Ensayo sobre el desarrollo humano sostenible

  • Economía
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El desarrollo: Un hijo del tiempo perdido entre las decisiones de la humanidad

“Un viejo proverbio inglés afirma que la verdad es la hija del tiempo, o lo que es lo mismo, que nuestro conocimiento de los hechos del pasado está formado por lo que el paso del tiempo ha dejado de ellos, más que por lo que realmente aconteció. La historia del pensamiento económico en desarrollo está formada, por tanto, por todo aquello que fue pensado en el pasado y que el paso del tiempo se ha encargado de seleccionar”.

Introducción

Es más apasionante de lo esperado, invitar a quienes tengan acceso al presente escrito, para que juntos hagamos un recorrido cuya profundidad y rigurosidad no vayan a ser tal vez, sus más cacareadas virtudes, como si lo pueden ser la sencillez y la forma un poco castiza como abordaremos un tema, que para nosotros mismos, en el primer instante, no fue de lo más atractivo; pero que debo confesar, en virtud de la “verdad que siempre pertenece a quien se aventura a escribir”, terminó por atraparme en una red de interesantes aseveraciones hechas por los autores que nos ocupan en esta ocasión;

Daniel López Gómez con su escrito “PRINCIPALES LÍNEAS DE PENSAMIENTO SOBRE EL DESARROLLO” y ANTONIO LUIS HIDALGO CAPITÁN4 con su Artículo ECONOMÍA POLÍTICA DEL DESARROLLO: LA CONSTRUCCIÓN RETROSPECTIVA DE UNA ESPECIALIDAD ACADÉMICA”. El presente ejercicio de análisis comparativo y estudio detallado de dos fuentes que analiz6an las diferentes concepciones, teorías y corrientes de pensamiento frente al desarrollo, propone la necesidad inexorable de acudir a tres referentes orientadores al momento de referirse al desarrollo como concepto, como son la perspectiva histórica, la interdisciplinariedad y el contexto internacional. Inicialmente haremos un esbozo sobre los argumentos más relevantes que presenta cada autor.

Seguidamente, y desde el más aplicado de nuestros esfuerzos, haremos un ejercicio de comparación de los argumentos de ambos autores, así como de sus construcciones académicas, tratando de manera sucinta, de establecer posibles similitudes y diferencias entre ellas. Finalmente el lector podrá encontrar una breve recapitulación del recorrido hecho por las fuentes documentales de tan importantes autores, presentadas como conclusiones alrededor de las concepciones del desarrollo, su evolución, su abordaje desde escenarios de gran rigor científico como es la Economía Política del Desarrollo e incluso su incidencia sobre las estrategias de desarrollo territorial que hoy son implementadas en la gran mayoría de las naciones del mundo.

Un breve recorrido por las líneas de cada autor

Daniel López Gómez, hace en primera medida, un breve esbozo sobre dos corrientes de pensamiento frente a la concepción y estrategias para lograr el desarrollo, a las cuales define, una primera como “Las de tipo tradicional”, enmarcadas dentro de un enfoque antropocéntrico y positivista, con un énfasis en los elementos económicos y sociales del desarrollo, y una segunda corriente conformada por las tesis que procuran estructurar una nueva teoría del desarrollo a partir de construcciones asumidas desde una postura más existencial, entendiendo el Desarrollo como un proceso de elevación de los niveles de conciencia de la humanidad, abordado desde una perspectiva cuyo entendimiento exige la aplicación de la teoría de la complejidad.

En esa línea de evolución conceptual, señala López Gómez, que en las teorías del primer grupo, el surgimiento de una nueva perspectiva, no significa necesariamente, la anulación de los conceptos precedentes. Pasa luego a establecer una ruta de evolución del concepto mismo de Desarrollo abordado en los inicios de esta materia de estudio, ubicado cronológicamente en la década de los 40 y manteniéndose incluso hasta los años 60 del siglo XX, cuando Desarrollo era asumido prácticamente como sinónimo de crecimiento económico, conformado por el trípode de variables: Producto, Empleo e Ingresos, respondiendo a una concepción economicista y cuantitativa, connotación que aun habiendo sido revaluada como elaboración conceptual, sigue vigente en el escenario de la construcción de las estrategias de desarrollo a nivel de los países, regiones y municipios, sobre todo, según lo resalta el Autor, a partir del establecimiento del Neoliberalismo como doctrina y práctica impuesta en las sociedades industrializadas de occidente, para continuar hacia el cuestionamiento hecho por los pensadores matriculados dentro de la perspectiva estructuralista, de la asimilación entre crecimiento y desarrollo, basados en lo mostrado por la realidad, cuando se encontraron países con altos niveles de producto e ingreso por habitante, donde las condiciones de vida de la mayoría de sus habitantes continuaban prácticamente inmodificables.

