Impacto de la inversión en educación, ciencia y tecnología en el desarrollo económico de América Latina y el Caribe: 1995 – 2014

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En las últimas décadas, los esfuerzos educativos de los países de  América Latina y el Caribe, han señalado un importante aumento en la cobertura y en la generalización de la educación necesaria, lo que permitió un mayor alcance de estudiantes a la educación formal.

Sin embargo, es preciso indicar que a comienzos de los años noventa, ante una demanda más heterogénea se constataba que las respuestas del sistema educativo habían permanecido relativamente inalteradas; debido a que el crecimiento cuantitativo del acceso a la educación no fue acompañado de los niveles de eficiencia, calidad y equidad requeridos, lo que reveló un agotamiento de los modelos educativos tradicionales.

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El afán por invertir en la educación, se debió al reconocimiento de la educación como factor importante para aumentar la productividad y mejorar el bienestar personal. Asimismo, cada vez más la ciencia y la tecnología son objeto de políticas públicas y de estrategias concertadas entre estados y empresas.

Es en este sentido es que resulta útil la realización del presente estudio, efectuando el análisis de determinadas variables como: Educación, Ciencia y Tecnología, para determinar que mejoran de modo excepcional el aparato productivo e influyen en el desarrollo económico y educativo de un país, considerado el período de 1995 al 2014.

Análisis que concluyó con reconocer que a pesar del crecimiento de las inversiones y el rendimiento en algunos países, el apoyo al desarrollo de la capacidad para la innovación en la región no ha sido proporcional a la necesidad o al desafío. Estos resultados ubicaron atrás a la región, en relación a los países tecnológicamente más avanzados en medidas clave de capacidad e innovación en ciencia y tecnología, brecha que es creciente. Además, se observaron significativas diferencias entre los propios países de América Latina y el Caribe.

Palabras Clave: América Latina y el Caribe, Educación, Crecimiento Económico, Desarrollo Económico, Innovación, Ciencia y Tecnología.

INTRODUCCION

En la región, la educación en las últimas dos décadas se caracteriza por un importante proceso de transformación, situándola como una dimensión central del desarrollo económico y social, que ha articulado políticas educativas para lograr una educación de mayor calidad con equidad.

Por eso, en la década de los 90, aunque persisten los problemas económicos, se empiezan a producir una serie de cambios importantes en la región, colocando a la educación como elemento central del desarrollo y el crecimiento, cuyo eje esencial es la calidad de la educación, particularmente, la calidad en la gestión del sistema.

Cabe precisar que la educación es un bien público, y un deber del Estado. Con esta declaración se afirma que: a) no solamente todos tienen derecho a la educación, sino también que es un deber del Estado proveer a todos una educación de calidad; b) la educación no es un bien negociable, no obstante, pueda ser impartida igualmente por actores privados. Al ser pública, la educación tiene que ser de calidad para todos. Es por ello, que son convenientes los dispositivos que cumplan con las funciones de impulsar y asegurar la calidad de las Instituciones de Educación Superior (IES) de acuerdo con las demandas prioritarias de la sociedad. En tanto bien público, el aseguramiento de la calidad no puede transformarse en un atrayente rubro de comercio, sino que es indispensable que sea una herramienta de profundización de los valores democráticos, fortalecimiento de la soberanía e identidad nacional.

En la región, la historia reciente del desarrollo educativo se ha evidenciado en un significativo proceso de transformación, entre los cambios fundamentales que se aprecian se encuentra el papel social que se le ha otorgado a la educación, pues la ha situado como una dimensión central del desarrollo económico y social, lo cual involucra una articulación de las políticas educativas con las estrategias globales de desarrollo. Por este motivo, la transformación de los sistemas educativos ha sido una gran ayuda para lograr una educación de mayor calidad, con equidad; y además, el concepto político-ético atribuido a la educación contribuirá al logro de la paz, la democracia y el desarrollo.

Los hechos antes citados han estado siempre presentes, aunque de manera diferente, durante las dos últimas décadas. Las políticas de fomento promovidas en los 80 se introdujeron en torno a la extensión cuantitativa de la educación y la superación de la pobreza y la desigualdad educativa, mientras que en los 90 el eje fue la calidad de la educación, pero en particular, la calidad en la gestión del sistema.

En este sentido, se realizó el presente estudio, fundamentado en un marco conceptual de definición de variables, las mismas que fueron analizadas a nivel macroeconómico, bajo indicadores como: educación, ciencias y tecnología. Y en la parte final se discuten las políticas públicas que deben adoptarse con sus respectivas conclusiones.

CARACTERIZACIÓN DEL PROBLEMA

El Problema

La educación resulta ser uno de los elementos clave para mejorar la productividad y la calidad de vida de las personas. También, se ha podido apreciar que cada vez más la ciencia y la tecnología son objeto de políticas públicas y de estrategias concertadas entre estados y empresas.

En esta investigación, se plantea que el desarrollo económico está en función de variables tales como: Educación, Ciencia y Tecnología, pues transforman de modo excepcional el aparato productivo. Y es ante este escenario que se debe responder a la siguiente interrogante:

¿Si estas variables aumentan el Impacto en el desarrollo económico será positivo en un país?

Objetivo General

Efectuar el análisis del impacto económico que tienen las variables: Educación, ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Económico de América Latina y el Caribe periodo: 1995 – 2014.

