El papel de las organizaciones en el posconflicto colombiano

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Por primera vez en 50 años parece posible un acuerdo con uno de los grupos que ha marcado la historia de nuestro país, quizá con recuerdos y experiencias que nadie quiere repetir.

Finalmente parece que una luz quiere atravesarse en el camino oscuro que hasta ahora se ha recorrido después de muchos intentos, donde la búsqueda de un acuerdo se ha vestido con términos cuyo significado en ocasiones se confunde y en otras se entrelazan tales como diálogo y negociación, entre otras, que han llevado a la firma de múltiples promesas que pretenden hacer realidad la utopía de una paz alcanzada como necesidad de vida para una nación cuya historia reciente aún recuerda el dolor que significa hacer de los azules o los rojos, de la derecha o de la izquierda una excusa para continuar vengando lo que se debe perdonar.

Este momento histórico que vive el país, con amigos y detractores, con promotores y francotiradores, con aliados y opositores nos está llevando a identificar que pase lo que pase al final del proceso tendremos que reconocernos como parte del mismo en alguna de las orillas, es posible que ya no podamos seguir camuflando la indiferencia y debamos asumir un papel protagónico en la construcción de las realidades sociales que nos aguardan.

La herencia que ha dejado la guerra no declarada entre bandos armados que creen tener la razón, y la respuesta de las fuerzas institucionales, han llevado a situaciones que han logrado traspasar las fronteras del temor para sembrar muerte, desplazamiento y dolor en todos aquellos que han tenido que emigrar de sus realidades, sea en el campo o la ciudad o bien que han tenido que hacerse responsables de sus opiniones en ambientes hostiles y por tanto se convirtieron en migrantes hasta del propio pensamiento.

Muchos han abandonado sus tierras, otros desertaron de los grupos en los cuales militaban y muchos más intentan re-construir el sentido de vida aprovechando las oportunidades que ofrecen los gobiernos de turno o bien las instituciones que apoyan los procesos de reconciliación. Tejer nuevamente la vida puede llevar tiempo, pero más importante aún es que esta ruta no se recorra en solitario, se necesita que los hilos del respeto y el amor vuelvan a entrelazar la esperanza para que la sonrisa no sea una ocasión sino la opción para generar identidad social.

Estas notas nacen de la reflexión necesaria para quienes vemos que se aproximan los tiempos, tantas veces soñados, de una reconciliación posible, de procesos de transición que obligan a imaginar escenarios donde la paz dejará de ser un eslogan, una bandera y una oración para convertirse en la cotidiana experiencia de la reconciliación que toca todas las puertas y ventanas de la realidad nacional.

La inclusión social en las empresas, como estrategia para cerrar las brechas emocionales y económicas de quienes han padecido el rigor de la violencia, obliga a establecer modelos gerenciales orientados a interpretar la productividad desde un enfoque mucho más participativo e incluyente donde los conceptos dejan el terreno de las definiciones y superan la frontera de los buenos deseos que se expresan en documentos, foros y demás eventos que por fin harán desaparecer los artilugios epistemológicos y legales que hacían difícil la construcción de verdaderas oportunidades laborales para quienes intentan ingresar o volver al cause del mundo empresarial.

Una de las consecuencias naturales de entender los nuevos escenarios de la responsabilidad social en las empresas tiene que ver con incluir los Programas de Desarrollo para la Paz (PDP) que ya hacen parte de la dinámica y la metodología en la sociedad civil generando procesos de reconciliación y que ahora deberán tener cabida en la cotidianidad de las organizaciones a partir de la implementación de modelos metodológicos que permitan a la organización y sus colaboradores estructurar y poner en marcha una nueva cultura empresarial más incluyente y afín al propósito de generar desempeños superiores alineados a la triple cuenta de construir organizaciones financieramente sostenibles, socialmente responsables y ambientalmente amigables.

Los empresarios reconocen (y algunos ya lo están haciendo) que deben pasar del discurso a la acción, de mirar con simpatía los procesos de reconciliación y generar alternativas reales de vinculación a toda la población que por diferentes motivos, voluntarios o no, terminaron siendo protagonistas de una historia que nunca se debió escribir.

