Clima y cambio climático. Análisis de la región de Campo Florido, Cuba

Introducción

El problema de la protección y transformación de los ecosistemas tiene algunos aspectos relacionados: su protección, el aprovechamiento racional en el proceso de la actividad económica y la creación de los paisajes culturales. El cálculo detallado de las particularidades de los complejos territoriales naturales para su utilización económica es uno de los aspectos determinantes del aprovechamiento racional de la naturaleza. De ahí se deriva la importancia de su conocimiento y la determinación de su potencial natural.

En el actual estado de la ordenación del espacio físico se considera como urgente la creación de grandes bancos de datos regionales y el establecimiento de redes de observatorios dotadas de las últimas tecnologías de comunicación.

Solo a partir del inventario de la información y con la alimentación actualizada de los datos podrá emprenderse con eficacia la difícil e importante tarea de homogeneizar y analizar las distintas variables con vistas a la integración y aplicación a la ordenación del territorio (Corellano, 1993).

Las consecuencias de los cambios climáticos en el conjunto de las actividades económicas, la población y los ecosistemas son ciertamente significativas, aumentarán a lo largo del siglo y en muchos de los casos son difícilmente reversibles (IPCC, 2007). En este contexto, la magnitud de los costos estimados de los impactos inducidos, tanto los vinculados a los procesos de adaptación como de los procesos de mitigación, parece indicar que el cambio climático será un factor condicionante esencial de las características y opciones del desarrollo económico de este siglo.

Por clima debe entenderse, según Claveria (2007) como las condiciones medias del tiempo de una región, que está en función de la época del año; es el conjunto de las condiciones esperadas de variables meteorológicas tales como temperatura, precipitación, nubosidad, viento, humedad, etc; obtenidas a través de promedios sobre un número de años.

Los científicos alrededor del mundo ahora están de acuerdo en que los cambios climáticos que todos estamos experimentando mundialmente son reales y son el resultado de la actividad humana. Para Adger et al; (2005) los cambios regionales, tanto en la temperatura como en el ciclo hidrológico, consecuencia de un cambio climático inducido por el hombre, impactarían negativamente tanto en la agricultura como en la propagación de enfermedades infecciosas. Estudios hechos por Gay et al; (2006), Conde y Palma (2007) concuerdan que los cultivos de maíz, caña y café en general se verían afectados negativamente, tanto por un incremento en la temperatura, como por una disminución en la precipitación de la región. Asimismo tiene el criterio de que los cambios en la temperatura y la lluvia podrían influir en la incidencia de brotes epidémicos de enfermedades infecciosas, relacionados con las condiciones atmosféricas para la región estudiada.

Por todo lo anteriormente abordado es necesario instrumentar un sistema para la vigilancia y el aviso temprano para la sequía, los estudios de amenazas, la evaluación de riesgos y desastres naturales como los ciclones, inundaciones y deslaves que tantas perdidas de vidas humanas y material han provocado en el mundo; los pronósticos estacionales y la gestión de la información mediante imágenes satelitales y el empleo de gis.

El efecto invernadero

Adger et al; (2005) señalan que los gases son una condición natural de la atmósfera de la tierra. Algunos gases, tales como los vapores de agua, el dióxido de carbono (CO2) y el metano son llamados gases invernadero, pues ellos atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la atmósfera. Existe el consenso científico de que el calentamiento global es consecuencia de la acción del hombre, por su continua emisión de gases de efecto invernadero hacia la atmósfera (Salomón et al; 2007).

Distintos gases presentes en el aire a nuestro alrededor atrapa el calor del sol. Los mismos actúan como una sábana alrededor de la tierra. Éstos mantienen la temperatura de la tierra lo suficientemente caliente para posibilitar la vida humana. Estos gases en nuestra atmósfera se conocen como ‘gases de efecto invernadero’. Sin embargo, en los últimos 150 años, los humanos hemos estado quemando combustible para fábricas, vehículos y hogares a una velocidad que va en rápido aumento. Esto ha liberado cada vez más de los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, lo que ha dado como resultado temperaturas en continuo aumento en la atmósfera de la tierra, que a su vez provocan ‘el calentamiento global’ y el cambio climático. (IPCC Climate Change 2007).

A medida que el planeta se calienta, los cascos polares se derriten. Además el calor del sol cuando llega a los polos, es reflejado de nuevo hacia el espacio. Al derretirse los casquetes polares, menor será la cantidad de calor que se refleje, lo que hará que la tierra se caliente aún más. El calentamiento global también ocasionará que se evapore más agua de los océanos. El vapor de agua actúa como un gas invernadero (Barcala y Morgiardino, 2005).