Hipótesis de Estudio

Si las variables como: Educación, Ciencia y Tecnología aumentan, el impacto en el desarrollo económico será positivo; es decir, aumentará en América Latina y el Caribe, lo cual permitirá la transformación del aparato productivo.

Justificación

En este artículo se realizará un estudio relacionado al impacto que tiene la inversión en variables tales como: Educación, Ciencia y Tecnología en el desarrollo económico de América Latina y El Caribe, poniendo énfasis en los países de Ecuador y Perú.

En este sentido, se confirma que el Desarrollo económico en América Latina está en función de la inversión que realizan estos países en Educación, Ciencias y Tecnología.

Sin embargo, es oportuno acotar que, si bien en las últimas décadas las políticas educativas efectuadas en América Latina han sido eficaces para escolarizar a la población, no se ha mejorado la calidad de los aprendizajes. Debido a que la expansión de la cobertura educativa no fue seguida por un crecimiento proporcional de la inversión pública en educación, nace la necesidad de enlazar políticas inteligentes, eficaces, decididas y oportunas en materia científico-tecnológica con la revalorización de los conocimientos acumulados y expresados en la diversidad cultural de la América Latina.

Por este motivo, las políticas de ciencia, tecnología e innovación deben considerar, además de la modernización tecnológica de las empresas, la reducción de la pobreza. A pesar de que existe un considerable problema administrativo de cercanía del sector público a las empresas y viceversa, el cambio de mentalidad se originará cuando los gobiernos empiecen a pensar más en términos micro y los empresarios en fines de macro; es decir, cuando los gobiernos se preocupen en la productividad y los empresarios por la competitividad, que resulta ser un criterio verdaderamente útil para promover sistemas nacionales de innovación. En ese sentido, estas políticas se orientan a las PYMEs como destinatario esencial.

ANTECEDENTES Y MARCO CONCEPTUAL

Antecedentes

Durante ese tiempo, los organismos autorizados de diseñar las políticas educativas dejaron de lado la cobertura de los servicios educacionales, y prestaron su atención hacia el problema de la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, porque pese a la potente inversión en materia educacional, los resultados obtenidos no eran los esperados. En efecto, las desigualdades afectan los procesos y resultados de aprendizaje. Hoy en día, la necesidad de mejorar la calidad educativa ha pasado a ser  absoluto en la región.

Por otro lado no existe acuerdo en cuanto a la conceptualización de la calidad educativa, debido a su carácter multidimensional y que comprende todo elemento constituyente del sector educativo. Al principio se creía que era esencialmente como la eficiencia (interna y externa) del sistema educativo. Sin embargo, dichos conceptos han resultado escasos para dar una visión global de la calidad de la educación: «La calidad se ha trasformado en un concepto dinámico que tiene que adecuarse permanentemente a un mundo cuyas sociedades experimentan transformaciones sociales y económicas. Se hace necesario cada vez más importante estimular la capacidad de previsión y anticipación. Ya no basta con los antiguos criterios de calidad».

Es preciso indicar que el país de Ecuador ha hecho progresos importantes en la expansión de la educación básica, pues los logros obtenidos en cobertura son destacables. Sin embargo, se requiere diseñar y ejecutar políticas educativas de largo plazo, creativas y factibles, para incluir a los que hoy quedan fuera del sistema, especialmente en la educación básica y en el bachillerato.

Es importante resaltar que el Ministerio de Educación (MEC) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) deben destinar los recursos solicitados para garantizar el número de aulas y materiales para proporcionar a todos los niños de primero de básica, la infraestructura, los profesores, los textos y las estrategias necesarias para garantizar una educación de calidad. Es fundamental una campaña de sensibilización sobre la importancia de la educación inicial, de 0 a 5 años de edad, destinada a los padres de familia, de forma que puedan comprender que las mejoras de enviar a sus hijos a las escuelas son numerosas en relación a las desventajas de no hacerlo. Para incrementar el alcance en los últimos años de educación básica y en el bachillerato es imprescindible crear y ampliar sistemas ya existentes, que proporcionen a los jóvenes oportunidades educativas flexibles tales como programas de educación a distancia, en espacios radiales o clases durante los fines de semana. Esto admitirá su participación en actividades económicas, y a la vez podrán culminar sus estudios. Además, los países de América Latina y el Caribe aceptan que el desarrollo de la capacidad y la infraestructura para la ciencia, tecnología e innovación es fundamental para su desarrollo económico y para la competitividad. Sin embargo, a pesar del crecimiento de las inversiones y el rendimiento en ciertos países, la ayuda al desarrollo de la capacidad para la innovación en la región no ha sido ajustada a la necesidad o al desafío. Es así que la región se queda atrás en comparación a los países tecnológicamente más avanzados en medidas clave de capacidad e innovación en ciencia y tecnología, y la brecha es creciente; incluso hay significativas diferencias entre los propios países de América Latina y el Caribe.

Así se tiene que en el año 2000 en América Latina y el Caribe, el porcentaje del PBI, fue en Argentina 4.6%, Aruba 4.70%, Bahamas 2.8%, Barbados 5.60%, Belice 5.00%,Bolivia 5.50%, Brasil 4.00%, Chile 3.70%, Colombia 3.50%, Costa Rica 4.40%, Cuba 7.70%, Ecuador 1.20%, El Salvador 2.50%, Guyana 8.5%, Jamaica 5.00%, México 4.9%, Nicaragua 3.00%, Panamá 5.00%, Paraguay 4.5%, Republica Dominicana 1.9%, Saint Kitts y Nevis con 4.8%, San Vicente y las Granadinas 7.9%,  Trinidad y Tabago 2.8% y Uruguay con 2.40%,. Igualmente, en el año 2012, los únicos países que tuvieron gasto en educación en porcentaje de su PBI, fueron: Ecuador 4.4%, Guatemala 3.00%, Guayana 3.20% y Santa Lucia 4.30%.

