1. Introducción
El ladrillo constituyó el principal material de construcción en la
antigüedad. Las primeras referencias sobre su fabricación en nuestro
país datan del siglo XVII, transformándolo en el elemento constructivo
por excelencia (Schavelzon, D. 1987). Los primeros conflictos
detectados, se encuentran registrados en las actas del Cabildo de la
ciudad de Buenos Aires donde constan decenas de pedidos y pleitos por la
instalación de los hornos de ladrillo cercanos a la ciudad.
El arribo al país del ladrillo inglés de máquina para la construcción de
las instalaciones de los ferrocarriles, inició la producción
estandarizada (Jumilla, 1987), convirtiéndose en un material barato y de
producción masiva. Los cambios en las técnicas constructivas de la mano
de la llegada de los constructores italianos, el incremento de manera
acelerada la construcción en Buenos Aires producto del aumento de la
renta del suelo urbano, la especulación y la inflación, fueron cambios
de la realidad económica a los cuales el ladrillo como producto
respondió abaratando costos y sistematizando los procesos constructivos.
La simplicidad del equipo necesario para emplearlo, se adecua técnica y
económica a la realidad de los piases de América Latina. Su uso, da
respuesta tanto a formar una imagen de status, la idea de la casa
revestida en "ladrillo visto", como una respuesta material a la
construcción popular. En términos arquitectónicos, ha sido utilizado en
el discurso americanista, lo que ha reafirmado su componente cultural.
Problemática
Para la elaboración de los ladrillos comunes se utilizan los mismos
suelos productivos que utiliza la agricultura. Esta minería de suelos
explota un recurso casi no renovable, ya que el tiempo de formación del
suelo en nuestra región es de aproximadamente 10.000 años (Zárate y
Flegenheimer, 1991). Esta problemática esta asociada al abandono del
espacio productivo por la pérdida de su renta inicial y la aparición de
las inevitables consecuencias ambientales (erosión, anegamiento, etc.).
Estos sitios en general periurbanos, se convierten en lugares de riesgo
ambiental (del Río, et al, 1995, 1998), siendo transformados en
basurales clandestinos, lagunas periurbanas y en un elemento
paisajístico ejemplo de la degradación.
La existencia de diversos sistemas constructivos no han podido
reemplazar el consumo del ladrillo. El mismo se basa en su costo -
beneficio desde el enfoque económico y en la identidad constructiva
desde el enfoque histórico - cultural, convirtiéndolo en un elemento
vital de la construcción de las ciudades latinoamericanas. Como sistema
constructivo tradicionales, su producción no demanda tecnología
sofisticada ni una mano de obra calificada (Müller, M; 1997).
Esta producción y los niveles de consumo, sólo se mantienen por la no
incorporación de su costo ambiental. Algunos autores consideran
inapropiado el uso de suelos productivos como objeto minero (Hurtado,
1996), pero no dan soluciones para reemplazar al ladrillo o formas de
manejo que reviertan la degradación. La búsqueda de acciones factibles
de realizar para compatibilizar la fabricación y uso de los ladrillos
con un manejo ambiental que tienda a disminuir los efectos indeseados en
el medio social y natural, sin que por ello deje de ser el material
económico de la construcción de los países latinoamericanos, implica el
análisis y conceptualización del proceso de producción y consumo.
La percepción ambiental de la problemática y sus propuestas de solución
abren necesariamente las puertas a la revisión de las formas actuales
del desarrollo regional, en las cuales los procesos económicos y
sociales incorporan el ambiente natural de una forma que hace que el
estilo de desarrollo no sea sostenible en el tiempo. Estos procesos
hacen a la aparición de conflictos, percibidos primero como conflictos
sociales entre distintos agentes y luego como un conflicto natural
producto de la creación de espacios degradados (Müller, M; 1995).
Las condicionantes del medio físico para la ocupación de un territorio,
presuponen un enfoque ambiental donde se detecta el proceso por el cual
las actividades productivas buscan apropiarse del paisaje de la forma
más eficiente, buscando un ajuste entre las actividades y las
potencialidades y fragilidades del medio. En esta relación, se
sobreponen los procesos económicos que definen la dinámica territorial,
la cual se presenta cada vez menos eficiente en términos sociales,
generando explotación y sobreexplotación de los recursos naturales,
inequidad en la distribución de los beneficios de esa explotación y su
consecuencia directa sobre la calidad de vida.
2. Marco Territorial y regulación del Estado
El Partido de General Pueyrredón posee características ambientales,
económicas y migratorias que fueron factores de relevancia para la
transformación de la ciudad de Mar del Plata en uno de los centros de
mayor importancia de la región sudeste de la Pcia. de Buenos Aires.
