De la familia de hoy, la idiosincrasia de la sociedad del mañana

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Hoy tenemos: edificios inteligentes, celulares inteligentes, autos inteligentes, electrodomésticos inteligentes, programas de computadoras inteligentes, pero, ¿Cómo lograr que la sociedad del futuro sea inteligente?, sencillo, con una familia llena de amor y comprensión, con mucho pero mucho estudio y dedicación. (Estudiar, estudiar y seguir estudiando)

Por meses y meses he estado evadiendo este tema, por lo complejo y extenso que es. Son muchos los autores y autoridades que han escrito sobre este punto en particular “La Sociedad del Futuro”, la mitad de ellos enfocan el tema desde el punto de vista tecnológico, la otra mitad desde el punto de vista monetario, el capital, la riqueza y el poder, yo difiero notable y categóricamente de ambos grupos, considero que son muchas las aristas, que debemos tomar en cuenta a la hora de proyectarnos de 50, 100 y peor aún a 200 años. Considero que indiferentemente de la arista que tomemos, independientemente del punto de vista que lo veamos, siempre tendremos un factor común, el hombre, el ser pensante, que indiscutiblemente se encuentra y se encontrará por los siglos de los siglos, circunscrito en una familia y ésta a su vez, en una sociedad. Es inútil y realmente estéril cualquier planteamiento asociado a “La Sociedad del Futuro”, sin tomar en cuenta la influencia y participación activa del ser pensante (celda unidad de toda sociedad), sin olvidar el núcleo principal, la familia.

Bien, llegó la hora y a manera de introducción, para preparar el terreno, creo conveniente trasladarnos por unos instantes al pasado, allá a lo lejos en la historia, con el objeto de demostrar que aquellas cosas que nacen en el mismo seno de la familia, desde el mismo momento del nacimiento, cuando damos nuestros primeros pasos hasta la adolescencia, nos marcan para el resto de nuestra vida, sí mi estimado lector, estoy hablando de los valores morales, éticos, del respeto al prójimo, del trabajo en equipo, del correcto manejo de la camaradería, del sentido de pertenencia, del patriotismo, de las costumbres, las creencias y las tradiciones, amalgamadas e inmersas en la cultura del miedo (en especial en los siglos XVII, XVIII, XIX y XX), todas ellas, pausadamente, son inculcadas poco a poco, en los primeros años de vida de todo ser humano, estas por no tener basamentos teóricos y poca visión de futuro, acompañadas, más bien dirigidas, por el instinto de sobrevivencia, acorazadas y fortalecidas por las ansias de poder, han actuado como robustos árboles impedido a los diferentes líderes de las épocas, observar todo el bosque, perdiendo así el timón de la nave.

Y así, tan solo a manera de ejemplo encontramos que: de acuerdo con Wikipedia, entre las reliquias de la civilización egipcia encontramos el primer registro conocido de una máquina de vapor en el manuscrito de Herón de Alejandría titulado “Spiritalia seu Pneumatica”, en 1601, el filósofo e investigador Giovanni Battista della Porta, describe un aparato para elevar el agua por medio del fuego, similar al descrito por Herón, en 1615 el ingeniero y arquitecto Salomón de Caus, describe un aparato similar para hacer funcionar una fuente. Pero la primera patente de la que se tiene constancia documental es de Jerónimo de Ayanz y Beaumont, que en 1606 registra 1 una máquina de vapor utilizada con éxito para el desagüe de las minas de plata de Guadalcanal. Ahora lo increíble del caso es el hecho que la grandiosa Revolución Industrial (la primera del año 1750 hasta 1840, y la segunda de 1880 hasta 1914) que introdujo el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico, tomó como estandarte la famosa máquina de vapor, es decir, tuvieron que pasar más de 100 años para darle el justo valor, interesante, casi 200 años de retraso, hoy gracias a ese pequeño desliz de los dirigentes de la época, ¿Cuántos años de retraso tenemos?

Pero la cosa continua, mientras los hermanos Wright (Orville y Wilbur) realizaban el primer vuelo el 17 de diciembre de 1903, en Kitty Hawk, a bordo del Flyer I, los más experimentados armadores de buques continuaban empeñados en construir barcos cada vez más rápidos y seguros para cruzar los océanos, sin darse cuenta que en pocos años la aviación desplazaría totalmente el transporte de pasajeros entre continentes.

