Outsourcing. Implicaciones económicas, fiscales y laborales en México

En el marco de un entorno de negocios cada vez más competitivo y desafiante derivado de la globalización, las organizaciones buscan la supervivencia optando por implementar diversos mecanismos que permitan acentuar su presencia en el mercado, obtener disminución de costos y generar ventajas competitivas importantes.

Ya que, a medida que la empresa se interna en la competencia global, ésta se hace más intensa y por tanto, el éxito más difícil.

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De este modo, los objetivos de costos y calidad aparecen ligados a la flexibilidad de cambios en diseños y cantidades producidas por ejemplo; así como a la consideración generalizada del servicio al cliente, es decir, rapidez en cambios y entregas, servicio postventa, entre otros. Así, ante este panorama, las empresas requieren concentrar sus recursos en su actividad principal o core business, y bajo este enfoque, el outsourcing se integra como una propuesta para la optimización de recursos.

A este respecto, el outsourcing es el proceso empresarial en el que una organización transfiere a otra los recursos y responsabilidades referentes al cumplimiento de ciertas tareas o servicios especializados, no obstante, la práctica del outsourcing ha sido uno de los temas más controversiales en materia económica, laboral y de seguridad social en México, puesto que su aplicación errónea ha posibilitado que esta modalidad de trabajo, implique el incumplimiento de obligaciones patronales y reduzca los derechos laborales. Sin embargo, cuando la figura del outsourcing se ajusta a la legislación, respetando los derechos de los trabajadores, puede incorporar excelentes beneficios a las organizaciones que optan por su aplicación.

En tanto, en México existen cada vez más organizaciones que apuestan por ceder a un tercero la operación básica de administración de personal y nóminas, servicios de telecomunicaciones, desarrollo y ejecución de proyectos, mantenimiento general y especializado, vigilancia, entre otros servicios y procesos elementales para la empresa. Empero, la información que se dispone respecto al desarrollo del outsourcing en México es ambiguo, pues se implementa desde un enfoque tradicional orientado a la realización de tareas básicas; considerándolo mayormente como una forma de “ahorro”, que como una estrategia de desarrollo organizacional.

Definiciones a considerar 

El término outsourcing no es un concepto que emerge del campo del derecho, más bien tiene su origen en otras disciplinas como la administración y la economía. Sin embargo, debe considerarse que el término outsurcing es un anglicismo, que no se incluye en ninguna legislación mexicana. En todo caso, su traducción al español hace referencia a la subcontratación, externalización o tercerización. (Silva, 2010)

En origen, el outsourcing está estrechamente relacionado con la subcontratación de servicios, pues supone la búsqueda de una fuente externa a la empresa que pueda prestar de manera eficiente determinados servicios, para que ésta pueda disponer de más tiempo y recursos para centrarse en los aspectos claves de su negocio. (Significados, s.f.)

Asimismo, (Guzmán, 2008) expresa que el outsourcing consiste en la contratación externa de recursos anexos, mientras la organización se dedica exclusivamente a la razón o actividad básica de su negocio. Por tanto, no es sólo un contrato de personas o activos, sino un mecanismo para obtener mejores resultados.

En esta modalidad, la compañía contratante delega a un prestador externo, que tenga experiencia y seriedad en el área; la gerencia, la operación y los riesgos de uno varios de sus procesos o servicios, con el propósito de agilizar dicha actividad, optimizar la calidad y/o reducir los costos del proceso subcontratado. En cierto sentido el prestador externo de servicios pasa a formar parte de la empresa, pero sin incorporarse formalmente a ella.

Por otra parte, cabe mencionar que la implementación del outsourcing deriva de la toma de decisiones gerencial, pues colabora para fijar expectativas de negocios e indica aquellas áreas donde se necesitan conocimientos especializados en alguna de las funciones o procesos de la organización. En este caso el prestador de servicios externo toma responsabilidad en los procesos administrativos de planeación, ejecución y evaluación de las actividades contratadas bajo la figura de outsourcing. (Guzmán, 2008)

En origen, el outsourcing fue establecido como una estrategia económica derivada de la premisa de que las entidades productivas deben especializarse en aquellas actividades para las cuales se posee una mayor ventaja sobre la competencia. Así, tales entidades recurren a la implementación del outsourcing en la producción de aquellos bienes o servicios para los cuales no se consigue ningún beneficio o ventaja comparativa, pero que sin embargo, son indispensables para el buen desempeño y funcionamiento del propio proceso productivo.

