Crecimiento y reducción de la pobreza en latinoamérica

  • Economía
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Recientemente, el Banco Mundial ha dado a conocer un estudio sobre el comportamiento entre pobreza y crecimiento económico, los “círculos virtuosos y círculos viciosos” que se tienen en los diferentes países, a nivel mundial.

Se incluyen en el estudio las naciones latinoamericanas, y los resultados estarían mostrando cómo algunas naciones avanzan, otras permanecen estancadas y otras más dan evidencia de retrocesos en las condiciones sociales y económicas.

El estudio en referencia confirma lo que ya había valido un Premio Nobel en Economía en 1974 para el economista sueco Gunnar Myrdal.

En los sistemas económicos se generan círculos viciosos del subdesarrollo, en los cuales la mayor pobreza y poca productividad, se ven acompañados de menor inversión y de capacidad para satisfacer las necesidades fundamentales.

Estas últimas condiciones, a su vez, promueven menores niveles de producción y productividad.

Por el contrario, existen sociedades en las cuales el crecimiento de la producción puede disminuir la pobreza, lo que a su vez se transforma en condiciones de mayor estabilidad económica y social.

Estas condiciones, favorecen mayores inversiones, competitividad, y más altos niveles de desarrollo.

En Latinoamérica, a pesar de todo, existen países que han logrado promover círculos virtuosos del desarrollo: crece la economía, y disminuye la pobreza. Ejemplos de este grupo son: Chile, Costa Rica y aunque menos publicitado, el caso de Trinidad y Tobago.

Existe un segundo grupo que muestra tendencia al estancamiento, aunque puede evidenciar algunos “rasgos de optimismo”. Este es el caso de regiones industrializadas de Brasil, Argentina, el norte de México, Colombia y Venezuela.

En estos casos las luces contrastan con las sombras, y una de las mayores dificultades ha sido el no sostener una estrategia definida durante el tiempo, lo que en política económica se considera como el “tiempo crítico”, el suficiente para que las medidas tomen vuelo y den resultados.

En todo ello, los estancamientos pueden ser drásticos.

Se estima por el rotativo El Tiempo, que respecto a inequidad, Colombia mantiene los niveles de 1938, teniendo actualmente un 55% de pobres. Por otra parte, sí es posible disminuir la pobreza, aunque se amplíe la inequidad como se evidencia en Chile.

Aquí, todos los grupos dan señales de mejorar, pero lo están haciendo de manera más acelerada los sectores más poderosos. De ello resulta que, aunque se ha disminuido en la mitad la cantidad de pobres que se tenían en 1991, la brecha social aumenta.

Los países que se estancan por momentos, pero que retroceden más a menudo, incluyen a Paraguay, Bolivia, Haití, Guyana, Ecuador, Perú, Honduras, Guatemala, Jamaica y Nicaragua. Aunque hay crecimiento, “el derrame” no llega a los más necesitados; los beneficios se traducen en consumos suntuarios o exportación de capitales. Revertir estas condiciones implica aprovechar ayuda externa, combatir corrupción y generar credibilidad política e institucional.

Lo fundamental para establecer un círculo virtuoso en pro del desarrollo, es lograr inicialmente crecimiento económico. Ello facilita las cosas, pero en ningún caso es suficiente. Sin el crecimiento, lo más a que se puede aspirar es a realizar una política de redistribución, algo que es insostenible. Populismo químicamente puro.

Lo indispensable es que el crecimiento se transforme en desarrollo. ¿Cuáles son esos nexos? Básicamente tres: ingreso directo, seguridad social y muy especialmente empleo.

El ingreso directo es lo que da cuerpo al llamado estado benefactor, es ayuda directa a quienes están en los más drásticos niveles de pobreza.

Es el sentido de subsidiaridad de que habla Jacques Maritain y que está contenido en la Doctrina Social de la Iglesia, y en políticas de la economía social de mercado de muchos gobiernos europeos.

La existencia de una red de protección y seguridad social es vital en un estado moderno, especialmente en tiempos en los que gracias a progresos médicos se ha expandido la esperanza de vida.

Pero el corazón de medidas que permiten pasar de crecimiento a desarrollo, es la generación de empleo con salarios decorosos, dignos.

Eso se logra atrayendo inversión, capitales productivos y no especulativos, y generando un contexto nacional de competitividad.

No fortalecer esos nexos, tanto en la coyuntura como a largo plazo, es generar políticas populistas, esas que son como sedantes, “medicamentos” de corto plazo que no eliminan la causa de los males, sino que amortiguan o anulan temporalmente la percepción que tenemos de los problemas.

No promover inversión que se traduzca en empleos con salarios decorosos, es fortalecer pantanos. Ninguna edificación de proyecto nacional puede establecer sus cimientos en esas condiciones.

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Reyes Giovanni E.. (2006, marzo 18). Crecimiento y reducción de la pobreza en latinoamérica. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/crecimiento-y-reduccion-de-la-pobreza-en-latinoamerica/
Reyes, Giovanni E.. "Crecimiento y reducción de la pobreza en latinoamérica". GestioPolis. 18 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/crecimiento-y-reduccion-de-la-pobreza-en-latinoamerica/>.
Reyes, Giovanni E.. "Crecimiento y reducción de la pobreza en latinoamérica". GestioPolis. marzo 18, 2006. Consultado el 21 de Mayo de 2018. https://www.gestiopolis.com/crecimiento-y-reduccion-de-la-pobreza-en-latinoamerica/.
Reyes, Giovanni E.. Crecimiento y reducción de la pobreza en latinoamérica [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/crecimiento-y-reduccion-de-la-pobreza-en-latinoamerica/> [Citado el 21 de Mayo de 2018].
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