Causas sociales y económicas de las migraciones en Nicaragua (1990-2002)

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1 Capitulo: Las migraciones y la realidad nicaragüense

1.1 El proceso de la migración nicaragüense

Después de enfrentar los drásticos cambios que acontecieron en la década de los 80´s, Nicaragua enfrentaría una nueva ola de emigración a inicios de la década de los 90´s como consecuencia de las transformaciones en la estructura económica del país que redujeron las condiciones de vida de los nicaragüenses.

El tratamiento de “choque” que se implementó en el país a inicios de los 90´s, dejó muy poco margen de maniobra en la población; las transformaciones de corte neoliberal implicaban cambios radicales en la forma de trabajo, las condiciones de vida, el consumo y el nivel de ingreso.

El periodo de los 80´s en Nicaragua experimentó cambios profundos y significativos en el comportamiento del ciudadano nicaragüense, en esa década gran parte de la población rural y mayormente pobre fue el centro de protección y atención de las políticas paternalistas del estado que posteriormente generaron una actitud receptivo-dependiente como producto de tales medidas. Esta población en la década de los 90´s se enfrento a esquemas neoliberales centrados en el “Libre Mercado” y un Estado facilitador-estimulador del bienestar alcanzable mediante la posesión individual de recursos económicos.

Costa Rica inició su proceso de transformación en condiciones distintas que las de Nicaragua, por lo que para inicios de la década de 1990, existe una gran diferencia en cuanto a condiciones económico-sociales. Este contraste radica en el efecto positivo de casi cuatro décadas de desarrollo social que en ese país permitieron altos índices de educación […] con mejoría creciente en la disposición de los servicios de salud, electricidad y agua potable, en una época marcada por un importante dinamismo económico impulsado por un fuerte activismo del estado. En contraste con Nicaragua, en donde los conflictos políticos, el alto gasto militar, desarrollo limitado de políticas redistributivas […] no han permitido controlar los altos índices de exclusión por pobreza. 1

Lo anterior define un escenario de acuerdo a lo planteado en el enfoque neoclásico, puesto que en vista de las condiciones que presenta la economía costarricense, el nicaragüense optaría por emigrar en busca de mejores condiciones de ingreso, así, como condición a priori, tal consideración es valida puesto que el salario mínimo promedio en Nicaragua, oficialmente establecido, es de apenas 60 dólares al mes mientras que en Costa Rica el salario mínimo es de 223 en el 2004.

Es por tal situación que además de la asociación directa del enfoque neoclásico, podemos asociar el enfoque de los mercados duales a la migración que se presenta durante el periodo. El desarrollo social alcanzado en Costa Rica donde la educación elevó el índice de especialización del trabajo en el mercado laboral generó áreas de ocupación que el costarricense no desea tomar y que el nicaragüense por la poca preparación y necesidad está dispuesto a aceptar.

Por otro lado, acceder mercados laborales externos requería la existencia de un aparato social que movilizará con cierto margen de confianza al nicaragüense en su emigración hacia Costa Rica, y es aquí donde el enfoque de las redes migratorias da respuesta a este contexto.

Los estudios “in situ” analizaron de forma más específica aspectos asociados a las redes migrantes a las que han hecho uso los nicaragüenses, examinándose la forma los nuevos migrantes son apoyados por sus compatriotas y hasta que nivel estos últimos ayudan a su incursión en el mercado de laboral de ese país y la manera como impulsan la migración al servir estos como ejemplo.

Las redes son el principal mecanismo que hace de la migración un fenómeno que se perpetúa a sí mismo; de hecho, su naturaleza es acumulativa, con tendencia a crecer y a hacerse más densas, al constituir cada desplazamiento un recurso para los que se quedan atrás y facilitar desplazamientos ulteriores, que a su vez amplían las redes y la probabilidad de expandirse en el futuro 2

Hoy en día, las reformas económicas estructurales iniciadas en los noventa están casi completadas y la migración en Nicaragua, se hace aún más creciente, teniendo como condiciones relevantes un sistema de redes transnacionales consolidadas -que a pesar de leyes migratorias como la aprobada en el 2005 en Costa Rica- serán difícil de menoscabar y como consecuencia el impacto de las remesas que poseen una tendencia creciente cada año.

