Calidad del empleo en las Pymes del Perú

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Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
Políticas para mejorar la calidad del empleo en las PYME
Juan Sierra y Enrique Sato  UNI
Introducción
En el mercado laboral peruano, el problema fundamen-
tal no es el desempleo (aproximadamente 8% de la
PEA) sino el nivel de subempleo (43% de la PEA), con
trabajo de muy baja calidad y bajos ingresos. La gran
mayoría de subempleados labora en la pequeña y mi-
croempresa (PYME), las que acogen al 82% del perso-
nal ocupado en el todo el país. Por lo tanto, la tarea es
generar empleo de calidad para los trabajadores, par-
ticularmente en las PYME.
Con este propósito, desde hace cinco años, la Organi-
zación Internacional del Trabajo (OIT), los organismos
de cooperación internacional y muchos expertos, han
presentado y promovido Servicios de Desarrollo Em-
presarial (SDE) como medio fundamental para el desa-
rrollo de las PYME y el ingreso de sus trabajadores. Sin
embargo, poco se ha hecho para evaluar su impacto.
En este sentido, el objetivo del presente trabajo es
evaluar la capacidad de los SDE para mejorar la cali-
dad del empleo (remuneraciones) en las PYME y así
aumentar la productividad de sus trabajadores. Sobre
esta base, se plantean medidas de política de promo-
ción de los SDE para mejorar su impacto en las PYME.
En este trabajo, el impacto de los SDE sobre la calidad
del empleo se mide en función de su capacidad para
incrementar las remuneraciones, dejando de lado otros
criterios planteados por la OIT. Esto debido a que el
problema central de las PYME radica en los bajos in-
gresos de sus trabajadores.
Pequeñas y microempresas
En este trabajo, se clasifica a las PYME en función del
número de trabajadores que labora en ellas. De este
modo, se define a las empresas como microempresas,
si estas emplean de 2 a 10 trabajadores (haciendo una
distinción entre aquellas que emplean entre 2 y 4 tra-
bajadores y aquellas que emplean entre 5 y 10 traba-
jadores) y pequeñas empresas, si emplean de 11 a 20
trabajadores. El análisis se centra en las microempre-
sas porque proporcionan empleo a más del 76,4% del
personal ocupado en el ámbito nacional, según el INEI1;
mientras que las pequeñas solo incorporan al 5,6%.
Los trabajadores por cuenta propia han sido excluidos
del presente estudio, con lo cual la cantidad de traba-
jadores empleados por la microempresa se reduce a
30,6% del personal ocupado en el nivel nacional, pero
sigue siendo superior a la de la pequeña empresa.
La distinción entre microempresa de 2 a 4 trabajado-
res y la de 5 a 10 trabajadores, se debe a que cada
grupo tiene características bastante particulares: mien-
tras que el primero realiza básicamente actividades
para la supervivencia (con un promedio de ventas anua-
les de 3.150 soles), el segundo está constituido por em-
presas de acumulación con capacidad de invertir, cre-
cer y competir en el mercado (con un promedio de
ventas anuales de 34.975 soles). Por otro lado, las pe-
queñas empresas, con ventas anuales de 78.750 soles
y con un número de trabajadores comprendidos entre
11 y 20, tienen una mayor capacidad de acumulación.
Según el Ministerio de Trabajo y Promoción Social, las
2/3 terceras partes de los trabajadores de las microem-
presas y casi el 50% de los trabajadores de las peque-
1/ INEI (2000). Perú: características del empleo urbano. Lima: INEI.
«En el mercado laboral peruano, el
problema fundamental no es el
desempleo (aproximadamente 8% de
la PEA) sino el nivel de subempleo
(43% de la PEA), con trabajo de muy
baja calidad y bajos ingresos»
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ñas empresas ganan menos de 600 soles. Esto los ubica
dentro del campo del subempleo. Por el contrario, casi
las 2/3 partes de los trabajadores de la mediana y gran
empresa gana más de 800 soles al mes.
En este trabajo, se supone que las bajas remunera-
ciones se deben, en gran medida, a la baja producti-
vidad de los trabajadores. Como se puede apreciar
en el gráfico 1, el ingreso laboral en las PYME es el
30% del existente en las empresas medianas y gran-
des, y la productividades tan solo representan el 13%
de dichas empresas.
