Educación ambiental en zonas costeras de actividad turística de marina y náutica en Cuba

La Educación Ambiental constituye una necesidad para enfrentar la crisis ambiental contemporánea, la misma debe ir más allá de transmitir conocimientos sobre el Medio Ambiente, debe estar encaminada a desarrollar hábitos, habilidades, capacidades y aptitudes, para elevar la calidad de vida y hacer un uso sostenible de los recursos naturales del entorno. La educación en asuntos vinculados al medio ambiente constituyen un componente estratégico en el Manejo Integrado de Zonas Costeras porque no solo proporciona cambios positivos en la manera de pensar y actuar, sino que se convierte en una herramienta fundamental para la actuación colectiva. El desarrollo de actividades en centros de Marinas y Náuticas generan un gran número de impactos negativos en los ecosistemas marinos y terrestres, se necesita una adecuada Educación Ambiental, para la implementación de buenas prácticas y la integración de los actores sociales para llevar a cabo un Manejo Integrado en Zonas Costeras.

1- La educación ambiental con enfoque de Manejo Integrado en Zonas Costeras en los centros de Marina y Náutica

La Educación Ambiental es un proceso educativo permanente que prepara a los ciudadanos para la comprensión de los principales problemas del medio ambiente de la etapa contemporánea, proporcionándoles conocimientos científicos técnicos que permiten desarrollar la conciencia de la necesidad impostergable de proteger al entorno natural con actitudes y acciones que contribuyan a la búsqueda de soluciones para los problemas que se manifiestan, así como una consecuente protección, conservación, mejoramiento y transformación del ambiente que garantice el pleno disfrute de la vida.

El principio 19 de la Declaración de Estocolmo afirma: “Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que presente la debida atención al sector de población menos privilegiada, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspiradas en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana”.

La necesidad de plantearse el desarrollo e implementación de este tipo de educación se basa, fundamentalmente, en el reconocimiento de que los problemas ambientales deberán ser enfrentados no sólo a través de aplicación de normas, de procedimientos administrativos o de aplicación tecnológica, sino que es imprescindible desarrollar un proceso educativo que se oriente al cambio de valores, concepciones y actitudes de la humanidad con el medio ambiente.

Esta necesidad se ha expresado en diferentes documentos de Naciones Unidas; entre los más importantes se puede citar “Nuestro Futuro Común”, elaborado por la Comisión Brundtland en 1987. En él se dice:”Lo que nosotros pedimos es un esfuerzo común de nuevos modos de comportamiento a todo nivel y en aras del interés de todos. Los cambios de actitudes, de valores sociales y de aspiraciones sobre los que este informe insiste dependerán de amplias campañas de educación, de debates y de la participación del público”.

Hoy la Educación Ambiental es una vía que brinda grandes posibilidades educativas, además de ayudar a la formación de la concepción acerca de la importancia de la conservación y uso racional de los recursos naturales, contribuye a logros significativos en la formación de una cultura ambiental. (Novo, 2003)

La Ley 81, de Medio Ambiente de Cuba, dedica un extenso capítulo (VII) a este tema, de su Primer Título, a la Educación Ambiental. En su artículo 47 se expresa lo siguiente:

“Todos los órganos y organismos tienen la responsabilidad de promover y ejecutar actividades con sus trabajadores, grupos sociales o con la población con la que interactúa, para incrementar sus conocimientos sobre medio ambiente y sus vínculos con el desarrollo y promover un mayor nivel de concientización en esta esfera”.

Por tanto, las empresas de producción y servicios para la actividad turística, como parte de sus estrategias ambientales deben llevar adelante acciones dirigidas a la solución de los problemas ambientales que generan, y además realizan actividades de divulgación y capacitación con los directivos y trabajadores, para elevar sus conocimientos y para promover su disposición a la solución de los problemas actuales y potenciales. Aún cuando en este terreno se avanza, queda mucho por hacer, debido a diversos factores de carácter educativo, tecnológico y de recursos financieros.

