Economía kaizen en la gestión pública y privada

Una economía para la acción

Introducción

La economía es el arte de utilizar de la mejor manera posible los recursos disponibles, teniendo la ciencia económica por objeto explicar cómo organizan los hombres sus esfuerzos para valorizar los recursos del mundo.

Así la ciencia económica puede ser definida como una estrategia de lucha contra la escasez. La actividad económica tiene como fin la satisfacción de las necesidades humanas, es decir, del conjunto de deseos que pueden animar a los hombres.

Dentro de este contexto el kaizen como filosofía y sistema tiene la capacidad de enfocarse en la obtención de los mayores niveles de productividad factibles. El kaizen partiendo de la determinación de las necesidades de los consumidores, estudia y analiza la mejor manera de producir bienes y servicios con el mayor nivel de calidad, al menor coste, sin generar problemas medioambientales.

Este concepto de kaizen concentra también su objetivo de mejora continua, valido ello tanto para la empresa dentro del contexto de economía de la empresa, lo cual lleva a mejorar constantemente los niveles de calidad, productividad, costes, tiempos de respuesta y entrega, y niveles de satisfacción de los clientes, consumidores, inversores y personar de la empresa.

A nivel macroeconómico la mejora continua implica reducir los índices de inflación, aumentar el empleo, reducir la tasa de paro, incrementar el PBI total y per cápita, protegiendo al mismo tiempo la ecología y el cuidado de los recursos escasos.

Cabe preguntarse si es factible una economía kaizen. La respuesta es sí. En la medida en que se tenga por objetivo, sea a nivel micro o macro, la mejora continua de distintos parámetros e indicadores, es factible hacer uso de la filosofía y mecanismos tendientes a lograr un mejor aprovechamiento de los recursos con el propósito de aumentar la rentabilidad o lograr un mejor aprovechamiento de los recursos.

En tiempos como los actuales la mejora continua no sólo es una necesidad y obligación para las empresas, sino también para los organismos públicos o privados, con o sin fines, como así también para el estado y la nación, como forma de lograr los objetivos y metas tanto operativas como estratégicas.

Tanto a nivel corporativo, como gubernamental, la eliminación de desperdicios y despilfarros es algo fundamental. Los gobiernos tienen mucho por hacer y las presiones a las cuales están expuestos son cada día mayores, por ello mejorar la eficacia y eficiencia en sus actividades y procesos es fundamental.

De la misma forma en que el kaizen puede operarse en empresas de distintas industrias, también es factible su aplicación tanto a entidades civiles, como a organismos gubernamentales.

Cuando de controlar o reducir los egresos se trata, el kaizen constituye una formidable estrategia y metodología conducente a su obtención.

El kaizen como el arte de eliminar desperdicios

Si concebimos el kaizen como el arte de eliminar desperdicios, resulta bien claro la importancia que este hecho tiene tanto a nivel micro como macro-económico. Eliminar desperdicios y despilfarros implica generar más bienes y servicios con menores niveles de insumos, lo cual lleva aparejado menores costos, menores precios o precios más competitivos, mayores exportaciones, y un aumento considerable en el flujo de fondo de las empresas y sus rentabilidades, como así también un incremento en el Producto Bruto Interno de los países.

En estas épocas un menor despilfarro de recursos trae consigo también menores niveles de contaminación y un mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

La mejora continua tendiente a la sistemática eliminación y/o reducción de despilfarros es fundamental. Los gobiernos deben y pueden mejorar ostensiblemente la utilización de sus recursos para generar la mayor cantidad de bienes y servicios posibles para la comunidad, y por otra parte las empresas pueden no sólo ser más rentables para sus propietarios y satisfactorias para sus empleados y clientes, sino también más óptimas para la comunidad en su conjunto.

Hoy más que nunca es menester difundir, fomentar, capacitar y entrenar tanto a nivel público como privado, y para todos los niveles y estamentos la importancia tanto del resguardo y mejor utilización de los recursos, identificando los desperdicios a los efectos de su prevención y eliminación, sino también la imperiosa necesidad de la mejora continua como sistema destinado a elevar los niveles de performance correspondientes a los distintos indicadores sociales, económicos, financieros, laborales, sanitarios y culturales entre otros.