Del mismo modo, los países de América Latina y el Caribe en el periodo de 2006 al 2012, tuvieron un gasto en promedio de educación cada país de: Anguila 0.40%, Antigua y Barbuda 0.37%, Argentina 3.80%, Aruba 4.04%, Barbados 3.97%, Belice 2.63%, Bolivia (Estado Plurinacional de) 5.13 %, Brasil 3.84 %, Chile 2.76 %, Colombia 3.69%, Costa Rica 2.96%, Cuba 8.73 %, Ecuador 1.87%, El Salvador 2.51%, Guatemala2.56 %, Guyana 3.26% Islas Vírgenes Británicas 1.71% Jamaica 3.47%,  México 3.59%,, Montserrat 2.23%, Nicaragua 0.66%, Panamá 1.04%, Paraguay, 1.04%, Perú 2.30%, República 0.31%, Saint Kitts y Nevis 1.19%, San Vicente y las Granadinas 2.36%, Santa Lucía 3.39%, Uruguay 1.06% y Venezuela (República Bolivariana de) 2.03%. Los datos antes citados son en porcentajes del producto bruto interno, por lo que se advierte que si bien es cierto ha ido aumentando en comparación a las décadas pasadas, aún el consumo en educación es mínimo. A partir de la muestra en análisis, se observa que para el citado período en América Latina en el año 2000 obtuvo en promedio el 0.56%, el 2005 0.52%, 2006 0.42%, 2007 0.17%, 2008 0.51%, 2009 0.16%, 2010 0.28%, 2011 0.13%, 2012 0.31%.  En lo que respecta a Ecuador y Perú, se tiene que dichos países cuentan con un porcentaje del Producto Bruto Interno de 1.87% y 2.30%, respectivamente.

Marco Conceptual:

La inversión en conocimiento y su difusión, se han convertido en impulsores del crecimiento económico, especialmente en los sectores productivos y en la sociedad en general, convirtiéndose así en factores determinantes del avance de la productividad, competitividad internacional, desarrollo sostenible y de su bienestar. La inversión en conocimiento puede subsumirse en tres elementos; educación, ciencia y tecnología, y tecnología de la información y comunicación; cuyo avance y magnitud podrían ser medidos y revisados mediante una serie de indicadores.

El fomento a la inversión en educación, es una condición básica para elevar el nivel de destreza de la fuerza laboral y aumentar las perspectivas económicas de una parte, cada vez mayor de la población, desde el nivel inicial hasta el nivel post-secundario, mejorando de esa forma la calidad de la enseñanza y creando una variedad de oportunidades de educación permanente. Junto con una fuerza de trabajo calificada, la inversión pública y privada en investigación y desarrollo y en actividades tecnológicas (incluyendo infraestructura) establece una fuente principal de innovación y de eficiente integración de las naciones en la economía globalizada. La inversión en infraestructura de TIC y en software amplía drásticamente el acceso y reduce el costo de la información a los agentes económicos y a los individuos. A través de su impacto en el proceso productivo, como en el desarrollo de actividades y servicios electrónicos en los sectores público y privado, la TIC juega un papel clave para ampliar el alcance y aumentar la eficiencia de las actividades económicas y sociales.

Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), a estas variables se les conoce como estudios sociales de la ciencia y la tecnología. Sus principios se remontan a la década de los 60, con la movilización social por los problemas relacionados con el desarrollo tecnológico. El interés por la ciencia y la tecnología se venían dando desde la segunda guerra mundial, aquella que dejó más de cuarenta millones de muertos, con la posición de varios físicos que disputaron e incluso dejaron sus pruebas en el campo de la energía nuclear.

La educación, esta variable, tiene como finalidad la alfabetización científica y tecnológica de los ciudadanos; pues una sociedad evolucionada por las ciencias y las tecnologías demanda que los ciudadanos dominen conocimientos científicos y técnicos y podrían responder a necesidades de diversa índole, sean estas profesionales, utilitarias, democráticas, operativas, inclusive metafísicas y lúdicas profesionales; motivo por el cual se precisa aumentar y actualizar las competencias, especialmente para investigadores. Utilitarias, al aceptar la frase que todo saber es poder; por ejemplo, de control sobre el propio cuerpo. Democráticas, pues la alfabetización puede instruir a la ciudadanía en modelos participativos sobre aspectos como el transporte, la energía, la salud, etc.,

Variables de Investigación

Inversión es la colocación de capital en una operación, pues su objetivo es aumentar la capacidad de producción en el futuro. Las fluctuaciones en la inversión juegan un papel determinante en los vaivenes del producto y del empleo.

La Ciencia, es el conjunto de conocimientos estructurados sistemáticamente. La ciencia es el conocimiento obtenido mediante la investigación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y see laboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.