El Manejo Integrado de Zonas Costeras (MIZC) constituye entonces hoy, uno de los enfoques más importantes, necesarios y novedosos a considerar, en aras de ejecutar acciones hacia el desarrollo sustentable de las costas a escala mundial, regional y local, por ser una expresión práctica ó vía de implementación de lo que aspira el desarrollo sostenible en el desarrollo las zonas costeras (Miranda, Castellanos, León, 2005).

La práctica humana está basada en el aprendizaje. También el MIZC como proceso de cambio a largo plazo debe responder positivamente, a las cambiantes condiciones ambientales y socioeconómicas del contexto en que se desarrolla, a partir de realizar la evaluación de los diferentes ciclos generacionales por los que transita (Olsen y Ochoa, 2007).

El MIZC parte, como concepto teórico y práctico de una base esencialmente subjetiva, que lamentablemente y generalmente está muy poco desarrollada. Esta base consiste en la plena y permanente disposición de los individuos y de sus intenciones para el desarrollo de verdaderas relaciones de cooperación y de trabajo en conjunto. Se requiere de una franca apertura y disposición para el desarrollo de la más amplia concertación y coordinación de esfuerzos en pos de una plena y verdadera integración. Todo ello depende de manera significativa de la aplicación de adecuados y sistemáticos programas de Educación Ambiental, a fin de crear y desarrollar un compromiso espontáneo y consciente para el medio ambiente.

La educación y la concientización pública en asuntos vinculados al ambiente constituyen un componente estratégico en el Manejo Integrado de Zonas Costeras porque no solo proporciona cambios positivos en la manera de pensar y actuar, sino que se convierte en una herramienta fundamental para la actuación colectiva

1.1- El Manejo Integrado de Zonas Costeras y su relación con la Educación Ambiental

El MIZC parte, como concepto teórico y práctico de una base esencialmente subjetiva, que lamentablemente y generalmente esta poco desarrollada esta base consiste en la plena y permanente disposición de los individuos y de sus instituciones para el desarrollo de verdaderas relaciones de cooperación y de trabajo conjunto. El diccionario de la lengua española nos indica que integración es el…“proceso de interacción de los de un grupo, que provoca un ajuste recíproco y una toma de conciencia individual de identificación con el grupo”…y además es el…“proceso de asimilación mediante el cual la sociedad integra los elementos heterogéneos”…En resumen se requiere de una franca apertura y disposición para el desarrollo de la más amplia concertación y coordinación de esfuerzos en pos de una plena y verdadera integración. Todo ello depende de manera significativa de la aplicación de adecuados y sistemáticos programas de educación y concientización ambiental, a fin de crear y desarrollar un compromiso espontáneo y consciente para con el medio ambiente en los diferentes actores sociales. (García, 2006)

Los actores sociales son individuos, grupos e instituciones que concretan sus prácticas cotidianas (económicas, sociales, políticas, culturales) a nivel local. Es la capacidad real o potencial de ideal y ejecutar acciones (visto esto en sentido amplio), de agentes (reales o potenciales) de cambio social. (Informe CIPS, 2001).

El manejo del recurso zona costera lleva implícito un conjunto de posiciones que parten del esquema social, económico y político del país de que se trate, transitando, por supuesto, por sus concepciones integrales y por el desarrollo científico y cultural, hemos visto esto desde el punto de vista comunitario, territorial y nacional. Es precisamente la consolidación del trabajo científico la vía para estabilizar los niveles de conocimientos y de uso racional de la zona costera. (Montolio, 2006)

