Estas tres cosas te ofrezco: alma para comprenderte, corazón para
quererte y vida para vivirla junto a ti”, le sirvió de analogía al
profesor Casado para insinuar pautas de conducta que facilitan las
relaciones personales y empresariales.
Cuando la gente se asocia por el dinero: un concepto interiorizado en el
común de la sociedad, sólo se atraen personas cuya meta es ser ricos, y
la sociedad lo percibe. Por el contrario; si consideramos a la empresa
como un “servicio social” y el tecnopresario asume la actitud de
“servidor público” generador de trabajo y riqueza, con negocios basados
en conocimiento; éste hecho, cambia el sentido de la empresa y el
proyecto de vida del tecnopresario, lo cual también descubre la sociedad
que ahora los percibe como un “bien social” merecedores de protección,
estímulo, respeto y amor. Esta actitud innovadora resulta tanto del
aprendizaje colectivo como de la cooperación basada en la confianza. Y
marca la diferencia, porque las “empresas del conocimiento” no se crean
sólo para hacer dinero.
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