Las 7 inteligencias y el desarrollo organizacional

Son muchas las personas que alcanzan el Éxito en la vida sin haber estudiado y aprendido respecto de cómo conseguirlo, lo que muestra que existen personas excepcionales que por encima del talento natural agregan su cuota de genialidad. Y esto está presente en todas las disciplinas, ciencias, y artes.

Es muy probable que estas personas perciban que este libro puede no serles de utilidad. De todas maneras cabe advertir a estas personas excepcionales que el haber alcanzado el Éxito sin saber los motivos, es decir el “porqué” lo han alcanzado, puede resultarles fatal. Hemos encontrado evidencia de ello en numerosas personas exitosas que del día a la noche se han encontrado como fracasadas.

Siempre han existido caminos e incluso algunos atajos que facilitan la llegada al Éxito. Resultaba obvio para la mayor parte de las personas que uno de los caminos obligatorios era el de la educación formal, hasta su grado de mayor formación. E incluso “este programa” es cierto aún hoy en día para muchas personas e incluso padres que muestran preocupación por el futuro de sus hijos, a pesar de que en la práctica la evidencia del éxito corre por otros caminos.

Lo que sucede es que en los últimos 10 a 15 años se han presentado algunos cambios notables, sintetizados claramente por Alvin Toffler (“El Shock del Futuro” – 1970). Toffler destaca que existen tres aspectos característicos que distinguen los últimos tiempos.

En primer término nos encontramos cada vez más con más cosas nuevas, es decir más productos y servicios nuevos. El ritmo de introducción de estos nuevos productos y servicios es abrumador.

En segundo término estos productos y servicios nuevos son a su vez más variados y diversos (la fábrica de Jeans Levy´s puede hoy día poner al servicio de sus potenciales Clientes más de 1.500.000 de opciones). Y en tercer lugar, estos mismos productos y servicios nuevos que son más variados y diversos, tienen una vida mucho más limitada. Su existencia es realmente transitoria, y por lo general la transitoriedad y perentoriedad de su existencia es sumamente corta y efímera.

En segundo lugar un hilo conductor que une los tres componentes de Toffler, es definitivamente el cambio, que junto con los impuestos y la muerte es lo único que vamos a encontrar con seguridad en el transcurso de nuestras vidas.
Y este cambio en la forma que se ha presentado en estos últimos 15 años se distingue claramente de los cambios anteriores por tener una “tasa de cambio” notablemente alta. Algunos autores han llamado a las distintas tasas de cambio como las “tres T”: tradición, transición y transformación. Durante muchos siglos las comunidades han privilegiado sus tradiciones e incluso muchas de ellas tenían un día en particular para festejar el “Día de la Tradición”.

La revolución industrial de mediados del siglo XIX y los cambios que le sucedieron dieron lugar a cambios más significativos y continuos en las comunidades y dentro de ellas; en esos momentos hemos comenzado a hablar de cambios transicionales.

Las organizaciones y empresas estaban “en transición” cuando confrontaban situaciones bajo una perspectiva más amplia y se orientaban hacia mejoras en la forma de procesar sus productos y servicios. Y lo sucedido en los últimos 15 años resulta de cambios que la mayoría de las personas no han anticipado por su complejidad y consecuencias.
Se trata de cambios transformacionales que nos han llevado a reconocer la existencia de un cambio de paradigma a la cual muchas personas no podían llegar a responder adecuadamente y reaccionaban paradójicamente desde una posición de “paralización paradigmática”.

Robert Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace una distinción entre los tipos de cambio posibles, identificando un primer tipo de cambio al que denomina Alpha. El tipo de cambio Alpha implica un progreso de tipo “constante” donde tanto las variables como los métodos de medición se mantienen sin cambios.

Un segundo tipo de cambio es el Beta que implica progresos variables donde se modifican tanto las variables como los métodos de medición. Como ejemplo podemos citar la situación donde el consultor ha comenzado su intervención de asesoría y –como consecuencia de sus esfuerzos de cambio – aparecen nuevos aspectos que eran desconocidos inicialmente.

Como consecuencia de ello se altera el curso de acción a seguir. El tercer tipo de cambio es Gamma donde además del cambio Beta se produce un cambio radical que adopta el nombre de cambio transformacional que implica un salto cuántico y cambio paradigmático.

Estamos aquí ante la presencia de una revolución respecto de cómo se hacen las cosas, como se visualiza lo que se desea alcanzar, y el posicionamiento que adoptan los líderes ante esta situación.

La revolución industrial – basada en productos concretos y tangibles – modificó substancialmente las costumbres de las personas en este Planeta y para ello le fueron “concedidas” a las personas varias generaciones para llegar a adaptarse completamente. La globalización financiera y la revolución en materia de tecnología informática y las comunicaciones se presentan en forma virtual; no son hechos reales, “observables”, a los cuales el hombre estaba antes acostumbrado y por lo tanto al verlos los tenía en cuenta. Ahora el hombre no tiene imagen alguna de lo que confronta, y este es un fenómeno totalmente nuevo en la historia de la humanidad.

Sin una “imagen” de lo que impacta sobre el mismo hombre, este no tiende a reaccionar.

Si ponemos frente a frente a dos personas sentadas en una silla y que se están mirando, es posible que continúen en esa posición y sin hablarse por mucho tiempo, si es que ambas no tienen imagen alguna grabada en sus “archivos”. Solamente las imágenes son capaces de impulsarnos, y el lector avezado seguramente ya trae a su cabeza algunos hechos que aseguran nuestra afirmación (de aquí en más vamos a seguir usando cabeza cuando lo correcto es la mente, puesto que podemos mostrar como lo real tiene un distinto y singular impacto respecto de lo virtual).

El hombre de ahora en más ha de seguir vinculado a lo “real” pero cada vez más y más aspectos virtuales – irreales han de ser los que impactan sobre su vida y en particular sobre su éxito en la vida.

