Gobernabilidad y aseguramiento estratégico de la gestión gubernamental

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GOBERNABILIDAD: ASEGURAMIENTO ESTRATÉGICO DE LA
GESTIÓN GUBERNAMENTAL
INTRODUCCIÓN
Es muy frecuente que -desafortunadamente- muchos directivos laborales,
empresariales, gubernamentales y no gubernamentales -e incluso profesores y
consultores de gerencia y gobierno- no tengan siempre presente y suficientemente
claro el elusivo concepto de gobernabilidad ni el conjunto de factores de que ella
depende. Pero, por supuesto, todo el mundo discute éste asunto con pasión y
opina -como si supiera- pues todo directivo o ejecutivo -todo gobernante o
gerente- tiene claro que no debería no dominar el tema: desdichadamente lo más
usual -en tales circunstancias- es compartir ignorancia… y actuar en consecuencia.
Mi intención es contribuir -en lo posible- a cambiar en algo ésta situación -con una
aproximación científica y no política- si es que ello es posible.
Sea la que sea la filosofía, concepto, idea, sistema, técnica, instrumento,
herramienta, etc. que se use -para una mejor práctica de la gerencia o gobierno de
la organización a cargo- la misión fundamental de sus directivos o ejecutivos es
lograr su gobernabilidad.
Lograr la gobernabilidad de la organización en cuanto a lograr que -actuando en
consonancia con los valores convenidos- ella logre avanzar hacia la visión o
propósito estratégico formulado, alcanzando progresivamente los objetivos y
metas que reflejan ésta aspiración… pese -o gracias- a la acción de aliados,
oponentes e indiferentes, externos e internos…en un clima de relativa armonía.
Cuando un gobierno culpa a la oposición de no lograr lo que se había propuesto,
ese gobierno -aunque diga lo contrario- reconoce que perdió gobernabilidad y que
el manejo de la situación se le escapó de las manos. Si la oposición quería y logró
descolocar al gobierno y hacerlo incumplir sus propósitos ganó gobernabilidad: por
lo menos mientras lo logró. Lo mismo es válido a la inversa.
Si una empresa X gana en forma sostenida a un competidor Y -en participación de
mercado- éste está perdiendo gobernabilidad en lo competitivo, pero si al final X
quiebra, pues sus precios eran competitivos más no eran rentables, es X la que
perdió gobernabilidad… y es probable que Y recupere la suya.
Ahora bien -desgraciadamente- los objetivos de un gobierno no se
corresponderán -necesariamente- con los objetivos del Estado,
objetivos que siempre deberían estar por encima de los objetivos e intereses tanto
del gobierno como de la oposición. Algo análogo sucede con los objetivos de la
alta gerencia y los objetivos de la Organización, los que -de un modo u otro-
deberían intentar satisfacer con
excelencia
a todos los interesados en que ella sea
exitosa:
clientes
,
trabajadores
,
proveedores
,
comunidad
y
accionistas
públicos y/o
privados, con o sin fines de lucro.
Las dificultades y distorsiones asociadas a no satisfacer -plenamente- todos estos
requerimientos, configuran los que se denominan problemas de agencia: la
resolución de estos implica lograr que los
agentes
(mandatarios) se comporten de
tal modo que velen -efectivamente- por el bienestar
colectivo
de los mandantes y
no por satisfacer
sus
intereses personales en desmedro de los demás.
Está de moda en nuestro medio el uso de la palabra
mediática
-que no figura
en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua- en el sentido de
usar
los
medios” de comunicación, para mediatizar
la acción del gobierno, por
intereses supuestamente mezquinos, para entorpecerla. Un gobierno sólido y
capaz debería ser -o estratégicamente hacerse- relativamente inmune a la acción
de sus oponentes… y no quejarse del mayor poder de sus oponentes para llevarlo
a perder gobernabilidad. Lo mismo es válido a la inversa.
La misión de los oponentes es ser oponentes… y deberían cumplirla; los
gobernantes deberían cumplir la suya: gobernar -gobernablemente- en beneficio
de todos… respetando estrictamente la institucionalidad y los valores
democráticos… aunque otros actores no los hayan respetado y aunque exista la
posibilidad de que la oposición no los vaya a respetar… y aunque por ello o por
incompetencia -y/o pérdida de popularidad y/o poder- pudiera perder tanto la
gobernabilidad como el gobierno; esas son -o deberían ser- las reglas del juego
democrático.
Esto es también aplicable a los sectores empresariales y laborales, políticos y no
gubernamentales -independientes o de oposición- pues no es aceptable que ellos
actúen pasivamente y solo se quejen y culpen en forma sostenida de lo mucho que
la gestión gubernamental -y la baja gobernabilidad del Estado- los perjudica,
incluso en cuanto a la gobernabilidad de las organizaciones a cargo: es necesario
que -al mismo tiempo- hagan algo de suficiente impacto, para intentar remediar y
corregir -drástica, pero también democráticamente- la situación que los afecta… en
vías a alcanzar el grado de gobernabilidad requerido.
El desafío a lograr una elevada gobernabilidad del Estado -frente a todas éstas
circunstancias- representa lo que deberían intentar resolver -deliberada, conjunta y
concertadamente- los dirigentes gubernamentales y no gubernamentales…
laborales y empresariales… religiosos y políticos… y la sociedad civil
organizada
etc., en forma asertiva, proactiva e ingeniosa, respetando democrática y fielmente
el mandato de sus mandantes.
De allí que la búsqueda de gobernabilidad sea extensible a la gobernabilidad de
todo el país, pues la gobernabilidad de él depende de la gobernabilidad de sus
instituciones y compete no solo a todos sus habitantes, sino también interesa a los
países vecinos y a todos aquellos con los que existen relaciones importantes.
Desde un punto de vista sistémico compete a todo el mundo, más aún en un
mundo globalizado e interconectado en que todo nos afecta a todos: sobre todo si
el país representa una enorme fuente de energía -y por pérdida de gobernabilidad-
se convierte en blanco -apetecido y ultra vulnerable- de terroristas y
antiterroristas...
La gobernabilidad implica la capacidad de la comunidad para lograr un equilibrio
relativamente estable entre los sistemas político, económico, social, cultural, etc.,
que permita conducir los asuntos públicos -con transparencia y calidad- en forma
relativamente equitativa y armoniosa, eficaz y eficiente, en beneficio del bienestar
de todos...
