Empresas en el Tiempo.
Allá por los años 20´s del siglo pasado, cuando la revolución
industrial, para las empresas era muy importante las nuevas herramientas
para producir más, más rápido y con la menor utilización de mano de
obra, de ahí el paso de los sistemas de manufactura a los de
industrialización. Poco a poco la competitividad de las empresas se fue
traduciendo en altos volúmenes y costos más bajos.
Algunas décadas después, ya en los años 50´s y 60´s, cuando la
competencia industrial maduró, llegaron los problemas de inventarios
altos y los cuellos de botella de algunos productos que eran eficazmente
producidos pero pobremente colocados entre los consumidores, esto
causado por la variedad de productos que ahora cubrían una misma
necesidad de los consumidores, el comienzo del dinamismo empresarial y
las incursiones de nuevas y mejores empresas. Fue entonces cuando
emergieron los métodos de ventas, aquellos que usted recuerda como
estrategias para convencer a los clientes de comprar su producto. Estas
estrategias fueron comúnmente reconocidas en términos generales por el
enfrentamiento y análisis de las necesidades expresadas por un prospecto
y/o el convencimiento de que el producto o servicio ofrecido tenía
precisamente eso que buscaba, aunque en mucha de las ocasiones no fuera
así, o simplemente el prospecto no lo buscara.
En los años 80´s, cuando los esfuerzos de ventas fueron cada vez más
voraces, las empresas comprendieron que la falta de recurrencias de
compras no soportaba empresas durante períodos prolongados de tiempo.
Entonces llegaron desde Asia los métodos de Calidad. Dado lo anterior,
se comenzó a dar un giro a la visión de vender, hacia mejores métodos
para conocer a fondo a los consumidores, sus gustos, preferencias,
costumbres de compra, etc., provocando como consecuencia un disparo en
la utilización de la herramienta llamada Estudio de Mercado.
Ya en el nuevo milenio, y dado el alto volumen de competencia global,
conocimientos y avances técnicos y comerciales en todo el mundo, la
herramienta fundamental de las empresas altamente competitivas para
detectar oportunidades de negocio, planear estrategias, planear
operaciones, evaluar la satisfacción del cliente y sobre todo, tomar
decisiones delicadas, es sin duda el Estudio de Mercado. Inclusive para
la actividad política este instrumento es ahora considerado fundamental
y básico, aunque en esta actividad es llamado Investigación o Sondeo de
Opinión. Sin embargo, dadas las presiones globales de competitividad y
el perfeccionamiento de las prácticas de negocio, las empresas más
competitivas tienen que enfrentarse a competidores también con alta
capacidad de satisfacer las necesidades de los consumidores. Dado lo
anterior, en los últimos años, más allá de solo alinear su oferta con
las características demandadas por los consumidores y satisfacerlos
ampliamente, las empresas más competitivas han tenido que crear nuevos
métodos para ganar participaciones de mercado y mantenerse en el gusto
de sus consumidores. Si algo es claro ahora es que las empresas más
competitivas ya no buscan vender, sino captar la compra del consumidor.
Nueva Dinámica de Negocio.
La globalización y la alta competitividad de las empresas nos han
llevado a crear nuevas dinámicas de negocio. En los principios del año
2004 las cosas son muy diferentes a como eran el siglo pasado.
Comencemos por poner en claro la dinámica de consumo.
En la concepción de una venta tradicional, tenemos básicamente dos
actores: El Consumidor y el Proveedor. Por lo tanto, al realizarse la
transacción tenemos dos puntos de vista. El punto de vista del
proveedor, el cual considera la operación como una Venta, y el punto de
vista del Consumidor, el cual considera la operación como una Compra.
Sin embargo, pensemos en la responsabilidad del acto. ¿De quién depende
la culminación de la transacción? Piense por un momento en lo siguiente.
Si el Proveedor intenta vender su producto y el Consumidor no lo compra,
¿existe una venta? Si el Proveedor intenta vender su producto y el
Consumidor lo compra, ¿existe una venta? Por lo tanto, ¿de qué depende
la venta del Proveedor? Respuesta: De la compra de los Consumidor. No
importa cuanto dinero o esfuerzo haya hecho el Proveedor para vender,
finalmente el Consumidor es quien decide cuál de todos los Proveedores
registrará una venta. Entonces, si las ventas son dependientes de la
compras de los Consumidores para existir, el concepto de ventas es algo
efímero, no existe si detrás no hay una compra, esa sí existe. Es por
eso que en el nuevo milenio las ventas son un concepto hueco que no
existe en sí mismo a menos que tenga la compra de un Consumidor dentro.
