Elección de vida

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Es sin duda alguna, lo que hemos pensado siempre cuando por algunas circunstancias las personas, bien sea en temprana edad o algunos demasiado tarde; empiezan a generar en sí, ese cambio de actitud hacia la responsabilidad sobre lo que puede ser el destino o el futuro para ese individuo. Cambio, que sucede luego de haber avanzado una etapa donde las preocupaciones y los momentos de asistencias inmediatas, pasan a ser suplidas por pensamientos y comportamientos donde abunda la imaginación, los sueños y las ilusiones, “la bien denominada etapa de la infancia”. Cambio que en algunos nunca llega a suceder, siempre han vivido y vivirán en un mundo irreal y nunca dependerá de ellos, pues a lo largo de sus vidas siempre se han conformado porque otras personas decidan y hagan por ellos; no se recibe ningún aporte o iniciativa por mejorar y cambiar en algo las cosas que le suceden a su alrededor.

Inicio éste escrito con éstas palabras, antes de referirme al argumento básico para resaltar en esta oportunidad. Para una mejor interpretación, me anticipo a lo que un sujeto puede hacer o decidir desde el inicio hasta el desarrollo normal de su vida. Decisiones que en algunas ocasiones influyen de modo tal, que pueden hacer de esa persona un excelente apoyo para la sociedad o puede suceder lo contrario que sea un problema para la comunidad; o si de términos medios hablamos; convertirse en una carga más, debido a que su transitar por el mundo no representa ningún aporte significativo al medio al que pertenece.

Las personas somos recibidas en este mundo como unos integrantes más en este conjunto de eventos. Son tan necesarias éstas situaciones de existencia, que lo primero que piensan las parejas al momento de establecer una unión, es precisamente hacer crecer esa misma unión con un planteamiento común: “procreación”, o como lo denomino particularmente, la fiesta de la vida; donde me enseñaron en mis clases de biología que en los animales se daba por instinto y en las personas no; luego: ¿no somos animales también?

Después de transcurrida esta etapa sucede la llegada de ese nuevo individuo al cuál nunca le enviaron una tarjeta de invitación; es recibido no siempre con agrado debido a que en ocasiones viene a la fiesta sin habérsele invitado, pero en las mayorías de los casos muy bienvenido y siempre esperado. ¡Que desafortunados aquellos que llegan filtrándose!, algunos por decisiones propias de los dueños del baile lo echan y nunca alcanzan a llegar, otros los hacen entrar pero luego los rechazan.

En éste momento, pienso que es tan interesante el ofrecimiento que nos hace la vida, donde nunca tenemos la oportunidad de escoger la fiesta y los invitados en la que queremos estar, inclusive gran suerte he tenido al no ser uno de los desagradados y poder estar escribiendo este documento con algunos logros obtenidos, una vez se me dio la oportunidad de poder participar en una de ellas. No tenemos la oportunidad de escoger ¿dónde nacer?, ¿de quién nacer?, inclusive hasta: ¿por qué hemos venido? Todos de alguna manera tenemos una misión que cumplir al transitar en éste mundo, algunos hacen de esa misión todo un privilegio de cambios, progreso, desarrollo, evolución y mejoras, otros se diferencian en no saber siquiera si hay algo que los motive a iniciar su misión.

Recibimos inclusive, orientaciones en nuestras vidas, una vez hacemos nuestra aparición, luego se adquieren algunos conocimientos y se dan ciertas socializaciones y posteriormente comienza a jugar en escena la creación del destino que algunos lo conceptúan eventos de la suerte, pero éstas son moldeadas en la medida en que nosotros como eje central de nuestro futuro, hacemos realmente íntegro y productivo todos los aportes que recibimos en la medida en que la variable del tiempo empieza a generar su cuenta de cobro. Es aquí cuando notamos que el tiempo es la única deuda adquirida que al no aprovecharla en inversiones de vida, no genera intereses, genera lamentaciones.