Influencia de la agricultura sobre el cambio climático

La ganadería y desechos ganaderos también producen gases que favorecen el cambio climático global. Algunos son locales, como el amoníaco, pero otros como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) contribuyen significativamente al calentamiento global o “efecto invernadero”. La contribución de la ganadería a tal efecto puede ser estimada en un 18% (FAO, 2007).

Si se incluyen las emisiones por el uso de la tierra, el sector ganadero es responsable del 9% del dióxido de carbono emitido, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65% del óxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2 y el 64% del amoníaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida. La mayor parte de este gas procede del estiércol (Cantero y Fuentes 2007).

Influencia del cambio climático sobre la agricultura

La alteración de los patrones climáticos afecta indudablemente la productividad agrícola de diferentes maneras, dependiendo de los tipos de prácticas agrícolas, sistemas y periodo de producción, cultivos, variedades y zonas de impacto (IPCC , Climate Change 2007).

Se estima que los principales efectos directos derivados de las variaciones en la temperatura y precipitación principalmente, serian la duración de los ciclos de cultivo, alteraciones fisiológicas, exposición a temperaturas fuera del umbral permitido, deficiencias hídricas y respuesta a nuevas concentraciones de CO2 Algunos efectos indirectos de los cambios esperados se producirían en las poblaciones de parásitos, plagas y enfermedades (migración, Concentración, flujos poblacionales, incidencias, etc.) disponibilidad de nutrientes en el suelo y planificación agrícola (fechas de siembra, laboreo, mercadeo, etc.( Watson,et al; 1997 y Cesar et al;2008).

La agricultura es altamente sensible a los cambios del clima, pues sus acciones se desarrollan a cielo abierto, convirtiéndose en uno de los sectores más vulnerables a los riesgos provocados por el cambio climático (Reilly, 1995, Smith y Skinner, 2002). Es indispensable la adaptación al cambio climático, pues de no lograrse esta adaptación el impacto sobre los rendimientos y la calidad de la cosecha será gravemente afectada (Tingem et al; 2008), lo que repercutirá en las economías de las comunidades, casi siempre más desfavorecidas.

La sequía, conjuntamente con la salinidad de los suelos constituye un grave problema que afecta el rendimiento de los cultivos y la sostenibilidad de la agricultura. Cerca del 10% de la superficie del planeta está afectada por estos tipos de estrés y debido a ello se abandonan unas 10 millones de hectáreas.

La humanidad probablemente nunca ha tenido que enfrentar tan enorme desafío. El futuro de nuestro bello planeta realmente está en nuestras manos. Todos podemos jugar un papel, analizando nuestro propio estilo de vida y haciendo todo lo posible para proteger nuestro medio ambiente. No podemos revertir el daño ya ocasionado, pero podemos tratar de atenuar el impacto. Este aspecto se enfoca en las experiencias de agricultores de todo el mundo y comparte información práctica sobre lo que ellos están haciendo para adaptar y proteger su medio ambiente. (,Adger et al; 2005, Challinor et al; 2007).

Estudio del clima en la Granja y el territorio.

Subsistema físico.

El área de estudio en Campo Florido ocupa una superficie de 30 km2. Se encuentra situada principalmente sobre areniscas calcáreas, caliza suave y rocas ultra básicas, seguidas de los materiales transportados carbonatados o no carbonatados y areniscas silíceas.

Presenta altitudes que oscilan entre los 13.4 y 40. m snm, siendo Predomina el relieve a ondulado (4.1 – 8.0%) El clima, como en el resto del país, es tropical lluvioso con invierno seco. Precipitación media anual 1347.3 mm, temperatura media 23.6ºC, la insolación media anual es de 7.4 horas-luz/día. Predominan los vientos de componente NE y NNE con velocidades 4.5 km/h en el interior y 10 km/h hacia la costa. Debe estudiarse con mayor particularidad las características de su mico clima.

Situación geográfica de La Rosita:

La Finca “La Rosita” está ubicada en el Municipio “Habana del Este” en el Consejo Popular de Campo Florido. Limita al Norte con el Poblado de Guanabo, al Sur con el poblado de Arango, al este con el de Campo Florido y al Oeste con el Municipio de Guanabacoa. La Finca está rodeada por áreas pertenecientes a la Empresa Pecuaria Bacuranao.