Estos procesos de crecimiento urbano y económico propiciaron la
formación de áreas periurbanas de disímiles características y
condiciones ambientales producto de la transformación del sistema de
distribución de la población desde la década del ’50 en la Argentina. La
ciudad cabecera fue una de las mas industrializadas de la provincia
después de Capital y Gran Buenos Aires (Hardoy, J. 1972). Este proceso
de crecimiento fue acompañado con el incremento de las actividades
industriales dominantes (construcción, alimentación, textil, pesca y las
de apoyo a las actividades turísticas) superando todo tipo de
planificación.
La ciudad presenta una importante diversificación de sus actividades
urbanas y rurales, lo que resulta en una intensa relación intersectorial
e interregional. Es un sector relevante en la provisión de servicios,
infraestructura, industria, pesca a lo cual se suma el turismo como una
actividad complementaria vital, que hace duplicar en el período de
verano su población (INDEC, 1991). El área rural preponderantemente
agropecuaria, abastece de insumos agrícolas frescos y algunos materiales
básicos para la construcción como ladrillos y las rocas de aplicación
(piedra Mar del Plata). La producción ladrillera local, abastece a la
región circundante y al área de Capital Federal y Gran Buenos Aires,
dado que en dichas zonas, la actividad se encuentra ampliamente
restringida y en algunos casos directamente prohibida.
Primero se originó la explotación de la piedra como industria minera
organizada, que sacaba su producción por medio del sistema ferroviario y
que luego sumo la actividad ladrillera como accesoria, la cual se
concentró en el sector de Batán - Estación Chapadmalal. ser prohibida en
las áreas periurbanas de la ciudad de Mar del Plata en 1956 (Ord.
221/56). Batán fue así en el centro de mayor actividad canteril zonal en
el cual no había obligación de reparar, remediar o minimizar los daños y
riesgos producidos, convirtiendo al sector en el agujero del partido. El
abandono de las funciones de contralor del Estado, auspició el
desarrollo de las ladrilleras en una versión informal y un quiebre en el
circuito tradicional del ladrillo.
La aparición de distintos conflictos sociales producto de la convivencia
de actividades residenciales, actividades turísticas y productivas en un
espacio degradado, puso de manifiesto la necesidad de diseñar políticas
particulares para minimizar las consecuencias sociales y ambientales.
Fue así, que se planteó el análisis y evaluación de la actividad,
propuestas de solución - recuperación y líneas de acción concretas, con
la finalidad de aportar los instrumentos necesarios para el desarrollo
de una gestión ambiental que permita el manejo integral de la actividad.
Efectos ambientales
El proceso de fabricación del ladrillo común se basa en la extracción
del suelo y su transformación, en este proceso intervienen distintos
actores los cuales forman el circuito del ladrillo. Los productores de
ladrillo común se encuentran en condiciones de extrema precariedad
ejerciendo la actividad como una estrategia de subsistencia. Esta
modalidad hizo que se multiplicaran los hornos, que se explotaran zonas
destinadas al asentamiento de las personas o al desarrollo de la
agricultura, perdiendo tierras ricas para cultivos intensivos o
generando áreas de riesgo para la población. Esta situación fue factible
a partir de la precarización de la relación laboral, lo que generó una
competencia desleal que bajó los precios al punto que los ladrilleros
tradicionales abandonaron la actividad o cambiaron de rol en el mismo
circuito. Los efectos más notorios en el ambiente son:
Contaminación de aguas superficiales y subterráneas
Inducción de inundaciones
Transformaciones en los acuíferos en áreas de relleno
Emisión de gases, polvo y partículas. Vibración y ruidos
Pérdida de tierras y polución
Inducción de la erosión y compactación de tierras
Perdidas de asociaciones de flora y fauna, alteración de ecosistemas
naturales
Alteraciones morfológicas (cavas, montículos)
Inducción de inestabilidad de pendientes naturales y artificiales
Impropio uso del suelo luego del abandono de la actividad (basurales).
Impacto visual en el paisaje con cambios de forma, volumen y color
Cambios en las formas de vida de las comunidades humanas adyacentes
Otros. (Gallego Valcarce, E. Y L. Valdillo Fernández, 1992).
Efectos económicos y sociales
La mayor parte de la demanda de ladrillos, se encuentra abastecida por
los medianos y grandes productores y consecuentemente, la mayor parte de
la plusvalía es apropiada por éstos. A la principal e intrínseca
contradicción del modo de producción capitalista entre los propietarios
de los medios de producción y la fuerza de trabajo, O´Connor (1991) le
suma lo que ha llamado la segunda contradicción, que estaría dada por
"los costos de los elementos naturales que entran en la composición del
capital."