La virtualidad del dinero tiene corta existencia aunque seguramente algunos economistas han de pensar distinto.
Cuando nos referimos al dinero como virtual lo hacemos bajo su presentación en forma de papel moneda, una total abstracción que hubiera dejado perplejo a cualquier persona hace menos de 100 años para atrás. Y seguramente ninguno de ellos le hubiera dado importancia alguna. No es casualidad que el Presidente de Francia, Charles de Gaulle (diarios “Clarín” y “La Nación”, Mes de Mayo 1971), haya dedicado sus mayores y máximas energías para evitar la preponderancia del papel moneda – sin respaldo – que, a partir de sus intentos infructuosos dieron origen a lo que se ha conocido como “El dinero – papel moneda – una “papelería sin límite” (títulos, bonos, valores, etc.). Kiyosaki (“Padre Rico, Padre Pobre” – 1999), muestra como las personas se esfuerzan en conseguir un empleo para tener dinero cuando en realidad otras personas van directamente solo hacia el dinero. Los primeros trabajan duramente para tener un empleo, sostenerlo en el tiempo, e incluso ante la posibilidad de perderlo inician fuertemente nuevas búsquedas de empleo para volver a ganar dinero, que en la inmensa mayoría de los casos no les es suficiente para sostenerse en el tiempo.

Los segundos, financistas, economistas, banqueros, prestamistas, brokers, van directamente hacia el dinero; para ellos el empleo es simplemente un accidente, del cual en la inmensa mayoría de los casos no quieren participar. Algo parecido sucede en el mundo a partir del triunfo de la filosofía y práctica monetarista de John M. Keynes (“The General Theory of Employment, Interest, and Money” – 1936); representa el triunfo del pensamiento inglés por sobre el pensamiento del extraordinario economista alemán Joseph Schumpeter (“Capitalism, Socialism, and Democracy” – 1942) muestra el principio de la decadencia de la importancia del empresario innovador que es reemplazado por “alguien” dentro del mundo de las finanzas. Estos “alguien” que emergen con enorme poderío a partir del pensamiento de Keynes comienzan a pertenecer a una nueva elite conocida como “el mercado”, “el stock exchange”.

Las empresas tienen ahora dos grupos significativos que “las miran desde afuera”: las políticas fiscales de los gobiernos en sus programas asociados con “el sistema financiero”. ¿Qué necesidad tendrían de esforzarse ambas fuerzas para obtener dinero como resultado de un esfuerzo empresario, si lo podían obtener ahora a partir de la simple observación de los resultados de éstos, y, a partir de allí, hacer alguna una “ingeniería financiera”?

Jack Hurling (“Conferencia de Inteligencia Financiera”, Buenos Aires – 1975) llamaba a esta presentación y toma de poder del papel moneda “la imprenta virtual”, puesto que algunos estaban en condiciones de imprimir dinero sin el debido respaldo. La comunidad “económica” se ha visto dividida en dos donde el pensamiento “virtual – irreal” de John Keynes (ya citado) se impuso sobre el de Joseph Schumpeter (ya citado) dejando a un lado la fortaleza del “empresario innovador”.

No es casualidad alguna que en la mayoría de las mejores Universidades del mundo el pensamiento de Joseph Schumpeter se haya visto desplazado por las corrientes Keynesianas y monetaristas. Después de todo ¿de qué otro modo pueden tantos países (pobres) ricos en recursos estar aún en deuda (financiera – virtual) después de haber entregado ingentes recursos físicos reales?

El papel moneda y sus primos hermanos (títulos, bonos, valores y otros instrumentos financieros), pueden a través de su “imprenta virtual” – a un costo ínfimo – apropiarse de recursos reales que llevan mucho esfuerzo y años de desarrollo.

La globalización financiera exige que las personas que se orienten hacia el éxito tengan en cuenta las sugerencias de Kiyosaki (ya citado) en materia financiera. Toda una vida de esfuerzo y ahorro puede verse “desparecida” en un instante. Las defraudaciones de ENRON, WORLDOM en los Estados Unidos de Norteamérica y de PARMALAT en Italia, son vivo ejemplo de ello.

El hombre no podrá confiar en que depositando su dinero en un “Banco de primera línea a nivel mundial” le ha de asegurar la devolución de su dinero. Una lista considerable de Bancos a nivel mundial es prueba de ello (dentro de la comunidad financiera en Argentina podemos citar a Banco Lloyd´s, Banca Nazionale del Lavoro, Citibank, Bank Boston, entre otros). El hombre que no sabe manejar y cuidar su dinero puede verse rápidamente despojado de toda su fortuna. El lector atento no ha de dejar pasar por alto estas apreciaciones de Henry David Thoreau (“Walden”; Boston – 1854) que parecen ser un vaticinio de lo que les ha sucedido a muchas personas y empresas PYMES en la Argentina: “Las personas trabajan cometiendo un error.

Por un aparente destino, comúnmente denominado necesidad, las personas trabajan como empleados. Y como un viejo refrán señala, trabajando como empleados pueden llegar a guardar tesoros que serán corrompidos por el moho y el polvo, hasta el momento en que entren los ladrones y se los roben”.

La virtualidad del dinero – y su transitoriedad en cuanto al valor – ha sido posible gracias a los extraordinarios desarrollos en materia de Tecnología Informática y también en las Comunicaciones. Sin la sincronicidad en el tiempo de las operaciones financieras y las comunicaciones y T.I. informática apropiadas, las transacciones en “otros mercados” no hubieran sido posibles.

El carácter “virtual” tanto de la T. I. como de la comunicación hacen aún más inentendible – y casi inexplicable – el juego y funcionamiento dentro del mundo de los negocios y las empresas. Un Cliente no entiende a qué se debe que no le entrega un Banco su dinero en Caja de Ahorro, ante la sola explicación del cajero del Banco donde le manifiesta “que se ha caído el sistema”.

Y los beneficios de la T. I. no son aplicables a las distintas “unidades de análisis” por igual. Las grandes corporaciones pueden hacer uso de las mismas encontrando una economía costo-beneficio que les resulta rentable, pero son muy pocos los pequeños empresarios que pueden obtener semejantes beneficios.

Existe una tercera opción “virtual – no real” que resulta de la combinación de la globalización financiera sumada a la T. I. y las Comunicaciones. Esto ha posibilitado la eliminación de los procesos de intermediación, que ha tenido un impacto devastador sobre las clases media de la población.

La tremenda potencia – bajo las dos opciones siempre posibles de construcción como de destrucción – de la combinación del impacto conjunto de la globalización financiera junto con el de T.I. y las Comunicaciones, orientada desafortunadamente hacia la des-construcción, se empieza a sentir con enormes consecuencias durante fines del siglo XX y cada vez con mayor vigor en la primera década de este siglo XXI, bajo la figura de una desocupación masiva sin precedentes en la humanidad puesto que la misma desocupación viene acompañada de la inhabilidad de las personas de ser autosuficientes cuando no tienen dinero en sus manos.