Desde esa línea de pensamiento se estableció entonces desde fines de los años 60, un concepto de Desarrollo como El cambio estructural que posibilita un crecimiento de mediano y largo plazo que beneficie al conjunto de los habitantes de un país, región o ciudad. Seguidamente, en su recorrido por la evolución conceptual del Desarrollo, hace mención de la manera como el Marxismo Ortodoxo, aunque no se ocupó de esta temática en mayor medida, trata de explicar a partir de la teoría del Imperialismo y su consabida escuela de la “Dominación y Dependencia”, como la posibilidad de tomar la senda del desarrollo por parte de cualquier país, estaba supeditada a su liberación de la posición subordinada frente a los países desarrollados. Se resalta luego en el escrito, como a partir de la década de los 70, hacen su aparición las preocupaciones ambientales, que sin cuestionar a fondo los planteamientos estructuralistas, trajeron consigo conceptos como el de “Sostenibilidad del Desarrollo” y “Límites del Desarrollo”.

Adentrándonos luego, en la década de los 80, según nuestro autor, vemos como reaparece con mayor énfasis incluso que en los inicios, la perspectiva del ser humano como beneficiario del desarrollo, centrando mayor atención sobre grupos humanos específicos que sobre los procesos sociales, creando la conceptualización del “Desarrollo a Escala Humana”, en la que el mejoramiento de las condiciones individuales era la base del Desarrollo social.

Aparecen conceptos como la calidad del ocio, las formas de interrelación social y otros criterios cualitativos como parámetros para comprender el desarrollo, erigiéndose desde allí que el grado de satisfacción de las necesidades básicas, debía ser asumido como el mejor criterio cuantitativo para medir el nivel de desarrollo de una determinada sociedad. Hacia la década de los 90, aparece el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD, con un nuevo concepto: Desarrollo Humano Sostenible, que recoge las teorías estructuralistas de sostenibilidad del desarrollo y desarrollo a escala humana, pero llevado este último a un plano más colectivo, implicando cinco dimensiones básicas: La económica, la social, la cultural, la político-participativa y la ambiental, acogiendo como estrategia para lograrlo, la apertura de oportunidades para toda la población y la construcción de capacidades para que todos puedan aprovechar esas oportunidades. Paralelamente y en una línea similar, se sitúan según el autor, quienes asumen el Desarrollo como el escenario propicio para la expansión de las capacidades de la gente.

Resalta el autor en su escrito, como todas las concepciones del Desarrollo mencionadas hasta ahora, aun teniendo diferencias importantes que las separan, son coincidentes al obedecer a unos paradigmas comunes derivados de una concepción antropocéntrica y orientada desde un marco epistemológico del positivismo lógico, óptica que está siendo cuestionada, bajo la perspectiva que plantea el Desarrollo como un proceso de elevación de los niveles de conciencia en un marco relacional del ser humano con todos los demás seres, humanos o no, que constituyen su entorno.

Como epílogo de este primer trayecto propuesto por el Autor, encontramos como Él asume una postura de identidad con el concepto de “Desarrollo Humano Sostenible”, del que resalta su conveniencia por la acertada orientación que puede aportar para la formulación de estrategias de mediano y largo plazo, a partir de un enfoque integral del ser humano, adicional a la puesta en escena de un conjunto de instrumentos que permiten hacerla operativa en la práctica, claro está sugiriendo que sea complementada con dos énfasis adicionales, el de los estructuralistas que exigen cambios profundos que hagan posible el desarrollo y lo planteado por A. Sen8, que enfatiza en la expansión de las capacidades de la gente.