Hoy por hoy, recibimos con admiración todo lo que ha avanzado el mundo, observamos que el desarrollo es inminente y los cambios no se hacen esperar, es allí donde debemos estar presentes, en hacer parte activa de este proceso y no ser unos simples espectadores conformistas y sujetos a que si se dan o no se dan las cosas, eso no nos afecta en nada. Que importante ésta parte, ya que a aquí viene a resaltarse lo que he calificado como el respaldo religioso; y es el argumento absurdo que no por ser de principios teológicos es necesario y justificable, los cuales son: “Que se haga la voluntad de Dios”, “Gracias a Dios”; “Ni Dios lo quiera”. Planteamientos éstos que tratan de dar una razón a las situaciones que se presentan; prima el efecto pasivo de la intensidad y el deseo. Muy a pesar de querer las cosas sucedan a favor, algunas, personas dejan que ocurran por si solas. Pareciéndonos ilógico eso de llamar el destino como un asunto de la suerte; defiendo más el modelo de ser una razón al conjugar, deseos, sacrificios, esfuerzos, preparación; y todos los factores que involucren generación y de éste modo ver traducido esos elementos en resultados esperados.

Recuerdo del libro Padre rico, padre pobre; del autor Kiyosaki Robert T. que dice en uno de sus apartes: “En el mundo no hay más personas ricas porque ellas son conformes con ser pobres y no tienen más activos porque se preocupan más por adquirir pasivos”. Esto es muestra fehaciente de lo que he venido contemplando en los párrafos anteriores, el conformismo y la idea de creer que todo es normal sucedan o no sucedan las cosas, hacen que existan dos grandes grupos en la sociedad: los que se hacen sentir y los que nunca se sienten. Y contrastando con el documento de Chanlat cuando se refiere a La Racionalización de las Prácticas Administrativas: Resultados Poco Concluyentes; haciendo referencia al escrito de William Colman y una periodista de esa publicación, Anne Colamosca; publicado en 1997 en las páginas económicas de Business Week , se observa a simple vista que lo que hoy sucede en el comportamiento de las economías mundiales y la tendencia a futuro demuestra que, desde el punto de vista de poderío económico; los ricos tienden a tener más poder y los menos ricos o pobres en su mayoría serán los que le otorgarán esa oportunidad a los ricos. La forma como se explota laboralmente a la clase trabajadora, el endeudamiento excesivo para poder adquirir bienes o servicios, el cambio y las inestabilidades sobre la economía, el acelerado progreso de la tecnología; son entre otros los aspectos que hacen posible que la sociedad se fragmente y se generen diferencias notorias en los niveles y alcances.

Pero es esa misma sociedad dividida, la que margina y estigmatiza al sujeto que de alguna manera tomó su decisión de vida y no supo capitalizar lo que en el tiempo se le ofreció. ¡Qué atractivo resulta expresar éstas palabras!, pues algunos son estigmatizados sin haber recibido siquiera una oportunidad para poderse mostrar. Y es en éste punto, donde resalto, que el papel que desempeñamos en nuestra vida tiene sus bases en las primeras iniciaciones de nuestra formación como personas propias de una sociedad exigente y renovadora, en algunos individuos ese papel no se orienta de la mejor forma, pero en la marcha se nivela, en otros siempre tiende a ser intencionado en su mal desenvolvimiento y en otros casos, no surge la opción de saber si existe algún objetivo que cumplir.

No podemos dejar de establecer la correlación directa que existe entre el individuo y la Empresa, una vez esbozado todos estos esquemas que pretenden acercarse a una identificación de lo que es el sujeto como integrante activo y determinante de la sociedad, formulando así que las organizaciones siempre serán lideradas por personas, quienes de una u otra manera influenciarán sobre otras personas, y el juego consistirá en hacer posible que esa labor o papel de acción denominada: Administración, surta el efecto esperado por los interesados en garantizar el éxito y progreso.

Crear diferencia es quizá la esencia de sentirnos útiles a la sociedad. Los aportes que hagamos desde cualquier perspectiva permitirán reflejar en nosotros la dinámica de poder sentirnos parte de éste interminable proceso de formación. Es desde la misma constitución, sostenimiento y desarrollo de la familia, transitando por el ejercicio de nuestro mejor desempeño personal y en algunos profesional, en beneficio de las instituciones o entidades de las que hacemos parte, posteriormente nos autoevaluaremos y tendremos un acercamiento en determinar que otros proyectos más se deben lograr y como vamos ejecutando el plan-programa de nuestra ELECCIÓN DE VIDA.

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Sosa Gómez Rodolfo Enrique. (2005, diciembre 30). Elección de vida. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/eleccion-de-vida/
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. "Elección de vida". GestioPolis. 30 diciembre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/eleccion-de-vida/>.
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. "Elección de vida". GestioPolis. diciembre 30, 2005. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/eleccion-de-vida/.
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. Elección de vida [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/eleccion-de-vida/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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