Los círculos de control de calidad que tan útiles resultan a los objetivos de las empresas, pueden serlo también a nivel de organismos oficiales, como a nivel de consumidores y contribuyentes. Quiénes pueden ser mejores controladores de la calidad de los servicios y productos ofrecidos y generados, que los que como consumidores o contribuyentes están en contacto diario con dichos bienes. Su organización no debe constituir un elemento de presión, sino una herramienta para el feedback destinado a mejorar los servicios públicos, la calidad del medio ambiente, y las prestaciones de las empresas.

Las observaciones y recomendaciones debidamente tratadas pueden ser de una alta significación a los efectos de hacer más competitivas a las empresas, y más responsables a los entes gubernamentales.

Hay que enseñar desde la escuela primaria lo que significa desperdicio, capacitando y entrenando a los alumnos para hacer de su eliminación un objetivo tanto individual, como organizacional / empresarial, y social o comunitario.

Los políticos y administradores públicos deben hacer de la eliminación de los despilfarros un objetivo dentro de la política de estado, cómo así también uno de los principales ejes de las propuestas electorales y misiones organizacionales dentro de la función pública.

Menores niveles de desperdicios implican mayor aprovechamiento de recursos escasos, menores niveles de contaminación y polución, mejoramiento continuo en los niveles de productividad y un uso más eficaz y eficiente de las capacidades materiales y humanas de las empresas y de la sociedad.

Si hay un desperdicio que debe ser eje fundamental de una política de estado es la diferencia entre la capacidad de producción de un país y la producción real. Esa diferencia implica mano de obra desocupada, maquinarias e inversiones utilizadas por debajo de sus capacidades, recursos monetarios no utilizados o parados en las arcas del estado o de los bancos. Todo ello lo cual resulta total y plenamente inadmisible, mucho más cuando se tienen altos niveles de individuos por debajo de la línea de pobreza.

Análisis de causas y búsqueda de soluciones

Si tenemos desperdicios o despilfarros, tenemos causas o razones que los motivan o generan. Remover esas razones requiere detectar las mismas. Tanto en el orden empresarial (micro) como en el nacional (macro) es necesario hacer uso de las “¿Cinco Porqué?” (CP) a los efectos de llegar a la causa raíz de los problemas, y no quedarse sólo en los síntomas o causas más visibles o superficiales.

De tal forma las sucesivas preguntas permiten llegar a la causa raíz y de tal forma dar una solución realista y sistemática al problema.

De lo que se trata no es meramente de saber economía, sino de comprender realmente el funcionamiento de las empresas y el estado, y de la forma de analizar y solucionar eficaz y eficientemente los distintos problemas. De lo que realmente se trata no es teorizar sino dar solución a los problemas. Sin teoría no hay comprensión, pero sin acción no se avanza. La teoría debe ponerse a prueba mediante las acciones concretas, las cuales permiten determinar que tan acertada es aquella.

Puntos Críticos

Si hay algo que es esencial en la visión kaizen, ello es la determinación de los puntos críticos. Los mismos están constituidos por aquellos elementos, aspectos, o factores que de producirse pueden generar graves consecuencias para la organización e inclusive llevarla a una situación de desastre.

Ejemplos de puntos críticos son la cadena de frío en el transporte de medicamentos o determinados tipos de alimentos, la falta de liquidez ante una corrida bancaria en una institución financiera, o el corte de suministro eléctrico en medio de una operación quirúrgica.

Para un país puntos críticos estarían dados por un brote de aftosa en su actividad ganadera, la caída en el precio de sus principales productos de exportación, los cortes de electricidad en sus principales zonas industriales o la ocurrencia de algún desastre natural.

Determinados los puntos críticos el siguiente paso es adoptar las prevenciones para evitar la ocurrencia de los sucesos negativos, y de ocurrir ellos contar con planes de contingencia para hacer rápidamente frente a tales circunstancias.

El análisis negativo consistente en pensar en aquello que puede llegar a salir mal a los efectos de adoptar las medidas necesarias para evitar su ocurrencia, es una forma de encarar sistemáticamente las distintas alternativas críticas.

Encarado como sistema, la actitud de prevención encarada por todos y cada uno de los sectores e integrantes de la organización constituye una forma de mejora continua.

