La proactividad en nuestras vidas

  • Autoayuda
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En el libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey, el autor nos muestra un camino rápido y fácil para alcanzar el éxito mejorando nuestros hábitos cotidianos. Estos hábitos los divide en hábitos que generan nuestra victoria personal, y otros que generan nuestra victoria en grupo.

El primer hábito que menciona el autor que mejora nuestra victoria personal es el hábito de la proactividad.

Nosotros somos de una manera o tenemos una personalidad determinada por varias razones:

La primera es la genética, así como heredamos el color de ojos de nuestro padre y la forma de cara de nuestra madre, también hay ciertos rasgos en nuestra personalidad que heredamos de alguno de ellos. Lo tímido, lo enojón, lo desconfiado, etc.

Por otro lado, nuestro entorno también influye profundamente en nuestra personalidad y en nuestros hábitos, este entorno empieza desde que somos pequeños y las etiquetas que se nos ponen tanto como nuestros padres, como nuestros maestros o como cualquier persona que tenga autoridad para nosotros. Estas etiquetas muchas veces, y al ser repetidas con frecuencia consiguen desde mermarnos nuestra seguridad hasta impulsarnos al éxito rotundo.

Ejemplos de estas etiquetas son:

“Eres muy malo para las matemáticas “ “ Ya echaste esto a perder, mejor ya no me ayudes, lo hago mejor yo solo” “ Tienes las manos muy pequeñas, difícilmente podrás ser un buen pianista” “ Con ese carácter nunca vas a llegar a ningún lado en la vida”

Hay otro tipo de etiquetas que son un tanto positivas:

“Eres un niño muy inteligente, estoy seguro que vas a lograr lo que te propongas en la vida” “Yo sé que las decisiones que tomes van a ser las adecuadas, tienes mucho sentido común” “Eres un campeón” “Tienes un súper carácter”

Muchas veces estas opiniones no tienen mucho que ver con la realidad, sino con la opinión de quién las emite. Sin embargo, muchas de estas opiniones, por subjetivas que estas sean logran condicionar nuestras vidas de una manera u otra.

Otras situaciones que nos afectan en nuestro carácter son el entorno en el que hayamos vivido de pequeños, por ejemplo, una vida llena de castigos, una vida llena de miedo, vivir con padres que peleaban todo el tiempo y humillaban a sus hijos, o lo contrario, padres que motivaban a sus hijos con amor, un ambiente familiar armonioso. La escuela también influye mucho en nuestra personalidad, ya fuera una educación muy rígida e inflexible o flexible y condescendiente, incluso la personalidad de nuestros amigos o la forma en que nos trataban nuestros maestros.

Independientemente de lo que pasó en el pasado, en nuestra vida cotidiana hay también situaciones que afectan nuestra forma de ser, por ejemplo, un despido laboral, un accidente, una crisis nacional, un premio de la lotería.

En resumen aquí lo que vemos como dice el autor es que nos condicionamos a responder de un modo determinado ante un estímulo determinado, eso significa que algo de nuestro entorno es responsable de nuestra situación, personalidad, carácter o humor del momento.

Ahora, lo que nos vuelve proactivos es lo que Víctor Frankl llama “la última de las libertades humanas” ¿A qué se refiere esto? Al descubrimiento de que otros pueden controlar totalmente nuestro entorno, ya sean personas o situaciones, a que podemos estar llenos de problemas, a que podemos estar sin trabajo, a que podemos estar pasando una crisis económica muy fuerte, a que podemos estar muy delicados de salud.

Pueden pasar muchas cosas en nuestro entorno, pero nosotros somos totales y absolutos dueños de cómo queremos sentirnos o reaccionar ante esos estímulos. Esto es, entre el estímulo y la respuesta, cada uno de nosotros tiene la libertad de decidir cómo queremos reaccionar.

La palabra proactividad nos vuelve responsables de nuestras propias vidas y de nuestra actitud ante ésta. Aquí ya no se trata de culpar a nada ni a nadie de nuestra felicidad o conducta, depende de nuestra decisión para serlo y quitarle el poder a todo lo demás de nuestra actitud ante la vida.

El autor habla del opuesto a la proactividad y es el hecho de ser reactivos, reactivos porque reaccionamos y nos sentimos afectados y mal humorados por el clima, por las calificaciones de nuestros hijos, por la inflación. Si nuestro entorno está bien, nosotros estamos bien, si nuestro entorno está mal, nosotros reaccionamos automáticamente como consecuencia de lo que sucede, porque se nos cerró un coche en el tránsito, porque se nos olvidó echarle gasolina al coche y ahora que tenemos prisa hay que pasar primero a cargar el tanque, porque el de atrás nos tocó el claxon, porque el pesero se pasó el alto y tuvimos que frenar en nuestro siga, porque nos subieron la cuota de la renta, porque es mes de pago de tenencias, porque las cenizas del popo ensuciaron otra vez mi coche.

Todo esto parece chiste, pero si nos sentamos a reflexionar más a fondo descubriremos con decepción la cantidad de cosas que nosotros permitimos que nos afecten durante el día, durante las semanas y en el transcurso de nuestras vidas.

Ahora, un punto muy importante que hay que aclarar, el hecho de no sentirnos afectados por lo que nos suceda no significa que nos volvamos unos conformistas que no movamos un dedo para conseguir lo que queremos, no significa perder la iniciativa para hacer las cosas o para resolver los problemas. Esto no es sentarse plácidamente a ver cómo pasa la vida sin que nosotros seamos más que espectadores en ésta. Nosotros tenemos tanto metas como problemas.

El común denominador en ambos es que tanto las metas como los problemas son situaciones por resolver. Aquí la idea es esta, toma las riendas de tu vida, decide lo que quieres hacer y cómo lo vas a hacer, simplemente no permitas que los pequeños o grandes tropiezos con los que te encuentres amarguen tu existencia.

Tropiezos y dificultades siempre vamos a tener, y éstos son solamente el indicativo que el camino que estás tomando no es el correcto, que hay que cambiarlo.

Pero si esperamos a ser felices en el momento en que tenemos nuestros problemas resueltos o nuestros objetivos logrados, nos vamos a ver toda nuestra vida persiguiendo una felicidad que nunca va a llegar.

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Alamillo Alba. (2007, agosto 16). La proactividad en nuestras vidas. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-proactividad-en-nuestras-vidas/
Alamillo, Alba. "La proactividad en nuestras vidas". GestioPolis. 16 agosto 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-proactividad-en-nuestras-vidas/>.
Alamillo, Alba. "La proactividad en nuestras vidas". GestioPolis. agosto 16, 2007. Consultado el 26 de Abril de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-proactividad-en-nuestras-vidas/.
Alamillo, Alba. La proactividad en nuestras vidas [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-proactividad-en-nuestras-vidas/> [Citado el 26 de Abril de 2018].
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