La mayor parte de las personas durante las dos últimas generaciones ha “encontrado” dinero “teniendo” una ocupación dentro de una organización. Y para tener una ocupación dentro de una organización era conveniente tener educación formal. Más aún, a mayor nivel de educación formal, las personas parecían ocupar mejores y mayores posiciones dentro de la jerarquía organizacional.

El camino hacia el Éxito parecía muy sencillo además de claro: tener educación formal y que la misma sea lo más continuada y extendida dentro de lo posible. Más aún, diversos trabajos hacían mención a la buena “inversión” como consecuencia de dedicar un mayor tiempo a estudios formales. Existían diversos trabajos de retornos de inversión como consecuencia de una más extendida educación formal.

El lector puede tomarse en estos momentos unos buenos 30 minutos para reflexionar, aunque quizás una sugerencia de un par de días o un par de semanas sea más aconsejable. Continuar haciendo lo que está actualmente haciendo, no lo va a ayudar al lector a obtener mejores resultados.

Se ha quebrado totalmente el sistema por el cual una educación formal lo ayuda a conseguir un empleo, y que a mayor educación formal pueda ocupar una mejor plaza dentro de la jerarquía organizacional. Aunque usted lector, en estos momentos no lo crea, se ha roto la relación educación formal y carrera laboral. Obtener el Éxito actualmente – y más aún en el futuro – sigue otros derroteros totalmente distintos.

Las empresas que originan recursos para terceros, comienzan a sentir una excesiva carga sobre sus espaldas. Deben conseguir Clientes además de mantenerlos, se hacen cargo del personal que labora y en gran medida de sus familias, sus tributaciones en materia impositiva consumen en enorme medida las utilidades que eventualmente obtienen y que necesitan para los años magros, y en muchas comunidades los juicios laborales han sido la causal de desaparición de la organización.

Aquellas empresas que han sobrevivido a estas dramáticas realidades y que las han superado teniendo algún dividendo, han visto como las entidades financieras han consumido una enorme proporción de dichos dividendos en menos de las horas de un solo día. Las empresas se han refugiado y atrincherado; encuentran demasiado pesado que sigan siendo observadas por controladores gubernamentales y entidades financieras que están al acecho de lo que ellos obtienen a través de mucho esfuerzo.

Un empresario latinoamericano líder en el sector textil manifiesta que todo el trabajo de 365 días se esfuma en solamente algunas horas; asociando a las entidades controladoras y financieras a aquellos que – en lugar de buscar el oro en una mina durante muchos meses de esfuerzo – los esperan cuando los primeros deben salir de la mina para comercializar el oro y se quedan con todo lo extraído.

De modo que el Éxito hoy día implica en primer término desaprender casi totalmente respecto de los caminos tradicionales.

Si los interesados en continuar estudios formales supieran que más del 66 % de aquellos que se han graduado no están satisfechos con el trabajo que tienen (“Cambios en las profesiones”; The O. D. I. International – 2001) y que aquellos que sí lo están – aunque solamente en forma parcial – han de vivenciar probablemente una interrupción de su carrera laboral mucho antes de lo esperado. Sugerimos al lector familiarizarse con el libro del Dr. Donald W. Cole (RODC) y Eric Gaynor B. (RODP): “Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”, The O. D. Institute International; 2003). Hoy en día, no más del 1 % de la población mundial encuentra una ocupación dentro del mundo corporativo más deseado: las empresas multinacionales.

Y de este pequeño número la inmensa mayoría ve interrumpida su carrera laboral en las mismas más allá de los 40 años teniendo solamente remotas posibilidades de reinsertarse dentro de ese mismo mundo corporativo, que le resultaba tan ansiado y deseado cuando contaba con menos de 20 años de edad.

Existe un dato adicional que debe tenerse en cuenta. Los niveles actuales de robotización y automatización permiten que la total producción de bienes y servicios sea desarrollada con no más del 3 % de la población. Hace unos años se ha publicado un trabajo titulado “El fin del desempleo” (Nora Fusillo – 2000), y podríamos decir que lo que más bien estamos confrontando es “El fin del Empleo en el mundo corporativo”.

Y las consecuencias de esta importante transformación han de golpear fuertemente sobre otras instituciones y organizaciones que hoy día encuentran parte de su protección institucional como consecuencia de la existencia de la organización corporativa. El Dr. Carl Frost de Michigan State University presenta una interesante perspectiva al respecto (favor de entrar a su página web).

Este mismo año 2005 ha sido el “año record” de las M & A (fusiones y adquisiciones) que en términos reales significa alcanzar los mismo niveles anteriores pero con menos personal, mientras que los “accionistas del mercado” y las “instituciones financieras” engrosan sus utilidades.

Las transformaciones en los próximos 10 años han de ser de tal magnitud que ningún precedente anterior puede ser usado como brújula. Y las Inteligencias que las personas deben poseer – y más importante hacer uso de – van mucho más allá de las Inteligencias individuales con las cuales hemos convivido durante gran parte del siglo XX.

Si usted, lector, todavía no está convencido de estos cambios transformacionales, de tipo Gama al que hacemos mención en las primeras páginas, puede seguir haciendo uso de las Inteligencias que tiene AHORA … con lo cual ha de conseguir tener un trabajo similar al que Ha Tenido en el Pasado y que aún con suerte Tiene … pero ese mismo trabajo con las Inteligencias que se requieren, NO ha de existir en el Futuro cercano.

Cuáles son “Las 7 Inteligencias” y el porqué de la Necesidad de ellas

Este tratado es consecuencia de la integración de excelentes contribuciones de investigadores, académicos, empresarios, practitioners y directivos y de las evidencias sustentadas en hechos de múltiples trabajos de campo y de investigación.

Se postula que la piedra fundamental de “Las 7 Inteligencias” encuentra su sustento en las tres primeras, que son:

1. Inteligencia Cognitiva, que es definida como la “Capacidad de conseguir, almacenar, combinar, procesar y extraer información que apoye una conveniente y provechosa toma de decisiones” (Abel Cortese y Eric Gaynor: “Congreso de Desarrollo Organizacional: Presentación sobre Procesos Cognitivos”, Buenos Aires, 1999).