Las remesas se constituyen como un “salario” más o menos regular para las familias que poseen un miembro en el exterior. A través de las remesas encontramos efectos macroeconómicos y macroeconómicos si bien que estos últimos son los más evidentes, por el peso de las transferencias registradas en la balanza de pagos, al momento de conjugarse en el entorno de la economía nacional tienen un impacto amplio en la vida económica del país; el impacto micro de las miles de familia que reciben remesas radica en mantener el nivel de consumo individual en los mercados locales.

De acuerdo con lo anterior, las remesas fungen como el sistema de amortiguamiento más recurrente cuando en el país no quedan alternativas. El destino de las remesas familiares se utiliza para satisfacer las necesidades de subsistencia, 75%; en capital humano (alimentación, salud y educación); un 12% en micro-emprendimientos productivos y mejoras del patrimonio familiar (mejoras de negocios, vivienda), un 9%, y en ahorro un 4% 3. Es por esto que considera a las remesas familiares como el efecto más importante y más tangible en la población nicaragüense.

Aunque las remesas poseen un alto grado de dificultad en su contabilización, es posible afirmar que su crecimiento para los años posteriores será una realidad; es por ello que valdría la pena preguntarse, si las remesas, se consolidarán aún más como una política social auto-creada y auto-manejada 4 , en donde los gobiernos no hacen más que afirmar la importancia de las mismas sin inmiscuirse en el fenómeno de una manera más realista e imperativa.

Así mismo, en muchas de las economías, las remesas pueden ser como una espada de Damocles, al traer consigo distorsiones en los mecanismos de desarrollo social tales como la costumbre de recibir los montos y abstenerse a estos sin otros medios de ingreso y también a la fuga masiva de cerebros de las sociedades. Es por ello que las economías modernas que están en busca de un desarrollo integral no deben obviar esta afirmación puesto las remesas no pueden ser por siempre un sustento económico en la población, antes bien debe analizarse la manera de hacerlas aún más productivas de lo que ya son.

2 Capítulo: Reformas Estructurales, el Mercado laboral y su incidencia en las Migraciones

Fue en el año de 1987 y 1988 cuando los principales gestores del gobierno sandinista emprendieron algunas medidas en aras de equilibrar la economía, como la reducción del gasto público, la liberalización de los precios domésticos, la eliminación del tipo de cambio múltiple y por primera vez, se dio un “despido masivo de empleos del sector público”5

Hablar de reformas a partir de la década de los noventa supone por un lado, no perder de vista la herencia de la gestión anterior, donde se había dado una administración de corte socialista, aunque en el trasfondo se caracterizó por ser de economía mixta con presencia también del Estado, y con políticas económicas que atendían a diversas corrientes de pensamientos 6 . La estatización de la economía se dio con predominancia de nacionalizaciones de la banca, el comercio exterior, la reforma agraria, por citar las más importantes.

2.1 El Contenido de las Reformas Estructurales y los Cambios Operados

Las medidas garantes de la transición hacia una economía de mercado en el marco de los ajustes estructurales han dado en llamarse “Consenso de Washington”, las que pueden resumirse en 7: medidas de atención al problema fiscal; medidas de liberación; medidas de desregulación, por último, las medidas de privatizaciones completan el cuadro de variables.

Esas medidas constituyeron la armazón en la que se asentaron las políticas económicas y sociales. Este plan era el producto del mismo tipo de terapia de shock, con las mismas implicaciones regresivas que se habían aplicado más temprano en el gobierno anterior8 . En concreto el ajuste económico emprendido tenía como meta resolver dos grandes desequilibrios: el interno y el externo, lo que equivalía a resolver los déficit público y comercial respectivamente. “Equilibrar esas dos balanzas requiere disminuir gastos y aumentar ingresos”9

La política fiscal como solera que une ambos equilibrios se erigió como parte fundamental del plan. Dentro de ese mismo ámbito, las medidas privatizadoras, la expulsión del empleo del sector público, la disminución del gasto público, fueron parte medular del programa.