De las 45,7 ha que tiene la granja, el 29,3% lo ocupan los forestales, el 21,2% los cultivos temporales y, la infraestructura el 20,13%; por lo que estas actividades ocupan el 70,63 % de la superficie total. Los pastos y forraje para el ganado bovino ocupa el 22,2%, es decir, casi un cuarto de toda la superficie. La información resumida aparece en La tabla 1.

Tabla 1. Distribución del uso de los suelos de la Granja la Rosita.

Características generales de los suelos de la granja

Los principales suelos identificados de la Granja son los Pardos, En general los suelos de esta región se caracterizan por tener un espesor menos profundo en las partes más altas, con formación eluvial y por la redistribución de los materiales (deluvios) y la humedad, los suelos en las partes bajas son más profundos y más plásticos (López, 2006).

Los suelos Pardos son los más extensivos en la Granja, muy arcillosos, ricos en arcillas del tipo 2:1, con colores oscuros en el horizonte A y pardo a oscuro en el B. Son poco profundos, el pH está por encima de 7, un bajo contenido de materia orgánica (2,80 %). Otras variantes de este suelo como el Pardo eslítico, vértico y cálcico lavado que presenta pH ligeramente inferior en el horizonte A (6,40), pero un contenido de MO algo superior (3,24 %) disminuyendo con la profundidad; o el suelo Vertisol Pélico mullido cálcico, con semejante pH sobre 7y MO superior al 3%.

La profundidad efectiva está entre los factores limitantes agroproductivos en el desarrollo de los cultivos en esta zona en estudio, según Hernández et al; (2006). La profundidad efectiva predominante en los suelos está entre poco profundo (30,5 % del área) y medianamente profundo (29,5% del área). Hay pocas áreas de suelos profundos (7,1%) y muy profundos no existen.

En este caso la profundidad efectiva de los suelos está dado por el carácter vértico de gran parte del territorio, tanto en los propios Vertisoles como en los suelos del subtipo vértico. Los bloques prismáticos del carácter vértico de los suelos, en época de seca se endurecen considerablemente constituyendo una limitación a la penetración de las raíces de las plantas y las labores de preparación de suelo y tecnológica general.

En cuanto al grado de erosión en la región de estudio predominan los suelos con poca erosión (47,1%) y los no erosionados (20,0%).

Los procesos erosivos no están tan marcados debido a que gran parte del territorio está ocupado por los pastos y además que con los primeros aguaceros se implanta una vegetación secundaria que protege el suelo contra la erosión, como es propio para los climas tropicales.

En cuánto al contenido de materia orgánica es uno de los problemas graves que tienen los suelos de las regiones tropicales, dado al alto grado de mineralización de la materia orgánica, sobre todo cuando se pone en explotación agrícola. Según el cultivo que se implante, del clima y el manejo agrícola será el contenido en materia orgánica del suelo.

Por estos resultados predominan los suelos medianamente humificados (2,1-4,0% de materia orgánica), con un 43,3% del área y además los poco humificados (25,4% del área). Los suelos humificados (4,1-6% de humus) solamente 7,5% del territorio.

E grado de pendiente del relieve es un factor fundamental en la productividad y manejo de los suelos. El comportamiento del grado de pendiente en los suelos se observa que predominan las pendientes llanas (18,5%), ligeramente ondulado (23,6%) y ondulado 19,75). Este comportamiento del relieve también está relacionado con el hecho de que los suelos no presenten un grado de erosión marcado.

De estos estudios de suelos realizado por López (2006) se realizaron recomendaciones para su manejo, las más significativas son:

– La necesidad de aumentar el contenido de materia orgánica del suelo por medio del desarrollo de la lombricultura y otras prácticas de manejo orgánico.

– Potenciar las siembras de contornos en las partes de más riesgos de erosión.

– La aplicación de biofertilizantes.

La caracterización de los elementos del clima del entorno de la Granja se obtuvieron a través de la información de la Estación Meteorológica de Casa Blanca y la Estación Pluviométrica de Campo Florido. La información obtenida fue acerca de la temperatura y las precipitaciones.

Se consideraron para el estudio los diez últimos años de los 30 años evaluados y fueron los siguientes elementos: La temperatura por década y media mensual; los intervalos anuales, la diferencia entre las medias del mes más cálido y el mes más frío, así como las precipitaciones totales mensuales y los valores extremos de los módulos pluviométricos.