Perú: ingreso y productividad de las PYME
(Como porcentaje del resto de empresas)
Gráfico 1
Fuente: BCRP (2000). Memoria anual 2000. Lima: BCRP; MTPS (2000).
El empleo en el Perú 2000  III. Lima: MTPS.
Así, la diferencia de ingresos entre trabajadores de las
PYME y la mediana y gran empresa, se podría relacio-
nar con la diferencia entre sus productividades. Por lo
tanto, se puede concluir que se puede dar un incre-
mento en las remuneraciones de los trabajadores de
«La distinción entre microempresa
de 2 a 4 trabajadores y la de 5 a 10
trabajadores, se debe a que cada
grupo tiene características bastante
particulares: mientras que el
primero realiza básicamente
actividades para la supervivencia,
el segundo está constituido por
empresas de acumulación con
capacidad de invertir, crecer y
competir en el mercado»
las PYME, si ellos aumentan su productividad. Sin em-
bargo, como se verá más adelante, no siempre un au-
mento en la productividad del trabajador se traduce
en mayores ingresos.
Servicios de desarrollo empresarial
(SDE)
El proyecto define a los SDE para las PYME como todos
los servicios no financieros proporcionados por terce-
ros, que les permita mejorar su gestión y desenvolver-
se en un contexto externo adverso a estas. Entre sus
principales categorías podemos mencionar los servi-
cios de actividades de información, capacitación, ase-
soría, consultoría y ejecución, por parte de institucio-
nes especializadas y generalmente privadas.
Por otro lado, los principales organismos de apoyo a las
PYME plantean que los SDE deben darse en condicio-
nes de mercado, sin subsidios. El mercado debe defi-
nir cuáles son los sectores específicos que deben reci-
bir los SDE.
En la actualidad, están funcionando 31 Centros de
Desarrollo Empresarial (CDE) creados para proporcio-
nar SDE. A estos deben agregarse un conjunto de ins-
tituciones que, sin tener las características de los CDE,
también ofrecen SDE, como las universidades, empre-
sas consultoras, empresas de microfinanzas, comercia-
lizadoras, entre otras. Villarán y Gutiérrez2 señalan que
pueden diferenciarse dos tipos de CDE: privados, don-
de los intereses particulares están por encima de otras
consideraciones; y públicos, donde se priorizan los
intereses generales de la población, región, comuni-
dad o gremio por encima de los demás.
«...se puede dar un
incremento en las
remuneraciones de los
trabajadores de las PYME, si
ellos aumentan su
productividad. Sin embargo,
como se verá más adelante, no
siempre un aumento en la
productividad del trabajador se
traduce en mayores ingresos»
2/ Villarán, Fernando y Juan Julio Gutiérrez (2001). La medición de
efectos en los clientes de Centros de Desarrollo Empresarial. Lima:
Comunicaciones DESIDE.
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Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
Existe también otra diferencia entre los CDE privados y
públicos, vinculada principalmente a su sostenibilidad
en el tiempo. Para los primeros, la sostenibilidad de-
pende de los costos de transacción de los servicios en
condiciones de oferta y demanda. En términos estric-
tos, el impacto de los servicios que se prestan a las PYME
es menos relevante que el propio sostenimiento de las
CDE. Para los segundos, la sostenibilidad de los CDE
depende del interés y la capacidad de compra de ser-
vicios por parte de las PYME. Para ellos, la sostenibilidad
se presenta más como un problema de mediano plazo.
El MITINCI y las políticas de formación
de las PYME
Antes de la década de 1990, el Estado venía desarro-
llando un conjunto de políticas de apoyo a las PYME
(con proyectos como el Parque Industrial de Villa El
Salvador), a partir de la utilización de fondos dirigi-
dos a este sector. A comienzos de la década de 1990,
el nuevo gobierno adopta un modelo neoliberal y se
anulan las políticas sectoriales de la política económi-
ca, ya que asume que los agentes económicos deben
orientarse por las reglas del mercado y no por las po-
líticas del Estado.
Sin embargo, durante en este período sí existió una
política de promoción a las PYME con recursos pro-
porcionados por organismos de cooperación interna-
cional. Las políticas de promoción de las PYME desa-
rrolladas por el MITINCI parten de un diagnóstico que
sitúa los problemas en dos niveles: problemas internos
a las PYME, tales como la falta de personal calificado, la
baja productividad, etc.; y problemas externos, como
la dificultad de acceso a los mercados, a los servicios
financieros, asimetría de la información, entre otros.