Sabía usted que en el 1981, la gran IBM lanzó la primera computadora personal convirtiéndose en líder de esta nueva industria. Pero, en el atoro de sacar rápido el producto al mercado, tomó dos decisiones estratégicas fatales: subcontrató el desarrollo del sistema operativo y la fabricación de los microprocesadores. Confió el software a una pequeña y tímida empresa llamada Microsoft, la producción de microchips quedó en manos de la naciente Intel. Y así, por un cúmulo de erradas decisiones, la poderosa IBM en el 2004 no le quedó otra que vender su división de computadoras personales a Lenovo, abandonando definitivamente el mercado que había creado.

Ahora bien, estos son tan solo tres ejemplos, un tanto distintos uno del otro, pero con un factor común, el Gerente, el Directivo, el Estratega, el trabajador del conocimiento inmerso en una sociedad y basado en un sinfín de variables, internas y externas a él, toma una decisión, ¿Qué porcentaje de dicha decisión, está estrechamente relacionada con las interrelaciones familiares, en los primeros años de vida, de quien la formula y la pone en práctica?

Excelente pero entremos en tema, hoy en el inicio del siglo XXI nos encontramos con algunas realidades, una de ellas es el hecho sutil, que bien valdría la pena dedicarle un poco de atención especialmente por los políticos y actuales dirigentes, no por el hecho en sí, más bien por las implicaciones futurísticas que éste tiene, es el rápido y acelerado crecimiento de la población de mayor edad en contraposición de la disminución de la generación más joven. Por otro lado, gracias a la miopía y el empedernido empeño en atacar la punta del iceberg (témpano de hielo), olvidamos lo que está en el fondo y le dedicamos todo el esfuerzo y tiempo a algo que no necesariamente es el origen del problema.

Si la situación continua así, dentro de aproximadamente 50 años la gente tendrá que seguir trabajando hasta los 70 o 75 años de edad (lógicamente si la salud se lo permite), no necesariamente cumpliendo un horario fijo, gracias a la Internet, lo más seguro es que trabajará desde la casa cumpliendo el rol de asesor, consultor o experto en una determinada disciplina. Por el otro lado, algo realmente grave, por lo novedoso, ya que desde los tiempos bíblicos no se ha registrado algo similar es el hecho de la disminución constante de la población joven, este inusitado hecho está impactando, en forma sutil, al mundo empresarial, hoy está mostrando los dientes pero, dentro de muy poco también sacará la uñas. Lamentablemente observaremos en un futuro no muy lejano, un incremento sustancial en la inmigración de los jóvenes, impactando notablemente la situación económica y sociopolítica del país de origen y destino.

Basta con observar los históricos para darnos cuenta que la economía se ha movido desde la Segunda Guerra Mundial gracias a la población joven, dificulto que esto continúe, todo señala que será la población entre los 40 y 70 años quien tomará las riendas del mercado, si tiene alguna duda, bastará con observar a los países europeos, Italia, España, Alemania, Francia, Inglaterra, etc.

Otra pequeña realidad, pequeña para los que tienen problemas en la vista (miopía), pero basta con colocarse los anteojos para ver sus reales dimensiones, estoy hablando del actual bloque de mayor población.

Estructuralmente, en forma callada, la sociedad ha venido cambiando, de hecho, el siglo pasado fue testigo de la casi eliminación del sector que había predominado por más de 10.000 años, sí, la casi olvidada agricultura y ni hablar del sector aún más viejo como la servidumbre. De hecho, Venezuela no fue la exención, en la segunda mitad del siglo XIX, Venezuela se encontraba entre los primeros países agrícolas más importantes del mundo, pero con la aparición del petróleo, ya para la segunda década del siglo pasado, la agricultura pasó del primero al segundo y tercer plano.

Ahora bien, la casi totalidad de los agricultores y sirvientes, fue sustituida inicialmente, por los obreros, trabajadores manuales que hacían y movían cosas, en el campo, en las minas, en las fábricas y posteriormente, hoy, por los trabajadores del conocimiento quienes generan y mantienen servicios, pero un momento, hay algo que ineludiblemente no podemos olvidar, la importante participación de la mujer en todo esto, de hecho, el sexo femenino ha trabajado desde los tiempos inmemorables, pero como dato interesante encontramos que dos siglos atrás teníamos trabajos exclusivos para los hombres y trabajos exclusivos para las mujeres, y así alrededor del 1855 nace la primera profesión del conocimiento exclusivo para las mujeres “la enfermería” pero aproximadamente para el 1950 pasó a ser unisex, y efectivamente, el trabajador del conocimiento no tiene distinción de sexo, de esta forma encontramos un abogado y una abogada, un doctor y una doctora, un licenciado y una licenciada, etc., de hecho el movimiento del sexo femenino hacia el trabajo del conocimiento se ha convertido en una enorme avalancha hasta el punto que afecta profundamente nuestra manera de vivir (en el pasado era prácticamente imposible, tan siquiera pensar, en una madre soltera; las guarderías infantiles, este es un invento muy reciente cuya aceptación y demanda va in crescendo), solo a manera de reflexión, si esta situación se mantiene e incrementa, en el tiempo ¿cambiará el significado de familia?, ¿la sociedad quedará impactada por este hecho?

