Integración de América Latina para vencer el subdesarrollo

La distribución equitativa de la riqueza requiere equilibrar las variables estratégicas de inversión y consumo algo que resulta insostenible en el capitalismo; sistema que se caracteriza por la imposibilidad de planificar las economías nacionales, pues lleva implícita la anarquía de la producción, resultante de la contradicción del carácter social de la producción y su apropiación privada; haciendo que este sistema sea inestable y vulnerable a crisis cíclicas.

En el capitalismo, cada capitalista (denominación que corresponde a los empresarios) lucha por ser más rico que el otro, asume el mercado como un campo de batalla donde prevalece “el más fuerte” (acción que nos retrotrae a la época de las cavernas) concentrando la riqueza en pocas manos. Esto explica que el capitalismo se sustente en el crecimiento perpetuo de la economía real, generando como consecuencia la quema indiscriminada de recursos naturales. Muy opuesto es el desarrollo sostenible, perdurable o sustentable, basado en la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades en el futuro, para atender sus propias necesidades; como sostiene la Comisión Brundtland, Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas.

La creación de un modelo económico-social más humano democrático, equitativo y sustentable, debe partir por identificar a los responsables del atraso y pobreza del pueblo: Oligarquías nativas y extranjeras, poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), políticos venales; son quienes han deformado la acción política.

Estos tres grupos –por los intereses que defienden- carecen de ética para la administración de los recursos del país y gestión del Estado. Siendo así, resulta poco comprensible observar que supuestos defensores del pueblo alientan la caída de gobiernos progresistas o socialistas como el cubano, venezolano, boliviano, ecuatoriano, nicaragüense y el giro a la derecha en la composición legislativa de Argentina.

Lógicamente la caída de estos gobiernos no sería jamás por vías pacificas sino con el derramamiento de sangre de nuestros pueblos; así lo registra la historia: Guatemala (Junta Militar), Argentina (Junta Militar encabezado por Jorge Rafael Videla), Chile (Augusto Pinochet), Nicaragua (Dinastía Somoza), El Salvador (sucesivos golpes militares), Paraguay (Alfredo Stroessner), Uruguay (Juan María Bordaberry) y hoy Honduras (Roberto Micheletti) impuesto por un golpe militar violentando los más elementales derechos humanos, donde por de pronto van más de 2 hondureños asesinados, etc.

Estos países tenían presidentes progresistas (no comunistas) que fueron derrocados por sangrientos golpes militares promovidos desde la Cia, grandes corporaciones estadunidenses, contando con el apoyo de políticos y autoridades inmorales; fueron reemplazados por los dictadores indicados entre paréntesis. La remoción de cada uno de estos dictadores, mediante la democracia representativa, ha sido producto de la tenaz lucha de los pueblos, sus trabajadores, su juventud; las madres de Mayo en Argentina, el Frente Sandinista en Nicaragua, el Frente Farabundo Martí en El Salvador, etc.

Hoy día América Latina se debate entre profundizar las trasformaciones progresistas operadas por esos gobiernos o la restauración de la derecha; sin embargo, para próximos procesos electorales se vislumbra un fortalecimiento de las fuerzas progresistas: en Uruguay, Mujica como candidato del Frente Amplio; en Brasil, para el 2010, Dilma Rousseff (del PT de Lula) con más del 80% de aceptación popular y en Bolivia (a diciembre de este año) no caben dudas sobre el triunfo del MAS, del Presidente Evo Morales.

La conquista de la democracia representativa ha sido producto de la lucha de los pueblos; sin embargo, tal como la vivimos, solo beneficia a las oligarquías, altos funcionarios de gobiernos, autoridades judiciales corruptas y congresistas lobistas.

En América latina, los países del ALBA, están implementando una forma de democracia más justa y social, como es la democracia participativa, donde los ciudadanos tienen una mayor intervención en la toma de decisiones políticas frente a la que se otorga tradicionalmente, vía democracia representativa. Con la democracia participativa dejan de ser invisibles los excluidos y marginados, adquieren voz las personas y comunidades.

Como sistema ofrece a la persona capacidad de participar en decisiones orientadas a desarrollar una economía socialmente justa y humanista. La justificación para su implementación se puede resumir en cuatro razones: aprovecha las experiencias y la capacidad de todos, promueve la legitimidad, desarrolla nuevas capacidades y mejora la calidad de vida.