Tecnología es el conjunto de conocimientos técnicos, científicamente ordenados, que acceden diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la aplicación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como los deseos de la humanidad. Es una palabra de origen griego, τεχνολογία, formada por téchnē (τέχνη, arte, técnica u oficio, que puede ser traducido como destreza) y logía (λογία, el estudio de algo). Aunque hay diversas tecnologías muy diferentes entre sí, es habitual usar el término en singular para representar a una de ellas o al conjunto de todas. La actividad tecnológica interviene en el progreso social y económico, pero su carácter abrumadoramente comercial hace que esté más orientada a satisfacer los deseos de los más prósperos (consumismo) que las necesidades esenciales de los más necesitados, lo que tiende a hacer un uso no sostenible del medio ambiente. Sin embargo, la tecnología también puede ser usada para proteger el medio ambiente y evitar que las crecientes necesidades provoquen un agotamiento o degradación de los recursos materiales y energéticos del planeta o aumenten las desigualdades sociales. Como hace uso intensivo, directo o indirecto, del medio ambiente (biosfera), es la causa principal del creciente agotamiento y degradación de los recursos naturales del planeta.

Educación puede definirse como el proceso de socialización de los individuos. Al educarse, una persona asimila y aprende conocimientos. La educación implica una concienciación cultural y conductual, donde las nuevas generaciones adquieren los modos de ser de generaciones anteriores.

El proceso educativo se materializa en una serie de habilidades y valores, que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales en el individuo.

ANALISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

Se analizarán, en este punto, las variables bajo estudio: educación, ciencia y tecnología, que son de gran importancia para el desarrollo económico en América Latina y el Caribe, considerando el periodo: 2000 – 2012.

Educación

Ha quedado fuera de discusión la necesidad de realizar gastos en educación, pues se ha reconocido que la formación de cada ser humano es un bien en sí mismo; y se ha determinado que constituye uno de los componentes fundamentales en la promoción del desarrollo económico y social de los países, aunque claro está que la educación no debe reducirse a la dimensión económica ni a la utilidad social de corto plazo: «Si es ortodoxo y aun deseable que los poderes públicos, los empleadores, las colectividades territoriales y también los usuarios, padres o adolescentes, exijan de toda formación que prepare para la vida activa, el imperativo de la formación no agota su justificación en la adaptación del individuo a las necesidades colectivas: debe tender a que cada uno desarrolle sus aptitudes, sea dueño de sus juicios y de su capacidad para expresarse, debe ambicionar la formación de caracteres y de ciudadanos».

Además, el desarrollo educativo en la región se caracteriza por un importante proceso de transformación que ha implicado tres elementos fundamentales. El primero, tiene que ver con el papel social que se le ha otorgado a la educación, que la ha ubicado como una dimensión central del desarrollo económico y social; y ha sido esa consideración la que ha conllevado a una articulación de las políticas educativas con las estrategias globales de desarrollo. El segundo elemento se refiere a la importancia de la educación para asegurar la igualdad de oportunidades, lo que implica la transformación de los sistemas educativos para alcanzar una educación de mejor calidad con equidad. Por último, el tercer aspecto es el significado político-ético atribuido a la educación para ayudar a la paz, la democracia y el desarrollo.

Los aspectos antes citados se han observado, de manera distinta, durante las dos últimas décadas. Así, mientras que las políticas iniciadas en los años 80 se instituyeron en torno a la extensión cuantitativa de la educación y al progreso de la pobreza y la desigualdad educativa, durante los años 90 el eje principal fue la calidad de la educación, pero particularmente se destacó en la calidad en la gestión del sistema.

Es oportuno señalar que desde los años ochenta y especialmente a partir de 1990 en los países de América Latina y el Caribe han realizado gigantescos avances en materia de escolaridad de su población. Por esa razón, estas no fueron décadas “perdidas” desde la perspectiva de la cobertura educacional; sin embargo, los resultados de la inversión educativa ejecutada en los últimos 30 años se han expresado en la inestabilidad y desigualdad: la vulnerabilidad del crecimiento mercado laboral desde los inicios del siglo XXI, a través de la mayor oferta de trabajo con calificaciones medias y altas. Es así que el resultado obtenido se refleja en que la actual generación de jóvenes es la más educada en la historia de la región, aunque, se encuentre enfrentando tasas de desempleo superiores a la media y tiene acceso a trabajos no necesariamente bien retribuidos ni protegidos.

En este contexto, el gasto público en educación durante la década de los noventa fue ligeramente positivo en la región (pasando aproximadamente de un 4,5% a un 5,2% del PIB en promedio), aunque sin un aumento notable de la priorización de la educación dentro del gasto público. Este mayor gasto parece explicarse esencialmente por una expansión del servicio educacional, puesto que el nivel proporcionado de gasto público por alumno tendió a mantenerse o a incrementarse sutilmente en educación primaria y secundaria, y a caer significativamente en educación superior, estas desigualdades  entre países son muy marcadas. Las investigaciones mostraron que –en general– el gasto público en educación fue uno de los componentes relevantes para explicar las diferencias de logro de las metas de educación para todos entre los países.

En este análisis, se tiene que el gasto en educación durante el periodo del año 2000 en América Latina y el Caribe, en porcentajes de sus PBI, fue de: Argentina 4.6%, Aruba 4.70%, Bahamas 2.8%, Barbados 5.60%, Belice 5.00%,Bolivia 5.50%, Brasil 4.00%, Chile 3.70%, Colombia 3.50%, Costa Rica 4.40%, Cuba 7.70%, Ecuador 1.20%, El Salvador 2.50%, Guyana 8.5%, Jamaica 5.00%, México 4.9%, Nicaragua 3.00%, Panamá 5.00%, Paraguay 4.5%, Republica Dominicana 1.9%, Saint Kitts y Nevis con 4.8%, San Vicente y las Granadinas 7.9%,  Trinidad y Tobago 2.8% y Uruguay con 2.40%, situación que se observa en el cuadro Nº 1.