Y los Clientes, ¿siguen existiendo? Pues sí, siempre y cuando definamos
concretamente qué es un Cliente para una empresa altamente competitiva
del año 2000. Un Cliente es aquel individuo u organización que dada la
satisfacción que recibe de un proveedor, le consume de forma recurrente
y/o lo recomienda. Con esta definición se debe delimitar de forma
tajante al Mercado Potencial o Meta y al Prospecto, todos estos a veces
mal llamados Clientes. El Mercado Potencial o Meta lo puedo definir como
aquella masa de individuos u organizaciones que por sus características,
son el blanco del interés de un Proveedor y son susceptibles de ser sus
Clientes en el futuro y un Prospecto es el individuo u organización que
ha tenido un acercamiento con el Proveedor sin llegar a consumirle.
Ahora bien, Si el “Mercado” es susceptible de consumirle a un proveedor,
el “Prospecto” entra en contacto pero NO le consume y el “Cliente” es el
que le consume de forma recurrente, ¿no siente usted que falta alguien?
No avance en la lectura hasta meditar un poco en esto. Hay un individuo
que no es parte del Mercado Meta porque ya tuvo un acercamiento con el
proveedor, tampoco es un Prospecto porque ya le consumió al proveedor,
pero tampoco es un Cliente porque no ha tenido un consumo recurrente, es
decir, solo a consumido una sola vez. Ese individuo lo he denominado
“ADVENTOR”. La palabra Adventor es una palabra en latín que significa
“consumidor nuevo”, hace alusión a la prueba de lo desconocido y la
aventura. Es precisamente esta naturaleza la que circunda a un Adventor
al consumir por primera vez a un proveedor, una aventura, la prueba de
algo incierto pero con expectativas al respecto. Es precisamente este
término el que viene a explicar el fracaso en la sustentabilidad de
muchas empresas (sobre todo las de menor tamaño) con gráficas de ventas
parabólicas, quebradas por la falta de recurrencia en sus consumidores.
Es simple: Muchos Adventors, Pocos Clientes.
Dinámica del Adventor
Es importante aclarar esto: NO todo Adventor se convierte en un Cliente,
sin embargo, Todo Cliente alguna vez fue un Adventor. Es muy triste ver
como aún existen empresas (sobre todo micro y pequeñas) no preparadas
para la alta competitividad o la satisfacción del consumidor, que
invierten todo su esfuerzo, inclusive mucho presupuesto, en atraer
Adventors. Dada la falta de competitividad de estas empresas, no
solamente tienen un resultado estéril y pérdidas de dinero en la gran
mayoría de los casos, sino que en caso de obtener algunos, le crean a la
empresa un espejismo en sus montos de ventas pero no una recurrencia de
compra en el futuro, logrando resultados temporales muy difíciles de
sostener, de ahí las gráficas de ventas parabólicas.
La empresa altamente competitiva de finales del siglo XX es clara en sus
esfuerzos: Busca Adventors para convertirlos en Clientes. Pero, ¿cómo
convertir a un Adventor en un Cliente?, es decir, cómo hacer que un
consumidor nuevo se convierta en un consumidor recurrente, es simple, la
palabra clave es SATISFACCIÓN. Un Adventor se convierte en un Cliente
con el simple hecho de recibir más satisfacción con el proveedor que
está probando que con el anterior. De aquí que los estudios de mercado
son la herramienta fundamental para detectar las necesidades no
cubiertas, los índices de satisfacción que genera la competencia y en
general todo lo relativo a los gustos y preferencias de los
consumidores, traducidos en factores de satisfacción o factores de
éxito. De estos estudios se obtiene la información más importante para
diseñar los productos, los sistemas de operación y servicio al cliente,
ubicaciones, estándares de tiempos de entrega, colores, sabores,
crédito, etc., que el Adventor valorará para convertirse en un Cliente.
Lo anterior viene a ser el pan de todos los días en una empresa
altamente competitiva.
Sin embargo, existe un paso anterior en secuencia pero más avanzado en
aplicación. Si estamos operando una empresa altamente competitiva, es
decir, si ya hemos estudiado el consumo y los consumidores, y hemos
logrado crear o mejorar una empresa para que sea capaz de otorgar mayor
satisfacción a los consumidores que la competencia, entonces tenemos que
empezar por obtener Adventors. ¿Cómo convertimos a un prospecto o
inclusive al mercado meta en un Adventor? He aquí el reto más moderno de
las empresas altamente competitivas.