En el diagnóstico, los problemas externos están vincu-
lados principalmente a fallas de mercado y los proble-
mas internos tienen la desventaja de estar enfocados
de manera general, sin segmentar ni diferenciar por
las características particulares de cada tipo de PYME.
No hay una distinción entre las PYME de sobreviven-
cia (de 2 a 4 trabajadores) y las de acumulación (de 5 a
10 trabajadores); sin embargo, normalmente, las polí-
ticas están sesgadas hacia la prestación de SDE para el
segundo tipo (de acumulación de capital).
El MITINCI definió como objetivo central de la políti-
ca de desarrollo de las PYME, promover su competiti-
vidad, mediante la mejora de su acceso a los merca-
dos de productos locales, regionales y de exportación;
y su articulación con la mediana y gran empresa, para
contribuir a la generación de empleo y bienestar para
la sociedad.
Su objetivo específico consiste en promover que las
empresas más pequeñas puedan calificar su personal,
aumentar su productividad, mejorar la calidad de sus
productos y desarrollar su capacidad gerencial y co-
mercial. Es decir, hacerlas más competitivas.
La estrategia del MITINCI para la promoción de los SDE
descansa en las posibilidades que ofrece el trabajo
conjunto con organizaciones públicas, privadas y orga-
nismos de cooperación internacional, a través de una
Mesa de Coordinación. Ello, sin embargo, sigue siendo
una estrategia general, que no diferencia a las empre-
sas de supervivencia de las empresas de acumulación
o siquiera las micro de las pequeñas empresas.
Para el logro de los objetivos de promoción de las PYME,
el MITINCI viene desarrollando las siguientes líneas de
actividad: la creación, en 1996, de un Sistema de Infor-
mación Empresarial; Programas de Promoción Munici-
pal para el Desarrollo Económico y Local (Promde); una
«Las políticas de promoción de
las PYME desarrolladas por el
MITINCI parten de un
diagnóstico que sitúa los
problemas en dos niveles:
problemas internos a las PYME...
y problemas externos...»
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red de centros de SDE con unidades especializadas en
la prestación de los mismos; bonos de capacitación y
asistencia técnica (BonoPYME) para cofinanciar los SDE
(empresarios y otros organismos); entre otros.
En resumen, los instrumentos de política se han orien-
tado, por el lado de la oferta, a desarrollar proveedo-
res sostenibles; a promover metodologías de capacita-
ción en gestión empresarial; y a desarrollar una oferta
de asistencia técnica en productividad y calidad. Y por
el lado de la demanda, a estimularla mediante los Bo-
noPYME, contribuyendo a la sostenibilidad de los mer-
cados y a generar un punto de encuentro entre las
PYME y los proveedores de servicios.
En el mes de julio de 2001, la Mesa presentó un con-
junto de propuestas de política para la promoción de
los SDE. El objetivo central de la propuesta es promo-
ver la competitividad de las PYME a través de inter-
venciones públicas, que tiendan a reducir las fallas de
mercado y a fomentar el desarrollo de un mercado
privado de SDE. Sin embargo, estas también enfren-
tan problemas centrales, como la falta de una política
integral por parte del Estado para la promoción del
desarrollo empresarial. Existe una grave desarticulación
entre los programas específicos como PROMPEX,
PROMPYME y el Ministerio de Trabajo. Inclusive, al
interior de los mismos sectores productivos, no existe
una política que promueva la articulación entre los di-
ferentes estratos empresariales.
Los SDE y la calidad del empleo
en las PYME
Para evaluar la contribución de los SDE al aumento de las
remuneraciones en las PYME, se realizó una encuesta a
400 empresas de Lima y Callao, que se complementó
con entrevistas a pequeños y micro empresarios.