2. Inteligencia Emocional, que es definida como la “Capacidad de conocer, direccionar y controlar tanto las emociones propias como las de otros” (Daniel Goleman – “Emotional Intelligence”; Bantam Books – 1995).

3. Inteligencia Creativa, que es definida como la “Capacidad de reconocer las debilidades dentro de los hábitos propios que cada uno ha instalado en sus prácticas diarias” (Eric Gaynor – “Jornadas de Desarrollo Organizacional y Creatividad; Buenos Aires, 2001).

Veamos ahora porqué son necesarias cada una de estas tres Inteligencias y en qué medida las mismas son acumulativas. Así como la mayor parte de las personas se ven introducidas en aspectos básicos para sus distintas carreras, profesiones y vocaciones, en la actualidad es absolutamente necesario que las personas sean capaces de integrar estas tres Inteligencias, como punto de partida.

Comencemos por la Inteligencia Cognitiva basada en “lo racional” y que es la que predomina fuertemente dentro de los mejores Centros de Altos Estudios y Universidades. La racionalidad que obtienen los profesionales graduados en las distintas carreras que siguen en las mejores Universidades del planeta, es semejante a la “racionalidad limitada” a la que hacen mención James March & Herbert Simon en su monumental trabajo titulado “Organizaciones” (Wiley & Sons, 1958).

Dicha “racionalidad limitada” es manifestada a través de diversos hechos. No ha habido un solo economista que haya anticipado los niveles de desocupación que habrían de alcanzar los distintos países en Latinoamérica. Por supuesto la inmensa mayoría de ellos ha encontrado siempre una posterior “explicación” de “lo que ha sucedido” pero deben reconocer que una disciplina que tiene capacidad explicativa pero carece de “capacidad predictiva” no puede considerarse una Ciencia.

Los aspectos cognitivos que permiten a los profesionales obtener Diplomas que de ninguna manera aseguran una exitosa carrera laboral, son muestra evidente de la “racionalidad limitada” de sus propios Diplomados. En su tratado “Desarrollo Organizacional y Desarrollo Ejecutivo” (Eric Gaynor Butterfield, 2005 – Ed. por The Organization Development Institute International, Latinoamérica) el autor destaca que en la actualidad existen algunos aspectos comunes entre un Diploma que se obtiene tras una dedicación de más de 16 años de estudios formales, y un producto perecedero: ambos tienen una fecha de vencimiento. Se calcula que en la actualidad un Diploma Universitario tiene una fecha de vencimiento de unos 8 años promedio. Afortunadamente la Medicina exige prácticas que extienden la vigencia de los Diplomas que extienden a través de los servicios iniciales de residencia y concurrencia que se ven expandidos más adelante.

Así como las personas operamos bastante frecuentemente bajo una “racionalidad limitada”, también lo hacen las organizaciones, instituciones, empresas y corporaciones (ver mención a James March y Herbert Simon, más arriba). Hoy en día no existe duda alguna que las distintas unidades de análisis, sean éstas Individuos, Grupos y Organizaciones, operan con “racionalidad limitada”. Para aquellos lectores que estén interesados en lo “limitado racional” dentro de la segunda unidad de análisis – es decir los grupos – les sugerimos echar una ojeada a los aportes que han realizado investigadores y académicos dentro del área de “manejo de reuniones grupales”, tales como Edgar Schein (“Organizational Psychology”; Prentice-Hall – 1980) entre otros.

Posiblemente uno de los últimos golpes de gracia a los proponentes de la Inteligencia Cognitiva haya sido dado por Daniel Goleman, mostrando el rol preponderante de la Inteligencia Emocional.

El excelente trabajo integrador de Daniel Goleman – además de mostrar las falencias de la sola Inteligencia Cognitiva – pone de manifiesto las debilidades organizacionales que resultan de una pobre inteligencia emocional de su propios miembros organizacionales, y en particular cuando ésta se presenta en su cuerpo gerencial y directivo.

La enorme fortaleza de las cinco habilidades prácticas – que en realidad no son “nuevas” – ya que han sido reconocidas anteriormente, encuentra su enorme mérito por la forma en que el autor agrupa, y por consiguiente divide a ellas, en dos grandes categorías: las que operan dentro de una persona y aquellas que funcionan como resultado de la interacción entre personas.

Nos encontramos ahora con dos importantes inteligencias, pero como el extraordinario filósofo Francés Jean Jacques Rousseau manifestaba hace unos 240 años atrás (“El Contrato Social” – 1762), el aprendizaje es acumulativo. Cada generación acumula el aprendizaje de la generación anterior, algo que podemos observar incluso dentro del mundo animal (Charles Darwin: “Origen y Evolución de las Especies” – 1859). El notable estudioso de los procesos de aprendizaje en la niñez – el psicólogo suizo Jean Piaget (“The origins of intelligence in children” – 1936) también observa la importancia del aspecto “acumulativo” que va por encima del simple aprendizaje mostrando la diferencia entre la acomodación y la asimilación.

La incorporación de las habilidades de Inteligencia Emocional a que hace mención Daniel Goleman (ya citado) han de permitirle al lector ir más allá de la Inteligencia Cognitiva y por consiguiente puede disfrutar de una ventaja competitiva (ver Michael Porter: “Estrategia Competitiva”; Editorial CECSA – 1992). Y es posible que dentro de un mundo donde los cambios tradicionales pasaron a ser transicionales ambas inteligencias pudieran asegurar una extendida carrera laboral. Sin embargo hoy día nos encontramos ante las “3 T” del cambio: se le ha agregado a las “T” de las tradiciones y las “Transiciones” la “T” de las Transformaciones.

Ya hemos visto como Robert Golembiewski (“Ironies in Organization Development”; New Jersey: Transaction Publishers – 1990) hace una distinción entre los distintos tipos de cambio y vislumbra las enormes transformaciones personales que se deben dar tanto en las personas como en las organizaciones.