Del mismo modo, en el año 2012, los únicos países que tuvieron gasto en educación en porcentaje de su PBI, fueron: Ecuador 4.4%, Guatemala 3.00%, Guayana 3.20% y Santa Lucia 4.30%. Situación que se observa gráficamente de la siguiente forma:

Gráfico Nº 1: Gasto en educación en porcentaje de su PBI

Fuente: CEPAL, 2013 y Banco Mundial  

Es por esa razón que se confirma que la Educación en los países de América Latina y el Caribe tiene influencia en el crecimiento económico. Pues, en un estudio acerca de los factores determinantes del Producto Bruto Interno referido a 58 países en el período 1960-1985, se advirtió que un año más de estudios por encima del promedio puede traducirse en un aumento del Producto Bruto Interno del 3%. Y en otro estudio se señaló que si se eleva el nivel educacional de la población activa hasta la instrucción primaria completa, se originarán aumentos del PIB, que se alterarán según la cobertura educativa; así, en Costa Rica, Uruguay y Argentina irán del 1,2% al 2,4%; en Colombia y Venezuela, del 3,7% al 4,0%, y en Brasil al 17,1%.

Además, se puede señalar que en los países de América Latina y el Caribe, durante el periodo de 2006 al 2012, tuvieron un gasto en promedio de educación, como se detalla: Anguila 0.40%, Antigua y Barbuda 0.37%, Argentina 3.80%, Aruba 4.04%, Barbados 3.97%, Belice 2.63%, Bolivia (Estado Plurinacional de) 5.13 %, Brasil 3.84 %, Chile 2.76 %, Colombia 3.69%, Costa Rica 2.96%.

Del mismo modo, Cuba 8.73 %, Ecuador 1.87%, El Salvador 2.51%, Guatemala2.56 %, Guyana 3.26% Islas Vírgenes Británicas 1.71% Jamaica 3.47%,  México 3.59%,, Montserrat 2.23%, Nicaragua 0.66%, Panamá 1.04%, Paraguay, 1.04%, Perú 2.30%, República 0.31%, Saint Kitts y Nevis 1.19%, San Vicente y las Granadinas 2.36%, Santa Lucía 3.39%, Uruguay 1.06% y Venezuela (República Bolivariana de) 2.03%.

Los datos antes citados son en porcentajes del Producto Bruto Interno, por lo que se advierte que si bien se ha ido aumentando en comparación a las décadas pasadas, aún resulta mínimo el consumo en educación. También, se observa que para el citado período en América Latina en el año 2000 obtuvo en promedio el 0.56%, el 2005 0.52%, 2006 0.42%, 2007 0.17%, 2008 0.51%, 2009 0.16%, 2010 0.28%, 2011 0.13%, 2012 0.31%.

En lo que se refiere a los países de Ecuador y Perú, se puede señalar que tienen un porcentaje de su Producto Bruto Interno de 1.87% y 2.30%, respectivamente. Como se observa, el gasto en educación de Ecuador fue menor al del Perú. Gráficamente se tiene:

Gráfico Nº 2: Gasto en Educación en porcentaje de su PBI

Fuente: Banco Mundial, 2013

Prosiguiendo con el análisis, es importante recalcar que América Latina ha comenzado a invertir más en educación. Tradicionalmente, el gasto público total en educación, ha sido bajo en comparación con el que ejecutan los países desarrollados; sin embargo, esta desigualdad ha empezado a disminuir. En promedio, el 4% del producto regional se destina a educación, con un leve incremento desde 2000 a la fecha mientras que el promedio de los países en desarrollo alcanza a 5%. La asignación del gasto público total en educación por niveles, señala que el presupuesto educativo se concentra en educación primaria y secundaria, mientras que los niveles de gasto en educación preescolar, a pesar de la baja cobertura, es próximo a los países desarrollados. El gasto en educación terciaria es inferior al promedio de los países desarrollados, salvo en tres países (Colombia, Uruguay y República Bolivariana de Venezuela)

Resulta oportuno señalar, que en este informe también se ha medido la educación en la tasa neta de matrícula, que representa la relación entre el total de matriculados en edad escolar oficial en cada uno de los niveles de enseñanza y la población total en edad escolar oficial para cada nivel (excepto en el caso de la educación terciaria, para la cual se consideró la tasa bruta de matrícula).

De acuerdo con la definición de la UNESCO, la enseñanza de segundo nivel es aquella que se distribuye en las escuelas de enseñanza general, normal y vocacional. Mientras que el título obtenido en las primeras permite el ingreso al tercer nivel, pero no ocurre necesariamente lo mismo en el caso de las otras dos. La enseñanza de tercer nivel es aquella para cuyo ingreso se requiere como condición mínima haber cursado con éxito el segundo nivel o estar en condiciones de demostrar la posesión de conocimientos equivalentes. Por eso, si se hace una comparación de los datos de matrícula del tercer nivel deberá tomarse en cuenta el posible efecto de las desigualdades en la proporción de estudiantes de tiempo parcial, así como las variaciones entre los países en cuanto al tipo de instituciones educativas que se consideran de tercer nivel.