«Existe una grave
desarticulación entre los
programas específicos
como PROMPEX,
PROMPYME y el Ministerio
de Trabajo. Inclusive, al
interior de los mismos
sectores productivos, no
existe una política que
promueva la articulación
entre los diferentes
estratos empresariales»
Calidad del empleo
Según el gráfico 2, el 48,3% del conjunto de las PYME
que han usado los SDE, han incrementado sus remune-
raciones. Sin embargo, al analizar los resultados por el
número de trabajadores de la empresa, vemos que este
porcentaje es de solo 41,3% para las microempresas de
2 a 4 trabajadores y, por el contrario, se incrementa a
66,67% cuando hablamos de las pequeñas empresas
de 11 a 20 trabajadores. Esto mostraría que la mejora de
las remuneraciones por efectos de los SDE, se daría
básicamente en las PYME de acumulación.
«...el 48,3% del conjunto de
las PYME que han usado los
SDE, han incrementado sus
remuneraciones»
PYME en las que ha mejorado el ingreso
de los trabajadores
(En porcentaje)
Gráfico 2
Respecto de la opinión de los empresarios sobre la ca-
pacidad de los SDE para mejorar la calidad (remunera-
ciones) del empleo, los propietarios de microempresas
(de 2 a 4 y de 5 a 10 trabajadores) señalaban que los SDE
no les habían proporcionado los medios para hacerlo.
Solo el 29%, formado por propietarios de pequeñas
empresas de 11 a 20 y de 20 a más trabajadores, opi-
naba que los SDE ayudaban a mejorar la calidad (remu-
neración) del empleo. En líneas generales, se percibe
una pobre contribución de los SDE en este sentido.
Promoción y conocimiento de los SDE
La propaganda para promocionar los SDE ha sido bue-
na, ya que son conocidos por la mayoría de las PYME
MI: Microempresa; PE: Pequeña empresa.
Elaboración sobre la base de encuesta propia.
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encuestadas. Esta propaganda está orientada, funda-
mentalmente, a las PYME de acumulación. En este sen-
tido, se puede apreciar que el conocimiento de los
SDE aumenta con el tamaño (número de trabajadores)
de la empresa (52,7% de las empresas de 2 a 4 traba-
jadores conocen los SDE; este porcentaje es de 66,8%
entre las empresas de más de 20 trabajadores).
Uso y financiamiento de los SDE
Del total de las PYME encuestadas, poco menos de la
mitad ha usado los SDE, lo cual constituye un porcen-
taje relativamente alto. Los organismos de promoción
han impulsado el acceso de las PYME a los SDE, me-
diante el diseño de servicios baratos, así como el otor-
gamiento de facilidades de pago. En el gráfico 3, se
puede apreciar que las empresas con mayor número
de trabajadores son las que más usan los SDE.
Solo una tercera parte de los que conocen los SDE no
los usan, lo que demuestra que hay una buena labor
de promoción, precios asequibles y financiamiento,
MI: Microempresa; PE: Pequeña empresa.
Elaboración sobre la base de encuesta propia.
Empresas que usan los SDE
(En porcentaje)
Gráfico 3
que facilita el acceso a los cursos (que puede ser total
o parcial). Respecto de este último, se puede apreciar
(ver el cuadro 1) que este favorece más a las PYME de
acumulación que a las de supervivencia. En el caso del
financiamiento parcial de BonoPYME, total de Bono-
PYME y parcial de las ONG, se aprecia una ligera orien-
tación hacia las PYME de supervivencia.
Impacto de los SDE
Los SDE han tenido un impacto positivo importante en
la gestión del conjunto de las PYME encuestadas que
han usado los servicios. Sin embargo, en la productivi-
dad, ingresos y costos, el impacto no ha sido significati-
vo. Además, en cada caso, el impacto ha sido mayor en
las PYME de acumulación que en las de supervivencia.
De acuerdo con los resultados de la encuesta realiza-
da, el 32,7% de las PYME usuarias de los SDE buscaba
la mejora de la gestión y el 73,5% de estas logró dicho
objetivo. Por otro lado, las PYME también buscaban la
mejora de la productividad, los ingresos y la reducción
de los costos; sin embargo, los resultados en estos ru-
bros han sido muy pobres (en el caso de los costos,
ninguna PYME logró el objetivo de reducir los costos).
Respecto del grado de satisfacción de los usuarios de
los SDE, se encontró que más de las ¾ partes de estos
se encuentran satisfechos, aunque solo el 33,3% seña-
ló que el impacto de los SDE era importante (66,6%
manifestó que era pequeño). Finalmente, cabe desta-
car que un 54,6% de las PYME aumentó sus ventas,
aunque esto no se atribuye necesariamente a los SDE.
