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¿Existe un departamento de Comunicación Interna en la empresa?_ ¡Por
supuesto! Tenemos la Revista Institucional…
Este es un diálogo habitual cuando conversamos con el número uno o los
directivos de una empresa u organización sobre el tema de la
comunicación interna.
En nuestra práctica como consultores encontramos habitualmente, que la
gestión de la revista institucional suele ser pensada en las
organizaciones como una instancia de comunicación unidireccional, que
parte de un emisor que decide y valora los contenidos comunicables y un
receptor que debe limitarse a " informarse" sobre los contenidos que
otro valora como importante.
El análisis de diversas publicaciones de empresas y organizaciones,
muestra textos eminentemente técnicos que solo le interesan a una parte
de la empresa y/o informaciones concernientes exclusivamente a
realidades de la organización en otros países, y hasta revistas
elaboradas en otros idiomas.
Con estas características, la Revista Institucional tiene un bajo nivel
de lectura, puede transformarse en una inversión de capital y tiempo que
queda en el cesto de basura o guardada en una biblioteca. Desde esta
perspectiva, además de ser una inversión no redituable, la Revista
Institucional aumenta la brecha entre la imagen organizacional en papel
ilustración y aquella que los empleados perciben de su propia
experiencia.
Para pensar en mejorar la Revista Institucional conviene que revisemos
algunos conceptos:
La revista institucional es un canal de comunicación y no la
comunicación en sí misma. Esto requiere pensarla dentro de una
estrategia de comunicación enfocada hacia la cultura organizacional y
hacia sus problemáticas internas.
¿Para qué una Revista Institucional?
Definida una estrategia de comunicación, la Revista requiere tener
claros los objetivos y los resultados esperados. Vamos a hacer una
distinción entre comunicar e informar.
Informar hace referencia a una relación unidireccional donde hay alguien
que emite y alguien que recibe.
Comunicar hace referencia a una relación donde emisores y receptores
alteran sus roles en la secuencia comunicativa.
La comunicación por tanto, permite la modificación de los
comportamientos mientras que la información habilita una transmisión de
mensajes unidireccionales.
La mejora de la Revista Institucional necesita objetivos mensurables,
cuantificables y posibles que contemplen estos dos niveles: Comunicación
e Información.
¿Para quién?
¿A quién va dirigida la Revista? La Revista Institucional puede tener
más de un público como destinatario directo: personal de la empresa de
todos los niveles, proveedores, clientes, accionistas. ¿Cómo hacemos a
partir de un canal de comunicación para cubrir los intereses de tan
variados públicos? Frente a esta pluralidad, el gran desafío es elaborar
un contenido que cubra los intereses de todos los destinatarios
elaborando un mensaje unificado y coherente con la imagen institucional.
¿Quiénes?
¿Debe el área de Comunicación monopolizar la redacción de la Revista
Institucional? El área de comunicación debe coordinar y gerenciar la
elaboración de la Revista, no monopolizar el discurso. Involucrar a
todas las áreas y promover su participación son los más importante
recursos para mejorar nuestro canal.
¿Qué?
Los contenidos son producto de los pasos anteriores. Una Revista al
servicio de la organización permite que funcione como disparador de
conductas organizacionales que apunten al sentido de pertenencia y a la
motivación del personal.
Para lograr la identificación de las personas debemos conocer y tener en
cuenta sus intereses: qué valoran, qué perciben, cómo perciben...en
otros términos, debemos generar un contrato de lectura con nuestro
público para que elija leernos.
Para lograr legitimidad e interés necesitamos involucrar al personal en
la edición. La participación de mandos medios y trabajadores permitirá
la materialización de valiosos aportes sobre las diferentes percepciones
de la organización, haciendo que el discurso formal se acerque a los
verdaderos intereses de los integrantes de la empresa.
¿Cómo?
El diseño, la frecuencia, el formato de la Revista Institucional es
también un recurso importante para que llegue e interese a todos.
Coherente con nuestros objetivos de comunicación, el diseño de la
revista, la elección del formato (digital o impreso), la frecuencia de
aparición, son elementos que deben ser analizados en el seno de cada
organización.
En términos comunicacionales no son temas menores, requieren de una
cuidadosa planificación para acompañar la estrategia de comunicación.
Medir para mejorar:
Para mejorar debemos poder medir, por tanto la mejora de la Revista,
requerirá plantear estrategias que nos permitan medir la evolución del
canal y confirmar el cumplimiento de los objetivos.
La información de quienes nos leen, cuántos nos leen, cuántos
participan, quienes participan, porqué participan, es un excelente
recurso para adecuar nuestro canal a nuestro público, en definitiva el
actor más importante en la gestión de una Revista Institucional.
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