Existe suficiente evidencia donde se muestra que para que las personas tengan éxito en la vida “actualmente” deben estar en condiciones de superar la paralización paradigmática que se presenta hoy día. Alvin Toffler (“La tercera ola” – 1975) hace referencia a algunos aspectos característicos que se presentan en una época de transformación: muchas cosas nuevas, éstas son a su vez más variadas, y finalmente ellas son perentorias (que es lo mismo que decir que entran en su fase terminal muy pronto después de su existencia). A nivel organizacional los autores Michael T. Hannan & John H. Freeman (“Organizacional Ecology”; Harvard University Press – 1988) se refieren a las implicancias de esta perentoriedad dentro del mundo organizacional y corporativo al asimilarlo a lo que sucede con los “conejos”: nacen muchos de ellos y mueren muchos de ellos. Por lo tanto sobreviven solamente algunos de ellos que dependen de cuán eficiente es el proceso de selección.

Y la selección hoy en día una persona no la puede ejercer a través de una “mutación” como sucede con los experimentos que los humanos hacemos con otras especies animales; pero sí puede ejercerse como resultado del desarrollo de nuevas Inteligencias. La perentoriedad de “lo que existe” hace entonces imprescindible la “Inteligencia Creativa”. Se necesita ahora tener la capacidad de “auto-destruir” lo que uno tenía registrado como performance efectiva puesto que lo perentorio y transitorio de lo que los Clientes necesitan y exigen, es absolutamente distinto del presente.

Los límites de la Inteligencia Cognitiva junto con la Inteligencia Emocional han sido expuestos por diversos autores e investigadores pero quizás lo haya puesto en forma tan clara y explícita como Karl Weick en la “Psicología Social de las Organizaciones” (Addison-Wesley – 1969). Así como existe una dirección más efectiva hacia el logro de los objetivos Karl explicita la necesidad de poder cuestionar – en el tiempo – tanto la dirección elegida como los procesos y operatorias vigentes.

Resulta obvio que tanto las personas como los grupos y las organizaciones deben necesariamente orientarse hacia el desarrollo de una mejor y más eficiente operatoria en la búsqueda de los mejores resultados. Incluso Henry Mintzberg (“Structures in fives: designing effective organizations”; Prentice-Hall – 1983) promotor de la necesidad de adoptar un arreglo organizacional “ad hoc” pone de manifiesto las ventajas de la organización jerárquica piramidal bajo ciertas particulares condiciones.

Sin embargo, bajo situaciones cambiantes en el contexto, las personas y las organizaciones necesitan modificar su operatoria de tipo mecanicista por una de tipo orgánica donde la flexibilidad se constituye en un factor de imperiosa necesidad (Tom Burns & Stalker – 1967). Más adelante otros autores y expertos organizacionales pusieron de manifiesto la necesidad de adecuarse a las nuevas situaciones: Paul R. Lawrence & Jay Lorsch en “Organizations & Environment”; Harvard University Press – 1967; y Charles Perrow en “Organizational Analysis: A Sociological View”; Brooks / Cole – 1970), entre otros.

Pero Karl Weick (ya citado) se destaca por sobre todos. Pone de manifiesto la necesidad de poder “tratar equívocamente” todo aquello que uno – y la organización – ha archivado en forma inequívoca. Y este fenómeno y necesidad es independiente de lo que sucede en el contexto con lo cual se anticipa y va más allá de las contribuciones de otras personas notables, pues es la pro-actividad en el cambio lo que caracteriza al éxito y su continuidad.

El lector avezado ya está en condiciones de vislumbrar la importancia de integrar las tres Inteligencias desarrolladas hasta estos momentos y tendrá ante sus ojos la precariedad de aquellos que solamente se destacan en una de ellas. Pero así como los estudios secundarios eran necesarios pero insuficientes para aquellos que pretendían alcanzar el éxito en el último cuarto de siglo pasado, hoy en día incluso la conjunción efectiva de las Inteligencias Cognitiva, Emocional y Creativa puede no resultar suficiente. Exploremos algunos aspectos que fundamentan esta posición.

Nuestras investigaciones sugieren que a la luz de las circunstancias que se viven hoy en día las personas interesadas en alcanzar el éxito deben contar con una buena dosis de otras 4 Inteligencias, siendo ellas las siguientes Inteligencias: Práctica, Comercial, Financiera y Organizacional. No es ninguna casualidad que en los últimos años las investigaciones y evidencias han ido mostrando la importancia creciente de fuerzas interiores por encima de aquellos aspectos externos a la persona.

La auto-estima, pro-actividad, auto-conciencia, autonomía, independencia, iniciativa, auto-suficiencia, resultan ser cada vez más características indispensables dentro del contexto global que nos rodea. Si la producción total del planeta puede alcanzarse con menos del 1% de la población, pues entonces resulta obvio que solamente este pequeñísimo porcentaje de personas son las que realmente son necesarias. Y aquellos que quieran pertenecer a esta selecta categoría han de distinguirse por sus características y perfiles.

La Inteligencia Práctica es la “Capacidad de hacer las cosas de la manera más simple posible con el mínimo uso de recursos, entre los cuales por supuesto se incluye el tiempo”. Dentro del mundo de las pequeñas organizaciones e instituciones que han de sobrevivir no va a existir sitio para que alguien dé instrucciones a otro en forma continuada. Tampoco va a existir sitio para el control repetitivo. En pocas palabras, la inmensa mayoría de personas exitosas van a ser autónomas y no van a necesitar que “otro” le diga cómo se hacen las cosas mejor.

Una sola persona como Frederick W. Taylor (“Administración Científica”, 1917) pudo alcanzar el éxito – y al mismo tiempo ayudar a que otros lo alcancen – hace solamente un siglo atrás, al hacer uso de su Inteligencia Práctica. Convencido de que las personas eran recompensadas de manera bastante similar mientras que en la práctica dichas personas alcanzaban producciones sumamente disímiles, convirtió en ciencia “a la práctica del paleo” (Eric Gaynor Butterfield en www.Gestiópolis.com” – 2005). Hoy en día otras personas no han de poder alcanzar el éxito como consecuencia del pensamiento y la inteligencia Práctica de otro. El éxito le será otorgado a quien opera por sí mismo con Inteligencia Práctica y a la vez hace uso de ella a través de terceros.

Los hechos muestran que la relación entre lo que recibía en calidad de recompensa un alto directivo hace unos 40 años atrás en relación al personal de Planta, y lo que recibe un alto directivo en la actualidad, es de 30 a 40 veces más. Y esta brecha no ha de disminuir, más bien es posible que se extienda. No va a ser posible alcanzar cierto grado importante de éxito sin contar y hacer uso de la Inteligencia Práctica.

