Mi papel como docente en la época actual

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Observo que la educación básica del siglo XXI se apoya en dos grandes pilares: aprender a aprender y aprender a vivir juntos. Si quisiésemos comprender las razones que justifican estos pilares de la educación sería necesario analizar la dinámica del nuevo capitalismo, quien afirma que su objetivo es la construcción de una sociedad más justa, lo que me deja mucho que desear en lo particular.

Dichos lo anterior estos pilares son la base de transformaciones importantes en la educación básica, que afectan tanto a los contenidos curriculares, la formación y el desempeño docente como a la organización institucional de la actividad escolar. Para ello, se postula una mirada pedagógica basada en el objetivo de superar el determinismo social de los resultados de aprendizaje, que domina la educación básica de nuestra región.

Quisiera comenzar esta exposición con algunas consideraciones preliminares de una visión propia que me parecen importantes para comprender el tema de la calidad educativa.

La primera consideración

Se refiere al estado de insatisfacción con la oferta educativa disponible que se advierte en casi todo el mundo. Para decirlo en pocas palabras, parece como si nadie estuviera conforme con su sistema educativo y todos buscaran cambiarlo. Yo comprendo que esta insatisfacción tiene relación directa con los cambios intensos que se han producido en todas las dimensiones de la sociedad.

Como docentes debemos entender que los desafíos educativos actuales son distintos a los del pasado, y tanto el papel como el lugar de la educación se han modificado. Abriéndonos a estas opiniones o más bien afirmaciones nos ayudaría a comprender la naturaleza de los fenómenos que nos toca vivir (diferentes, nuevos, extraños), tanto los que se relacionan con la insatisfacción que tienen en su mayoría los docentes como los que pueden indicar nuevas tendencias buenas a la humanidad y alternativas válidas para enfrentar exitosamente esos desafíos.

La segunda consideración

Se refiere al impacto de este cambio de contexto en el saber pedagógico. Para acuerpar mi opinión quisiera retomar un pequeño texto que hace algunos años se publicó en Francia un libro que reproduce el diálogo que mantuvieron George Steiner y una profesora de filosofía de un colegio secundario francés (STEINER y LADJALI, 2003). En un momento del diálogo, la profesora menciona sus dificultades para manejar técnicas pedagógicas que permitan obtener buenos resultados con jóvenes de barrios pobres de París, aun cuando jamás había podido tener acceso a tantos libros de pedagogía, cursos de formación y materiales didácticos como en los últimos años.

Frente a esta declaración de impotencia pedagógica, Steiner recuerda la famosa frase de Goethe: «El que sabe hacer, hace. El que no sabe hacer, enseña» y luego agrega, como contribución propia a esta visión denigratoria de la tarea educativa: «El que no sabe enseñar escribe manuales de pedagogía». ¿Qué ha pasado para que un intelectual de la talla de George Steiner tenga tal opinión de la pedagogía y de los pedagogos?

Más allá de las explicaciones acerca de las causas de este fenómeno, el hecho es que la educación debe enfrentar nuevos y complejos desafíos en el marco de un contexto de significativa debilidad de nuestros paradigmas teóricos, técnicos y científicos. Por ello el docente debe asumir conscientemente que sus prácticas profesionales se deben desenvolver en el marco de teorías que tienen sobre los mismos fenómenos, y aceptar que existen explicaciones y aplicaciones tan contrapuestas como las que existen en educación actual.

La tercera consideración

Es una consecuencia de las dos anteriores: he tomado conciencia acerca de la enorme complejidad y dificultad que existe para modificar los patrones de funcionamiento de los sistemas educativos. Efectuando un balance de las reformas educativas de la década de los noventa, observo que, si bien permiten aumentar la cobertura e introducir nuevas modalidades e instrumentos de gestión (descentralización, medición de resultados, mayor autonomía a las escuelas, etc.), no han logrado modificar significativamente los resultados de aprendizaje de los alumnos.