Excelente, ya casi tenemos la mesa servida, digo casi ya que no puedo dejar de lado el espectacular invento de todos los siglos la “Globalización”, pero un momento, ¿de dónde salió tan brillante idea?, pues déjeme decirle que su origen está en la Guerra Fría, guerra que reveló la evolución sicológica y diplomática de algunos seres humanos.

Dicha guerra, entre los Estados Unidos, y la Unión Soviética, tuvo lugar durante el siglo pasado, desde 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial) hasta el fin de la URSS (que ocurrió entre 1989 con la caída del muro de Berlín y 1991 con el golpe de Estado en la URSS). Gracias a la maquiavélica experiencia de la Primera y Segunda Guerra Mundial, e irónicamente, cumpliendo con la mejora continua de los procesos, ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto “guerra fría”.

Este enfrentamiento, lleno de sangre, malignidad, inteligencia oscura, ventas de armas para que los pueblos se mataran entre ellos mismos, tuvo lugar a los niveles políticos, ideológicos, económicos, sociales, tecnológicos, militar, informativo e incluso deportivo. Pero el conflicto no podía durar para siempre y así en el 1991 con la desaparición del bloque soviético y el fin del enfrentamiento bipolar entre estadounidenses y rusos se da el fin a la guerra fría. Ahora bien, ¿tienen idea de la calidad y cantidad de experiencias que muchos obtuvieron en dicha guerra, desde el punto de vista político, sicológico, social, geopolítico, armamentista, diplomático, e incluso administrativo y gerencial, etc., etc.? Pues déjeme decirle que dichas experiencias junto con las Telecomunicaciones, los medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión), la poderosa Internet, el sofisticado comercio electrónico, las famosas redes sociales, el chateo y el sexo cibernético, fortalecieron y acorazaron la famosa Globalización, siendo ésta, desde mi punto de vista, el producto logrado en un laboratorio tras amalgamar, minuciosa e inteligentemente, horas y horas de análisis, planificación y proyección de este cumulo de experiencias logradas gracias a esta guerra más las ya mencionadas herramientas del ciberespacio, las Telecomunicaciones y los medios de comunicación.

En pocas palabras, la Globalización no es más que la mejora y la optimización de la guerra fría, pero ahora en su versión reforzada, la pelea será entre los cuatro pelagatos económicamente más poderosos, y el resto del mundo. En síntesis y en forma simplista, podemos afirmar sin lugar a dudas que la globalización, no es más que la promulgación y promoción del nefasto consumismo desaforado reinante en las naciones opulentas, que no es más que la propagación de la nefasta e inescrupulosa cultura del “úselo y bótalo”, con el consecuente deterioro del medio ambiente y la lamentable perdida innecesaria, de los recursos naturales no renovables. Este espectacular modo de vida se traslada a través de múltiples vías a las naciones menos desarrolladas, las cuales, sin haber alcanzado el nivel de conciencia y madurez adecuado, sencillamente caen en la tentación y al final, asimilan patrones culturales ajenos a sus propias realidades. Este hecho, a la larga, destruye y aniquila todos aquellos principios y valores que débilmente fueron implantados en la niñez.

El adolescente, el pueblo, el profesional que lamentablemente está desprovisto del escudo y la espada otorgados en sus primeros años de vida por la familia, estará indefenso y fácilmente será manipulado hasta el punto que en forma inconsciente, saldrá de él todo lo necesario para impedir su correcto desarrollo y por ende, el desarrollo de la sociedad y el país en que vive.

Todo esto está muy bien, pero mi estimado lector, usted seguramente se hará la siguiente pregunta ¿Cómo será entonces, la Sociedad del Futuro?, interesante pregunta, como verá, nada fácil de responder ya que el abanico es espectacularmente grande, las aristas a colocar sobre la mesa, son realmente complejas y nada fácil de manejar, sin embargo todo este gran cumulo de variables a contemplar, tienen un factor común, el ser humano, el ser pensante, hoy el nuevo proletariado, el trabajador del conocimiento que llegó para quedarse. Sustituirlo como se hizo con el Sirviente y el Campesino, no será tarea fácil, realmente la imaginación no me da herramientas para pensar y/o soñar en un posible sustituto.