Por tanto, las organizaciones optan por la aplicación del outsourcing como una estrategia para mejorar su productividad, manifestándose cuando la empresa a la que asignan la realización de un bien o servicio, puede ejecutarlo empleando una menor cantidad de recursos sin sacrificar sus estándares de calidad. Mientras que también, promueven su competitividad a partir de los ahorros generados por la implementación del outsourcing, pues al disminuir sus costos, se obtienen mayores márgenes de utilidad.

Atendiendo a lo anterior, en algunos casos, el contratante de un servicio de outsourcing se compromete a ofrecer al proveedor información clave y estratégica de su negocio para que pueda llevar a cabo su trabajo, y a cambio, el proveedor aporta recursos, tecnología, tiempo, personal y esfuerzo para integrarse de manera total al proceso de su cliente, ocupándose de decisiones de tipo tecnológico, de manejo de proyectos, implementación, administración y operación de la infraestructura asignada. Por lo cual, la compañía contratante se beneficia, puesto que adquiere una funcionalidad mayor de la que lograba internamente, pero con costos inferiores. (Guzmán, 2008)

Hoy por hoy los procesos de outsourcing abarcan las áreas de sistemas financieros, actividades de mercadotecnia, ventas, recursos humanos, sistemas administrativos, producción, sistemas de transporte y distribución, procesos de abastecimiento, actividades secundarias, tecnología y sistemas; siendo precisamente el área de tecnología y sistemas, donde mayormente se subcontratan procesos al posibilitar a las organizaciones el acceso a las habilidades de especialistas en tecnología a costos inferiores. (Retos en Supply Chain, 2014)

Evidentemente la razón principal del crecimiento del outsourcing es el ahorro en costos productivos y administrativos, puesto que, por ejemplo, al utilizar mano de obra calificada con salarios mucho más bajos de los que se pagarían con contrataciones directas, provoca que el modelo de subcontratación se vuelva un mecanismo muy atractivo para los directivos de las empresas.

No obstante, no debe olvidarse que el esquema de outsourcing implica una relación entre cliente y proveedor con responsabilidad compartida que genera un compromiso estratégico; por ello, más que una relación de contrato entre un cliente y un proveedor, es una alianza estratégica de dos empresas con un fin determinado y común. (Alemán, 2014)

Antecedentes

El outsourcing es una práctica que data desde el inicio de la era moderna, ya que delegar responsabilidades y compromisos que no son inherentes a la esencia del negocio, fue una constante en las organizaciones al comienzo de la era post – industrial, pues con el surgimiento de la competencia voraz en los mercados globales, algunas empresas optaron por que otras compañías asumieran sus responsabilidades, al no parecer suficiente su capacidad para acompañar las estrategias de crecimiento que se vislumbraban.

Al comienzo de esta época las empresas solían acaparar todos los procesos para la producción de bienes o para ofertar servicios, sin embargo, los altos costos que conllevó mantener la infraestructura material y humana, comenzaron a provocar altas pérdidas financieras y poca efectividad operacional, además de rigidez en la respuesta a los diversos mercados. Por ello, no fue sino a mediados de los años ochenta que la flexibilidad que implicaba el outsourcing empezó a tomar fuerza. (Almanza & Archundia, 2015)

Así, en los años 90´s tras la apertura de la economía y la integración del mercado interno al mercado internacional, el tradicional sector industrial se vio obligado a competir con empresas internacionales sin condiciones restrictivas y con marcadas barreras tecnológicas, organizacionales y reglamentarias, bajo un entorno político y económico que, en el caso de México, atrajo inversión extranjera al país, más no promovió el crecimiento del mercado interno y la industria nacional.

Como explica (Guzmán, 2008), en dicho periodo, México se encontraba caracterizado por un estado benefactor, interventor en la economía y promotor de los grandes sistemas de relaciones industriales, con códigos laborales rígidos, donde la subcontratación ya existía, pero se acotaba por las leyes laborales y estrictos contratos colectivos de trabajo. Tal es el caso de Petróleos Mexicanos (PEMEX), que mantiene desde entonces un contrato colectivo donde se establece que determinadas áreas o funciones son exclusivas para los trabajadores sindicalizados, en las cuales, las compañías subcontratistas por supuesto no pueden tener ninguna intervención.