En el acápite siguiente nuestro primer autor, hace un recorrido interesante por las temáticas referentes a las Estrategias del Desarrollo, abordando conceptos de pares divergentes como los del desarrollo “hacia fuera” y “hacia adentro”, asumiendo un enfoque desde la perspectiva del contexto internacional, apareciendo en sus aportaciones los conceptos de “globalización y apertura”, que bien sabemos, dominan actualmente la economía mundial y las propuestas estratégicas para el desarrollo. Así mismo aborda otro par controversial, como es el conformado por El Desarrollo “con” y “sin” intervención del Estado, apareciendo las corrientes de quienes se enfrentan por el rol que debe cumplir el Estado en el escenario del Desarrollo, aforando las corrientes de los “intervencionistas” por un lado, y por otro las de los que consideran que debe ser el “mercado” el instrumento rector de la economía.

Finalmente encontramos un esbozo sobre la aplicación de las diferentes concepciones y estrategias del Desarrollo a los procesos de gestión en los niveles regional y local, dejando claro que por carecer las regiones y localidades de elementos como la soberanía, moneda propia y manejo de relaciones internacionales, muchas de las teorías deben ser aplicadas de manera diferencial en el plano de dichos territorios. Aparecen entonces, conceptos y mecanismos de impulso y aplicación de las concepciones del Desarrollo como los “Polos de Desarrollo”, como una derivación del pensamiento estructuralista. Se resalta a partir de las diferentes concepciones, un conjunto de instrumentos que permiten medir los niveles de desarrollo, como por ejemplo el NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas), propuesto a partir de las tesis del Desarrollo a escala humana y otros criterios definidos por el PNUD a partir de la década de los 90, como son los políticos (ejercicio de libertades), económicos (Niveles de ingreso y producto), sociales (Niveles de pobreza), culturales y ambientales medidos de modos diferentes, repujados desde la concepción de Desarrollo Humano Sostenible.

Nuestro segundo Autor, Antonio Luís Hidalgo Capitán, en su Artículo ECONOMÍA POLÍTICA DEL DESARROLLO: LA CONSTRUCCIÓN RETROSPECTIVA DE UNA ESPECIALIDAD ACADÉMICA, trata de construir de forma retrospectiva La Economía Política del Desarrollo como disciplina científica, haciendo un registro detallado de los principales pensadores y sus obras, dedicadas al estudio del “Desarrollo” desde la Segunda Guerra Mundial, marco en el cual establece como hipótesis referencial, que existen siete escuelas de pensamiento: La escuela de la modernización, la estructuralista, la neomarxista, la neoliberal, la neoinstitucionalista, la islamista y la alternativa, las cuales plantean paradigmas competitivos entre sí. Hidalgo Capitán establecen como parámetros ordenadores de las escuelas, primero la postura de cada una frente a conceptos como la monoeconomía (Aplicación de la misma teoría económica convencional a países desarrollados y subdesarrollados) y la teoría del beneficio mutuo (Sugiere que en las relaciones económicas internacionales entre países desarrollados y subdesarrollados, ambos reciben beneficios) y segundo cómo cada escuela entiende las relaciones que existen entre las variables económicas y no económicas en la concepción del Desarrollo y el Subdesarrollo, más las características propuestas por Griffin (1989) para su definición, como son: Concepción del desarrollo y subdesarrollo, variable clave del desarrollo, estrategia política para el desarrollo, proceso de desarrollo y financiación del desarrollo, que le permitió construir una completa estructura comparativa, que seguro tendremos la posibilidad de auscultar detalladamente en posteriores ocasiones.

A partir del análisis evolutivo y amparado en los fundamentos de los paradigmas competitivos de Khum (1962), la perspectiva absolutista y la perspectiva relativista, este Autor señala que las escuelas de la Economía Política del Desarrollo son una construcción retrospectiva, asumiendo que su estructuración se da a partir de la teorización y argumentación propuesta por los pensadores de cada una de las comunidades epistemológicas, desde sus inicios en un discurrir por el tiempo, evolucionando paulatinamente.