Muchos planes económicos que en principio generan importantes réditos para una empresa o un país, terminan en el desastre por la ausencia de sistemas de prevención y planes de contingencia. No pensar en aquello que puede salir mal y la manera de encararlo constituye una muy grave falencia, y una falta de aptitud estratégica.

En una empresa se debe pensar continuamente en lo que puede salir mal, no por una inclinación negativa en la actitud, sino como parte del pensamiento sistémico que lleva a reconocer a tiempo la interrelación entre diversos componentes y elementos de la empresa o país, y su entorno. La velocidad en la era de la globalización no permite encarar sólo los problemas de una forma reactiva. Es necesario adelantarse siempre a los movimientos siguientes como cualquier buen ajedrecista lo hace.

Desperdicios a nivel organización y a nivel país. De lo micro a lo macro.

Se considera como desperdicio todas aquellas actividades que consumiendo recursos no generan valor agregado. En tal sentido el desperdicio es todo uso por sobre el mínimo necesario, en materia de recursos humanos, materiales y financieros, en los procesos y actividades destinados a la generación de productos y servicios.

Los desperdicios y despilfarros tradicionales a nivel empresa u organización son de acuerdo a los criterios kaizen los siguientes:

  • Excesos de inventarios
  • Sobreproducción
  • Excesos de movimientos
  • Excesos de transportes
  • Tiempos de espera
  • Fallas de producción y tareas de reprocesamiento
  • Falencias de procesamiento

Los mismos generan una sobreutilización de recursos tales como horas de trabajo, espacio físico, costos financieros y de oportunidad entre otros muchos.

Los organismos estatales padecen de los mismos tipos de desperdicios antes enumerados, pero a nivel macro, de una sociedad o nación los desperdicios son la suma de los ya enumerados más aquellos que se generan como resultados de políticas erróneas y faltas de planes y controles adecuados.

Es responsabilidad del estado y sus diversas organizaciones descubrir, monitorear, evitar, prevenir y eliminar la ocurrencia de distintos despilfarros que pueden tener lugar a nivel macroeconómico, con graves consecuencias para el desarrollo social y humano de sus habitantes. Enumerar los distintos tipos de desperdicios implica dar cuenta de los siguientes:

  • Desempleo y subempleo de la fuerza laboral.
  • Capacidad ociosa de maquinarias, equipos e instalaciones.
  • Sobreproducción de bienes. Exceso de capacidad instalada.
  • Contaminación ambiental.
  • Uso destructivo de los recursos renovables.
  • Infraestructura de medios de comunicación ineficientes.
  • Generación de diversas deseconomías externas.
  • Leyes o reglamentaciones que entorpecen la mejor utilización de los recursos humanos, materiales y financieros.

Pero debemos analizar las actividades o procesos que generan desperdicios:

  • Actividades contaminantes o con elevado grado de polución.
  • Actividades en materia de justicia, seguridad, salud y educación que haciendo uso de recursos producen servicios de bajo nivel de calidad.
  • Actividades burocráticas a nivel público y privado generadas por las disposiciones estatales, las cuales hacen uso de ingentes recursos sin generar valor agregado.
  • Actividades de control que no protegen a los ciudadanos y sólo tienen por efecto generar un círculo vicioso negativo.
  • Actividades legislativas que entorpecen el desarrollo económico y social.
  • Acciones en materia de política fiscal y monetaria generadoras de inmensos desperdicios de recursos humanos y materiales.

Barriendo con los paradigmas obsoletos

Hay formas y maneras de pensar y analizar la realidad que ya no responden a las necesidades y requerimientos de estos nuevos tiempos. La gran mayoría de la clase política a nivel de países subdesarrollados o en vía de desarrollo adolece de la incapacidad de pensar de manera sistémica. El pensamiento que responde a una forma mecanicista tiende a no ver o descubrir los problemas, y con mucha más razón a encontrar las soluciones.

Estos paradigmas encasillados en las mentes de los políticos, funcionarios, y sindicalistas tienden a conservar el status quo llevando ello a mantener inalterables regímenes impositivos, laborales y societarios no adecuados a las nuevas realidades económicas y tecnológicas. Ello es generador de menores inversiones, fuga de capitales, mayor desempleo, y altos niveles de improductividad.

