Análisis de cooperativas de ahorro y crédito en el cono sur

Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
3
Investigación
en el Sector Cooperativo
de Ahorro y Crédito
en el Sur de América Latina
En varios países del sur de América Latina se han evidenciado crisis económicas profundas, con
consecuencias perdurables en los sistemas sociales. Los mercados financieros presentaron fuerte
inestabilidad, y los riesgos de insolvencia se generalizaron hasta grados inesperados.
Las cooperativas de ahorro y crédito no fueron entidades ajenas a estas crisis. Algunas cooperativas vieron
incluso agravada su situación antes y en mayor grado que los bancos, pero otras en el sentido contrario,
aumentaron su participación de mercado, ocupando espacios de otros competidores.
Entre DGRV y FUCAC, que han implementado conjuntamente importantes proyectos de fortalecimiento del
sector, en todos los países del Cono Sur en el caso de DGRV, y en Uruguay en el caso de FUCAC, surgieron
inquietudes que originaron la presente investigación. ¿Cómo afectaron las crisis a los sistemas cooperativos?
¿Qué características presentan estos mercados, aún asociados a la inestabilidad y a altos riesgos de
insolvencia? ¿Qué comportamientos reflejan las cooperativas en este contexto? ¿Qué capacidades se
evidencian en las cooperativas para superar las crisis de los mercados?
En la selección de los países para la investigación, se consideró que Chile había mostrado un comportamiento
diferente, con resultados bastante alejados de la recesión que sacudió la región; en el caso de Brasil, se
prefirió no considerarlo por las particularidades y complejidades que representa tanto su sistema financiero
como el propio sector cooperativo, menos relacionadas con la realidad que se convivió en otros cuatro países
del sur.
Se pretende que el valor agregado del estudio sea la identificación de fortalezas y debilidades de distintas
experiencias, lo que permitiría inferir estrategias y medidas adecuadas. Para ello la investigación intenta
nutrirse de un cuerpo conceptual amplio que considera aspectos relevantes como: el sistema financiero en el
cual se desarrollan las experiencias, la regulación y supervisión a las que están expuestas, el tratamiento
impositivo que reciben, las características de la gobernabilidad interna y la especialización de su negocio, y
las habilidades desarrolladas en la administración de sus riesgos específicos. Cada uno de estos temas de
por sí, justificaría una investigación específica, pero en este trabajo se intenta incorporarlos en un esfuerzo de
síntesis, para relacionarlos como condiciones integradas entre y no ajenas al contexto de crisis, en el
desempeño de las entidades.
Los resultados de la investigación permiten concluir a los autores que ha valido el esfuerzo reunir a Argentina,
Bolivia, Paraguay y Uruguay en un mismo trabajo, para asimilar sus similitudes y diferencias y para identificar
en el desarrollo de unos, las amenazas y oportunidades de otros.
Argentina, con uno de los sistemas cooperativos más ricos y profundos de América Latina, decididamente
desmantelado por parte de los gobiernos nacionales. Bolivia, con un sector cooperativo que compite con
experiencias de microfinanzas que han sido tomadas como modelo por parte de muchas instituciones
internacionales. Paraguay, donde el sistema cooperativo tiene una alta porción del mercado después del
desprestigio de la banca tradicional. Uruguay, con procesos de concentración fuertes y donde la mayor parte
de las cooperativas no pueden administrar ahorro de sus miembros.
A pesar de rasgos diferenciales e historias particulares, el sector cooperativo todo, en la región, tiene la
oportunidad histórica de asumir un mayor protagonismo en la bancarización de los sectores populares, de
incorporar herramientas que le permitan ampliar la operatoria y hacerla más eficiente, y de consolidar un rol y
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
4
una imagen propios. Existen trazos que permiten confirmar que compartiendo experiencias y asumiendo
niveles de rigurosidad profesional homogéneos, el sector puede fortalecerse y facilitar realizaciones
esenciales en el cumplimiento de su misión y en beneficio directo de sus miembros.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
5
Capítulo 1
La crisis económica en el sur de América Latina
El contexto económico internacional ha sido muy adverso durante el 2002 debido al bajo crecimiento del
mundo desarrollado y a una creciente aversión al riesgo por parte de los inversionistas internacionales,
afectados tanto por los escándalos contables en los países centrales como por el default argentino y la
incertidumbre electoral en Brasil. Estados Unidos sigue una política fiscal expansiva para paliar su
desaceleración (crecimiento del 2.3%), mientras que Europa y Japón registraron crecimientos muy próximos al
cero por ciento. A pesar de las disminuciones en las tasas de interés en Estados Unidos, las restricciones
externas no dejaron de incrementarse para América Latina desde 1998.
Los países analizados siguieron durante la década del 90 un modelo de crecimiento económico
estrechamente relacionado a los flujos de capitales financieros y en menor medida a la inversión extranjera
directa. La crisis asiática de mediados de 1997 y la moratoria de la deuda rusa en el 98 llevaron los flujos de
capitales a cifras netas negativas. Desde ese momento las tasas de crecimiento de han sido casi nulas y el
ingreso per capita ha caído un 0.3% anual desde 1998.
El desempeño económico de América Latina fue pobre durante el año 2002, la región se vio fuertemente
afectada por la crisis argentina (agudizada desde fines del 2001), con fuertes repercusiones en el ámbito
financiero en los países objeto de este estudio. El continente se haya en una fase de retroceso económico,
cuya magnitud más emblemática es el ingreso per capita que es hoy menor que hace cinco años y para
alguno de los países estudiados inferior al de hace una década. Desde hace cinco años se observa una
retracción de los flujos de capitales a la región, lo que potenció la baja del ciclo y ha quitado margen de
maniobra para enfrentar los problemas externos que los países sufren. Los términos de intercambio se han
deteriorado desde 1998 y el comercio intra región se debilitó por la crisis argentina, que afectó el comercio y el
turismo con Paraguay y Uruguay, así como las remesas familiares que desde Argentina se giran a Bolivia y
Paraguay.
La caída del PBI en los cuatro países analizados se vincula fuertemente con la contracción de la actividad
económica en la Argentina. La inversión ha sido el componente de la demanda agregada más sensible a las
fluctuaciones en los flujos de capitales, destacándose que en Argentina en cinco años la inversión se redujo
un 60%. El consumo también se ha reducido, aunque su baja elasticidad ingreso hace que su erosión resulte
muy leve. Las exportaciones en la región cayeron mas de un 4%, fundamentalmente porque las importaciones
argentinas desde sus vecinos cayeron a menos del 50%.
En el ámbito fiscal la situación es un reflejo de la crisis; los primeros años de recesión (97 98) coincidieron
con aumentos del déficit fiscal que logro financiarse con deuda publica. La restricción posterior obligo a
reducir el déficit, buscando una mayor austeridad. Sin embargo, el éxito ha sido esquivo ya que los ingresos
fiscales caen debido a la recesión y el costo del endeudamiento comienza a ser uno de los principales rubros
de derogación para las tesorerías.
Como el Estado se ha ajustado en menor medida que lo que las restricciones de financiamiento exigen, el
sector privado ha debido hacerlo fuertemente. El indicador de este ajuste es que de un déficit en cuenta
corriente promedio del 5% en 1998, se paso a una situación de cuasi equilibrio en el 2002. Es decir, el ajuste
se logra por el recorte del gasto privado, fundamentalmente en la inversión.
Los ajustes han pasado en general por los tipos de cambio, al reducirse el financiamiento externo; varios
países han acudido a la flexibilización cambiaria como forma de recuperar su cuenta corriente. El tipo de
cambio real ha aumentado un 70% en la región desde 1998, destacándose que en Argentina superó el 150%.
Estas depreciaciones cambiarias han dejado fuertes secuelas para el gobierno y el sistema financiero y estas
dos han sido las razones para que las correcciones cambiarias fueran en general un recurso utilizado en
última instancia, cuando las reservas internacionales impedían la defensa de la moneda. Las crisis financieras
han seguido a las correcciones cambiarias, con la posterior restricción crediticia interna que potencia los
procesos recesivos. El crédito bancario ha casi desaparecido en algunos países, con una gran parálisis
financiera ya que la demanda de crédito se ha reducido y los bancos no encuentran oportunidades de
colocación en contextos de mayor riesgo macroeconómico y cambiario.
La inflación aumentó en la región, fruto de la devaluación y las políticas monetarias expansivas seguidas en
algunos países. De todas formas las tasas de inflación no constituyen una amenaza para la estabilidad
macroeconómica, aunque muestran el contexto de restricciones al financiamiento fiscal por una fuente distinta
a la emisión.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
6
En el ámbito social los países muestran el esperado correlato de sus deterioros económicos. Los mercados
laborales han perdido dinamismo y el desempleo se incrementó en los cuatro países analizados al tiempo que
el salario real cayo en casi todos los países. La pobreza ha mostrado una tendencia preocupante, luego de
una década del noventa en que varios países siguieron un círculo virtuoso. Según la CEPAL Argentina,
Paraguay y Uruguay muestran una tendencia a la exacerbación de la pobreza y su producto debería crecer en
cifras muy importantes para cumplir la meta de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas respecto a
reducir la pobreza a la mitad entre 1990 y 2015.
ARGENTINA
La economía argentina recorre un duro proceso recesivo desde 1999, luego de que el modelo de crecimiento
basado en un alto financiamiento externo se agotara a mediados de la década. En la primera mitad de los
noventa el país se desprendió de las empresas industriales, comerciales y extractivas del Estado, obteniendo
por tanto un fuerte flujo de IED, que creó las condiciones para un rápido crecimiento. Un régimen de tipo de
cambio fijo generaba un entorno de estabilidad macro que alentó la entrada de capitales y permitió un nivel de
gasto publico difícilmente sustentable en el largo plazo. Una importante inflación en dólares encareció la
economía, reduciendo la competitividad y abarató el acceso a bienes de consumo duradero de origen
importado, creando la típica burbuja de consumo y financiamiento. Al agotarse los activos estatales, se
esfumaron los fundamentos del modelo, dificultándose el mantenimiento de un régimen cambiario que exigía
un fuerte respaldo en reservas internacionales. Sin embargo, el financiamiento externo de vinculado a fondos
de inversión sustituyó los flujos de IED en el segundo lustro permitiendo la convivencia de altos déficit fiscales
y comerciales. El sistema financiero se expandía captando recursos, bancarizando, financiando a las familias
para la adquisición de bienes durables y a las empresas, fundamentalmente las privatizadas.
Hacia 1998 la retirada del financiamiento internacional de los mercados emergentes, agregó restricciones al
modelo, comenzando un proceso contractivo con altos niveles de desempleo. Sin embargo, tanto el sector
publico como privado continuaron gastando como si dichas restricciones no existieran, aunque las crecientes
dificultades para financiarse fueron apagando una máquina que había funcionado a gran velocidad. El
régimen cambiario se mantuvo ya que los costos electorales de su abandono no estaban en condiciones de
ser asumidos por el sistema político. El financiamiento del mismo comenzó a involucrar al sistema bancario,
primero voluntariamente, luego en forma compulsiva cambiando una relativa fortaleza por una clara debilidad
la que al ser percibida por el público creó las condiciones para una persistente corrida bancaria. El colapso se
produjo en diciembre de 2001 cuando se restringe el acceso a los fondos de los ahorristas, lo cual generó un
clima de inestabilidad política que se produjo la caída del gobierno. Casi inmediatamente se produce el default
de la deuda pública y la pesificación asimétrica, un colosal cambio en las reglas de juego que paralizó la
economía por varios meses.
El 2002 es la fotografía posterior a los dos hechos anteriores: caída del producto del 11% (20% acumulado en
4 años), PBI per capita en un nivel de 10 ejercicios atrás, el desempleo afectando al 22% de la PEA y casi la
mitad de la población en situación de pobreza. La devaluación del 200% y una inflación moderada (41%)
recuperó la competitividad permitiendo que la balanza comercial registrara un superávit del 16.4%, lo que
junto al default arrojaron por primera vez en años un superávit en cuenta corriente. Algunos sectores primarios
comenzaron una primavera a raíz de la fuerte competitividad ganada y de récordes de cosecha, siendo la
base para que las expectativas para el 2003 sean favorables.
URUGUAY
El modelo de crecimiento uruguayo durante los noventas buscó consolidar una estabilidad macroeconómica
que el país había perdido a principios de los ochenta, apoyado en un ancla cambiaria. Esta política era
consistente con altos flujos de capitales financieros, que financiaban al Estado y a los particulares. La
economía se encarecía fruto de la abundancia relativa de capitales, el gasto privado se expandía
fundamentalmente orientado a bienes durables. El país obtiene el grado de inversión a mediados de la década
accediendo a financiamiento privado desde los países centrales a tasas moderadas. En los años 1998 y 1999
el gobierno que mantenía una política fiscal relativamente disciplinada expande el gasto público, financiando
su déficit con deuda. A comienzos de 1999 Brasil, principal cliente comercial del Uruguay abandona su política
cambiaria, abaratándose relativamente de manera muy importante. Este shock negativo detiene el crecimiento
de la economía uruguaya, poniendo en tela de juicio el tipo de cambio real que el país mantenía. Desde ese
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
7
entonces el producto no ha dejado de caer, acumulando una retracción del 20% en cuatro años, el desempleo
se ha duplicado en ese lapso y el déficit fiscal ha rondado el 4% del producto.
El 2002 refleja el fin del modelo, debido a los efectos de la crisis argentina que produjo una importante
retracción en la demanda externa e interna y alejó los flujos de capitales a los que el país había tenido acceso
a un costo muy bajo. El sistema financiero empieza a ser atacado por movimientos especulativos y
escándalos de gran magnitud que originan una fuerte corrida tanto por la profundidad como por la duración,
que debilita las reservas internacionales del BCU y obliga a abandonar la política de bandas cambiarias
sostenida en una década. El colapso de medio sistema bancario, hace desaparecer el crédito interno,
profundizando la crisis del sector real. El PBI cae un 12%, el desempleo llega al 19% (record desde que el
país lleva estadísticas), la producción industrial retrocede a niveles de hace 20 años y las importaciones caen
un 31%. Sólo el sector agropecuario parece encontrar un circulo virtuoso fruto de una recuperada
competitividad y de precios adecuados en algunos rubros.
BOLIVIA
Bolivia ha seguido durante los noventa una estrategia de mediano plazo a través de la cual buscó una mayor
estabilidad macroeconómica y estimuló el crecimiento. Los progresos en esta materia han sido significativos,
sin embargo los últimos tres años han mostrado un retroceso de consideración. La desaceleración del
producto es marcada desde 1999, los niveles de crecimiento promedio en el cuatrienio han sido menores al
1.5%, lo que en función del aumento de la población determina que el producto per capita sea menor en el
2002 que en 1998..
La desfavorable evolución en materia de precios de los productos exportables, afectó la minería, el agro y la
industria; lo que agregado a la devaluación de Brasil en 1999, la desaceleración de la economía
norteamericana desde el 2001 y la crisis argentina de fines del 2001 y 2002, provocaron un fuerte impacto en
toda la actividad económica boliviana. Es importante marcar que el combate acelerado a los cocales desde el
2000, provocó una fuerte reducción de la demanda interna, ya que los recursos ingresados al país por este
concepto son importantes.
La contracción en la demanda y una política monetaria restrictiva determinaron una inflación muy baja, tanto
en términos absolutos como con relación a la historia del país, ya que en promedio el ultimo cuatrienio es
inferior al 3% anual.
PARAGUAY
La economía guaraní viene recorriendo un proceso recesivo iniciado desde la devaluación brasileña de enero
de 1999. El PBI ha tenido tasas de crecimiento moderadas en los últimos cuatro años, con un relativo repunte
en el 2001 y una contracción en similar en el 2002. Este proceso determina que el producto a precios
constantes sea prácticamente el mismo al cierre del 2002 que en 1998.
La recesión y la depreciación de la moneda local hacen que el PBI per cápita paraguayo sea de USD 940
anuales, el más bajo en los últimos diecisiete años luego de un pico de casi USD 2.000 en el año 1996.
La inflación ha sido moderada, registrándose un 14.6% de aumento de los precios minoristas, esto es
prácticamente el doble que en el año 2001 (8.4%). El guaraní se depreció un 49.7% en el año con relación al
dólar, la devaluación monetaria más grande que el país sufrió en los últimos quince años.
La difícil situación económica impacta en la recaudación fiscal, determinando que el peso del déficit sobre el
PBI se duplique respecto al año 2001, pasando del 1.1% en dicho período al 2.5% en el 2002.
El sistema financiero se ha visto impactado por la recesión y la devaluación con un fuerte aumento de la
morosidad que alcanzó el 14%. Las tasas activas se incrementaron para recoger el mayor riesgo de crédito y
las de guaraníes para absorber el riesgo cambiario (en dólares rondan el 9.5% y en moneda local el 53.6%).
Paraguay, al igual que los demás países de la región registró durante algunos años balanzas comerciales
deficitarias, lo que comienza a corregirse fruto de las modificaciones de tipo de cambio real acontecidas en la
región durante el 2002. Igualmente el pasado año fue deficitario en sus transacciones de bienes con el
exterior en 612 millones dólares, un 30% menor que el del 2001 a causa de la devaluación y la recesión que
redujeron las importaciones.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
8
Capítulo 2
Descripciones del sector cooperativo en los países investigados
En esta sección se procede a describir orígenes, características particulares y señales que identifican de
acuerdo a los datos recopilados por los autores, la situación actual de los sectores cooperativos de ahorro y
crédito en los países seleccionados para la investigación.
En primer lugar se realiza una introducción al sistema financiero de cada país, sintetizando información sobre
los agentes financieros que compiten en el mercado, su significación y el condicionamiento del mismo a la
actividad de las cooperativas.
Luego se procede a realizar una descripción de los sistemas de regulación y supervisión, y del tratamiento
fiscal, que se aplican a cada caso.
La descripción pasa posteriormente a introducirse a aspectos internos del sector, remitiéndose
fundamentalmente a temas relacionados a la gobernabilidad y a la especialización de la operatoria de las
cooperativas, dónde enfocan su actividad y los grados de diversificación de su negocio.
Finalmente se refiere a los principales rasgos encontrados en las capacidades internas de administración de
las cooperativas de ahorro y crédito, desde los principales riesgos de la actividad. De una manera básica se
pretende desde allí, esbozar debilidades y oportunidades esenciales que posteriormente en la comparación de
los casos, permita trazar niveles y tipos de desarrollo y experiencias replicables en otras organizaciones y
países.
Paraguay
1. Sistema Financiero
En el sistema financiero paraguayo participan los siguientes actores que están regulados por el Banco Central
Paraguayo:
7 sucursales de bancos extranjeros
7 bancos nacionales con participación extranjera mayoritaria
3 bancos nacionales con participación local mayoritaria
1 banco estatal
20 financieras
4 sociedades de ahorro y crédito para vivienda
Las cooperativas de ahorro y crédito con actividad registradas en el último censo del año 2000 ascendían a
280, las cuales captan depósitos de sus asociados y no están reguladas por el Banco Central Paraguayo.
Una característica importante del sistema financiero es su bajo nivel relativo de intermediación donde el total
de depósitos a septiembre del 2002 era apenas superior a los 1.000 millones de dólares; la ratio depósitos
/PBI es menor al 25% que el de Uruguay después de la crisis del año 2002.
El nivel de dolarización de los depósitos es superior al 70%.
La frecuencia e intensidad de crisis financiera es también otro rasgo importante, donde en el año 1995 y 1997
quebraron muchas instituciones de intermediación financiera, y en el año 2002 la caída del Banco Alemán
perteneciente a un grupo financiero de origen uruguayo y con presencia también en Argentina, volvió a
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
9
sacudir fuertemente al mercado, dado que era uno de los bancos más grandes y más prestigiosos del
sistema.
Desde 1995 a la fecha han cerrado 12 bancos, 20 financieras y 4 sociedades de ahorro y préstamo para la
vivienda. El total de entidades que cerraron en siete años representa el 85% del total de entidades que hoy
están reguladas por el Banco Central Paraguayo.
Se anuncia el retiro de otros bancos y financieras del sistema, a su vez las perspectivas de la rentabilidad del
sistema bancario se ven cuestionados por los siguientes factores:
- alto nivel de morosidad, 22% en los bancos y 16% en financieras, como consecuencia de la
recesión de la economía paraguaya, la alteración de los precios relativos al haber devaluado
un 50% en el año 2002 y la caída de las carteras con el sector no financiero por
necesidades de liquidez
- baja del volumen de negocios por retiro de depósitos. A su vez, el gobierno anunció que los
depósitos del Estado serán transferidos al BCP, lo que agravará la caída del stock de
depósitos y obligará a mantener porcentajes altos de fondos líquidos.
- aumento esperado en la dolarización de los depósitos con su impacto negativo en el margen
financiero.
Con relación a la participación de las cooperativas de ahorro y crédito en el sistema financiero paraguayo,
ésta es muy peculiar dada su alta participación en la captación de ahorros totales, cercana al 15% (fuentes del
BCP lo sitúan en 8%, y fuentes de las cooperativas de ahorro y crédito en 20%) según nuestras estimaciones,
y por no estar reguladas por el Banco Central Paraguayo.
A diferencia de lo analizado en relación con el resto del sistema financiero, las cooperativas han crecido y se
han desarrollado fuertemente a partir de 1995 como consecuencia de anteriores crisis bancarias, donde el
prestigio del que gozan les ha permitido absorber parte de los depósitos que fugaron del circuito bancario.
A partir de 1995 comienzan a ser las cooperativas validadas en el mercado como una opción para los
depositantes del sistema, mientras que, hasta esa fecha sólo lograban el pequeño ahorro de quienes
requerían el servicio de crédito. Al haberse validado como alternativa de ahorro les permitió crecer en forma
acelerada.
Si bien consideramos que las cooperativas enfrentan amenazas que s adelante analizaremos, no hay
dudas que se han fortalecido mucho en imagen y pueden ser instrumentos importantes en los procesos de
bancarización en el Paraguay.
2. Regulación y Supervisión
El tema de la regulación y supervisión, es el que está en pleno debate actualmente1 en el sector cooperativo
en Paraguay, y se percibe mucha sensibilización en relación con este tema, donde la manera que se termine
resolviendo podrá ser determinante para el futuro de las cooperativas de ahorro y crédito.