Enlace con el Adventor
El pensamiento tradicional le podría sugerir que tener una empresa muy
competitiva con un producto inmejorable, inclusive unos excelentes
precios, le podría ayudar a tener más Clientes, sin embargo, todo
Cliente fue primero un Adventor, y ese Adventor nunca había tenido
contacto ni con su empresa ni con sus productos o servicios antes de
serlo. Es por eso que así como la única herramienta para convertir a un
Adventor en un Cliente es la satisfacción, de igual forma la única
herramienta para convertir al mercado meta o a un prospecto en Adventor
es la comunicación. De ahí que muchas empresas que han conseguido
crearse o convertirse en una empresa competitiva, con altas niveles de
calidad y capacidades de satisfacción, los sorprenda la quiebra por la
falta de comunicación efectiva que convenza al Mercado de convertirse en
Adventors, que seguramente se hubieran convertido en Clientes
posteriormente.
Para tomar la decisión de convertirse en Adventor de uno o de otro
proveedor, el mercado solo cuenta con información que puede venir de dos
fuentes: los esfuerzos de comunicación y las claves de recuperación. Los
esfuerzos de comunicación es toda aquella proyección de información de
la empresa o el producto hacia el mercado, por medio de herramientas de
publicidad masiva como TV, Radio, Volantes, Panorámicos, Correo
Electrónico, Trípticos, Periódico, etc. La efectividad de este tipo de
esfuerzos depende en gran medida del entendimiento estratégico del
responsable para aplicar métodos de posicionamiento y convocatoria, sin
embargo, las estrategias de efectividad de esta fuente de información
son materia de otro artículo. Las claves de recuperación es toda aquella
imagen obtenida o prejuicio creado por el Mercado o Prospecto de lo que
es el producto o la empresa, sin que hubiera un motivo voluntario de
parte de la empresa para ello, como por ejemplo, la fachada de las
instalaciones, la vestimenta o actitud de los empleados, el empaque del
producto, el tamaño o ubicación del establecimiento, una mala
recomendación, un acontecimiento malo o bueno relacionado con el
producto o la empresa, inclusive el mismo logotipo y nombres del
producto o la empresa. Si nombres como “Vivero Borolas”, A.S.CO.,
DogHead (Cabeza de Perro) o “Las Delicias”, llevan en sí mismo
información suficiente para crear prejuicios e inclusive expectativas
respecto a alguna empresa o producto, imagine usted un establecimiento
de alimentos con mobiliario viejo y sucio, un representante con tarjetas
de presentación deficientemente impresas con faltas de ortografía o una
dependienta que masca chicle y pregunta “¿qué quiere?”.
Conclusiones
En términos de competitividad, desgraciadamente aún existen
muchísimas empresas (sobre todo pequeñas y medianas en países
emergentes) muy lejos de las dinámicas modernas de negocio. Es decir,
operan con esquemas arcaicos de los años 50´s e inclusive de los 20´s
que se traducen en niveles de competitividad muy bajos y que crean
grandes oportunidades de negocio para empresas altamente competitivas
originarias de países desarrollados.
Hoy por hoy, es el consumidor la locomotora del tren económico y es él
quien tiene el poder de decidir qué empresa sobrevive y cuál no, sin él,
no existen las ventas, no existen las empresas, por más que se
responsabilice al gobierno o el acceso al crédito, son las capacidades
empresariales las que hacen falta. Es por eso que como empresarios
tenemos que entender que el consumidor tiene muchas opciones, y que la
empresa que no conoce y aplica procedimientos de trabajo en base a una
eficaz comunicación y la satisfacción del consumidor, simplemente pronto
morirá.
No solo esto, en el año 2004 ya no es suficiente desarrollar empresas
altamente competitivas, sino que hay que saber comunicarlo para solo
comenzar con un Adventor y terminar con un Cliente. Estar en la mente
del Mercado en el momento de su decisión de compra es todo lo que se
requiere para obtener Adventors, sin embargo, convertirlo en un Cliente
requiere algo más que un buen precio, productos o servicios, requiere
satisfacción. Cuidado con los que se enfocan a otorgar una ventaja
competitiva o un valor agregado, los países en vías de desarrollo tienen
índices tan bajos de competitividad que el simple hecho de otorgar
competitividad hace a las empresas líderes en participación de mercado.
Licenciado en Contaduría Pública y Finanzas (ITESM) Maestría en Economía Industrial (UANL) Consultor e Instructor en Desarrollo de Empresas Pequeñas y Medianas Presidente del Consejo para la Formación Empresarial de México, A.C.
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