Monedas digitales de bancos centrales

El objetivo de ésta investigación es analizar el avance y la importancia que tienen las monedas digitales de los bancos centrales en la actualidad, estos datos los obtendremos de manera específica en artículos académicos. De igual forma en esta investigación observaremos y detallaremos de forma contundente la labor y la importancia de las monedas digitales en la actualidad. Además, se detallarán las ventajas y desventajas que tiene el emitir CBDC (Central Bank Digital Currency) en la actualidad, así como el riesgo y beneficio que tienen.

Palabras clave: Monedas digitales, bancos centrales, dinero.

Planteamiento del problema

En la actualidad el sistema financiero ha tenido que evolucionar a la par de las necesidades de la población, estos cambios han modificado la forma en la que nosotros manejamos el dinero y hacemos transacciones.

Recordemos que en la actualidad se ha tenido un gran interés por adquirir y desarrollar monedas digitales ya que estas tienen un grado de complejidad diferente y tienen un valor potencial.

Cerqueira, Dos Santos, Fernández, Neut y Sebastián (2017) mencionan que el efectivo tiene muchos inconvenientes: constituye el principal instrumento de evasión de impuestos, blanqueo de capitales y financiación de actividades ilegales; se deteriora rápidamente, especialmente en países con una inflación elevada, lo que plantea importantes problemas logísticos; limita el alcance de las políticas monetarias basadas en tipos de interés negativos, ya que proporciona una alternativa de tipo cero que se puede almacenar, etc. No obstante gracias a la tecnología blockchain, en los últimos años se ha desarrollado la idea de una alternativa al efectivo físico en forma de monedas digitales emitidas por los bancos centrales (CBDC).

Objetivo General

Saber en qué medida los CBDC pueden representar una alternativa para superar los inconvenientes de efectivo y también el cómo puede limitar las crisis bancarias.

Objetivos Específicos

Saber cómo funcionan los CBDC y el cómo pueden ayudar a limitar la reducción de depósitos de bancos comerciales y saber las ventajas y desventajas que presentan el usarlos.

Marco Teórico

Para empezar tenemos que definir el concepto de dinero el cual Cerqueira, Dos Santos, Fernández, Neut y Sebastián (2017) lo definen como un activo financiero (o contrato) que sirve tres funciones:

  1. Medio de cambio, eliminando así la dependencia de las economías de trueque).
  2. Depósito de valor.
  3. Unidad de cuenta (o numerario), es decir, una referencia para facilitar la determinación de todos los precios relativos en una economía determinada.

Dentro de esta amplia definición coexisten varios tipos de dinero (efectivo, cuentas corrientes, reservas bancarias en el banco central, moneda extranjera, valores del mercado monetario, acuerdos de recompra a corto plazo y activos emitidos de forma privada), cada uno con sus propios puntos fuertes y débiles a la hora de cumplir sus tres funciones. Al examinar estos diferentes tipos de dinero, se observa que la mayoría de ellos ya se han digitalizado gracias al hecho de ser canjeable (como por ejemplo, depósitos en bancos privados o reservas bancarias en el banco central). La razón se basa en la naturaleza del dinero canjeable, cuyo éxito en la actualidad depende de la confianza depositada en el emisor y de ser dinero no anónimo (ya que esto último constituye una medida de seguridad adicional que ante disputas facilita la prueba de la propiedad ante los tribunales).

Como resultado, la digitalización de dinero canjeable ha evolucionado de manera natural: se ha demostrado que los emisores, que ya cuentan con la confianza de clientes y autoridades, pueden ganarse con relativa facilidad el apoyo institucional y la confianza adicional necesarios para ofrecer y custodiar versiones únicamente digitalizadas del dinero que suministran. Sin embargo, la fortaleza del dinero en efectivo es otra. Durante siglos, tres atributos distintivos han mantenido el dinero en efectivo como medio de pago por excelencia: la universalidad, el anonimato y la intercambiabilidad interpares. Un cuarto atributo clave -el hecho de que no genere rendimientos- ha impulsado también su papel como unidad de cuenta.