Como ya mencionáramos como un aspecto llamativo del sistema financiero paraguayo, las cooperativas
tienen una participación muy importante en la captación de ahorro y están por fuera de la regulación y
supervisión del Banco Central del Paraguay.
Las cooperativas de Paraguay tienen consagrada en la Constitución de la República su independencia y
autonomía. Por ley el Incoop (Instituto Nacional de Cooperativismo) dependiente del Ministerio de Agricultura
y Ganadería es quien tiene las facultades por ley de realizar la regulación y supervisión de las cooperativas.
1 El trabajo de campo se realizó en Paraguay en el mes de febrero, cuando aún no habían sido resueltas las
iniciativas de supervisión de las cooperativas por parte del BCP. Finalmente, las cooperativas no vieron modificadas
sus relaciones de supervisión, manteniéndose en el área del Incoop. Todo el texto se mantuvo considerando que era
de interés el proyecto de supervisión presentado por el BCP, y su comparación con las actuales normas para el
sector cooperativo en el resto de la región.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
10
El Incoop jugó y juega un papel muy activo en el proceso de constitución y auge de las cooperativas en la
década de los ’90, cuando se constituyeron masivamente cooperativas barriales. Ese instituto especializado
de cooperativas orientó la formación de un importante número de entidades y les otorgó su personería
jurídica. Por otra parte, es el único instituto al que deben presentar información económico financiera,
haciéndolo con periodicidad anual. Si bien el Incoop tiene todas las potestades para la supervisión y para
generar normas en el sector, sus debilidades de estructura operativa le ha impedido generar exigencias
suficientes de información, revisión y evaluación.
Por tanto las cooperativas de ahorro y crédito no están obligadas en la práctica a cumplir ninguna relación
técnica de gestión, más allá de la voluntad propia de autorregulación que establezcan en sus estatutos o en
sus políticas prudenciales.
Ante el crecimiento de las cooperativas en el sistema financiero en los años ’90, el BCP comenzó a recibir
cuestionamientos por parte de los organismos internacionales de crédito, por no cumplir con su papel de
regulación y supervisión de todos los agentes financieros.
En 1996 comienza un proceso conjunto entre el BCP y el Incoop para que éste los fiscalice, básicamente en
estándares de plan de cuentas, central de riesgos y criterios de previsiones de cartera donde el BCP le
sugería la normativa y los sistemas de reportes y seguimiento para que el Incoop lo ejecutara.
Dicho proceso no tuvo avances y en 1999 un técnico del BID realiza un diagnóstico de las cooperativas donde
se plantea que el sector no podía seguir sin regulación; con dicho insumo se diseñó el régimen de regulación
y supervisión que está en debate.
La norma plantea que todas las cooperativas que captan depósitos serán reguladas por el BCP, las que
registren un nivel de ahorros superiores a USD 1.500.000 serán supervisadas por la SIIF, y las de menor
monto por el Incoop.
La normativa refiere tanto a los aspectos organizacionales como a los alcances de la operativa y la definición
de relaciones técnicas. En los aspectos organizativos define las estructuras de gobierno y sus funciones,
como así los requisitos para poder participar en los mismos. Incorpora restricciones importantes como la
exigencia de tener una experiencia mínima de 3 años en niveles de gestión o control en el sector financiero o
cooperativo para integrar el Consejo de Administración o Vigilancia, y la exigencia de título universitario en
administración, finanzas o economía para ser Gerente General.
El proyecto no genera restricciones evidentes a la actividad actual del sector cooperativo. En cuanto a las
relaciones técnicas es similar a las regulaciones en los países de la región, donde los aspectos más
novedosos refieren a que, si bien no exige un capital mínimo para funcionar, la relación de patrimonio y sus
activos de riesgo lo fija en 12% (para los bancos es 10%) y pone límites de concentración de créditos, que
por socio no puede superar el 2% del patrimonio. A su vez los créditos recibidos de entidades públicos y
organismos internacionales no podrán superar el 20% del patrimonio.
Las cooperativas se oponen con fuerza a este proyecto y el tema se dilucida en la Suprema Corte de Justicia.
Los cuestionamientos más importantes de las cooperativas son:
el BCP está muy politizado y que sufre la presión de los bancos y el objetivo de los proyectos es
debilitar a las cooperativas.
que es una intromisión en la autonomía de las cooperativas y por lo tanto es inconstitucional.
fundamentalmente se oponen a que regulen el funcionamiento de sus cuerpos dirigenciales y los
requisitos para acceder a los cargos directivos y gerenciales
por otro lado plantean la incompetencia técnica del BCP, donde han quebrado muchos bancos y
financieras y por tanto su discrecionalidad, en un marco de falta de capacidad y desprestigio, puede
afectar a las cooperativas.
El Incoop también está en contra del proyecto y plantea que la supervisión del sector es competencia propia.
Las cooperativas plantean que están a favor de que exista un cuerpo normativo y supervisión, pero por fuera
del BCP.
Las alternativas que nos han planteado pasan por:
fortalecer el Incoop para que pueda cumplir el rol
otros plantean que el Incoop tendría que salir de la órbita estatal para poder regular y supervisar
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
11
otra alternativa es crear un órgano nuevo, proveniente del sector cooperativo, que cumpla dicha
misión con el asesoramiento de organizaciones internacionales.
El BCP manifiesta que su intención es fortalecer a las cooperativas para desarrollar el ahorro popular, y que
por los estudios que han realizado sobre unas ocho cooperativas que tienen captación de depósitos mayor a
U$S 1.500.000, ha determinado que cuatro de éstas requerirían un plan de adecuación de tres años para
cumplir la normativa.
Como comentario general, no nos parece pertinente opinar sobre este debate de cuál debe ser el órgano que
cumpla el rol de regulación y supervisión, pero parece imperioso que exista un cuerpo normativo con
regulación prudencial adecuada que brinde transparencia y solidez al sector cooperativo, y que el órgano que
lo asuma deberá tener las potestades y poder suficiente para hacer cumplir la normativa definida.
Consideramos que si se posterga la resolución de este tema, el prestigio del que hoy gozan las cooperativas
se podría revertir si aparecen instituciones cooperativas insolventes, generando un efecto contagio en el resto
de las instituciones.
3. Impuestos
Las cooperativas de ahorro y crédito no tributan ningún impuesto en su actividad habitual con sus asociados,
a diferencia de los países de la región. Esto es una ventaja comparativa importante, que recoge el espíritu de
la Constitución del Paraguay que consagra al cooperativismo como una modalidad a fomentar.
De todas maneras creemos que la exposición de las cooperativas es alta en cuanto al riesgo regulatorio,
donde, y de acuerdo a la experiencia demostrada en otros países vecinos, la recesión y los abultados déficit
fiscales llevan a los gobiernos a extender con rapidez la base imponible de sus tributos.
A su vez el crecimiento vigoroso de la captación de ahorros en el sector cooperativo genera s incentivos al
gobierno a incluirlas en el régimen fiscal que abarca a los agentes financieros. Las cooperativas tributan por
operaciones que realicen con terceros, como por ejemplo los comercios con organismos para el cobro de
facturas, pero esta operativa es marginal.
4. Gobernabilidad
No haremos consideraciones conceptuales con relación a los temas de gobernabilidad, dado que la teoría de
la agencia ampliamente difundida en estudios sobre cooperativas, los abarca.
Las entrevistas con actores calificados y la información contenida en las memorias de las cooperativas nos
permiten realizar las siguientes consideraciones:
1) GRUPOS DE INFLUENCIA
- los cuerpos dirigenciales en Paraguay presentan una alta independencia de grupos de
presión, ya sea estos políticos partidarios, religiosos o gremiales
- si bien en sus orígenes entidades religiosas fueron propulsoras de varias cooperativas de
ahorro y crédito, aquellas nunca intentaron hegemonizar los órganos de gobierno y su
participación fue minoritaria, incluso en las primeras etapas de su formación
- a su vez la política partidaria no ha visualizado en las cooperativas un centro de militancia y
conquista de espacios de poder
- existen especulaciones de que una minoría entre las cooperativas, presentan influencias de
grupos económicos importantes.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
12
2) IDENTIFICACION CON LA COMUNIDAD
- se percibe una alta identificación de las estructuras de directivos con su comunidad (barrial
en la mayoría de los casos) o de grupos de afinidad en otros casos (por ejemplo
profesionales universitarios).
- el auge de las cooperativas en la última década lleva a que haya una importante
participación de los socios en las instancias electivas y en los órganos de gobierno.
- se estima una alta capacidad de movilización contra medidas que perjudicaran a las
cooperativas
3) PROFESIONALISMO
- si bien en los cuerpos dirigenciales los socios que participan han adquirido experiencia en el
funcionamiento de la cooperativa y participan en cursos de capacitación, en la gran mayoría
de los casos no tienen formación profesional en administración financiera o afines y como se
ha comentado, no hay requisitos técnicos al respecto. La opinión del BCP respecto a la
idoneidad de las direcciones de la mayoría de las cooperativas, es negativa.
4) ALCANCE DE SUS ROLES
- tienen una intensa actividad de representación y defensa gremial
- en la mayoría de los casos su participación en el co-gerenciamiento de la cooperativa es
alto, a través de los directivos de los órganos de gobierno como así de la presencia de
comités de gestión para temas específicos (créditos, comunicación, planificación,
solidaridad, etc.)
- se evidencia mucho celo de los dirigentes en evitar la gerentocracia en las cooperativas.
5. Especialización
El sistema cooperativo de ahorro y crédito paraguayo estuvo desde sus orígenes concebido para desarrollar
servicios financieros a familias.
Existen en Paraguay cooperativas de producción que tienen destacada relevancia por representar alrededor
del 50% de la producción nacional; tienen un peso importante en la generación de productos exportables y
han incorporado en régimen de multiactividad el ahorro y crédito para optimizar el manejo financiero de sus
socios.
Las experiencias de cooperativas que en exclusividad realizan ahorro y crédito son posteriores, desde fines de
la década de los 60’s y principios de los 70’s. Han surgido orientadas a movilizar el ahorro barrial o de grupos
de afinidad como los casos de cooperativas de profesionales. En ese sentido han jugado un rol muy
importante en el proceso de bancarización de los sectores populares, incluyendo trabajos con la comunidad,
de educación en la administración del presupuesto familiar para facilitar la generación de ahorro. El impacto
social ha sido muy alto en muchas experiencias, desde la posibilidad de financiar el saneamiento y el
empedrado en un barrio, hasta generar oportunidades de desarrollo profesional a recientes egresados de las
universidades.
El negocio de intermediación habitual entre las cooperativas paraguayas consiste en la captación de ahorros
vía capitalización, cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo, los que se canalizan a otorgar créditos al consumo
bajo la modalidad de créditos a plazo fijo, amortizables y tarjetas de crédito.
Existen algunas cooperativas que financian a pequeños empresarios, y otras que comenzaron a diversificar su
negocio mediante líneas de crédito hipotecario y a pequeñas empresas. En el primer caso tanto la lógica y
metodología de evaluación del riesgo como los productos, son iguales a las tradicionales en la operatoria de
atención de consumo; en cuanto a experiencias de diversificación, el volumen de negocios constituido es aún
muy marginal.
La especialización en el segmento familiar sin embargo no ha llevado a innovaciones en la generación de
productos (si bien ofrecen tarjetas de crédito y de débito) o metodologías de evaluación de riesgos.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
13
En relación a los productos no se han desarrollado cuentas múltiples en base a la tarjeta de débito, que
permita la expansión del pago de salarios (metodología de productos que ha permitido en otros países de la
región una masificación en la bancarización de las familias). Los criterios de evaluación de riesgos no se han
basado en el desarrollo de sistemas de evaluación por criterios estadísticos como es el caso del credit
scoring; en las cooperativas está generalizada la actividad de comités de créditos que actúan sobre criterios
tradicionales de experiencia y conocimiento personal de los asociados.
Estas consideraciones implican la observación de que experiencias de especialización en el segmento familiar
en otros países, han desarrollado instrumentos y metodologías de gestión que no se aplican en su mayoría en
la experiencia paraguaya, lo que representa una oportunidad tecnológica ante el desafío de una alta
participación relativa en los procesos de bancarización de los sectores populares.
Con relación al financiamiento a micro y pequeñas empresas que como señaláramos es muy incipiente; una
restricción que van a enfrentar es no poder acceder a las líneas del BID, principal fuente de fondos externos
con aplicación específica y condiciones adecuadas de precio y plazo, al no estar reguladas por el BCP.
Si bien el financiamiento a pequeñas y medianas empresas es el otro segmento tradicional de las
experiencias cooperativas, donde además es de un elevado impacto social fundamentalmente en países con
dificultades de empleo, para que las cooperativas en Paraguay generalicen y expandan dicha actividad,
requerirían un programa de fortalecimiento institucional que apunte al desarrollo de capacidades y
metodologías de gestión específicos para la gestión de un segmento que posee complejidades superiores a la
administración del riesgo de personas.
Otro rasgo de especialización es que las cooperativas trabajan casi en exclusividad en moneda nacional y no
captan ahorros en dólares, a pesar de que el mercado de captaciones en dólares representa el 70% del
mercado.
6. Administración de Riesgos
a- RIESGO DE LIQUIDEZ2
En este sentido la regulación prudencial determina en los intermediarios financieros un nivel de encaje
obligatorio que las instituciones deben mantener en efectivo en sus cajas o en depósitos a la vista en el Banco
Central. Las cooperativas en Paraguay al no estar reguladas no tienen este requisito de encaje obligatorio.
En los casos que estudiamos se pudo observar un componente de disponibilidades y colocaciones bancarias
a corto plazo que representaba un porcentaje significativo (en promedio del 25%), pero en la mayoría de los
casos no refería al cálculo de un encaje técnico asociado al análisis de su flujo de fondos y de la volatilidad
histórica de sus depósitos.
Aquí confluyen por un lado la ausencia de instrumentos de análisis financieros adecuados, y por otro lado la
percepción de que existe una imagen y credibilidad muy importante en las cooperativas y que ésta no se va a
revertir.
De todas maneras los niveles de liquidez son adecuados en el presente y se ve un manejo conservador de las
colocaciones los que casi en su totalidad están en colocaciones a corto plazo en los bancos sin tenerlas
comprometidas en inversiones de riesgo, y sobre los que se realizan un seguimiento periódico.
La exposición más riesgosa es la de descalce de plazos, donde el plazo promedio de los créditos es
sensiblemente superior a la de los depósitos (con un componente muy importante de cajas de ahorro), y si
bien el financiamiento con patrimonio es importante superando en todos los casos el 20% de los activos, un
porcentaje elevado está comprometido en cartera vencida e inmovilizado de gestión.
En la medida que existe una crisis de confianza, el descalce de plazos podrá provocar una crisis de liquidez.
2 El riesgo de liquidez contiene principalmente la eventualidad de que la cooperativa no pueda devolver en tiempo y
forma las obligaciones por depósitos de sus socios y otros pasivos.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
14
b- RIESGO CREDITICIO3
Las cooperativas de ahorro y crédito del Paraguay, al no estar reguladas no están obligadas a cumplir con
normativas específicas de valuación y calificación de carteras. De todas maneras, en la mayoría de las
cooperativas estudiadas se aplicaba el criterio de previsión de cartera que se exige a los bancos.
La evidencia empírica muestra que el nivel de morosidad en los bancos es del 22%, en las financieras es 16%
y en las cooperativas es inferior al 12%.
Es difícil evaluar si la menor morosidad en la cartera de las cooperativas obedece a que no están sometidos a
la regulación ni a las inspecciones del Banco Central que permita una revisión de los criterios de previsiones y
las políticas de refinanciación de cartera que escondan niveles superiores de morosidad.
Son muchos los ejemplos en América Latina donde las cooperativas tenían un manejo discrecional de las
refinanciaciones de cartera, e instituciones que mostraban índices saludables de cartera vencida cuando se
terminaba el ciclo de refinanciaciones se hacía imposible mantener dichos guarismos.
Nos remitimos también a las consideraciones realizadas en el tópico de Especialización en relación a la
metodología de evaluación de créditos y al proceso de aprobación de los mismos.
Deseamos resaltar algunos aspectos que consideramos muy saludables y que pueden explicar la menor
morosidad relativa de las cooperativas en el sistema financiero.
- el tener su cartera en moneda nacional, donde el impacto de la devaluación en el año 2002
no afectó la capacidad de pago de sus socios, cosa que en los bancos fue relevante
- la existencia de topes de crédito exigentes que permite tener un portafolio de créditos muy
atomizado
- niveles de tasa de interés activa inferiores a la de sus competidores que protege contra la
selección adversa
- mantener relaciones de crédito a capital que van desde 1 a 4 a 1 a 10, generando una
protección en cuanto a cobertura
- por último su especialización en el sector de familias que en épocas de crisis y recesión han
mostrado niveles de solvencia superiores a los de grandes y pequeñas y medianas
empresas
c- RIESGO DE MERCADO 4
3 El riesgo crediticio es el más importante asociado a la insolvencia de una entidad financiera, dado que la cartera de
créditos es el activo generalmente de mayor incidencia en las instituciones financieras. Al ser la intermediación un
negocio de leverage elevado, una incobrabilidad de cartera importante lleva a que pueda desaparecer el patrimonio de
una institución.
Este fue el riesgo considerado por Basilea en 1988 para la adecuación patrimonial de los bancos, cuyas directivas se
universalizaron hacia todas las instituciones financieras. La desvalorización de activos está atrás de la mayoría de las
crisis financieras.
Los Bancos Centrales han establecido normas prudenciales para la administración del riesgo crediticio que pasan por:
- requisitos mínimos de información en la carpeta de deudores.
- clasificación de carteras por criterios objetivos y subjetivos
- sistema de previsión de carteras
- normas sobre criterios de refinanciación de deudas
4 Los riesgos de mercado han tomado relevancia desde la globalización de los mercados financieros y el aumento de las
volatilidades tanto de los flujos financieros, como de los precios. Los riesgos de mercado implican la exposición que
tienen las instituciones financieras ante cambios de la tasa de interés, el tipo de cambio y el precio de comodities y
acciones. En las cooperativas de ahorro y crédito generalmente sus exposiciones refieren a las volatilidades sobre el
tipo de cambio y la tasa de interés, dada su especialidad no tienen negocios con comodities y acciones, ni
instrumentos derivados.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
15
En la realidad paraguaya, observamos que no tienen exposición en moneda extranjera dado que su operativa
es exclusivamente en guaraníes (la mayor cooperativa paraguaya tiene negocios en moneda extranjera, pero
no alcanza al 20% de su volumen de negocios).
Por tanto la exposición a riesgos de mercado relevante en las cooperativas de ahorro y créditos paraguayas
es el de cambios en la tasa de interés.
Tal como analizábamos en el tópico de riesgo de liquidez, se observa un descalce de plazos importantes en
las carteras activas y pasivas, donde la duración de la cartera de créditos es sensiblemente superior a la
cartera de depósitos (que mayoritariamente está conformada por depósitos en cajas de ahorro).
En este sentido un aumento importante en las tasas de interés de mercado generará un ajuste primario en la
renovación de las carteras pasivas, y el impacto en la cartera activa será posterior dado el descalce de plazos.
Esto provocará una baja real del spread financiero, cuestionando seriamente la rentabilidad de la cooperativa.
Existen razones fuertes para pensar que las tasas de interés tiendan a subir, si bien la inflación en el año 2002
fue inferior al 15%, la devaluación fue del 50%, por tanto quienes mantuvieron depósitos en moneda nacional
a tasas que no superaban el 22% sufrieron una pérdida de capital importante. A su vez ese nivel de
devaluación puede provocar un arrastre en la inflación, y ya en los dos primeros meses del año 2003 la misma
acumuló una suba de 6%, que en términos anualizados es una inflación del 41%.
Por su parte el gobierno para evitar una corrida al dólar está ofreciendo en el mercado letras de tesorería a
tasas en el entorno del 30%.
Por tanto las tasas pasivas deberían ajustarse al alza en el mercado local, con el riesgo de consumir el spread
financiero que manejan las cooperativas que es entre 15 y 18 puntos.
d- RIESGO DE CAPITALIZACIÓN 5
En América Latina los Bancos Centrales han aumentado en los últimos años dicho standard llevándolo a
guarismos del 10% (en el proyecto del BCP para cooperativas lo fija en 12%).
El riesgo de capitalización, vale decir el riesgo de que la institución financiera pierda su patrimonio vía
pérdidas o que no cumpla la normativa vigente, es un riesgo derivado de otros riesgos ya analizados como el
riesgo crediticio y los riesgos de mercado.
Los niveles de capitalización en las cooperativas analizadas fueron altos, en guarismos que van desde el 20%
hasta el 50% con relación a los activos totales, por tanto los niveles de solvencia son muy superiores a los
esperados para una institución de intermediación, lo que implica que en el corto plazo no es de esperar
problemas en este sentido.
Sin embargo en un enfoque a mediano y largo plazo consideramos que existen factores que cuestionan las
expectativas de rentabilidad positiva hacia delante, lo que se podrá reflejar en un deterioro en la relación
patrimonial actual.
Los factores que analizamos en este sentido son:
- un mayor castigo de cartera como consecuencia de una mayor supervisión e inspecciones
de los órganos que se terminan definiendo
- una caída de los spread por el descalce de plazos analizado en el tópico de riesgos de
mercado
- la conformación actual de los resultados se explica en la mayoría de los casos por ingresos
no referidos al negocio tradicional, como por ejemplo en el ejercicio 2002 fue la posición
comprada en moneda extranjera
5 El negocio de intermediación financiera es un negocio de alto leverage (relación pasivos sobre activos), por tanto el
riesgo de capitalización es elevado. La normativa prudencial de los Bancos Centrales recoge lo establecido en el
Acuerdo de Basilea de 1988 que fijó un estándar mínimo de capital del 8% de los activos ponderados por riesgo.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
16
- un elevado nivel de costos operativos, cuyos guarismos en las cooperativas analizadas
representaban entre el 13% y el 18% de la cartera activa, porcentajes que están muy cerca
de absorber todo el margen financiero
e- RIESGO REGULATORIO 6
Este tema fue analizado en los tópicos 2 de Regulación y 3 de Impuestos, donde tanto la ofensiva del BCP
hacia las cooperativas, como los incentivos que pueden tener el gobierno para gravar una actividad que ha
crecido fuertemente, dejan a las cooperativas con una alta exposición al riesgo regulatorio.