Educando para la mejora continua y las nuevas realidades

En muchos países tenemos políticos que son verdaderos especialistas en la desmejora continua. En lugar de tener más empleo, mejor remuneraciones, mayor calidad de vida y educación, son generadores con sus conductas irresponsables, inmorales, faltas de ética, ineficaces e ineficientes, de una corrupción cada día mayor, destructoras de puestos de trabajo, generadoras de inflación, demoledoras de estructuras productivas y empresarias.

Es hora de que con una política de estado se implemente la educación para la mejora continua, basada en un enfoque ético y de disciplina, que haga de la creatividad e innovación fuente de riqueza y mejoramiento para la ciudadanía.

Sólo cultivando desde pequeños a los estudiantes el amor por la mejora, el perfeccionamiento, y la calidad de cuanto hagan o realicen, sumándole una fuerte inclinación por la investigación y desarrollo, tendremos una conciencia destinada a superar los graves problemas que aquejan a las sociedades actuales.

El Efecto Fosbury nos dice que si los individuos y las organizaciones continúan haciendo lo siempre han hechos seguirán consiguiendo lo que siempre hemos conseguido.

Así pues llegados a un determinado nivel de productividad y grado de eficiencia, la llegada de nuevos competidores con técnicas y metodologías diferentes generará la necesidad imperiosa de acomodarse a la nueva realidad.

Es en este aspecto donde la gestión del conocimiento al nivel de gobierno, institutos de enseñanza y empresas cobra una importancia trascendente. No actualizarse a los nuevos requerimientos de lo que Marx llama la infraestructura económica hará caer a los individuos, empresas y países en la incapacidad de hacer frente a los cada día mayores niveles de competitividad.

La difusión de los Círculos para la Calidad y Productividad

Los gobiernos y las entidades empresarias deben difundir la implementación de los Círculos para la Calidad y Productividad como una forma de comprometer a la fuerza laboral debido a la participación plena de ésta en las actividades tendientes a la mejora continua de los niveles de calidad, productividad, costos, niveles de satisfacción y tiempos de respuesta.

No sólo las empresas y organizaciones privadas pueden verse beneficiadas de la participación de aquellas personas que por sus conocimientos y experiencias están involucradas en las actividades y procesos generadores de productos y servicios, sino también las entidades y organizaciones estatales.

Es hora ya de hacer uso pleno del benchmarking a los efectos de copiar y adaptar a las diversas empresas, culturas y países, las mejores técnicas, métodos y sistemas que generan resultados positivos en otros lugares del mundo. En este caso se trata de tomar los Círculos de Control de Calidad del Japón y adaptarlos convenientemente a los diversos entes en función a su marco cultural y social.

Un desarrollo pleno de los círculos para la calidad y productividad (CCP) permitirá un crecimiento sostenido en los niveles de productividad de las diversas empresas privadas y organizaciones estatales, y como resultado de ello de la productividad total del país, con lo que ello tiene de importante como base para la mejora en los niveles de ingresos de los trabajadores.

Los sistemas Kaizen en la administración pública

La administración publica puede verse ampliamente beneficiada de aplicar sistemas y metodologías tales como: el mantenimiento productivo total, los sistemas de producción just in time, las actividades de grupos pequeños, los sistemas de sugerencia, la gestión de calidad total, los despliegues de políticas y los cambios rápidos de herramientas.

Se trate de labores administrativo-burocráticas, o actividades de servicios (salud, educación, seguridad, transporte y comunicaciones entre otras) el Estado puede verse beneficiado de gran forma ante una nueva y revolucionaria forma de comprender la realidad y dar solución a los problemas.

El no comprometerse con la defensa del status quo y buscar sistemáticamente mejores y más sencillas maneras o formas de llevar adelante tanto las actividades como los procesos permite vislumbrar un amplio horizonte en las posibilidades de hacer más eficiente la utilización de los recursos.

El kaizen es un compromiso constante con la destrucción de paradigmas ineficaces para la comprensión y resolución de problemas actuales y futuros. Derribar dichos paradigmas permite impulsar nuevas formas de entender y comprender la realidad, para a partir de ella generar nuevas formas de ejecutar las actividades y procesos organizacionales.