Por otra parte, la globalización demandó a las empresas flexibilidad en sus estrategias económicas y de producción, dando oportunidad a que la subcontratación se visualizara como una forma de ganar competitividad al reducir costos, específicamente costos laborales, por lo que, en la práctica, se convirtió en un mecanismo que provee la flexibilidad esperada de trabajo, sin generar conflictos importantes con los contratos colectivos o sindicatos, ya que, al transferir la responsabilidad y la obligación en términos laborales y de seguridad social a otras empresas subcontratadas, aparentemente las compañías redujeron su costo administrativo a través de la disminución de la carga impositiva, lo cual posibilitó prácticas ilegales de evasión en materia fiscal y de seguridad social, y al mismo tiempo se afectaron los derechos de los trabajadores.

El outsourcing, entendido como la estrategia de negocios que permite encargar a un socio externo el desempeño de funciones no estratégicas continuas en una empresa, inició en México mediante la contratación de servicios de vigilancia y limpieza, posteriormente, servicios de comedor y mantenimiento, hasta llegar a las áreas de reclutamiento y selección de personal, relaciones públicas, sistemas de información, mantenimiento de sistemas y procesamiento de datos, logística, consultoría y capacitación, entre otras. (Almanza & Archundia, 2015)

Por el contrario, en Estados Unidos, el esquema de subcontratación apareció en las industrias de la construcción civil, minería y agricultura, pues los empresarios estadounidenses identificaron el outsourcing como una estrategia para el despunte de las nuevas tecnologías que emergían en aquella época. (Durán A. E., 2011)

En general, el outsourcing surgió en el mundo como un fenómeno de subcontratación de operaciones de una compañía, a contratistas externos que ofrecieran servicios especializados sin invertir en la adquisición de infraestructura. Por tanto, aunque no se considera regla general, son las grandes empresas quienes frecuentemente han recibido servicios de subcontratación, mientras que las medianas y pequeñas empresas son más afines a subcontratarse. Siendo la necesidad de maquilar material para cubrir incrementos de demanda, el requerimiento de personal más especializado, la reducción de costos de producción, y la búsqueda de la eficiencia, calidad y mano de obra dócil en horarios flexibles, algunas de las principales razones para la implementación del outsourcing en las empresas. (Olivares, 2014) En consecuencia a lo antes expuesto, la aparición de la economía de gran escala y la economía informal, son las dos vertientes importantes para asentar los antecedentes del outsourcing.

Modelos de outsourcing o subcontratación empresarial

Red de subcontratación entre la gran empresa y las pyme 

Es una integración vertical, en la que la gestión en red tiene beneficios para ambas partes, pues es una estrategia de alianza en donde la gran empresa flexibiliza su proceso productivo, baja sus costos productivos de mano de obra, tecnología, y almacenes, haciendo competitivos sus precios, y buscando valor agregado en el producto, que responda a los cambios de la demanda o en estilos de los productos.

Mientras que por su parte, las pyme, desarrollan una estrategia de alianza que les permite integrarse a la cadena productiva siendo asistidas por la gran empresa con financiamiento y asesoría en la compra de materiales y equipo, en la organización del trabajo y en los lineamientos de control de calidad.  (Cabello, Conde, & Reyes, 2002)

Red de subcontratación entre pymes 

Es una red espontánea y endógena organizada en forma horizontal, lo que implica una relación entre iguales, puesto que las empresas participantes cuentan con recursos tecnológicos y económicos semejantes. Así, la relación se sustenta en contratos privados en los que existe una estrategia de alianza.

El fin es lograr una gestión colectiva en la que las empresas colaboran dentro de un mismo proceso productivo, cada una especializada en una sola tarea que contribuye a aumentar la eficiencia del grupo; permitiéndoles acrecentar su capacidad productiva, elevar su habilidad para innovar y aprovechar recursos limitados. (Cabello, Conde, & Reyes, 2002)

In house: Es la modalidad de subcontratación que hace referencia a que el servicio suministrado o contratado, se realiza dentro de las instalaciones de la propia empresa, por ejemplo, cuando se alberga personal de limpieza o de seguridad perteneciente a una agencia la cual se encarga de pagar todas las prestaciones de dichos empleados.