En este sentido la capacidad de convocatoria y movilización que muestra el sector cooperativo en base al
importante prestigio que se ha ganado en la población, podrán mitigar dicha exposición a este riesgo.
Argentina
1. Sistema Financiero
El sistema financiero argentino sufrió a fines del año 2001 una crisis de tal dimensión que se cristalizó a
principios del año 2002 con la medida de inamovilidad de depósitos en el sistema bancario, medida que se
conoció con el nombre de “corralito”.
El corralito implicó que por ley los bancos tenían la facultad de no devolver los depósitos a sus clientes.
Esta medida se dio en un contexto macroeconómico caótico en Argentina en el cual se declaró el default de
su endeudamiento externo, la prohibición de giros de dólares al exterior, y la pesificación de todos los
depósitos y créditos bancarios.
El sistema financiero argentino a diciembre del año 2001 tenía la siguiente estructura:
- 13 Banco Públicos: 2 Banco Públicos Nacionales
11 Banco Públicos Provinciales
- 73 Bancos Privados: 32 Bancos de Capitales Nacionales
21 Bancos Locales de Capital Extranjero
18 Bancos Sucursales de Extranjeros
2 Bancos Cooperativos
- 2 Cajas de Crédito
- 19 Compañías Financieras: 7 Compañías Financieras de Capital Nacional
12 Compañías Financieras de Capital Extranjero
Todas las instituciones financieras que captan depósitos del público, están reguladas y supervisadas por el
Banco Central de la República Argentina (BCRA).
El nivel de bancarización previo a la crisis era muy elevado, con un nivel de depósitos que llea ser de USD
95.000.000.000.
Como otros datos relevantes que refieren a la bancarización en el país, seleccionamos los siguientes:
- 3.080.000 cuentas corrientes
6 Refiere a los cambios en la normativa del ente regulador, o de normas que pueden incidir en el funcionamiento y la
competitividad de la institución financiera.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
17
- 14.600.000 cajas de ahorro
- 11.470.000 créditos a personas
- 1.350.000 créditos a empresas
- 10.540.000 tarjetas de crédito
El nivel de concentración bancaria era otro aspecto destacable, donde los cinco bancos más grandes (Banco
de la Nación Argentina, Banco Provincia de Buenos Aires, BBVA Banco Francés, Banco Río de la Plata y
Banco de Galicia y Buenos Aires) manejaban el 50% del total de depósitos sobre un total de 107 instituciones
financieras.
A su vez los diez mayores representaban el 75% del total de los mismos (si no consideramos los bancos
públicos, los 10 mayores privados concentraban el 50% de los depósitos sobre el total de los bancos, sin
incluir los públicos).
El nivel de dolarización de los depósitos era del 70% a diciembre del 2001.
El sistema financiero argentino tuvo dos crisis importantes en el año 1995 como consecuencia de la crisis
mexicana (efecto tequila) y en el año 1997 por la crisis de los países asiáticos.
En ambas crisis los niveles de corrida bancaria fueron entre el 20% y el 25%.
Estas crisis provocaron la caída de más de 200 instituciones financieras, fundamentalmente bancos de
capitales nacionales y bancos cooperativos.
Esto provocó un proceso de absorciones entre instituciones financieras donde los depositantes, en el 95% de
los casos, preservaron sus ahorros en el banco que absorbía la institución bancaria que había quebrado.
A partir de allí el BCRA comienza un proceso de “fortalecimiento” del sistema financiero que consistió en los
siguientes pilares.
- eliminación de regulaciones distorsivas
- aumento de regulación prudencial, en especial el aumento de las exigencias de capitales
mínimos, aumento de la relación patrimonio sobre activos de riesgo y aumento de los
encajes
- proceso de fusiones y concentración de bancos
- ingreso de nuevos grandes bancos extranjeros
El sistema financiero argentino estaba sólido según la opinión de los analistas financieros más destacados.
La crisis financiera se da como consecuencia de una crisis económica y política muy intensa que fueron
agravándose en forma conjunta.
La hipótesis de que la paridad cambiaria estaba agotada, dado que sin un cambio en la misma era
imposible terminar con un proceso recesivo que acumulaba tres años de caída del producto bruto, y la
fragilidad y posterior caída del gobierno de De la Rúa generaron una crisis de desconfianza que provocó una
corrida bancaria que hasta la instauración del corralito llegó a ser casi del 30%.
El sistema bancario fue obligado a canjear liquidez por bonos del gobierno, debilitando la capacidad de los
bancos para continuar devolviendo depósitos, lo que a su vez llevó a los bancos extranjeros a negarse a traer
las divisas del exterior provocando la instauración del corralito.
A un año y tres meses sin crédito bancario, con un crecimiento vertiginoso de la morosidad, con un fuerte
posicionamiento en bonos públicos que se han desvalorizado y con un proceso de pesificación asimétrica (los
créditos pesificados a una cotización de US$ 1 a $ 1 y los depósitos de US$ 1 a $ 1,4) el nivel de insolvencia
del sistema financiero argentino parece difícil de superar.
En el momento de hacer este diagnóstico se está instrumentando la apertura del corralito y el sistema de
compensaciones que operarán para los bancos y para los ahorristas por el proceso de pesificación.
Es de esperar que la reestructuración del sistema financiero argentino venga sostenida por cambios
regulatorios y un nuevo proceso de achicamiento del número de entidades bancarias. El restablecimiento de
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
18
la confianza de los agentes en relación con el nuevo gobierno que surja a partir de las elecciones que se
celebrarán en el mes de abril, será un factor determinante para el desarrollo del nuevo sistema financiero.
Con relación a la participación de las cooperativas de ahorro y crédito, donde en el año 1990 existían más de
70 bancos cooperativos que realizaba intermediación financiera y representaba el 18% del total de los
depósitos, el proceso de destrucción de los mismos es muy llamativo. Después de la crisis de 1995 y 1997
quedan 7 instituciones cooperativas reguladas por el BCRA, donde desaparecieron instituciones muy
importantes como Banco Patricios, Banco Mayo, Banco BUCI, entre otros que tenían volúmenes de negocios
relativamente altos en comparación con la banca cooperativa del resto de América Latina.
Al día de hoy quedan 2 bancos cooperativos y 2 cajas de crédito que en total representan el 2,5% del volumen
de depósitos, siendo Banco CREDICOOP el 90% de dicha participación.
La presente crisis provocó la caída de una caja de crédito (Caja de Crédito Floresta Luro Vélez) y de un banco
de origen cooperativo (Banco Bisel) asociado a Credit Agricole.
Fuera de la órbita de la supervisión bancaria, existen unas 350 cooperativas de crédito que no pueden realizar
intermediación financiera, que ocuparon un espacio importante en el financiamiento a familias y pequeñas y
medianas empresas como analizaremos.
2. Regulación y Supervisión
En el sistema financiero argentino todas las instituciones que realizan intermediación financiera tienen que
estar reguladas y supervisadas por el BCRA.
Las instituciones financieras cooperativas que realizan intermediación financiera pueden adoptar dos formas
jurídicas:
- Bancos Cooperativos
- Cajas de Crédito
Las cooperativas de crédito que no captan depósitos están regulados y supervisados por el Instituto Nacional
de Asociativismo y Economía Social – INAES. En Argentina los cambios regulatorios impulsados por el BCRA
han condicionado el desarrollo de las instituciones cooperativas.
Los cambios normativos a fines de los años setenta llevó a un forzoso proceso de fusiones entre instituciones
cooperativas para que pudieran transformarse en bancos cooperativos y poder continuar operando con el
servicio de cuentas corrientes. Por este motivo, se pasó de tener en el mercado financiero de 7 bancos
cooperativos a casi 80 bancos cooperativos por el proceso de fusión de 860 cajas de crédito.
En los años noventa las mayores exigencias de requisitos de información y procesos de inspecciones, y sus
costos asociados, llevaron a que las instituciones cooperativas de menor volumen de negocios prefirieran salir
del sistema de intermediación y transformarse en cooperativas de capitalización.
Luego de la crisis de 1995 el deseo de las autoridades del BCRA de converger a un sistema financiero más
concentrado con grandes actores y con respaldo internacional, se reflejó tanto en un aumento de la normativa
prudencial que perjudicaba a las instituciones financieras que operaban en el sector minorista, como así en
una política discriminatoria a la hora de conceder redescuentos en el Banco Central por necesidades de
liquidez provocadas por la corrida bancaria, lo que provocó un nuevo proceso de desaparición y fusiones de
instituciones cooperativas.
Tal como mencionáramos en el capítulo anterior, existen sólo cuatro instituciones financieras cooperativas
realizando intermediación financiera, donde la única experiencia relevante tanto por su volumen de negocios
como por su situación económico-financiera es Banco CREDICOOP.
A principio de los años noventa la existencia de bancos cooperativos poderosos fueron relevantes para el
desarrollo productivo de muchas regiones, como las experiencias de Banco BUCI en el litoral argentino y
Banco BICA en Santa Fe; también el Banco Mayo fue una institución que financió los emprendimientos de
pequeñas y medianas empresas de la capital de manera relevante.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
19
A consecuencia de esto, la participación de los bancos cooperativos en el mercado de captación de depósitos
pasa a representar del 18% en el año 1990 a representar el 2,5% en 2003, donde la ideología y políticas del
BCRA fueron determinantes en este proceso. En cuanto al alcance de la operatoria, los bancos cooperativos
cumplen las mismas exigencias técnicas y de información que los bancos y no tienen restricciones en su
operatoria.
Las cajas de crédito pueden operar con un capital inferior al de los bancos y tienen algunos límites a la
operatoria, donde el más importante es que no pueden operar con el servicio de cuenta corriente. Las
cooperativas ‘cerradas’ como señaláramos no pueden captar depósitos y están reguladas por el INAES.
La regulación y supervisión del INAES son similares a la del resto de los países estudiados; se limita a recibir
los balances, memorias y actas de asamblea de las cooperativas, pero no genera normativa de gestión y muy
excepcionalmente realiza alguna acción de supervisión con finalidades de control de legalidad.
Las cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización disponen de un instrumento de capital complementario
conocido como TICOCA –títulos cooperativos de capital complementario- que permite a las cooperativas
captar inversiones bajo dicha modalidad a plazos no inferiores a 6 meses y por un máximo de hasta una vez y
media el patrimonio. Este instrumento permitió el acceso a fondos de las cooperativas de capitalización para
aumentar su operatoria crediticia.
La magnitud de la crisis argentina y de su sistema financiero provocó la desaparición del crédito en el país; las
cooperativas de capitalización con el auspicio del INAES están elaborando un proyecto de ley para poner a
consideración del parlamento, que plantea lo siguiente:
- permitir a las cooperativas ‘cerradas’, la captación de depósitos a través de cuentas a la
vista reembolsable mediante letras de cambio, y depósitos a plazo fijo
- ratificar al INAES como el órgano administrativo para dictar las normas reglamentarias, las
relaciones técnicas y las regulaciones prudenciales sobre solvencia, liquidez, respaldo
patrimonial, etc.
- crear una Superintendencia de Entidades Solidarias de Ahorro y Crédito dependiente del
Ministerio de Economía para que ejerza la supervisión de las entidades
- otorgar a las entidades de segundo grado la facultad de administrar las cámaras
compensadoras de letras de cambio y ser depositarios de las reservas de las cooperativas.
Estas normas implicarían un cambio relevante para las cooperativas; se cuenta con la negativa cerrada del
BCRA ante una iniciativa de tal naturaleza, como a con el impredecible rumbo de una clase política
dispuesta a apoyar iniciativas de contenido populista en instancias electorales.
3. Impuestos
Los bancos cooperativos y cajas de crédito tributan los siguientes impuestos
21% IVA sobre intereses de crédito
35% IRIC
3,5% ingresos brutos
1% sobre activos
Las cooperativas no supervisadas por el BCRA tributan:
21% sobre los intereses de los créditos
4,9% de los intereses facturados
2% impuesto al patrimonio
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
20
Como vemos la carga impositiva es elevada al igual que la experiencia uruguaya, y diferenciándose
claramente de la experiencia paraguaya.
Los aspectos impositivos y regulatorios muestran por tanto diferencias notorias en la clase política de estos
países con relación al papel de las cooperativas en el proceso de intermediación financiera
4. Gobernabilidad
En la experiencia argentina se pueden identificar estilos de gobernabilidad claramente diferenciados, quizá
asociado a sus orígenes y a los grupos de influencia que los conformaron, que desarrollamos a continuación.
a) GRUPOS DE INFLUENCIA
- Por un lado las experiencias cooperativas que surgieron al influjo del Instituto Movilizador de
Fondos Cooperativos (IMFC), que hoy se expresa en la experiencia de Banco CREDICOOP,
con una fuerte influencia ideológica en cuanto a concebir al cooperativismo como una forma
de transformación ideológica de la sociedad, con influencia socialista traída por inmigrantes
europeos fundamentalmente de la colectividad judía.
- Por otro, las experiencias cooperativas que se mantuvieron en la órbita de la Federación
Argentina de Cooperativas de Ahorro y Crédito (FACC), la que hoy nuclea a un porcentaje
importante de las cooperativas de capitalización, con cortes ideológicos opuestos a los del
IMFC, donde también la influencia de la colectividad judía es destacable.
- Si bien no hemos estudiado casos concretos en este trabajo, sabemos que en el interior de
Argentina existieron experiencias cooperativas muy fuertes bajo el influjo de inmigrantes
europeos y asiáticos de origen italiano, español y árabes que no se encuadran en ninguna
de las dos experiencias señaladas anteriormente.
b) IDENTIFICACION CON LA COMUNIDAD
- no existen estudios acerca de la imagen de este sector de cooperativas, ni de la
identificación que producen en la opinión pública como alternativa o grupo diferenciados en
el sistema financiero; en el marco de esta investigación sólo se pudo relevar algunos
ejemplos basados en las entidades y no en un movimiento que abarque a todas las
entidades o una porción significativa de ellas.
- en el caso de la experiencia de Banco CREDICOOP, tanto por la existencia de las
comisiones de asociados en todas las filiales del país (las que jugaron un rol muy importante
en la comunicación con los socios en esta última crisis financiera), como por las acciones de
contenido social llevadas adelante por el IMFC, han hecho de la identificación con la
comunidad un valor empresarial distintivo que les ha permitido un claro posicionamiento en
el sistema financiero argentino.
- la experiencia de cooperativa BICA a través de una fundación en defensa de valores
culturales, la atención integral a 200 niños en situación de extrema pobreza y una biblioteca
popular, le han generado lazos muy fuertes con su comunidad.
c) PROFESIONALISMO
- En las experiencias de Banco CREDICOOP y cooperativa BICA, sus dirigentes tienen un
perfil de pequeños y medianos empresarios, que se capacitan en temas de dirección
bancaria en la propia institución.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
21
- En el caso relevado de las cooperativas de la FACC y de Caja la Capital del Plata, la
dirección tienen una alta formación profesional y gerencial previa a las cooperativas.
d) ALCANCE DE SUS ROLES
- en todos los casos se percibe una intensa actividad de representación y defensa gremial.
- en los casos de Policrédito, CONCRED, La Plata y La Capital del Plata, la participación de
los directores en el gerenciamiento de las mismas es determinante, siendo en la mayoría de
los casos los gestores comerciales más activos.
- En el caso de Banco CREDICOOP y Cooperativa BICA, su participación en la planificación
estratégica, en la toma de decisiones de aspectos importantes de gestión como en la
actividad de control son importantes, pero en éstos casos la existencia de una estructura
gerencial muy profesional independiente de los cuerpos directivos son claramente quienes
tienen la tecnología de gestión y el gerenciamiento de las operaciones.
5. Especialización
Desde sus orígenes las cooperativas de ahorro y crédito en Argentina estuvieron ligadas al sector de micro,
pequeñas y medianas empresas. Los consejos directivos de las mismas eran integrados por pequeños
empresarios que iniciaban un emprendimiento cooperativo para resolver sus necesidades de ahorro y
financiamiento, dada la exclusión que sufrían por los intermediarios bancarios tradicionales.
Dicho carácter empresarial y emprendedor que como señaláramos en el capítulo anterior tuvo una fuerte
influencia de corrientes inmigratorias de empresarios y artesanos de diversas comunidades europeas y
asiáticas fue un carácter distintivo del sistema cooperativo argentino de ahorro y crédito, que lo diferencia
claramente de los restantes tres países estudiados en este trabajo. Las experiencias cooperativas
influenciadas por la corriente inmigratoria de la colectividad judía se dividieron en dos proyectos que las
diferenciaba en su orientación ideológica, por un lado la experiencia del IMFC y por otro lado la FACC. Una
diferencia que podría esbozarse en estas experiencias, es la de organizaciones cuyo desarrollo estuvo
contenido por procesos de liderazgos políticos en grupos de base ideológica común, y aquellos en los que los
liderazgos se dieron por el desarrollo empresarial de algunos de sus directores (y esto desembocó en mayor
influencia entre sus pares). Esto se traduce en relaciones de liderazgo distintas a las del resto de los países
estudiados.
En los dos movimientos, con base en la IMFC y en la FACC, el carácter empresarial que les permitió construir
y gestionar instituciones cooperativas de un volumen de negocios muy importantes, fue una característica
común. Tanto en las experiencias netamente urbanas como en aquellas relacionadas con el desarrollo de
sectores rurales, el carácter profesional de las cooperativas imprimió un perfil diferencial, de empuje a la
producción local en donde estaban localizados (por ejemplo la experiencia de Banco BUCI que financió el
desarrollo vitivinícola en la región oeste del país, y que luego de su desaparición le permitió a Chile consolidar
la vanguardia en dicho rubro).
También en el presente, esa relación entre carácter empresarial y desarrollo local está presente en muchas de
las cooperativas. Cooperativa BICA es una cooperativa cerrada de la región de Santa Fé, que abandonó la
actividad de intermediación impulsada a través de un banco en el cual se asoció a un banco cooperativo
europeo (Credit Agricole). Ahora BICA está evaluando volver a solicitar la licencia de intermediación dado que
considera que en un proyecto de diez años tiene la capacidad de conseguir depósitos y financiamiento por un
volumen de U$S 400.000.000 y que, llevados esos recursos a emprendimientos regionales podría contribuir a
resolver problemas económicos y sociales de su región de influencia, transformándola en un polo de
desarrollo.
Las instituciones reguladas por el BCRA analizadas en este trabajo como Banco CREDICOOP y Caja de
Crédito la Capital del Plata se financian fundamentalmente a través de depósitos del público, tanto en cuenta
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
22
corriente (sólo Banco CREDICOOP), cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo, también han realizado
emisiones de obligaciones negociables, y cuentan con aportes de capital social.
En el caso de Caja de Crédito La Capital del Plata su negocio ha cambiado casi en su totalidad a
financiamiento a familias (cuando su origen fue el de financiar las empresas de la rama textil),
fundamentalmente a través de la modalidad de tarjetas de crédito, negocio que incorporaron por la absorción
de cooperativas del interior del país.
Banco CREDICOOP luego de la crisis posicionó su financiamiento a empresas en el corto plazo, -donde la
modalidad de descuento de cheques es lo más extendido-. También incursionó en el financiamiento a familias,
donde estaba bien posicionado para competir en la bancarización de familias a través del pago de salarios,
llegando de ésta forma a tener más del 30% de su cartera en créditos al consumo y tarjetas de crédito en un
proceso que fue desde el año 1995 al año 2000.
Las cooperativas ‘cerradas’ se financian con recursos propios, donde la posibilidad de tener títulos
cooperativos de capital complementario a plazos no menores a 6 meses y con el pago de una tasa de interés,
fue una fuente de fondeo adicional (cuasi depósitos) para las cooperativas ‘cerradas’. En las cuatro
cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización analizadas, sólo cooperativa BICA no había utilizado esta
modalidad. Dos cooperativas ‘cerradas’ (CONCRED y POLICREDITO) mantuvieron su especialización en el
financiamiento a empresas, casi en exclusividad bajo la modalidad de descuento de cheques, mientras que
las otras dos cooperativas (La Plata y BICA) están posicionadas en créditos a familias (en el caso de La Plata
con la modalidad de descuento por planilla de las cuotas), si bien tienen sus orígenes en bancos cooperativos
cuya especialización eran los segmentos de pequeñas y medianas empresas.
En relación con el fondeo de las cooperativas ‘cerradas’ a través de la modalidad de títulos cooperativos de
capital complementario a la hora de la corrida bancaria tuvieron el mismo comportamiento de los depósitos
bancarios; dos cooperativas devolvieron casi en su totalidad los pasivos formalizados con estos títulos. Los
miembros de la otra cooperativa resolvieron dejar sus inversiones en el negocio, apostando a una valorización
de los aportes dentro de la propia cooperativa. La concentración en pocos tenedores de títulos generó una
fuerte presión de estos inversores sobre la dirección. En cuanto a la especialización de las cooperativas en el
segmento de pequeñas y medianas empresas en el financiamiento de capital de giro, consideramos que los
niveles de eficiencia operativa y la capacidad de evaluación de riesgos, ambos apoyados en sistemas de
información muy modernos y funcionales en relación con otros que operan en la región, han sido factores
destacables de las experiencias comparadas.
Esto nos ha llevado a concluir que la caída de las instituciones cooperativas está asociada no a problemas de
gestión, sino fundamentalmente a condicionamientos normativos al sector cooperativo a mediados de los
noventa, a la caída estrepitosa de la economía argentina y su repercusión en el sistema financiero y a algunos
episodios de corrupción que, aunque excepcionales, pueden afectar la reputación del sector en su conjunto.
6. Administración de Riesgos
a- RIESGO DE LIQUIDEZ
Estamos analizando las experiencias cooperativas en el marco de un sistema financiero que quebró por
problemas de liquidez. Los encajes habían crecido fuertemente luego de las crisis bancarias de 1995 y 1997,
y luego de que la corrida en 2001 llegara al 30% de los depósitos se decretó el “corralito”7.
Medidas gubernamentales como el canje forzoso de liquidez de los bancos por bonos precipitó la
desconfianza y la medida de decretar la inamovilidad de depósitos. En este esquema están las instituciones
cooperativas reguladas, como Banco CREDICOOP y Cooperativa la Capital del Plata.
