la cuantificación de las debilidades, o sea, la distancia cuantitativa entre lo que el municipio tiene hoy y lo que debería tener, para aprovechar las oportunidades portadoras del más alto beneficio disponible en el más corto plazo, así como manejar las amenazas portadoras del más alto impacto negativo, que pueden ocurrir en el más corto plazo.

Etapa 5. Con la comprensión ampliada sobre los contextos externos e internos del municipio, los equipos en interacción con otros actores estratégicos, imaginan y proponen: misión, visión, valores, principios y objetivos (cuya fuente de inspiración son los desafíos identificados en el análisis prospectivo del contexto), las estrategias y otros elementos orientadores, como por ejemplo, las políticas del municipio.

Etapa 6. Consiste en un proceso interactivo, donde se discuten y se llega a consenso sobre las propuestas con los Equipos Técnicos Ampliados y otros actores clave. Posteriormente se realiza  este mismos proceso con de los Comités Estratégicos en cada nivel y los Consejos de la Administración Municipal (CAM), donde estas propuestas son aprobadas. El Plan Estratégico Municipal de la sostenibilidad alimentaria es aprobado, además, por la Asamblea Municipal del Poder Popular.

Aportes del proyecto

  • Potencializar las áreas bajo Riego en las estructuras productoras beneficiadas por el proyecto.
  • Modernizar, transformar y tecnificar los regadíos de los cultivos.
  • General nuevos empleos.
  • Incrementar las capacidades de formación técnicas de los beneficiarios.

Impactos

  • Incrementar las áreas de riego en 1602.0has que representa el 6% del balance total.
  • Elevar los rendimientos agrícolas.
  • Elevar la calidad de vida de los beneficiarios.
  • Creadas 45 fincas para la producción de semillas para pastos y alimento animal en 68 ha con riego y 66ha para la producción de alimentos.

Caracterización de las unidades productoras seleccionadas

Para la investigación fueron seleccionadas algunas formas de producción cooperativa entre ellas: La Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC), las cooperativas de producción Agropecuaria (CPA) y las Cooperativas de Créditos y Servicios fortalecidas (CCSF) del municipio de Los Palacios, encontrándose implicadas en las labores agrícolas un total de 34 mujeres.(Ver fotos en el anexo 2)

(UBPC) “El Jagüey”.

Esta (UBPC), se localiza en el Consejo Popular Paso Quemado, limita al Sur con la comunidad Pueblo Nuevo Cubanacán, al Norte con el asentamiento poblacional Paso Quemado, al Oeste con la presa La Juventud y al este con áreas de la empresa agroindustrial Cubaquivir, cuenta con un área total de 536.8 ha, de ellas 483.0ha dedicadas a la ganadería y 53.8 ha,  a la producción de granos viandas y hortalizas. La masa total es de 350 cabezas de ellas 153 se destinan a la producción de leche, alcanzando una producción anual de 81 735 litros logrando un promedio de 2,5 litros por vacas y 480 litros/ ha, así como una natalidad del 57% cuenta con un total de 37 trabajadores de los cuales 33 hombres y 4 mujeres, su renglón fundamental está determinado a la producción de leche, carne y cultivos varios.

(CPA) “Capitán Tomás”.

Esta está ubicada en la zona Norte de Los Palacios, perteneciente al Consejo Popular Entronque de Los Palacios, fue gravemente afectada por los huracanes Gustav e Ike, fundamentalmente la siembra de los cultivos varios. Esta CPA cuenta con un área total de 310.0ha, compuesta por 45 trabajadores, de los cuales 40 hombres y 5 mujeres, la actividad profesional del centro es los cultivos varios, frutales y ganadería.

(CCSF) “Eusebio Ramón”.

Está ubicada en la zona Norte del municipio Los Palacios en la carretera al Cacho. Cuenta con un área total de 668.3 ha, compuesta por 81 trabajadores de los cuales 73 hombres y 8 mujeres, la actividad fundamental del centro es los cultivos varios aunque en menor cuantía a la producción de leche y carne.

Esta caracterización permite detectar que en el municipio Los Palacios, Pinar del Río, existen varias unidades productoras, asociadas al proyecto PALMA, constatándose una escasa presencia de la mujer en las diferentes actividades que en ellas se realizan, donde los trabajadores están integrados generalmente  por hombres.