Continuando con el análisis, se puede apreciar que la tasa neta de matrícula en el primer nivel de enseñanza en América Latina y El Caribe, en el periodo 2000 hasta 2012, es de 92.70%, 94.20 %, 94.20 %, 94.10 %, 94.10 %, 94.00 y 93.8%, respectivamente. Gráficamente se observa:

Gráfico Nº 3: Tasa neta de matrícula en el primer nivel de enseñanza en América Latina y El Caribe, en el periodo 2000 hasta 2012

Fuente: Banco Mundial, 2013

En el Segundo nivel de Enseñanza, en América Latina, durante el periodo 2000 hasta 2012, se tiene una tasa neta de matrícula en promedio, según detalle: 66.20%, 77.70%, 73.5%, 74.00 %, 74.90 %, 75.70 y 76.10%, respectivamente; como se puede observar ésta ha ido aumentando; es decir, la matrícula del segundo nivel aumentó. Gráficamente:

En el tercer nivel de Enseñanza, en América Latina, se tiene una tasa neta de matrícula en promedio, desde el 2000 hasta 2012, según detalle: 22.80%, 32.4%, 35.50 %, 38.50%, 39.60 %,41.20% y 42.30%, respectivamente. Gráficamente:

Respecto a la educación propiamente, es preciso señalar que aunque ha sido importante el aumento de los recursos invertidos en educación durante el período en análisis, éste no ha sido suficiente para asegurar la calidad de la educación para todos; aunque hay progreso en la región en mejorar la igualdad según la distancia geográfica y de género, aún no se ha determinado bien la equidad en la atención educativa de acuerdo al nivel socioeconómico y a la diversidad cultural. Sin embargo, las experiencias desarrolladas en varios países en gestión descentralizada y en educación muestran las posibilidades para mejorar la equidad y la calidad de la educación.

Y es en este contexto, que se puede afirmar que el impacto social de la educación ha sido escasamente identificado en la región,  y la razón de ello, ha sido la falta de definiciones conceptuales y de metodología que accedan a construir indicadores que lo demuestren; pues esta es un área de estudios e investigaciones sociales necesaria para desarrollar más, para demostrar el vínculo que la educación tiene con la sociedad y de ésta con ella, proporcionando una evaluación más integral de sus consecuencias. Además, aunque en la región hay mejoras en la gestión de la educación, con la aceleración de numerosas experiencias de descentralización y de mayor autonomía de la escuela, así como en el mejoramiento de los sistemas de información para la toma de decisiones, aún falta bastante por resolver. Pues, tanto la gestión de la educación como los procesos educativos como tal se están beneficiando del uso de tecnologías.

Educación y Tecnologías de la Información y Comunicación

Dentro de los desafíos y tendencias propias del siglo XXI, se encuentra la inclusión de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC). La formación de competencias digitales resulta esencial en el ámbito educativo, y su carencia se percibe como una insuficiencia para la inserción en la sociedad del conocimiento. La capacidad de las TICs no se refiere solo a la alfabetización digital sino también deben ser usadas para impulsar competencias recientes y mejorar el desempeño educativo de los estudiantes en términos generales (CEPAL, 2010). Es preciso resaltar que en Latinoamérica existe una importante brecha digital tanto en el acceso como en el tipo de uso que se les da por parte de los estudiantes.

Como parte importante de los cambios, se destaca en el último tiempo la relación entre educación y tecnologías de la información y comunicación, siendo muy extensa la gama de alternativas que tal relación brinda. No obstante, a partir de la expansión de las denominadas redes sociales, las TICs progresan hasta convertirse en herramientas genéricas de la vida social en cuanto tal, como en su momento pasó con el lenguaje hablado, los libros y la telefonía. De modo que la inclusión o exclusión de la nueva cultura digital puede tener múltiples consecuencias; pues se trata a fin de cuentas, de la inclusión o exclusión de las formas más emergentes de vida social, política, cultural, económica.

Igualmente, en la literatura educacional se admiten las consecuencias económicas de una relación positiva entre educación y TICs (Sunkel et al, 2011), como necesidad de adaptación de la enseñanza a las variaciones en el trabajo que llevan a la mayor importancia de habilidades comunicativas y cognitivas; las sociales, como la intervención de la comunidad social de valores y espacios comunes (de ahí la noción de “brecha digital”); y las debidamente pedagógicas, como el contenido de las nuevas tecnologías y las prácticas que son el motor para mejorar los procesos de aprendizaje. Y aunque la literatura académica y las políticas públicas conllevan a privilegiar este último aspecto, éste es inseparable de los dos anteriores: las TICs no son solo un gran potencial del recurso para el aprendizaje, sino que son instrumentos cada vez más importantes para la vida.

Por eso, resulta indispensable mencionar que existen diferentes mecanismos de implantar las TICs al proceso educativo: desde un punto de vista general a través de los instrumentos típicamente desarrollados cuyo valor propaga a la educación (internet, procesadores de texto, hojas de cálculo, etc.); y desde un modo más definido, a través de herramientas elaboradas para el uso pedagógico: software especializado y prácticas docentes particulares que lo utilicen. En este último argumento se habla de Tecnologías para la Educación. El objetivo es que de ambas maneras la tecnología se introduzca cada día más al proceso educativo.

Al respecto, la evidencia a nivel internacional es positiva, pero limitada. Es decir, se propone que exista una relación entre TICs y mejoramiento del aprendizaje; sin embargo, los datos son parciales y poco generalizables, inclusive cuando se trata de investigaciones con refinada elaboración metodológica (Cox y Marshall, 2007). Además, cuando se quiere aislar el efecto de las TICs surge un gran problema que la investigación debe afrontar respecto al contexto en el cual operan, por lo cual los efectos que se obtienen resultan muy sensibles al contexto. Por ello se afirma que la relación entre TICs y aprendizaje es positiva, y sobre todo, que cobija enormes potencialidades.