El desarrollo capitalista trae aparejado consecuencias ambientales las
cuales se reflejan en la calidad de vida y otros componentes de la
fuerza de trabajo, los cuales según O´Connor (1991) se convierten en la
segunda contradicción del capital, donde el aumento del deterioro
ambiental y las condiciones de vida de la población, componentes del
capital se está autodestruyendo.
Las políticas estatales dependerán, en gran parte, del grado de
organización y reivindicaciones de la población en pro de la mejora de
sus condiciones de vida, del énfasis que ponga para que se considere el
ambiente como valor de uso y no de cambio, del énfasis que ponga en
participar de la gestión estatal (Cignoli, A. 1996). La degradación de
la naturaleza y la degradación de la fuerza de trabajo, forma parte de
las contradicciones sociales producto de esta devastación. El suelo es
un recurso natural por no ser un producto del trabajo humano, el cual es
sometido a prácticas sociales que lo transforman de un bien de uso
colectivo en un bien de uso privado, generando lo que se ha denominado
renta ambiental.
"El uso de la naturaleza que degrada sus recursos genera rentas
ambientales de degradación al bajar el costo medio de producción. En
efecto, los costos marginales (incremento de costo total por unidad) que
realizan las inversiones necesarias para descontaminar el ambiente,
originan precios medios en el mercado, beneficiando a las contaminantes
que se apropiarán de la "renta diferencial ambiental. La OCDE define la
renta ambiental como el precio que resulta, en una situación óptima del
recurso ambiental, de la igualación del costo marginal por la reducción
de la contaminación y del costo marginal del daño ambiental". (Cignoli,
A. op cit, 1996).
El traslado de los costos por degradación se traduce en aumento del
gasto público en salud, y comienza a ser vivido por las generaciones
actuales generando distintos niveles de conflicto o adaptación pasiva a
la realidad. La apropiación y degradación de un recurso por parte de
privados y la actuación por omisión de control o regulación, por parte
del Estado, ha propiciado este tipo de desarrollo. Se hace así
necesario, realizar una regulación de la producción a fin de minimizar
los efectos indeseados, sin generar el aumento del precio del ladrillo
por la internalización de las externalidades, ni el desabastecimiento
del producto. A estas prácticas sobre la producción, debería sumarse la
tendencia a la utilización racional del ladrillo a fin de bajar los
niveles de consumo innecesario (por status, por estética, etc.).
3. Definición y diagnóstico del circuito del ladrillo
El ingreso a la actividad de la mano de obra barata de origen extranjero
(bolivianos y chilenos), hizo tanto a la desaparición del trabajo
familiar de los antiguos propietarios de hornos como a la disminución de
los asalariados. La modalidad de trabajo asumida los ha llevado a
convertirse en arrendatarios de hornos expuestos a la precariedad
laboral y sanitaria en extremo, sin posibilidad de generar ingresos
genuinos que posibiliten la opción de una mínima promoción social.
Los bajos salarios inciden en la utilización de mano de obra no
calificada también de origen extranjero, sin capacidad de realizar
reivindicaciones salariales. Esta situación los sitúa en condiciones de
explotación expresado en bajos salarios, falta de cobertura medica,
coacción y demás condiciones negativas respecto de la salud laboral. En
este circuito, vemos que los productores artesanales tienen una alta
representatividad dada por su número y por su funcionalidad al sistema
económico regional, en el cual se integran en la mayoría de los casos en
términos de subordinación, siendo los proveedores del ladrillo a bajo
costo (costo menor que el costo promedio).
Estos productores se manejan con una racionalidad que los moviliza hacia
la obtención del máximo ingreso para satisfacer sus necesidades mas
urgentes, en lugar de perseguir la obtención de la máxima ganancia, por
lo que no son productores capitalistas. Para la obtención de ese máximo
ingreso, concentran el esfuerzo en lograr el mejor aprovechamiento de su
único bien disponible, como es el trabajo familiar. Es la falta de
posibilidades de capitalización hace que sean pocas las oportunidades
que tienen de quedarse con el excedente obtenido y que esta relacionado
con el mercado al cual se vinculan. Este excedente es retenido en el
pago del arrendamiento, en la intermediación, en el pago de servicios e
insumos y en su propio consumo.