Off site: Es la modalidad de subcontratación que hace referencia a que el servicio provisto o contratado, se realiza fuera de las instalaciones de la empresa, por ejemplo, cuando se contrata los servicios de atención telefónica, realizándose dichas operaciones dentro de las instalaciones de la empresa subcontratada. (CreceNegocios, 2011)

Co – sourcing: Modalidad en la cual el prestador del servicio de outsourcing ofrece algún tipo de valor añadido a su cliente, como por ejemplo compartir los riesgos. Asimismo, se presenta cuando un proceso de negocio es llevado a cabo por personal interno y recursos externos como consultores o proveedores de outsourcing con conocimiento especializado en algún proceso de negocio, por ejemplo, los servicios de contabilidad o auditoría interna. (Durán C. , s.f.)

Offshoring o deslocalizción: Es el traslado de actividades productivas desde países industrializados a países en vía de desarrollo. En términos generales el offshoring se entiende como la reubicación de las actividades de servicios o producción de determinadas empresas en países con salarios bajos, en el que dichas organizaciones pueden encontrar las habilidades necesarias para su desarrollo mediante el uso de subcontratistas especializados de otros países, dando paso a la existencia de un offshore outsourcing, ya que, si las empresas subcontratadas son filiales de la empresa contratante, sería una modalidad de inversión extranjera directa. (Troya, 2012)

Selección de proveedores de servicios de outsourcing 

Se deben atender algunas consideraciones antes de seleccionar un servicio de outsourcing:

  1. Seleccionar cautelosamente a los proveedores de outsourcing: Las empresas deben buscar proveedores que se enfoquen a la industria a la que ésta pertenece, además el proveedor debe tener experiencia y la capacidad técnica para el manejo de los productos que va a subcontratar.
  2. Analizar la relación costo – beneficio: La actividad que se subcontrata debe ser realizada por el proveedor elegido a un costo menor y con igual o mayor calidad a la que se logra por la empresa. Ya que, cuando un proveedor de outourcing presenta un costo generalizado mayor al que se obtiene en la empresa, se pueden considerar dos supuestos importantes: La empresa intenta subcontratar una actividad que forma parte de sus habilidades centrales y/o la selección del proveedor es deficiente y éste no tiene las capacidades para ofrecer el servicio requerido.
  3. Elaborar un contrato definido y por escrito: Por más beneficioso que pueda ser el servicio ofrecido por un proveedor de outourcing, no se debe olvidar que se están colocando actividades importantes para la empresa en manos de terceros, que en determinado momento podrían perjudicar los intereses de la compañía. En ello radica la importancia de contar con un contrato por escrito que sea claro, para establecer todos los puntos necesarios para que el tercero cumpla con la entrega del producto y/o servicio, así como con todos los demás requerimientos y características solicitadas por la empresa. Así, el contrato debe establecer las metas y los costos del proyecto de subcontratación. (Cortez, 2008)

Asimismo, antes de otorgar una actividad o proceso en subcontratación, debe analizarse la probabilidad de obtener una ventaja competitiva considerando los costos de transacción de outsourcing, así como la vulnerabilidad a la que se sujeta la organización a través del compromiso adquirido, manteniendo un control apropiado, pero con la flexibilidad necesaria en la relación cliente-proveedor.

En consecuencia, si el margen competitivo y la vulnerabilidad son altos, la organización necesita un nivel elevado de control sobre el outsourcing que pretende a realizar, y debe desarrollar habilidades estratégicas internas mediante contratos o compromisos de propiedad compartida a largo plazo. Ya que un proceso de outsourcing exitoso requiere que el cliente mantenga un nivel de delegación adecuado al proveedor de outsourcing que emplea.