Si bien la incorporación de las TICs a la educación es heterogénea, ésta se encuentra en un contexto general de rezago, a pesar de que en la última década los países de la región han realizado un esfuerzo enorme, apoyados por la iniciativa de la cooperación internacional. La agregación de las TICs a la educación –en el marco de su aplicación a otras áreas como elemento de desarrollo– resultaba esencial en las Metas Milenio del 2000. Por ese motivo, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información ha planificado 10 objetivos para ser alcanzados por los países en 2015, dos de ellos señalan que la educación y tecnologías son propias de la sociedad de la información.

Al respecto, es preciso indicar que una vista panorámica del estado de introducción de las TICs en educación en la región demanda de observar tanto el acceso, como el uso y los resultados asociados a las TICs. En cuanto al acceso a las TICs el panorama es en general negativo. Solo al 15% de los hogares de la región, indicador que subió a 19,1% en 2006 (Sunkel et al, 2011), disponen de PC con software educativo e internet en el hogar el año 2000.

Otro punto que se debe acotar es que la ausencia total de TICs en el hogar baja de 66% a 52,5% en el mismo periodo; no obstante, sigue siendo mayoritaria. En esta extensión básica, la exención es la regla general en la región; aunque se trata de una exclusión muy heterogénea. Pues los países presentan una heterogeneidad interna en el acceso a tecnologías en el hogar está fuertemente determinado por el nivel socioeconómico de los sujetos. Así, la incorporación más dinámica a la sociedad de la información queda limitada a ciertos sectores sociales en ciertos países.

Por otro lado, las políticas públicas educativas relacionadas a las TICs han alcanzado en parte a disminuir estas desigualdades. Durante el 2009, en la región los jóvenes de 15 años contaban en sus establecimientos educacionales con acceso computacional en un promedio similar al de la OCDE (Espejo, Trucco etal, 2011). Sin embargo, se trata nuevamente de un panorama diverso, pues mientras Cuba y Chile tienen más de un 90% de escuelas equipadas con tecnologías de información y comunicación para los jóvenes de 15 años, Perú solo dispone de TICs en el 19% de sus establecimientos (Espejo, Trucco, etal, 2011). No obstante, resulta indispensable señalar que en el ámbito educacional, las brechas socioeconómicas se relacionan con la propiedad de los establecimientos; pues, se puede observar que los colegios privados orientados a capas de mayores ingresos tienen indicadores más elevados de acceso a TICs que sus pares públicos.

Para que la limitada entrada pueda innovar un instrumento eficaz de mejoramiento pedagógico, las TICs disponibles deben usarse adecuadamente. Por eso, resulta primordial el concurso de los docentes, pero desafortunadamente, el contexto sigue siendo de rezago. De conformidad con el Estudio SERCE-2006, solo Cuba, Chile y Uruguay contaban con un cuerpo docente que utiliza habitualmente en su vida cotidiana las TICs, y por lo tanto, está en condiciones óptimas para su aprovechamiento intensivo en el aula.

Además del acceso, el uso de las TICs debe ser abordado como problema específico; pues el principal uso que dan los escolares de la región que acceden a las TICs es recreativo: jugar, oír música y la comunicación electrónica (sobre todo esta última) constituyen los principales usos de las TICs por parte de los escolares de la región (Sunkel et al, 2011). No obstante, en los últimos años se ha progresado al uso de las TICs orientado a tareas escolares, y esto se relaciona con el crecimiento de su disponibilidad en los establecimientos educacionales (Espejo et al, 2011). Pues, como sugiere la literatura general sobre las tecnologías de la información y comunicación, estas suelen fusionarse en la vida social de los sujetos, incluso más que en el plano recreacional, debido a que las TICs influyen en las comunicaciones cotidianas de los individuos.

Asimismo, el privilegiado uso recreacional/social versus un uso con potencial educativo de las TICs puede ser también un factor de desigualdad social. Un estudio en Rumania mostró que a pesar de no subir las calificaciones, los jóvenes de bajos recursos que accedían a un programa de política pública que les proveía de un computador en el hogar con conexión a internet, sí mejoraron sus habilidades cognitivas y su autoconfianza en el uso de las TICs (Malamud, O., Pop-Eleches, C., 2010).

En términos generales, se dice que la introducción de instrumentos técnicos no produce, obligatoriamente, la modernización de las relaciones sociales en contextos de precariedad o pobreza. Esto, proyecta un gran desafío a las políticas educativas; pues no solo se trata de avalar el acceso, sino de ocasionar prácticas diferentes. En ese sentido, no basta observar la introducción de las TICs al proceso educativo restringiéndose solamente al acceso (por ejemplo número de computadores por alumno), sino esencialmente se debe mapear sus usanzas y prácticas asociadas.

Finalmente, como ya se señaló, el control de resultados en la introducción de la aplicación de la  TICs al proceso educativo, aún es insuficiente. Cox y Marshall (2007), resalta que si bien la relación es positiva, la investigación tiene problemas para aislar la consecuencia de las TICs en las investigaciones en base a resultados de pruebas estandarizadas, y para difundir los resultados de pequeños estudios que cuenten con grupos de control. En la región la evidencia es también limitada, aunque hay indicios de un mayor impacto en la enseñanza de ciencias que en otras asignaturas (Claro, 2010).