Preservar estos cuatro atributos dentro de una plataforma digital había demostrado ser muy complicado hasta 2008, cuando los libros contables distribuidos, una generalización de la tecnología blockchain popularizada por los bitcoins, ofrecieron la clave para hacerlo. Más específicamente, estos libros distribuidos ofrecieron una solución para el «problema de duplicación del gasto», al encontrar una manera descentralizada de supervisar y asegurar que nadie podía gastar más de una vez el dinero del que se disponía en una cuenta, la cual en el contexto de las criptomonedas se denomina una wallet.

Por otra parte Fernández, Gouveia (2019) nos indican que el dinero es un tipo de activo muy especial que combina cuatro características:

  1. Se intercambia entre pares (sin conocimiento del emisor)
  2. Es universal (cualquiera puede tenerlo)
  3. Es anónimo
  4. No devenga intereses.

Posterior a esto tenemos que definir la cuestión de monedas digitales y el proceso que han tenido. Para esto Nuño (2018) en su estudio sobre las implicaciones de política monetaria de la emisión del dinero digital por parte de los bancos centrales  observó que el descenso en el uso de efectivo en algunos países debido a la creciente popularización de los medios de pago privados digitales (tarjetas, pagos móviles, etc.), unido a innovaciones tecnológicas y al desarrollo de las llamadas «criptomonedas» (Bitcoin, Ethereum, etc.), ha abierto un debate acerca de si los bancos centrales —emisores ya de un medio de pago público con soporte físico, los billetes— deberían adaptarse a esta demanda creciente de servicios de pago digitales y emitir su propio dinero digital. Algunos bancos centrales, como el Banco de Inglaterra, el Banco Popular de China o el Banco de Suecia, han planteado, siempre desde un punto de vista teórico, esta posibilidad.

De igual forma nos menciona que la emisión de un medio de pago digital implicaría ampliar la posibilidad —que ya tienen hoy las entidades de crédito y el sector público— de mantener depósitos en el banco central al resto de agentes económicos: otras empresas financieras no bancarias, empresas no financieras y familias. Esta posibilidad plantea, a su vez, varias alternativas técnicas: si el dinero digital debe ser remunerado (como lo son los depósitos del público en los bancos) o no (como el efectivo); y si debe respetar la anonimidad que garantiza el efectivo o ser nominativo (como los depósitos bancarios).

Por otra parte Fernández, Gouveia (2019) nos hacen mención sobre el desarrollo de las criptomonedas en los últimos años y nos hacen saber sobre cómo se ha desencadenado un debate sobre si los bancos centrales podrían emitir efectivo en formato digital. Alguna literatura reciente sobre las monedas digitales emitidas por bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés) intenta analizar la viabilidad de la emisión digital, las formas que puede adoptar, así como las ventajas y desventajas de las diferentes opciones.

Nuño (2018) plantea que los bancos centrales emiten actualmente dos tipos principales de pasivo que pueden calificarse como «dinero»: las reservas bancarias y los billetes Las reservas bancarias son los depósitos que un conjunto relativamente reducido de entidades financieras (las entidades de crédito) mantienen en el banco central, bien por motivos regulatorios y de política monetaria (reservas requeridas), o bien para la gestión de liquidez (reservas excedentes). Las reservas no tienen formato físico, sino que son únicamente anotaciones contables entre el banco central y los bancos comerciales. Se trata de activos digitales de acceso restringido, nominativos y potencialmente remunerados. En el Eurosistema, las reservas bancarias (por encima de las reservas mínimas obligatorias) se remuneran actualmente al tipo de interés de la facilidad de depósito, siendo este uno de los principales instrumentos de política monetaria de los que dispone el Banco Central Europeo (BCE).

