RESUMEN
El presente ensayo hace referencia a la existencia de corrientes del
pensamiento económico y social que, en su formulación, parten de
premisas teóricas y puntos de enfoque diferentes a la teoría
convencional, que explican de forma diferente el comportamiento
económico y que por la coyuntura histórica por la que se atraviesa, han
sido relegadas a un segundo plano.
Las ciencias sociales afrontan una gran cantidad de críticas a los
paradigmas epistemológicos sobre los que están basadas; las grandes
construcciones teóricas con las que se pretendía dar cuenta de los
procesos sociales, su funcionamiento y evolución han sido puestas en
duda, relativizadas en sus alcances explicativos, y sometidas a una
profunda revisión desde distintas disciplinas y corrientes del
pensamiento social.
Durante el proceso histórico de desarrollo se han producido profundas
transformaciones en todos los ordenes de la realidad social, sin embargo
la sociedad y las ciencias sociales han sido incapaces de responder a
los grandes retos que esto implica y menos aún proponer soluciones a los
grandes problemas que se formulan, lo que ha provocado una "crisis de la
modernidad como paradigma social" (De Sousa, 1998: 3);
El progreso científico, los avances tecnológicos, los cambios ocurridos
en la cultura y en lo político, la globalización del mercado, el
predominio del capital financiero, la transnacionalización de la
economía han modificado sustancialmente a las sociedades, llevándolas
hacia nuevas formas de organización. Sin embargo, las diferentes formas
del conocimiento social no responden a los cambios de la realidad
social, que al ser superada la capacidad explicativa de la teoría,
obliga a pensar en nuevos paradigmas epistemológicos y sociales y a
cambiar los modos de conocerla.
No obstante lo anterior, parece ser que en la ciencia económica y entre
la mayoría de los académicos y políticos de América Latina, contrario a
las tendencias de las demás ciencias sociales, ha terminado por
imponerse la concepción neoclásica como la única Ciencia Económica.
Es decir que la mano invisible de la oferta y la demanda, encargadas de
dar señales a los agentes económicos, se ha constituido, en el máximo
ordenador de la actividad económica y de la sociedad "... cuando los
individuos se guían totalmente por el mercado, más precisamente por los
precios, y escogen entre diversas actividades, aseguran su máxima
satisfacción y, en la orientación específicamente Paretiana, la de la
sociedad en su conjunto." (Kaldor, 1978: 4).
En consecuencia, se considera que la teoría neoclásica, por poseer un
instrumental analítico - matemático capaz de abstraer categorías
universales y teoremas lógicamente deducibles de unos supuestos básicos
o mínimos, con una fuerte consistencia lógica interna, es la única con
el carácter científico para explicar el comportamiento de los sistemas
económicos. "Todos los economistas de la escuela 'neoclásica' comparten
la creencia de que la teoría del equilibrio general es el único punto de
partida para cualquier explicación lógicamente consistente del
comportamiento de los sistemas de economía descentralizada." (Kaldor,
1978: 4).
El desarrollo de este modelo teórico tiene dos implicaciones prácticas,
la primera es que al profundizar el estudio del equilibrio de los
mercados en economías perfectamente competitivas buscando
comportamientos optimizantes de los agentes económicos, se obliga al
economista a formular supuestos, cada vez más abstractos, alejados de la
realidad social y económica, y de la reflexión sobre los principios,
implicaciones y resultados de la teoría; en segundo lugar, los supuestos
fundamentales de la teoría neoclásica, al excluir de su estudio los
comportamientos reales de los individuos y de la sociedad en su
conjunto, pierden su capacidad explicativa y la teoría se transforma en
una construcción teórica vacía de contenido, imposibilitada para
diagnosticar y resolver los problemas y los desafíos económicos a los
que se enfrentan las sociedades.
"En economía generalmente se ignoran los hechos que contradicen las
hipótesis básicas de la teoría predominante: los "teorizadores" y los
"empiristas" operan en comportamientos aislado y el reto que plantean
las observaciones anómalas es ignorado por los teóricos como algo que
podría considerarse en "una segunda aproximación", sin afectar las
hipótesis básicas." (Kaldor, 1978: 5).
