La década de los noventa y el sistema financiero colombiano

Autor: Juan Esteban Giraldo G

Comercio internacional

06-2001

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“La reforma financiera, planteada mediante la Ley 45 de 1990, estuvo inspirada por los propósitos de fijar un conjunto de normas prudenciales que garantizara la sanidad del sistema en una forma en que fuera enteramente compatible con los desarrollos que en la materia se estaban presentando en Basilea y los países de la OCDE; propósitos "de liberar al mismo tiempo al sistema para hacerlo más competitivo y eficiente pero rentable; de limitar las regulaciones a unas que fueran fácilmente verificables por la Superintendencia Bancaria; y de establecer una autoridad monetaria independiente".

El diagnóstico giraba alrededor de la ineficiencia existente en el sector, atribuida en buena parte a la falta de competencia al interior del mismo, así como la necesidad de apoyar el proceso de internacionalización de la economía con un sector financiero más eficiente, más moderno, más pujante. 

Durante los años 70 y 80 en Colombia, los márgenes de intermediación se consideraban altos en comparación con los niveles mundiales, incluso con los niveles latinoamericanos. El sistema financiero era altamente reprimido, ineficiente y no competitivo, debido a que los bancos estaban expuestos a altos impuestos financieros y exhibían altos costos operacionales. Entre ellos, "la Junta Monetaria había estimado que cerca de la mitad del margen de intermediación era explicado por los encajes y las inversiones forzosas". 

Estos márgenes muestran un sistema financiero rentable, cuando son los intermediarios los que se apropian de la diferencia entre las tasas de interés de colocación y las de captación (y por la posibilidad de generar ingresos por la prestación de servicios diferentes a la actividad intermediadora), además de presentar una estructura oligopólica. 

El marco regulatorio del sistema antes de la reforma fue y ha sido uno de los factores que más ha contribuido a que éste adquiriera una estructura oligopolística”.1

Este panorama de los años 70 y 80 se vería gradualmente modernizado a través de los cambios estructurales que se adelantaron desde principios de la década pasada; una serie de reformas legislativas, operativas y de política económica, acompañadas de un intenso proceso de liberalización y apertura del sector financiero, arrojaría como resultado una banca múltiple, más ágil, con amplia diversificación de servicios y en especial con menores costos para las transacciones financieras. 

A continuación se pretende presentar un bosquejo general de la evolución del sector financiero colombiano en los años 90, y la manera en que éste respondió a las fuerzas de carácter externo e interno que configuraron de manera conjunta el Sistema Financiero que en la actualidad opera.

CAMBIOS EN LA LEGISLACION

En un principio el sistema financiero colombiano, se conforma dentro de las políticas de Banca especializada. Sin embargo es mediante la ley 45 de 1990, que por medio de la exigencia de capital y respaldo económico, permitiendo la inversión extranjera en la banca hasta el 100%, permitiendo la innovación en productos financieros (previa aprobación de la Superintendencia bancaria), enfoca el sistema financiero colombiano hacia la figura de la multibanca, donde todas las entidades pueden hacer prácticamente lo mismo y se eliminan las fronteras que constituían las competencia de cada tipo de entidad.

Además, permitía ciertas inversiones de compañías del sector dentro de otro tipo en el sector financiero o fuera de éste de la siguiente manera: 

- A las Compañías de Seguros y Capitalización y Ahorro se les permite tener acciones de cualquier tipo de compañía del sector financiero.
- A los establecimientos de crédito se les permite ser accionistas de las compañías de servicios financieros (fiduciarias, almacenes generales de depósito y administradoras de pensiones y cesantías) y de las sociedades comisionistas de bolsa.
- A las capitalizadotas, las aseguradoras, las Corporaciones Financieras y las Compañías de Financiamiento Comercial se les autoriza a invertir en el sector real con algunas limitaciones.

Y por último esta ley, conjuntamente con la 35/1993 expide el estatuto orgánico del sector financiero.

La ley 35 de 1993 dicta normas generales y señala los criterios y objetivos para el Gobierno Nacional a la hora de regular cada una de las actividades del mercado financiero, bursátil y seguros, o cualquier actividad relacionada con el aprovechamiento e inversión de recursos del público. Su primer capítulo corresponde a intervención regulatoria en las actividades financiera, bursátil y aseguradora. El segundo capítulo contiene disposiciones en materia de inspección trasladando competencias de naturaleza legal y el tercero trata sobre el procedimiento de venta de las acciones del Estado en las instituciones financieras y las entidades aseguradoras.