Por otro lado también hace mención de que los billetes son activos no nominativos con soporte físico que pueden ser utilizados para hacer pagos de forma anónima por cualquier persona, sin necesidad siquiera de ser ciudadano de la circunscripción en la que dicha moneda tiene curso legal. Naturalmente, los billetes no están remunerados. Se trata, por tanto, de activos físicos, universales, anónimos y no remunerados.

Y para concluir su idea nos habla del CBDC se y nos explica que se concibe típicamente como un depósito en el banco central disponible para familias y empresas. Por lo tanto, el CBDC presenta características comunes con billetes y reservas bancarias. Respecto a la anonimidad y a la remuneración, se contemplan distintas posibilidades, que se discutirán más adelante. El sistema puede no ser anónimo (como las reservas bancarias) o puede serlo (como los billetes). De la misma manera, puede ser remunerado o no.

Para ejemplificar lo anterior tenemos la siguiente comparación entre reserva, billetes y CBDC:

Comparación entre billetes, reservas y CBDC

Cuadro 1. Comparación entre billetes, reservas y CBDC

Para complementar la idea anterior Cerqueira, Dos Santos, Fernández, Neut y Sebastián (2017) nos hablan sobre los inicios y el establecimiento y características, mencionando que el Banco de Inglaterra fue uno de los primeros bancos centrales (BC) que se dio cuenta de la factibilidad de una moneda digital emitida por bancos centrales (CBDC por sus siglas en inglés). Desde entonces, otras autoridades monetarias han seguido su ejemplo: el Banco de Pagos Internacionales publicó un informe a finales de 2015 que abogaba por la supervisión de la tecnología por parte de los bancos, mientras que las autoridades monetarias de Canadá, China, Senegal, Sudáfrica y Suecia, entre otras, están evaluando y poniendo a prueba actualmente su adopción; tanto China como Senegal aparentemente tienen la intención de comenzar la emisión digital en 2017.

De igual manera hacen mención a que a pesar de la viabilidad técnica para digitalizar el dinero en efectivo preservando todos sus atributos, los bancos centrales también están estudiando esquemas de CBDC que conservan solo algunas de las cuatro propiedades clave del dinero físico. Entre todas las posibles combinaciones, nos muestran una gráfica con 4 puntos importantes a considerar, los cuales muestra los cuatro esquemas básicos de CBDC que se consideran más relevantes, ordenados de menos a más disruptivo:

Los cuatro esquemas básicos de CBDC

Cerqueira, Dos Santos, Fernández, Neut y Sebastián (2017) nos mencionan que Una ventaja clara que comparten los cuatro esquemas básicos de CBDC (y cualquier combinación de estos) es la reducción significativa de los costes de intermediación de la infraestructura de pagos nacional. Como resultado, las empresas financieras que dependen de la prestación de servicios de intermediación podrían quedarse obsoletas o convertirse en “commodities”, a menos que desarrollen fuentes alternativas de ingresos.

Además de describir cada punto de la siguiente forma:

  1. CBDC para la liquidación interbancaria: un esquema que rechaza la universalidad y el anonimato del dinero en efectivo.
  2. CBDC similar al efectivo: un esquema que mantiene los cuatro atributos clave del dinero en efectivo: universalidad, anonimato, intercambiabilidad interpares y rendimiento nulo.
  3. CBDC como una nueva herramienta política: un esquema que posibilita tipos de interés distintos a cero (incluso tipos negativos, erosionando así el histórico “límite cero” para la política monetaria)
  4. CBDC como un depósito en el banco central: un esquema que rechaza el anonimato en favor de la transparencia.

