Los hombre son hombres, antes que médicos, ingenieros o arquitectos.
La educación deberá hacer de ellos hombres honestos sensatos y capaces,
y ellos con el tiempo se transformaran en médicos, ingenieros y
arquitectos,
honestos sensatos y capaces.
Jhon Stewar Miller.
Cuando hablamos del siglo XXI, inmediatamente nos vienen a la mente
ideas como tecnología, Internet, racionalidad científica, la sociedad
del conocimiento, entre otros, y otra realidad asociada a ello, es que
están cambiando a un ritmo sin precedentes.
Podemos decir que es el siglo del saber. El saber cambia el mundo, y
nuestro mundo está cambiando a la velocidad de los saberes nuevos.
En la sociedad del conocimiento, la ciencia y la tecnología van
conquistando los distintos ámbitos que comprenden la vida. Transformando
nuestro modo de pensar, de sentir, y de actuar como aspectos
fundamentales de lo cognitivo, lo axiológico y lo motor, dimensiones
esenciales del hombre.
Sumado a esto, nos encontramos con que los oficios de la sociedad del
conocimiento tienen un creciente contenido técnico y cada vez es mayor
el número de ocupaciones de alta tecnología. Cada día las competencias
que exige la sociedad son mas exigentes, ya no es suficiente hablar de
una profesión como Ingeniero o Administrador, sino que se exigirán unas
competencias que cambiarán su perfil, para hacerlo apto al competitivo y
exigente mundo global.
La actividad comercial y las industrias del siglo XXI más que dinámicas,
son cambiantes. Las industrias dinámicas de la sociedad del conocimiento
son las industrias de la inteligencia: la biotecnología, la informática,
la microelectrónica, las telecomunicaciones, la robótica, entre otras
son las actividades bandera del nuevo siglo. Pero también es un hecho
inalienable que estas industrias dependen de un nuevo factor de
producción: se llama el conocimiento. En la sociedad del conocimiento el
valor agregado ya no proviene de los factores clásicos de producción
"tierra, capital y trabajo": viene de la tecnología antes que todo. El
profesional del siglo XXI debe estar familiarizado con esta
tecnología, ya que forma parte de su haber de conocimiento, forma parte
de su vida.
Es entonces cuando nos encontramos con más que una corriente de
pensamiento... nos encontramos con una realidad: la brecha que existe
entre el profesional del siglo XXI y la escuela de hoy.
Se hace urgente que la educación replantee sus objetivos, sus metas, sus
pedagogías y sus didácticas si quiere cumplir con su misión en el siglo
XXI, y logre formar, no solo al profesional en cualquier disciplina,
sino al profesional competitivo y de la mano de la vanguardia
tecnológica; brindar satisfactores a las necesidades del hombre de este
siglo. De allí que sea necesario desarrollar el pensamiento critico y
estimular la actitud científica desde la primera escuela y a lo largo de
toda su vida educativa.
Bill Gates dice, en lo que trae el futuro: "Las mismas fuerzas
tecnológicas que harán tan necesario el aprendizaje, lo harán agradable
y practico. Las corporaciones se están reinventando en torno de las
oportunidades abiertas por la tecnología de la información, las escuelas
también tendrán que hacerlo".
Pero también es un hecho, que el inmenso devenir de tecnologías y la
alta velocidad de cambio de nuestra sociedad de conocimiento, confluye
muchas veces, en una realidad que no podemos dejar de lado: hombres con
la única visión de sobrevivir en un mundo altamente competitivo,
tecnócratas, cuya única visión es desarrollar y aplicar conocimiento,
más que para transformar y crear, más que para vivir y ser.
Entonces podemos decir que el fin último de la educación del siglo XXI
debe ser la formación integral del ser humano, entendido como un ser de
necesidades, habilidades y potencialidades. Una educación capaz de
intervenir en las Dimensiones Cognitivas (conocimientos) Axiológica
(valores) y Motora (Habilidades y Destrezas). Más que formar a un ser
intelectual se debe formar a un ser completo, holístico. La educación
debe significar un cambio transformador.
Sabias palabras de Gabriel García Márquez, quien comenta: "Creemos que
las condiciones están dadas como nunca para el cambio social y que la
educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la
tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar,
quiénes somos en una sociedad que se quiere a sí misma. Que canalice
hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos
despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra la segunda
oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del
coronel Aureliano Buendia. Por el país prospero que soñamos al alcance
de los niños".
Hay que reconocer entonces, que es un gran reto al que nos enfrentamos:
disminuir cada vez más la brecha existente entre el profesional del
siglo XXI y la escuela de hoy. Es allí donde el docente juega un rol
significativo. El docente para lograr seres transformadores y completos,
debe ser un ser transformador y completo.
La labor educativa del docente del siglo XXI más que proveer un cúmulo
de conocimientos, debe incluir también las condiciones(estrategias
didácticas) que posibilitan la formación del individuo preparados para
la vida, para que asuman responsabilidades y alcancen su plenitud. Es
aquí donde nos encontramos entonces con la interrogante de cómo el
docente del siglo XXI debe planificar su estrategia, su hilo conductor,
para lograr el resultado esperado.
Es por ello que podemos afirmar que la planificación y la gestión
educativa tienen como eje la dignidad humana, ya que la visión de todo
proceso educativo finalmente es lograr la transformación y/o
profesionalización del individuo independientemente de la disciplina o
etapa de estudio.