«...las PYME también buscaban la
mejora de la productividad, los
ingresos y la reducción de los costos;
sin embargo, los resultados en estos
rubros han sido muy pobres»
Propio ONG ONG BonoPYME BonoPYME
total parcial total parcial
PYME 68,48 11,96 5,98 8,70 4,89
MI 2-4 74,47 17,02 2,13 6,38 0,00
MI 5-10 62,96 11.11 9,26 12,04 4,63
PE 11-20 76,19 9,52 0,00 0,00 14,29
PE >20 87,50 0,00 0,00 0,00 12,50
Elaboración sobre la base de encuesta propia.
Financiamiento de los SDE
(En porcentaje por tipo de PYME)
Cuadro 1
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Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
La demanda de los SDE
A pesar de que los proveedores de los SDE se están
esforzando por adecuarse a las necesidades de la de-
manda, el impacto conjunto de estos sigue siendo re-
ducido. La adecuación de los SDE todavía no es ópti-
ma, pues esto exige de un proceso que es, por demás,
costoso y laborioso.
Según los resultados de la encuesta, se puede apreciar
que los gerentes y propietarios se constituyen en las
personas que mayoritariamente han recibido los SDE,
por lo que conforman el principal segmento de la de-
manda. Hay que advertir que el 34,8% de los trabaja-
dores beneficiados con los SDE, ha terminado migran-
do a otras empresas.
Los servicios más utilizados han sido los de capacita-
ción (74%), por encima de los de información consul-
toría y servicios directos. Además, el uso de los servi-
cios de capacitación se va incrementando conforme
disminuye el número de trabajadores de la empresa.
Dentro de los servicios de capacitación, los más usa-
dos han sido los de gestión, producción y ventas.
Por otro lado, los SDE han sido suministrados por insti-
tuciones técnicas y no por las ONG, universidades, CDE
y consultoras especializadas. Cabe señalar que, en su
mayoría, las PYME desean que los servicios de capaci-
tación estén a cargo de aquellas y no por las últimas,
en cuyo caso preferirían a las universidades.
Sobre la demanda de los SDE, las entrevistas muestran
un mayor acercamiento de la oferta a la demanda. Por
ejemplo, de las PYME que recibieron los servicios de
capacitación, el 71% señaló que los servicios se ade-
cuaban a sus requerimientos y el 29% dijo que eran
generales, pero útiles. En relación con los proveedo-
res, el 57% los escogió porque no había otros y el 43%,
porque se adecuaban a sus requerimientos.
Por último, según la encuesta realizada, pareciera que
las preferencias por los distintos tipos de SDE no se
basan en un conocimiento de los reales problemas y
necesidades de sus empresas. El 42% había tomado los
servicios de capacitación que le ofrecían por deseos
generales de mejorar, el 29% porque creía que le podía
servir y solo el 2% restante porque era lo que buscaba.
Alternativas de política
Los estudios de los servicios de desarrollo empresa-
rial, tanto para el caso peruano como en las expe-
riencias internacionales, muestran que el impacto de
estos servicios son poco significativos, por lo que en
la siguiente sección sugerimos algunas propuestas de
políticas alternativas a las vigentes, para elevar el im-
pacto de los SDE en la productividad de las PYME, los
ingresos en las empresas y, por tanto, la calidad de los
empleos. A continuación se exponen estas propues-
tas divididas en tres etapas.
1ª Análisis del contexto de las
políticas de servicios desarrollo
empresarial
El Paradigma del desarrollo del mercado tiene como
uno de sus principales argumentos, la necesidad de ase-
gurar la sostenibilidad de los CDE. Este es un problema
recurrente, que exige una reflexión sobre si se justifica
o no la aplicación de subsidios a este tipo de servicios.