Fija las normas generales sobre organización del Registro Nacional de Valores y de Intermediarios del mismo. Determina respecto de los tipos de documentos susceptibles de ser colocados por oferta pública, aquellos que tendrán el carácter y prerrogativas propias de los títulos valores, sean estos de contenido crediticio, de participación o representativos de mercaderías, además de aquellos expresamente consagrados como tales en las normas legales. 

Además de las leyes 45/90 y 35/93 es bueno destacar las siguientes reformas con respecto al sistema financiero :
- Artículo 335 de la Constitución Nacional. Pone la regulación de las actividades financiera, bursátil y aseguradora como actividades de interés público y dice que solo podrán realizarlas quienes hayan obtenido una autorización del Estado.
- Ley 510 de 1999. Se hacen algunos cambios con respecto al funcionamiento del sistema. Se hace énfasis en la capitalización, la forma de constitución, las inversiones, el FOGAFIN, las funciones de las Superintendencias bancaria y de valores, y sobre la intervención de las entidades financieras.
- Ley 543 de 1999. Crea el sistema de UVR. Se da un plazo de tres años a las corporaciones de ahorro y vivienda para convertirse en bancos. 

FUSIONES Y ADQUISICIONES

La desregulación de los mercados, los procesos de apertura, el crecimiento del consumo y la competencia de jugadores globales estimuló las fusiones, alianzas y adquisiciones en la región latinoamericana en los años 90. El número de transacciones pasó de 58 en 1988 en toda la región a más del millar en 1998 y el valor de las mismas llegó a los US$85.100 millones, 12 ó 13 veces más que a finales de los años 80. Igual sucedió en Colombia: las operaciones se multiplicaron en los 90 y en 1997 se batió el récord con operaciones por más de US$5.000 millones. 

El sector financiero no fue ajeno a este proceso y experimentó grandes cambios en su estructura durante los años 90. A principios de la década, el sistema era reducido, los márgenes de intermediación altos al igual que los costos operativos lo que se representaba en costos de transacción excesivos. Sin embargo se notó una clara reactivación de la inversión directa en la banca colombiana, que alcanzó el 18% de los activos totales del sector. La década ha dejado como resultado un alto grado de concentración de la banca, en manos de importantes grupos económicos y el Estado. Sin embargo, esta concentración puede ayudar a la evolución del sistema, que mostraba un importante rezago con respecto a los mercados financieros mundiales en gran parte ocasionado por el tamaño de las instituciones. 

El gran boom de las fusiones, que se dio a partir de la mitad del decenio, respondió más que a cuestiones estratégicas, a una coyuntura desfavorable que demandaba altos niveles de respaldo económico; además ya se pensaba en cerrar las compañías de leasing como independientes de los bancos, en repensar el negocio de las fiduciarias, y en posicionar a las corporaciones financieras como líderes de la banca de inversión. Las entidades financieras necesitaban de economías de escala para hacer más rentable su negocio sin incrementar los costos para el consumidor. 

El sistema, que había sido objeto de intensas políticas de liberación al mercado internacional tardó en percatarse del “enanismo” de sus entidades. Las políticas de incentivo a la inversión extranjera en la economía, atraían a los gigantes bancos foráneos, que con su entrada, terminarían de configurar un escenario poco favorable para aquellas entidades especializadas y “pequeñas” sin el suficiente respaldo económico que la regulación y la competencia exigían.

El sector público fue el primero en darse cuenta de estas necesidades e inició procesos de integración tales como el intento de fusión de La Previsora, la Caja Agraria y el BCH, previo al cual se había concebido el caso de los Bancos de Colombia y Popular. Se mencionó también la absorción del Banco del Estado por parte del BCH-ISS. También el gremio cafetero tomó la decisión de fusionar su banco con una Corporación de Ahorro y Vivienda de la cual el Fondo Nacional de Café poseía la tercera parte. Esta fusión a pesar de ir en contra de la política de salida del mercado financiero que se pregonaba, auguraba la percepción de un difícil momento para el sector. También se vieron importantísimos procesos de fusión en el sector privado. Uno de los más representativos fue el de, el Banco de Colombia y el Banco Industrial Colombiano, realizado en 1997, que daría origen como nuevo banco a “Bancolombia” en el año de 1999.

El sistema logró percibir su necesidad de “achicarse” y los problemas lo fueron llevando a una fuerte reducción en el número de entidades existentes. Entre 1995 y 1999, el país fue testigo de la liquidación o fusión de un total de 7 bancos, 5 Corporaciones de Ahorro y Vivienda, 14 Corporaciones Financieras, 10 Compañías de Financiamiento Comercial, 24 leasing y 10 fiduciarias. 

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Juan Esteban Giraldo G jegiraldoARROBAepm.net.co

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