¿Acaso los extraordinarios logros alcanzados por Napoleón y Alejandro el Magno tenían exclusivamente que ver con su Inteligencia Cognitiva y Creativa al desarrollar su especial y particular estrategia para el combate? De ninguna manera. El componente práctico implícito en la táctica era de vital importancia.

Y también la logística a la que hacen referencia muchos autores y practitioners del mundo de las empresas como componente vital para el éxito organizacional, requiere muy especialmente de la Inteligencia Práctica. ¿Quién puede pensar en un desarrollo logístico que no fuera práctico? A cualquier persona sin mucha Inteligencia Cognitiva y sin demasiada Inteligencia Creativa en la actualidad, le ha de parecer totalmente descabellado que el ejército Alemán no haya considerado la importancia logística – con su enorme componente práctico – de poder trasladar su inmenso ejército hasta la URSS, poder abastecerlo en todas las líneas sin interrupción, triunfar y luego poder incluso regresar acompañado por el éxito de un abastecimiento en el regreso. Para pensar dos veces sobre esta opción antes de ejecutarla era necesario contar con una dosis importante de Inteligencia Práctica.

Las organizaciones continúan orientadas hacia cada vez un menor uso de elemento humano en el proceso de desarrollar productos y servicios y ser recompensados por ellos. Quizás el ejemplo más claro de la Inteligencia Práctica en las Organizaciones está dado por el desarrollo conocido como “Supply Chain Management” que integra distintas funciones que antes operaban en forma menos integrada : Depósitos y Almacenes, Compras, Proveedores, Pagos, Recepción, Transporte, Logística, Producción, entre otros.

El uso de la Inteligencia Práctica ha podido integrar en un solo proceso esta diversidad de funciones, y quien no piense en el desarrollo logístico y sus implicancias prácticas, puede verse desplazado del sitio que ocupa.

Un ejemplo importante de la Inteligencia Práctica está presente en los niños y muy especialmente en sus primeros años. Trabajos de investigación respecto de niños entre 2 a 5 años de edad han mostrado que una de las características que está presente en su accionar está vinculado con los aspectos eminentemente prácticos además de creativos (“La Razón”; Agosto 2005). La Inteligencia Práctica ha acompañado a un inmenso número de empresarios que han sido exitosos en sus proyectos creativos (Eric Gaynor Butterfield y Abel Cortese: “Congreso de Desarrollo y Creatividad Organizacional”).

Así como la Inteligencia Práctica nos asiste en el desarrollo de nuestros productos y servicios ha de ser necesario para el hombre de Éxito contar con cierta cantidad significativa de Inteligencia Comercial. En términos simples la Inteligencia Práctica le beneficia al individuo más bien en forma personal, mientras que la Inteligencia Comercial produce beneficios como consecuencia de la transferencia de producciones propias hacia terceros. La Inteligencia Comercial es la “Capacidad de poder beneficiarse de la transferencia de productos y servicios propios y ajenos, hacia terceros.”

Como resultado de muchas Jornadas, Seminarios, Congresos, Talleres y Cursos sobre el área Comercial ocasionalmente ha surgido la siguiente pregunta más de un par de ocasiones: ¿Como podría Usted sintetizar el aspecto Comercial? ¿Cuál sería su origen y principal fundamento a tener en cuenta? No es una pregunta sencilla para responder pero he aceptado el desafío.

En primer término podemos decir que existen una serie de desarrollos llamados “anteojos” que permiten visualizar algo mejor al otro, pero no necesariamente hemos desarrollado iguales mecanismos para observarnos y conocernos a nosotros mismos. Quizás el área de Desarrollo Organizacional ha sido quien más ha hecho al respecto a través de lo que se conoce principalmente como el “Johari Window” (Dr. Donald W. Cole, 1997: “Congreso de Desarrollo Organizacional”, Argentina; organizado por The Organization Development Institute International).

La observación puede ser también realizada por medio de una comunicación telefónica. Si nosotros nos llamáramos a nuestro mismo número telefónico desde donde estamos realizando la llamada, solamente hemos de escuchar el monótono tono de ocupado. Aunque esto es lo que realmente nos sucede en mucho de nuestro accionar diario, pocas veces hemos reparado en ello y esperamos que esta metáfora sea de asistencia en añadir luz en este aspecto.

También – metafóricamente – podemos tener en cuenta lo que sucede cuando un hombre se afeita en la mañana delante del espejo luego de colocarse crema para afeitar. Solamente, solamente los primeros 3 a 5 segundos el hombre puede afeitarse casi sin mirar al otro – que en este caso es el espejo – pues luego de la primer afeitada debe necesariamente fijar su imagen en el espejo, y ha de ser éste, el espejo, quien le ha de dar las órdenes de cómo afeitarse ! Y estos son aspectos básicos dentro de la Inteligencia Comercial, es decir, el hecho de hacer prevalecer al otro por sobre nosotros. Implica la necesaria condición de poder dar y entregar a otros lo que podría ser para nosotros, pero es mucho más que esto pues las personas pueden inicialmente – he dicho inicialmente – entregar y dar a otros “lo que quizás no intentamos tener para nosotros”, pero en realidad la capacidad de entrega a otros debe basarse en entregar lo mejor que tenemos lo que nos posiciona desde un sitio de vocación de servicio a la cual no estamos usualmente acostumbrados.

La Inteligencia Comercial resulta indispensable hoy en día por diversos factores y entre ellos por el hecho que hoy en día está absolutamente rota la cadena de eslabones a través de los cuales una educación formal garantizaba un puesto de trabajo en una organización. Los organismos estatales son una excepción pero cabe resaltar que estos solo están vivos mientras puedan extraer recursos de las organizaciones que deben auto-sostenerse, las empresas privadas.

En la medida que las organizaciones privadas no cuenten con un exceso de recursos por sus capacidades de atraer más recursos de lo que emplean y por lo tanto la tributación deja de tener la importancia que ha tenido, las organizaciones públicas se inclinan a castigar a estas empresas con nuevas cargas “antes de sus utilidades”. Las totalmente consecuencias disfuncionales de este accionar están a la vista y los empresarios (especialmente Pymes) comienzan a desaparecer en un número que no tiene precedentes siendo ello posiblemente la causa más importante de la enorme desocupación creciente en todas las sociedades.