Por otra parte Fernández, Gouveia (2019) nos hacen mención sobre las CBDC y plantean que son las que constituyen una alternativa al dinero en efectivo que también es entre pares (peer-to-peer), pero abre la posibilidad de introducir cambios en las otras tres características:

  • Pueden ser de acceso universal o restringido a un grupo particular de usuarios. Asimismo, las DLT pueden ser abiertas o cerradas (por ejemplo, limitadas a bancos o instituciones financieras).
  • Pueden ser anónimas (como el efectivo) o identificadas (como las cuentas corrientes). Las primeras responden a la idea de las CBDC basadas en tokens, y la segunda a las CBDC basadas en cuentas.
  • Pueden pagar intereses o no. La desvinculación del efectivo del papel-moneda abre la posibilidad de incluir como característica los intereses, tanto en la variante basada en cuentas como en la basada en tokens.

Por su parte Bank for International Settlements (2018).nos menciona que una razón para introducir CBDC en una jurisdicción podría ser proporcionar un instrumento seguro del banco central, especialmente si el uso de efectivo disminuye significativamente. En las últimas décadas, desarrollos tecnológicos han mejorado significativamente la conveniencia y eficiencia de las formas digitales de pago del sector privado instrumentos en comparación con el papel moneda del banco central (es decir, billetes). En Suecia, estos desarrollos han llevado a una disminución absoluta en la cantidad de efectivo en circulación. El Riksbank está investigando si proporcionaría al público en general acceso continuo al dinero del banco central y aumentaría la resistencia del sistema de pagos En el futuro, la tecnología probablemente ofrecerá aún más oportunidades para mejorar la comodidad, aumentar seguridad, reducir los costos generales y mejorar aún más la resiliencia. Algunas jurisdicciones ya han adoptado o están en proceso de abordar la demanda pública de enfoques de pagos más rápidos y convenientes que también son compatibles con las nuevas tecnologías digitales y móviles. Algunos ya están proporcionando en tiempo real o cerca de un acuerdo en tiempo real y cerca de disponibilidad 24/7.

Fernández, Gouveia (2019) hacen mención de algunas ventajas y desventajas que se podrían tener, tales como el rol de los bancos centrales como garantes de las transacciones se descentralizaría, con posibles ganancias de eficiencia. Y, probablemente, se abriría a un mayor número de participantes, además de los bancos, lo que aumentaría la competencia y reduciría los costes. Sin duda, esta última es una tendencia que, en cualquier caso, mantiene los sistemas de pago existentes y que se producirá a medida que se amplíen las repercusiones de las nuevas normativas. Las criptomonedas ofrecen una oportunidad para reducir de manera drástica los costes, lo que puede traducirse en transacciones más rápidas y menos costosas como, por ejemplo, en el caso de las remesas. Sin embargo, no queda claro si las CBDC pueden competir con las criptomonedas en este ámbito, ya que se basan en sistemas de pago nacionales. Sin embargo, los bancos centrales pueden tener incentivos para desarrollar sistemas de pagos interconectados para las transacciones transfronterizas en caso de que se vean amenazados por la competencia de las criptomonedas

Otro punto que mencionan es que se abre la posibilidad de sustituir el efectivo por una alternativa mucho más eficaz. Como se ha mencionado anteriormente, el dinero en efectivo es costoso de producir y sustituir, requiere una infraestructura compleja, y además se pierde o se roba con mucha facilidad. Las CBDC abren la posibilidad a los bancos centrales de ofrecer una alternativa mucho más eficiente para facilitar los pagos entre pares. Los incentivos para que los bancos centrales desarrollen este nuevo tipo de efectivo pueden mejorarse si se considera que la competencia de las criptomonedas constituye una amenaza para el sector privado. Este no es el caso actualmente, dada la enorme volatilidad de las criptomonedas, pero esta situación puede cambiar, especialmente con el desarrollo de nuevas criptomonedas más estables. El principal inconveniente de esta opción reside en el anonimato. Una cosa es emitir billetes que, por su propia naturaleza, son anónimos, y otra muy diferente es que los bancos centrales emitan un medio de pago digital que deliberadamente sea anónimo y que, por lo tanto, sea un canal de pagos ilegales y de actividades delictivas. Es muy difícil que los propios bancos centrales, que exigen a los bancos comerciales que implementen mecanismos costosos para evitar el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo (normativa AML/CFT), emitan al mismo tiempo los medios para llevar a cabo tales actividades. Se podría argumentar que este es ya el caso del efectivo. Pero el anonimato es intrínseco al dinero en efectivo, mientras que en el caso de las CBDC sería una decisión deliberada. Por esta razón, la mayoría de los bancos centrales consideran que, en caso de emitir CBDC, lo harían según la modalidad de cuenta y no según la modalidad token. Esto implica que la demanda de efectivo impulsada por el anonimato se trasladaría a otras monedas, incluidas las criptomonedas. La pérdida de ingresos de los bancos centrales (y, en última instancia, de las administraciones públicas) sería significativa. Si los bancos centrales decidieran optar por la modalidad basada en cuentas, las consecuencias serían de gran alcance.