La respuesta puede darse desde los extremos ideoló-
gicos. Por un lado, las posiciones proteccionistas, que
plantean que los SDE pueden ser considerados como
bienes públicos o bienes de necesidad pública y, por
lo tanto, sí existe un espacio para la acción pública. Las
mismas posiciones parten de reconocer los problemas
que se presentan en mercados imperfectos, de desa-
rrollo incipiente y la debilidad de ciertas empresas para
poder expandirse. Por otro lado se encuentran las po-
siciones liberales, que sostienen que el problema de la
sostenibilidad desaparecería, si el mercado de los SDE
se hubiera extendido por impulsos de oferta y de de-
«...de las PYME que recibieron
los servicios de capacitación, el
71% señaló que los servicios se
adecuaban a sus requerimientos
y el 29% dijo que eran
generales, pero útiles»
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Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
manda. Es decir, que el libre mercado determine qué
empresas deben permanecer en el mercado, quiénes
pueden acceder a estos servicios y cuáles son los tipos
de SDE que se deben privilegiar, por encima de otros.
En este marco se plantea la necesidad de una continui-
dad en la compra de estos servicios, que le permita
crecer al mercado de SDE. Vildoso3 recomienda impul-
sar el desarrollo de los SDE teniendo como eje un SDE
exitoso y con capacidad de arrastre, para posteriormen-
te expandir estos servicios en número y variedad. Sin
embargo, el incremento de los SDE (casos exitosos) no
asegura, necesariamente, una expansión del mercado,
ya que muchas PYME enfrentan un conjunto de nece-
sidades insatisfechas, que van a actuar como alternativa
ante la disposición de un incremento de efectivo.
En el caso de las ONG que orientan sus acciones a la
promoción de las microempresas, la sostenibilidad eco-
nómica depende de la aptitud para generar capacidad
de compra de servicios, ya que los servicios que ofre-
cen es uno de los resultados que condicionan su finan-
ciamiento y, por lo tanto, su sostenibilidad.
Por estas razones, consideramos que el marco norma-
tivo de las políticas debe flexibilizarse, para permitir
que, mediante una interacción pública y privada, se
desarrolle un mercado de SDE bajo condiciones de
mercado. Es decir, una situación equidistante entre el
llamado estado de bienestar y el estado neoliberal4.
Detrás de esta propuesta subyacen dos criterios: pri-
mero, el criterio de la corresponsabilidad que, ante la
existencia de objetivos comunes, permita a los actores
privados y públicos asumir responsabilidades concre-
tas y articularlas en forma efectiva; y segundo, el crite-
rio de la cooperación y la competencia, como las con-
diciones necesarias para alcanzar la eficiencia social y
conseguir el máximo provecho de los recursos, cono-
cimientos y capacidades del sector público y privado.
La Mesa de Coordinación de las PYME, la Mesa de
Concertación para la Lucha contra la Pobreza, la Mesa
de Deuda y Desarrollo, son expresiones embrionarias
de este tipo de estado intermedio.
2ª Necesidades y limitaciones por el
lado de la demanda
De la encuesta y las entrevistas, hemos elaborado la
siguiente matriz (cuadro 2) de demanda de SDE. Los
clasificamos de acuerdo con el número de trabaja-
dores de la empresa y los objetivos que pretenden
alcanzar, los servicios específicos que piensan utili-
zar para lograrlo y los proveedores de los SDE que
escogen. En cada rubro se indican dos alternativas,
empezando por la prioritaria.
En el nivel de objetivos, todas las PYME priorizan la
mejora de la productividad y, en segundo lugar, la
mejora de los ingresos. No obstante, ambos calificaron
Objetivos SDE Proveedores
MI 2-4 PRO-ING CAP-CONS UNIV-UNIV
MI 5-10 PRO-ING CAP-INFO ITEC-CONE
PE 11-20 PRO-ING CONS-INFO UNIV-CONE
PE >20 PRO-GEST CAP-CONS CONE-CONE
PRO = Productividad INFO = Información
ING = Ingresos UNIV = Universidad
GEST = Gestión ITEC = Instituciones técnicas
CAP = Capacitación CONE = Consultoras especializadas
CONS = Consultoría
Elaboración sobre la base de encuesta y entrevistas propias.
Requerimientos de la demanda
Cuadro 2
«...el marco normativo de las
políticas debe flexibilizarse, para
permitir que, mediante una
interacción pública y privada, se
desarrolle un mercado de SDE
bajo condiciones de mercado»
3/ Entrevista realizada a Carmen, Vildoso en el año 2001.
4/ Mendoza, Xavier (1995). Las transformaciones del sector público en
las democracias avanzadas: del estado de bienestar al estado relacional.
España: Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.
