La comunicación estratégica debe ser entendida como un proceso
participativo que permitirá trazar una línea de propósitos que determina
el cómo se pretende lograr los objetivos.
El proceso de comunicación así entendido, debe comprometer a la mayoría
de los actores de la misma, ya que su legitimidad y el grado de adhesión
dependerán en gran medida del nivel de participación con que se
implemente.
La comunicación estratégica requiere de una adecuada planificación,
entendiendo esta como el proceso por el que una organización, una vez
analizado el entorno en el que se desenvuelve y fijados sus objetivos a
corto y largo plazo, selecciona las estrategias más adecuadas para
lograr esos objetivos y define los proyectos a ejecutar para el
desarrollo de esas estrategias.
Para lograr esa adecuada planificación es indispensable fortalecer la
imagen de liderazgo de la organización y determinar cómo mejorar la
atención a su público externo, tomando en cuenta cuáles serán las
demandas que plantee el entorno y el tipo de dificultades y obstáculos
que pueden entorpecer la capacidad de respuesta de la organización.
Cuando se pretende una comunicación estratégica eficaz, las fortalezas y
debilidades del ambiente interno de la organización también deben ser
tomados en cuenta, sobre todo determinar qué es capaz la organización de
hacer con los medios y recursos disponibles, así como los elementos de
la estructura interna que podrían mostrarse inadecuados o insuficientes
a la hora de una mayor exigencia por parte del público externo en
cuestión.
Si no hay suficiente coincidencia entre la misión de la organización,
sus capacidades y las demandas del entorno, entonces estaremos frente a
una organización que desconoce su real utilidad. Entonces, un efectivo
plan estratégico ayuda a balancear estas tres fuerzas, a reconocer
potencialidades y limitaciones, a aprovechar los desafíos y a encarar
los riesgos.
La comunicación debidamente planificada se convierte en un instrumento
de gestión, de negociación y de control. En ese sentido, el plan de
comunicación permite orientar la toma de decisiones, por cuanto contiene
una serie de decisiones programadas a ejecutar en el futuro. Al
plantearse los objetivos y la trayectoria a seguir, producto de la
búsqueda de consenso entre quienes participan en la comunicación para
definir las expectativas y aspiraciones de los grupos e individuos que
intervienen en ese proceso.
Fundamentalmente, un plan estratégico de comunicación produce beneficios
relacionados con la capacidad de realizar una gestión más eficiente,
liberando recursos humanos y materiales, así como promoviendo la
participación del receptor, para que éste intervenga de manera directa
en el proceso.
La planificación estratégica de la comunicación genera fuerzas de
cambio que evitan que, por el contrario, las instituciones se dejen
llevar por los cambios. Es indudable que existen presiones sobre los
servicios públicos, lo que provoca, en muchos casos, que éstos actúen
automáticamente sin tener espacios de reflexión.
De ahí la importancia de que las organizaciones planifique para tomar el
control sobre sí mismas y que no sólo reaccionen frente a reglas,
estímulos externos o procedimientos viciados ineficientes, sino que
logren una ejecución efectiva y una evaluación que les permita obtener
los frutos esperados.
Plan estratégico de comunicación
Un plan estratégico de comunicación es una propuesta de acciones de
comunicación basada en datos, objetivos y presupuestos debidamente
planificados. Este plan es una rama del plan de mercadeo de la
organización, por lo que deben ir de la mano y nunca pueden
contradecirse, por el contrario deben obedecer a las políticas
institucionales y a la misión y visión de la misma.
Desafortunadamente, hacer comunicación en una empresa u organización se
ha visto con un enfoque simplista, y se cree que “cualquiera puede
hacerlo”, por lo que no se le ha dado la importancia que la comunicación
tiene dentro de la gestión organizacional.
Ya se ha comprobado que por si sola una acción de comunicación no es la
panacea para las necesidades de la organización y que por el contrario,
muchas veces se convierten un arma de doble filo que en lugar de
favorecerla le genera serios problemas.
La comunicadora Gabriela Herrera Martínez recomienda asumir el
compromiso de elaborar un trabajo serio y responsable, basado en la
investigación de las necesidades reales, las posibilidades y en
particular el contar con la orientación de un personal con los
conocimientos profesionales especializados en el desarrollo de un plan
estratégico de comunicación.
“Antes de implantar algo en materia de comunicación corporativa,
considere seriamente si la empresa está dispuesta a darle el
mantenimiento adecuado”. (Herrera, 2004)
Herrera hace énfasis en que la comunicación organizacional, bien llevada
a la
práctica es un proceso y un esfuerzo permanente que debe ser considerado
como parte de su hacer cotidiano. Si no se le va a dar mantenimiento
constante, continuidad y seguimiento a las acciones o estrategias de
comunicación propuestas, aprobadas e implantadas en una organización, no
vale la pena invertir dinero ni esfuerzo en algo esporádico, eventual o
circunstancial.
Para implementar un plan estratégico de comunicación efectivo y evitar
así “los dobles filos que pueden representar las acciones aisladas y no
expertas” que un especialista en la materia aplique los cuatro pasos
básicos que sistematizan la comunicación en la organización.