El caso de Banco CREDICOOP cuyo volumen de negocios cayó fuertemente como el resto de las
instituciones del sistema, siente que ha salido fortalecido de la crisis, reflejando en un aumento en la
participación en el volumen de depósitos en el total de mercado, y que el Banco ha ganado en imagen dado
que hay una revalorización en Argentina de la banca nacional y un retroceso de los bancos extranjeros que
han perdido un 10% de su participación en el mercado de depósitos. Por tanto se muestran optimistas de lo
que pueda suceder con la gradual apertura del corralito.
7 Se refiere a normas que impidieron a los ahorristas acceder a los saldos depositados. Estas normas recién dejaron de tener efecto
gradualmente desde fines del 2002 hasta principios de 2003.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
23
En la investigación no se accedió a información al 2003, pero el balance a junio del 2002 muestra que el nivel
de liquidez es sensiblemente inferior al del año 2001.
Caja de Crédito La Capital del Plata está en un proceso complejo en busca de un socio que aporte liquidez
luego de una crisis que golpeó muy fuerte a la institución.
En el caso de las cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización que no deberían estar expuestas a este riesgo
por no captar depósitos, ya hemos señalado que los títulos cooperativos de capital complementario operaron
como depósito y aquellos que los devolvieron (CONCRED y Policrédito) quedaron con un volumen de
negocios que no les permite tener la escala necesaria para que el proyecto sea rentable.
b- RIESGO DE CREDITO
Los niveles de morosidad de las cooperativas han estado correlacionados a la etapa del ciclo económico en
que se encuentra el país, con altas porciones de cartera irrecuperables o con dificultades de cobro,
directamente relacionadas con la situación de default del país y la recesión que se prolonga por más de cuatro
años.
El BCRA establece para las entidades reguladas, el siguiente esquema de previsión:
CATEGORIA DIAS DE SIN GTÍA. CON GTÍA GARANTIA
ATRASO PREFERIDA PREFERIDA AUTOLIQUIDANTE
1 0-30 1% 1% 1%
2 31-90 5% 3% 1%
3 91-180 25% 12% 1%
4 181-365 50% 25% 1%
5 + 365 100% 50% 1%
Las garantías preferidas incluye las hipotecas y las prendas, las garantías auto liquidables incluye depósitos
en garantía, certificados de warrants, garantía de banco del exterior y descuentos de facturas del estado.
A los criterios objetivos de calificación por días de atraso se agregan los criterios subjetivos de clasificación
(disponibilidad de información, resultado del ejercicio y evolución patrimonial, situaciones de concordato o
quiebras, entre otros)
Las cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización que analizamos, aplicaban los mismos criterios de previsiones,
con excepción de los criterios subjetivos dado que las especializadas en pequeñas empresas, justamente
atendían a los empresarios no atendidos por los bancos por no cumplir los requisitos de información o estar
en situación de concordato.
El BCRA está estudiando medidas que tiendan a flexibilizar los niveles de castigo de cartera.
La única medida que jugó a favor del mantenimiento de los pagos fue la pesificación de las deudas. La
morosidad declarada por el sistema es del 18%, pero el BCRA evalúa que la misma puede llegar al doble de
la declarada. En una de las cooperativas ‘cerradas’ estudiadas, el nivel de impago de cheques descontados
fue en el entorno del 50%.
Parece claro que ante la apertura del corralito, un sinceramiento de los niveles de morosidad podría ser un
dato que juegue en contra de la retención de los depósitos en el país.
c- RIESGO DE MERCADO
Los problemas del sistema financiero argentino fueron claramente de liquidez y de solvencia, donde los
riesgos de mercado no jugaron un papel significativo en dicho proceso.
Dada la pesificación tanto de créditos como de depósitos, el riesgo de tipo de cambio deja de ser relevante.
La casi nula participación de las instituciones cooperativas en el mercado de acciones y de negocios con
comodities, restringe el análisis a considerar el riesgo de volatilidades en la tasa de interés.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
24
En este sentido pasa a ser relevante el calce de plazos donde de existir descalce en los mismos puede
generar volatilidades en la rentabilidad de las instituciones por cambios en la tasa de interés.
En las cooperativas ‘cerradas’ que luego de la devolución de los títulos cooperativos de capital
complementario se financian con capital propio no tienen exposición por tanto a variaciones en el margen
financiero.
En el caso de las cooperativas reguladas que estudiamos en este trabajo, los plazos promedio de las carteras
activas no supera los 120 días, dada su especialización en financiamiento en capital de giro en el caso de
Banco CREDICOOP, y de financiamiento vía tarjeta de crédito en el caso de Caja de Crédito La Capital del
Plata.
Con la apertura del corralito con reprogramación de depósitos a plazo fijo entre 90 y 120 días, no vemos que
exista una exposición relevante en este riesgo.
d- RIESGO DE CAPITALIZACION
Las cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización que devolvieron los títulos cooperativos de capital
complementario, sufrieron un importante proceso de descapitalización.
Los altos niveles de morosidad, unidos a la pesificación asimétrica del volumen de negocios a un tipo de
cambio menor al de mercado, provocaron en todos los agentes una fuerte caída patrimonial en términos
reales y en dólares.
Lo que queda más cuestionado, tanto por la baja del volumen de negocios que sufrieron algunos, como así la
mayor morosidad del sistema, es la posibilidad de poder generar resultados operativos positivos hacia el
futuro, lo que implica mayores dificultades en el proceso de capitalización. En el caso de las cooperativas
reguladas por el BCRA (al igual que todas las instituciones financieras que captan depósitos) las relaciones
que delatan la insolvencia son notorias. Si se cotizara los valores públicos a precios de mercado y si se
previsionaran las carteras según los criterios vigentes, prácticamente todos los agentes de intermediación
tendrían patrimonio negativo. Cambios en la regulación permitirán implementar mecanismos de registración
que permitan suavizar esta realidad.
Tanto las dificultades para encontrar una escala de negocios y niveles de riesgo adecuados para obtener
rentabilidad, como así las dificultades que pueda traer la apertura del corralito, llevan a pensar que el
tratamiento especial de registración jugará un rol fundamental hasta que la economía argentina crezca, se
reconstituya la confianza y el sistema financiero recupere niveles de solvencia adecuados para realizar
intermediación financiera. Este ‘estado de excepción’ puede facilitar decisiones voluntaristas de las
autoridades de supervisión, tanto para beneficiar a la banca nacional como para propender a la concentración
del mercado entre algunos pocos agentes de la banca extranjera.
e- RIESGO REGULATORIO
Dados los antecedentes argentinos en cuanto a cambios regulatorios y cambios legales que no respetaron los
contratos establecidos entre privados y la particular visión del BCRA sobre el rol de las instituciones
cooperativas, el nivel e incertidumbre en este capítulo es muy grande.
Las cooperativas reguladas seguramente no se diferenciarán de lo que se resuelva para todo el sistema
financiero; como comentáramos, se está considerando cambios regulatorios que flexibilicen aspectos
sustanciales como la normativa de previsiones, castigo de cartera y capitalización.
Las cooperativas ‘cerradas’ lucharán para que se apruebe el proyecto de ley que les permita captar depósitos
y expandir un mercado crediticio en el que los bancos extranjeros no están dispuestos a competir
actualmente.
El proyecto lo impulsa el INAES (que no ha mostrado tener capacidades de generar normativa en materia
financiera y menos aún supervisión) y lo apoyan las cooperativas vinculadas a la Federación Argentina de
Cooperativas de Crédito, las que han sufrido un proceso de desintegración importante en este proceso.
Desde el punto de vista impositivo las cooperativas ya soportan una carga importante y difícilmente sufran
mayores impuestos.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
25
Bolivia
1. Sistema Financiero
El sistema financiero boliviano está configurado por una serie de actores, algunos de ellos regulados por la
Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras, otras bajo regulaciones leves y controles débiles del
INALCO (Instituto Nacional de Cooperativas).
Las entidades reguladas por la SBEF son las siguientes: 12 Bancos, 13 Mutuales de Ahorro y Préstamo, 22
Cooperativas de Ahorro y Crédito abiertas, 8 Fondos Financieros Privados.
A su vez, fuera de la regulación de la SBEF existen por lo menos 90 Cooperativas de Ahorro y Crédito
cerradas, controladas en términos formales por el INALCO. De estas cooperativas, 4 se encuentran en
proceso de evaluación por parte de la superintendencia a los efectos de otorgarles la licencia de operación
abierta.
La diferencia fundamental entre las cooperativas abiertas y cerradas radica en la posibilidad de captar
depósitos que tienen las primeras, lo cual las hace sujeto de regulación. La baja regulación de las cerradas,
dificulta el acceso a la información a escala global (determinar los volúmenes manejados o simplemente tener
información oficial de cuantas existen), sin embargo su peso y relevancia las hace también objeto de este
análisis.
Es importante marcar el bajo nivel de intermediación financiera que existe en el país, con un ratio de depósitos
/ PBI del 25%, lo cual es acorde con el bajo nivel de desarrollo económico que Bolivia tiene respecto a otros
países del continente. Otra característica es la alta dolarización, la cual desde la hiperinflación sufrida por el
país en los 80, supera el 95% de los depósitos.
La economía boliviana se encuentra en crisis desde el año 1998, lo cual ha repercutido en el sistema
financiero, particularmente sobre los bancos que han sufrido corridas muy importantes (junio-julio 2002) que
redujeron su volumen de negocios en unos USD 500 millones. La rentabilidad del sistema se ha visto
golpeada, los resultados son bajos (ROE menor al 1%), encontrándose en un circulo de difícil reversión ya
que se observan pocas oportunidades de colocación y la liquidez crece, siendo el mecanismo elegido de
mejora en la rentabilidad el ajuste de costos y la reducción de la red (incluso la venta de cartera consumo a
las cooperativas). Algunos bancos extranjeros se han retirado (ABN) y otros redujeron su operatoria al mínimo
(banca corporativa y negocios con el exterior). La morosidad es alta, se castiun 4% de la cartera en el
pasado ejercicio, fruto de la crisis económica y del aumento del desempleo abierto (sin contar el enorme
subempleo en el que vive una alta porción de los bolivianos).
Las cooperativas de ahorro y crédito abiertas participan con un 5.6% en el total de depósitos del sistema
financiero regulado, siendo el tercer agente en importancia luego de los bancos (80%) y las mutuales de
ahorro y préstamo (10%). Sin embargo, resulta fundamental resaltar que existen por lo menos 90 cooperativas
‘cerradas’ o de capitalización que captan ahorro bajo la forma de aportes de capital remunerados con
intereses, las cuales según estimaciones de agentes calificados superan el 3% del sistema financiero,
aunque en algunas ciudades (Santa Cruz) esta participación es muy superior. De esta manera se podría
marcar que el sector cooperativo tiene un peso respetable en el manejo del ahorro público, una parte bajo la
modalidad de depósitos, otra como integraciones de capital con rescate prepactado en el corto plazo.
Creemos que las cooperativas en Bolivia enfrentan algunos desafíos que son comunes a cerradas y abiertas:
- la crisis económica que reduce las oportunidades de negocios, - la alta morosidad y la baja escala que la
mayoría tiene como para encarar las inversiones en tecnología que el mercado les exige. Sin embargo, hay
problemáticas especificas a cerradas y abiertas que detallaremos a continuación. Las cooperativas cerradas
captan recursos como capital, con plazos de devolución en promedio apenas superiores al año, ahorros que
difícilmente sean percibidos como inversión de riesgo por parte de los titulares. Esta asimetría de percepción,
no solamente demuestra una falla en el mercado, sino que pone a las cooperativas ‘cerradas’ en convivencia
con el problema de que la clarificación de esta situación puede ponerlas frente a un riesgo fuerte de corrida
y/o nueva regulación. Por el lado de las abiertas, la competencia de entidades muy similares para el público,
con menores costos (encajes, previsiones, supervisión en general) es un desafío difícil de enfrentar e impide
que el sector tenga intereses en común.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
26
2. Regulación y Supervisión
La Ley General de Sociedades Cooperativas promulgada en 1958 es el marco legal básico para una sociedad
cooperativa. En 1993 la ley de Entidades Financieras establece que las entidades financieras no bancarias
que tengan como objeto la captación de recursos del publico se encontraran fiscalizadas por la
Superintendencia de Entidades Financieras. Las cooperativas de ahorro y crédito que sólo realicen
operaciones de intermediación financiera, de ahorro y crédito entre sus socios quedan excluidas de la ley. Un
decreto supremo de 1996 reglamenta la ley anterior estableciendo la vigencia de las Cooperativas Abiertas
con Fondo Social Variable y Responsabilidad Limitada, definiendo cuatro categorías de acuerdo al patrimonio.
Dicho decreto autoriza una serie de operaciones activas y pasivas según la categoría y establece el periodo
de adecuación de las cooperativas a los efectos de la obtención de la Licencia de Funcionamiento de la
SBEF. Las abiertas pueden realizar operaciones activas sólo con sus socios y pasivas con sus socios, el
publico y con entidades financieras nacionales y extranjeras. Por el lado de las cerradas, prohíbe la captación
de recursos del publico debiendo operar exclusivamente con sus socios.
Como se señaló, las cooperativas abiertas tienen operaciones con sus socios, el sector publico y entidades
financieras nacionales y extranjeras. La SBEF otorga las licencias y es también el órgano fiscalizador.
Las cerradas realizan operaciones exclusivamente con sus socios. Pueden ser de vínculo laboral
(trabajadores de una empresa o institución estatal) o de carácter comunal (es decir en el ámbito de un
municipio). Se encuentran supervisadas por el INALCO, instituto que supervisa todas las cooperativas de
cualquier actividad (producción, consumo, etc). En los hechos a mas de 6 años de promulgado el decreto
supremo, ninguna cooperativa cerrada ha recibido inspección del INALCO y según agentes de la plaza una
gran parte de ellas no replica en su ámbito las normativas de previsiones, descalce y encaje de las
cooperativas abiertas. Incluso existen heterogéneos planes de cuenta y criterios contables de devengamiento.
Ninguna entidad publica ha generado normativa sobre los aspectos mencionados, encontrándose en la
actualidad el Viceministerio de Servicios Financieros negociando con la Federación de Cooperativas
‘cerradas’ (FECOAC) la reglamentación a la que estarían sujetas a partir de este año.
En el año 2000 se promulga el decreto supremo 25703 que establece dos tipos de cooperativas ‘cerradas’ o
de capitalización: de vínculo laboral y las de vínculo comunal prohibiéndoles la captación de recursos a la
vista y a plazo, pudiendo emitir certificados de aportación con remuneración fija. En el decreto se otorga un
plazo de 3 años para que las cooperativas adecuen su situación a esta normativa.
De esta manera las cooperativas ‘cerradas’ quedan fuera del ámbito de la SBEF, no pueden intermediar
recursos a la vista o a plazo, siendo todas sus captaciones operaciones de carácter patrimonial. La escasa
regulación y supervisión del INALCO no ha establecido un orden de relación frente a una liquidación de los
dos tipos de certificados de aportación (los voluntarios que remuneran y los obligatorios que no lo hacen). Se
permite la multiactividad o la existencia de servicios complementarios en las cooperativas ‘cerradas’, en la
mayor parte de los casos se trata de servicios de asistencia social.
En la actualidad la mayoría de las cooperativas ‘cerradas’ es de carácter comunal (las dos terceras partes)
pero en los hechos muchas de ellas no respetan la circunscripción zonal que deberían tener, lo cual se vincula
con el hecho de que más de la mitad de las mismas son urbanas y en este ámbito abren agencias en distintos
barrios sin que exista control.
En resumen, las cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización tienen un gran riesgo regulatorio, en la medida en
que la aplicación de criterios prudenciales estándar, dejaría a varias con la única opción de liquidarse o
fusionarse.
A continuación detallaremos los principales aspectos supervisados y normalizados por la SBEF:
1 – Se define las funciones de los Consejos de Administración y Vigilancia, la Gerencia General y el Auditor
Interno. Se limita los periodos de mandato a 3 años, con una reelección y un descanso obligatorio de 3
años.
2 – Se establecen cuatro tipos de cooperativas, con distintos requerimientos de capital según su
patrimonio:
Cat. I capital entre 100.000 y 250.000 DEGs (USD 335.000) Cap / Activos 20%
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
27
Cat. II capital entre 250.000 y 630.000 DEGs (USD 850.000) Cap / Activos 15%
Cat. III capital entre 630.000 y 5.500.000 DEGs (USD 850.000) Cap / Activos 10%
Cat. IV capital mayor a 5.500.000 DEGs (USD 7.500.000) Cap / Activos 10%
El grueso de las cooperativas se ubica en las categorías intermedias, solo una cooperativa es Categoría IV y
otra es categoría I.
3 El capital se integra por Certificados de aportación, Conversión de Ahorros en Certificados de
aportación, Reservas y Donaciones. Se limita el retiro de certificados de aportación, debe existir un
preaviso de 90 días, no tener deudas con la cooperativa. La cooperativa no puede devolver capital si
estuviera incumpliendo algún limite técnico, si los retiros superaran el 10% en el ejercicio y si los
resultados acumulados son negativos.
4 – A los directivos se les prohíbe tener deudas morosas con la cooperativa, no pueden ser socios de otras
cooperativas abiertas y durante su mandato no pueden recibir créditos. Los funcionarios no pueden
tener crédito de la cooperativa.
5 – No se puede inmovilizar mas del 100% del patrimonio neto y los bienes tomados en pago deben ser
vendidos antes de 2 años. No puede invertirse en sociedades.
6 – Se topea el crédito individual en un 3% del patrimonio y la colocación en una entidad financiera hasta el
20% del capital. Los créditos se clasifican en cuatro tipos (micro créditos, consumo, hipotecario de
vivienda y comercial). Los tres primeros califican solo por atraso, el comercial también tiene calificación
subjetiva si supera los USD 10.000 aproximadamente.
Los porcentajes de previsión son Cat I (normal) 1%, Cat II (problemas potenciales) 5%, Cat III
(deficientes) 20%, Cat IV (Dudosos) 50% y Cat V (perdidos) 100%. La previsión del 100% se alcanza
tempranamente ( a los 91 días).
7 – El encaje exigido depende de la estructura de plazo de los depósitos, en promedio implica una
inmovilización del 12% de los depósitos. Esta liquidez se debe colocar en bancos privados que actúan
por cuenta del banco central.
8 – Por ley las cooperativas no pueden emitir tarjetas de crédito y por carecer de autorización especifica de
la superintendencia no pueden manejar cuentas corrientes.
En la práctica coexisten en el sistema dos tipos de cooperativas, con operaciones y naturaleza muy similar.
Esto provoca grandes asimetrías en el mercado y pone en riesgo la salud del sistema. En el caso de las
cooperativas ‘cerradas’ existe una gran desinformación de los socios respecto a que su inversión es capital de
riesgo y cuando esto se conoce (en las cooperativas que no han devuelto algún certificado de aportación) el
retiro masivo es inmediato. De allí al contagio a otras cooperativas (tanto cerradas como abiertas) puede
haber poco tiempo y la buena regulación y supervisión sobre las abiertas puede haber sido en vano.
3. Impuestos
Las cooperativas (tanto abiertas como cerradas) están sujetas a la misma carga impositiva que los otros
intermediarios financieros. Tributan IVA sobre los intereses cobrados (13%), impuesto a las transacciones
también sobre los intereses (2.5%) e impuesto a las ganancias calculado sobre el resultado final con una tasa
del 25%.
Además las cooperativas son agentes de retención del impuesto a los intereses de los depósitos, que recae
sobre los ahorristas.
Por tanto, las cooperativas no gozan de ninguna exoneración fiscal, estando en el extremo opuesto al caso
paraguayo.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
28
4. Gobernabilidad
Las cooperativas bolivianas han surgido la mayoría en la década del 60 en entornos parroquiales y en menor
medida vinculadas a ámbitos laborales. A fines de la década del 70 se produce la separación de las
parroquias, manteniendo en general el nombre de la iglesia de origen. De acuerdo a las entrevistas
efectuadas y al material que aportan las memorias de las cooperativas es posible analizar los diferentes
aspectos.
a) Grupos de Influencia
En algunas zonas de Bolivia funcionan logias, grupos de individuos que priorizan sus vínculos y buscan que
sus miembros ocupen puestos de relevancia en varios ámbitos. Según algunos entrevistados, existen
cooperativas con muy baja renovación de cuadros directivos y en los que las logias operan históricamente. Sin
embargo, estos casos parecen ser puntuales y muy bien conocidos por los agentes del mercado.
La política partidaria parece estar al margen del gobierno cooperativo, dándose en la práctica un bajo
relacionamiento político de las cooperativas que impide que encuentre interlocutores en el parlamento para la
defensa de sus intereses.
b) Identificación con la comunidad
Las cooperativas bolivianas, tienen una alta identificación con el medio local, observándose particularmente
esto entre algunas cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización con gran arraigo comunitario en zonas pobres
del país. Se pudo observar el trabajo en una cooperativa de una zona muy pobre, la cual enfrenta dificultades
para devolver sus depósitos (certificados de aportación voluntarios), la cual ha debido programar sus pagos y
en la que sus socios respetan y entienden las dificultades y aceptan amortizaciones parciales de sus
certificados de aportación voluntarios.
c) Profesionalismo
En el ámbito de las cooperativas abiertas existen regulaciones de la SBEF respecto a la capacitación de los
directivos, que operan favoreciendo la formación de los cuadros directivos, aunque la prioridad para la SBEF
son los gerentes en cuanto a que es por ellos que pasa la gestión y de quienes esperan profesionalismo. En
varias cooperativas abiertas sus directivos son profesionales con formación en administración, contabilidad o
economía.
Las cooperativas ‘cerradas’ encuentran una realidad más heterogénea, con cooperativas que manejan
comités de selección que proponen a socios calificados para que la asamblea los elija (tanto para el consejo
de administración, como para el consejo de vigilancia). En estos casos se observa un buen nivel de formación
y de comprensión que el entendimiento en el negocio es básico para poder dirigir efectivamente.
d) Alcance de sus Roles
El rol directivo suele estar bastante bien clarificado, aunque es un tema de fuerte preocupación por parte de la
SBEF, quien, en algún caso de cooperativas con problemas, ha propuesto el gerente general buscando que el
mismo reoriente la gestión y oficie como contrapeso a estructuras directivas con influencia en el
gerenciamiento.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
29
En las cerradas, en la mayor parte de los casos se percibe una adecuada división de roles, existiendo sin
embargo en otros, un involucramiento claro de dirigentes en el micro gerenciamiento.