Por otro lado señalan que abriría nuevas posibilidades para la política monetaria. La reciente crisis, a la que los bancos centrales reaccionaron con una agresiva expansión monetaria, planteó nuevos interrogantes en relación con el límite inferior cero de los tipos de interés. A medida que los tipos se acercaban a este límite, pero la economía seguía necesitando estímulos, los bancos centrales se embarcaron en nuevas estrategias de expansión cuantitativa (QE), entre las que se incluía la entrada en territorio de tipos de interés negativos en algunas de sus operaciones con los bancos. Pero la existencia de efectivo, con un valor nominal fijo, limita el alcance de los tipos de interés negativos. Si se adentran excesivamente en territorio negativo, el arbitraje llevará al acaparamiento de efectivo. En la práctica, esto significa que los bancos centrales no podrán rebasar el umbral de algunos puntos básicos, quizás hasta menos de un punto porcentual, pero no más. Esta restricción constituye una limitación a las políticas monetarias expansivas que pueden aplicarse en una recesión.

De ahí la propuesta de establecer CBDC para ampliar el territorio de tipos de interés negativos Rogoff (2016). El poder desencadenante de la política monetaria se reforzaría considerablemente. No obstante, esta propuesta tiene profundas consecuencias. En primer lugar, habría que eliminar el efectivo físico (o limitarlo a importes muy pequeños) para evitar el arbitraje. Además, esta opción probablemente requeriría la introducción de controles de capital, ya que con tipos de interés negativos sobre el efectivo nacional, la población tendería probablemente a recurrir a la moneda extranjera (dolarización). Los controles de capital pueden limitar los depósitos denominados en otras monedas, pero el efectivo en dólares u otras divisas sería mucho más difícil de controlar.

Por ultimo Fernández, Gouveia (2019) hacen mención a que ofrece la posibilidad de que el público en general abra una cuenta en los bancos centrales. Esta es la opción más disruptiva y ambiciosa. En general, los defensores de esta modalidad quieren resolver la cuestión de las crisis bancarias recurrentes y la vulnerabilidad de los bancos. En su opinión, las crisis son consecuencia de la reserva fraccionaria de los bancos, así como de su papel como proveedores de depósitos con un valor nominal fijo en su pasivo, y como proveedores de crédito con un valor variable incierto en su activo. De acuerdo con este punto de vista, la tecnología ofrece ahora la posibilidad de desvincular la generación de depósitos de la provisión de crédito, transformando radicalmente el papel de los bancos y de los bancos centrales. Existen varias alternativas en esta línea de propuestas: en algunas de ellas los bancos se transforman en entidades de crédito que captan sus recursos en el mercado. En otras, los bancos emiten depósitos pero solo invierten en un activo seguro como la deuda pública. En otras, los bancos compiten con los bancos centrales en la generación de depósitos. En la mayoría de ellas, las redes de seguridad existentes, como el seguro de depósitos y el papel de los bancos centrales como prestamistas de última instancia (e incluso aspectos importantes de la actual regulación prudencial de los bancos) serían probablemente redundantes y, por lo tanto, podrían eliminarse o reducirse significativamente. Una de las desventajas de esta propuesta es que podría facilitar las corridas bancarias en el caso de rumores, fundados o no, sobre la salud financiera de un banco o sistema bancario. En esta situación, los depositarios se pasarán a los bancos centrales con la rapidez de un clic. Por este motivo, esta propuesta a veces va acompañada de la idea de limitar la convertibilidad entre ambos tipos de depósitos. Pero esta situación entraña otra debilidad, relacionada con el establecimiento de controles de capital y los problemas de aplicabilidad conexos.