UBPC “28 de octubre”

Cuenta con un total de 738.1ha, actualmente posee áreas que no puede explotar por falta de algunos medios, como por ejemplo de sus seis tractores, tres presentan problema con sus motores, no cuentan con sistemas de riegos en 335,5ha para poder explotarlas al máximo e incrementar los rendimientos.

La producción de hortaliza es una de las ramas más intensivas de la agricultura cubana y se realiza fundamentalmente en condiciones de campo abierto. La unidad posee capacidad para incrementar la producción de alimentos y la sustitución de importaciones, cuenta con un total de 53 trabajadores de ellos 41 hombres y 12 mujeres.

UBPC “El Pitirre”

Se localiza en el consejo popular Entronque de Los Palacios, cuenta con un área total 913.34ha y un total de 66 trabajadores de los cuales 61 hombres y 5 mujeres, su renglón fundamental está destinada a la producción de leche, carne y cultivos varios, actualmente existe dificultades con la producción de alimento animal, el manejo de los animales por la falta de rotación al no contar con el acuartonamiento, la cubierta de las instalaciones, los medios de trabajo e implementos agrícolas, así como las condiciones de riego.

Introducción del plan de acciones.

El plan de acciones como se conoce es la forma de materializar las acciones que permiten el cumplimiento de los objetivos. Este contiene los objetivos propuestos con la precisión requerida, las tareas específicas con los resultados esperados, los recursos de todo tipo necesarios para materializarlas, dejando definido con toda claridad el plazo en que deben cumplirse, así como las personas responsables y los participantes en su cumplimiento. El plan de acciones pretende describir concretamente lo que va a suceder y está establecido para identificar cuáles son las acciones que deberá acometer cada implicado, quién va a dirigir los procesos, qué recursos se involucran y cuáles son los plazos para su materialización.

El plan de acciones socioculturales dirigido al fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA) en el municipio de Los Palacios presenta la siguiente estructura:

  • Introducción.
  • Modelo estratégico.
  • Delimitación del problema general.
  • Objetivo general.
  • Direcciones del sistema de acciones.
  • Sistema de acciones de cada dirección.
  • Problema
  • Objetivo
  • Acciones
  • Contenido de la acción.
  • Lugar de realización.
  • Responsable
  • Fecha de ejecución.
  • Forma de evaluación.
  • Participantes

El siguiente plan de acciones socioculturales dirigido al fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA) en el municipio de Los Palacios, está concebido para que se efectué con el apoyo de la coordinadora del proyecto del municipio, que pertenece al Ministerio de la Agricultura, además de los directivos de las distintas unidades productoras seleccionadas como muestra. Las acciones están previstas para que se realicen mayormente en el salón de capacitación de Ministerio de Agricultura Municipal, el resto se ha estructurado para desarrollarse en el cine municipal y el salón de reuniones del PCC Municipal. La necesidad de concebir el plan de acciones se hizo evidente a partir de la aplicación de un Mini Test de detección de mujeres que quisieran participar en el proceso de toma de decisiones en el proyecto (PALMA) del municipio Los Palacios, realizado a las 57 mujeres de las diferentes unidades productoras asociadas al proyecto.

Descripción del modelo estratégico del Plan de Acciones.

DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA GENERAL

Insuficiente fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto “Programa de Apoyo Local a la Modernización Agropecuaria en Cuba (PALMA)” en el municipio de Los Palacios.

OBJETIVO GENERAL

Contribuir al desarrollo de variantes con incidencia en el fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA) en el municipio de Los Palacios.

Direcciones del sistema de acciones:

  • Capacitación.
  • Promoción

Sistema de acciones de la dirección de capacitación

Problema: Insuficiente conocimiento acerca del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto “Programa de Apoyo Local a la Modernización Agropecuaria en Cuba (PALMA)” en el municipio de Los Palacios

Objetivo: Contribuir al conocimiento sobre alternativas para el fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA)

 Acciones:

NoContenido de la acción:Fecha de ejecuciónLugar(s) de realización:Responsable (s):Forma de evaluación:
1Diseño de un curso de entrenamiento (Conferencias, Talleres) sobre el desarrollo de la temática de género y el empoderamiento femenino, para integrantes del proyecto (PALMA)Junio 2014.