Las explicaciones acerca de estas dificultades son diversas y muchas de ellas bastante conocidas y tradicionales: corporativismo de los actores internos del sistema, tradicionalismo, resistencia a las innovaciones por parte del docente, etc. Este tipo de comportamientos me refleja y explican una parte del problema, parece importante destacar la presencia de una serie de factores nuevos, vinculados a las tendencias estructurales de este «nuevo capitalismo» basado en el uso intensivo de las tecnologías de la información, en la globalización y en la desregulación de los servicios sociales.

A estas consideraciones pienso que deberíamos agregar un punto que, por su importancia, debe ser tratado de manera particular: la globalización creciente de todas las dimensiones de la sociedad. En este sentido, realizar una mirada a la situación internacional, que sin duda alguna nos colocará frente a problemas que debemos analizar con cuidado. El primero y más impactante es el aumento significativo de la desigualdad social, en base a ello debemos orientar nuestra práctica educativa, buscando formas y métodos eficaces que permitan la no individualización de nuestros ciudadanos, con estrategias correctas surgidas del docente.

Quisiera finalizar esta presentación con algunas reflexiones sobre una nueva agenda, actual y futura, de innovaciones educativas, que actualmente implemento desde mi propio aula.

  • La primera de ellas: se basa en una preocupación de carácter social. Desde este punto de vista, la pregunta fundamental que me he realizado sobre mi práctica educativa es ¿Cómo romper el determinismo social de los resultados de aprendizaje?
  • La segunda: es necesario superar el enfoque tradicional, donde el esfuerzo se ejerza en analizar la contribución de la educación a la equidad social, para postular la necesidad de un mínimo básico de equidad y cohesión social como condición necesaria para que sea posible un proceso educativo exitoso.
  • La tercera: solamente es posible sostener que la expansión de la cobertura educativa, el mejoramiento de los resultados de aprendizaje y las políticas de renovación curricular que permitan aprendizajes relevantes para el desempeño productivo y ciudadano únicamente serán sostenibles en el tiempo si van acompañadas por estrategia de crecimiento económico.
  • La cuarta: las políticas docentes deberían, atacar las desigualdades en términos de recursos culturales disponibles en las familias, para favorecer un proceso de socialización primaria destinado a promover un adecuado desarrollo cognitivo básico.
  • La quinta: con respecto a quienes enseñamos, algunos estudios recientes confirman que estamos lejos de un cuerpo homogéneo desde el punto de vista de su cultura profesional. Por ello hay que entender que el sector docente está compuesto por personas que difieren significativamente con respecto a su estatus socioeconómico, valores, representaciones sociales y opiniones sobre aspectos claves de su desempeño.

Si ponemos la mirada en aquellos docentes, estudiantes o establecimientos exitosos en su tarea de lograr que todos aprendan y que lo hagan con altos niveles de calidad, encontramos una serie de características que provienen de la dimensión subjetiva de los actores. En este punto, solo quiero aludir a la necesidad de explorar algunas líneas de acción propias de cada uno de los maestros con metodologías de aprendizaje personales.

Una pedagogía que me parece ser efectiva para superar las condiciones de adversidad en la época actual, es aquella basada en la confianza que le brindan los educadores a sus alumnos, enfocado al fortalecimiento de la capacidad de los alumnos para conocerse a sí mismos y definir sus proyectos de vida con aptitud y actitud positiva.

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Rodríguez Martínez Oscar. (2014, junio 3). Mi papel como docente en la época actual. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/mi-papel-como-docente-en-la-epoca-actual/
Rodríguez Martínez, Oscar. "Mi papel como docente en la época actual". GestioPolis. 3 junio 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/mi-papel-como-docente-en-la-epoca-actual/>.
Rodríguez Martínez, Oscar. "Mi papel como docente en la época actual". GestioPolis. junio 3, 2014. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/mi-papel-como-docente-en-la-epoca-actual/.
Rodríguez Martínez, Oscar. Mi papel como docente en la época actual [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/mi-papel-como-docente-en-la-epoca-actual/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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