Por su parte Nuño (2018) nos menciona que un potencial motivo para la emisión de CBDC podría ser el impacto que una posible sustitución del efectivo por medios de pago digitales podría tener sobre el señoreaje; esto es, sobre el beneficio que obtiene el banco central por la emisión de billetes, cuyo coste de producción es pequeño comparado con su valor facial. En tanto que los beneficios del banco central son transferidos al Tesoro, esto ocasionaría una caída en los ingresos del sector público, que podría dar lugar a subidas de impuestos o a reducciones en el gasto público. No obstante, la cantidad de billetes en circulación se mantiene en crecimiento en la mayor parte de las economías. Por ello, este motivo no parece justificar actualmente la emisión de CBDC en la mayor parte de las economías avanzadas.

En segundo lugar nos menciona que hay estudios que parecen concluir que la introducción de CBDC podría mejorar algunos aspectos del funcionamiento de los sistemas de pago. Análisis recientes estiman considerables ganancias en productividad asociadas a la introducción de CBDC. Sin embargo, no está claro por qué dichas mejoras deben proceder necesariamente de la introducción de dinero digital público y no de la extensión y mejora del actual dinero digital privado (pago por transferencia, etc.).

El tercer motivo que menciona es la posible mejora en la transmisión de la política monetaria. En primer lugar, en caso de que el CBDC sea remunerado, su tipo de interés pasaría a ser un instrumento clave para la implementación de la política monetaria convencional, ya que afectaría a las decisiones de ahorro e inversión de familias y empresas, bien directamente (a través de la remuneración de los fondos depositados en el banco central), bien indirectamente (al establecer un límite inferior a las remuneraciones de los depósitos bancarios). Esto permitiría desligar en parte la transmisión de la política monetaria de la situación financiera de los bancos, lo que podría ser especialmente relevante durante crisis financieras.

Adicionalmente menciona que el CBDC podría favorecer otros objetivos de política económica, como la lucha contra la exclusión financiera o el fraude fiscal. En el caso de la lucha contra el fraude fiscal y el blanqueo de capitales, es importante destacar que el CBDC puede desempeñar un papel relevante siempre que sus tenencias no sean anónimas, es decir, cuando el banco central mantenga un registro activo de todas las transacciones en la economía. No obstante, la consecución de un objetivo de este tipo requeriría adicionalmente que se eliminase el uso de efectivo para evitar que este siga siendo el vehículo utilizado para actividades ilegales. Sin embargo, además de los múltiples retos, de naturaleza diversa, que plantearía una hipotética introducción de dinero público no anónimo, el reemplazo progresivo de los actuales billetes y monedas por CBDC no anónimo no supondría, ni mucho menos, el final de dichas actividades. Las actividades delictivas aún dispondrían de activos alternativos para tales fines, como divisas de otros países, oro o las propias criptomonedas.

Concluye mencionando que la posibilidad de instrumentar el CBDC mediante depósitos nominativos implicaría un cambio respecto al actual uso del efectivo, que es anónimo. Si bien el dinero nominativo puede aportar algunas ventajas sociales (en ámbitos como el de la lucha contra la evasión fiscal o el lavado de dinero), supondría asimismo una pérdida de privacidad individual.