En virtud de ello, una delegación excesiva provoca que la empresa contratante no asigne suficientes recursos a la supervisión y control del proveedor, quedando este último a la deriva en términos de directrices operativas. Y por el contrario, al otorgar poca delegación, la empresa contratante ejerce un control excesivo que absorbe los ahorros esperados, pues se enfoca en crear una nueva estructura de control administrativo dedicada al manejo de la relación cliente-proveedor, mientras que por otro lado, limita al proveedor, ante el cumplimiento de la gran cantidad de requisitos administrativos solicitados que le impiden implantar los procedimientos sobre los cuales se fundaba su promesa de eficiencia operativa y economía de escala. (Guzmán, 2008)

Implicaciones fiscales y económicas del outsourcing en México

Evidentemente, en México las prácticas de outsourcing comenzaron a despuntar como una estrategia de negocio que ofreció esquemas para no pagar impuestos ni seguridad social a los colaboradores en las organizaciones, lo cual originó que miles de millones de pesos dejaran de recibirse en el erario público, en el IMSS, INFONAVIT e  ISSSTE, entre otras instituciones estatales.

Asimismo, las empresas que han operado de manera ilícita con diversos esquemas propuestos por compañías que vendieron la implementación de sistemas de outsourcing para evadir dichas obligaciones fiscales y laborales, pueden ser acusadas de lavado de dinero, pues reinvierten lo que obtuvieron ilegalmente por no pagar impuestos en el sistema financiero mexicano.

Cabe destacar que México ocupa el quinto lugar en la industria de la subcontratación u outsourcing en América Latina, con un valor en el mercado de 1,457 millones de dólares anuales, según revela un estudio realizado por la firma Staffinng Industry Analysts. (Negocios 360, 2016)

El análisis titulado “La subcontratación de empresas en América Latina”, señala que dicha cifra está por debajo de lo que reportan otras naciones de la región, donde el valor total del mercado de outsourcing es de 47 mil 800 millones de dólares. Siendo Brasil el país que aporta el volumen más significativo con 35,400 millones de dólares y Colombia en segundo lugar en el listado, aporta 4,450 millones de dólares.

En el caso de México, aun siendo una nación que ha implementado mecanismos de regulación para dichas prácticas en años recientes, recibe el impacto de la informalidad en este mercado, pues de las 900 empresas registradas bajo esta actividad, sólo 100 cuentan con registro ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de éstas únicamente el 40 por ciento paga impuestos. (Negocios 360, 2016)

De acuerdo con (Durán A. E., 2011), bajo la figura del outsourcing durante más de una década, aproximadamente 14 mil empresas dejaron de pagar cuotas al IMSS, Infonavit e impuestos como el IVA e ISR, permitiendo que en México se cometiera uno de los mayores fraudes fiscales de la historia, el que podría representar un daño al erario y a trabajadores por cerca del 5 por ciento del PIB, dejando de pagar las cuotas de prestaciones sociales de más de 4 millones de trabajadores. Dichas estimaciones fijaron en más de 535 mil millones de pesos el monto del fraude fiscal a través del outsourcing.

Asimismo, aquellas empresas que incurren en prácticas ilícitas de outsourcing cometen más de 8 figuras delictivas que van desde omisión en retención de IVA o ISR, falsificación de contratos y documentos, omisión en el pago de cuotas del seguro social, lavado de dinero, fraude a trabajadores, y delitos administrativos por omisión de impuestos hasta determinación de cuotas compensatorias del seguro social, entre otros delitos laborales. (Durán A. E., 2011) Derivado de lo anterior, se dio paso a la reforma laboral mexicana publicada el 30 de noviembre de 2012 en el DOF, incorporando a la Ley Federal del Trabajo los artículos 15-A a 15-D circunscribiendo el término de subcontratación laboral y los artículos 1004-A a 1004-D que hacen referencia al incumplimiento de los preceptos de la modalidad de subcontratación.