El Manejo Integrado de La Zona Costera, mucho más que un objeto de interés local, tiene que verse como un campo de acción multilateral y de permanente cooperación donde las experiencias y los conocimientos de todos son indispensables, pues experimentamos procesos y fenómenos naturales análogos, y al mismo tiempo hemos cometido errores similares en la administración de la zona costera. Aún más, es hoy una verdad universalmente aceptada, que las investigaciones costeras y marinas del presente, por su complejidad y amplitud quedan fuera del alcance pleno de una institución. Por estas razones, se hace imprescindible el establecimiento y desarrollo de programas de cooperación e integración más eficiente y duraderas. (García, 2006)

El sistema de manejo integrado debe constituirse por naturaleza, en un proceso continuo, con la capacidad necesaria para perfeccionarse, evaluarse y replantearse constantemente. Es en si un reto a la imaginación y a la capacidad del hombre para modelar y pronosticar teóricamente la evolución de los fenómenos y procesos naturales, con el propósito de disminuir el número de decisiones subjetivas que debe tomar. (García, 2006)

Por ello para que el proceso sea realmente integrado, debe ser propósito de la educación ambiental transformar de manera positiva la actitud colectiva e individual de los ciudadanos hacia su entorno, convirtiéndolos al mismo tiempo en factores activos de su implementación, desarrollo, evaluación sistemática y perfeccionamiento. (García, 2006)

Es objetivo del MIZC avanzar a través de iniciativas educativas organizadas entre tomadores de decisiones, manejadores y especialistas; lo cual es comprensible si tenemos en cuenta que es un enfoque revolucionario de manejo sustentable de los recursos naturales, en relación al tradicional, de carácter economicista. En principio, todos los programas que se desarrollan a nivel mundial han comenzado por campañas educacionales cuidadosamente estructuradas que han permitido transmitir los principios y las técnicas de manejo de recursos a las más amplias audiencias posible. Los que no han tenido en cuenta estos preceptos han fracasado. (Duque, 2006).

De esta forma vemos como La Educación Ambiental se proyecta hacia el futuro adecuándose a los momentos y dando un tratamiento ético y científico a la problemática ambiental que suscitan las sociedades en desarrollo. Es una premisa indispensable para mantener esa actualidad que ésta sea además, crítica e innovadora.

La Educación Ambiental para el MIZC es una base firme para los decidores y es más efectiva cuando los actores visitan otras zonas y aprecian los impactos o los resultados exitosos de medidas aplicadas.

Desde el mismo inicio de la implementación de un programa de manejo costero y como parte del mismo plan, las instituciones involucradas deben tener una eficiente preparación educativa para crear una conciencia sobre la importancia de manejar racional, de forma planificada, y adecuadamente, los recursos costeros de que disponen, si en realidad quieren alcanzar el desarrollo sustentable.

Diseñar, sistematizar y perfeccionar los “programas educativos” debidamente planeados “para cada sector, momento y tipo de comunidad, solo así se contribuye al desarrollo de la bien llamada Educación Ambiental como elemento imprescindible para el MIZC. Con ello se garantiza que, las decisiones relacionadas con el uso y explotación del entorno, transite por los caminos que trazan los resultados científicos en beneficio de la sociedad y puedan resolverse directamente, los problemas ambientales particulares y cada actor social verá más de cerca el problema que se pretende dar solución y dentro de algún tiempo prevenir. (Montolio, 2006).

Por tanto es necesario reflexionar, partiendo de los elementos siguientes:

– En manos de todos, individualmente está la responsabilidad.

– Ninguna entidad, organismo, empresa y actor social, está exento, desde el punto de vista institucional (colectivo), de la responsabilidad de educar, de identificar problemas, de buscar soluciones.

– Recomendable y ventajoso sería que esta importante responsabilidad de educarse hacia el MIZC quede implícita en las funciones y en los objetivos de cualquier institución, comunidad o territorio.

– Se recomienda que exista dentro de la entidad, comunidad o territorio el área encargada directamente de la labor a desarrollar, independientemente que todos deben estar involucrados y comprometidos.

– Los resultados deben ser controlados y evaluados sistemáticamente, para saber hasta que punto se ha llegado y hasta donde se debe seguir.