Presupuesto Kaizen

La presupuestación debe tomar un nuevo giro, y ese giro debe abandonar las meras partidas presupuestarias para pasar a poner especial hincapié en el valor agregado para los clientes o consumidores en el caso de las empresas, o para los contribuyentes en el caso de la administración pública, como así también en la productividad de cada partida consignada en el presupuesto.

Así pues aquellas partidas que no generan claramente un valor agregado compatible con la misión de la empresa o del estado deben ser desechadas, al tiempo que la eficiencia en el uso de los recursos debe quedar perfectamente resguardada.

Este tipo de presupuestación no sólo debe impedir la generación de desperdicios, sino que debe servir de base para la mejora continua e integral de todos y cada uno de los sectores, procesos y actividades de las organizaciones, sean estas privadas o estatales.

Dicho presupuesto incrementa su utilidad en la medida en que es coordinado con la evolución de las curvas de aprendizaje y de experiencia. Así, dada determinada proyección de actividades, pueden calcularse los niveles de productividad y costos respectivos, para a partir de ello incluirlos en el cálculo de los respectivos presupuestos.

No hacerlo implica considerar que tanto los individuos que trabajan para las organizaciones, como ellas mismas no poseen capacidad de mejorar y ser más eficientes en el desarrollo sus actividades.

Hoy sigue teniendo lugar un sistema presupuestario que deja totalmente de lado el incremento en las capacidades productivas de los empleados (curva de aprendizaje), como en la capacidad de las empresas para aplicar como producto del tiempo y la experiencia, mejores y más evolucionados sistemas de producción, sean estos bienes o servicios.

El kaizen y las exportaciones

Si los países deben competir para colocar sus productos y servicios en los mercados internacionales de manera tal de asegurarse la provisión de las divisas necesarias para adquirir productos y servicios internacionales, al tiempo de dar trabajo a la mano de obra nacional, sobra decir la importancia estratégica que toma el kaizen como metodología de mejora continua destinada a producir cada día mejores productos a un menor coste, todo lo cual significa ser más competitivos.

De ahí volvemos a la importancia crucial de la educación para la mejora continua. En los mercados actuales no es aceptable no mejorar. La mejora continua y la innovación son parte de la vida de las economías más pujantes del mundo.

Dar publicidad y propagar los beneficios de la mejora continua es no sólo una necesidad, sino una obligación para los gobiernos y dirigentes. Sólo la mejora continua permitirá no sólo un crecimiento económico, sino lo más importante un desarrollo económico sustentable basado en el uso más productivo de los recursos.

El kaizen fue la base sobre la cual se construyó la competitividad de las empresas japonesas y el desarrollo económico y social de la nación del Sol Naciente. Hoy el kaizen es la base de la capacidad productiva del Sudeste Asiático.

Las sociedades que se regodean año tras año en los mismos problemas y conflictos se ven impedidos de crecer. Para poder crecer deben darse solución a los problemas. Los problemas son una magnifica oportunidad de acuerdo al kaizen para generar mejoras. Lo que no se admite es la supervivencia de dichos problemas. Implica en otras palabras no dar nunca una auténtica solución a los problemas raíces.

De tal forma pasan los días, las semanas, los meses y los años, diferenciándose aquellas sociedades infectadas de espíritu de mejora de aquellas que desechan el identificarse con la disciplina de la mejora continua. Entre la empresa y la sociedad que mejoran día a día y aquellas que no lo hacen se va abriendo una brecha cada día mayor que luego resulta muy difícil de cerrar.

El Control Estadístico de Procesos en nivel micro y macro

A nivel empresas el Control Estadístico de Procesos (CEP) no es utilizado en todo su plenitud, más bien debe reconocerse que las empresas que hacen uso del mismo lo vuelcan sólo en cuestiones atinentes a la calidad, y aún así no llegan a comprenderlo en su real valía. Por ello es que cabe hablar del legado de Deming como de una revolución inconclusa, pues no se ha tomado aún conciencia ya no sólo de la capacidad de la herramienta en cuestión, sino lo que es más grave, llegar a comprender el real significado de sistema y su comportamiento.