5. Especialización
Las cooperativas de ahorro y crédito bolivianas trabajan con familias y microempresas, aunque en su origen el
peso de los asalariados del estado era muy importante.
Bolivia tiene una gran masa de microempresarios o más claramente trabajadores independientes que venden
mercaderías y servicios diversos según la época, cuya única oportunidad de crédito históricamente ha sido el
sector de las cooperativas. En los últimos años las ONGs han comenzado a cumplir un rol de financiamiento,
aunque su incapacidad para absorber ahorro restringe su ámbito a los fondos externos.
Muchas cooperativas han desarrollado actividades multiactivas, pero las abiertas han debido suspenderlas y
las cerradas en general han tendido a especializarse en el negocio financiero. De todas formas, es importante
marcar que algunas cooperativas tienen una alta inmovilización originada en la incursión de otras actividades
de servicios a la comunidad que llegan incluso hasta el turismo.
Los sectores populares bolivianos han sido bancarizados por las cooperativas, hoy conocen la tecnología de
los cajeros automáticos en la medida que algunas cooperativas empiezan a emitir tarjetas de débito. De todas
maneras la imposibilidad de manejar cuentas corrientes hasta la fecha, impide que el proceso de
bancarización se complete y pone obstáculos en las posibilidades de crecimiento en el segmento empresarial.
En materia de captación, las abiertas lo hacen vía ahorros a plazo fijo y cajas de ahorro, con tasas arbitradas
con el mercado y a plazos relativamente largos en la comparación con la región (el plazo medio supera los
180 días). Las cooperativas ‘cerradas’ captan certificados de aportación que pagan una tasa fija, son
inversiones de capital tratadas como depósitos. Aquí los plazos también son largos, superando en general la
media de 180 días.
Los créditos en general responden tanto en abiertas como en cerradas al esquema propuesto por la
superintendencia (comerciales, microcrédito, consumo e hipotecarios de vivienda). Al no existir la posibilidad
de emitir tarjetas de crédito, el financiamiento del consumo de corto plazo se realiza bajo la modalidad de
créditos amortizables. Algunas cooperativas han recibido fondos públicos para prestar en el agro, ganando un
margen y absorbiendo el riesgo crediticio.
La innovación en materia de productos es baja, la tarjeta de debito es una novedad muy reciente para algunas
cooperativas y no es mas que un proyecto para otras (tanto abiertas como cerradas). La imposibilidad de
manejar tarjetas de crédito y de recibir fondos en cuenta corriente, impide la creación de productos integrales
que han sido un soporte de la bancarización en Argentina y Uruguay.
Una característica del negocio es la alta dolarización, que llega al 95% de la operatoria. La población tiene
viva en su memoria la hiperinflación de mediados de los 80, la más alta observada en América del Sur en las
últimas tres décadas, por lo que su reticencia a trabajar a ahorrar en moneda nacional es alta, aunque la tasa
real en dólares obtenida es muy importante.
Los problemas de escala que pueden tener en el mediano plazo, al resultar muy costosos los aparatos
técnicos y la inversión en informática necesarios, no son considerados por un problema tanto por cooperativas
como por reguladores. El único proyecto de alianza refiere a una caja central para el manejo financiero (el
aspecto claramente menos atendido por las cooperativas) de forma de uniformizar los procedimientos de
manejo de riesgos de mercado. En los hechos la SBEF desestimula el crecimiento y la fusión, ya que cree que
las cooperativas no deben ocupar un espacio muy superior en el sistema por debilidades intrínsecas
insalvables a su juicio (lentitud de capitalización, estructura burocrática, riesgo moral de la dirección ya que no
juega sus recursos en sus decisiones).
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
30
6. Administración de Riesgos
a) Riesgo de Liquidez
Este riesgo puede definirse como el que se produce cuando existe una determinada probabilidad de que la
cooperativa no poder devolver sus depósitos o los certificados de aportación en el caso de las cooperativas
‘cerradas’.
Las cooperativas abiertas deben guardar encajes de un 12% sobre su captación, observándose buenos
niveles de disponibilidades (en el entorno del 20% promedio). Los entrevistados señalan que las bajas
oportunidades de colocación ha incrementado los fondos líquidos de las cooperativas y empujado a la baja las
tasas pasivas.
Se observa una alta seguridad respecto a no enfrentar corridas, incluso en momentos en que los bancos
vienen de sufrirla, se confía en la buena imagen de las cooperativas.
En el caso de las cerradas la situación es más heterogénea. Algunas siguen las regulaciones de la SBEF y
guardan niveles adecuados de liquidez con relación al vencimiento de los certificados de aportación. Sin
embargo, otras cooperativas tienen una situación de disponibilidades muy débil, con estrangulamientos muy
probables cuando no ya ocurridos. En los casos observados la recesión que ha reducido la cobranza de
créditos, no ha permitido una adecuada recuperación de liquidez, rubro sobre el que en los hechos se
apoyaba la devolución de certificados. Altos niveles de inmovilización por inmuebles, alta morosidad,
concluyeron en problemas de liquidez que en algún caso sólo la nula regulación y control del sector de
cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización permite que siga funcionando.
El descalce de plazos se da en que los plazos promedio de los depósitos son a 180 días y el de créditos de 24
meses, y no disponen de instrumentos financieros para manejarlo.
b) Riesgo de Crédito
Las cooperativas de ahorro y crédito tienen como fuente principal de generación de ingresos el otorgamiento
de préstamos, razón por la cual el riesgo de crédito es fundamental a la hora de evaluar las expectativas del
negocio. La incobrabilidad de la cartera, estrangula la posibilidad de cumplir con los depositantes al reducir el
patrimonio drásticamente (en función del bajo peso de este como fuente de financiamiento).
La SBEF de Bolivia genera normativa sobre riesgo de crédito, en especial sobre la calificación de la cartera,
topes de concentración y el acceso al crédito de las personas con capacidad de mando en las cooperativas
abiertas.
Tal como se mostró anteriormente, existen cinco categorías crediticias con un criterio muy conservador por el
cual a los 91 días de retraso un crédito está 100% previsionado (salvo que existan hipotecas o prendas). Esto
se complementa con inspecciones de cartera que auditan el cumplimiento de las previsiones, incluso se
controlan los sistemas informáticos para que automáticamente cumplan con las reclasificaciones. El castigo
anual representa representan entre un 1 y un 7% en los casos analizados, lo que para los plazos en los que
se castiga la cartera resulta un ratio bajo.
En resumen las cooperativas abiertas en general tienen bien controlado el riesgo de crédito, fruto en buena
medida de una supervisión estricta. De todas formas puntualmente algunas cooperativas presentan niveles de
morosidad superiores al 25%, aunque la SBEF realiza una supervisión particular en este caso habiendo
incluso recomendado el cambio de gerente general y alejado a los directivos de la gestión directa.
En el caso de las cooperativas ‘cerradas’ la situación es más difícil de analizar, ya que éstas no tienen
regulación ni supervisión. Algunas de ellas siguen la normativa de la SBEF y muestran niveles de morosidad
razonables, en otros casos se observan altos niveles de atraso y grandes dificultades para el seguimiento
(incluso por falta de escala para desarrollar esta actividad). Los ahorristas de las cooperativas cerradas’
aparecen mucho menos protegidos que los de las abiertas, ya que existen grandes dificultades para evaluar la
calidad del activo de la institución.
Las cooperativas de vínculo laboral presentan mejor manejo de la morosidad, al conocer muy bien su
mercado y poder descontar los créditos de los haberes de sus socios. Aquí el problema surge principalmente
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
31
por la nula diversificación de créditos por sector económico, con lo que la suerte de la cooperativa está
directamente relacionada con la de la empresa en la que trabajan sus socios.
Un problema común a cooperativas ‘cerradas’ o de capitalización y abiertas es el de conceder créditos en
dólares a prestatarios con ingresos en bolivianos. Este problema no es tomado como un riesgo por los
responsables de las cooperativas y no existe normativa que restrinja esta práctica. Probablemente la
inexistencia de fondeo en moneda doméstica impide la concesión de créditos en la moneda en que tienen
ingreso los prestatarios. No obstante esto, es fundamental marcar que el riesgo asumido es muy alto, más
cuando el nivel de vida de los tomadores de crédito no permite absorber un ajuste cambiario que incremente
el peso de las amortizaciones.
La selección adversa no resulta un problema fundamental en las cooperativas abiertas, ya que las tasas
activas son muy similares a las de los bancos para el segmento de ingresos medio-bajos. En el caso de
algunas cooperativas ‘cerradas’ las tasas son altas y los niveles de morosidad muy importantes, reflejando
probablemente un cierto efecto de selección adversa.
c) Riesgo de Mercado
El análisis de la exposición al riesgo de tasa de interés, tipo de cambio y precios de acciones y productos
básicos no está desarrollado entre las cooperativas (ni cerradas ni abiertas). En el caso concreto de Bolivia el
riesgo de tasa de interés es el que resulta más tangible, ya que la posición de cambios es neutra y no existen
negocios en los mercados de comodities y acciones. El descalce existente aunque menor que en otros países,
no deja de ser importante, por lo que se está frente al riesgo de que un aumento en las tasas de mercado
estrangule el margen financiero. En los últimos meses la tendencia de tipos de interés ha sido descendente
luego de que la crisis de mediados de 2002 produjera una suba importante, esto permitió que en el último
trimestre de 2002 y en el primero del 2003 el margen se recuperara. Sin embargo, no se observa una
preocupación por este riesgo ni entre los responsables de las cooperativas, ni entre los supervisores.
d) Riesgo de Capitalización
Las cooperativas abiertas están bien capitalizadas, debiéndose recordar que para algunas de estas los
requerimientos son del doble que en Basilea I. La SBEF está preocupada por la lentitud de capitalización de
las cooperativas y en función de esto es que desestimula los impulsos de crecimiento de estas. Una
cooperativa abierta con grandes problemas de capital, obtuvo un crédito subordinado del Fondo de Desarrollo
del Sector Financiero (FONDESIF) organismo estatal dependiente del Ministerio de Hacienda el cual le ha
sido permitido por la SBEF computarse como capital por encima de lo que el propio patrimonio de la
cooperativa soporta.
Las fuentes de capital son los aportes de sus socios o el capital subordinado, no existiendo la posibilidad de
generar capital remunerado como en la experiencia de otros países. La cultura de devolución de capital a los
socios existe y es por eso que la SBEF ha fijado topes de manera de evitar una corrida contra el patrimonio de
social.
Por el lado de las cooperativas ‘cerradas’, estas se hayan muy capitalizadas ya que de hecho no debería
existir pasivo. Sin embargo, si se analiza las porciones indivisibles del capital, es decir aquellas que no son
considerados ahorro por parte de sus socios, el análisis cambia. Allí aparece una debilidad de capital, que en
la medida en que la regulación de las mismas mejore pone en dificultades de funcionamiento a algunas. Al
existir una alta inmovilización en la mayor parte de los casos y al tener costos operativos relativamente
importantes, una debilidad de capital se acentúa y se debe observar como un problema que el sector debiera
atender.
e) Riesgo Regulatorio
Las cooperativas abiertas se encuentran convenientemente reguladas y supervisadas, siendo reducidos los
riesgos de que la misma se endurezca. Por el contrario, algunas prohibiciones poco fundamentadas (manejo
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
32
de tarjetas de crédito y cuenta corriente) se están discutiendo y es probable que por lo menos en manejo de
cuenta corriente comience a flexibilizarse.
En cambio en las cooperativas ‘cerradas’ la situación es muy distinta. La baja regulación y la nula supervisión
no deberían durar mucho tiempo y es probable que varias de ellas no resistan una regulación prudencial
mínima. Adicionalmente su capacidad de lobby político es baja, por lo que probablemente el sector enfrente
desafíos en esta línea en los próximos años.
Uruguay
1. Sistema Financiero
Desde comienzos de la década del ochenta el sistema financiero uruguayo vio prácticamente desaparecer la
banca privada nacional, quedando por un lado una banca estatal o paraestatal con más del 60% del mercado
y una creciente presencia de bancos extranjeros. Estos últimos se retraen a su operativa de especializándose
en banca corporativa y banca privada, y expandiendo su operativa off-shore fundamentalmente con
depositantes argentinos. En los años noventa la economía uruguaya crece y se estabiliza desde el punto de
vista macroeconómica basado en una política cambiaria de bandas de flotación que genera una gran
previsibilidad para los agentes. En este escenario la banca privada comienza a aumentar su volumen de
negocios y a incrementar su participación de mercado en detrimento de los bancos estatales,
fundamentalmente en el crédito al consumo. Esta misma época conoce un fuerte crecimiento de las
cooperativas de ahorro y crédito, que con diversas estrategias entre sí, ocupan los espacios dejados por la
banca privada y mal atendidos por la banca estatal, quintuplicando su capital y su volumen de negocios en 10
años. El modelo económico de la década del noventa comienza a agotarse cuando Brasil devalúa en enero de
1999 y colapsa cuando Argentina abandona la convertibilidad al cerrar el 2001.
El sistema bancario uruguayo estaba conformado a diciembre de 2001 por 2 bancos estatales, 20 bancos
comerciales privados (dos de ellos gestionados por el estados), 7 casas financieras, 12 instituciones
financieras externas y 6 cooperativas de intermediación financiera. El Banco Central del Uruguay es quien
regula y supervisa al sistema financiero, siendo a su vez la autoridad monetaria. Las normativas de carácter
prudencial responden a los estándares del Comité de Basilea, con exigencias de capital del 10% de los
activos de riesgo. El Banco de la Republica (BROU) actúa como banco comercial y de fomento para
actividades productivas con líneas de crédito a largo plazo y el Banco Hipotecario (BHU) es un banco de
fomento orientado exclusivamente para créditos a la vivienda. De los 20 bancos privados algunos tienen la
forma de sociedades anónimas constituidas en el país principalmente de propiedad de bancos extranjeros, y
otros son sucursales de bancos extranjeros, los cuales operan bajo las mismas condiciones que los bancos
constituidos en el país. Las casas financieras están orientadas a la actividad extranacional, pueden otorgar
préstamos a residentes, pero no recibir depósitos de éstos. Las IFEs pueden operar únicamente con no
residentes; las cooperativas de intermediación financiera son empresas organizadas como sociedades
cooperativas que solo pueden prestar servicios bancarios a sus socios o a otras sociedades cooperativas. En
los hechos, la restricción de operar solamente con socios no ha generado barreras al crecimiento ya que toda
persona que desee operar con una cooperativa es registrada automáticamente como socio por una
integración de capital marginal con relación a la operativa a la que accede. La regulación de las cooperativas
que intermedian es la misma que para los bancos y son controladas por el BCU de la misma manera que el
resto de las instituciones que captan depósitos
El año 2002 será recordado como el peor desde que existen registros tanto en materia económica, como
financiera. Para entender el proceso ocurrido es necesario marcar algunas características estructurales del
sistema financiero uruguayo, antes de la crisis:
a) Alta participación del banco estatal BROU que representa el 30% del volumen de negocios de los
bancos comerciales. Su participación ha disminuido notoriamente ya que 10 años atrás representaba
más del 40% del volumen de negocios.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
33
b) Alta concentración, reflejada en que al cierre del 2001 los cinco bancos privados más grandes
concentraban la mitad de los negocios del sistema no estatal.
c) Alta dolarización del volumen de negocios con residentes (90 %), situación que es estructural en el
sistema bancario desde la crisis cambiaria del año 82 y que ha permanecido relativamente estable en
los noventa.
d) Alta participación de depósitos de no residentes (35%).
e) Altos niveles de liquidez, tanto por disponibilidades como por colocaciones de corto plazo en el propio
sector financiero (40%).
f) Cambio relevante en la estructura interna de la cartera activa con el sector no financiero, reflejado en
un crecimiento de la participación de los créditos al sector consumo y en menor medida al sector
comercial y de servicios; y por una retracción del crédito a la industria y al sector agropecuario. En 1990
los sectores consumo, comercio y servicios recibían el 40% del total del financiamiento, mientras la
industria y el sector agropecuario recibían el 60% restante. Sin embargo, en la actualidad agro e
industria reciben el 35%, destacándose fundamentalmente el crecimiento de los créditos al consumo
que pasaron del 9% en el 1990 al 25% actualmente.
g) Bajo nivel de comisiones, las que representan menos de la quinta parte de los ingresos.
h) Altos costos operativos en relación al margen.
i) Morosidad creciente, duplicación de la media de cartera vencida sobre total en tres años, llegando a un
ratios superiores al 15%.
Este sistema financiero concentrado, dolarizado y con alta dependencia de los depósitos de no residentes fue
terreno propicio para que la onda expansiva de la crisis argentina se propagara y dejara un escenario con
algunos cambios de significación. Como se detalla en el capitulo dedicado a la Argentina, a fines del 2001 se
establece un férreo control sobre los retiros de depósitos y a comienzos del 2002 se pesifican activos y
pasivos bancarios en forma asimétrica. Esto provoco impactos inmediatos en el Uruguay ya que algunos
bancos eran de capitales argentinos o eran gerenciados desde Buenos Aires y por lo tanto compartían
negocios con entidades argentinas. En los primeros meses del 2002 los dos bancos privados más grandes, el
Banco Galicia (100% argentino) y el Banco Comercial (propiedad del Credit Suisse First Boston, JP Morgan y
el Dresdner Bank y gerenciado por banqueros argentinos) son percibidos como muy riesgosos por sus
depositantes, sufren enormes corridas y pierden en dos meses la tercera parte de sus depósitos. En el Banco
Comercial ocurren además hechos de carácter delictivo que involucran a su gerenciamiento vinculados al
manejo de valores públicos argentinos, lo que agrega elementos para alimentar la corrida. Dado el peso
cuantitativo del Banco Comercial (la principal cartera con residentes) y su historia (un siglo y medio de vida) el
Estado decide capitalizarlo y asistirlo lo que de antemano es un fuerte desafío ya que sus depósitos en
dólares son apenas inferiores al total de reservas internacionales del Banco Central. Por su parte el banco
Galicia es intervenido en febrero y entra en un proceso de moratoria, en principio bastante encapsulada ya
que su operatoria es más parecida a una IFE que a un banco propiamente tal. Estos dos hechos alertan a los
depositantes argentinos respecto a las debilidades del sistema uruguayo, lo que provoca una corrida de
grandes dimensiones que barre con el 75% de los depósitos de no residentes en un trimestre. Los
depositantes uruguayos lentamente se van contagiando y reaccionan frente a manejos de comunicación
desafortunados desde la conducción político-económica nacional. Dos bancos con accionistas locales son
intervenidos en junio (Montevideo y Caja Obrera) fruto de escándalos financieros y monumentales corridas, lo
que en lugar de acotar los problemas profundiza riesgos y desemboca en un feriado bancario al cierre del mes
de julio. Para ese entonces el sistema bancario había perdido el 45% de los depósitos, con picos superiores al
75% en algunas instituciones bancarias orientadas a las operaciones con no residentes. La crisis encuentra su
resolución con la suspensión de los Bancos Comercial, de Crédito, Montevideo y Caja Obrera así como de la
pequeña cooperativa de ahorro y crédito CAYCU. De esta forma el mes de agosto empieza con la mitad del
sistema bancario por volumen de negocios con actividades suspendidas y con la banca estatal con sus
depósitos reprogramados escalonadamente a tres años.
El público reacciona en forma favorable a esta resolución de la crisis, la corrida se detiene y lentamente se
produce una leve recuperación de la captación. Sin embargo, la monumental asistencia que el B.C.U. y las
casas matrices tuvieron que realizar determinó que el crédito se cortara radicalmente y que durante el
segundo semestre las entidades abiertas se dedicaran a recuperar liquidez y controlar la creciente morosidad.
De esta forma al cierre del 2002 el sistema bancario queda conformado de la siguiente forma:
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
34
2 Bancos Públicos: El Banco Republica con los depósitos en dólares reprogramados y plena operatoria y el
Banco Hipotecario que se encuentra en proceso de reforma para dedicarse únicamente al fomento de la
vivienda sin poder captar depósitos.
20 Bancos Privados: de los cuales cuatro se encuentran suspendidos. El resto son todos de capital
extranjero, seis como filiales y el resto como sociedades anónimas constituidas en el país.
7 Casas Financieras de capital extranjero.
8 Instituciones Financieras Externas, todas de capital extranjero.
6 Cooperativas de Intermediación Financiera, una de las cuales estaba suspendida. La mitad de dichas
cooperativas (las tres cuartas partes por negocios) tienen plena operatoria bancaria y una de ellas (COFAC)
representa las dos terceras partes de todo el sistema cooperativo. El publico de las mismas son familias de
ingresos medios y bajos y pequeñas y medianas empresas. El deposito promedio es 10 veces s pequeño
que en los bancos privados, lo que confiere los beneficios de la atomización aunque agrega los costos de un
importante minoreo. La descentralización de negocios en todo el país es mayor en las cooperativas que en los
bancos, ya que el grueso de las instituciones de origen transnacional solo tiene negocios en el sur del país.
Este sistema maneja al cierre del 2002 un volumen de depósitos de USD 7 mil millones de dólares, habiendo
tenido un pico en diciembre de 2001 de 13 mil millones. En su conjunto el sistema financiero dejó de ser
rentable en el 2001 y profundizo esa situación en el 2002 perdiendo USD 1.800 millones. Una morosidad
creciente y un enorme aumento del costo del fondeo en el medio de una corrida de ocho meses de duración,
estrangularon los estados de resultados de las instituciones y provocaron perdidas en prácticamente todos los
agentes que intermedian fondos. Las cooperativas de intermediación financiera sufrieron los mismos efectos
que los bancos, aunque de manera más atenuada, fruto de una relación de fidelidad con sus socios mayor
que en dichos agentes. Así el retiro de depósitos promedio fue menos de la mitad que el observado en los
bancos en el mercado de residentes, jugando un gran papel la gran atomización que las cooperativas tienen.
2. Regulación y Supervisión
En Uruguay no existe una ley general que regule el fenómeno cooperativo en su conjunto; las cooperativas de
ahorro y crédito se encuentran enmarcadas legalmente por las disposiciones de una ley general de 1946, que
determina algunos principios y reglamenta el funcionamiento de las sociedades cooperativas en general, y
una ley específica para las cooperativas de ahorro y crédito de 1971, que fue derogada parcialmente por las
posteriores normas para las cooperativas de intermediación financiera.