Es fundamental resaltar la manera sistémica y coherente, en la que se analiza por parte del Autor, el proceso de surgimiento de la Economía Política del Desarrollo como disciplina científica, a partir de sucesos políticos y académicos como por ejemplo el triunfo de la revolución keynesiana sobre el marginalismo clásico y liberal, la descolonización posguerra de África y Asia, El impacto de la gran depresión y la Segunda Guerra Mundial sobre la provisión de suministros para América Latina y el Caribe, y el éxito de Estados Unidos para la reconstrucción posbélica, que en conjunto permitieron el advenimiento de una serie de sucesos que exigieron de parte de los pensadores keynesianos, neoclásicos, estructuralistas, neomarxistas, neoinstitucionalistas e islamistas, comenzar a teorizar y hacer propuestas sobre el desarrollo de los países más pobres, convirtiéndose tales autores en “pioneros del desarrollo”.

Sugiere finalmente Hidalgo Capitán, que en la evolución de la Economía Política del Desarrollo, nunca se impuso una determinada escuela, sino que por el contrario, siempre se planteo una competencia simultánea entre todas ellas, tratando cada una de imponer sus teorías, conceptos y postulados frente a la comunidad científica, internacional y ante los artífices de la política de desarrollo de los países más pobres.

A manera de conclusión

Es preciso concluir a partir del esbozo resumido que ponemos ante los lectores, que existe entre los dos autores una diferencia substancial, en el sentido de la manera como abordan la construcción de sus planteamientos, siendo obvio que mientras Gómez López asume una postura ideológica cuando resalta su identidad con el concepto de “Desarrollo Humano Sostenible”, aun con lo que sugiere le sea complementado, Hidalgo Capitán, se limita a construir desde una perspectiva retrospectiva, la estructura académica de la Economía Política del Desarrollo, siendo digno de resaltar la disciplina, sindéresis y coherencia con que lo logra, pero sin asumir identidad con alguna de las escuelas que establece como integradoras de la misma. Igualmente, es pertinente hacer énfasis en la orientación por decirlo, un poco instrumental y de aplicación a la realidad del entorno y la territorialidad desde la que Gómez López aborda el análisis de las diferentes concepciones, estrategias y corrientes del desarrollo, mientras que Hidalgo Capitán se mantiene a lo largo de su disertación, sobre el estricto ejercicio de lo académico y científico, asumiendo me atrevo a decir, una postura similar a la de los autores neoclásicos, que nunca permitieron la aplicación sus construcciones científicas a la solución de situaciones de la realidad.

Finalmente y como punto de encuentro conceptual de los dos escritos, encontramos que en ambos de manera clara y bien hilada, los autores acogen taxativamente, como referentes orientadores de sus construcciones académicas sobre el concepto de desarrollo, la perspectiva histórica al reconocer como se da el surgimiento de las corrientes, concepciones y teorías a lo largo de siete décadas una vez pasada la Segunda Guerra Mundial, asumiendo que el desarrollo, sus escuelas, teorías y concepciones son hijos del tiempo, como lo titulamos en nuestro escrito. Igualmente se percibe la aceptación de la interdisciplinariedad del objeto de estudio, requiriendo para su construcción la participación de pensadores de diferentes comunidades epistemológicas, como también se reconoce que el desarrollo responde en sus parámetros de construcción a un contexto internacional, siendo necesario reconocer que gran parte de su andamiaje se produce a través de las relaciones internacionales entre naciones.

Bibliografía

  • Hidalgo Capitán, A. L. Economía Política del Desarrollo: La construcción retrospectiva de una especialidad académica. Revista de Economía Mundial (2011; 279-320).
  • Gómez L. Daniel. Principales líneas de pensamiento sobre el desarrollo.
  • González A. (2006). Del crecimiento al desarrollo humano sostenible. En http://www.geocities.com/juwandem/seminar.html
  • Sen, A (2005). Teorías del desarrollo a principios del siglo XXI. En

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Murgas Téllez Luis. (2014, julio 22). Ensayo sobre el desarrollo humano sostenible. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-desarrollo-humano-sostenible/
Murgas Téllez, Luis. "Ensayo sobre el desarrollo humano sostenible". GestioPolis. 22 julio 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-desarrollo-humano-sostenible/>.
Murgas Téllez, Luis. "Ensayo sobre el desarrollo humano sostenible". GestioPolis. julio 22, 2014. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-desarrollo-humano-sostenible/.
Murgas Téllez, Luis. Ensayo sobre el desarrollo humano sostenible [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-desarrollo-humano-sostenible/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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