 

Cine municipal “ Tuxpán”  

 

Coordinadora del proyecto y directivos de las diferentes unidades productoras

 

Realización de un PNI para la constatación del impacto de la temática.
2Realización de encuentros de sistematización la temática de género y el empoderamiento femenino en las actividades agrícolas. Valoración de las formas existentes en las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA).Julio

2014

 

Salón de capacitación del Ministerio de la Agricultura MunicipalPresidente del Ministerio de la Agricultura Municipal , coordinadora Municipal

Miembros de la FMC.

 

PNI y Observación
3Creación de espacios de debate para que la mujer acceda a cargos de dirección en el proyecto (PALMA), en los municipio de Los Palacios

 

Septiembre

2014.

 

Salón de reuniones del PCC municipal

 

Junta directiva de la de las diferentes unidades productoras, coordinadora municipal del proyecto, miembros de la FMC.Observación
4Realización de un convenio institucional con el Ministerio de la Agricultura Municipal y con la FMC con el objetivo de activar, orientar y desarrollar un trabajo educativo sobre el tema de género y el empoderamiento femenino.Octubre 2014.Salón de capacitación del Ministerio de la Agricultura MunicipalPresidente de la Agricultura, Coordinadora, directivos de las diferentes unidades productoras y miembros de la FMCEntrevista

 

5Reestructuración de la estrategia de política de cuadro de las distintas unidades productoras desde un enfoque de género que permita la incorporación de las mujeres en el proyecto (PALMA).Noviembre

2014

Salón de capacitación del Ministerio de la Agricultura MunicipalPresidente de la Agricultura, Coordinadora, directivos de las diferentes unidades productoras y miembros de la FMCObservación

 

Sistema de acciones de la dirección de promoción

Problema: Insuficiente promoción por los medios de comunicación acerca del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas.

Objetivo: Ejecutar acciones encaminadas a la promoción para ampliar los conocimientos sobre el fortalecimiento del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas.

NoContenido de la acción:Fecha de ejecuciónLugar(s) de realización:Responsable (s):Forma de evaluación:
1Confección de pancartas, afiches, plegables que divulguen la temática de género y el empoderamiento femenino en actividades agrícolas.Julio, septiembre  2014.

 

Las diferentes unidades productoras

 

Coordinadora del proyecto y directivos de las diferentes unidades productoras

 

Observación
2Establecer secciones dentro de la programación de la Emisora radial y el Telecentro Provincial, encaminadas a divulgar sobre la temática de género y el empoderamiento femenino en las actividades agrícolas.Desde septiembre 2014, según cronograma de los medios.Emisora radial y el telecentro Municipal Ministerio de la Agricultura, Miembros de la emisora y el telecentro

 

Observación
3Divulgar la salida de los programas y su contenido a abordar en Consejos Populares  donde radican las unidades productoras del proyecto PALMA, en el municipio Los Palacios.Septiembre- diciembre 2014Consejos PopularesCoordinadora municipal, Presidente del Consejo, DelegadosEstudio de audiencia.
4Creación de un spot televisivo sobre la temática de género y el empoderamiento femenino, en el marco del Proyecto PALMA.Diciembre

2014.

 

Telecentro municipalCoordinadora municipal,

Miembros del telecentro

 

Estudio de opinión.

CONCLUSIONES

  • El empoderamiento femenino en las actividades agrícolas, resultó de vital importancia para la incorporación de las féminas en los proyectos comunitarios, considerando así el papel protagónico y la igualdad de derechos de la mujer dentro de la sociedad.
  • El plan de acciones que se propuso contribuirá a fortalecer el proceso del empoderamiento femenino en las actividades agrícolas de las cooperativas y los agricultores individuales del proyecto (PALMA) en el municipio de Los Palacios, con el objetivo de rescatar el rol social de la mujer en el marco institucional basado en el principio de igualdad.

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ANEXOS

Anexo No. 1.

Primera edición impresa de “Vindicación de los derechos de la mujer: crítica acerca de asuntos políticos y morales” de Mary Wollstonecraft.

 

 

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Sánchez Riesgo Daysi. (2015, octubre 21). Planes para fortalecer la participación de la mujer en el Sector Agrícola de Cuba. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/planes-para-fortalecer-la-participacion-de-la-mujer-en-el-sector-agricola-de-cuba/
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