El inicio de la regulación que abarcó a todas las expresiones de la actividad de la intermediación financiera y
dispuso la supervisión de autoridades bancarias a todos los sectores involucrados, fue temprano en Uruguay
respecto a otros países (1982), y supuso un esfuerzo importante de las cooperativas de ahorro y crédito para
lograr que las reconocieran en ese ámbito, debido a resistencias en las autoridades. El nacimiento de la ley de
intermediación financiera de 1982 produjo que el sistema cooperativo de ahorro y crédito quedara dividido en
dos tipos (las cooperativas de intermediación financiera, y las cooperativas de capitalización) y generó dos a
la vez dos fenómenos: por una parte, procesos dinámicos de fusiones y absorciones entre las cooperativas de
intermediación, con el objetivo de alcanzar los requerimientos de capital, y por otra, que las cooperativas que
quedaban fuera del sector de intermediación financiera no tuvieran ninguna herramienta para captar el ahorro
de sus asociados fuera de la integración de partes sociales, y quedaran sin una regulación y una supervisión
suficientes.
Lo anterior tiene como consecuencia, que unas pocas cooperativas tienen actualmente una regulación sobre
su funcionamiento muy similar a los bancos, y el resto, un 90% de las entidades, tienen una regulación muy
débil y muy pocos requisitos para su funcionamiento.
El organismo que supervisa el funcionamiento de las cooperativas de intermediación es el Banco Central del
Uruguay, a través de su área de Superintendencia de Instituciones de Intermediación Financiera. En el caso
de las cooperativas de capitalización, el organismo supervisor es la Auditoría Interna de la Nación.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
35
Cooperativas de intermediación financiera
Las cooperativas de intermediación, como se ha señalado, dependen de normas prácticamente iguales a las
de los bancos, salvo algunas particularidades, entre las que se encuentran:
a) La posibilidad de que sus directores puedan hacer uso de operaciones crediticias;
b) Las cooperativas de ahorro y crédito sólo pueden operar con sus socios y no con terceros;
c) Disposiciones con relación al capital básico, modificadas recientemente;
d) Normas sobre encaje, con algunas relaciones diferentes para las cooperativas;
e) Se prevé la posibilidad de que las cooperativas se asocien con instituciones de igual naturaleza de la
región
f) Se prevé la posibilidad de que las cooperativas se transformen en bancos cooperativos;
g) Se establece la posibilidad de establecer acciones con interés (norma reciente).
Como comentarios generales sobre algunos aspectos de la regulación de la actividad de intermediación, en
los que se igualan los diferentes tipos de agentes de intermediación, podemos citar:
a) La relación responsabilidad patrimonial / activos riesgosos es de un 10%.
b) La responsabilidad patrimonial está conformada por el patrimonio esencial, compuesto
fundamentalmente por el capital integrado, reservas, ajustes al patrimonio y resultados de ejercicios
anteriores. En el caso de las cooperativas también se considerarían las acciones con interés, tipo de
aporte previsto en una ley reciente pero aún no regulada por la supervisión. Además del patrimonio
esencial, se computa el patrimonio complementario, compuesto por operaciones de obligaciones
subordinadas y por previsiones generales.
c) Hasta marzo de 2003 no existían disposiciones acerca de requisitos para los directores de las
instituciones de intermediación financiera. En una norma muy reciente, se establece la obligatoriedad
de solicitar autorización previa para el nombramiento de directores o del gerente general, cuyos
antecedentes e idoneidad deben satisfacer a la superintendencia.
d) Las instituciones están obligadas a publicaciones de sus estados contables auditados, auditoría
externa de firmas reconocidas, un sistema de auditoría interna y calificación de riesgo. También
deben contar con certificación de sus sistemas de seguridad.
e) El BCU dispone de una herramienta de monitoreo que denomina PADULS. A través de evaluaciones
periódicas con este sistema de indicadores, el supervisor relaciona los resultados de la gestión y
puede identificar las principales dificultades de cada entidad.
3. Impuestos
Los impuestos principales que obligan a las cooperativas de ahorro y crédito en Uruguay son los siguientes:
a) impuesto al valor agregado, sobre los intereses, en los créditos a personas físicas. Este impuesto es
de un 23% y la cooperativa sólo está obligada, si la tasa de interés que cobra a sus socios es
superior a la tasa del banco estatal (Banco República).
b) Impuesto a los activos bancarios, de un 2% de los principales activos riesgosos.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
36
El principal impuesto que no afecta actualmente a las cooperativas, a diferencia de los bancos, es el impuesto
a la renta, que es de un 30% de las utilidades.
En los últimos diez años las cooperativas de ahorro y crédito han pasado de una exoneración amplia de
impuestos, a ser gravadas en niveles muy similares a los de la banca privada, y a pagar más impuestos que la
banca estatal. Esto se da incluso en las cooperativas de capitalización, que pagan impuestos de esencia
bancaria sin tener una operatoria equivalente.
A través de esta materia puede observarse el propio desarrollo de las cooperativas y de sus relaciones con los
órganos de gobierno. En sus primeros veinte años de historia, las cooperativas fueron vistas como entidades
de fomento y asistencia, marginales en el mercado; por esto recibieron el mismo tratamiento que las
cooperativas de consumo y producción, con exoneraciones generales de todo tipo de impuesto. La expansión
de las cooperativas desde inicios de la década de los ’90, provocó presiones desde la banca privada al
gobierno para una igualación en el tratamiento fiscal y normativo en general.
Los proyectos de aumento de impuestos tuvieron iniciativa en los últimos cuatro gobiernos, y observaron alta
resistencia entre los legisladores, a pesar de lo cual fueron resueltos gradualmente. Inicialmente reservados
para las cooperativas de intermediación financiera, finalmente los aumentos de las presiones fiscales se
generalizaron a todas las cooperativas de ahorro y crédito.
4. Gobernabilidad
a) Grupos de influencia
Los orígenes de las cooperativas de ahorro y crédito se dieron principalmente por dos fuentes, que originaron
las dos primeras federaciones. Una de ellas tuvo como base el trabajo de promoción de grupos de
trabajadores a partir de la Afl-Cio norteamericana, y otra en sectores vinculados a la democracia cristiana.
Mientras que una de las federaciones culminó su trayectoria en una sola entidad que nuclea a todas las
cooperativas de base, la otra permaneció como una central que privilegió la autonomía de sus entidades
miembro, y les brindó servicios para su desarrollo.
Se observan en Uruguay tres fenómenos:
i. Las cooperativas con vínculo ‘abierto’, que no se limitaron a un ámbito gremial. En
estas cooperativas los grupos de influencia son heterogéneos, y sus líderes surgen
de personas destacadas en su medio de proximidad (asociaciones civiles,
profesionales, dirigentes de clubes o gremios, docentes).
ii. Las cooperativas con vínculo cerrado, que se limitaron al personal de determinada
empresa o que siguieron centrando su dirección, en un solo círculo laboral o
profesional. En éstas, los dirigentes generalmente surgen de clubes o asociaciones
próximas al gremio original, y no se da una influencia destacada de autoridades de
sindicatos ni de las empresas públicas o privadas.
iii. Las cooperativas que tienen como origen la organización de un círculo pequeño de
inversores. Estas cooperativas nacieron en los últimos años; estimulados por la
baja presión fiscal y la débil supervisión del sector, sus inversores optaron por la
forma cooperativa para dedicarse a la actividad financiera de pequeños préstamos,
con su capital personal. En ciertos casos esto plantea una desnaturalización clara
de la forma cooperativa, lo que está siendo cuestionado por el resto del movimiento
ante el sistema político.
b) Identificación con la comunidad
Las cooperativas tienen en general una alta exposición en sus zonas o gremios de influencia, con acciones de
obra social y cultural, y una identificación positiva en el entorno.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
37
Los niveles de participación en asambleas, iniciativas generales de asociados y otros ámbitos masivos, son
generalmente bajos.
No ha habido esfuerzos articulados de sensibilización de asociados y opinión pública para aumentar las
capacidades de movilización y participación en defensa de los intereses comunes. Las gestiones ante los
gobiernos han sido apoyadas en el prestigio de las instituciones y de sus dirigentes, y no en la reacción de sus
socios, lo que es observado como debilidad en la conformación de un frente de presión ante las decisiones
gubernamentales.
c) Profesionalismo
La mayoría de las cooperativas, y sus organismos de integración de segundo y tercer grado, han
instrumentado desde el origen de las cooperativas programas de formación técnica para dirigentes y
funcionarios. Esto ha generado un nivel de información bastante elevado en la dirección, en materias como el
mercadeo y el contralor interno. Sin embargo en otras áreas de management, como la evaluación de riesgos,
planificación estratégica y la administración sobre la base de sistemas de monitoreo, el nivel de conocimiento
–hablando en términos muy generales y aceptando excepciones- no es suficiente, y es motivo de
preocupación para los organismos de supervisión.
En general, hay un corte entre ‘actividades cnicas’, desarrolladas por funcionarios y profesionales, y
‘actividades políticas’, desarrolladas por dirigentes. Entre las primeras se da la división en funciones de
operadores, donde las diferentes organizaciones alcanzan buenos niveles de eficacia desde la experiencia y
la capacitación básica (informática, administración interna, contabilidad); por otra parte las funciones de
dirección técnica, con un alto nivel de heterogeneidad. En las actividades de dirigentes se muestra un menor
peso de la defensa gremial, mayor preocupación en temas de representación y sobre todo de gerenciamiento
(aprobación de créditos, control de operaciones, decisión sobre proveedores e inversiones).
d) Alcance de roles
Como se ha comentado, la defensa gremial no es una actividad central entre los dirigentes cooperativos. En el
movimiento en general, se denota la falta de profesionalidad en cuanto a las gestiones de cabildeo.
Es alta la heterogeneidad en cuanto a las formas de resolver equilibrios entre influencias gerenciales y
directivas en la toma de decisiones y la gobernabilidad en su conjunto. En los extremos, se dan casos de
inexistencia de niveles gerenciales profesionales, y también se produce en otros la falta de participación
periódica de control por parte de la dirección política. No han trascendido sin embargo crisis visibles entre las
entidades, que se hubieren originado en estos conflictos.
La supervisión de las cooperativas de intermediación es un elemento que obliga a la existencia y calificación
de niveles profesionales, con normas que tienden actualmente a elevar estándares de gerenciamiento y
responsabilidad ejecutiva. La falta de supervisión permanente en el caso de las cooperativas de capitalización
permite que las exigencias de profesionalidad sean más laxas, y que la sujeción a algunas formas de
seguimiento – auditorías, cumplimiento de normas contables o impositivas- sea voluntaria y débil.
5. Especialización
Las cooperativas de ahorro y crédito surgieron a finales de la década de los ’60 e inicios de los ’70, cubriendo
la falta de agentes financieros que atendieran las necesidades de crédito de los asalariados y algunas
actividades micro empresariales. En general las primeras cooperativas tuvieron un vínculo gremial cerrado, de
trabajadores públicos y privados; los docentes (maestros de educación primaria, sobre todo) fueron la base de
grupos que más pueden identificarse como promotores de las cooperativas en sus primeros años.
Este rol marca el perfil de especialización de las cooperativas de crédito en Uruguay. Hasta la actualidad y
salvo excepciones, las cooperativas concentran su actividad en servicios a personas con ingresos fijos
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
38
(asalariados, jubilados) y sólo en menor grado a empresarios. Por otra parte puede afirmarse que en Uruguay
las cooperativas son esencialmente urbanas y que, sobre todo por el perfil del sistema financiero, atienden en
muy menor medida las necesidades del sector rural.
Hacia mediados de la década de los ’80 se dio una estrategia de expansión fuerte entre algunas cooperativas
de intermediación financiera. Procesos de fusiones generaron dos cooperativas de volúmenes relativamente
altos, que absorbieron sucursales de otros bancos y que diversificaron servicios al ritmo que lo hacían los
principales bancos privados, aunque con menor eficiencia. Esta evolución marcó una diferencia entre los
perfiles de estas cooperativas respecto al resto: por un lado, dos entidades con exposición pública, amplia
cobertura territorial, e imagen ‘bancaria’ (instrumentos diversos para la bancarización de familias y empresas,
aumento gradual de servicios ‘no tradicionales’ para las cooperativas como la atención de cuentas corrientes,
comercio exterior, remates agropecuarios, emisión de obligaciones); por otro, un conjunto muy heterogéneo
de pequeñas asociaciones, con una actividad muy enfocada y con posibilidades limitadas de crecimiento.
Las autoridades de supervisión bancaria estimularon tempranamente la proyección de que el sector
cooperativo quedaría comprendido sólo por las dos entidades mayores. La política que se consagró fue la de
apostar por instituciones financieras de gran volumen y con respaldo de capitales internacionales, que serían
suficientes para atender el mercado interno y la creciente demanda de clientes de países vecinos. Esa
política, y una actitud de fuerte desconfianza a la forma cooperativa, condicionó las posibilidades del sector
cooperativo, al elevar las exigencias de ingreso al circuito de la intermediación financiera –restringiendo el
número de entidades en el mismo-, y al presionar a las cooperativas mayores a transformarse en bancos –de
lo que resultó la desmutualización de una de las dos mayores cooperativas. Ello no sólo perjudicó al sector
cooperativo, sino también obstaculizó que la bancarización se profundizara a través de herramientas más
aptas para los públicos de menores ingresos y sectores informales. Por otra parte, la falta de interés por la
actividad del sector cooperativo que quedó fuera de la supervisión bancaria, también facilitó la aparición de
falsas cooperativas que afectó la imagen y reputación del conjunto de las entidades.
En grandes trazos, puede comentarse que las cooperativas de capitalización han logrado buenos niveles de
eficacia en una operatoria ‘tradicional’, enfocada y monoproducto, de servicios de crédito a familias con
ingresos fijos y cobranza a través de la retención de los salarios. A través del perfeccionamiento gradual de
esta operatoria, estas cooperativas han logrado buenas capacidades de competencia frente a financieras y
otros competidores en el segmento, y mediante utilidades se han capitalizado y crecido a un ritmo alto en la
última década. A pesar de no contar con herramientas suficientes de automatización, información para la toma
de decisiones, y para la diversificación de sus servicios, estas cooperativas han quedado posicionadas como
alternativas válidas para la atención de los pequeños agentes desde la última crisis bancaria.
En el caso de las cooperativas de intermediación financiera, se ha desarrollado algunos instrumentos con
interesante potencialidad para la captación de mercado y la consolidación en los procesos de bancarización,
como las inversiones en cajeros automáticos, el buen desarrollo de tarjetas de crédito y débito y la inserción
en los mercados de ahorro previsional. También es cierto que estas cooperativas tienen menores niveles de
eficiencia respecto a los principales bancos, y otras debilidades en los procesos de información y decisión.
Estas condiciones parecen fundamentales en el desarrollo de la especialización hacia los mercados y el rol
del sector cooperativo luego de la última crisis.
6. Administración de Riesgos
a) Riesgo de Liquidez
Hasta mediados de los años 90, cuando se les permitió desarrollar servicios de cuentas corrientes, las
cooperativas de intermediación financiera no tuvieron exigencias de encaje. Luego y hasta la última crisis
financiera, las cooperativas tuvieron un régimen especial y menos exigente comparado al del sector bancario.
La única distinción actual está entre las cooperativas que administran cuentas corrientes (con un régimen
igual al de los bancos) y las que no tienen este servicio. Los niveles vigentes de encaje obligatorio, se sitúan
entre el 5 y el 30% de los depósitos en moneda nacional para los bancos y cooperativas con cuentas
corrientes, y el 5 y el 20% de los depósitos en igual moneda para las cooperativas que no administran cuentas
corrientes, dependiendo de los plazos. El encaje para la moneda extranjera es igual en todos los casos, y
varía entre el 4 y el 10% según los plazos.
El ahorro en Uruguay fue tradicionalmente de corto plazo, en promedio de 90 días, lo que se exacerbó en la
crisis del 2002, donde los ahorros que no fugaron del sistema se concentraron en cuentas a la vista. La
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
39
duración de los créditos era 3 veces superior al de los depósitos, y el estrangulamiento de la liquidez fue
importante en la corrida del 2002 a pesar de que las cooperativas tuvieron menos retiros que los bancos. Los
bancos tuvieron retiros del 45% de los depósitos en promedio, y en las cooperativas fue menor al 15%. Que
las cooperativas no tuvieran depósitos de no residentes en niveles significativos, les permitió una mayor
protección en la crisis.
Las formas de determinación de los porcentajes correspondientes de encaje, su composición, el nivel
requerido de depósitos en el Banco Central, y algunas relaciones técnicas específicas (como topes a la
inmovilización de gestión) son las vías de control establecidas por la regulación para la administración de la
liquidez en las entidades financieras. Informaciones complementarias son solicitadas por las áreas técnicas
del instituto supervisor, para la revisión de concentración en clientes y vencimientos.
Las cooperativas de capitalización no tienen normas sobre control de liquidez y su supervisor, la Auditoría
Interna de la Nación, no realiza revisiones específicas sobre este riesgo. En términos muy generales el riesgo
es más acotado en este tipo de instituciones en relación con las entidades de intermediación financiera, salvo
aquellas cooperativas de capitalización que se financian en porcentajes significativos con pasivos financieros,
principalmente provenientes de bancos y cooperativas de intermediación financiera. Generalmente estos
pasivos financieros son concentrados en pocos proveedores, sino en un único abastecedor de capital; esta
concentración, las garantías utilizadas (cesión sobre cobranzas) y los cortos plazos de las operaciones son
factores que aumentan de manera importante el riesgo de liquidez en estas instituciones.
Mientras que en los primeros años de la década de los ’90 la mayor parte de las cooperativas de
capitalización utilizaron pasivos financieros institucionales para apalancar su crecimiento, en los últimos años
su uso ha sido menor y ha desaparecido en la mayoría de ellas. Esto marca una diferencia importante en el
resultado de la crisis para este segmento de cooperativas: mientras que las entidades sin pasivos pudieron
mantener su operatoria con normalidad, aquellas que tenían niveles altos de pasivo bancario sufrieron
iliquidez por la desaparición del crédito en el mercado financiero.
b) Riesgo de Crédito
Al igual que en otros países de la región como Bolivia, la regulación prudencial que afecta a las entidades de
intermediación procura controlar el riesgo crediticio a través de herramientas como la calificación y previsión
de las carteras, y relaciones para evitar la concentración de riesgos, entre otras.
La política de previsiones en el caso de Uruguay parece menos rigurosa que en el ejemplo de Bolivia, ya que
una previsión del 100% de los saldos recién se da a los 240 días (en Bolivia, a los 90 días). A diferencia del
caso boliviano asimismo, no han existido en la práctica normas o medidas precautorias o sancionatorias sobre
la dirección de una entidad cooperativa, por resultados negativos en la gestión de crédito. Sin embargo, y en
particular para el caso de las cooperativas, el control de gestión que realiza la superintendencia uruguaya se
centra en la actividad de crédito. Son evaluados permanentemente las formas de tramitación y aprobación de
los créditos, los sistemas de información, análisis y seguimiento, grados de concentración en sectores de
actividad y en deudores específicos.
Todas las instituciones financieras reguladas tienen como tope de crédito a un cliente o grupo económico, el
25% de su responsabilidad patrimonial. Los créditos superiores a USD 13.000 tienen además de la
clasificación objetiva (por rango de atraso) la obligatoriedad de una revisión subjetiva, que depende de los
resultados económicos del deudor, su calificación en otras entidades, situación del sector económico, entre
otros.
Las cooperativas no reguladas tienen diferentes criterios de provisión de los créditos, y en general registran la
situación de su cartera activa con políticas más laxas que las dispuestas por el Banco Central.
La crisis de solvencia en Uruguay afectó a todos los sectores de la economía, incluyendo los públicos
específicos de las cooperativas de ahorro y crédito. El aumento de la desocupación y el deterioro en la calidad
del empleo han impactado desde el 2001, incrementando los niveles de morosidad en todos los agentes
financieros dedicados al consumo. Por su parte, en el sector de las empresas se ha multiplicado las gestiones
por moratoria y concursos de acreedores, han bajado los valores reales de las garantías, y ha empeorado la
calidad de la información y los resultados reflejados en ella. Desde el sector público se registran atrasos a
proveedores, lo que en un ejemplo puntual, ha neutralizado el incipiente avance de la operatoria de factoring.
Hay una operatoria en moneda extranjera muy alta para las cooperativas de intermediación financiera, de
alrededor de un 70% del total. Con una devaluación del 80% de la moneda nacional respecto al dólar
americano para el año 2002, este riesgo explicitó las debilidades del sector financiero al prestar
mayoritariamente en moneda extranjera a personas y empresas con ingresos en moneda nacional. Ello
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
40
impactó directamente en el riesgo crediticio, siendo factor fundamental en el aumento de los niveles de
morosidad. La ausencia de normativa prudencial y la propia política de las instituciones financieras en cuanto
a exposición a riesgos, para los créditos en dólares a sectores no vinculados a la actividad externa fue un
error que desencadenó una crisis de solvencia generalizada.
Este aumento de los riesgos crediticios ha tenido consecuencias directas en los resultados de las instituciones
financieras, con pérdidas importantes en el ejercicio 2002. Es de destacar que aquellos agentes que han
atendido a sectores informales, posiblemente no hayan tenido peores resultados en la cobrabilidad de los
créditos respecto al financiamiento bancario formal y tradicional. En este caso, los sistemas de administración
del riesgo crediticios impuestos en el sistema financiero uruguayo (limitados a actores formales, con datos
documentados, con mayor énfasis en el respaldo de garantías y patrimonio) no serían una herramienta muy
eficaz en la prevención directa de la morosidad.
c) Riesgo de Mercado
En el Uruguay los riesgos principales a este capítulo son los asociados a la volatilidad del tipo de cambio y los
tipos de interés.
