La psicología abrió las puertas a un universo distinto al cotidiano,
el cual podía ser calculado y advertido, como si se tratase de la
aplicación de las leyes de Newton; esta ciencia permitió acceder a un
plano donde la reacción no era la misma ante igual acción, donde no
todas las causas tenían necesariamente el mismo efecto.
Conocida por la palabra griega psiquis que se refiere al espíritu
humano, esta ciencia estudia las reacciones fisiológicas
(psicofisiología), el desarrollo del niño (psicología genética), el
estudio del lenguaje y el comportamiento del individuo en relación con
el sistema nervioso (psicolingüística y neurolingüística) el estudio de
las cualidades comparadas (psicología diferencial) y el estudio del
comportamiento en grupo (psicología social), las cuales conforman
diversas maneras de visualizar al individuo buscando como meta conocer
el todo.
Cada individuo experimenta un proceso natural de aprendizaje que le
permite incorporar a su desarrollo toda la información necesaria para
afrontar con éxito los retos futuros. Por ejemplo, una actividad tan
fluida como el habla resulta de un complejo proceso que tarda años en
ejecutarse, el cual suele pasar inadvertido una vez que se logra
adquirir suficiente vocabulario para iniciar y sostener una conversación
coherente; así ocurre también con las funciones motoras, sensitivas y
perceptivas las cuales han sido suficientemente estudiadas por la
psicología y que sin duda representan todo un compendio de conocimientos
de los cuales, por lo menos, se debería conocer lo básico.
En la administración del recurso humano la aplicación de la psicología
como parte del desarrollo gerencial es prácticamente nueva, si se le
compara con otras técnicas, un ejemplo de ello es el estudio de la
Inteligencia Emocional y la Programación Neurolingüística las cuales
alcanzaron un importante auge en la última década del siglo XX.
Sin embargo, uno de los elementos estudiados por la psicología, menos
divulgados en el campo gerencial, se refiere a la Función Cognitiva, una
suerte de diez pasos lógicos y secuenciales que facilitan el aprendizaje
y ayudan a alcanzar niveles de respuestas de importancia significativa y
que de ser debidamente comprendidos, internalizados y reforzados pueden
lograr en las personas un desarrollo laboral extraordinario, estos pasos
son: percepción, atención, observación, imaginación, descripción,
comparación, clasificación, análisis, memorización y el razonamiento,
éste último dividido en inducción y deducción.
Ahora bien, ¿cómo pueden introducirse estos conceptos en la gerencia del
recurso humano? ¿hasta qué punto sería útil el manejo de los mismos?
Una de las tendencias con mayor fuerza en la actualidad es precisamente
aquella que se orienta al desarrollo de las competencias, esos talentos
propios del individuo que pueden ubicarse en varias categorías o niveles
de madurez y que facilitan el emplazamiento del empleado en el lugar
donde será más productivo, así como los esfuerzos que deberán hacer en
conjunto (empresa-trabajador) por desarrollar aquel talento poco
explotado; no obstante suele obviarse en los planes de implementación de
programas de selección, compensación y adiestramiento por competencias
los diez pasos de la Función Cognitiva como parte del talento a
desarrollar en el individuo.
Para que el empleado pueda integrarse al proceso productivo de forma
optima debe percibir primero el proceso en sí, esto solo se logra si el
proceso es lo suficientemente interesante para llamar la atención del
individuo, una vez así este debe orientar su atención en él siendo capaz
de aislarlo y visualizarlo en su totalidad a través de la observación de
sus diferentes pasos, como el proceso forma parte del todo debe
ofrecérsele suficiente información para que el trabajador logre imaginar
los pro y los contras que posee la labor a realizar, lo que afecta de
manera positiva o negativa la manera en que él realice su trabajo,
cumpliéndose los primeros cuatro pasos –los más básicos– de la función
cognitiva, los cuales son suficientes para labores eminentemente
operativas y que no requieran del empleo de información previamente
adquirida.
Para poseer empleados capaces de orientar a otros ejerciendo una función
de coach operativo, es importante orientar esfuerzos no solo en ofrecer
el vocabulario técnico ideal, sino aquellos ejemplos propios y
suficientes del entorno donde se realiza el proceso para que el
trabajador sea capaz de describirlo sin distorsionar la esencia del
mismo y al hacerlo sea capaz de compararlo con procesos similares, o no,
que puedan ilustrar su importancia, a través de la clasificación
coherente y precisa de los mismos.