Por último, se puede concluir, que la región tiene aún el reto de una incorporación fecunda de las TICs a la enseñanza, y esto involucra no solo elevar sus indicadores de acceso, sino perfeccionar de una mejor manera a sus docentes, y elaborar programas y diseños curriculares que manejen intensivamente las nuevas tecnologías. En efecto, el problema para desunir los efectos de las TICs en los beneficios de aprendizaje apunta a un hecho más general que la introducción de las TICs en las escuelas, pues intervienen las políticas de perfección escolar que le han antecedido, como las condiciones primarias de las escuelas, las habilidades y capacidades de sus actores, lo que establece definitivamente el impacto de los nuevos recursos. Este aprendizaje es analizado y debe ser tomado seriamente por quienes amparaban esperanzas sobre “efectos automáticos” de la introducción de las TICs en educación; es decir, los objetivos de apoyo al aprendizaje y expansión de la ciudadanía asociados a las TICs en educación, no se lograrán mecánicamente a través del acceso a computadores, internet o software especializado.

RECOMENDACIONES: Políticas Adoptadas

Los países de América Latina y el Caribe deben crear fundamentos para un desarrollo sostenible, es decir, en las economías intensas en recursos naturales, los gobiernos deben considerar destinar parte de su presupuesto para promover la transformación y competitividad del resto de la economía, que se logra mediante la inversión en educación, ciencia, tecnología  e innovación. Sus exportaciones, si no se actúa ahora, continuarán consignadas en productos primarios de bajo valor agregado y con mercados oligopólicos que traban la entrada de nuevas empresas, y que no facilitan la redistribución del ingreso y la inclusión social.

Asimismo, el progreso del Estado no puede limitarse a hacer cada vez mejor, por eso se deben identificar nuevos mecanismos para definir y alcanzar objetivos prioritarios. Hay tres áreas claves para confirmar un crecimiento sostenible en: educación, infraestructuras, y desarrollo productivo e innovación. La identificación de estrategias es un factor clave para superar los obstáculos estructurales al desarrollo que afectan a los países de la región y conseguir el objetivo de desarrollo con igualdad; por esa razón, aparte de contar con  mayores recursos, eficacia y transparencia en la gestión de la administración pública, y eficiencia en la implementación de las políticas, es necesario identificar áreas prioritarias de acción y generar estructuras de gobernanza para articular los diferentes programas. Extender la cobertura del sistema educativo, aumentar la calidad de la educación, ampliar la densidad y el pase a las infraestructuras, e incrementar la inversión en desarrollo productivo e innovación, son factores determinantes para transformar y diferenciar la estructura productiva de las economías latinoamericanas, incrementar el contenido tecnológico de sus exportaciones y mejorar su posicionamiento en las cadenas globales de valor. Estos elementos son primordiales para dinamizar la productividad, generar empleos de calidad y desarrollar sistemas económicos más equitativos.

CONCLUSIONES

La educación es el pilar capaz de garantizar el desarrollo social y económico de la sociedad; por eso, los Organismos internacionales, regionales y nacionales aceptan el impacto que tiene ésta en el impulso, desarrollo e igualdad entre los pueblos. Por lo tanto, el derecho a la educación ha sido establecida en las principales normativas internacionales de derechos humanos. Las responsabilidades allí adquiridas en materia de educación, por consiguiente, han sido sentadas y agregadas a las constituciones y legislaciones nacionales de los países.

Todo gasto en educación incrementa la formación de cada ser humano, por eso es considerado un bien en sí mismo; además, es un componente fundamental en la promoción del desarrollo económico y social de los países, aunque la educación no debe someter a la dimensión económica ni a la utilidad social de corto plazo: «Si es legítimo y aun esperado que los poderes públicos, los empleadores, las colectividades territoriales y también los usuarios, padres o adolescentes, pretendan de toda formación que prepare para la vida activa, las exigencias de la formación no agota su Justificación en la aplicación del individuo a las necesidades colectivas: debe alinearse a que cada uno desarrolle sus aptitudes, sea dueño de sus juicios y de su capacidad para pronunciarse, debe anhelar la formación de caracteres y de ciudadanos».

Además el crecimiento económico está en función de la educación; por eso, si crece el nivel educacional de la población activa hasta la instrucción primaria completa, se reflejaría en aumentos del PIB, que se transformarán según la cobertura educativa; en todos los países de América Latina.

BIBLIOGRAFIA

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Lara Ocaña Juan Carlos. (2015, marzo 9). Impacto de la inversión en educación, ciencia y tecnología en el desarrollo económico de América Latina y el Caribe: 1995 – 2014. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/impacto-inversion-educacion-ciencia-tecnologia-desarrollo-economico-america-latina-caribe-1995-2014/
Lara Ocaña, Juan Carlos. "Impacto de la inversión en educación, ciencia y tecnología en el desarrollo económico de América Latina y el Caribe: 1995 – 2014". GestioPolis. 9 marzo 2015. Web. <https://www.gestiopolis.com/impacto-inversion-educacion-ciencia-tecnologia-desarrollo-economico-america-latina-caribe-1995-2014/>.
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Lara Ocaña, Juan Carlos. Impacto de la inversión en educación, ciencia y tecnología en el desarrollo económico de América Latina y el Caribe: 1995 – 2014 [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/impacto-inversion-educacion-ciencia-tecnologia-desarrollo-economico-america-latina-caribe-1995-2014/> [Citado el 11 de Noviembre de 2019].
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