Como señaláramos el nivel de dolarización del volumen de negocios en las cooperativas es del 70%. La
normativa del BCU limita este riesgo, planteando que las posiciones abiertas en moneda extranjera no pueden
superar 1,5 veces el patrimonio ajustado. En Uruguay existieron incentivos para las cooperativas de tener
posiciones pasivas en moneda extranjera dado que las tasas de interés en moneda nacional eran elevadas y
compensaban el riesgo de una devaluación moderada. Si bien algunas cooperativas corrigieron su posición
antes de la maxi-devaluación, otras sufrieron pérdidas importantes que afectaron sus resultados.
El tipo de interés también generó dificultades en el mercado financiero durante la última crisis. La inestabilidad
de la plaza y las expectativas sobre devaluación y los riesgos de solvencia en el país, generaron fuertes
fluctuaciones en las tasas de interés de instituciones financieras y del propio Estado. El descalce de plazos
agravó la situación para la mayoría de las instituciones financieras, beneficiándose aquellas que habían
podido mantener mayor liquidez y siendo castigadas las que debían hacer mayor esfuerzo para mantener
depósitos a mayores costos. La especulación en las colocaciones a altas tasas al gobierno y al sector
financiero también actuó en la restricción del crédito a empresas y al público.
Estos riesgos afectan especialmente a las cooperativas de operatoria abierta y a aquellas de capitalización
que manejan pasivos financieros. No se ha desarrollado aún en Uruguay métodos estandarizados de estudio
ni normas que especifiquen formas de seguimiento y control. Las instituciones extranjeras utilizan la
metodología de sus casas matrices, mientras que las entidades nacionales, incluidas las cooperativas varían
entre tener algunas herramientas basadas en estadísticas del mercado bancario uruguayo, y cuadros de
sensibilidad sobre escenarios probables.
d- Riesgo de Capitalización
Las cooperativas supervisadas deben cumplir con un requerimiento de responsabilidad patrimonial del 10% de
sus activos riesgosos. En términos generales, los niveles de capitalización en las cooperativas uruguayas son
altos, salvo excepciones de relaciones afectadas por resultados negativos en la última crisis, y por el
tratamiento contable exigido por el Banco Central a las inversiones.
El Banco Central ha estimulado que las cooperativas tengan vías de incremento de su capital vía pasivos
subordinados con instituciones del exterior, y últimamente a través de una nueva herramienta llamada
‘acciones con interés’.
Por su parte, y como se ha comentado, las cooperativas de capitalización utilizaron pasivos financieros a
mediados de los años ’90, y en función de altos márgenes financieros, riesgo razonable y bajos costos
operativos lograron consolidar niveles de patrimonio relativamente altos. Sólo unas pocas cooperativas de
capitalización operan en niveles de apalancamiento superiores al 50%, y fueron muy castigadas en la última
crisis por falta de fondeo y márgenes negativos.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
41
d) Riesgo Regulatorio
Las cooperativas han sufrido en los últimos años decisiones gubernamentales contrarias a sus intereses, en
materia fiscal fundamentalmente. También en algunos aspectos administrativos relacionados con la cobranza
de créditos en los salarios de sus asociados, las cooperativas tuvieron que gestionar para no perder sus
derechos consagrados en la legislación.
El gobierno ha debido subsidiar fuertemente a la banca estatal reprogramando depósitos y reconstituyendo
sus patrimonios, además de mantener las ventajas fiscales y las menores exigencias de información. Los
mayores bancos privados tienen relación con la deuda externa del país y con las relaciones internacionales de
cada país de origen. A pesar de que las cooperativas han mantenido un rol esencial de crédito popular
mientras desaparecía el financiamiento bancario, los últimos gobiernos no han estimulado fórmulas que eviten
o minimicen las desventajas competitivas que afectan a las cooperativas, surgidas de la regulación.
No se percibe por otra parte, intenciones políticas de arruinar al movimiento cooperativo como existió de
parte de agentes o sectores en Argentina. Pero una significativa parte de las autoridades advierte que las
cooperativas no son suficientemente profesionales, que al no tener respaldo internacional son más riesgosas,
y que además no son necesarias porque el mercado va a ser suficientemente cubierto por un pequeño grupo
de bancos. Otro sector de las autoridades entiende que no son suficientemente cooperativas por operar a
tasas de mercado y ser ‘demasiado empresas’.
Por ende, las cooperativas no han logrado una sensibilización suficiente respecto a su rol y a su viabilidad,
entre los sectores que resuelven las normas que las regulan.
Las cooperativas supervisadas han debido adaptarse a una presión constante de costos relacionados con la
supervisión (auditoría externa, auditoría interna, calificadora de riesgo, certificaciones de sistemas), más
vinculados a relaciones de responsabilidad que prefiere evitar el organismo supervisor, y que no
necesariamente se relacionan con un mercado más trasparente o seguro, o con controles proporcionados a
los riesgos operativos de cada entidad. Por sus propias limitaciones de recursos, el supervisor bancario
preferiría menos entidades dentro del circuito de la superintendencia.
Esas limitaciones (comunes al Banco Central y a la Auditoría Interna de la Nación) también son un factor a
considerar en la baja posibilidad a corto y mediano plazo, de que las cooperativas de capitalización ingresen a
la zona de supervisión bancaria. Hay proyectos que tienen como objeto definir alguna forma de supervisión
auxiliar dependiente de la Auditoría Interna de la Nación.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
42
Capítulo 3
Utilización de la metodología de Análisis de Cluster para la conformación de
Grupos de Cooperativas
El objetivo de esta parte del trabajo consiste en buscar grupos de cooperativas que tengan similitudes en
algunas áreas claves. Para la conformación de los mismos se recurrirá a variables provenientes de los
estados contables de las instituciones, estas variables a priori se espera que recojan información relevante
para discriminar entre cooperativas con diferentes especificaciones de negocios. Por ejemplo, se espera que
algunos ratios adquieran valores sustancialmente diferentes entre cooperativas con una especificación de
negocios tipo banca universal en relación a aquellas especializadas bajo la modalidad de monoproducto. Para
conformar los grupos estratégicos no se utilizarán criterios arbitrarios de los investigadores, sino que se
recurrirá al análisis de cluster, metodología que se explica en el siguiente apartado.
Fundamentos de las Técnicas de Clusters
El análisis de “clusters” es una metodología que permite agrupar individuos u objetos con características
similares en función de datos referidos (características) de los mismos. Esta técnica estadística de análisis
multivariado es utilizada en varias áreas del conocimiento, desde la biología a la economía, pasando por la
antropología y la sociología. El desarrollo de la informática ha permitido el despegue definitivo de esta
metodología en los últimos treinta años.
Se parte de una población de objetos o individuos que se suponen heterogéneos y se busca agruparlos en
función de datos o características. De hecho, el agrupamiento se realiza de manera que los individuos dentro
de un “cluster” o grupo sean similares, de manera tal que el grupo resulte relativamente homogéneo hacia
adentro y las características de sus individuos diferentes de las de los integrantes de otros grupos.
Normalmente se suele señalar en la literatura que los clusters deben mostrar dos propiedades, la de
aislamiento externo y cohesión interna. La primera exige que los individuos de un grupo estén separados de
los de los demás por áreas vacías; mientras que la segunda implica que los integrantes de un grupo sean
similares entre sí.
Existen diferentes métodos para detectar clusters. Los que se basan en mínimos cuadrados como el de Ward
o el “k-means” tienden a encontrar grupos con el mismo número de elementos entre sí; el método de “average
linkage” tiende a formar clusters de similar varianza. La mayor parte de los métodos tienen dificultades para
detectar clusters de forma irregular. Todos estos métodos (excepto el k-means) se conocen como jerárquicos
aglomerativos ya que comienzan con tantos grupos como individuos existen, en la siguiente etapa fusionan
los individuos más cercanos en clusters que sustituyen los clusters de un solo individuo que se tenía al
principio. Se va repitiendo el método de fusionar los dos clústeres más próximos, hasta que se llega a un
cluster con todos los individuos de la población. La fusión de los grupos se hace por medidas de distancia de
los individuos en todas las variables o características elegidas. En el método que se elegirá (el de Ward) las
medidas utilizadas responden a minimizar la varianza intragrupo.
Como se señaló antes, en el presente trabajo se aplica el análisis de cluster bajo el método aglomerativo
jerárquico conocido como método de Ward. Este método primero calcula la distancia cuadrática euclideana
entre todos los pares de individuos y selecciona aquel par de menor distancia, el que se transforma en un
“individuo” de allí en más a los efectos de los cálculos. En cada etapa se van fusionando individuos entre sí, o
individuos con clusters ya conformados o clusters entre sí, siempre bajo la misma lógica que en la primer
etapa. En síntesis, el método parte de cada caso como un cluster único y llega en la última etapa a tener un
único cluster integrado por todos los individuos objeto de análisis. Dentro de cada etapa se produce una
aglomeración de casos, buscando que la misma sea la que minimiza la distancia intragrupo y a su vez la que
hace máxima la distancia entre los grupos.
Conformación de Grupos
Los individuos objetos de análisis son las cooperativas de los cuatro países estudiados, definiéndose una
serie de variables como características de los mismos. Las variables utilizadas, provenientes de los estados
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
43
contables buscaron recoger distintos aspectos clave del negocio intentando alcanzar un proceso estadístico
eficiente, es decir que permita encontrar grupos de cooperativas homogéneos en su interior y claramente
diferentes entre sí, utilizando un número reducido de variables. No es el objetivo de este trabajo recorrer los
problemas estadísticos que suelen presentarse por introducir un número excesivo de variables, sin embargo
vale destacar que análisis efectuados con algunas variables más, no produjeron cambios importantes en los
resultados de la aglomeración al tiempo que introducían problemas de colinealidad que debían ser atendidos.
Las variables utilizadas surgen de los estados contables y pueden tener las limitaciones referidas a los
distintos criterios de exposición que en los cuatro países se sigan. Se buscó que las mismas recogieran
aspectos de escala, de riesgo, de eficiencia en la gestión y de leverage, de forma que los puntos en los que se
recogen diferencias de mercado, especialización, gestión y fuentes de financiamiento se vieran reflejados en
la conformación de grupos. Las variables utilizadas fueron: activo, gastos administrativos sobre cartera,
inmovilizado de gestión sobre activos, margen financiero sobre cartera, patrimonio sobre activos y resultados
operativos sobre patrimonio. El activo es una variable de escala que permite aproximar la dimensión del
negocio de las cooperativas, de manera que un elemento relevante para la asignación de una entidad dentro
de un cluster sea el tamaño de la misma. Gastos administrativos sobre cartera tiene el rol de discriminar por
las distintas eficiencias relativas que las cooperativas han alcanzado; al tiempo que el inmovilizado de gestión
en relación al activo es una variable que mide la porción del mismo sobre la que recae el financiamiento de los
costos de la cooperativa. El margen financiero sobre la cartera recoge el perfil de riesgo del público al que
atiende cada entidad, ya que se parte de la base de que el mercado es transparente y un prestatario que
asume un costo alto por su financiamiento es porque fuentes de crédito en condiciones más económicas no
están disponibles para su riesgo. Patrimonio sobre activos recoge tradicionalmente la solvencia de la entidad,
pero en el caso particular de este estudio en que se combinan cooperativas cerradas y abiertas también
permite discriminar entre las que captan depósitos y en las que tienen como fuente central de fondos los
aportes de capital de sus socios. Finalmente el resultado operativo sobre el patrimonio es un elemento
introducido para que un factor de agrupamiento sea la rentabilidad que el negocio le genera al capital que los
socios han invertido en la cooperativa. Como se señaló anteriormente, algunas de estas variables recogen
características de los países y de los distintos mercados financieros, por lo que al tiempo que reflejan el
negocio específico de una entidad discriminan en función de particularidades del entorno en la que las mismas
se mueven.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
44
El proceso aglomerativo bajo el método de Ward permitió conformar tres grupos de cooperativas, quedando
una única institución (Capital del Plata) la cual en función de sus características y su distancia estadística con
las demás permanece sin integrarse a ningún grupo.
Los grupos surgidos fueron los siguientes:
Grupo 1: COFAC y CREDICOOP
Grupo 2: FUCAC Universitaria, Jesús Nazareno, San Cristóbal, Trapetrol, San Martín de Porres, La
Merced.
Grupo 3: Lambaré, Sagrados Corazones, COPEC, CONCRED, Mercado Cuatro, Bica, La Plata, El Buen
Samaritano, COMAC, COMAJA, COOPACE, CACCSOE, Santísima Trinidad, Policrédito.
Grupo 1
El Grupo 1 contiene a las dos instituciones más grandes de la región con características de negocios de
banca universal. Como se detalla en la ficha correspondiente a cada una de éstas cooperativas su negocio se
orienta a la banca universal, desde los créditos al consumo a la banca de pymes, pasando por la banca
Dendrogram using Ward Method
Rescaled Distance Cluster Combine
C A S E 0 5 10 15 20 25
Label Num +---------+---------+---------+---------+---------+
LAMBARE 15
SAGCORAZ 17
COOPEC 13
CONCRED 9
MERC4 14
BICA 8
LAPLATA 10
BUENSAM 19
COMAC 3
COMAJA 6
COOPACE 4
CACCSOE 5
STRINID 23
POLICRED 12
FUCAC 1
UNIVERS 16
JNAZAR 20
SANCRIST 18
TRAPTROL 24
SMARTIN 22
LAMERCED 21
COFAC 2
CREDICOOP 7
CAPITAL 11
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
45
transaccional, los negocios con el exterior y el asesoramiento en inversiones. De hecho su especificación
como banca universal ha hecho que sus decisiones estratégicas se orienten no solamente al negocio de
intermediación financiera, sino que han buscado conformar grupos financieros con presencia en mercados
tales como los seguros, los fondos de pensión y la administración de medios de pago. La conformación de
grupos financieros ha permitido la generación de barreras a la salida de socios, así como la obtención de
sinergias importantes que complementan al negocio de intermediación, permitiendo fondeo de largo plazo y
comisiones adicionales difícilmente alcanzables de no incursionar en negocios distintos a la intermediación.
Por otro lado, las dos entidades han jugado un rol central en la bancarización de los sectores medios y medio-
bajos de sus países con el pago de nómina como puerta de entrada fundamental. Para adquirir esta
importante capacidad de bancarización ha sido central la decisión de no cerrarse únicamente a la
intermediación de fondos e incursionar en otros negocios que refuerzan las barreras a la salida que el propio
pago de nóminas genera.
El ciclo económico del negocio de estas instituciones está enormemente correlacionado con el de los bancos,
recogiendo en mayor o menor medida los procesos que han seguido los sistemas bancarios de Argentina y
Uruguay. En los años en que los sistemas bancarios del Río de la Plata crecieron fuertemente, COFAC y
CREDICOOP registraron niveles de expansión correlacionados con la media (en general por encima de ésta),
al tiempo que cuando las crisis financieras se instalaron en la región, sufrieron el mismo tipo de problemas
que los bancos, aunque con impactos patrimoniales sensiblemente menores al promedio.
La normativa a la que están sujetas éstas entidades es la misma que la de los bancos privados en todas las
áreas que regulan las autoridades monetarias de ambos países. Es decir, se les requiere la misma relación de
solvencia que a los bancos, los encajes que deben tributar se calculan igual que en el caso de los bancos, sus
carteras son auditadas con los mismos criterios y la regulación respecto a los riesgos de mercado es idéntica
a la que en cada país existe para las entidades bancarias.
Tanto COFAC como CREDICOOP son instituciones de intermediación financiera de red muy extendida con
relación a la red privada media de sus países. Esto les confiere una característica muy particular ya que el
número de sucursales que poseen, dista mucho de las que en promedio tiene el resto de las cooperativas
estudiadas. De hecho, en ambos casos su red no solamente es relevante en el contexto cooperativo, sino que
a nivel bancario son agentes con una extensión territorial muy superior a la media, destacándose que COFAC
a partir del pasado año se transformó en la red bancaria privada más grande de su país.
A pesar de extender su operatoria a todas las áreas del negocio de banca universal, tanto COFAC como
CREDICOOP obtienen su rentabilidad de su negocio tradicional, es decir de la banca minorista tanto de
familias como de PyMEs. Las áreas nuevas de negocio que han sido incorporadas resultan fundamental para
la prestación de un servicio integral a sus socios, pero en general no son importantes en la generación de
resultados. En las áreas centrales de su negocio de intermediación durante el auge económico sufrían la
competencia de la banca pública y de varias entidades privadas tanto de capital nacional como extranjero.
Luego de los fuertes procesos de reestructuración que los sistemas bancarios uruguayos y argentinos
sufrieron desde el año 2001, la banca estatal se ha convertido en su principal competidor, ya que la banca
transnacional se ha retirado parcialmente del interior de ambos países y los bancos privados locales han sido
las principales víctimas de las crisis financieras.
Por el tipo de especialización adquirida, así como por la fuerte regulación a la que son objeto éstas
instituciones, su gerenciamiento tiene una alta especialización, con formación y capacitación muy similar a la
de otras entidades bancarias; al tiempo que los roles de dirección y gestión se encuentran bien clarificados.
Su perfil minorista las diferencia del grueso de los bancos comerciales, por trabajar con un spread superior
fruto de costos operativos altos (inherentes al segmento minorista) y un castigo de cartera mayor dado el perfil
de riesgo del segmento.
Grupo 2
El Grupo 2 contiene instituciones muy homogéneas entre sí, tanto en tamaño como en especialización. Todas
las cooperativas aglomeradas en este grupo intermedian fondos, contando con licencia para hacerlo según la
legislación de cada país y lo que es fundamental estructuran su negocio comportándose como reguladas aún
en los casos en que la normativa del país no lo prevea. El tamaño de estas instituciones y su exposición al
mercado mitiga de manera importante las diferencias entre países, razón por la cual el proceso aglomerativo
se produce con relativa facilidad. Todas las instituciones de este grupo tienen limitaciones a su operatoria
fruto de la regulación y/o de decisiones estratégicas adoptadas por su dirección, lo que en algunos casos los
ha puesto al resguardo de los avatares del negocio bancario, aunque también puede crearles un cora su
capacidad competitiva que puede atrofiar áreas del negocio importantes en el futuro. Esto es particularmente
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
46
claro para aquellas que buscan cumplir un rol en la bancarización y al no poder operar con cuenta corriente,
se encuentran en una clara desventaja frente a bancos de perfil minorista.
La regulación y sus propias decisiones estratégicas han delineado una especialización particular en todas las
cooperativas de este grupo, en general con la intermediación tradicional como aspecto central y, salvo la
cooperativa Universitaria de Paraguay, con la población urbana de ingresos medio-bajos como su público
central. Los productos trabajados son en general acotados, aunque la diversidad es suficiente como para que
ninguna de las cooperativas pueda recibir la calificación de entidad monoproducto.
La red física de las entidades del grupo dos es de tamaño intermedio tanto entre las instituciones estudiadas,
como dentro de cada uno de los países objeto de análisis.
Desde el punto de vista tecnológico, las cooperativas del grupo dos cuentan en general con paquetes
adecuados para prestar un buen servicio a su público objetivo, en general con una variedad muy acotada de
productos, para lo cual la estandarización juega un rol fundamental.
La estructura gerencial y dirigencial tiene roles definidos en forma clara y la capacitación de sus técnicos en
todos los casos aparece como adecuada para administrar negocios financieros de tamaño intermedio en los
que existe departamentalización suficiente.
Grupo 3
El Grupo 3 es el de mayor heterogeneidad relativa y esto se refleja en un proceso de aglomeración en muchas
etapas. Dentro del grupo existen cooperativas abiertas y cerradas y con tamaños relativamente distintos. En el
proceso aglomerativo se observa claramente que las diferencias entre países, hacen que la primer
aproximación entre cooperativas se produzca con el criterio geográfico como factor central; esto se observa
fundamentalmente en la aglomeración de las cooperativas paraguayas Lambaré, Sagrados Corazones,
Mercado Cuatro, Concred y Coopec., así como en el caso de las cooperativas cerradas uruguayas Coopace,
Comaja, Cacsoe y Comac. La regulación o la carencia de la misma, es otro factor de aglomeración importante
que incide en la aproximación anteriormente citada ya que todas cooperativas que integran el grupo, carecen
de la superavisión de organismos técnicos especializados en entidades financieras.
Una característica que las une es que todas las instituciones del grupo no están reguladas o cuando lo están
es a través de entidades estatales con baja especialización en la supervisión de cooperativas financieras.
La red física promedio es la más pequeña de toda la muestra estudiada, ocurriendo que la mayor parte de las
entidades cuentan con una sola casa.
Todas las cooperativas del grupo se encuentran especializadas, sin embargo no se observa una única
especialización. De hecho, existen tantas cooperativas especializadas en el negocio de familias como de
microempresas, siendo una característica prácticamente excluyente la especialización en un único producto
financiero. La situación tecnológica es sumamente heterogénea, existiendo cooperativas con paquetes muy
modernos y estandarizados para atender su segmento y orientados al servicio, mientras que en otras aún se
tiene una intensidad mano de obra importante y se carece de manuales operativos adecuados.
En todos los casos se trata de entidades pequeñas en la que la confusión de roles entre dirección y
gerenciamiento es muy importante y en las cuales no se opera un nivel de departamentalización destacable.
Por último, es fundamental destacar que la cooperativa argentina Capital del Plata no queda aglomerada en
ningún grupo. Esto es fruto de que las diferencias entre ésta y la media de los demás grupos para todas las
variables seleccionadas es sumamente importante, a pesar de que por el tipo de negocio y especialización
podría tener una fuerte similitud con el grupo dos.
En síntesis, el análisis de cluster efectuado permite a partir de un número muy acotado de variables
provenientes de los estados contables, encontrar grupos de cooperativas relativamente homogéneos en su
interior y claramente diferentes entre sí. Esto refleja uno de los aspectos más poderosos de la metodología y
que está en la base de utilización en varias disciplinas científicas como es su capacidad de objetivar
aglomeraciones de individuos, empresas o países a partir de datos simples, permitiendo inferir
comportamientos, conductas y/o decisiones de los mismos más alde lo que un análisis tradicional puede
aportar. En este estudio se incluyen variables provenientes de los balances, que reflejan stocks o relaciones
técnicas y se obtienen grupos integrados por instituciones con perfiles similares entre y claramente
diferentes a las de otros grupos. El poder del método se observa en que un factor que diferencia un grupo de
los otros es la regulación y supervisión por Bancos Centrales o Superintendencias a la que las entidades
están sometidas, a pesar de que no se incluyó ninguna variable que directamente recoja esto. Lo mismo
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
47
ocurre con la tecnología, el gerenciamiento y la especialización, todos aspectos que directamente no están
incluidos pero que los valores de las variables seleccionadas esconden y son “descubiertos” por análisis de
clusters.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
48
Capítulo 4
Aplicación del modelo de agrupamiento
Luego de la descripción de los casos en evaluación, se realizó en el capítulo 3 una relación de condiciones
relevantes para llegar a un agrupamiento de las entidades cooperativas estudiadas. De allí surgen elementos
para poder inferir la existencia de diferentes tipos de cooperativas, surgidos de variables objetivas.