Es preciso, por tanto, superar y cambiar las clásicas estructuras
escolares sustentadas en un poder rígido y vertical, donde la
planificación se subalterna al cumplimiento de objetivos
preestablecidos. El valor del hombre le sitúa por encima de todo lo
demás y hace que la dirección del centro escolar, más aún del sistema
educativo y por tanto del plan macro del país, incluya y gire en torno
al desarrollo personal íntegro del individuo. Un plan que incluya no
solo lo académico sino la relación e interacción con los importantes y
dinámicos cambios tecnológicos. La consagración de este planteamiento
redundará en un avance significativo para disminuir la brecha, y lograr
la educación que buscamos.
Al llegar aquí nos topamos con una cuestión que no debe pasar
desapercibida: el impacto de la planificación para lograr el resultado
esperado, es decir, para que se produzca el aprendizaje deseado, tanto
desde el punto de vista del conocimiento de la ciencia que se dicta como
desde las capacidades y habilidades de índole intelectual del individuo.
La planificación del proceso de enseñanza es responsabilidad del
docente. Pero que es lo que debemos planificar? Como potenciar ese ser,
como educar hombres y mujeres para la vida. La combinación de todas
estas interrogantes, centradas en producir aprendizajes que potencien a
la persona humana en sus capacidades más altas, es lo que hace la
diferencia entre un docente transmisor de contenidos y un docente que
potencia seres humanos.
El docente del siglo XXI se encuentra entonces ante un nuevo concepto de
planificación: planificación estratégica. La planificación que va más
allá de plasmar un plan de clases. La planificación con una visión
global, flexible, como para ir rehaciéndose en el transcurso, que
permite incluso no seguirla, manteniendo sus líneas generales.
Esta planificación permite que el docente tenga un tiempo para pensar la
práctica, teniendo en mente un esquema donde pueda pensar los elementos
que organizan la actividad, y secuenciar actividades. Implica un proceso
formativo progresivo.
A continuación se presenta un esquema que compara el enfoque de
planificación tradicional o normativa con el de planificación
estratégica, esto con la finalidad de vislumbrar hacia donde queremos
llegar, es decir, lo que debe tomar en cuenta el docente de hoy que está
formando al hombre de mañana.
|
Planificación Normativa |
Planificación Estratégica |
|
1.
Se nueve exclusivamente en el plano del deber ser
|
1.
Es práctica y realista |
|
2.
Es técnica y neutra, no explica los condicionamientos
sociales y su consecuente instrumentación política. |
2.
Articula los aspectos técnicos de la educación con los
procesos políticos, económicos y sociales del contexto
|
|
3. Determinista: no toma en cuenta la incertidumbre, asume que el comportamiento de la población y sus instituciones es neutro. |
3. Trabaja con participación de la "población-objetivo", tomando en cuenta sus necesidades, características y aspiraciones. |
|
4.
Postula la "planificación-documento" ya que el
producto del planeamiento educativo constituye una publicación
que casi no se tiene en cuenta. |
4.
Postula la "planificación proceso", ya que lo
importante es un conjunto sistemático de acciones en torno
a la consecución de objetivos y productos, permanentemente
ajustables |
|
5. Rige en cuanto a las fases del proceso de planificación: diagnóstico, identificación de objetivos, programación, implementación, ejecución y evaluación |
5. Trabaja con categorías concretas en la planificación: problemas, operaciones, soluciones; de acuerdo a las necesidades y características del ámbito en que se planifica. |
|
6. Planificador escindido del ámbito social en que trabaja, asumiendo una actitud tecnocrática |
6.
Planificador integrado dentro del ámbito social en el que
trabaja, asumiendo actitudes de liderazgo y promoción
social. |
|
7.
Sistema cerrado que sigue leyes y procedimientos |
7.
Sistema abierto que sigue y crea leyes y procedimientos.
|
|
8. Estructura centralizada, jerárquica y vertical |
8.
Estructura descentralizada, horizontal e integrada |
|
9. Burocrática, sólo puede atender problemas considerados dentro de una normatividad legal o de
procedimiento
reglamentario. |
9.
Dinámica, visualiza teorías y procedimientos para cambios
de carácter social, económico, legal y estructural; de
modo que el proceso de planificación sea permanentemente
retroalimentado y actualizado. |
|
10. Rigidez en la asignación de tiempos para la aplicación de diferentes fases del proceso de planificación, lo que compromete la calidad de los objetivos. |
10.
Se fundamenta en la eficiencia y la eficacia del proceso de
planificación para conseguir objetivos de calidad, pudiendo
reajustarse prudencialmente los plazos previstos. |
|
11. Información eminentemente cuantitativa. |
11.
Información equilibrada en base a la captación y
procesamiento de datos cuantitativos y cualitativos que se
sustentan recíprocamente. |
|
12. Se formulan decisiones para el futuro |
12.
Se formulan decisiones para modificar el presente en función
del futuro |
|
13. Se trabaja con supuestos basados en la certidumbre. |
13.
Se trabaja con supuestos basados en la incertidumbre. |
|
14. El medio en que planifica prioriza los aspectos del ámbito interno que es relativamente estable, con poca probabilidad de cambio. |
14.
El medio en que se planifica se dirige a los aspectos del ámbito
interno, que es cambiante y que es impactado por su marcos
de referencia |
(Fuente:
Planificación Estratégica; Arguin G., Universidad de Québec,
Canadá, 1985)
Más que seguir un esquema determinado, el docente del siglo XXI,
debe ser un profesional con un alto contenido humanístico,
didáctico y tecnológico, capaz de promover un cambio de la
visión pedagógica mediante la conformación de una comunidad de
educadores críticos, investigadores y autosuficientes que, como
agentes de cambio social, puedan ser mediadores eficientes de
los aprendizajes y promover la actitud autónoma en lo
intelectual y en lo moral, de sus alumnos.
Ing. Francia Aponte D'Alessio fapontexarrobacantv.net
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