No importa qué actividad haya usted estudiado. Si no sabe atender
bien a los potenciales o actuales clientes, y si no sabe vender
productos o servicios, hoy está fuera de juego o a punto de estarlo.
Prueba de ello es la enorme cantidad de doctores, licenciados e
ingenieros en toda Sudamérica, que por sus sólidos conocimientos están
calificados para desempeñar un empleo determinado, pero a la hora de
tener que generar lucro en forma directa para su organización ( porque
para eso se crea una empresa: ganar dinero ), hacen agua. No contar en
su haber con estas dos habilidades se convierte en la causa número uno
para perder el empleo, algo que actualmente cuesta tanto conseguir.
¿Pero dónde están las raíces del problema? Casualmente, diseminadas por
varios lados. Me explico. La mejor universidad del mundo donde aprender
"atención al cliente" es la casa de uno, su familia y las sanas
relaciones que se generan en ella. La persona que de pequeña no aprendió
el poder que genera saber decir "gracias", "por favor", "le escucho",
"usted primero", el día de mañana es un patán en su trabajo. Póngale la
firma. Y como dice el refrán: "Árbol viejo no endereza". Pero también es
cierto que un adulto puede entender que le conviene saber tratar bien a
la gente por una cuestión de supervivencia laboral, aunque después
regrese a su hogar y se aplace en relaciones humanas.
Especialista en marketing y capacitador de recursos humanos.
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