Esta forma de participación social, está consagrada en las constituciones de algunos países latinoamericanos como: Colombia, Honduras, Paraguay, Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador. No obstante; las fuerzas retardatarias en nuestro continente, temiendo la pérdida de sus dominios e intereses, promueven campañas de distorsión y desinformación contra todo aquello que signifique participación ciudadana y en contra de aquellos gobiernos que levantan principios democráticos para el desarrollo de sus naciones.

Pregunto, en el caso peruano ¿existe acaso alguna empresa o enclave venezolano, boliviano, cubano, ecuatoriano, que estén expoliando y depredando nuestros recursos mineros, mar territorial, comunicaciones y por el cual merezcan el repudio del pueblo? Presentar como enemigos –así lo hace el gobierno peruano- a los integrantes de la Alianza Bolivariana de los Pueblos – ALBA (Ecuador, San Vicente y Granadinas, Antigua y Barbuda, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica y Honduras), es ocultar al enemigo fundamental; es claudicar a los principios y pregonar dientes para fuera un simulado compromiso con el pueblo; indudablemente detrás de estas campañas anti unitarias se encubren intereses económicos individuales o corporativos. La lucha por una verdadera independencia no admite ambigüedades o medias tintas, se esta por el cambio o en contra, a favor del capital o la vida, así de simple.

Salir del subdesarrollo supone como primer paso la integración de los países latinoamericanos, unidad que solo es posible cuando la posición de los dirigentes que la enarbolan están libres de intereses económicos con las oligarquías (léase enriquecimiento personal) y esto es de fácil identificación; toda propuesta nacida bajo compromisos subalternos es ambivalente y engañosa. La lectura de una propuesta honesta, es de fácil comprensión por su sencillez y transparencia, pues carece de rodeos y vaguedad.

Un caso paradigmático de compromiso con las grandes corporaciones en busca del enriquecimiento personal de sus dirigentes, lo constituye el gobierno de Álvaro Uribe en Colombia, entregado complacientemente a las grande corporaciones y los halcones estadounidenses (Plan Colombia I y II); promotores internamente de los grupos armados irregulares como las Águilas Negras integrado por paramilitares y narcotraficantes que han asesinado algunos miles de colombianos entre dirigentes sindicales y políticos, jóvenes y ciudadanos corrientes. Externamente, han hecho de Colombia una plataforma militar que les sirve como punta de lanza en el continente, para desestabilizar a los gobiernos integrantes del ALBA, fundamentalmente Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Las propuestas y acuerdos en el seno del ALBA, están alejadas de los intereses del capital transnacional que persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones; el ALBA se asienta en el intercambio equitativo, la solidaridad, la cooperación y el mutuo beneficio que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio; pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Concluyendo, para salir del subdesarrollo es indispensable la unidad de América Latina y el Caribe sobre principios de solidaridad, cooperación y ayuda reciproca que permitan eliminar las asimetrías existentes entre nuestros naciones; objetivo que solo puede cumplirse si cada uno de los gobiernos gestionan sus estados aplicando la democracia real participativa que necesariamente pasa por democratizar los medios de información, los órganos de gobierno, el estado en su conjunto y de dotar a los ciudadanos de mecanismos efectivos de participación y consulta popular.

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Aching Guzmán César. (2009, julio 7). Integración de América Latina para vencer el subdesarrollo. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/integracion-de-america-latina-para-vencer-el-subdesarrollo/
Aching Guzmán, César. "Integración de América Latina para vencer el subdesarrollo". GestioPolis. 7 julio 2009. Web. <http://www.gestiopolis.com/integracion-de-america-latina-para-vencer-el-subdesarrollo/>.
Aching Guzmán, César. "Integración de América Latina para vencer el subdesarrollo". GestioPolis. julio 7, 2009. Consultado el 2 de Septiembre de 2015. http://www.gestiopolis.com/integracion-de-america-latina-para-vencer-el-subdesarrollo/.
Aching Guzmán, César. Integración de América Latina para vencer el subdesarrollo [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/integracion-de-america-latina-para-vencer-el-subdesarrollo/> [Citado el 2 de Septiembre de 2015].
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