La utilización de la fuerza de trabajo familiar esta enmarcada en la
escasez de capital y los recursos naturales en relación con los
requerimientos para la actividad hacen que la unidad de producción se
convierta también en una unidad de consumo, limitando al máximo las
posibilidades de capitalización. El productor artesanal, esta obligado
al mantenimiento total de ésta fuerza de trabajo, no encontrando
alternativas cuando no llega a su máximo ingreso, dado que no puede
desprenderse de ella. Como expresan Manzanal y Rofman (1989) respecto a
los minifundistas: "... éste, además de ser fuerza de trabajo, es
consumidor, vendedor, y/o demandante de productos, insumos y artículos
de consumo". Pero, así y todo estos sectores ladrilleros de pequeña
producción, permanecen e inclusive se han expandido, lo cual habla de
una evolución en términos de coexistencia e interacción de éstos
sectores y las empresas ladrilleras, por lo que se hace necesario
analizar el circuito del ladrillo para ver cuales son sus diferencias,
cual es el tipo de intercambio que establecen entre ambos y como se
prevé será su evolución. Estas diferencias pueden orientar las
propuestas de acción a implementar para cada uno de los grupos.
ESQUEMA DE DIFERENCIAS ENTRE PRODUCTORES ARTESANALES Y EMPRESARIOS
LADRILLEROS ARTESANALES
LADRILLEROS EMPRESARIOS
Objetivo de la producción
Reproducción de los productores y de la unidad de producción
Maximizar la tasa de ganancia y la acumulación de capital
Origen de la fuerza de trabajo
Fundamentalmente familiar y, en ocasiones, intercambio recíproco con
otras unidades; excepcionalmente, asalariada en cantidades marginales.
Fundamentalmente asalariada
Compromiso laboral del jefe con la mano de obra
Absoluto
Solamente la obligación legal
Tecnología
Alta intensidad de mano de obra
Baja densidad de "capital"
Se abastecen con muy pocos insumos y servicios
Los pagan con trabajo (por medio del producto elaborado)
Mayor densidad de capital
Mayor proporción de insumos comprados incorporados en el valor del
producto final
Destino del producto
Parcialmente mercantil
Mercantil
Origen de los insumos
Parcialmente mercantil
Parcialmente mercantil
Criterios de intensificación del trabajo
Máximo producto total a costa del descenso del producto medio.
La productividad marginal es cero
Productividad marginal es mayor que el salario
Riesgo e incertidumbre
Búsqueda de la supervivencia (evasión no probabilística)
Búsqueda de tasas de ganancia proporcionales al riesgo (internalización
probabilística)
Carácter de la fuerza de trabajo
Fuerza de trabajo intransferible o marginal
Sólo emplea fuerza de trabajo transferible
Componentes del ingreso o producto neto
Ingreso familiar indivisible y realizado parcialmente en especie
Salario
Renta
Ganancias
Adaptado de SHEJTMAN (1982) para las tipologías de productores del agro
mexicano, en el mismo se esquematizan las diferencias analizadas:
Las diferencias generales entre artesanales y empresariales podrían
sintetizarse en que el empresario ladrillero, participa de la mediana y
gran empresa que recurre al trabajo asalariado y a una producción
orientada por un cálculo de rentabilidad mercantil, lo cual lo articula
al desarrollo capitalista. El productor artesanal realiza la producción
sobre la base del trabajo propio, con el objetivo de satisfacer las
necesidades de consumo de la unidad familiar, directamente o por medio
del intercambio. No responde a una racionalidad capitalista, dado que no
visualiza a los medios de producción como capital y el volumen de la
producción se fija para maximizar niveles de consumo y no ganancias.
Ahora bien, estas diferencias no explican porque los sectores
empresariales no desplazan la producción de subsistencia y porque éstos
últimos permanecen atados a una actividad que no es rentable; como
tampoco se explica cuál es la interacción entre pequeña y gran empresa.
Estas preguntas, podrían llegar a contestarse según los criterios de
delimitación y caracterización de los diferentes actores sociales, en la
medida que podamos asociar diferentes tipos de productores con
determinados tipos de interacción sociedad - naturaleza (Gutman, P.
1988, pp. 43).
Tipificación de productores
A la vista de que en un mismo marco territorial encontrábamos distintas
modalidades de productores, tecnologías, recursos diferenciados y
producciones diversificadas, se convierte en un elemento de análisis
práctico la definición tipologías. El análisis de las formas de
interacción entre el productor con su medio ambiente, dentro del
contexto de las relaciones que cada grupo mantiene con el medio natural
y con el resto de los principales grupos sociales, es la interrelación
entre naturaleza y sociedad. La heterogeneidad de los actores sociales,
esta dada en términos de su acceso a los recursos naturales, como a su
ubicación en el proceso de producción. Las tipologías definidas pueden
interpretarse en función de la relación que cada grupo mantiene con el
capital propio y social, y simultáneamente responder a una
interpretación en términos de vinculación de cada productor con el
ambiente natural. Esta sujeción a la base natural resulta tanto de
condiciones materiales como de razones históricas.
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