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Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
como los resultados menos alcanzados por las PYME
que usaron los SDE. Por el contrario, el objetivo de la
mejora de la gestión fue alcanzado con creces. De otro
lado, la mayoría de las PYME piensa conseguir sus ob-
jetivos utilizando, principalmente, los SDE de capaci-
tación y, en segunda instancia, los de consultoría. Lla-
ma la atención que las PYME sigan usando los SDE de
capacitación, a pesar de que con estos no lograron su
objetivo de mejora de la productividad y de aumento
de los ingresos. De hecho, esta es una manifestación
de la falta de información sobre otros tipos de SDE,
además de los de capacitación. Con relación a los pro-
veedores, existe un cambio entre los que se escogen,
los que han usado y el tipo de institución, según el
número de trabajadores de la empresa.
De la matriz, así como del análisis de las secciones
anteriores, se pueden identificar los problemas más
importantes que hay que enfrentar por el lado de la
demanda para maximizar el impacto de los SDE en la
productividad, en los ingresos de las PYME y en la
mejora de la calidad del empleo. En primer lugar, se
necesita ampliar, aún más, la información sobre los SDE
y su importancia para el desarrollo de las PYME. En
segundo lugar, se debe avanzar más en la identifica-
ción de las necesidades de SDE de las PYME, teniendo
en cuenta no solo su tamaño, sino también su rama y
las características particulares de cada una. Las PYME
demandan servicios prácticos y adecuados a sus nece-
sidades, así como facilitadores que tengan experien-
cia real y éxito en la actividad.
Ciertamente, el límite fundamental de esta perspecti-
va es el costo del servicio, que se eleva con relación a
los de capacitación tradicional. Acá es imprescindible
recordar que lo máximo que las PYME están dispues-
tas a pagar por los SDE, es una tarifa de 300 soles men-
suales que, además, solo sería aceptada por el 15%. La
mitad de las PYME solamente está dispuesta a pagar
menos de 100 soles mensuales.
3ª Propuesta de políticas para
promover los SDE
La propuesta que aquí presentamos pretende aportar
algunos elementos para mejorar la política actual, te-
niendo en cuenta las conclusiones de la investigación.
Partimos, sin embargo, por reconocer que estas políti-
cas deben hacerse en el marco de una estrategia ge-
neral de desarrollo. Ordenaremos nuestra propuesta
en dos niveles que se explican a continuación:
a) En el nivel de la política general del Gobierno
La idea central es que el Gobierno debe partir por
definir una visión de futuro del país que sea clara,
además de una estrategia general para alcanzarla.
En este nivel, proponemos algunos lineamientos de
política que surgen del propio estudio. Primero, la
necesidad de una conducción centralizada de la
política de promoción de las PYME y no dispersa
como la actual. Segundo, se deben replantear los
alcances de la apertura comercial, reivindicando la
importancia del mercado interno y buscando ha-
cer más competitivas a las PYME, recurriendo a la
interacción Estado-empresa. Tercero, promover la
asociación de las micro y pequeñas empresas en
una cadena de eslabonamiento con la mediana y
gran empresa. Esto les permitiría a las PYME com-
partir riesgos, acceder a mayores fuentes de finan-
ciamiento, participar en fondos concursables para
innovación tecnológica, etc. Finalmente, en este pri-
mer nivel, una estrategia de desarrollo de las PYME
dependerá de las condiciones de crecimiento y es-
tabilidad de la economía peruana.
Adicionalmente, se contempla la formación de fon-
dos, a partir de mecanismos de subsidio cruzado
que promuevan un proceso de formalización y
salarización de las PYME. Esto es, por supuesto,
una medida controversial porque estos subsidios
podrían volverse permanentes, por lo que se hace
indispensable establecer mecanismos y penaliza-
ciones, si no se cumplen los objetivos trazados en
los plazos establecidos.
«...lo máximo que las PYME
están dispuestas a pagar por los
SDE, es una tarifa de 300 soles
mensuales que, además, solo
sería aceptada por el 15%. La
mitad de las PYME solamente
está dispuesta a pagar menos
de 100 soles mensuales»
41
Economía y Sociedad 51, CIES, abril 2004
b) En el nivel de la promoción de los SDE
En este tipo de propuesta quisiéramos enfatizar la
promoción de los servicios de desarrollo empresa-
rial por parte del Estado, de la cooperación inter-
nacional y de las ONG, incidiendo en aquellos
mecanismos que permitan mejorar el acceso a los
SDE y elevar la calidad del empleo. Un primer
criterio es el de orientar la política de promoción
de las SDE, a partir de la segmentación del merca-
do por tamaño de empresa (según su número de
trabajadores), para mejorar las políticas de promo-
ción. Un segundo criterio es segmentar la deman-
da, diferenciando aquellas empresas que inician
negocios de aquellas que buscan su permanencia
en el mercado o de aquellas que requieren crecer.