La política Fiscal

Los ajustes estructurales han marcado una política social al margen del Estado, en las que, las necesidades civiles tenían que ser satisfechas con un mayor perfil de individualidad. Forma parte del mismo enfoque ideológico que puso “el énfasis en la eficiencia, y las normas que facilitan el funcionamiento del mercado y, por derivación, se da por supuesto el crecimiento, e indirectamente su impacto en la reducción de la pobreza”10

Sin embargo, el papel de subsidiariedad asignado al Estado y los beneficios que derivarían del mercado, no evitaron que en el periodo, el 45 por ciento de la población sobreviva con menos de 1 dólar diario y casi el 70 por ciento lo haga con menos de 2 dólares diarios, lo que demuestra el estado deplorable de pobreza en que han estado sumergidas el grueso de las familias en Nicaragua.

En cuanto a los logros macroeconómicos, los más destacados han sido la estabilidad de precios y la relativa estabilidad del tipo de cambio. El mayor fracaso es el déficit en cuenta corriente en la balanza de pago, donde “Nicaragua tiene la relación déficit—cuenta corriente más grave a nivel mundial”11

Así mismo, en todo el periodo y en paralelismo con los ajustes estructurales ha existido ineficiencia en las instituciones del Estado en lo que administración de Recursos se refiere. La corrupción en todo el periodo ha sido galopante, que es otro de las características más destacadas de la década. Ambos fenómenos-corrupción e ineficiencia- se han conjugado muy bien y se han fundido y confundido con las reformas estructurales, de tal forma que sus efectos por separados es difícil de cuantificar. De lo que se tiene certeza es que dentro de ese escenario se ha generado un éxodo masivo de nicaragüenses al exterior.

2.2 Mercado Laboral desde inicio de la década hasta sus características actuales

Las reformas estructurales alteraron el mercado laboral nicaragüense sobretodo con las medidas privatizadoras, la minimización del tamaño del Estado y la libertad asignada a la empresa privada de ser el motor del dinamismo económico. Esto ha hecho que el desempleo haya pasado a ser un fenómeno tan estructural como las reformas mismas.

Teniendo presente esas premisas, el gráfico anterior nos permite ver como esas reformas iniciaron una expulsión del empleo que hasta entonces había estado en manos del sector público. En 1990 el sector público aportaba con más de 200 mil empleos, cantidad que para el 2002 se había reducido a 61,628, es decir, más de 150 mil fueron desplazados de sus puestos para, en teoría, insertarlos en puestos privados del mercado laboral.

El proceso de privatización contribuyó también a la expulsión del empleo público; donde 86 empresas que integraban parte de la corporación industrial del Pueblo (COIP) fueron privatizadas, las cuales formaban parte de de las Corporaciones Nacionales del Sector Público (CORNAP). Como resultado, la CORNAP que en 1990 aportaba 78,000 puestos de trabajo, para 1995 se había reducido drásticamente a 1098, año último en el que se observa un aporte de estas corporaciones al empleo nacional (ver gráfico anterior, no.3).

Dentro del análisis anterior, en el año de 1997 en “Nicaragua por cada 5.8 habitantes una persona trabajaba”12 . Lo que es un indicador del grado de dependencia que existe, es decir, de casi 6 personas solo una recibe ingresos permanentes y adecuados, sin estar sometida a la zozobra del desempleo ni de los ingresos inestables. De ahí que consideremos que las migraciones de nicaragüenses al exterior desde el inicio de los noventa estén fuertemente influidas por el problema del desempleo; la falta de oportunidades para que la población se inserte en actividades productivas y remunerativas obligan a buscar escapatoria, visionando en tierras foráneas lo que en su propio país les es negado.

Ahora bien, las migraciones externas aparecen también, no solo por las circunstancias específicas del país expulsor, sino por las condiciones y atractivo del país absorbente de esos contingentes de migrantes. La siguiente tabla, número 2, ilustra la evolución del desempleo en Costa Rica en el periodo 1990-2002, cuyos datos indican que ese país se ha caracterizado por tener tasas de desempleo muy inferiores a las que se observan en Nicaragua y a la “mayoría del resto de países de LaLatinoamérica”13, resultado de la buena salud de la que ha gozado su mercado laboral, lo que es un aliciente para que los nicaragüenses elijan r> como destino ese país ante la problemática de empleo e ingresos por las que atraviesan.