Por otra parte Bank for International Settlements (2018) menciona que la emisión de CBDC tendría implicaciones para la estructura de los mercados de pago. En la medida en que un CBDC abriría aún más los pagos a entidades no bancarias, los bancos comerciales podrían ver sus flujos de ingresos relacionados con el pago erosionado por el aumento de la competencia. FMI del sector privado, como valores los sistemas de liquidación y posiblemente las contrapartes centrales para las transacciones de valores podrían verse afectados por emisión de CBDC al por mayor. Si bien estos desarrollos pueden estar muy lejos, debido a los muchos aspectos legales, desafíos técnicos y de coordinación del mercado involucrados: los participantes del mercado y las autoridades necesitarían estar alerta, ya que pueden ocurrir consecuencias indirectas o no deseadas.

De igual forma nos menciona que un CBDC de propósito general podría tener un gran impacto en los patrones de intermediación financiera. La consecuencia de un mayor balance del banco central podría ser la retirada de fondos a los bancos comerciales. Por ejemplo, un flujo de depósitos minoristas en un CBDC podría conducir a una pérdida de financiamiento estable y de bajo costo para bancos, con el tamaño de tal pérdida en tiempos normales dependiendo de la conveniencia y los costos del CBDC.

Los bancos podrían tratar de evitar la pérdida de depósitos elevando las tasas de interés o buscar fondos para reemplazarlos. Salidas, por ejemplo, a través de fondos mayoristas y depósitos a plazo, que probablemente serían más costosos. Esto podría llevar a algunos bancos a aumentar los spreads y aumentar las tarifas de transacción para mantener la rentabilidad. Dependiendo de las estructuras de mercado existentes, incluida la importancia de la financiación minorista versus mayorista, los bancos podrían tener que reducir sus balances, con posibles consecuencias adversas.

Conclusiones

Esta investigación permite concluir que:

  • La situación que se vive actualmente y la incertidumbre financiera están abriendo paso a las monedas digitales de los bancos centrales.
  • Por el momento la moneda digital de los bancos centrales no representa una gran amenaza para el efectivo, esto gracias a la incertidumbre que la rodea. No obstante estamos viviendo situaciones que nos hacen replantear estas ideas.
  • Es claro que lo que observamos en este trabajo de investigación sobre las CBDC nos da una idea de los riesgos y beneficios posibles. Observamos propuestas que nos dan un riesgo reducido hasta las más ambiciosas donde le hacen frente al sistema actual e intentan cambiar todo lo que conocemos al darle el poder completo a los bancos centrales.
  • Los bancos comerciales se verán afectados al perder el control de pagos y movimiento económico.

Al llevarse a cabo las CBDC debemos de estar conscientes que se ampliaría el papel de los bancos centrales aún más allá de lo que hacen actualmente. Esto puede ayudar y darles una ventaja a las autoridades económicas y a los usuarios finales.

Puede existir una mejora en las políticas monetarias mediante un mejor control como el que representan las CBDC pero estamos en un momento crítico de la economía mundial y se tienen que tomar nuevas y mejores alternativas para el desarrollo y control de la economía, es importante decir que todo esto puede cambiar en cualquier momento y esto puede ser una muy buena alternativa.

Referencias

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Alba Juárez Eduardo. (2020, mayo 7). Monedas digitales de bancos centrales. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/monedas-digitales-de-bancos-centrales/
Alba Juárez Eduardo. "Monedas digitales de bancos centrales". GestioPolis. 7 mayo 2020. Web. <https://www.gestiopolis.com/monedas-digitales-de-bancos-centrales/>.
Alba Juárez Eduardo. "Monedas digitales de bancos centrales". GestioPolis. mayo 7, 2020. Consultado el . https://www.gestiopolis.com/monedas-digitales-de-bancos-centrales/.
Alba Juárez Eduardo. Monedas digitales de bancos centrales [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/monedas-digitales-de-bancos-centrales/> [Citado el ].
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