Resultados de los estudios del clima

El área en estudio clasifica como tropical lluviosa, con invierno seco tropical subhúmedo relativamente seco. En cuanto a la distribución de las precipitaciones a lo largo del año, si consideramos los valores medios totales mensuales, se observa una distribución pluviométrica típica del clima tropical. Las máximas precipitaciones en verano corresponden al periodo de mayo a octubre, mientras que las mínimas en invierno corresponden con el período de noviembre a abril. Las precipitaciones medias anuales son de 11331,9 mm en este período 2001-2010 (Datos tomados de la Estación Pluviométrica de Campo Florido). (Figura 1).

El período seco de noviembre a abril es la etapa alta para la siembra y desarrollo de los pastos y cultivos temporales; sin embargo, en esta etapa es muy importante hacer un uso racional del agua, porque disminuye las reservas disponibles del arroyo y baja el manto freático del pozo.

Figura 1 gráfica de precipitaciones del período 2001 – 2010 (Fuente. Estación de Plubiometría de Campo Florido).

Para Adger et al; (2005) Gay et al; (2006), Conde y Palma (2007) concuerdan que los cambios regionales, tanto en la temperatura como en el ciclo hidrológico, consecuencia de un cambio climático inducido por el hombre, afectan negativamente en la agricultura.

En esta zona donde está ubicada la Granja, hay un período de intensa sequía que parece aumentar con los años. Esta advertencia del cambio climático debe alertar para proponerse estrategias de producción en cada período, es decir, de mayo a octubre, establecer las reservas de alimentos para el período seco cosechándolo en el período húmedo, sobre todo para la ganadería, y así disminuir la dependencia de insumos alimenticios externos en este período de mayor sequía.

Por otra parte, la temperatura promedio oscila de 23 a 25 grados Celsius, alcanzando valores más elevados en los meses de julio y agosto, y los valores más bajos en los meses de enero y febrero. Las temperaturas han variado mucho en los últimos años en esta zona (figura 4,2), y, según (Salomón et al; 2007) han incidido en esto el impacto negativo de la acción del hombre y tienen una alta influencia en el cambio climático. En la Zona de estudio hay evidencia de este cambio: criterios de experimentados agricultores de la Granja plantean que “años atrás el fríjol se sembraba a partir del mes de septiembre y, sin embargo, ya en los últimos años, la mayor cosecha se obtiene cuando el fríjol se siembra a partir de diciembre”.

Figura.2 – Temperatura media anual de Cuba entre 1951 y el 2009 (Fuente. Instituto Nacional de Meteorología de Casa Blanca, 2010).

En la figura 2 se observa la tendencia de la temperatura a subir, provocando muchos cambios sobre todo en el régimen de precipitación y otras afectaciones confirmadas por IPCC (2007) y Climate Change (2007). Las altas temperaturas afectan también la germinación de las semillas de muchos cultivos; producen agotamiento al ganado en pastoreo de cuartones sin sombras aún cuando hay razas más adaptadas como la cebú, pero no así las razas lecheras; por lo que esto puede ser un buen argumento para sembrar cercas vivas y árboles que propicien sombra a los animales en pastoreo en las horas mas caliente. Las altas temperaturas afectan también la duración de las jornadas de trabajos de los animales de tiro y a los agricultores Esto es importante tenerlo en cuenta para establecer los horarios de trabajos de los trabajadores agrícolas de la Granja, ya que hay un 20% que reclaman cambio de horarios más fresco, los cuales estarían justificados, dado al aumento de la temperatura que se siente en Cuba en los últimos años.

Conclusiones

1. En el actual estado de la ordenación del espacio físico en Campo Florido se considera que existen condiciones objetivas y subjetivas para emplear las bases de datos climáticos regionales y el establecimiento de redes de observatorios dotadas de las últimas tecnologías las cuales deben incorporarse a la red de comunicación del territorio en función de un resultado mas concreto en el sector agrario y rural de Campo Florido.

2. En la Zona de estudio hay evidencias de cambios climáticos que muestran una tendencia en los últimos anos a obtener las mejores cosechas de fríjol a partir del mes de partir de noviembre o diciembre desplazándose del periodo tradicional de octubre.

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Agostinho Guilherme Carlos. (2011, marzo 23). Clima y cambio climático. Análisis de la región de Campo Florido, Cuba. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/clima-cambio-climatico-region-campo-florido-cuba/
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Agostinho, Guilherme Carlos. Clima y cambio climático. Análisis de la región de Campo Florido, Cuba [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/clima-cambio-climatico-region-campo-florido-cuba/> [Citado el 18 de Octubre de 2018].
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