Bien irrefutablemente tenemos que el hombre gracias a su conocimiento dará respuesta a esa pregunta, pero cuando hablo de conocimiento me estoy refiriendo al sentido más amplio posible del término. Con conocimiento no solo me estoy refiriendo a la cantidad de matemáticas, biología, sociología, lingüística, historia que debe tener y manejar el hombre de esa nueva sociedad, también me estoy refiriendo a los valores morales, éticos, del respeto al prójimo, del trabajo en equipo, del correcto manejo de la camaradería, del sentido de pertenencia, del patriotismo, de las costumbres, las creencias, las tradiciones, del amor a la familia, en fin me estoy refiriendo al conocimiento integral que debe tener el trabajador del conocimiento, porque solo así se tendrá en el futuro, una sociedad que le garantice libertad (en el sentido más amplio: libertad absoluta), bienestar y estabilidad física y mental.

Indiscutiblemente tanto los políticos como los dirigentes deben apuntar al rescate de lo que hoy conocemos por familia y con ella, todo lo que conlleva, de lo contrario tendremos en el futuro una sociedad repleta de robot quienes harán el trabajo manual, nadie saldrá de casa, para qué, si con la interconectividad y gracias a la Internet tendremos todo; con el mercado electrónico no tenemos que salir a comprar verduras, el supermercado apoyado en robots nos la traerá a casa, ¿para qué ir al mercado?, con el chat, estaremos conversando todo el día con los amigos, con el correo electrónico y alguna que otra aplicación sin olvidar, la posible video conferencia, cumpliremos con el trabajo encomendado, si queremos estudiar, contaremos con un excelente banco de data que nos permitirá ir desde lo más simple a lo más complejo con un par de toque de tecla o unos cuantos clics con el mouse, si queremos algo de distracción, tendremos un sinfín de opciones desde películas y juegos en 3D, hasta videocámaras y hologramas para tener sexo virtual, en fin, ¿para qué molestarnos en salir de casa?

Las posibilidades en el futuro son inmensas, son incalculables pero todo depende del nivel de estabilidad, integridad, madures y conciencia de la familia de la sociedad del futuro. SÍ, todo depende del nivel de madures y conciencia de la madre, el padre, los abuelos, los tíos y con ellos, los maestros y profesores quienes tienen la responsabilidad de darle forma, color y textura a los escudos y las espadas que tendrá, en sus años productivos, el trabajador del conocimiento para enfrentar las adversidades y garantizar la estabilidad y viabilidad de la sociedad del futuro, la sociedad del conocimiento.

Solo para la reflexión: Sabía usted que los profesionales de la Silicon Valley, entre ellos algunos de Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard, que parecen deberle mucho a la industria informática, envían a sus hijos a una escuela que no usa computadoras, así lo reseña Matt Richtel en su artículo “A Silicon Valley School That Doesn’t Compute” publicado por el The New  York Times el 22 de Octubre del 2011 (tomado el 20/07/2013), no hay televisores ni PC, sólo tiza y pizarrón, los niños aprenden a tejer, coser y hornear pan. Un establecimiento privado en el que recién se enseña informática a los 13 años.

Nota al pie

[1] García Tapia, N. y Carrillo Castillo J. (2002). Tecnología e Imperio. Ed. Nivola, Madrid.

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Escrito por:

Cerca de 30 años de experiencia en el área de Seguimiento y Control de Gestión (Ingeniería - Telecomunicaciones) - Consultoría de estrategia y operaciones

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Tarantino Salvatore. (2013, agosto 15). De la familia de hoy, la idiosincrasia de la sociedad del mañana. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/de-la-familia-de-hoy-la-idiosincrasia-de-la-sociedad-del-manana/
Tarantino, Salvatore. "De la familia de hoy, la idiosincrasia de la sociedad del mañana". GestioPolis. 15 agosto 2013. Web. <http://www.gestiopolis.com/de-la-familia-de-hoy-la-idiosincrasia-de-la-sociedad-del-manana/>.
Tarantino, Salvatore. "De la familia de hoy, la idiosincrasia de la sociedad del mañana". GestioPolis. agosto 15, 2013. Consultado el 28 de Abril de 2015. http://www.gestiopolis.com/de-la-familia-de-hoy-la-idiosincrasia-de-la-sociedad-del-manana/.
Tarantino, Salvatore. De la familia de hoy, la idiosincrasia de la sociedad del mañana [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/de-la-familia-de-hoy-la-idiosincrasia-de-la-sociedad-del-manana/> [Citado el 28 de Abril de 2015].
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