El modelo nos permite observar que a pesar de importantes diferencias entre los países y las realidades de
las cooperativas, hay características comunes al interior de cada grupo que los hace suficientemente
homogéneos. De ello surge que las cooperativas de un tipo, podrían ser pasibles de una evaluación o
supervisión similar, y a su vez diferenciada de las cooperativas de otro tipo; en otras palabras, que es
imprescindible la consideración de estas diferencias para delinear estrategias de gestión, asistencia y
supervisión del sector.
Como se ha expuesto, para el modelo del capítulo 3 se ha incorporado al análisis varios factores de la gestión;
en este capítulo, y con el exclusivo propósito de hacer un ejercicio de relación entre evaluación y supervisión
de cooperativas, con la necesaria consideración de las diferencias existentes en el sector cooperativo, nos
centraremos en una sola variable, el volumen de activos.
Nos proponemos plantear entonces como ejercicio y a un nivel muy esquemático, tipologías de cooperativas
que partiendo de la escala de operaciones (variable relevante en el negocio de intermediación financiera)
defina características con relación al perfil que deberían tener las instituciones. El objetivo de estas relaciones
no es normativo, sino que procura una aproximación a la discusión sobre supervisión y gestión de las
entidades cooperativas luego de haber analizado la experiencia en cuatro países.
Definición de Tipologías
En la aplicación de un modelo de agrupamientos procuraremos llegar a un perfil que en consideración de
variables (en este caso sólo la escala de operaciones), definan:
- alcance de la operatoria
- exposición a riesgos
- regulación y supervisión
- profesionalismo y tecnología
De esta manera el nivel de escala determinaría el grado de enfoque o diversificación de su operatoria, los
tipos de riesgo que puede asumir, con relación a éstos en que debe hacer énfasis la regulación, el alcance de
los requerimientos de información e incluso cual debería ser el órgano regulador, y por último dadas las
características anteriores, las exigencias en cuanto a tecnología para la gestión.
Se trabaja desde la hipótesis de que todas las cooperativas deben estar sometidas a regulación y supervisión
con énfasis en los aspectos técnicos, y que todos deben tener la posibilidad de captar ahorros más allá del
capital social.
1) Volumen de activos hasta US$ 10.000.000
a) Alcance de la operatoria
En las instituciones más chicas el alcance de la operatoria debería estar enfocado en uno de los dos
segmentos que componen el espectro minorista.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
49
Consideramos que la diversificación en ambos sectores (familias y micro y pequeñas empresas) puede llevar
a ineficiencias de gestión, dada la diferente tecnología de gestión requerida para cada uno de los segmentos.
Al nivel de productos, si bien puede existir una oferta de más de un producto, lo esperable es que uno de ellos
sea el que aglutine notoriamente el mayor volumen de negocios y la rentabilidad de la institución, por tanto
una oferta muy variada de productos puede generar ineficiencias si no se puede correlacionar en sus políticas
comerciales y de riesgo.
Los productos de captación deberán pasar por las cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo.
b) Exposición a riesgos
El riesgo relevante deberá ser el riesgo crediticio. Deberá ser muy baja, casi nula, la exposición a los riesgos
de liquidez, de mercado y de capitalización.
c) Regulación y supervisión
Donde un punto de vista estrictamente técnico, la normativa deberá estar orientada a colaborar en generar
condiciones que aporten transparencia al manejo del riesgo crediticio, y mitigue los restantes tres riesgos
planteados en el punto anterior.
Por tanto deberá contener criterios sobre clarificación de carteras, esquema de previsiones, concentración de
la cartera y políticas de refinanciaciones.
Para mitigar los restantes tres riesgos, debería fijarse una relación de patrimonio a activos de riesgo en el
entorno del 30 al 40%, lo que jugará sobre el riesgo capitalización y el de fondeo y tasa de interés.
Se deberá requerir un esquema de encajes de acuerdo a la estructura de los depósitos, con alícuotas altas en
términos relativos y se deberá prohibir la exposición a riesgo de tipo de cambio, vale decir, que la posición
activa deberá ser igual a la posición pasiva en moneda extranjera.
La supervisión deberá ser delegada a una estructura específica para esa función que podría ser una
estructura cooperativa.
Los requerimientos de información y las inspecciones deberían estar alineados con una dimensión de back
office chica que no genere un costo fijo muy alto.
a. Profesionalismo y tecnología
Las capacidades de gestión deberán estar centradas en la capacidad de evaluación de riesgo crediticio en el
segmento de especialización de la cooperativa.
El manejo operativo y financiero sería asimilable a una empresa comercial mediana.
La tecnología de gestión deberá resolver la estandarización de los procesos, del análisis del riesgo crediticio y
la generación de información con relación a un funcionamiento esencialmente monosegmento y casi
monoproducto.
2) Volumen de activos entre US$ 10.000.000 y US$ 100.000.000
a) Alcance de la operatoria
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
50
Las instituciones de tamaño mediano, deben tener un posicionamiento de especialización en el segmento
minorista, tanto en la prestación de servicios a familias de ingresos medios y bajos conocido como mercado
masivo, y en el segmento de pequeñas y medianas empresas.
La especialización implica lograr a través de la misma niveles de eficiencia en la estructura operativa y en la
administración de riesgos que permita ser lideres en dichos mercados, generando así barreras de entrada y
ventajas comparativas como consecuencia de ser especialista.
La oferta de productos deberá ser la adecuada a todos los requerimientos de dichos segmentos, con énfasis
en la bancarización de los mismos.
Por ejemplo en el caso de las pequeñas y medianas empresas las cuentas corrientes son esenciales como
cuenta base de las operaciones y disponen de líneas de fondeo para capital de giro e inversión.
Si bien en algunos casos estas empresas requieren servicios más sofisticados como los de comercio exterior,
se deberá ser cuidadoso de montar estructuras costosas y que por problemas de escala nunca se terminaron
rentabilizando.
Servicios como pago de sueldos y pagos a proveedores serán imprescindibles para evitar que los socios
trabajen con más de una institución.
En síntesis, deberían tener todo lo que requiere el segmento minorista y evitar aquellos que no requieran,
como los productos típicos de los segmentos de alta renta, banca privada, mercado medio y corporativo en el
cual los bancos se han especializado.
b) Exposición a riesgos
Para este nivel de escala, si bien el riesgo de crédito sigue siendo el más importante, la exposición al riesgo
de liquidez, a los riesgos de mercado y el riesgo de capitalización toman mayor intensidad.
Al estar éstas instituciones más expuestas a la competencia de las restantes agentes del sistema financiero,
una regulación muy estricta que mitigue la exposición de dichos riesgos al igual que en las cooperativas de
menor tamaño como ya analizáramos, generaría importantes desventajas competitivas para estas
cooperativas.
c) Regulación y supervisión
La normativa sobre riesgo crediticio además de incorporar los aspectos considerados en el grupo anterior
sobre calificación de cartera, criterios de previsiones, atomización de cartera y sobre política de
refinanciaciones, deberá incorporar clasificación por criterios subjetivos (calidad de información, problemas
judiciales etc.), requisitos mínimos de información en la carpeta de deudores para créditos superiores a
determinado monto y pautas de elementos a considerar en el análisis crediticio (riesgo sectorial, grupos
económicos, destino del crédito, etc.).
A su vez sería aconsejable imponer un monto máximo de crédito por cliente que evite la concentración del
riesgo en pocas personas.
Con relación al riesgo de capitalización, la relación patrimonio a activos de riesgo debería estar en el entorno
del 20%, guarismo que es el doble del que se aplica a las instituciones reguladas en los países de la región.
La normativa deberá generar la información adecuada para la medición y el control de los riesgos de mercado,
planteando cual podrá ser en cada caso la máxima pérdida potencial para cada uno de los riesgos y las
medidas a tomar en caso de que existan desvíos.
La política de encaje deberá diferenciar entre las instituciones que manejan cuentas corrientes y los que no
tengan dicho producto al ser éste el más volátil de las cuentas de depósito.
La supervisión debería ser delegada en el mismo organismos que en el grupo anterior, donde en este caso la
frecuencia de inspecciones y los requerimientos de información deberán ser mayores que el caso anterior. De
todas maneras deberá ser cuidadoso en el sentido que no implique un costo de supervisión desproporcionado
para las cooperativas.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
51
d) Profesionalismo y tecnología
Las instituciones medianas requieren un equipo gerencial con especialistas por área dada la mayor exposición
a riesgos y las complejidades de los mismos.
La departamentalización es necesaria donde las áreas claves serán: riesgo crediticio, financiero, comercial y
operaciones.
El manejo financiero se torna más complejo donde el conocimiento del flujo de fondos, la administración de la
liquidez, el control de los riesgos de mercado, la presupuestación y la determinación de la rentabilidad serán
relevantes para la institución.
La mayor exposición a la competencia requiere un área comercial orientada a la planificación y ejecución de
las políticas de mercadeo orientadas a imagen de marca y al crecimiento del volumen de negocios.
El área de operaciones en una estructura de red, donde la definición de flujos de procesos, la manualización y
el sistema informático deberán ser funcionales a un negocio minorista que si no resuelve bien los temas
tecnológicos no podrá permanecer en el mercado.
La eficiencia en las unidades de back office, y la capacidad de atención y de venta a las sucursales será
central para el éxito del proyecto.
3) Volumen de activos mayor a US$ 100.000.000
Sobre las instituciones cooperativas de mayor escala, no vamos a hacer demasiadas consideraciones, donde
claramente el modelo que tienden a adoptar es de banca universal si bien su posicionamiento relevante y la
generación de excedentes es en el segmento minorista.
Su gerenciamiento, su estructura operativa, sus políticas comerciales y de administración de riesgos y su
oferta de productos es similar a la de los bancos comerciales.
Por tanto al no tener restricciones a la operatoria y administrar los mismos riesgos que los bancos, su
regulación y supervisión deben estar en la órbita del Banco Central, donde el Aumento de Basilea de 1988 y
los cambios que surjan en 2003 marcarán los criterios técnicos de supervisión.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
52
Capítulo 5
Consideraciones respecto a claves de desarrollo del sector en la Región
En el marco del presente estudio se llegó a valoraciones que trascendieron la descripción y la relación de
variables reflejadas en los capítulos anteriores:
1. El contexto de sociedad y de mercado en el que se desarrollan las cooperativas está influenciado
esencialmente por factores como la globalización, estrategias de crecimiento económico y superación de
las crisis regionales que adopten los gobiernos de cada país, inserción y apertura de las relaciones
comerciales internacionales, formas de integración social y distribución de la riqueza, claves que no se
analizan en este trabajo pero que obviamente condicionan la vigencia y competitividad de las
cooperativas incluidas en el estudio. ¿Qué características tendrá la sociedad y la economía de esta
región en los próximos cinco años? La alta inestabilidad política y económica que ha dominado en los
países alcanzados por la investigación, condiciona directamente los flujos de capital, la permanencia de
los ahorros el mercado interno, la evolución de las inversiones, la aparición o desaparición de agentes
financieros, las condiciones de solvencia y de competencia en el sector financiero. Entre los
fenómenos asociados al empobrecimiento registrado en estos últimos dos años, las brechas sociales
pautan condiciones directas para la bancarización y la adaptación de las entidades financieras a un
nuevo escenario de mayor desempleo, peor calidad del empleo y mayor grado de informalidad.
2. Al menos en Argentina y en Uruguay, el componente ideológico generó divergencias al interior del
sector cooperativo, y provocó el surgimiento de movimientos diferenciados. Con el paso del tiempo
estas diferencias dejaron de ser significativas, pero sin embargo se mantuvieron distancias entre las
organizaciones.
3. En toda la región fueron evidentes fenómenos muy profundos de internismo (luchas internas en las
organizaciones) que han caracterizado al sector. Estas luchas provocaron o incidieron de manera
fundamental en la división del sector (como en Argentina) y en la desaparición de organismos de
articulación (como en Bolivia). También han dificultado los procesos de asociación al interior del
sector cooperativo, el desarrollo de una imagen coherente, y han debilitado a las cooperativas en
negociaciones frente a los poderes públicos.
4. En Argentina y Uruguay se dieron varios procesos de fusión que han caracterizado al sector cooperativo
en estos países. En los dos países provocó una diferencia importante entre las organizaciones que
ingresaron a estos procesos, de los cuales resultaron entidades de gran volumen, y cobertura regional
más amplia, con aquellas que mantuvieron su estructura original. La convicción de que sólo las entidades
de mayor tamaño podrían mantener su competitividad en un mercado financiero más abierto, también
condicionó el relacionamiento al interior del sector; las entidades que mantuvieron esta estrategia
enfocaron sus relaciones en cooperativas que podían integrarse o absorberse en el proceso, y
mantuvieron débiles o nulas relaciones con el resto.
5. Las cooperativas de esta región no han tenido la capacidad para generar posicionamiento ante
organizaciones internacionales y acceso al financiamiento externo, en forma de préstamo, inversión o
subsidio, que han tenido otras formas vinculadas al crédito popular (ong’s, fundaciones, financieras), a
pesar de tener mayor alcance y sustentabilidad que éstas.
6. Hay una alta heterogeneidad en las organizaciones de la región, en las relaciones y funciones de
dirigencia y gerencia. Es llamativo que el modelo tradicional utilizado en estos países (de una dirigencia
honoraria o rentada, que controla a un sector ejecutivo designado por ella) no es abandonado por otro
alternativo (como por ejemplo el modelo alemán, donde dos o tres ejecutivos responden directamente a la
asamblea de socios) tampoco en aquellas cooperativas donde la dirigencia no participa o participa muy
marginalmente. Por su parte y con excepciones, parecería que en las cooperativas pequeñas se
mantiene un esquema donde la dirigencia toma la mayor parte de las decisiones ejecutivas, incluso
en el microgerenciamiento, mientras que los funcionarios de más responsabilidad tienen perfiles de
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
53
asistentes o asesores. En las entidades de mayor tamaño aparecen responsabilidades ejecutivas más
definidas en una gerencia profesional.
7. En las comparaciones de cooperativas de la región, no ha podido verse tendencias claras de resultados
asociados a estrategias de gestión. Como ejemplo, los índices de cartera vencida y de eficiencia no
presentan tendencias definidas. Si bien es evidente que en el primer índice el mercado ha determinado
mayores niveles de riesgo, también es señalable que en momentos de mayor incertidumbre, es cuando
deberían traducirse en resultado las capacidades de ajuste, en particular en costos internos. Salvo
excepciones no se registran mejoras en los niveles de eficiencia. En las dos áreas de estudio, sería
positivo evaluar de manera profunda cuáles han sido las medidas dispuestas (perfeccionamiento de la
evaluación del crédito, sistemas de recupero, inversiones en tecnología, reingenierías de procesos) y cuál
ha sido el grado de impacto de estas capacidades de gestión de las cooperativas, medido en resultados
económicos.
8. El sector cooperativo de ahorro y crédito de los cuatro países analizados presentaron ciclos de auge y de
debilitamiento marcados. En sus ciclos de auge, las cooperativas de la región han presentado márgenes
financieros altos, altos niveles de rentabilidad, riesgos razonables y fuerte crecimiento del patrimonio. En
etapas de recesión, se reducen márgenes y alternativas de operación, se evidencian los mayores riesgos
crediticios y de liquidez y los altos costos operativos asociados a estructuras que respondían al
crecimiento. Estas etapas están claramente asociadas en general a periodos económicos nacionales, y
de manera excepcional a situaciones específicas de riesgo reputacional o normativo. Debería estudiarse
de manera más completa este fenómeno, los factores que lo determinan y su impacto en la operatoria
concreta. Es llamativo que en estudios de casos, se presentan experiencias exitosas sin relacionarlas a
estos ciclos. En estos momentos, en Argentina y Uruguay aparece un ciclo de inestabilidad y recesión. En
Paraguay se hacen evidentes el estrechamiento de los márgenes y el aumento de los riesgos crediticios.
Bolivia también está marcada por la recesión y por grados de dolarización que, a la luz de lo registrado en
Argentina, exponen a altos riesgos a las entidades.
9. Existen cuestionamientos en algunos países, sobre el verdadero carácter mutual de una porción de las
cooperativas de ahorro y crédito y sobre el real control por parte de sus socios. Se presentan dudas sobre
su funcionamiento y su efectiva democracia interna: ‘de quién’ en realidad es la cooperativa y a qué
intereses responde su capital. Estas sospechas se producen en particular en Argentina y en Uruguay; en
el primero de los países, se comenta en casos la influencia marcada de grupos más o menos pequeños
(de afinidad política, social, económica) en las decisiones de las cooperativas. En el segundo, la aparición
de falsas cooperativas (con políticas comerciales agresivas, servicios caros y fuerte presencia publicitaria)
ha pautado recelos dentro y fuera del sector cooperativo, llegando a contaminar su imagen en la opinión
pública. En los cuatro países, la pertenencia o cercanía de los dirigentes a grupos de afinidad produce
especulaciones acerca de la vinculación de la cooperativa. La falta de iniciativa de los miembros por su
participación activa, la escasez de formas de participación directa encontradas por las organizaciones, la
concentración en la toma de decisiones y su falta de comunicación, son fenómenos que se detectan en la
mayoría de las instituciones. La falta de resolución de estos aspectos (a través de una supervisión
suficiente en los casos patológicos, a través de los propios mecanismos de democracia interna y gobierno
en la mayoría de los casos) puede constituir un riesgo reputacional significativo, que traducido a
fidelidad de los miembros y a decisiones de gobiernos, también puede tener efectos económicos y
sociales directos.
10. En la década de los ’90 se desarrolló la idea de que las cooperativas latinoamericanas podrían
fortalecerse y ampliar su acción a través de alianzas estratégicas, que permitieran emprender en
conjunto negocios con cooperativas de Europa y Norteamérica. Salvo algunas excepciones, esta idea no
prosperó con resultados significativos. La excepción más resaltable fue la llegada de Credit Agricole,
que se asoció con una cooperativa en Argentina y una en Uruguay, para la creación de un banco en cada
uno de estos países. En el Banco Bisel (en Argentina, creado con la Cooperativa BICA) la asociación
finalizó con el retiro de la cooperativa y la propiedad mayoritaria de parte del grupo cooperativo francés.
En Uruguay, (creado el Banco ACAC en asociación con la cooperativa del mismo nombre) la parte local
sigue en el proyecto pero con una participación minoritaria. En ambos casos las entidades dejaron de
tener contenido cooperativo y los socios perdieron el control de las mismas. Los resultados de esta
experiencia han marcado de manera negativa las expectativas de otras entidades ante este tipo de
fórmulas.
Investigación en Sistemas Cooperativos de Ahorro y Crédito en el Sur de América Latina DGRV / FUCAC
Julio de 2003
54
11. La crisis económica condiciona la llegada de financiamiento y capitales del exterior para las cooperativas,
pero de manera más importante condiciona a los competidores. Menos bancos internacionales están
dispuestos a reconocer a estos mercados latinoamericanos como ‘emergentes’, y muchos de los actores
presentes en ellos evalúan dejar sus operaciones en la región o cambiar su estrategia, enfocando sus
operaciones fuera de los segmentos minoristas.
12. A diferencia de otros países latinoamericanos, donde las cooperativas de ahorro y crédito articulan
algunas acciones con la banca estatal, en estos cuatro países es evidente la falta de relaciones entre
ambos sectores. Esta condición es importante, ya que el sector financiero estatal accede a capitales
subsidiados y programas internacionales especialmente diseñados para algunas actividades
económicas; en particular puede proveer recursos financieros a largo plazo, en un mercado de ahorro de
muy corto plazo. En otros mercados, está el concepto de que las cooperativas están capacitadas a aplicar
recursos de manera s eficaz en mercados minoristas como las microempresas y en los niveles de
población más pobres, frente a bancos públicos muy dispersos y burocráticos, por lo cual también
pueden canalizar fondos de manera coordinada con éstos. En esta región la banca estatal ocupa
porciones importantes del sistema financiero y desconoce o considera competencia directa al sector
cooperativo.
13. Las cooperativas han tenido, consideradas en conjunto, un comportamiento de mucha solidez en el
marco de la crisis analizada. En casos, ampliando su participación en el mercado, en otros, con menores
niveles de deterioro de activos y patrimonio, comparados con entidades de otros sectores, en marcos de
profunda insolvencia; en la mayoría, mejorando su imagen y posicionamiento. Por otra parte, se hace
obvio que la falta de acciones conjuntas al interior del sector cooperativo limita el aprovechamiento de
estos resultados en la imagen de la marca cooperativa común.
14. En los años ’90 era mayoritaria la concepción de que se definía la decantación entre cooperativas de
mayor tamaño con eficiencia, con otras pequeñas que tendían a la marginalización. En esta región y en
medio de estas crisis, aparecen cooperativas menores, con mejores desempeños que las
cooperativas de mayor tamaño. Allí aparece la necesidad de estudiar de manera más detenida el rol de
las cooperativas pequeñas y sus perspectivas de viabilidad en las condiciones de los mercados de
América Latina.
15. Las cooperativas de la región presentan como sector particularidades asociadas a los perfiles de sus
clientes (grado de informalidad, inestabilidad de ingresos, falta de ‘cultura bancaria’) y de la operatoria
(transacciones pequeñas, falta de garantías, información insuficiente para una evaluación tradicional,
costo alto por transacción, alta dependencia del riesgo moral) . Estos elementos condicionan a que no
sea posible aplicar una tecnología bancaria tradicional, sino que se depende de capacidades de
innovación y adaptación. La amplia experiencia debe permitir suponer que en varias entidades
cooperativas se han desarrollado habilidades suficientes como para compartirlas, y evitar que el sector
dependa de una multiplicación aislada de consultorías y sus correspondientes costos. Sin embargo hasta
el momento las vías de transferencia tecnológica al interior del sector