Esto es más fácil de decir que de lograr, pues implica equilibrar intereses
encontrados.
Por un lado están los que siguen a los que defienden intereses económicos
sectoriales, predominantemente de corto plazo, temen a los cambios radicales y
prefieren el
desarrollo
con
estabilidad garantizada
como vía para atraer capitales -y
a través del mercado- generar prosperidad para todos (tildados de
conservadores”, “neoliberales”, etc.).
Por otro lado están los que siguen a los que defienden la intervención estatal como
vía para lograr
progreso
con
justicia social
-a través de cambios radicales- en un
muy corto plazo y aunque ello conduzca a desequilibrios macroeconómicos
mayores (autodenominados “progresistas”, “revolucionarios”, etc.).
De allí el amplio zigzagueo en la búsqueda de un equilibrio -no siempre
concertado- entre libertad (¿y prosperidad?) e igualdad (¿y autoritarismo?) que
-muchas veces- hace perder de vista la formulación explícita y el logro eficaz de
objetivos estratégicos de largo plazo
, en perjuicio de todos… y sin beneficio alguno
para los más desposeídos…
¿Tiene alguien dudas acerca del grave riesgo de ingobernabilidad que corre
cualquier comunidad en que los desfavorecidos y sus penurias aumentan -sin
medida- frente a promesas incumplidas una y otra vez, independientemente de las
múltiples y muy bien articuladas intenciones y explicaciones que se tengan y que
-al fin de cuentas- solo revelan enormes incompetencias para gobernar y conciliar?
¿O es que acaso lo que justamente se busca -intencionadamente- es provocar una
explosión social ingobernable?
¿No es más razonable suscribir un pacto ecuánime y concertado, pese a que haya
quienes descalifiquen a priori todo pacto? ¿El problema es suscribir un pacto con
cúpulas genuinamente representativas de sus bases o es con las cúpulas
per
se
o
con la supuesta ilegitimidad de esas cúpulas? ¿Serviría de algo un pacto con
cúpulas -incluso representativas- que ignore y no satisfaga a una muchedumbre
creciente de desposeídos justificadamente rabiosos… y quizás -parcialmente-
armados?
Una vez superada la situación coyuntural, conducente inevitablemente a una
concertación obligada y mediatizada por la situación, ¿quiénes se atreverán a
plantear -con diáfana transparencia- la imposibilidad de satisfacer -a corto plazo-
expectativas justas o exacerbadas por la pasión, pero probablemente
desmesuradas frente a los escenarios que se vislumbren, dada la enorme y
creciente brecha entre los recursos financieros necesarios y los disponibles?
Sean ellos quienes sean requerirán ser representativos, valientes y sinceros y
poseer una gigantesca capacidad de negociación y mediación -y generar una
gran confianza- para poder recuperar e incrementar efectivamente la
gobernabilidad
, lo que implica entender muy bien en que consiste ella y de que
depende…
DEFINICIONES INTERESANTES
Para The British Council, Chile, “El término gobernabilidad se refiere a las
instituciones del estado, de la sociedad civil y del sector privado, y a las relaciones
entre estos sectores.
Aunque dichas relaciones varían según el país y la época, todos los países se
enfrentan al siguiente desafío: cómo las instituciones pueden asegurar el bienestar
de sus ciudadanos de manera más eficaz, y cómo los ciudadanos pueden contribuir
a construir y a mantener instituciones que sean transparentes, eficientes y
equitativas.”
Para Foro sobre Gobernabilidad y Conflictos: “La gobernabilidad es un
concepto político para plantear los modos de regulación del orden social.
El problema de un sistema social no es el conflicto sino la forma de arbitrarlo. El
debate sobre gobernabilidad ha crecido de manera exponencial, de acuerdo con:
los objetivos proclamados por los gobiernos,
las líneas de acción de la cooperación internacional,
el concepto de regulación económica y social, y
la dimensión institucional y política del desarrollo.
Las diversas proposiciones en materia de gobernabilidad no son solamente un
conjunto de recomendaciones sobre la manera más eficaz de administrar el
Estado, sino que además son proposiciones específicas sobre la organización de las
relaciones entre mercado y democracia.
Estas proposiciones inciden en la forma del estado y su misión, el dispositivo
institucional y el marco normativo de un país, la flexibilidad del sistema político y
las formas de participación y de manejo del conflicto.
Existen diversas corrientes de pensamiento en éste campo:
los pensadores liberales y la reformulación del modo de regulación de la
posguerra,
el consenso de Washington acerca del ajuste,
el viraje neo-institucional, la fatiga del ajuste, las expectativas de
democratización conectadas con la segunda generación de reformas llamadas
institucionales, y
las tesis reguladoras de la relación entre democracia y mercado.
El conflicto tiene múltiples manifestaciones como contradicción de intereses tanto
en el ámbito internacional como nacional, además de ser un poderoso revelador de
las formas de gestión del orden social.
Durante la guerra fría la cuestión del conflicto social tuvo un status particular.
Según su dimensión y naturaleza era pensado en términos de defensa, reforma o
cambio del sistema social.
Desde que la democracia y el mercado se afirmaron como las referencias
dominantes el conflicto cambió de status. Evidentemente no ha desaparecido y
menos aún sus causas, pero ahora es pensado en términos de eficacia del sistema.
Es en este marco que han aparecido las nociones acerca de la gestión y
prevención del conflicto.
El análisis del conflicto es vital para la gobernabilidad en cualquiera de sus
proposiciones y en cualquier tipo de sociedad.
Pero en aquellas sociedades donde el conflicto ha escapado a toda forma de
regulación devastando las relaciones sociales, obliga además a pensar y descubrir
estrategias de construcción de formas políticas e institucionales que lo integren y
posibiliten la paz.
En esta dirección los nuevos análisis del conflicto lo han situado como un
parámetro importante de estabilidad o de cambio, de eficacia institucional y como
condición de paz.
A esto se han asociado temáticas que analizan la manifestación del conflicto y sus
actores, las formas de violencia, la respuesta institucional, el control de armas
livianas y las políticas de seguridad ciudadana.
Curzio, investigador de la UNAM -en un muy interesante artículo sobre
gobernabilidad- plantea lo siguiente: “Podríamos tal vez hablar de un principio de
gobernabilidad. La idea de principio flexibiliza el manejo al no establecer una
caracterización rígida. El principio de gobernabilidad puede cumplir una función
útil en términos comparativos, similar a la función recíprocamente excluyente que
tienen las díadas desarrollo/subdesarrollo defendida por Aron y la recientemente
comentada por Bobbio de izquierda/derecha.