Las Asimetría de los Mercados Laboral Nica-Tico

Como se observa en la tabla siguiente, el desempleo abierto en Costa Rica ha oscilado en todo el periodo entre el 4.6 por ciento y el 6.4 por ciento, en tanto que el subempleo ha oscilado entre el 6.1 por ciento y el 8.2 por ciento, lo que da una tasa de subutilización del 10.7 por ciento en 1990 y del 14.6 por ciento en 2002. La tasa que hace la equivalencia en Nicaragua de la “subutilización” costarricense, es el “desempleo abierto y encubierto”, que ha rondado en torno al 44 por ciento en el periodo de 1990 y 2002, demostrando de esta forma una diferencia voluptuosa de dichas tasas, y como la sanidad del mercado laboral tico en comparación con el nica, se convierte en un señuelo que encausan las migraciones de nicaragüenses hacia ese país.

La teoría “macroeconómica neoclásica” parece haber hallado un soporte empírico en la realidad de las migraciones del país, al postular que estas surgen como “el resultado de una distribución geográfica desigual de la mano de obra y el capital”14. En este caso el exceso de mano de obra, la misma que no encuentra empleo en Nicaragua, es en cierta medida absorbido por un mercado costarricense en mejores condiciones.

Los Salarios

La complejidad del fenómeno migratorio obliga a ver no solo a los ajustes estructurales y su impacto en el mercado laboral, también a los salarios que complementa el análisis.

En el año 2000 mas del 60 por ciento de los ocupados estaban en el rango de los que poseían educación primaria y los que no poseían ningún grado, el 27.9 por ciento estaban en el rango de educación secundaria y tan solo el 8.7 por ciento poseían algún nivel de educación universitaria15.

Los salarios en Nicaragua y en Costa Rica

La capacitación de la población ocupada ha incidido en la forma como ha evolucionado el poder adquisitivo de la clase trabajadora nicaragüense, en el que se evidencia el deterioro que han experimentado los salarios reales a partir de 1990. En el gráfico 7, eje izquierdo, se presenta el salario promedio real y el costo de la canasta básica, resaltando como esta supera paulatinamente el poder adquisitivo del ingreso desde el inicio de la década hasta el año 2002.

En el eje derecho del gráfico anterior se puede observar el deterioro del poder adquisitivo más transparentado, representando el costo de la canasta básica la unidad. En 1992 se podía adquirir con un salario real más de 1.5 canastas básicas, en el año 2002 se adquiere nada más el 70 por ciento de dicha canasta. La estructura de la canasta básica en Nicaragua en su mayor parte (más del 50 por ciento), está integrada por bienes alimenticios de los que es muy difícil prescindir, lo que cotejado con la carencia de ingreso en relación a los bajos salario, permite deducir un panorama muy sombrío para las familias en el país. Tabla 3: Costa Rica y Nicaragua: Salarios medios por hora (en dólares), 1998.

Al hacer una comparación con Costa Rica, el salario en Nicaragua y por consiguiente los ingresos se quedan muy por debajo de los de ese país vecino (ver tabla anterior, número 3). Las diferencias son muy marcadas en lo que respecta a enfermería, cuyo salario por hora en Costa Rica de 5.99 dólares es el equivalente a más de 9 cantidades del de Nicaragua.

En el mismo cuadro se observa también una diferencia muy significativa en lo que respecta a la rama de albañilería y los salarios de agricultura que son los de Costa Rica casi 5 veces del de Nicaragua, sector último en el que se encuentra laborando un porcentaje muy alto de nicaragüenses que migran a ese país, que es del 31.5 por ciento 16, lo que se convierte en un nuevo elemento empírico que complementa la defensa de la teoría “macroeconómica neoclásica” cuando explica el porque de las migraciones.

Por último se señala que, “el empleo no solo es un derecho, sino que constituye una de las más sólidas condiciones de existencia social en tanto proporciona a los trabajadores una base de autorrespeto y dignidad. Casi todas las personas dedican gran parte de su tiempo, y de su vida a realizar actividades económicas. El trabajo es para ellas una oportunidad de utilizar sus capacidades, obtener un ingreso remunerador y definir su identidad. Les permite satisfacer sus necesidades materiales, adquirir un status social y ampliar su gama de opciones” 17 .