De otro lado, la teoría neoclásica califica de precientíficas a las
demás corrientes de la economía y disciplinas sociales, expresando su
carácter absolutista, al pretender explicar, a partir de unos supuestos
'irreales' el comportamiento complejo y dinámico de la sociedad,
excluyendo cualquier otra posibilidad de explicación; a pesar de que
desde diferentes escenarios destacados economistas reclaman mayor
pluralismo intelectual y buscan superar la dicotomía entre la versión
neoclásica de la teoría económica y las demás ciencias sociales (Sunkel,
1995: 5),
"Ante su incapacidad inherente para relacionarse con las demás ciencias
sociales [la teoría neoclásica, en su versión Neoliberal] ha lanzado una
ofensiva para desplazarlas aplicando su metodología y principios
doctrinarios a la política, el matrimonio, las relaciones familiares, la
delincuencia y otras esferas del comportamiento humano, con el argumento
de que se trata de disciplinas precientíficas y que la racionalidad
maximizadora de la utilidad individual define la acción del individuo en
cualquier actividad" (Sunkel, 1995: 5).
En oposición a esta corriente del pensamiento económico dominante en
América Latina, existen paralelas, otras concepciones que definen formas
muy diferentes de aproximación al conocimiento económico y a la realidad
social, para obtener así unos criterios interpretativos, más adecuados a
los contextos espacial, histórico y sociocultural, sobre el
funcionamiento interno del sistema capitalista. A estas concepciones de
la economía que divergen de la vertiente principal en método, enfoque y
premisas, se las ha denominado como Pensamiento Económico Heterodoxo.
Ahora entraremos a explicar grosso modo las principales características
del Pensamiento Económico Heterodoxo (PEH), hacer explícitas sus
diferencias con la corriente principal de la economía, y poner de
manifiesto el papel que desempeña en el conjunto de la teoría económica
moderna.
Para ello debemos iniciar por entender que el PEH no es una corriente de
la teoría económica que posea criterios homogéneos sobre método, enfoque
y premisas, por el contrario constituye un cuerpo heterogéneo de
categorías, premisas, conceptos, teorías y perspectivas de análisis, en
el cual puede identificarse un conjunto de características en común,
entre las principales están la comprensión de que "el rasgo esencial del
modo de producción capitalista radica en la relación que existe entre el
capitalista y el obrero asalariado" (Guerrero, 1997, 24) y la crítica al
sistema económico capitalista, que se constituye en un objetivo
científico en sí mismo (Guerrero, 1997, 13).
Según la perspectiva analítica con la que se asuma el estudio de las
relaciones sociales presentes en el sistema capitalista el investigador
fijará una posición respecto al papel de categorías como el trabajo, la
acumulación del capital o la distribución del excedente dentro de una
relación capitalista, con las que se llegará a conclusiones distintas
como la explotación del trabajo por el capitalista o su contraria, que
esta explotación no existe y lo que se presenta es una asignación del
excedente entre los diferentes factores productivos, donde el sistema da
a cada factor un equivalente de lo que éste aporta a la producción.
La perspectiva analítica del PEH es la primera, donde hay una
apropiación del excedente generado por el trabajo, por parte de los
propietarios de los medios de producción, de esta manera el estudioso
analiza las relaciones sociales en la economía desde el punto de vista
"... de ciertos grupos, clases o sectores sociales, que no estarían
representados en la literatura económica a no ser por esta razón."
(Guerrero, 1997,14), desde la perspectiva del obrero asalariado y de la
periferia del sistema capitalista, es decir, desde el otro lado de las
relaciones de intercambio entre el obrero y el capitalista y entre
países desarrollados y periféricos; ya que la teoría económica
tradicionalmente estudia un solo lado de estas relaciones, que
representa la perspectiva del capital. Entonces, la segunda
característica del PEH tiene que ver con su enfoque analítico.
La tercera característica tiene que ver con el conjunto de premisas y
categorías que fundamentan el análisis de las implicaciones y alcances
de la teoría y que constituyen la estructura conceptual del PEH.
La crítica al capitalismo no se limita únicamente a la denuncia simple
de carácter contestatario, sino que el PEH considera necesario resaltar
que la diferencia con la teoría dominante es más de fondo, que se lleva
a cabo una confrontación entre formulaciones teóricas, (aunque en cada
una de ellas se abarque las más diversas perspectivas), con estructuras
conceptuales que se excluyen mutuamente cuya base está en la concepción
teórica sobre el origen del valor de las mercancías, que sirve para
entender el proceso global de producción en el sistema capitalista
(Guerrero, 1997, 28), pues mientras que para la teoría neoclásica el
valor de las mercancías se genera en el proceso de distribución, a
través del mecanismo de la oferta y la demanda y de la utilidad marginal
que la mercancía produce para el consumidor; para la concepción
heterodoxa el valor es producto del trabajo y este se crea en el proceso
productivo.
