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PRINCIPIOS DE CONSULTA APLICADOS AL PROCESO DE INNOVACION EN UN AMBIENTE
CORPORATIVO
10-2006
La consulta es un método de comunicación. A diferencia de la mayoría de
las comunicaciones, está estructurada para encontrar una solución a un
problema o determinar un curso de acción: es solución inductora.
La consulta es descrita como un proceso construido sobre principios
espirituales e intenta tener resultados sociales definidos:
“La consulta confiere mayor comprensión y trasmuta la conjetura en
certeza. Es una luz brillante, la cual en un mundo oscuro, señala el
camino y guía. Para todas las cosas existe y continuará existiendo una
posición de perfección y madurez. La madurez del don de la comprensión”
(Bahá’u’lláh, libro “La Consulta” – Jhon Kolstou).
La consulta contiene dos componentes: un objetivo y un método.
Es espiritual en naturaleza, derivado directamente de las enseñanzas,
con el propósito de buscar la verdad. Igualmente importante, es práctica
-una herramienta para expresar en comportamiento el principio de “unidad
en diversidad”-. Corporiza un método con prescripciones para la buena
comunicación.

Las características generales del método consultivo son las siguientes:
...la consulta debe tener por objetivo la investigación de la verdad.
Quien expresa una opinión no debiera proclamarla como correcta y
acertada, sino ofrecerla como una contribución al consenso de opinión:
pues la luz de la realidad aparece cuando dos opiniones confluyen. Se
produce una chispa cuando el pedernal y el acero se encuentran.
El hombre debe pesar sus opiniones con la mayor serenidad, con
calma y compostura. Antes de expresar su propio punto de vista debe
considerar cuidadosamente los puntos de vista ya expresados por otros.
Si encuentra que una opinión expresada con anterioridad es más verdadera
y valiosa, él debería aceptarla de inmediato y no aferrarse tercamente a
su propia opinión. Por medio de este excelente método él hace lo posible
por llegar a la unidad y la verdad.
Lo que surge son rasgos básicos de la consulta. Primero, está orientada
a satisfacer las metas del grupo. Enfoca las contribuciones de los
miembros individuales a descubrir todos los hechos y puntos de vista
relevantes de un problema dado.
Segundo, el descubrimiento de las verdades depende del uso de la
diversidad de opiniones y estilos. El filósofo ‘Abdu’l-Bahá explica que,
“la brillante chispa de la verdad sólo se manifiesta luego del choque de
diferentes opiniones”. Por lo tanto, la consulta no es un proceso por el
cual las decisiones son dejadas a los poderosos y los carismáticos. Ella
libera al individuo, para darse a sí misma en el contexto de un grupo.
La persona debe pesar cuidadosamente sus propias palabras junto a las de
los otros y tratar de asumir los puntos de vista que encuentra, que son
más verdaderos y más valiosos.
La consulta inculca un entendimiento de la diferencia entre las ideas
propias y la verdad, tal como emerge del grupo de trabajo, que debe
tratar un tema importante.
La consulta también se construye sobre el respeto. Demanda que ninguno
sea menospreciado. Los miembros del grupo deben valorar las
contribuciones de todos sus integrantes.
Muy a menudo las personas invocan a la jerarquía –la fuerza hace el
derecho– en su trato con otros. Se esfuerzan para que ellos mismos y sus
opiniones sean las dominantes. El liderazgo en este contexto se confunde
con dominación. La consulta, en cambio, requiere de la completa
participación de todos los miembros y el liderazgo es expresado en el
servicio al grupo.
El verdadero respeto se expresa a través de palabras y hechos. Sin
respeto, no puede haber confianza y sin confianza, no es posible
capitalizar sobre la diversidad humana.
La intimidación silencia al humilde y la falta de respeto antagoniza al
orgulloso. Los grupos no pueden permitirse tales silencios si su
objetivo es solucionar problemas más grandes que ellos mismos –más
grandes que su necesidad de intimidar, más grande que su orgullo-.
La consulta es un conjunto de prescripciones para guiar la acción, no es
una descripción idealista de cómo debe ser el mundo. En consecuencia es
una propuesta de la administración bahá’i, mediante un conjunto de
principios prácticos para grupos comprometidos con la innovación en las
grandes organizaciones.
Por lo tanto, la consulta es distinta de la comunicación normal,
irreflexiva. Está impulsada por metas, formada por la voluntad sincera y
colectiva de los individuos y es exitosa por la integración de las
diferencias dentro del contexto de unidad. Este es el elemento clave:
que la unidad de pensamiento y acción emerge de una aceptación de las
diferencias de opinión, no en su negación. La uniformidad no es más
deseable en los grupos que la autoridad y el egocentrismo en el
individuo.
Cada uno de los principios mencionados arriba es central para la
innovación en una organización. La metodología consultiva puede
balancear la rigidez de una estructura corporativa, permitiendo que las
ideas naveguen exitosamente a través de un sistema integrado.

PROPÓSITO:
a) Crear compromiso de equipo y construir confianza entre los diversos
participantes.
b) Identificar oportunidades y resolver problemas.
c) Determinar el mejor curso de acción.
PRINCIPIOS PARA EL ÉXITO:
1. Respetar a cada participante y apreciar la diversidad de cada uno.
Este es el requisito principal para la consulta.
2. Valorar y considerar todas las contribuciones. No menospreciar
ninguna. No evaluar hasta que se haya reunido suficiente información.
3. Contribuir y expresar opiniones con completa libertad.
4. Considerar cuidadosamente los puntos de vista de los otros – si un
punto de vista válido ha sido ofrecido, aceptarlo como si fuera suyo
también -.
5. Mantener la misión a la vista. La conversación ajena al asunto
puede ser importante para fortalecer el equipo, pero no es consulta. La
consulta es inductora de soluciones.
6. Compartir el deseo-propósito unificado del grupo para el éxito de la
misión.
7. Contar con que la verdad emergerá del choque de opiniones diferentes.
Las soluciones óptimas emergen de una diversidad de opinión.
8. Una vez que se expresan las opiniones desprenderse de ellas. La
“propiedad” de las ideas causa discordia entre el equipo. Proporcionar
las opiniones con desprendimiento, casi siempre logra dar con el camino
de encontrar la verdad.
9. Contribuir a mantener una atmósfera amistosa al hablar con cortesía,
dignidad, cuidado y moderación. Esto promoverá la unidad y la franqueza.
10. Proponerse como objetivo el lograr consenso. Sin embargo, si éste
no es posible que decida la mayoría. Recordar que una vez tomada una
decisión, ésta se convierte en la decisión de todos los participantes.
Las opiniones de disentimiento son destructivas para el éxito de la
misión. Cuando las decisiones son tomadas con el apoyo total del grupo,
las decisiones equivocadas pueden ser observadas y corregidas más
fácilmente.
Augusto Mansilla Rodríguez -
Catedrático
y Consultor en Gestión Empresarial. Especialista en capacitación
ejecutiva y gerencial. Desempeño directivo y representación
institucional en temas de Administración, Educación y Desarrollo Social
en Perú, Argentina, Chile e Israel. Experiencia docente en IPAE, ADEX,
Organización San Ignacio de Loyola y Universidad Ricardo Palma. Director
Gerente de MBA Consultoría & Capacitación Empresarial.
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