– La caracterización del problema, su cercanía, la sensibilidad ante este y su solución se trate en el ámbito que corresponde.

La Educación Ambiental constituye, junto a las investigaciones científicas una herramienta primordial para el logro del MIZC. Sin educación y conciencia ambiental, los mejores científicos y tomadores de decisiones podrían ir en dirección contraria a la de los intereses de la sociedad y viceversa. Es necesario entonces, conformar en los manejadores de las zonas costeras una firme voluntad política, tanto local como nacional, la misma constituye la base de todo lo que se aspire a alcanzar. (García, 2006).

Las Zonas Costeras son sitios de intensa interacción entre las actividades económicas y los recursos naturales en todo el mundo, a través de la cual, reciben muchos beneficios económicos, pero desafortunadamente, también reciben la contaminación proveniente de actividades en tierra, como por ejemplo: aguas negras no tratadas, contaminantes inorgánicos y sedimentos, o de actividades en el agua, algunas de las cuales también se presentan por actividades de las Marinas. Esto ocasiona que los ecosistemas continúen degradándose rápida o lentamente, en ocasiones sin que se hayan considerado los impactos negativos a largo plazo tales como: la reducción de zonas de crianza de pesquerías importantes, o la afectación de sitios de refugio de animales marinos, entre otros.

El Turismo de marina y náutica reviste una gran importancia para las islas del Caribe, pues teniendo en cuenta las condiciones física geográfica de las mismas, así como su ubicación, constituyen una fuente considerable y cada vez mayor, de ingresos. Sin embargo, estas actividades si no se someten a una gestión que tenga en cuenta el desarrollo sostenible del medio ambiente, pueden ocasionar daños graves e irreparables al medio marino.

Para que las Marinas prosperen en forma armónica con el entorno ecológico, necesitan apoyarse en formas de administración y manejo sustentables que aseguren un negocio económicamente floreciente para los inversionistas, mejores formas de vida para las comunidades locales y la conservación de los ecosistemas. Cuando un sector, como las marinas turísticas, adopta voluntariamente prácticas ambientales muestra su decisión de apoyar la protección ambiental y conservación ecológica en sus actividades cotidianas. (Rubinoff, 2005)

El desarrollo del Turismo Marina y Náutica constituye un componente fundamental en la industria del turismo en Cuba. Las características naturales de la región brindan disímiles oportunidades para el disfrute de embarcaciones turísticas, y el desarrollo de actividades como son deportes náuticos, buceo contemplativo, pesca, paseo en catamarán, vida a bordo, servicios a embarcaciones, entre otras

Cada una de las actividades anteriormente mencionadas, generan gran número de impactos negativos hacia los diferentes ecosistemas costeros, necesitando un alto nivel profesional, un amplio conocimiento durante la gestión y planificación de estas actividades, por tanto se hace imprescindible la Educación Ambiental para todos aquellos que laboran y se encargan de la planeación y la definición de las estrategias del uso, manejo y conservación de los espacios litorales donde se desarrollan estas actividades de marina y náutica.

Diseñar, sistematizar y perfeccionar los programas de Educación Ambiental debidamente planeados en el sector turístico en marinas y náuticas; sería una contribución al desarrollo del MIZC. Con ello se garantizaría que, las actuaciones relacionadas con la utilización de los ecosistemas marinos y terrestres estén sustentadas por los principios de sustentabilidad.

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Puig Vega Maylin. (2011, diciembre 6). Educación ambiental en zonas costeras de actividad turística de marina y náutica en Cuba. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/educacion-ambiental-zonas-costeras-actividad-turistica-marina-nautica-cuba/
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Puig Vega, Maylin. Educación ambiental en zonas costeras de actividad turística de marina y náutica en Cuba [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/educacion-ambiental-zonas-costeras-actividad-turistica-marina-nautica-cuba/> [Citado el 15 de Diciembre de 2018].
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