La pareja gobernabilidad/ingobernabilidad es recíprocamente excluyente, es decir,
hay capacidad de conducción armónica o no la hay, aunque no se sepa con
precisión cuál es el umbral que separa a ambas situaciones. Por otra parte, a la
idea de principio se debe agregar que la gobernabilidad y la ingobernabilidad son
procesos sistémicos similares a los de la termodinámica. El orden y el caos, por
ejemplo, son parte de una misma realidad compleja. No existe el orden estático ni
el desorden total. De manera análoga, no es posible concebir una comunidad
política en la que exista la gobernabilidad perfecta y permanente. El reino de la
entropía existe como una especulación de los físicos de manera similar al modo en
que la ingobernabilidad es entendida por los politólogos como la descomposición
completa o la inoperancia total del orden sistémico.
Creo que si analizamos el término como un principio también lograremos entender
que no sólo puede, sino que está en su naturaleza, usarse como arma
argumentativa para frenar o para avanzar en las transformaciones políticas.
Las querellas entre el antiguo régimen y la modernidad, al igual que las
independencias en Latinoamérica, se articularon en torno al concepto tradicional
de la legitimidad o la obediencia debida, y se usaba en ambos sentidos”.
Para mi es pues muy importante tener presente lo recién expuesto, junto con
aceptar que es imposible e innecesario evaluar el grado de gobernabilidad con
neutralidad y objetividad.
Por una parte tenemos que el observador mismo altera el sistema observado, más
aún si hace pública la descripción “objetiva” de lo observado y su análisis
“imparcial” de lo observado. Por otra parte tenemos que un observador
cualquiera difícilmente se dará cuenta que
su explicación le pertenece a él
y no al
complejo fenómeno social representado por la gobernabilidad.
Puedo ver con mis
propios ojos que el sol se desplaza -todos los días- del levante al poniente, y
concluir “válidamente” que lo que se mueve es el sol y no la tierra…, pues mis
propios ojos me muestran la “verdad” de lo observado, sin darme cuenta de la
inválida reconstrucción de los hechos “objetivamente” observados y descritos.
Del
mismo modo pretender evaluar y “describir neutral y objetivamente” la posición de
oposición y gobierno es simplemente una ilusión…
UN INTERESANTE MODELO
Curzio propone -complementariamente- un modelo, para estudiar
segmentadamente los problemas de gobernabilidad en un país y distribuir -y por
consiguiente analizar- los 5 factores que -según él- permiten estabilizar la
situación de un país en un contexto histórico determinado -y por contraste-
detectar las vulnerabilidades que lo amenazan:
1. percepción popular de la legitimidad política de los poderes públicos,
2. competencia gubernamental demostrada en negociar y alcanzar
acuerdos básicos y oportunos con los principales grupos de presión,
3. eficacia gubernamental para integrar a todos los contendientes al juego
político, es decir, para desarrollar y garantizar la participación de todos los actores
relevantes en el esfuerzo estratégico de formular, compartir y llevar adelante un
proyecto nacional,
4. eficiencia gubernamental para atender, ordenar, canalizar, etc.,
demandas y reclamos de diferentes sectores de la sociedad con ecuanimidad, sin
debilitar el interés público por presiones de grupos de poder o corrupción
gubernamental, y
5. viabilidad internacional del proyecto gubernamental -a lanzar o- en curso.
Desde mi punto de vista parece útil sugerir que se consideren otros 2 factores
relevantes:
6. competencia demostrada en descentralizar y desburocratizar el Estado,
especialmente en cuanto al manejo de regiones y localidades se refiere, y
7. competencia demostrada en el manejo de la economía y las finanzas
públicas, con énfasis en el incremento de inversiones productivas generadoras de
empleo, y manejo coherente y exitoso de las políticas monetaria, fiscal y social,
etc.
No defiendo ni ataco éste modelo: bien podría haber aplicado o inventado otro.
También podría haber hecho un análisis comparativo de ventajas y desventajas de
varios modelos entre sí, y seleccionado “
objetivamente
” el modelo
más
adecuado…
obviamente
más
adecuado a mi manera de ver y evaluar el mundo… de acuerdo
con
mis
criterios… con
mi
manera de ver el mundo… con
mis
paradigmas… con
mis
intereses: en la práctica habrán tantos
mejores
modelos como observadores
haya…
la invitación a actuar con objetividad es solo una razón para obligar a otros
a encontrarnos la razón
(Maturana).
Como no podemos escapar a esta circunstancia -dado que actuamos de acuerdo
con lo que percibimos con nuestros sentidos como si fuese una realidad objetiva-
es útil darnos cuenta que esa
realidad
” es solo una
representación
” lingüística de
ella: lo único que hace a un observador mejor que otro, es el éxito comparativo
que alcanza -al actuar en consecuencia con lo observado, con lo distinguido- en
cuanto a lograr o no lograr lo que quiere… circunstancial o persistentemente…
individual o colectivamente…
¡De allí que no pueda defender lo objetivo y neutral de mi evaluación de la
gobernabilidad!
.
APLICACIÓN DEL MODELO
Teniendo presente lo recién expuesto sobre “objetividad y neutralidad”, se muestra
a continuación una aplicación muy preliminar del modelo de 5 + 2 factores, a
través de una evaluación muy preliminar de los factores determinantes de la
gobernabilidad en Venezuela -efectuada mucho antes de los acontecimientos
del 11 al 14 de Abril de 2002- comentando algunas acciones -tal vez ilusas- para
intentar incrementarla, estimando críticamente las posibilidades de efectuarlas y
tener éxito, que supuestamente hubo:
1. La legitimidad e independencia de los poderes públicos y los personeros a
cargo de ellos está fuertemente cuestionada -aunque no en cuanto al origen
eleccionario del Presidente- por una oposición cada vez más numerosa,
organizada y belicosa.
El sector oficialista niega esta circunstancia con aún mayor belicosidad: culpa a la
oposición de una conspiración mediática para derrocar al gobierno legítimo,
responde con la formación de los círculos bolivarianos y amenaza con el respaldo
irrestricto de la Fuerza Armada Nacional.