2.3 Migraciones al Exterior y Remesas Familiares

Nicaragua no escapa de ese fenómeno migratorio creciente. Las vertientes que las desencadenaron y siguen haciéndolo actualmente pueden ser diversas, pero el impacto que tienen es más específico. Los efectos predominantes son los económicos, sociales, políticos y culturales.

Se ha argumentado que Nicaragua es uno de los pocos países del mundo cuyas migraciones tienen un carácter regionalmente bipolar, se suceden tanto al Norte como al sur, los que, en su respectivo, se dan a Estados Unidos y Costa Rica. Estos dos países son los que destacan como receptáculos de los contingentes migratorios que han surcado las fronteras nacionales a partir de 1990

Migraciones como factor de ajuste y fragilidad económica-social

La alta proporción de la población activa que no goza de empleos formales y estables, con salarios adecuados-como ya se observó-, se ve inducida a viajar al exterior para paliar la insuficiencia de ingresos en las familias nicaragüense. De ahí que se señale que después de los noventas, las migraciones tienen un móvil laboral 18.

No en vano se vio en la parte dedicada específicamente para los ajustes estructurales que Nicaragua logró apenas algunos resultados satisfactorios en el ámbito macroeconómico, como el pase de la inflación a un dígito y un tipo de cambio relativamente estable. Pero en lo que respecta al crecimiento económico este no ha sido significativo para que la población se procure mejores ingresos ni ha venido acompañado de una distribución de los mismos; lo que refleja el fracaso de la política social donde los resultados son todavía más contradictorios con los planes que inicialmente se estipularon.

Respecto a la distribución del ingreso, según Avendaño, en Nicaragua “la distribución del ingreso entre las familias muestra una pauta de marcada desigualdad. El 20% de las familias del país que tienen los menores ingresos solo capta el 3.6 % del ingreso total, mientras que el 20% del total de las familias que poseen los mayores ingresos se apropia del 62.4% del ingreso total” 19. De ahí que a la imposibilidad del mercado laboral para generar empleo, un crecimiento económico exiguo aunado a una pésima distribución del ingreso sean factores sobre los cuales gravita el fenómeno migratorio. La situación se entiende también por la crisis agrícola especialmente, aunque no escapa lo pecuario, que ha socavado los ya débiles pilares de la economía nacional.

Lo cierto es que la crisis agrícola es otro de los problemas estructurales del país, junto al desempleo y también de las migraciones. El sector sufre una serie de deficiencias y que han persistido desde tiempo atrás. “Las principales limitantes son los problemas de la tenencia de tierra, leyes, incentivos, regulaciones desactualizadas y confusas, altos costos de operación”20, la ausencia de crédito, junto a unas tasas de interés que lo restringen, la baja inversión en infraestructura, así como otros problemas que son un pesado lastre para el despegue del sector, y que todos ellos generan una vulnerabilidad que agita las migraciones al exterior.

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Méndez Erick. (2006, noviembre 21). Causas sociales y económicas de las migraciones en Nicaragua (1990-2002). Recuperado de https://www.gestiopolis.com/causas-sociales-y-economicas-de-las-migraciones-en-nicaragua-1990-2002/
Méndez, Erick. "Causas sociales y económicas de las migraciones en Nicaragua (1990-2002)". GestioPolis. 21 noviembre 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/causas-sociales-y-economicas-de-las-migraciones-en-nicaragua-1990-2002/>.
Méndez, Erick. "Causas sociales y económicas de las migraciones en Nicaragua (1990-2002)". GestioPolis. noviembre 21, 2006. Consultado el 14 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/causas-sociales-y-economicas-de-las-migraciones-en-nicaragua-1990-2002/.
Méndez, Erick. Causas sociales y económicas de las migraciones en Nicaragua (1990-2002) [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/causas-sociales-y-economicas-de-las-migraciones-en-nicaragua-1990-2002/> [Citado el 14 de Diciembre de 2018].
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