En tanto, la subcontratación se considera como la figura de un patrón, no de un intermediario, que afecta a los trabajadores en cualquiera de las ramas del sector productivo, mientras que la figura de intermediario atendida en los artículos 12 a 15 de la Ley Federal del Trabajo, refiere a aquellos que vinculan la relación entre el contratante y el prestador de servicios, pero que no lo contratan directamente. (Jaime, 2014)

En materia laboral, esta práctica empresarial genera más empleos, pero no crea una identidad con la empresa. De este modo, para el trabajador representa una oportunidad para emplearse, pero a su vez, lo vuelve vulnerable, puesto que el deterioro de la calidad de los empleos se manifiesta entre otros aspectos por la alta rotación de personal, baja productividad, reducción de salarios y una disminución del acceso de la población a las protecciones de seguridad social. Desafortunadamente, estos mecanismos de outsourcing son una práctica cada vez más común en México, porque ofrece eliminar obligaciones laborales del patrón, manteniendo la flexibilidad para reducir o aumentar el personal ocupado, fortaleciéndose ante las crecientes y sostenidas tasas de desempleo prevalecientes que han hecho crecer la fuerza laboral dispuesta a aceptar la subcontratación bajo estos términos. (Vaivén portal de ideas, 2014)

En contraste, diversas organizaciones han disfrutado de los beneficios financieros y administrativos del outsourcing desde distintos niveles de aplicación relacionados con la prestación de servicios temporales hasta la reducción de áreas dentro de la misma empresa, en el que la flexibilidad en la contratación es una de las características más favorables, pues se dirigen a la prestación de servicios especializados en habilidades técnicas específicas y con capacitación en el área requerida, lo que resta grandes inversiones a las empresas contratantes, permitiéndoles obtener mayores ventajas productivas y competitivas.

Dentro de sus beneficios a nivel táctico se pueden destacar el control y reducción de los gastos operacionales, mejor inversión de los fondos de capital, personal capacitado y adaptado a las necesidades de la empresa; mientras que a nivel estratégico, sus ventajas se enfocan en el acceso a recursos de talla mundial y mayor competitividad. No obstante, la norma básica y más importante del outsourcing, es no dar en subcontratación ninguna de las funciones o áreas que se consideran fundamentales para la organización. (Echaiz, 2012)

Efectos macroeconómicos y deslocalización

En otro orden de ideas, a nivel macroeconómico para cada país del mundo, ser competitivo significa principalmente ser capaz de desarrollar y producir productos en su propio territorio y con ello, mejorar el nivel de vida de las personas que lo integran. A este indicador se le denomina Producto Interno Bruto (PIB), y se considera un reflejo de la competitividad de las empresas.

Por ejemplo, si la producción de las empresas mexicanas no crece a un ritmo mayor, significa que no se está invirtiendo en la creación de nuevas empresas, y por lo tanto, la generación de empleos tampoco se desarrolla al ritmo deseado. Si el PIB crece por debajo de la inflación significa que los aumentos salariales tenderán a ser menores que la misma.

En ese sentido, un crecimiento del PIB representa mayores ingresos para el gobierno a través de impuestos. Así, si el gobierno desea mayores ingresos, deberá fortalecer las condiciones para la inversión no especulativa, es decir, inversión directa en empresas; y también fortalecer las condiciones para que las organizaciones que ya trabajan en el país sigan creciendo. Cabe destacar que el PIB sólo considera los productos y servicios que emanan en el marco de la economía formal. (Escalante, 2016)

Ante tales hechos, siendo la economía informal una de las contrariedades que deriva de las prácticas ilegales de outsourcing en México, sus efectos no sólo dañan los aspectos microeconómicos previamente expresados, sino aspectos macroeconómicos que restan oportunidades financieras y de inversión al país, y teóricamente disminuyen la calidad de vida dentro del mismo.

Por otra parte, en el caso de la deslocalización, en los años 80´s principalmente, diversas empresas americanas optaron por solucionar su problema de competitividad a través de la implementación de outsourcing asociado con la producción proveniente de países emergentes. No obstante, posterior a ello, muchas de estas empresas optaron por mudar sus medios de producción íntegramente a países de economías de alto consumo como estrategia financiera.

Es decir, se empleó el outsourcing para trasladar el desarrollo y el trabajo de producción, a especialistas en el extranjero que poseían el conocimiento especializado, recortando gastos de investigación básica y permitiendo enfocar sus esfuerzos a desarrollar sus competencias principales, a deshacerse de aquellas actividades que aportan poco valor y a utilizar sus ingresos en innovación, que es básicamente lo que proporciona ventajas competitivas. Tal cual esencia pura del outsourcing. (Lawrence, 2010)