Desde el punto de vista de la oposición -los principales personeros del actual
gobierno son borregos sectarios e ineptos que, por su origen y conducta, no
garantizan la nítida separación de poderes que la constitución establece.
Plantea que cambiarlos -abruptamente- por ciudadanos independientes y
competentes con experiencia y credenciales adecuadas, de reconocida probidad: y
no tan solo permitirles -sino también exigirles- independencia de criterio y
dedicación extrema.
Para el gobierno y sus seguidores, su mandato ha sido legítimamente adquirido,
su popularidad se mantiene y sus funcionarios son los mejores que el país ha
tenido; beligerantemente ha hecho recaer los últimos nombramientos justamente
en las personas más cuestionadas por la oposición empresarial y laboral…
encargadas de negociar con ella.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores acepten cambiar el tren
ejecutivo y que -frente a las circunstancias- sobren candidatos aceptables, por
oposición y gobierno, que acepten ser nombrados. La más grave dificultad con la
que se tropezarían los nuevos personeros -y que puede llevar a muchos candidatos
a no aceptar designación alguna o renunciar a la primera de cambio- sería el
manejo probablemente impopular de la delicada situación económica y financiera
con que tendrían que lidiar (y que todos haríamos bien en entender que seguiría
siendo la misma en caso de una transición abrupta, por renuncia voluntaria o
inducida del ejecutivo: caso argentino).
¿Qué explicación aceptable se podría dar, para no extender las facilidades
recientemente dadas a los militares, a todos los demás trabajadores? Si se
aceptase extenderlas a todos ¿de dónde saldrían los enormes recursos financieros
necesarios?, En ese caso ¿en cuánto aumentarían devaluación e inflación? A la
inversa ¿que sucedería si el ejecutivo desconociese -o no pudiese cumplir- con lo
ya anunciado a los militares?, ¿o si los militares -de propia iniciativa- rechazasen lo
ya concedido?
Además, ¿Qué hacer con los contratos colectivos pendientes frente a la
conflictividad laboral y al enorme déficit fiscal?, ¿Cómo satisfacer necesidades
sociales acumuladas y crecientes -insoslayables- sin presupuesto suficiente?,
¿Cómo frenar con fuerza el creciente malestar de la población frente a la inacción
contra corruptos poderosos…?
Es difícil suponer que el Presidente llamé -de propia iniciativa- a un referéndum
revocatorio que permita sobrellevar la situación: aunque tal vez es la mejor salida
democrática, para medir fuerzas, frente al peligro creciente de una conflagración
mayor. Otra salida -previa, alternativa o complementaria- es la renovación
legítima de todos los demás poderes, partiendo por el electoral.
2. Para la oposición la falta de competencia gubernamental para negociar
es más que evidente, por la posición obstinada que ha tenido el ejecutivo en
cuanto a no dialogar ni conciliar ni intentar establecer acuerdos con los
grupos de presión que están en desacuerdo con él, por no reconocer que estos
grupos ya han demostrado -reiteradamente- tener un fuerte y
creciente apoyo de sus representados, por designar personeros ineptos y
antagónicos en cargos relacionados con ellos (lo que consideran que es una burla),
por arremeter desconsideradamente contra los medios y por no dar manifestación
efectiva alguna de rectificación., abandonando la
solución
del
avestruz
.
Para el sector oficialista: la oposición dice que quiere negociar, pero en el fondo
no lo quiere, pues lo que pretende es ofender, denigrar y conspirar, para derrocar
al gobierno sólo con apoyo mediático y extranjero.
Para mi siempre se pueden alcanzar buenos acuerdos -por difícil que parezca- si
existe
voluntad
política y
credibilidad
mutua; aunque no es esa la situación, tanto
el ejecutivo como los grupos de presión deberían -deponiendo la
arrogancia
y
recuperando la
cortesía
- intercambiar dinámicamente propuestas alternativas de
acuerdo, aceptables por las partes… recurriendo al apoyo de especialistas en
negociación y mediación.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores -que son indudablemente los
que deben dar sinceramente los primeros pasos- acepten ésta idea, aún cuando
es posible que -en las actuales circunstancias- surgiesen buenas ideas por parte y
parte.
3. La falta de eficacia gubernamental para integrar a todos los
contendientes al juego político, desarrollando y garantizando la participación de
todos los actores relevantes en el esfuerzo estratégico de formular y llevar
adelante un proyecto nacional, se refleja -para la oposición- en la falta de
diálogo sincero y en la pugnacidad creciente del ejecutivo con la iglesia, los
medios, los empresarios, los estudiantes, los profesores, los médicos, los
trabajadores en general y los petroleros en particular, etc.
Por su parte numerosos personeros del ejecutivo
creen
-genuinamente- que la
carta magna es un plan, proyecto o programa de país y que el plan de la nación es
su concreción tangible de cómo lograrlo.
El llamado plan de la nación es más bien una descripción imprecisa -y no
compartida- de lo que se quiere lograr, más que lo que –concretamente- debería
ser:
Una especificación consensual de lo que se quiere lograr, de la visión de
país a lograr, traducida en objetivos concretos de satisfacción -a diferente plazo
y en diferente grado- de las necesidades de
calidad
de
vida
de la población,
una estrategia compartida de
como
lograr
lo que -ambiciosa, pero
colectiva y descentralizadamente- se quiere lograr a diferentes plazos, aterrizada a
través de:
un conjunto descentralizado de planes generales de acción en que se
haya diseñado y secuenciado
que
hacer
para lograr lo que se quiere lograr,
desagregados -descentralizadamente a su vez- en:
un conjunto de proyectos o programas específicos de acción en que
se haya especificado
con
que
y
con
quién
hacer lo planificado, determinado los
recursos
no
monetarios
necesarios versus los disponibles, y la forma de superar la
brecha entre ambos, y
un presupuesto descentralizado en que se hayan determinado
con
cuántos
recursos
monetarios
se desarrollarían -descentralizadamente- los planes y
programas y cómo se financiarían.
En el próximo número de ésta revista se publicará una síntesis del suscrito sobre
Innovación en Gerencia Estratégica de Organizaciones Públicas -gemela
de la síntesis ya publicada sobre Gerencia Estratégica de Empresas- ampliando
lo recién expuesto, en cuanto a Planificar, Organizar, Liderar, Evaluar y Regular
sistémica y sistemáticamente en el Sector Público... agregan valor para la
población
El primer paso para enrumbarnos debería darlo asertivamente el ejecutivo, pero la
contraparte opositora no debería actuar pasivamente o solo criticar: debería
explicitar -desde ya- lo que quiere y como lograrlo… aunque exista la posibilidad
de que el gobierno y sus seguidores no acepten ninguna de sus propuestas e
incluso se burlen.