La emisión de dinero ideada por Lord Keynes (ya citado) y practicada sin límite por gobernantes que han preferido desarrollar una “imprenta” en lugar de poner foco a las actividades reales productivas, ha de tener un límite y del cual posiblemente no nos hemos de encontrar muy lejos. La prueba de ello son los enormes “déficit” que están presente en casi todas las economías del planeta alcanzando tanto a los países desarrollados como menos desarrollados.

Y esto nos lleva a la sexta inteligencia que es la Inteligencia Financiera. Dentro de una economía capitalista que es la prevaleciente en la mayor parte de los países en la Tierra, el uso y aplicación de las 5 inteligencias anteriores; tanto las 3 de la primera fase (Inteligencia Cognitiva, Inteligencia Emocional y la Inteligencia Creativa) como las dos de la segunda fase que hemos contemplado hasta ahora (Inteligencia Práctica y la Inteligencia Comercial) verifican en alguna medida su éxito bajo la presencia del Dinero. Efectivamente, dentro de la economía capitalista es el dinero, el papel moneda y los distintos productos asociados “virtuales” como bonos, títulos, valores y otras especies dinerarias no sustentadas en “lo real” (como sería por ejemplo el patrón oro), un indicador del éxito alcanzado.

Pero hoy en día se ha constituido en un elemento adicional puesto que como consecuencia de la globalización financiera muchos de los servicios y las prestaciones que recibía la población sin costo o a costos reducidos (como es el caso de la educación y salud pública junto con otros servicios esenciales: agua, luz, entre otros) el acceso a la educación y salud como también al agua y a la luz representan un costo en dinero que solamente puede cubrirse cuando se tiene acceso al dinero. Y lo que aún hace más crítica esta situación es el hecho que sin la educación apropiada – sin el desarrollo de Las 7 Inteligencias – y sin salud (que solamente son cubiertas actualmente con dinero), las personas se han visto y están viendo desplazadas cada vez más de “tener un trabajo” y su existencia depende de alguna dádiva que no se sostiene en el tiempo.

La Inteligencia Financiera es de una necesidad absoluta puesto que las personas pueden perder todo lo que han ganado con las 5 Inteligencias anteriores en un abrir y cerrar de ojos. Los fraudes de los Bancos en diversos países en el mundo y muy recientemente en Latinoamérica al no devolver el dinero que ha sido depositado por sus Clientes, son un claro ejemplo.

Las estafas de ENRON, WORLDOM y PARMALAT dejaron totalmente desprotegidos a una inmensa cantidad de personas que trabajaron toda su vida y perdieron los ahorros que necesitaban para vivir durante su vejez. Las estafas de Bancos Europeos que aconsejaron a sus Clientes adquirir “bonos” con los cuales ellos habían obtenido beneficios de usura durante más 10 años, pero que sabían que se desplomaban por maniobras en los cuales ellos mismos eran actores principales, hicieron que estos Clientes quedaran totalmente desprotegidos y vieran diluirse más de 30 o 40 años de trabajo muy duro.

Todos los días por CNN en el programa de Economía y Negocios, de lunes a viernes, se exhibe un grupo pequeño de personas en un estado de felicidad que representan a aquellos que se han visto beneficiados financieramente junto con las instituciones financieras que los han acompañado. Como nos lo manifestara un investigador en materia financiera “las sonrisas de estos pocos y de los líderes de las instituciones financieras se ven acompañadas por las enormes tristezas de muchísimas personas que han trabajado duramente y que, para peor, han confiado en ellos.”

Si usted tiene alguna duda respecto de la importancia de la Inteligencia Financiera le pedimos que eche una ojeada aunque sea corta al libro de Robert Kiyosaki (ya citado). El profesor universitario distinguido por su carrera y por el ejercicio de su profesión ve hecho añicos su futuro y presencia un día a día limitado por lo “poco que le queda” después de asumir sus compromisos con la sociedad.

Un lector avezado se ha de formular serias preguntas a estas alturas. En primer término si es conveniente que “alguien” maneje su dinero. Al parecer los Bancos no parecen ser demasiado confiables especialmente a los ojos de aquellos que han perdido una parte importante de sus depósitos a plazo fijo, y esto quizás es también aplicable a los fondos de pensión. Los hechos demuestran que no siempre han cumplido con los compromisos asumidos y muchos de ellos se encuentran en una posición de parcial insolvencia, incluso dentro de comunidades aparentemente sólidas como son las economías desarrolladas de Europa Occidental.

Sugerimos que una lectura al material de Robert Kiyosaki y a otros notables autores, investigadores, académicos y consultores sobre Inteligencia Financiera puede resultar en una importante contribución. Pero de todas maneras sea cauteloso respecto del “futuro”. Ningún consejero financiero ni institución financiera alguna le ha de decir, aconsejar o predecir el futuro que se avecina. ¿Sabe porqué? Ellos hacen sus utilidades basadas en personas que no conocen sobre Inteligencia Financiera y si llegaran a conocer las han de guiar en contra “de lo por acontecer”.

¿Acaso Usted conoce a alguien que le va a decir exactamente cuál es el caballo ganador en una carrera? Si esto fuera de conocimiento público, y la mayoría supiera y actuara en consecuencia, los dividendos de este caballo incluso ganando serían tan ínfimos que ni siquiera pagarían el dinero que gastaron para simplemente ingresar al Hipódromo. Pues lo mismo sucede dentro del mundo de las finanzas: las Entidades Financieras obtienen sus beneficios por los errores de sus Clientes, simplemente viven de ellos y de sus errores.

Nadie está en mejores condiciones que Usted mismo para manejar su Dinero. ¿Sabe usted cual es el país con más millonarios por día? ¿Y sabe usted a qué se dedican estas miles de personas que se hacen millonarios por día? Pues es en los Estados Unidos de Norteamérica donde emergen 3.000 millonarios nuevos por día y el 80 % de ellos – si, el 80 % de ellos – pertenecen al sector de fondos de pensión. ¿Quiénes cree usted que son los perdedores? De modo que tiene que Hacer todo lo posible para NO estar incluido dentro de dicha lista … ya hay demasiadas personas “que han trabajado duro y hecho las cosas correctamente … pero que han terminado en la ruina”.