El CEP tiene muchos más usos que los control y aseguramiento de la calidad, a nivel empresas puede ser utilizado para el control y mejoramiento de los indicadores de gestión, los costes, los tiempos de respuestas, tiempos de duración de ciclos, niveles de productividad, niveles de satisfacción entre muchos otros.

El CEP nos permite reconocer y distinguir las variaciones y comportamientos propios del sistema de aquellos especiales ajenos al mismo. Reconocer ello implica poder saber la capacidad del sistema para operar dentro de determinados rangos y por lo tanto actuar en consecuencia a los efectos de mejorar dichos comportamientos o resultados, y detectar a tiempo los comportamientos anormales y especiales a los efectos de dar cuenta de ellos para consolidar la continuidad de resultados positivos o bien eliminar los factores o causas de efectos o resultados negativos. Distinguir las variaciones propias del proceso de las especiales permite evitar la adopción de medidas o decisiones incorrectas.

De lo antes comentado queda claro que la utilización del CEP no sólo es de utilidad para su uso en empresas sino también para organismos estatales y para monitorear el comportamiento de las variables económicas y financieras del país. Utilizar el CEP a los efectos de controlar el comportamiento de las distintas variables económicas permitirá un gran avance en las labores de predicción, como de comprensión de los comportamientos económicos financieros.

El CEP debe utilizarse para monitorear tanto los procesos como los resultados. Controlando los primeros se asegura o prevé a tiempo los efectos sobre los resultados.

El Análisis Paretiano. Su importancia estratégica y operativa

El científico italiano Vilfredo Pareto descubrió en sus labores de investigación que el veinte por ciento de las causas son responsables de los ochenta por cientos de los resultados o lo que es lo mismo que el veinte por ciento de los resultados son adjudicados al ochenta por ciento de los factores. Eso es lo que se ha definido como los pocos vitales y los muchos triviales.
Si ello es así entonces aplicar este análisis a las causas de los diversos problemas económicos, financieros, educativos, sanitarios y de seguridad entre muchos otros, permitiría a los funcionarios detectar las pocas pero vitales causas de la mayoría de los problemas e inconvenientes, para así trabajar sobre ellas a los efectos de dar solución a las mismas.
Ello permitiría incrementar en gran forma los resultados en materia de calidad, productividad, costos y niveles de satisfacción.

Actuar de manera sistemática y constante sobre los pocos vitales genera una gran efecto palanca a los efectos de lograr mayores resultados en la menor cantidad de tiempo posible y con el menor costo posible, dando forma al Sistema Paretiano de Mejora Continua. Sistema que permite abordar de manera sistemática el enfocar la solución de los problemas más acuciantes, evitando la dispersión de energías y logrando un mayor y mejor enfoque en las propuestas de soluciones y la toma de decisiones, sobre todo tomando en consideración las restricciones y limitaciones presupuestarias. Es una forma de lograr los mayores beneficios con la menor cantidad de recursos.

El análisis paretiano puede utilizarse tanto para los problemas existentes, como así también para analizar las partidas presupuestarias y el comportamiento de las diversas erogaciones.

El kaizen como nueva doctrina económica

No basta con hacer planes o fijar políticas de acción, hoy es menester saber como llevarlas a cabo y obtener resultados exitosos. Los inversores, los empleados y obreros, los consumidores, y la sociedad en su conjunto requieren ser satisfechos en sus necesidades.

Necesidades que convertidas en demandas obligan a los dirigentes tanto públicos como privados a adoptar un compromiso cada día mayor con el uso más eficaz y eficiente de los recursos, protegiendo el medio ambiente, generando un auténtico valor agregado para los consumidores y contribuyentes (ciudadanos), y ayudando a construir una sociedad más justa y equitativa.

El kaizen constituye una fuerza arrolladora para la mejora continua y sistemática de aquellos que la adopten. La cuestión es tanto adoptarla, como adaptarla a las necesidades y perfiles socioculturales de las organizaciones y países que quieran hacer uso de ella.

El kaizen es simplicidad y fluidez en busca de un mejor funcionamiento de los procesos. Hoy con mucha fuerza se vuelcan las organizaciones de avanzada hacia un sistema organizativo horizontal, el cual permite producir una mayor satisfacción para los clientes, consumidores, usuarios y ciudadanos, como así también para el personal de las mismas y sus proveedores.