Para el suscrito -en las actuales circunstancias- se dan excelentes condiciones,
para generar ambiciosos proyectos de país, de parte y parte… y ambas partes
pueden capitalizar inteligentemente esta circunstancia… pero ello requiere lo que
desgraciadamente no siempre abunda: flexibilidad, entereza, pasión, dedicación…
no es cuestión de discutir a quién le corresponde… es cuestión de aunar
voluntades; no reaccionar:
respirar hondo
, no discutir:
ponerse al lado
, no
rechazar:
replantear
, no presionar:
tender un puente de oro
, no atacar:
educar
con el poder
… o
aprender con el no poder
(Ury)
El encuentro propiciado por la Iglesia Católica para iniciar un trabajo conjunto de
todos los sectores interesados en la elaboración de un proyecto nacional -no
partidista- parece un buen inicio. La propia Iglesia debería propiciar la participación
tanto de otros grupos religiosos como de los militares... desgraciadamente la idea
perdió impulso por falta de acuerdo y metodología…
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores acepten éstas ideas y se
incorporen, como también es difícil que muchos representantes de la sociedad civil
organizada acepten trabajar y conciliar con los actuales personeros del gobierno:
no por eso debería dejarse de hacer -desde ya- un sincero y tenaz esfuerzo.
4. Para la oposición es pública y notoria la falta de eficiencia
gubernamental, para atender, ordenar y canalizar las demandas y reclamos de
los diferentes sectores de la sociedad como también lo han sido las dificultades por
impedir que el interés público no se vea debilitado por las presiones de los grupos
de su entorno y la no aceptación de que existe una enorme corrupción
gubernamental, acompañada de un mayor gasto social, pero sin lograr mejorar la
situación que trata de superar.
Para el gobierno y sus seguidores nada de esto pareciera evidente ni aceptable,
pues consideran que pese al deterioro de la situación macroeconómica -debida,
según ellos, exclusivamente a factores exógenos- se ha avanzado ostensiblemente
en la satisfacción de las necesidades sociales importantes de la población más
desasistida. Consideran que todos los reclamos de la oposición pretenden -sin
probabilidad alguna de éxito- recuperar privilegios perdidos en desmedro de la
mayoría de la población…
Es difícil suponer que el gobierno lleve a cabo lo sugerido en relación a los factores
anteriores, intentando recuperar confianza, credibilidad y optimismo; el panorama
es ahora menos incierto:
escenarios y opciones se han ido decantando
progresivamente
.
5. Para la oposición, la no viabilidad internacional del proyecto
gubernamental pro OPEP, pro ruso, pro chino, pro castrista, pro guerrillero… la
demuestra lo declarado por altos funcionarios extranjeros… y la origina el deterioro
de la imagen pública del gobierno frente a la comunidad internacional relevante,
por irrespeto de los derechos humanos, instigación contra los medios, justificadas
reticencias fronterizas de los países vecinos, inseguridad en el abastecimiento
energético del principal y más poderoso aliado comercial, etc. Para el gobierno
y sus seguidores, el ejecutivo lidera muy bien a la OPEP, al Grupo de los 77, etc.,
establece convenientes convenios de cooperación con rusos, chinos, cubanos, etc.
y se relaciona -a pedido de la comunidad internacional- con guerrilleros
colombianos, etc. como resultado de su gestión y la imagen internacional de que
goza… como país no alineado y no aislado.
Para la oposición, llevar adelante lo sugerido en los puntos anteriores junto con
un abrupto cambio de personeros encargados de las relaciones exteriores -y de un
conjunto clave de embajadores- además de una concreta reorientación del timón,
podría recuperar la credibilidad internacional antes que la situación sea
insostenible.
Es difícil suponer que el ejecutivo y sus seguidores estén dispuestos a reconocer lo
planteado ni mucho menos a llevar adelante lo sugerido, ni menos aún con la
oportunidad y velocidad que -según la oposición- se requeriría.
Agreguemos a la apreciación de los 5 factores del modelo de Curzio, la apreciación
de los 2 factores adicionales propuestos por el suscrito:
6. Para la oposición, más que incompetencia en descentralizar y
desburocratizar el Estado, el proceso de descentralización se desaceleró
intencionadamente, controlando la transferencia de recursos a regiones y
localidades con la intención de perturbar la gestión de gobernadores y alcaldes de
oposición, y mantener bajo control central la buena voluntad de los seguidores.
Agregan que la acción de desburocratizar se afectó gravemente por la contratación
-improvisada e innecesaria- de partidarios y simpatizantes, y el aumento
indiscriminado del gasto fiscal improductivo, sin intento alguno de disminuir el
tamaño de un Estado cada vez más hipertrofiado e ineficiente.
Es difícil suponer que dada la connotación política de lo señalado exista la
posibilidad de sugerir algo -con probabilidades de ser aceptado por el gobierno-
mientras no se produzca un muy improbable giro político a partir de una actitud
distinta basada en un ver más profundo y un actuar más respetuoso:
lo mismo es
válido con respecto a todas las sugerencias efectuadas en relación a todos los
demás factores
.
7. Para la oposición, la incompetencia y acción inefectiva en el manejo de
la economía y las finanzas públicas, se evidencia en: la disminución del
empleo y de las inversiones productivas generadoras de empleo, la reciente y
violenta devaluación, que generó inflación y recesión, los graves problemas en los
sectores eléctrico, petrolero y básico, la importante disminución de las reservas
internacionales, el incremento del riesgo país y consecuencial aumento del costo
de capital, etc.
Para algunos, esto fue intencionadamente provocado, con el fin de producir un
desequilibrio macroeconómico mayor, conducente a descalabrar el sistema
económico en términos de racionalidad neoliberal y así facilitar el logro de
objetivos ideológicos político-sociales en búsqueda de una mayor justicia social, y
un debilitamiento progresivo de la propiedad del capital.
Según el ejecutivo y sus principales seguidores esto se debe fundamentalmente
al impacto económico-financiero mundial del ataque terrorista de NY, la crisis
político-económica argentina, y la baja de los precios de petroleros, y en ningún
caso a falta de control estratégico de la gestión gubernamental… o acciones
desestabilizadoras.