Desde hace ya algún tiempo muchas empresas han apoyado económicamente las iniciativas de los PDP y están atentas a ofrecer respaldo a las comunidades que hacen parte de su contexto organizacional, sin embargo la exigencia que se aproxima puede incluir la invitación a romper el paradigma de ser sólo partícipes en estos procesos e invitarlos a comprometerse en la dinámica de hacer realidad un sistema de gestión que incluya el hacer de la diversidad cultural y social una experiencia que no puede ser fabricada ni anticipada en las oficinas de la dirección y la gerencia.

Se aproxima el tiempo en que los “laboratorios de paz” dejen de ser un espacio experimental para convertirse en una propuesta real que incluya las agendas sociales y empresariales que le permitan a la historia nacional construirse desde la fábrica, la industria y todos los sectores productivos de la economía.

Especial mención merece la iniciativa liderada por la NIR (Consejo Internacional de industria Sueca, la ANDI (Asociación nacional de Industriales) y la FIP (Fundación Ideas para la Paz) entre los años 2009 y 2013 cuyo objetivo central señalaba la ruta para la “construcción de una agenda y estrategia concreta de construcción de paz desde el sector empresarial en Colombia…” que nos sitúa en la ruta de la esperanza y donde la utopía de la paz pasa de las leyes y decretos y adquiere un rostro y una historia en la cual se verá reflejada la capacidad de una nación para reconocer como propios a quienes por mucho tiempo han tenido que soportar como un estigma el ser “actores del conflicto” para convertirse en “protagonistas de la nueva realidad”.

Las organizaciones se prepararan dar la bienvenida a una población que contribuirá significativamente en la productividad, para acoger al talento que demostrará con su gestión que son mucho más que una oportunidad tributaria para las empresas.

Es hora de comenzar a re-escribir el guion al interior de las áreas de gestión humana sobre las políticas de vinculación, selección y contratación. La difícil tarea de atraer, retener y desarrollar el talento en las organizaciones debe ahora incluir la capacidad de fortalecer los aspectos relacionales que van más allá del desarrollo temático de contenidos entrenables para la operación de una máquina o un proceso.

Es posible que dar los pasos significativos en esta dirección pueda generar temor, no sólo a los empresarios, sino también a quienes tendrán que compartir la cotidianidad laboral con quienes vienen señalados con rótulos tales como “víctimas” “desplazados” “re-insertados”, etc., y por esta razón el papel protagónico de las áreas de gestión humana se enmarca en la capacidad de elaborar y llevar a la práctica estrategias que permitan asegurar ambientes laborales sanos, no discriminatorios y que al mismo tiempo permita a todos los colaboradores sentirse tratados de modo equitativo y con las mismas oportunidades al momento de participar en procesos de crecimiento empresarial.

¿Estamos preparados para dar este paso?, es la pregunta que sigue rondando en las reuniones de las juntas de socios y equipos directivos, y es posible que la respuesta sea requerida más temprano que tarde.

Espero que estas breves reflexiones nos permitan considerar la importancia que tiene nuestro trabajo, como líderes de gestión humana, en la preparación de escenarios laborales donde el talento sea más importante que el pasado y el futuro sea una realidad que tiene su oportunidad en el presente.

Referencias

  1. Preparar el post-conflicto en Colombia desde los programas de desarrollo y paz: retos y lecciones aprendidas para la cooperación internacional y las empresas
  2. Construir paz desde el sector empresarial
  3. Empresa y Construcción de Paz. Cuadernos Paz a la carta. Nº 3
  4. La empresa privada en la construcción de la paz en Colombia

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Vecino Pico José Manuel. (2015, septiembre 3). El papel de las organizaciones en el posconflicto colombiano. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/el-papel-de-las-organizaciones-en-el-posconflicto-colombiano/
Vecino Pico, José Manuel. "El papel de las organizaciones en el posconflicto colombiano". GestioPolis. 3 septiembre 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/el-papel-de-las-organizaciones-en-el-posconflicto-colombiano/>.
Vecino Pico, José Manuel. "El papel de las organizaciones en el posconflicto colombiano". GestioPolis. septiembre 3, 2015. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/el-papel-de-las-organizaciones-en-el-posconflicto-colombiano/.
Vecino Pico, José Manuel. El papel de las organizaciones en el posconflicto colombiano [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/el-papel-de-las-organizaciones-en-el-posconflicto-colombiano/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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