Sin embargo, se presentó el momento en que no se utilizó el outsourcing para eliminar aspectos que no proporcionaban valor, sino que las propias ventajas competitivas, los medios de producción, los procesos sofisticados de producción e ingeniería también abandonaron su país base. Así el dominio absoluto del sector tecnología de Estados Unidos, quien dominaba el mercado por intervenir más que nadie en investigación y desarrollo, perdió liderazgo tras varias décadas de trabajo bajo el esquema de outsourcing en países emergentes. (Speakman, 2012)

Tal es el caso del sector de la telefonía móvil, todos los productos electrónicos de consumo, baterías para automóviles eléctricos e híbridos, las pantallas de televisión y monitores, los ordenadores, los aparatos móviles, incluso los componentes de fibra de los propios aviones americanos Boeing 787, son claros ejemplos de mercados en los que los norteamericanos han perdido liderazgo, a pesar de que el concepto de todos estos productos, su creación original e innovación fuera desarrollada en EUA íntegramente y financiada por inversión de capital americano al 100%. (Lawrence, 2010)

Conclusión 

Es importante resaltar que el outosourcing como tal, no representa tercerización ni subcontratación, pues son términos confundidos frecuentemente. El outsourcing es un contrato comercial, más no laboral; donde no hay una relación de subordinación con la empresa contratante, sino una desvinculación laboral donde sólo se exigen resultados bajo un régimen de supervisión de éstos y no de las actividades realizadas por el outsourcer. Siendo ésta la esencia del origen de dicha práctica como estrategia empresarial.

Sin embargo, al menos en México, las prácticas de outsourcing se encuentran detenidas dentro de un enfoque tradicional fuertemente orientado a resolver problemas puntuales y a cubrir la realización de tareas temporales para la obtención del acceso a ciertos recursos o para la disminución de la carga impositiva fiscal y laboral.

Por otra parte, existe un creciente interés académico y empresarial por impulsar el cambio hacia un outsourcing de negocios, empleando los modelos de gestión de red y clústers como estrategias de desarrollo productivo local. Sin embargo, por parte del sector gubernamental no se ha encontrado coordinación entre las diversas cámaras, asociaciones y organizaciones, pues aún existe desconfianza por parte del empresario, sobre el riesgo que implica compartir información a competidores potenciales.

Por tanto, el outsourcing en México es un mercado que está en proceso de maduración, pues aún se considera como un modelo estático de proceso que mantiene una estrategia totalmente independiente al objetivo general de la organización.

Finalmente, en el entorno laboral y económico de México, se evidencia una falta de estructura legal de bases sólidas, eficiente y con características particulares que logren regular, observar, y permitir la práctica de dicha modalidad sin cuestionamientos por parte del sector público, no obstante, la autoridad ha implementado en épocas recientes diversos mecanismos de regulación para la protección de los derechos laborales y el combate al lavado de dinero y evasión fiscal.

Referencias

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Agradecimientos

Especial agradecimiento al profesor investigador Fernando Aguirre y Hernández, catedrático de la maestría en ingeniería administrativa adjunta al Instituto Tecnológico de Orizaba, por el aporte técnico para la construcción del presente artículo y su dirección en el proceso de aprendizaje del pensamiento sistémico. De igual manera, al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) dedicado a promover y estimular el desarrollo de la ciencia y la tecnología en México, por el apoyo financiero para la realización de estudios de posgrado.

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Román López Teresa. (2016, noviembre 29). Outsourcing. Implicaciones económicas, fiscales y laborales en México. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/outsourcing-implicaciones-economicas-fiscales-laborales-mexico/
Román López, Teresa. "Outsourcing. Implicaciones económicas, fiscales y laborales en México". GestioPolis. 29 noviembre 2016. Web. <https://www.gestiopolis.com/outsourcing-implicaciones-economicas-fiscales-laborales-mexico/>.
Román López, Teresa. "Outsourcing. Implicaciones económicas, fiscales y laborales en México". GestioPolis. noviembre 29, 2016. Consultado el 5 de Diciembre de 2019. https://www.gestiopolis.com/outsourcing-implicaciones-economicas-fiscales-laborales-mexico/.
Román López, Teresa. Outsourcing. Implicaciones económicas, fiscales y laborales en México [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/outsourcing-implicaciones-economicas-fiscales-laborales-mexico/> [Citado el 5 de Diciembre de 2019].
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