CONCLUSIONES ANUNCIADAS
A.
Pareciera existir consenso en que una mayor o menor gobernabilidad tiene que
ver con el
poder
-o la
mayor o menor capacidad de acción autónoma- para lograr
alcanzar los objetivos y metas de una organización
, con especial referencia al
gobierno legítimo y democrático de un país: es obvio que oposición y gobierno no
concuerdan en su apreciación del mayor o menor poder del otro, y se descalifican
mutuamente. Autoridad, fuerza y poder son tres aspectos totalmente distintos.
B.
Diferentes enfoques señalan diferentes factores como los determinantes de la
gobernabilidad, pero pareciera haber coincidencia en cuento a considerar
legitimidad y eficacia. Curzio plantea un modelo de análisis de 5 factores
(
legitimidad
,
acuerdo
,
eficacia
,
eficiencia
, y
viabilidad
internacional
); Dezerega
sugiere -muy preliminarmente- agregar otros 2 (competencia demostrada en: 1.
descentralizar y
desburocratizar
el Estado
, y 2.
manejar
la economía y las finanzas
públicas
).
C.
Para la oposición las excesivas expectativas populistas generadas por el
ejecutivo venezolano no han sido satisfechas y no vislumbra que puedan serlo: no
hay
estrategia
que haga viable satisfacerlas, ni
plan
detallando lo que hay que
hacer; ni
programa
detallando con qué recursos no monetarios hacerlo ni
presupuestos
detallando los recursos monetarios requeridos y su financiamiento.
El gobierno y sus seguidores opinan lo contrario.
Para mí, no hay diálogo entre las partes, ni acción conjunta -ni por separado- para
preparar, proponer y convenir un nuevo proyecto de país, a partir de
objetivos estratégicos, consensuados y viables…:
tolerar
es aceptar
mientras
se
esté obligado; mientras que
aceptar
implica comprender sin que implique aceptar
injusticias.
Mientras la oposición cuestiona la legitimidad e independencia de los poderes, el
disenso
creciente, la
ineficacia
para satisfacer quejas y la
ineficiencia
para
disminuir los desordenes, hace notar que sigue disminuyendo sustancialmente
tanto la popularidad interna como la
viabilidad
internacional
del gobierno. El
gobierno y sus seguidores no lo reconoce y plantea todo lo contrario: la
belicosidad mutua crece.
D.
Para la oposición la gobernabilidad -no obstante estar gravemente afectada- se
podría recuperar e incrementar, con un giro político trascendente, que permita
afectar -positivamente- los factores claves que la determinan: éste giro del
ejecutivo no se vislumbra -a corto plazo- como factible ni probable, no obstante
que el ejecutivo parece estar conciente de esta situación y de una supuesta
conspiración.
Parte de la oposición se pregunta entonces por el desenlace más probable, pues si
los bajos niveles de gobernabilidad deberían conducir al colapso inevitable del
ejecutivo -tal como sucedió con Allende, Color de Mello, Bucarán, Fujimori, de la
Rúa, etc.- considera lícito pensar que el gobierno esté gestando “algo”, para auto
sustentarse ¿por la fuerza?... y que ella debería hacer “algo” para contrarrestarlo
¿por la fuerza?:
i. Algunos piensan -o quieren creer- que lo más probable es que al fin de
cuentas no pase nada:
el gobierno actual terminará su período sin cambiar en
absoluto
o girando -en el mejor de los casos, a una especie de Caldera 2, parte 2:
Para ellos hasta los más belicosos gobiernistas terminarían abrazados con los
directivos de la CTV y FEDECAMARAS celebrando juntos y haciendo prósperos
negocios igual que antes… pese a lo de PDVSA, al paro general, a la huelga
general indefinida… y a cualquier otro evento de descarga psicoterápica… el
eventual alboroto político y social no tendría la más mínima importancia, sólo los
intereses económicos predominarían; se volvería felizmente a más de lo
mismo…
ii. Los mismos -y otros muy cercanos a ellos- piensan que otra alternativa es
que gracias a la presión a ejercer por la sociedad civil “organizada” apoyada por la
CTV y/o FEDECAMARAS -o viceversa-
habrá una transición -pacífica y democrática-
a un nuevo gobierno
, que sea el que sea y se encuentre con lo que se encuentre…
implicará una sexta república que al fin de cuentas será igual a la cuarta… con
más de lo mismo
iii. Otros piensan que la pérdida de gobernabilidad observada desde noviembre
inició una
transición
tormentosa
de 7 pasos en 7 meses:
despelote
inicial, flotación
o
devaluación
violenta,
estancamiento
ineludible,
inflación
galopante,
desórdenes
sociales mayores,
represión
obligada, y
sangre
conducente a un militarismo
ilustrado, temporal… y económicamente racional -como etapa previa necesaria-
de las alternativas siguientes...
iv. Algunos -muy distantes de los anteriores- piensan que otra alternativa
es que gracias a la presión a ejercer por la sociedad civil organizada -apoyada o no
apoyada por la CTV y/o FEDECAMARAS, y con absoluta neutralidad de la FAN-
habrá una transición, pacífica y democrática, a un nuevo tipo de gobierno
: Sea el
que sea y se encuentre con lo que se encuentre… implicará una sexta república
totalmente distinta… en que los vicios anteriores no tendrán cabida o quedarán
drásticamente disminuidos… alcanzándose niveles de despolitización partidista,
participación ciudadana, probidad gubernamental, calidad de vida y prosperidad
sin precedentes
v. Otros -completamente opuestos a los anteriores- piensan que la
pérdida de gobernabilidad era fase intencionada, necesaria y conveniente, para
justificar y avalar la radicalización del planteamiento revolucionario bolivariano,
posibilitando así la consolidación de un
gobierno
bolivariano populista
-con o sin
Chávez- después de recorrer los mismos 7 pasos previos, también con sangre… y
-obviamente- sin temporalidad militarista o policíaca ni racionalidad económica.
Para el gobierno y sus seguidores la diversidad de opiniones expuesta muestra
división y falta de liderazgo en la oposición, pero también muestra una injustificada
e inaceptable conspiración internacional, pues ninguna de las malintencionadas
imputaciones que se le hacen es cierta, y lo que pretenden es generar una matriz
de opinión perversamente desestabilizadora… conducente a un golpe derechista…
frente al cual, el desenlace -obligado
por las ilícitas presiones de la oposición-
podría ser un eventual, justificado e inevitable estado de excepción…o un contra
golpe.