La diferencia entre la teoría neoclásica y la concepción heterodoxa
radica en la atención que se presta al proceso de acumulación como un
todo, como un ciclo, que corresponde a la interpretación que la
concepción heterodoxa realiza, o por el contrario a su análisis en forma
separada, estudiando únicamente el proceso de intercambio que se realiza
en las fases primera y tercera, en las que domina el principio del
intercambio entre equivalentes. Es decir que mientras la concepción
heterodoxa considera el origen del valor en el proceso productivo y mira
el ciclo del capital completamente, la escuela neoclásica prefiere
buscarlo en el proceso de distribución, que corresponde al intercambio
entre equivalentes de los mercados de factores y productos,
parcializando el ciclo del capital.
Para ello, la escuela neoclásica tuvo que buscar un nuevo fundamento
para el valor de las mercancías que fuera distinto del trabajo, que lo
negara u ocultara. Ese nuevo fundamento lo encontró en la teoría de la
utilidad marginal, que plantea la formación del valor como producto de
la utilidad que representan las mercancías para el consumidor: a mayor
utilidad de la mercancía, mayor valor producido, este valor se expresa
en los precios, que se forman en el mercado a través de la interacción
de la oferta y la demanda. En consecuencia, la utilidad para el
consumidor debe ser equivalente a los precios de mercado y para ello fue
necesario desarrollar una serie de teorías que expliquen esos
equilibrios, entre ellas la teoría del equilibrio general, la teoría del
óptimo de Pareto, la teoría de la competencia perfecta, que hicieron
cada vez más abstracta e irreal a la teoría.
Por lo tanto podemos decir, que el predominio, entre académicos y
gobiernos latinoamericanos, del modelo neoclásico por sobre las demás
teorías económicas no implica la comprobación implícita y automática de
sus postulados ya que para que una formulación teórica sea aceptada como
un criterio de verdad debe demostrar tanto una consistencia lógica
interna de su estructura conceptual, como poder contrastarse con los
fenómenos sociales reales que dice explicar. En consecuencia, esta
preferencia no puede tomarse como un criterio de verificación o como la
comprobación de la verdad de sus proposiciones sino como expresión de
unos factores ideológicos y conveniencias políticas.
Es decir, el hecho de que se haya impuesto esta estructura conceptual
puede explicarse como una fase histórica por la que se estaría pasando
en la que "por múltiples y poderosos motivos, internos e
internacionales, se acentúa notablemente el predominio de la teoría y la
praxis de la democracia liberal en lo político y del sistema de mercado
en lo económico" (Sunkel, 1995, 3).
De ahí que quede abierto el camino para explorar posibilidades
diferentes en la teoría como en la práctica que permitan encontrar
soluciones a la problemática económica y social de América Latina y en
esa dirección son pertinentes las propuestas y los desarrollos teóricos
que el pensamiento heterodoxo latinoamericano realiza.
Esto tiene implicaciones prácticas en el sentido que reconoce el
carácter subjetivo del predominio neoclásico, por la misma razón las
condiciones objetivas y subjetivas del momento histórico actual imponen
a esta corriente del pensamiento en el frente del escenario académico y
político, pero también niega el carácter determinista y absoluto que le
asigna la teoría principal y por lo tanto, que exista una sola y única
versión de economía, estando abiertas las puertas para construir futuros
posibles, para explorar visiones y programas alternativos que
correspondan al proceso histórico, valores, características actuales,
perspectivas y proyectos futuros de los países latinoamericanos. De esta
manera "Se recupera la legitimidad de la temática del desarrollo con
todas sus complejidades <<extraeconómicas>>, que al no haber podido ser
reducidas a modelos matemáticos habría sido excluida por el
neoclasicismo del campo de estudio de la disciplina económica" (Sunkel,
1995, 5).
Como quedó planteado arriba, la economía no tiene carácter universal,
tampoco existe una sola corriente de la economía que se pueda adjudicar
el monopolio absoluto de la verdad en economía, ni mucho menos que tenga
todas las respuestas a las problemáticas económicas y sociales que se
plantean a las sociedades.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
GUERRERO, Diego. (1997). Historia del pensamiento económico heterodoxo.
Valladolid: Trotta. 276 p.
SOUSA SANTOS, Boaventura. (1998). De la mano de Alicia. Bogotá: Siglo
del Hombre. 470 p.
KALDOR, Noan. (dic. 1978). La irrelevancia del equilibrio económico. En:
________ Further Essays on Economy Theory. Londres, 1978. Traducción de
SUPERLANO, Alberto. (fotocopia).
SUNKEL, Osvaldo. (sep. 1995). El neoliberalismo y el neoestructuralismo
en América Latina. En: Revista de la Academia Colombiana de Ciencias
Económicas. No 45 (sep. 1995); 45 p.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
mefisto_icaroarrobayahoo.comAcerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |