Administración: de lo racional a lo empírico

La literatura administrativa, como base de la educación y el aprendizaje teórico y aplicado, ha cambiado considerablemente de un enfoque teórico-analítico a uno Empírico-sintético, donde las variables que involucran los comportamientos gerenciales varían de una racionalidad impactante, que provoca el análisis de las acciones a través de sistemas racionales de causalidad, hacia un empirismo contradictorio, sintético e intuitivo.

Es necesario mencionar que al observar el comportamiento administrativo, tanto actual como pasado, se dirige hacia un logro de resultados, que se teorizan en términos de “eficiencia” y “eficacia” en las organizaciones, sea cual sea el enfoque de sus literatos y teóricos, lo cual explica trascendentalmente que el “conocimiento se origina en dos fuentes fundamentales del espíritu; la primera es la facultad de recibir representaciones (La receptividad de las impresiones), la segunda es la facultad de conocer un objeto mediante esas representaciones; por la primera nos es dado un objeto, por la segunda es éste pensado en relación con aquella representación.

Intuición y conceptos constituyen, pues, los elementos de todo nuestro conocimiento; de tal modo que ni conceptos sin intuición, que de alguna manera les corresponda, ni intuición sin conceptos, pueden dar un conocimiento”[1].

En términos generales la literatura, y el conocimiento administrativo, se encuentra diseñado en tres elementos claros de su evolución y practica, primero encontramos la intuición que del mismo enfoque empirista se crea, segundo la sencillez en la cual se escriben y explican las virtudes y características del éxito empresarial al punto de la lógica empirista a través de la acción gerencial, y por ultimo la tecnología como una de las herramientas más utilizadas por el hombre para su labor gerencial, en la cual se basan los dirigentes para el éxito y eficacia empresarial.

Los dirigentes encontraron una combinación de liderazgo que les genera la vía hacia un éxito o un fracaso, la combinación entre lo racional, mente, cuerpo y emociones les genera la objetividad, sencillez e intuición necesarias para la toma de decisiones, aunque parece a simple vista una gran paradoja entre lo racional e irracional, es una realidad que enmarca la tendencia en las ideas de la administración.

Aquí conviene detenerse un momento a fin de aclarar de forma explicita la racionalidad para pasar a la “irracionalidad” o intuición de la nueva literatura, por un lado encontramos que la racionalidad genera en las organizaciones fuente de poder y control sobre aquellos recursos que la rodean y le pertenecen, generando influencia entre los comportamientos y el destino de la propia institución.

De hecho este poder implícito en la gestión genera a su vez conflictos, desigualdades e inequidad a causa de las diferencia entre lo individual y lo colectivo.

Por otro lado encontramos a la intuición como una nueva herramienta, o una herramienta que el directivo, tal vez, no había tenido en cuenta para la toma de decisiones, aunque se conoce que el ser humano es inherente a ella.

De allí se observa que era, en cierta medida, necesario, el hecho de comentar vivencias y prácticas empresariales en la literatura administrativa, generando controversias investigativas y de gran poder de análisis para aquellos que la leyeran.

Cabe entonces preguntarse si la literatura implica la expresión escrita de la complejidad de las organizaciones, su dirección y éxito empresarial, ¿Qué ventajas se encuentran en esta, para el ejercicio de la gerencia?

Como se conoce actualmente “El primer paso hacia eficacia gerencial es la adquisición de una visión más dinámica de los procesos organizacionales”[2] entonces esta literatura señala algo más que la simple visión gerencial actual, generando un mayor análisis de situaciones que no se encuentran dentro de los esquemas y teorías de la administración logrando comprender la realidad de una forma más personal y humana y no mecánica y monótona de la sistematización y estandarización gerencial, abriendo a su vez oportunidades no vistas desde la racionalidad cartesiana y lógica.

[1] KANT, Immanuel, Crítica de la razón pura. Traducción de Manuel G. Morente, Librería general de Victoriano Suárez: 1928. Madrid. Pág. 69.
[2] MOTA, Paulo Roberto, La ciencia y el arte de ser dirigente, s.e., s.f. Pág. 65.

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Gutiérrez Dueñas Daniel Alberto. (2006, octubre 6). Administración: de lo racional a lo empírico. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/administracion-de-lo-racional-a-lo-empirico/
Gutiérrez Dueñas, Daniel Alberto. "Administración: de lo racional a lo empírico". GestioPolis. 6 octubre 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/administracion-de-lo-racional-a-lo-empirico/>.
Gutiérrez Dueñas, Daniel Alberto. "Administración: de lo racional a lo empírico". GestioPolis. octubre 6, 2006. Consultado el 26 de Septiembre de 2017. https://www.gestiopolis.com/administracion-de-lo-racional-a-lo-empirico/.
Gutiérrez Dueñas, Daniel Alberto. Administración: de lo racional a lo empírico [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/administracion-de-lo-racional-a-lo-empirico/> [Citado el 26 de Septiembre de 2017].
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