E.
Para Flores y Echeverría, las Afirmaciones describen los hechos, la realidad, el
mundo, etc., tal como los percibimos y denotamos, comprometiéndonos
socialmente a hacer afirmaciones
verdaderas
y
relevantes,
comprobables
(ex post:
¿el más alto oficial militar afirmó -públicamente- que el Presidente había renunciado?).
Las Declaraciones son anuncios que se hacen y generan nuevas situaciones,
mundos, etc., cuya
validez
depende de nuestra
autoridad
o
fuerza
; nuestro
compromiso
social
-al igual que en relación a todos los actos lingüísticos- es que
actuemos en consecuencia con lo declarado, si no queremos deteriorar nuestra
imagen
pública
y sufrir las
consecuencias
(ex post: ¿tenía PCE, autoridad legal y/o fuerza militar, para
declarar lo que declaró?).
Los Juicios -hijos de las declaraciones- son aseveraciones, opiniones, etc., que
formulamos haciéndonos cargo de ciertas
inquietudes
sobre acciones futuras
-propias o de otros- dentro de ciertos
dominios
y
estándares
, y respaldando lo
aseverado con
afirmaciones
a favor y/o
sustentaciones
en contra de lo aseverado:
todo lo cual hace que los juicios sean o no
fundamentados (ex post:
¿lo que hubo fue
pseudo golpe o ingenioso contra golpe?
Las Peticiones -al igual que las Ofertas- una vez que se hacen y otras personas
las declaran aceptadas, se convierten en
Promesas
, en
compromisos
a cumplir
que -si se cumplen- generan
confianza
, y que si se cumplen reiteradamente
generan confianza reiteradamente, y generan
CONFIABILIDAD
lo contrario
genera lo contrario…
En éste artículo he expuesto principalmente mis
percepciones sobre las
percepciones
de la oposición y el gobierno, y como tales -sin reflexionar sobre las
diferencias entre los 6 actos lingüísticos básicos, recién sintetizados- pudieran
parecer Afirmaciones, pero no lo son: son
Juicios sobre Juicios
, y no
verdades.
Tal vez el
objetivo
principal
de éste artículo es tratar de lograr -con mi
característica sinceridad y súper optimismo- que la oposición y el gobierno -y los
seguidores de ambos- se den cuenta -oportuna, sutil y cabalmente- de la situación
y de sus posibles y distintos -y probablemente desagradables- desenlaces, para
ambas partes, y para que entonces actúen -en consecuencia- con inteligencia
perspicaz y debida oportunidad.
Exhorto -a ambas partes- a no guiarse por mis razonamientos sino atender a sus
propias
percepciones
sobre la situación -y las percepciones de gobierno y
oposición- guiándose por el modelo aquí expuesto y aplicado… o cualquier otro
que les merezca confianza, y
actuar
en
consecuencia
no hay viento favorable
para quien(es) no sabe(n) lo que quiere(n)
.
EPÍLOGO: reflexiones post 11 a 14.04.2002
Las emociones las podemos interpretar como
predisposiciones a la acción
: la
emoción originada por la falta -o pérdida- de gobernabilidad, deriva en miedo a
no lograr lo que se quiere o a perder lo que se tiene… aunque lo que se tenga
sean inciertas posibilidades.
Manifestaciones: movimientos rápidos -de protección y huída- con tensión
corporal, falta de claridad espiritual, mental y lingüística, desinterés y falta de
predisposición -para emprender acciones e intentar superar la situación- que no
sea protegerse, esconderse, etc.
Tener valentía implica atreverse a actuar, sobreponerse al miedo… e intentar
lograr lo que se quiere, pese a las amenazas que se perciban y al miedo que ellas
generen… el stress contingente o recurrente -asociado o no al miedo- nos prepara
para huir o pelear… excepto que reconociendo nuestro temor:
“respiremos
hondo, nos
relajemos
, nos
centremos
, nos
sincronicemos
con otra
emoción, nos
energicemos
con ella y
nos expresemos
y actuemos con presencia y
contacto humano…
reconociendo
y aceptando lo pertinente de nuestra emoción y
las de otros,
interpretando
lingüísticamente lo que ella nos hace sentir
corporalmente a nosotros y a otros… lo que nos da ganas de hacer y no hacer y
las consecuencias de ello para nosotros y otros, y
cambiando
de emoción
cambiando nuestros gestos, postura y respiración a los de otra emoción menos
aflictiva y más atractiva para nosotros y otros,
anclemos
la emoción así generada,
para hacerla volver a voluntad y disfrutarla nosotros y otros… de propia iniciativa o
bajo la guía de un
Coach
Un Líder Estratégico integra Coaching Gerencial y Liderazgo Transformacional
con destrezas de Liderazgo Transaccional y Gerencia Estratégica, y logra de los
seguidores
esfuerzos y desempeños más allá de las expectativas
, con competencia
emocional, para:
influenciarlos,
idealizando
un comportamiento -a emular- ético y exitoso;
motivarlos
inspirándolos,
con un significado trascendente de lo que intentan
lograr; estimularlos
intelectualmente,
cuestionando supuestos y paradigmas
frente a problemas y soluciones; y considerarlos
individualmente,
tratándolos
como seres valiosos, únicos y distintos.”