Reducir costos, incrementar la velocidad del ciclo, eliminar actividades innecesarias, generar mayor valor agregado es la consigna del momento. Así pues es momento de cuestionarse sobre el valor agregado de los servicios educacionales, los de salud, los de justicia, entre muchos otros.

¿Cuántos recursos presupuestarios se destinan realmente a la educación y cuantos a las labores meramente burocráticas? ¿Qué tan en cuenta se toma la opinión de los alumnos, padres y docentes a la hora de generar los sistemas educacionales?

¿Sé está generando un auténtico valor agregado en materia educativa que permita futuros puestos de trabajos bien remunerados para los individuos, y capacidad de mano de obra para las empresas? ¿Cuántos recursos destinados a la salud se pierden en gastos burocráticos-administrativos? ¿Cuánta hay de prevención y cuanto de medicina reactiva?

Si en un país se desperdician una inmensidad de recursos, y estos recursos pueden ayudar a mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, es obvio que el kaizen tiene un claro mensaje para dar, como filosofía y sistema destinado a descubrir, prevenir y eliminar sistemáticamente los desperdicios.

Desperdicios implica mayores costos, por lo tanto menor capacidad competitiva, menores puestos de trabajo, recursos materiales despilfarrados.

El estado debe promover su propia mejora continua, como así también dar impulso a la mejora sistemática en las performance de las empresas mediante premios impositivos.

Conclusiones

En un mundo con una población en continuo crecimiento, con recursos cada día más costosos de explotar, la única solución viable es eliminar los factores de despilfarros que impiden contar con una mayor producción utilizando iguales o menores cantidades de recursos.

La opción no sólo es factible, sino además necesaria. Más medicamentos, alimentos, educación, y beneficios son posibles sin alterar el equilibrio ecológico, ni destruir innecesariamente recursos materiales.

Japón partió de grandes necesidades y escasos recursos, sobre todo luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, sin embargo con el kaizen pudieron hacer frente a sus restricciones en materia de espacio físico y escasez de insumos. Pero este pueblo supo y pudo hacer frente a estas contingencias mediante el estudio, la disciplina, y la planificación puestas al servicio de la mejora continua centrada en la calidad.

El kaizen nos abre los ojos ante una manera distinta de pensar y actuar en consecuencia. Los gobiernos, empresarios y sindicalistas que no evolucionen ante el cambio continuo de los entornos tecnológicos, económicos, científicos, sociales, culturales, políticos y legales ponen en serio riesgo la capacidad de la sociedad de hacer frente a las nuevas realidades siendo más competitivos.

El kaizen conjuga tanto aspectos metodológicos, como técnicos y filosóficos, permitiendo hacer posible la mejora continua de diferentes parámetros que se propongan como objetivos operativos y estratégicos, bien sea para la marcha de una empresa u organización, o se trate de la macroeconomía de un país.

Debe reconocerse que ya no basta con decir que un país esta perdiendo competitividad o decae en sus niveles de productividad, sino que es menester dar las herramientas y lineamientos para poder sortear exitosamente dichos inconvenientes.

Este dentro de este espíritu que debe considerarse la economía kaizen como un técnica y una filosofía para la acción.

Bibliografía

  • El kaizen aplicado a la gestión pública – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com – 2003
  • Kaizen aplicado a la mejora continua de la calidad, la productividad y la reducción de costos – Mauricio Lefcovich – www.monografías.com – 2003

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Lefcovich Mauricio. (2006, marzo 7). Economía kaizen en la gestión pública y privada. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/economia-kaizen-en-la-gestion-publica-y-privada/
Lefcovich, Mauricio. "Economía kaizen en la gestión pública y privada". GestioPolis. 7 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/economia-kaizen-en-la-gestion-publica-y-privada/>.
Lefcovich, Mauricio. "Economía kaizen en la gestión pública y privada". GestioPolis. marzo 7, 2006. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/economia-kaizen-en-la-gestion-publica-y-privada/.
Lefcovich, Mauricio. Economía kaizen en la gestión pública y privada [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/economia-kaizen-en-la-gestion-publica-y-privada/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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