Estos cuatro pasos básicos son los siguientes:
1. Investigación y adición.
Emitir un diagnóstico que sirva de base para el plan de comunicación
requerido. Permite conocer el estado de la organización, saber cuáles
son sus necesidades en términos reales, científicamente definidos.
2. Planeación y programación.
En esta etapa se decide y propone la forma de solucionar el problema o
de satisfacer la necesidad de comunicación encontrada. En esta etapa se
planean y calendarizan las estrategias que se llevarán a cabo y se
presenta “en blanco y negro”, de la forma más completa posible
(incluyendo recursos requeridos,
presupuestos y formas de evaluación). Es importante que todo lo que
se proponga realizar sea acorde a los recursos (humanos, materiales y
económicos) con que cuenta la empresa, a su cultura y filosofía
corporativas, y repercuta en el alcance de los objetivos corporativos.
3. Implantación del plan estratégico de comunicación:
Esta fase implica llevar a cabo lo planeado y aprobado, de la forma en
que fue pensado y programado.
4. Evaluación.
Gracias a la etapa de evaluación se conoce qué tanto fueron aceptadas o
rechazadas las estrategias planeadas, aprobadas e implantadas, y cuán
efectivas o no resultaron. Con esta fase, que puede empezar desde el
mismo momento en que se implantaron las estrategias, se cierra un ciclo
y comienza el otro, en el que, por lógica, la fase 4, se convierte
también en fase 1, cuando el proceso se vuelve un continuo.
Otra especialista en la materia, Gabriela Omalendi, recomienda 8 fases
en un plan estratégico de comunicación:
1. Análisis de la empresa.
2. Estudios del sector (mercado y competencia).
3. Objetivos espacio/temporales de la empresa.
4. Destinatarios principales y sus necesidades de información.
5. Planteamiento básico de la comunicación.
6. Mix de comunicación (selección de medios).
7. Calendario para todas las acciones.
8. Presupuesto.
Son muchos los logros que se pueden obtener con una buena comunicación y
que esta solo es posible implementando la mediante un plan estratégico
debidamente estructurado. Entre los logros menciona: coordinación,
motivación y elementos facilitadotes en la gestión.
La coordinación permite las sinergia de las distintas partes
involucradas de un proyecto, puesto que con una integración cooperativa
se logran los objetivos estratégicos más eficientemente.
Con respecto a la motivación se afirma que al conocer de qué trata el
proyecto, y al ver qué lugar ocupará cada integrante, los incentiva a
proyectar los deseos particulares, facilitando la adaptación al entorno
cambiante en el que se haya inmersa la organización.
Son de mucha importancia los elementos facilitadores para la
integración, el desarrollo personal y la participación activa de los
miembros del equipo de trabajo.
El plan estratégico de comunicación es un elemento imprescindible en
toda organización o proyecto y que debe ser desarrollada en varios
pasos:
1. Conseguir apoyo.
2. Realizar un diagnóstico.
3. Armar el plan.
4. Establecer la estrategia de comunicación.
5. Implementar el plan.
1. Conseguir apoyo: Un plan de comunicación debe tener apoyo de la alta
dirección. Sin esto será muy difícil llevarlo a cabo. Entonces como
puntapié inicial, debe obtenerse el compromiso de quienes son los
primeros responsables del proyecto, y de esa forma se facilita así su
implementación.
2. Realizar un diagnóstico: El diagnóstico debe apuntar a determinar
cuál es la situación presente de la comunicación en la organización,
investigar las necesidades y expectativas de las personas implicadas en
el proyecto y en el plan de comunicación.
3. Armar el plan: El armado del plan incluye como tareas: determinar
objetivos y alcance, definir los medios, planificar acciones, establecer
los mecanismos y metodología para llevar a cabo las acciones y
establecer cuál será la evaluación al cierre del proyecto.
4. Establecer la estrategia de comunicación: La estrategia de
comunicación incluye difundir el proyecto, sensibilizar a los
participantes y predisponerlos para que estén abiertos a recibir el
mensaje.
5. Implementar el plan: La implementación es la etapa culminante del
plan de comunicación, es la puesta en marcha, que deberá estar
acompañada de un seguimiento continuo que retroalimente el proyecto,
permitiendo ajustes y mejoras que permitan un mayor logro de los
objetivos propuestos.
De igual manera existen infinidad de propuestas, pero todas coinciden en
que un plan estratégico de comunicación debe ser un proceso pensado,
continuo y evaluado para hacer los ajustes requeridos en el transcurso
de su ejecución, para que al final, se tenga una plena toma de
decisiones correcta y adecuada para el éxito de cualquier logro en la
Organización.
Bibliografía
Herrera Martínez, Gabriela, Vale la pena invertir en comunicación
organizacional?. Ed. Mico Panoch, Argentina 2004.
Omalendi, Gabriela, Cómo realizar un plan de comunicación. Ed. Dick Bigh,
Argentina 2003.
Felipe Nieves Cruz - Consultor y Capacitador de Telemarketing y Ventas en una empresa de Outsourcing en mi país, México. Estudié Contaduría y Administración en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M.) pero desde hace 16 años he trabajado en empresas de servicio y telemarketing, razón por la cual mi trabajo actual es sobre lo relacionado al Cliente y la Empresa. felipenc9arrobahotmail.com
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