Usted tendrá que dominar las primeras cinco inteligencias y además tendrá que ser un maestro en la Inteligencia Financiera. Cuando usted tenga éxito va a ser visitado por un inmenso número de otros, y tendrá que convertirse especialista en analizar “los proyectos de otro” y en descubrir lo que quieren los otros al proponerle ideas de inversión.

Las Inteligencias Práctica, Comercial y Financiera corresponden al segundo ciclo importante. Usted ha de recordar que el primer ciclo estaba compuesto por las Inteligencias Cognitiva, Emocional y Creativa que son pre-condiciones necesarias para las tres inteligencias del segundo ciclo.

Ahora bien, el Éxito solamente puede ser coronado con “otros”. No existe un solo investigador, académico, consultor, ejecutivo o directivo que haya alcanzado el éxito sin haber desarrollado las habilidades y competencias de la Inteligencia Organizacional. Bill Gates, Alfred Sloan, Henry Ford asumieron posiciones de liderazgo con éxito basados en su Inteligencia Organizacional.

Carlos Marx (ya citado) no estaba equivocado respecto de su teoría de la plusvalía, como también lo reconoce el extraordinario economista alemán Joseph Schumpeter. Puesto que solamente una plusvalía “diaria” puede poner en condiciones a la Organización para sobrevivir ante tantas vicisitudes: las nuevas necesidades de los Clientes, las necesidades de re-entrenar al personal, las crecientes porciones que toman las entidades financieras de las empresas, y los incrementos sostenidos en las tributaciones.

¿Qué es una organización? Para ello sugerimos remitirnos a un artículo sobre Liderazgo publicado en www.gestiopolis.com : “Una organización es un organismo vivo que se comporta, crece y se sostiene en el tiempo como resultado de la visión de sus líderes, la capacidad de gerenciamiento de sus ejecutivos, y el grado de cumplimiento y adhesión del resto de los participantes organizacionales a las tácticas gerenciales que están en línea con la filosofía de dirección del Líder. Este organismo vivo opera dentro de un contexto y permanece vivo dentro del mismo en la medida que desarrolle competencias nuevas que le permitan superar a otros de su propia especie ya que todos ellos no pueden co-existir simultáneamente todos al mismo tiempo ni tampoco durante todo el transcurso del tiempo” (Eric Gaynor Butterfield: Michigan State University – 1975). Por lo tanto la Inteligencia Organizacional debe ser un mecanismo que permita cumplimentar con dichos aspectos.

El desarrollo de las comunidades y naciones requiere de operar efectiva y eficientemente en las tres unidades de análisis, ANTES de que “algo funcione a nivel macro”. En realidad lo macro existe solamente como función de lo micro; si desaparecieran las empresas y las personas operaran y funcionaran a nivel individual, todos los que se benefician a nivel macro tendrían que salir a realizar algún trabajo. No es casualidad que las personas en el nivel macro se vinculen por ello cada vez más con todo aquello que está alejado de la producción directa y tangible, como lo es la tecnología informática y las comunicaciones, como así también el “dinero a través de una imprenta”.

Los países necesitan entonces tanto el desarrollo individual como grupal, y finalmente el organizacional. La riqueza de los países puede medirse directamente por la capacidad empresarial y organizacional, tanto a nivel de grandes empresas, como de empresas medianas y pequeñas donde los emprendedores y empresarios adquieren enseñanzas que usualmente no reciben ni de los mejores Centros de Altos Estudios o Universidades.

La enorme desocupación actual y su creciente manifestación está directamente vinculada con la enorme defunción de las empresas pequeñas y medianas que son las que justamente son altamente intensivas en mano de obra y personal. Las habilidades y competencias de empresarios y emprendedores solamente se consolida cuando son capaces de llevar adelante una Organización. Cuando están en alguna reunión con un número importante de personas que está dispuesta a contestar a una pregunta suya, puede preguntarles: ¿Cuántos de ustedes reciben una remuneración a fin de mes? y luego ¿Cuántos de ustedes le pagan un sueldo a fin de mes a otros?

Las respuestas a esta pregunta han mostrado que – tanto en los países desarrollados como en aquellos menos desarrollados – cada vez son menos quienes le pagan sueldos a otros (por favor no vaya a incluir en esta categoría a un ejecutivo de multinacional).

Existen más de 60 notables expertos en el área de Organizaciones y diversos trabajos de campo muestran que no son conocidos más que el 10 % de ellos dentro de los países menos desarrollados. El Comportamiento Organizacional es indispensable para no tener que acceder a un negocio o una empresa basado simplemente en la intuición. Conocemos más de un empresario quien ante la sugerencia de consultoría de alterar, cambiar o terminar con su negocio pre-existente ha contestado: “Yo siempre he hecho dinero con esta empresa y de ésta manera”.

La disciplina de Comportamiento Organizacional sumada a la de Desarrollo Organizacional le ha de dar la oportunidad a las personas de ver las empresas – y especialmente la suya – dentro de una perspectiva correcta. Y esta es la tarea que le proponemos para que finalmente Usted – lector – pueda alcanzar el Éxito: sea capaz de desarrollar por encima del primer ciclo (Inteligencia Cognitiva, Emocional y Creativa) las Inteligencias del segundo ciclo (Práctica, Comercial y Financiera), pero no olvide que el éxito continuado y sostenido lo ha de lograr y mantener como consecuencia de AGREGAR además la Inteligencia Organizacional. Prepárese para ello.

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Gaynor Butterfield Eric. (2005, diciembre 1). Las 7 inteligencias y el desarrollo organizacional. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/7-inteligencias-desarrollo-organizacional/
Gaynor Butterfield, Eric. "Las 7 inteligencias y el desarrollo organizacional". GestioPolis. 1 diciembre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/7-inteligencias-desarrollo-organizacional/>.
Gaynor Butterfield, Eric. "Las 7 inteligencias y el desarrollo organizacional". GestioPolis. diciembre 1, 2005. Consultado el 20 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/7-inteligencias-desarrollo-organizacional/.
Gaynor Butterfield, Eric. Las 7 inteligencias y el desarrollo organizacional [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/7-inteligencias-desarrollo-organizacional/> [Citado el 20 de Agosto de 2018].
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