Un tercer criterio es la necesidad de que la oferta
y la demanda interactúen, para determinar los
mecanismos de intervención. De este modo, se
pretende que los SDE se ajusten a las necesidades
de cada tipo de PYME.
En este acápite, se proponen acciones de política,
bajo el siguiente esquema:
i) Por el lado de la oferta
Se debe promover un esquema de subsidios cru-
zados, donde los SDE demandados y pagados por
las empresas de mayor tamaño, puedan incluir
un pequeño porcentaje que se destine para la
provisión de los mismos a las empresas de menor
tamaño. También se debe revisar la orientación
de los recursos del Estado y de la cooperación
internacional, considerando a aquellos provee-
dores que ofrezcan SDE que respondan a las
necesidades de las empresas. Promover los estu-
dios de mercado, que ayuden a definir mejor las
características de los SDE ofertados, en el nivel
de las distintas ramas productivas. Promover la
identificación de áreas de innovación tecnológi-
ca, que aproveche la especialización de las PYME.
ii) Por el lado de la demanda
Consideramos que la segmentación de merca-
do debe ser el punto de partida para el diseño
«Adicionalmente, se
contempla la formación de
fondos, a partir de
mecanismos de subsidio
cruzado que promuevan un
proceso de formalización y
salarización de las PYME»
de las políticas de promoción de los SDE y de
los mecanismos de intervención para mejorar
la calidad del empleo.
En el primer nivel de segmentación, se diferen-
cian las empresas de 2 a 4 trabajadores (de
superviviencia) de las empresas de 5 a 20 traba-
jadores (de acumulación). Con respecto a las
microempresas de 2 a 4 trabajadores, la política
de promoción debe responder más a un enfo-
que de desarrollo económico y humano (como
carencias sociales, educativas y productivas). La
estrategia de intervención debe orientarse en
el marco del programa general del Gobierno de
lucha contra la pobreza. En cuanto a las empre-
sas de 5 a 20 trabajadores, la política del Go-
bierno debe estar orientada más a la provisión
de información para las micro y pequeñas em-
presas, que le permita abrir mercados, aprove-
chando la capacidad instalada existente en ese
sector, y disminuir la asimetría en la informa-
ción. Promover la asociación de las micro y
pequeñas empresas y la subcontratación, incor-
porando en los contratos un componente referi-
do a la provisión de SDE en las unidades contra-
tantes. También se debe promover la formación
de un fondo que permita financiar, de forma
parcial, la prestación de los SDE; especialmente
los servicios de consultoría y asesoría, que son
los más caros. Finalmente, también se debe faci-
litar la participación de asociaciones producti-
vas en ferias (nacionales e internacionales) para
promocionar sus productos.
En resumen, la propuesta de políticas presentadas re-
quiere de una mixtura de acciones, tanto en el nivel
macro (políticas generales del Gobierno), en el nivel
meso (por el lado de los proveedores e instituciones
financieras de segundo piso) como en el nivel micro
(por el lado de la demanda de las PYME). No obstante,
también deben considerarse medidas orientadas a
mejorar la calidad del empleo, el aumento de la pro-
ductividad y de los ingresos.
«...se debe promover la
formación de un fondo
que permita financiar, de
forma parcial, la prestación
de los SDE; especialmente
los servicios de consultoría
y asesoría, que son los
más caros»

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, marzo 23). Calidad del empleo en las Pymes del Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/calidad-empleo-pymes-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Calidad del empleo en las Pymes del Perú". GestioPolis. 23 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/calidad-empleo-pymes-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Calidad del empleo en las Pymes del Perú". GestioPolis. marzo 23, 2006. Consultado el 22 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/calidad-empleo-pymes-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Calidad del empleo en las Pymes del Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/calidad-empleo-pymes-peru/> [Citado el 22 de Junio de 2018].
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