Pero como la escala del conocimiento va en ascenso y ser operativo es
importante pero no suficiente, a todo individuo se le debe capacitar
para desarrollar su capacidad de análisis, basada en los datos que ha
logrado conocer y memorizar a lo largo de su experiencia y que le
permiten razonar de manera concienzuda las estrategias que pondrá en
marcha para optimizar procesos en beneficio de la organización. En ese
ejercicio del razonamiento sistemático debe hacerse hincapié en la
deducción de las respuestas, pues ello ocurre cuando se conocen
ampliamente los escenarios, principio necesario para contar con un coach
gerencial.
Lo anterior permite suponer que la función cognitiva planteada por la
psicología como los pasos propios que realiza un individuo para alcanzar
un conocimiento son también –y deben ser– aplicables al desarrollo del
potencial de nuestro personal, vinculando estos diez pasos con los
niveles de conocimiento que un empleado debe poseer, manejar y practicar
en cualquier cargo que ocupe dentro de la organización de acuerdo a las
responsabilidades que se le asignen.
Con frecuencia los programas de desarrollo de competencias son
entendidos como un compendio de cursos y talleres que, una vez
experimentados por el empleado, serán suficientes para alcanzar la
madurez que requiere un talento en particular, lo cual no solo resulta
ingenuo sino que es a su vez completamente falso.
¿Cuantas veces al asistir a un curso se obvian los pasos que se han
descrito de la función cognitiva? Es fácil observar como el empleado
puede haber percibido la importancia del mismo, pero su atención se
enfocó más a detalles distintos a los de su contenido evitando
observarlo a profundidad e imaginar su inserción en el proceso al que
corresponde en la empresa, por lo que se ven afectados los demás pasos
de la cadena.
Suelen ser pocas las empresas que hacen seguimiento al adiestramiento
impartido, de hecho la mayoría considera suficiente el hecho de haberlo
ofrecido y es por ello que la capacitación termina convirtiéndose en un
gasto y no en una inversión.
Aunque no puede negarse el éxito de empleados que han aprovechado con
creces la inversión que en ellos han hecho en el desarrollo de sus
competencias a través de un adiestramiento sistemático, al estudiar
estos ejemplos se observa no sólo el respeto de la función cognitiva por
parte del trabajador, ya sea de manera consciente o no, sino que su
capacidad de memorización del contenido le permite razonar de tal manera
que logra vincular lo aprendido con la empresa –e incluso con su
desempeño– ya sea por inducción o deducción. Si esto es realizado por
los individuos exitosos ¿por qué no aplicarlo a los programas de mejora
del desempeño?
Lo que se pretende es establecer la importancia que posee la inclusión
de elementos de otras ciencias al complejo mundo de la administración
del recurso humano, mientras más se conozca a la gente, más cerca se
esta del éxito, por lo que no se trata sólo del desarrollo de técnicas
para supervisar, motivar o compensar a las personas, además de ello
deben orientarse esfuerzos a facilitar el desarrollo del individuo desde
su raíz, a través del conocimiento, así y sólo así se podrá construir la
empresa de ese futuro inmediato que espera ser explorado.
La psicología es una ventana al estudio del hombre, sin el hombre no es
posible concebir a la empresa. Resulta, entonces, necesario incluir en
la formación integral del gerente todo la información necesaria que le
permita conocer aquello que le será útil para desarrollar a su personal,
lo anterior es sólo una muestra.
El
Dr. Socorro es Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios,
Licenciado en Administración mención Recursos Humanos y Técnico Superior
Universitario en Gerencia mención Gestión de Negocios, en los tres casos
graduado Cum Lauden. Ha trabajado en el área de Investigación y
Desarrollo, conjuntamente con Recursos Humanos desde 1989. Ha sido Jefe
y Gerente de Administración de Recursos Humanos desde 1995, en empresas
de Telecomunicaciones, Consultoras y de Consumo Masivo. Actualmente se
desempeña como Director General de Recursos Humanos en una importante
universidad privada. Ha escrito y publicado varios artículos y trabajos,
entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA, Las
Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), La delgada línea
mortal del profesional (en sus cuatro versiones), Gerencia por Herencia,
Gerencia Emocional, entre otros. Ha obtenido como reconocimiento a su
trabajo distinciones de 1º, 2º y 3er lugar en ensayos y Premios a la
Excelencia, entre otros. Temas: Recursos Humanos, Gerencia,
Administración y Nuevos Modelos. País de residencia: Venezuela
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