Junto con competencia cognitiva, para:
“motivar, energizar y dirigir la percepción y conducta de los seguidores,
haciéndoles comprender lo que se espera de ellos y lo que ellos pueden esperar
recibir -a cambio- si satisfacen plenamente sus expectativas costo/beneficio,
logrando -estratégicamente- lo mucho que ambiciosamente se quiere con lo
mucho que se necesita, lo poco que se tiene y lo difícil y desafiante que se
vislumbra el entorno y las acciones de los oponentes”
Generar y liderar alianzas ambiciosas y perdurables… y aunar voluntades
requiere lo que no siempre abunda: flexibilidad, entereza, pasión, dedicación…
además de notables capacidades, para afrontar negociaciones complejas, lo
que implica tanto
disponer de una mejor alternativa frente un acuerdo negociado
como darse cuenta que:
i. el objetivo de negociar no es alcanzar un acuerdo, el acuerdo es sólo un
medio para alcanzar un fin común: mutua satisfacción, legalmente sostenible… si
es posible
ii. el objetivo de negociar no es ganar sino ganar-ganar; de otro modo el
que salga perdiendo desconocerá el acuerdo apenas pueda hacerlo, aunque
después sea acusado de no mantener su palabra… ateniéndose a las
consecuencias, y
iii. un buen acuerdo es el que satisface suficientemente a las partes,
incentivando que se esfuercen por mantener el acuerdo, pues lo contrario
perjudicaría a ambas partes…
Alcanzar un buen acuerdo bajo presión no es fácil, pero si no es bueno no sirve;
lograr un acuerdo
válido
con personas deshonestas, obcecadas o sin
autoridad o poder es aún más difícil, pero no imposible; requiere notable
preparación emocional y cognitiva, para: no reaccionar sino
respirar hondo
,
no discutir sino
ponerse al lado
, no rechazar sino
replantear
, no presionar sino
tender un puente de oro
, no atacar sino
educar con el poder
la cuestión es
perspicacia para no dejarse engañar ni auto engañarse, encontrar intereses
comunes y no engancharse en las diferencias, proponiendo múltiples propuestas
alternativas ingeniosamente “si…ables” (propuestas difíciles de rechazar).
Al establecer un acuerdo es conveniente chequear tanto las condiciones que lo
regulan como las acciones que llevará a cabo cada quién y cuándo
-a partir del
acuerdo-
pues de otro modo se pueden sobrepasar -sin quererlo- los límites
permisibles para todas y cada una de las partes, y
provocar que éstas
desconozcan abruptamente el acuerdo
.
Del mismo modo debemos evitar el triunfalismo, y no cantar victoria antes de
tiempo,
en especial si ello afecta negativamente a terceras partes
, puesto que
éstas pueden intervenir con violencia y llevar -a las contrapartes- a desconocer o
desvirtuar lo acordado:
Más aún si el compromiso se vislumbra debilucho… falso… ambiguo… e
imperceptiblemente condicionado…; en éste aspecto es extraordinariamente útil
una gran experticia en la interpretación del lenguaje no verbal… y su coherencia -o
no- con el lenguaje verbal.
La pregunta de moda es: ¿qué va a pasar ahora…? Contestarla implica
esquematizar un modelo explicativo de lo que pasó (desobediencia civil pacífica
reprimida en forma injusta y equivocada, seguida de desobediencia militar
razonable en paralelo con absurdo golpe independiente -pésimamente organizado
y auto frustrado- y renuncias presidenciales ingeniosamente manipuladas, en
paralelo con improvisado e ingenioso contragolpe… tal vez pre-ensayado), de lo
que está pasando y de lo que podría pasar.
Para -e insisto que un especialista en escenarios debe formular escenarios
posibles y no escenarios preferidos- estamos viviendo en un equilibrio inestable
entre los siguientes grupos de poder:
1. un grupo militar gubernamental, dominante y con liderazgo
compartido, negociando con los disidentes militares, por ser estos muchos y
menos peligrosos -para ellos- que los del grupo siguiente.
2. un grupo gubernamental de tendencia policíaca, pro círculos
bolivarianos, pro cubano, pro terrorista y anti militarista tradicional, que crece.
3. un grupo político gubernamental debilitado, que obligado por las
circunstancias trata de mantener el fervor popular y su supervivencia, frente a una
lucha de poder sin cuartel con -y entre- los grupos anteriores.
4. una numerosa sociedad civil chavista, alborotada -y relativamente
más homogénea y políticamente más organizada- frente a una sociedad civil de
oposición frustrada, poco organizada y sin liderazgo definido, estratégica y
políticamente ingenua y heterogénea… dándose cuenta y haciéndose cargo de ésta
situación.
Esto configura la vivencia de un escenario de pre-transición, con múltiples
maniobras de distracción, pero con claro predominio del ajuste militar, policial y
político que probablemente dure pocos días o semanas.
Probablemente esta situación conduzca -para bien o para mal- a un escenario de
transición democrática o no democrática de ajuste económico-financiero y
político-social, coherente con el signo de quienes pasen a detentar el poder.
Puede que después de pocos meses la transición desemboque en un escenario de
post-transición que intente consolidar aceleradamente la transición… o
involucione -al poco tiempo- en un
nuevo
escenario de pre-transición…
Finalmente recordemos -con
modestia
- que nadie sabe a ciencia cierta lo que va a
pasar… la idea es monitorear el entorno, explicitar hipótesis, reformular objetivos y
estrategias en consecuencia con ello… y actuar -en consecuencia- respetando
principios
e
ideales
.
Invito a los lectores interesados -funcionarios, trabajadores, politólogos,
economistas, sociólogos, consultores, directivos, gerentes, empresarios, etc.- a
que envíen sus comentarios a gobernabilidad@dezerega.com, haciendo llegar
tanto sus ideas como sus valiosos puntos de vista críticos -constructivos o
destructivos- argumentados y ojalá documentados: en un próximo número de la
revista presentaría una síntesis de lo recibido junto con una versión más profunda
y actualizada de éste interesante tema. Gracias.8.5.02.
Título: “GOBERNABILIDAD: aseguramiento estratégico de la
gestión gubernamental”. Aportado por: Ing. Víctor Dezerega
Cáceres, FADA, Business Coach, MBA IESA, Profesor de Liderazgo
Estratégico.

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Cita esta página
Dezerega Cáceres Victor. (2001, agosto 2). Gobernabilidad y aseguramiento estratégico de la gestión gubernamental. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/gobernabilidad-y-aseguramiento-estrategico-de-la-gestion-gubernamental/
Dezerega Cáceres, Victor. "Gobernabilidad y aseguramiento estratégico de la gestión gubernamental". GestioPolis. 2 agosto 2001. Web. <https://www.gestiopolis.com/gobernabilidad-y-aseguramiento-estrategico-de-la-gestion-gubernamental/>.
Dezerega Cáceres, Victor. "Gobernabilidad y aseguramiento estratégico de la gestión gubernamental". GestioPolis. agosto 2, 2001. Consultado el 19 de Julio de 2018. https://www.gestiopolis.com/gobernabilidad-y-aseguramiento-estrategico-de-la-gestion-gubernamental/.
Dezerega Cáceres, Victor. Gobernabilidad y aseguramiento estratégico de la gestión gubernamental [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/gobernabilidad-y-aseguramiento-estrategico-de-la-gestion-gubernamental/> [Citado el 19 de Julio de 2018].
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